" Declaración: Todos los personajes reconocibles de la Saga Harry Potter son propiedad de JKR. Sin embargo, la trama es Total y absolutamente mía y no hay permiso para publicarlo en otro lugar (Texto con Copyright). Esta historia está disponible en Wattpad y fanfiction. net, con la autoría de AliceMlfy (Firma Alice~). Di no al plagio "
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Capítulo 38: dolor
Miraba el techo algo distraída. Los nudos de la madera le daban la perspectiva de figuras mirándola. Cuando era pequeña ese tipo de nudos le daban miedo; eran monstruos o alienígenas que veían por ella. Luego con los años se convirtieron en animalitos que corrían o se rascaban, sin embargo, lo que había vivido ese día había hecho que aquellos nudos volvieran a ser alienígenas y así supo que lo que le había pasado en la mansión Malfoy había destruido en algo su cordura.
El dolor de su brazo no se comparaba al de su vientre ni al de su corazón.
Alicia le había informado de su pérdida y de la ineficacia de las pastillas muggles en su mágico sistema. Aquella última noche con Lobo había sido la única en la que no se protegieron, provocando un pequeño ser de luz en su vientre… ser que ahora no estaba gracias a la seguidilla de crucios recibidos. Alicia le había recomendado reposo de al menos un mes, pues el feto estaba avanzado y tuvo que practicarle un "aborto" pues el bebé había sido desmembrado por dentro ante tan cruel maleficio.
Se colocó en posición fetal y tomó su vientre. Nunca se había sentido tan destruida… tan vacía.
Alicia tomaba un té al lado de Harry quien, también con una taza entre sus frías manos escuchaba atento a la petición de la pelirroja no Weasley.
― Está grave. Si se mueve mucho puede que pierda su posibilidad de ser madre en algún momento futuro. El mes de reposo es necesario; ni con las pociones más fuertes es posible recobrarla. Por algo le llaman maldiciones imperdonables a los crucios… dejan cicatrices que se sanan con los años.
― ¿Ella estará bien? —preguntó Ron preocupado.
― Sí. Si tiene el reposo que les digo.
Harry bebió un poco de su té. El vaho empañó por unos segundos sus anteojos y cuando estos se limpiaron solos nuevamente, el pelinegro miró a Bill.
― Bill, ¿podemos quedarnos?
― Todo el tiempo que deseen. Esta casa es la única de seguridad que queda. La casa de tía Muriel fue allanada y luego quemada, la de McGonagall está siendo vigilada día y noche y la casa de nuestros padres ha sido destruida. Ellos están en Grimmauld Place. Esa y esta casa es todo lo que nos queda. Dumbledore prefiere que se queden aquí. Kreacher vendrá de vez en cuando; está preocupado.
― Necesito que vayan a buscar a Khan. Está sola en el bosque, al noroeste de Wiltshire, a unos…
― 30 kilómetros si mi percepción no falla— dijo Ron mirando serio a su hermano.
― Perfecto. Kreacher— llamó Harry. El elfo apareció serio, sin embargo, al ver a Harry sus ojos se llenaron de lágrimas.
― Amo— dijo Kreacher acercándose a abrazar su pierna—, ¿está mejor?
― Sí, amigo. Necesito un favor. Khan está perdida, necesito que la busques y la traigas aquí.
― En seguida señor— dijo el viejo elfo para luego desaparecer de un chasquido.
― ¿Confías en ese elfo doméstico? —preguntó Fleur con recelo.
― Sí. Es el más fiel que nos queda.
― ¿Y se escaparon?, ¿así sin más? —preguntó el lord tenebroso frente a los Malfoy y a Bellatrix arrodillados.
― Sí, mi lord. Pudimos retenerlos, pero ellos tenían elfos domésticos a su disposición que los sacaron de aquí— dijo Draco con su mano en el pecho—. Matamos al elfo que lo llevaba, pero lograron escapar.
― Supongo que les quitaron las varitas— preguntó el lord.
― Sí, mi lord, pero solo la sangre sucia y el pelirrojo la tenían en su poder— comentó Lucius entregándole sus varitas a Voldemort—, sin embargo, le quitaron la varita a Draco y a Bellatrix, mi señor.
