Capítulo XXXVIII

Sasuke miró a los presentes. Estaban por partir a otra base de Madara y en esos momentos Nagato y Konan le eran presentados. El hombre lo vio y se acercó a él:

–Así que tú eres la nueva mascota de Madara.

Sasuke se levantó de inmediato y encaró a Nagato.

– ¿Quién habla de mascotas? Él que regresó a que le cure las heridas su amo.

El de mascara detuvo la discusión ordenando que se prepararan para partir de inmediato, y le entregó algunos frascos a Nagato.

–Esto lo rescate del laboratorio de Kabuto.

Konan tomó los frascos y se los llevó, jalando a su amigo a un lugar para que tomara algunas dosis, pues esas eran las vitaminas y regeneradores que el medico había preparado.

Con esos dos lejos. Madara encaró a Sasuke y sus compañeros:

–¡¿Cómo es posible que no hayan visto nada?!

–Si vimos… fueron muchas explosiones. – dijo Suigetsu.

Madara no tomó bien la broma del chico y sin avisar se introdujo en la mente de este, sin embargo no hubo nada que fuera relevante y Madara tuvo que admitir que Suigetsu no sabía nada.

–Bien, prepárense.

Claudicó el mayor y caminó junto con Zetsu hasta las ruinas de lo que fue su refugio.

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Deidara miraba insistentemente al médico hasta que Itachi lo codeó. El rubio fulminó con la mirada al moreno y se giró de nuevo hacia Kabuto

– ¿De verdad tendrás un niño? –El medico se sonrojo, pero asintió.– No se te nota, Orochimaru tenía una enorme barriga hm.

–Eso me han dicho, que no estoy muy grande, pero es que no todos los niños son tan grandes como Kaminari.

–¡¿Y de verdad es del líder?! Quien lo hubiera dicho hm.

Itachi negó con la cabeza, su pareja se pasaba de indiscreto y tenía poca prudencia, pero era mejor que Kabuto se fuese acostumbrando a esa clase de preguntas, pues ya estaban cerca de Konoha y pronto sería interrogado por Orochimaru y los otros. Descansaron un momento en las cascadas para refrescarse y siguieron su camino, para estar esa misma noche en la cueva.

El trio llegó a la entrada del Escondite de los Desaparecidos, -como llamaban al laboratorio de Orochimaru- y entraron. Caminaron por los pasillos hasta el comedor donde los del equipo de investigaciones, los alumnos del sannin de las serpientes junto con este, Jiraiya y todos, estaban cenando. Al verlos llegar, el primero que se levantó fue Kaminari que corrió hasta los recién llegados y saludó feliz al médico.

–¡Estás bien! ¡Sabía que no podrían contigo!

Kabuto se inclinó y saludó al niño:

–Por supuesto que lograría escapar, aunque con mucha ayuda.

Los recién llegados se unieron a la cena y de ese modo Kabuto contó su historia –cortando las partes no aptas para niños porque Kaminari y Yūkimaru estaban ahí– Orochimaru solo palmeó el hombro de su alumno y sonriendo le dijo:

–Fue todo un logró que hubieses creado esos remedios para Nagato y un logro mayor el llevar adelante este embarazo sin ayuda de un equipo médico, pero eso está en el pasado y yo mismo me haré cargo de que esto sea un éxito.

–Gracias sensei.

La conversación siguió y cuando la mayoría de los presentes se habían marchado Jiraiya le comentó a Itachi:

–Naruto salió en una misión. –Itachi asintió sin darle mayor importancia ya que era normal que el rubio saliera de misión.– En la tarde vino Tsunade y nos confirmó que en la reunión de Kages se llegó a la solución de esconder a los jinchūrikis y en la isla de La tortuga, era un buen lugar para ellos, aparte de que ahí Naruto podría aprender a controlar a Kyūbi con ayuda del jinchūriki del Hachibi.

Deidara dijo sonriendo:

–¡Claro el Hachibi es un pulpo! Eso dijo Sasuke, que había perdido un tentáculo al defender a su contenedor.