― Eso no me importa ahora, no podrán usarla bien— dijo la pelinegra—. Ellos tenían la espada, mi señor— dijo Bellatrix—, y me asusta pues no se veía falsa.
― ¿Qué dijo el duende?
― Que era falsa.
― Entonces estamos a salvo.
― No confío en los duendes, mi señor— dijo la pelinegra.
― Yo tampoco, querida Bella, no te angusties. Estará vigilado. Tranquila.
― De todas formas, mi señor, sugiero que haya resguardo en Gringotts— pidió Lucius de la misma manera que su hijo—, es mejor estar prevenidos pues, si sacan la espada, estaríamos en problemas.
― Día y noche— dijo Draco entonces.
Voldemort se sentó en un sitial cercano al fuego. Nagini estaba a su lado y miraba la situación atenta.
― ¿Qué opinas, querida Nagini? —preguntó el Lord. La serpiente comenzó a sisear, sin embargo, Voldemort entendía.
― Los humanos rubios tienen razón. Si sale nuestra alma de ahí, mi señor, estaremos en problemas. Debo recordarle que Potter tiene también una Liasis, y es muy probable que nos enfrentemos a ella de nuevo. Si ella logra morder nuestra alma...
― Tienes razón, querida mía. Tomaré sus sugerencias— dijo a los Malfoy—, resguardaremos Gringotts día y noche. Mientras tanto, Draco, necesito que vigiles Hogwarts.
― Lo que usted ordene, mi señor, mañana mismo estaré allá, pero, si me permite preguntar… ¿hay algo en especial?
― He estudiado los planos del castillo que Severus me ha proporcionado, y hay cuatro entradas y salidas secretas que conectan Hogwarts con Hogsmeade. Cada una está en las salas comunes. Necesito que las destruyas… todas.
― Eso haré mi señor, pero, en la casa de Slytherin…
― Todos pueden ser potenciales traidores, necesito que abras la cámara de Slytherin y la destruyas por dentro. No quiero que Potter entre al castillo— dijo mirando el fuego— algo me dice que irá ahí.
― Eso significaría que el lago negro se nos cayera encima, mi lord, sin embargo, lo intentaré sin perder vidas; cualquier cosa para que Potter no entre.
― Así me gusta— dijo haciendo un ademán con las manos haciendo aparecer un grueso pergamino— ten. Son los planos; estúdialos. Ahora, necesito un tiempo a solas. Me quedaré esta noche aquí. Bellatrix, ¿me acompañas?
― Sí, mi lord— dijo Bellatrix, levantándose pesadamente, y caminando junto al Lord.
Los Malfoy se miraron y sin decir palabra subieron a sus habitaciones. Cuando Draco entró en la suya, Astoria estaba sentada en su cama, a lo indio, y con los ojos rojos.
― ¿Qué pasó? —preguntó angustiada. Draco sintió que su madre abría la puerta y su padre la cerraba tras de sí. Draco aprovechó de colocar un muffliato en la habitación—, ¿están bien?
― Creo que Doby ha muerto— dijo Draco complicado.
― Salimos bien librados— dijo Lucius convocando un par de sillas para él y su esposa—, el lord nos hubiese cruciado de no ser por el embarazo de Bella.
― Creo que se ha ablandado un poco— opinó Narcissa—, esa es una esperanza para la vida de ese bebé, pero todos están y estamos bien… a excepción de…
― Cissy— dijo Lucius como advertencia.
― Hermione— dijo Draco mirando a su madre—, ¿por qué sangró?
― Creo que debes ir a verla, sea donde sea— dijo Narcissa complicada—. Mañana vuelves al colegio y necesito que estés con ella en estos momentos.
― Pero… ¿es grave?
― Sí, hijo— dijo a tiempo que Draco veía sus cueritos. El color rojo estaba desgarrado, sin embargo, comenzaba a recuperarse lentamente.
― Te acompaño— dijo Astoria a su lado.
― También te hará bien. Vayan donde Snape. Nos pondremos en contacto con las cosas que nos pasaste— dijo Lucius haciendo alusión a los teléfonos.
― Partiremos de inmediato— dijo a tiempo que sacaba la varita y preparaba su mochila con cosas de Astoria y de él.
― Tengan cuidado— pidió Lucius.
Snape caminaba por su despacho muy ansioso. Desde una esquina, el cuadro de Dumbledore lo miraba sonriente.
― Me mareas, Severus.
― Es difícil esto, Albus, no molestes.
Mientras Albus reia, la puerta se abrió haciendo pasar a Theodore Nott. El cuadro de Dumbledore se quedó estático.
― ¿Me mandó a buscar, señor? —preguntó el muchacho.
― Sí, hijo, siéntate— pidió Snape a tiempo que él tomaba asiento en su puesto como director.
― Aquí estoy, señor, ¿necesita algo?
― Tengo que darte esto— dijo entregándole un frasco transparente.
― ¿y esto es…?
― Tus memorias, Theo. Necesito que las veas.
Theo achinó los ojos con suspicacia, pero las tomó.
― Creo que, si son mis memorias, sería bueno que usted me contara lo que oculta, señor. He tenido sueños muy extraños con usted y mi madre.
― ¿Qué sueños?
― En los que usted es mi padre— dijo serio, Snape sonrió.
― Esta Stella, siempre complicando las cosas…
― ¿La conoció?
― Usa el pensadero— pidió Snape moviendo su mano suavemente hacia un lado.
El lavatorio de piedra avanzó frente al muchacho quien, sin pensarlo mucho y ansioso, vertió los hilos planeados en las aguas transparentes del pensadero.
Pasaron unos minutos en que Theo veía sus recuerdos y Snape miraba todo con confusión. ¿lo odiaría?, ¿le diría algo malo?, ¿algo bueno?
Theo se levantó del pensadero y miró la ventana respirando agitado.
Sus sueños, sus "conversaciones" con su madre, todo era un lío para él, pero ahora todo estaba aclarado. Se dio mediavuelta y se acercó a Snape.
― ¿Dumbledore ya le dio permiso, padre?
― Lo lamento mucho— dijo Snape mostrándose complicado.
― No se preocupe. Entiendo lo del bien mayor. He vivido con eso toda mi vida. Lo único bueno del asunto es que Adrian Nott no es mi padre. Eso es un alivio, ¿sabe?
Snape lo miraba intranquilo. La primera vez que se había enterado de su parentesco, Theodore parecía feliz. Ahora estaba realmente neutral.
― ¿Qué te aqueja?
― La guerra, señor.
― No me mientas— pidió Snape, serio—, ¿qué pasa?
Theo suspiró y miró hacia la ventana.
― No sé cómo está Luna— dijo en un susurro—, y hasta que no sepa de ella no podré estar tranquilo… ni feliz como debería— dijo mirándolo—. De verdad me alegra que sea mi padre, pero en estos momentos quisiera saber de mi novia.
― Lo entiendo— dijo Snape levantándose, gesto imitado por Theo—. Trataré de tener algún dato para ti mañana.
― Muchas gracias señor.
― Buenas noches Theo.
― Buenas noches padre— dijo sonriendo para luego salir del despacho.
Snape suspiró de nuevo, dejándose ver vulnerable. Su hijo al menos estaba al tanto de la situación nuevamente; sabía que podía contar con él.
Cuando Draco entró al 12 de Grimmauld Place no encontró nada. Estaba todo completamente vacío, y supuso que Dumbledore no estaba bien.
Subió las escaleras, con Astoria tras su espalda, y entró en la habitación.
El viejo estaba completamente tendido en su cama. Se quedaron un momento sin respirar y volvieron a hacerlo cuando el hombre se removió en la cama, haciéndolos soltar un suspiro de alivio.
Dumbledore abrió los ojos y sonrió.
― No me iré hasta que el Lord tenebroso desaparezca de la faz de la tierra.
― Nos asustó, señor— dijo Astoria acercándose al hombre, siendo seguida por Draco.
― Lo lamento, pequeño Ángel, no fue mi intención, es solo cansancio, nada más.
― De todas maneras, no debería estar solo.
― Estoy con los Weasley, pero ellos ahora fueron a ver a los muchachos.
― ¿La jauría está bien? — preguntó Draco.