–A Naruto en Myoubokuzan le dijeron que un pulpo le ayudaría. –aclaró Itachi.

Jiraiya cruzó los brazos y extendió esa explicación.– A veces Gama-sennin tiene premoniciones, eso debió decirle a Naruto.

–Debo ir con él. –afirmó el Uchiha.

–No está vez. Ahora una guerra está cerca y te necesitamos aquí para hacerle frente a ese Uchiha, es mejor que hagamos todo para que no se lleve a Naruto ni al Hachibi.

Ordenó Jiraiya y era una de las pocas ocasiones en que se ponía serio en cuanto a algo así, por lo que el de coleta negra no tuvo otro remedio que aceptar.

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Naruto fracasó en convencer a Killer Bee para que le ayudara a controlar a Kyūbi solo esperaba que el modo que lo intento no saliera de ese lugar si no el que sería regañado y posiblemente chamuscado fuera él, ya que a Sasuke no le agradaría nadita que se hubiese trasformado en chica… chicas para convencer a Bee. Afortunadamente recibió ayuda de Motoi y fue de ese modo como conoció la cascada de la verdad. El rubio vio a su parte negra y se dijo que no podía ser que todo ese tiempo hubiese vivido con esos sentimientos en su interior.

¡¿No es eso lo que te tienen de este modo?! ¡Te sientes culpable por dudar del amor de tus hermanos solo por unas palabras de un desconocido! ¡Aún no confías en la admiración de los aldeanos, ¡no! porque recuerdas lo que Itachi tuvo que soportar para defenderte de sus palabras y acciones!

–¡Mis hermanos nunca dejaron que ellos me trataran mal!

–Ah, sin embargo ¿Qué tal si te ayudaron por culpa? ¡Después de todo su clan fue el que ocasionó que el Kyūbi saliera y que tus padres murieran! ¡¿Cómo puede amarlos y agradecerles, si por culpa de su familia quedaste huérfano?!

–¡Ellos no tiene la culpa!

Y con ese último gritó Naruto atacó a su otro yo. El combate era parejo y parecía no haber un ganador, por lo que el rubio tuvo que salir y escuchar la historia de Bee en boca del que fue su amigo, esto le recordó que su niñez hubiese sido muy similar si no hubiese tenido a su familia. ¡Qué importaba que fueran Uchiha o del clan que fueran, ellos eran su familia y ya!, pues incluso Iruka lo había aceptado gracias a Itachi. Sus cavilaciones llegaron al final al ser atacados por el calamar y la ayuda de Bee fue bienvenida, pues de ese modo había obtenido la aceptación de este, que le guiaría ya era un hecho.

Venció a su mitad oscura y lo convenció que nunca había estada solos y que no lo estarían, mientras confiara en sus hermanos, sus maestros y amigos.

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Para el atardecer ya estaban instalados y Nagato descansaba en su habitación cuando escuchó la puerta abrirse y vio la figura de Sasuke entrar.

–¿Por qué no me delataste?

–Porqué presiento que tú sabes mucho del escape de Kabuto. Y no es una pregunta si no una afirmación.

–No te diré nada, después de todo no lo salve para que tú lo mates.

–No pienso hacerle daño.

–Eso dices, pero no te creo, pues tú eres un asesino que ni siquiera se tentó el corazón –si lo tiene– para deshacerse de su propio hijo.

–¿Dime niño tú nunca has cometido un error por motivo de tus emociones, que no sabes controlar? Y luego estás tan arrepentido que no sabes cómo arreglarlo.

Sasuke apretó los labios, pues el pelirrojo –ha había recobrado parte del color en su cabello– le estaba haciendo una pregunta bastante cercana y muy probable. Por lo que optó por no contestar y salió de la habitación, pero antes de cerrar le dijo.

–Si ese es el caso, recupérate y lucha por el futuro de tu hijo y de Kabuto, ellos están bien, sin embargo con una guerra nadie estará a salvo por mucho tiempo.