― Por lo que supe, la señorita Granger está muy delicada. Están en la casa de Bill en las afueras de un poblado. La clave para entrar es Colacuerno húngaro. Vayan chicos. Tengan cuidado.
― Señor. El Lord me enomendó destruir las entradas a Hogwarts. Las que están en los planos. No quiere que Rayo entre.
― Hay una entrada que no está en los planos. El señor Longbottom la tiene identificada con la ayuda de Doby.
― ¿Murió?
― ¿El elfo? Sí— dijo con pesar—, sin embargo, su sacrificio ayudó a los muchachos a llegar sanos y salvos a la casa de seguridad. Vayan, muchachos. Supongo que mañana tendrán que estar en Hogwarts.
― Sí, señor.
― Vayan.
― Le diré a Molly que está solo.
Dumbledore sonrió cansado y asintió, luego se acomodó en su cama y cerró los ojos.
Las llamas de la cabaña de la playa resonaron. La cabellera castaña de Lobo y Ángel Black aparecieron en orden y entraron en la estancia.
Fueron recibidos con el silbido de la serpiente Khan, quien al verlos se arrastró a sus pies, haciendo que Ángel y Lobo le acariciaran la cabeza.
― ¿Dónde está tu amo, Khan? — preguntó Ángel.
La serpiente se dio media vuelta y comenzó a reptar hacia lo que podía presumirse ser una cocina.
En la mesa de la cocina estaban sus amigos, además de Lupín, Bill, fleur y Tonks.
― Hola Dora— dijo Lobo entrando.
― ¡Primo! —dijo la chica levantándose y abrazándola.
― ¿Como está mi sobrino?
― Creciendo— dijo acariciando su pansa.
Y la situación comenzó a volverse incómoda.
Si bien estaba genuinamente feliz por el próximo nacimiento de su sobrino o sobrina, la mente de Draco Malfoy no podía parar de pensar en el primo hermano que venía en camino de manos de Bellatrix.
― Oye— llamó Nymphadora—, todo saldrá bien.
― Nos alegramos que estés aquí— dijo Harry levantándose y abrazándolo, luego abrazó a Astoria quien sonrió feliz.
― También estamos felices de estar aquí, aunque solo sea por esta noche.
― ¿Qué pasó? — pregunto Ron.
― Luego que escaparan, el lord me encargó volver a Hogwarts. Tenemos que ir y destruir las entradas del castillo. Los pasadizos secretos. El lord encontró cuatro, incluyendo el pasaje de Honeydukes… debo destruirlos.
― Diablos, Lobo, ¿no puedes evitarlo?
― Claro, comadreja, le diré al lord que no quiero destruir la única entrada que sabe que conocen. No seas idiota— dijo Draco rodando los ojos.
― Pero…
― Buscaremos otra forma de entrar al castillo si es muy necesario ir ahí— interrumpió Harry a Ron.
― A propósito, ¿dónde está Minou?—dijo Draco viendo alrededor. Harry y ron se miraron.
― Creo que debes subir, primo— dijo tonks torciendo el gesto.
― Yo lo llevaré— dijo fleur levantándose.
― De acuerdo. Astoria— llamó Draco—, puedes estar co Harry todo lo que quiera y de todas las formas que quieras.
― Sí, esposo— dijo astoria tomando la mano de Harry a tiempo que fleur subia con Draco.
― ¿qué diablos fue eso?—preguntó Harry extrañado.
― Es una forma para que el hechizo de obediencia sea utilizado a nuestro favor. Draco me dice lo que quiero hacer y yo lo hago sin problemas. Al menos hasta que podamos divorciarnos… o mi padre muera— dijo torciendo el gesto.
Fleu caminó con Draco y la varita arriba en un lumus hasta la habitación de Hermione. En un momento la movió dando a entender que había insonorizado la habitación.
― Escucha, los chicos no querían decirte nada hasta que hablaras con ella, pero prefiero decírtelo antes, porque no quiero que cometas una imbecilidad— dijo con su acento francés—. Hermione estaba embarazada— dijo haciendo que Draco se colocara pálido.
― ¿estaba? Ella estaba con medicamento.