–Creo que estamos en el bando correcto si queremos proteger a los que amamos.

Sasuke sonrió de lado y se terminó de ir. Nagato se permitió sonreír y dormir para recuperarse más rápido, ahora que sabía que ellos estaban lejos y a salvo de Madara.

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Naruto entró y se presentó ante Kyūbi, el zorro se burló e incluso lo molestó un poco:

–¿Ahora no vienes con ninguna de tus niñeras Uchiha? ¿Te dejaron solo?

–Ellos son mis hermano no mis niñeras.

–¿Hermanos o carceleros?

–Ya pase por eso y no pienso dejar que me afecte.

–Que maduro, pero creo que parte de ti, preferiría haber tenido a sus padres a su lado que a esos impostores.

El odio hacia el animal demonio fue nublando la razón del rubito, pues no era cierto que él hubiese pensado eso y era porque tuvo una feliz niñez. La furia tuvo que ser retenida, pero no por Naruto si no por una figura que se materializó en su mente y que le dio a Naruto la oportunidad de conocer a su… madre. Naruto la abrazó, pues si bien había crecido rodeado de amor no tuvo una figura materna a la que querer. Kushina conversó con su hijo y le relató el modo en que Minato y ella se enamoraron y muchas cosas:

–Creo que Minato lo olvidó, pero dile a Itachi que le agradecemos todo y que… merece esa parte de tu corazón que posee… me hubiese gustado verlo para preguntarle muchas cosas, cuando te salió el primer diente, cuando diste tus primeros pasos y... –La mujer se quedó callada y luego volvió a sonreír– Y por cierto Sasuke también se parece a Mikoto su madre, es muy guapo…. ¡¿Pero por qué un chico?! –lloriqueó la pelirroja. Naruto abrió y cerró la boca sin saber cómo y que responder, pero…– ¡Es una broma! Si es tu gusto que más puedo decir ttebane!

Naruto se sonrojó y Kushina lo abrazó antes de partir y decirle.

–Y esperó que sigas escuchando los consejos de tus mayores, saluda Iruka de mi parte y también menciónale que es un gran chico, sus padres estarán orgullosos de él… Te amo.

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Orochimaru revisó a Kabuto a primera hora de la mañana y le dio algunas vitaminas.

–Es un varón, –Kabuto sonrió.– pero me preocupa su talla.

–¿No es por genética?

–Nagato era un niño sano y acorde a su edad antes de la guerra y tú no eras pequeño. Tu hijo debería de ser más grande.

Kabuto se tensó y el sannin lo tranquilizó.

-Estamos a tiempo para corregirlo y llevar un estricto control, no debes preocuparte y lo sabes.

–No es lo mismo atender a los demás que a uno mismo.

–Hiciste lo que estuvo a tu alcance, también puede deberse a la tensión de estar con ese loco.

La consulta terminó y al salir notaron que todos estaban ahí presentes para saber el resultado. Orochimaru les dijo:

–Es un varón.

Todos felicitaron al futuro padre. Deidara observó al hombre y le preguntó a Orochimaru:

–¿Es poco probable que dos varones puedan gestar una niña?

–No, de hecho Haku y Zabuza tuvieron una en el primer intento, este método es como el natural no hay como saber que será el producto al engendrarlo… No hay problema de hecho al Uchiha le encantaría tener una niña ¿no?

Itachi no contestó, pues Deidara ya lo veía feo.

–Ni en tus sueños Uchiha… No por ahora.

El del sharingan se asombró, pues antes Deidara se negaba rotundamente, sin embargo eso pareció cambiar.

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Naruto logró detener al zorro y con eso usar su chakra y lo demostró en la forma en que cambio su apariencia. Al salir Bee y Yamato, lo miraron impresionados y más cuando el rubio detectó la presencia de Kisame en Samehada. Lo que siguió fue una demostración de la fuerza del Naruto que no pudo ser equilibrada en su primer intento y con eso dio pie a que Gai se hiciese cargo del que una vez ya había enfrentado. El maestro de Lee demostró sus capacidades y logró detener a Kisame que recordando al que fue su compañero dejó este mundo como un auténtico y orgulloso shinobi.

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Gaara dejó la reunión de los Kages para ir a Suna, más buscó una oportunidad de hacer una visita relámpago a Konoha para ver a su prometido, quien en su casa lo recibió expectante, pues para nadie era desconocido que se vislumbraban vientos de guerra.

–Gaara. –Lee abrazó al pelirrojo y recargó su mentón en el hombro de este.– ¿Es cierto verdad? Tsunade lo informó esta tarde. Temo que no podamos formar esa familia que deseábamos.

–Nada debe detenernos si luchamos por un futuro.

–… Quiero creer.

–Si tú no lo haces que nos quedara, si eres quien me ha enseñado a tener fe.

–Es cierto, lo siento.

Dijo Lee y besó al pelirrojo que de inmediato correspondió el gesto. Lee cortó el beso y se alejó de Gaara para tomarlo de la mano y guiarlo hasta su habitación donde se desnudó y espero que su amante también lo hiciera. Con sus pieles libres de barreras se fundieron en un abrazo que duró tanto como para sentir como el ambiente se enfriaba y buscaron el cobijo de las mantas y ahí Gaara preparó a Lee y lo penetró sin dejar de acariciarlo y besarlo, los movimientos siguieron hasta que el orgasmos llegó y liberados se acomodaron para dormir tranquilos en los brazos del que amaban. Ambos se preparaban emocionalmente para sobrevivir a esa guerra

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Sasuke miró a los que serían soldados de Madara y sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo al imaginarse a su hermano entre ellos, pues los cadáveres de los antiguos akatsukis –los que recuperaron– y de otros más no eran algo que se viera sin quedar terriblemente impresionado, a su lado Nagato se removió inquieto y dijo:

–Y pensar que yo estaría entre ellos.

–Pues si no nos cuidamos, él nos anexara a su colección. –respondió Sasuke.

–Cierto.

–¿Y Konan?

–La mandó a espiar lo que las naciones ninja están planeando, aunque eso es lógico si yo fuera ellos armaría a todos mis shinobis y los prepararía. ¿Itachi no sabe nada?

–Debe de, pero no pienso mandarle ninguna misiva es muy peligroso.

–Sí, nos tiene demasiado vigilados. Debemos buscarte una forma para que ellos sepan contra que lucharan.

–Kabuto debe de haberles dicho.

Nagato asintió y escucharon como el de mascara los llamaba para mostrarles sus recientes adquisiciones… los jinchūrikis.

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Iruka acomodó los cojines e invitó a su pareja a tomar té en el tapanco para disfrutar del aroma del jardín y el sonido del estanque. Kakashi aceptó y ambos se sentaron, mirando el cielo nocturno con una taza de té caliente.

–Esto podría perderse.

–Una casa con muchos recuerdos, pero es mejor perder algo material que a alguno de los que amas. Tsunade me lo dijo está tarde, sé lo que significa que haya tenido esa confianza conmigo. La vida de sus amigos, la de Itachi, Deidara… la de Sasuke. No puede creer que haya tratado de matarlo.

–No lo sabías.

–¿Crees que me guarde rencor?

–No creo, sabía todo lo que conlleva ser un traidor.

–Lo imagino.

–Naruto peleó por ser él, el que llevara a cabo esa misión.

–Seguro que los dos Uchiha ni siquiera lo pensaron.

–No, Sasuke fue decidido en lo que lo haría e Itachi se lo prohibió terminantemente a Naruto.

–Algún día todo volverá a ser como antes.

–Mejor, pues las mentiras terminaran y Konoha deberá reconocer todo lo que han hecho por ella. –terminó Iruka.

–Y si no se los haremos entender por las malas, ya estuvo bien que los aldeanos vivan en su burbuja, deben de ver que la paz cuesta y reconocer a los que pagaron por ella.