― No sirvieron de nada; el sistema de los Muggles es muy distinto al de los seres mágicos y no hizo efecto en Hermione. Los crucios de Bellatrix mataron al bebé. Alicia vino, le hizo un legrado y ella está muy, pero muy delicada. Es tanto así que en un mes no podrá moverse de esa cama— susurró—, o no podrá tener hijos nunca. La maldición la ha dejado muy débil. Solo te pido… que no digas lo que los chicos allá abajo dijeron a Alicia. Creeme que quisimos cruciaros.
― ¿Qué dijeron esos idiotas?
― Qué podría volver a tener hijos más adelante— dijo mirando seriamente a Draco. La verdad es que él también lo había pensado—. Nunca le digas eso— pidió Fleur, seria—, ella acaba de perder a un hijo del hombre que ama. Puede que no sea el mejor momento, puede que no quisiera un hijo ahora, pero el dolor psicológico es más grande que el físico en estos momentos… solo… abrázala.
Draco asintió. Feur deshizo el hechizo y lo dejó pasar. Ahí estaba Hermione, mirando el techo completamente concentrada. Cuando sintió la puerta y miró a Draco, no pudo más que llorar.
El platino se colocó a su lado y la abrazó con cuidado a tiempo que Fleur cerraba la puerta.
― Lo siento— susurró Draco—, madre me paralizó para que no despellejara a Bellatrix y no nos pusiera en riesgo, perdón.
― Esta fue lo que vio Marlek hace ya mucho tiempo, ¿recuerdas?
― Cómo olvidarlo
Marlek los miró. Luego miró el espacio vacío donde hacía minutos había ardido el cuerpo de su amado Red. Miró al platino y la castaña quien la miraba preocupada.
― De acuerdo—dijo Marlek… ¿qué importaba ahora perder el don?— veo una boda… veo—miró a Draco—; te veo intentando asesinar— Draco abrió los ojos asustado, pero controló las ganas de abrir la boca y la dejó continuar— veo un bosque, veo a Hermione sufriendo—dijo mirándola— y a ti mirando su sufrimiento sin hacer nada…— dijo mirando a Draco y frunciendo el ceño— veo un pelirrojo muerto… veo un cabello blanco. Veo… veo a Potter muerto— dijo Marlek mirándolos.
― Falta el pelirrojo muerto, el cabello blanco y…
― Harry muerto— murmuró Hermione acomodándose en el pecho de Draco quien la abrazaba posesivamente.
― Se está cumpliendo todo lo que Marlek ha dicho… ¿qué hacemos?
― Debeos visitarla, ver si ha tenido alguna visión más.
― Difícil. Aunque ya sé quién mató a Red; Goyle— dijo Draco torciendo el gesto.
― Nuestro primer sospechoso.
― Sí— susurró Hermione con pesar—. Draco… hoy…
― Tranquila, Fleur ya me contó, no tienes que decirme nada si no quieres.
― Perdón por no cuidarme como necesitaba.
― No sabías que las pastillas no te iban a servir. Tranquila, de verdad. Necesito que te recuperes. No sabemos en cuánto tiempo nos enfrentaremos a ya sabes quién, y te necesito a mi lado— susurró el platino besando su cabeza—, así que descansa todo lo que puedas.
― Lo sé. Alicia me dijo que si no me cuidaba no podría embarazarme en un futuro… si es que sobrevivimos a esta guerra— murmuró Hermione.
Draco la abrazó más fuerte. La sensación de haber perdido un pequeño ser por culpa de Bellatrix extrañamente no lo llenó de odio, más bien de una profunda tristeza. Torció el gesto y se dedicó a contarle a Hermione lo que tenía que hacer al siguiente día; las vacaciones de pascua habían terminado.
¡Hola a todas! Gracias por estar aún aquí en un nuevo capítulo de ADM. Al fin se reveló el porqué de la sangre de nuestra hija de muggle favorita.
El capítulo es cortito, pero nos da la antesala de todo lo que viene... sí, chicos; el final se acerca. Cuatro años (casi 5) de esta historia y al fin está por llegar a su fin. Son cerca de 5 capítulos los que faltan y estaríamos.
Muchísimas gracias por estar aquí durante tanto tiempo.
Nos leemos pronto,
besos
Alice~
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Click si quieres saber qué hará Marlek con Goyle cuando se entere