Iruka asintió y dejó su taza en la charola acercándose a su novio para que lo abrazara.

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Haku acostó a Nozomi en su cuna y la arropó. Zabuza entró poco después para darle las buenas noches. Dejaron a la pequeña dormida y ellos se encaminaron a su habitación, el castaño aferró el monitor de sonido conectado al del cuarto de su hija y preguntó.

–¿Debemos luchar en esta guerra?

–Si queremos un futuro para Nozomi, sin embargo hablé con la Hokage y ella me dijo que tú no debes ir, que debes quedarte con nuestra hija.

–Sabes que te amo… en otro tiempo no me hubiese alejado de tu lado, pero… ¡Lo siento! –exclamó Haku con lágrimas en los ojos.

Zabuza la atrajo en un abrazo y besó su coronilla.

–Ella es nuestro tesoro, y nos necesita, sabíamos que dependería de nosotros y no me ofendo ni me molesto por que quieras estar con ella.

–Aun así… creo que quedarnos aquí no es seguro.

–Si también lo pensé y hablaré con Tsunade-sama para pedirle que nos de alguna idea.

Haku aceptó y dejó que Zabuza lo llevara en brazos hasta la cama que compartían donde le hizo el amor con infinita ternura y veneración.

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Orochimaru miró a la rubia y suspiró abatido, Jiraiya a su lado se levantó y caminó de un lado a otro. Los otros presentes se abstuvieron de opinar.

–¿Les pido demasiado? Lo sé, sin embargo en esta guerra necesitaré de todos ustedes. –continuó Tsunade.

–Te recuerdo que estoy muerto, bueno de hecho varios de nosotros lo estamos. –contestó Orochimaru.

–Y no los pondría en peligro, pero es necesario. –insistió la rubia.

–Itachi no arriesgara a su hermano –dijo el sannin de cabello negro mirando al aludido– al aparecer y que Madara noté que…

–Recuerda lo que nos dijo Kabuto él no es Madara. –interrumpió Jiraiya.

Estaban seguro que el enmascarado no era Madara, más aún no sabían quién era, pues Kabuto no lo reconoció.

–Que quien sea se entere que Sasuke no mató a su hermano. De desharía de él de inmediato. –concluyó Orochimaru.

Itachi y Deidara que hasta ese momento escuchaban como todos los demás sin intervenir, se miraron. El mayor de los Uchiha se levantó y llegó hasta el sannin de los sapos.

–Es hora de acabar con todas las mentiras, pero antes debo hacer que Sasuke regrese. –afirmó el del sharingan.

–¿Y cómo harás eso hm?

–Iré yo mismo por él, Madara ya debe estar en camino para enfrentar a la alianza shinobi, aprovechare eso.

–No creo que lo hayan dejado sin vigilancia. –opinó Orochimaru.

–Eso no sería problema.

–Yo creo que si le mandamos un mensaje, él mismo buscara como escapar y será menos peligroso que un ataque externo. –dijo Jiraiya.

Itachi se quedó pensando y asintió, luego se giró hacia Tsunade:

–¿Quién es el capitán del equipo de inteligencia?

–Yamanaka Inoichi.

–Bien, pues búsqueme un lugar en ese equipo.

Deidara se cruzó de brazos:

–Yo iré, pero esta vez no estaré a tu lado, esa compañía no me interesa hm.

–¿Qué te parece la compañía de emboscadas? –cuestionó la rubia esperando encontrar algo del agrado del antiguo akatsuki.

–No ahí no puedo hacer arte.

–En la cuarta división, de peleadores de larga distancia podrías usar mucho de tu arte.

Los ojos del rubio brillaron esperanzados y sonrió.

–¡Ese quiero hm!

–Pero… Gaara es el capitán de esa división. –recordó la Hokage.

–Bueno no me verá mucho y si lo hace tendremos que arreglar nuestras diferencias. –dijo el rubio muy tranquilo sin querer dejar el equipo que ya había elegido.

Tsunade esperó a que los otros escogieran su lugar dependiendo de sus habilidades; Kimimaro y Kabuto estarían con su sensei en el equipo médico, por supuesto el sannin no estaría a las órdenes de Shizune. Guren iría a la línea de peleadores de corta distancia Yūkimaru y Kaminari estarían al cuidado de algunos sapos y serpientes. Por último Jiraiya estaría a lado de Tsunade.

Esa misma tarde el grupo salió del laboratorio y se dirigió a donde los Kages. Muchas personas miraron pasar al grupo y quisieron detenerlos, pero era demasiado arriesgado siquiera acercarse, pues los sannin –uno de ellos que creían muerto– y algunos ex -akatsukis entre ellos; eran una barrera que nadie se atrevía a atravesar.

Tsunade entró a la sal de reunión de los Kages primero en lo que la esperaba afuera sus acompañantes. Ella se acercó a los otros líderes y los enfrentó:

–Buscando lo mejor para Konoha ha habido situaciones que debimos crear… Para espiar a Akatsuki un chico hace años salió de la aldea y…

El relato siguió y el rostro del Raikage se fue trasformando en molestia. Gaara y la Mizukage en cambio entendían lo que llevó a Konoha a realizar toda esa telaraña de mentiras y manipulaciones.

–¡¿Y cómo podemos confiar en ellos?! –cuestionó el Raikage.

–Estoy hablando de shinobis de Konoha que han cumplido con misiones de alto riesgo y ultra secretas, si se los estoy confiando en este momento es porque ellos se unirán a las filas de la alianza shinobi.

–¡Deidara era un criminal y ahora me dice que se redimió! –gritó el Tsuchikage.

–Y yo le digo que respondo por todos ellos, pero no les estoy pidiendo disculpas por nuestras acciones. –contestó ya enfadada la mujer.

–Yo respeto que nos haya informado y toda ayuda es bienvenida, si me lo pregunta esto me da más esperanzas para una victoria. –aclaró Gaara.

Los otros Kages debieron aceptar que el pelirrojo tenía razón y que toda ayuda era bienvenida y más con un enemigo tan poderoso. El grupo entró y se fueron presentando y diciendo el lugar que deseaban estar, a lo que los líderes de las cinco aldeas no objetaron.

Entre murmullos y protestas se fueron integrando a sus equipos. Shikamaru vio venir a un rubio sonriente y una chica muy seria de cabello violeta que contrastaban por su paradójica forma de actuar. Deidara llegó hasta donde estaba el capitán interino y se presentó.…

–Soy un nuevo integrante, espero que me dejes crear arte hm.

–Que problemático y se vuelva cada vez más.

Temari se puso furiosa:

–¡Tú eres quien secuestró a mi hermano!

–Nimiedades, él ya me ha visto y no me dijo nada.

Deidara sonrió muy quitado de la pena y se quedó a lado de Shikamaru, este detuvo a la rubia y le dijo:

–Si los Kages ya lo han visto y ordenaron que se uniera, nosotros no tenemos que objetar nada, no quiero ningún altercado. ¿Y tú compañera como se llama? –preguntó Shikamaru al rubio.

–Ella es Guren ha andado por aquí ayudando en la reconstrucción de Konoha, ¿pensé que ya la conocían? –preguntó Deidara.

–No, no los conocía. –afirmó Guren.

Shikamaru se encogió de hombros dudaba que aquella mujer no fuera de ayuda y con eso era suficiente.

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En otro lado Inoichi vio venir a Itachi y le tendió la mano.

–Siempre es un placer tener una mente joven y astuta.

Este aceptó y se dispuso a ponerse a las órdenes del rubio.

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Shizune por su parte cedió la capitanía al sannin de las serpientes el liderazgo del equipo médico, Kimimaro y Kabuto no se separaron de su lado a pesar de que Kabuto no podía estar al frente, estaría apoyando en el campamento.

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Yūkimaru tomaba de la mano a Kaminari adentrándose entre las tropas buscando a los padres de este, y es que los niños no deseaban separarse de los adultos, no querían quedarse sin hacer nada. Kaminari chocó contra un shinobi y este se giró molesto, pero al notar que eran niños los encaró:

–¡¿Qué hacen aquí?! Deberían estar en su aldea ¡¿A quién se le ocurriría traer a sus hijos al campo de batalla?! –concluyó furioso.

Una voz se escuchó disculpándose.

–Son míos, disculpe.

Jiraiya llegó hasta ellos y los tomó de la mano dejando con la boca abierta al hombre que había estado despotricando, pues todo mundo conocía al sannin de los sapos. Jiraiya sacó a los niños de la muchedumbre y en un claro cercano les preguntó.

–¿Qué hacen aquí?

–Queríamos ayudar.

Kaminari contestó y el hombre de cabello blanco acarició el cabello de los dos.

–Ustedes ayudan estando a salvo, si estamos pendientes de ustedes no podremos luchar ¿entienden?

Los niños asintieron algo tristes.

–¡Speed! –llamó el hombre y un sapo apareció.– ¿No te pedí que los cuidaras?

–Lo siento Jiraiya-sama. Ya me los llevó Gama-sennin ha ordenado que los lleve a Myoubokuzan, incluso le dio un permiso provisional al otro pequeño.

–Bien, pues… cuídenlos mucho.

Jiraiya besó a su hijo en la frente y a Yūkimaru en las mejillas y los dejó con Speed, este los trasportó en un segundo. Jiraiya esperó a que ellos partieran y se encaminó de regreso a donde los Kages se encontraban.

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El hombre enmascarado le mostró orgulloso sus cien mil soldados a Nagato y Konan.

–Son creaciones con parte de células de Hashirama, que yo mismo le robe en nuestro último enfrentamiento. Orochimaru logró implantarle algunas a uno de los niños en Konoha según mis informes debe estar con el jinchūriki, tráiganlo junto con los ocho y nueve colas. Konan irás tú.

–...

–Yo iré también. –afirmó Nagato.

–No, tú no te separaras de mí. –ordenó el de mascara.– Al igual que Sasuke debo mantenerte bien vigilado.

–¿A Sasuke lo tienes vigilado? –preguntó inocente el pelirrojo.

–Con Zetsu negro.

Nagato ya no agregó nada, pero una mirada de soslayo a su amiga y esta comprendió, debía avisar al moreno de lo que estaba sucediendo y que si podía escapar que lo hiciera.

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Naruto se desconcertó ante tanto movimiento telúrico y realmente dudaba que eso fuera lo que estaba sucediendo, mas no podía preguntar sin que le mintieran y él terminara peleando con alguien en esa isla, por lo que siguió anotando acerca de los animales que habitaban el lugar. Para esa tarde ya entrenaba como manejar el chakra del Kyūbi sin que se le saliera de control, como cuando quiso correr a increíble velocidad y se lastimó el tobillo.

Ajeno a que en el exterior Yamato se enfrentaba a Konan quien trataba de entrar y llevarse a los dos jinchūrikis, sin embargo la mujer de capa roja cambió su objetivo al detectar lo que aplacaría a Madara y libaría a los jinchūrikis por un tiempo. Envolvió a Yamato en una capa de papel y se lo llevó con ella.

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Sasuke recibió el escarabajo miniatura de arcilla y discretamente se alejó de su guardián en lo que Juugo y Suigetsu distraían a este, el moreno leyó:

La guerra inició.

Nos unimos a las fuerzas de la alianza shinobi, nos dejaremos ver. Salgan de ahí lo más rápido que puedan.

Sasuke vio como el pequeño animal se incendió como un cerillo, se sacudió las cenizas y regresó hasta donde estaban los otros.

–Voy a descansar un rato. –informó el Uchiha.

Zetsu no se molestó en seguirlo, pues era casi imposible que pudiese salir sin que él se diera cuenta. Juugo y Suigetsu siguieron a su líder, pero un comentario detuvo al último de ellos.

–¿Cómo es que le sigues como un perro fiel si él intentó matar a la chica pelirroja? –preguntó burlón Zetsu negro.

–¿Y eso a mí qué? –respondió Suigetsu.

–Si claro. –replicó el hombre planta.

El trio se perdió entre los pasillos y llegaron hasta la habitación de Sasuke, este se sentó en la cama y miró a los otros. Juugo sacó unos sellos, entre Suigetsu y él los colocaron por todo el lugar, con estos listos se giraron hacia el el moreno y Suigetsu –por primera vez– se lanzó dispuesto a golpear a su amigo moreno.

–¡Como que la intentaste matar! ¡¿Qué pasó?! ¡Dijiste que está en Konoha, pero si la están torturando… !– gritaba el de cabello azul.

Sasuke y Juugo vieron como el chico de agua despotricaba en contra del moreno y de todos los shinobis de Konoha, hasta que este lo detuvo tomándolo de los hombros

–Tranquilízate, te dije que Karin estaba en Konoha, pero Tsunade la tomó bajo su vigilancia personalmente, para este momento ya debe estar en el equipo médico de la alianza shinobi, porque me acaban de informar que la guerra inició y que mi hermano al igual que Orochimaru ya se dejaran ver y confesaran todo así que tenemos que salir de inmediato de este lugar.

Suigetsu se calmó y se dispuso a escuchar la idea del moreno –si es que la tenía– para escapar.

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Con el ejército de Madara acomodó sus líneas defensivas iniciando con algunos de los akatsukis, –que no eran muchos– entre ellos a los caminos de Nagato, más este no permitió que usaran a Yahiko y lo dejó atrás.

–¿No veo porque? Es uno de tus caminos más fuertes. –replicó Madara.

–Si quieres que coopere contigo sin replicar, aceptaras esta condición. –sentenció el pelirrojo activando el rinnegan.

El de mascara lo pensó, pues si bien había obtenido la réplica de un rinnegan gracias a Nagato también sabía que este tenía más experiencia manejándolo y por si fuera poco lo que había estado tomando el pelirrojo lo dejó en óptimas condiciones como si de un joven de veinte años se tratara y era por eso que Madara/Tobi planeaba hacerse de Kabuto y Orochimaru, pues esos dos podrían hacer súper shinobis si se lo proponían.

–Como quieras. –se resignó Madara.

Konan caminó hasta Nagato y entre los dos vieron como los cien mil Zetsu y las primeras líneas de ofensiva avanzaban.

–Este es el momento, ¿Yahiko ya está allá? –preguntó Nagato.

–Si lo lleve antes de ir por los jinchūrikis.

–Debemos sacar a esos chicos de ese lugar cuanto antes.

Los dos amigos siguieron al de mascara y a su ejército. Primeros los shinobis sobresalientes luego los antiguos jinchūrikis; ya les tocaría a ellos entrar en batalla, solo esperaban que ese momento tardara bastante. Antes de partir el de mascar se giró y comentó burlón:

–Kabuto me dio una muy buen paga por salvarle la vida, pero me temo que con el Edo Tensei lo podre encontrar de nuevo y ver si tu hijo será un buen prospecto a esclavo en mi mundo ideal.

Nagato apretó los puños y Konan cerró los ojos ambos deseaban matar a Madara, pero aún no era tiempo, ya les llegaría su oportunidad.

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El suelo tembló y las paredes se cuartearon. El movimiento siguió unos segundos más y Zetsu salió a ver que sucedía. No vio nada fuera de lo normal y es que Yahiko estaba dentro de la fortaleza y apresurando a los tres chicos a salir, Sasuke lanzó un Katon que inició un incendio en los pasillos y se extendió por el lugar, que si bien se apagaría en cuanto Sasuke lo dejara de alimentar, serviría como cortina de humo para su escape. Ya fuera; los cuatro corrieron y al llegar a un lugar seguro, Yahiko hizo unos sellos y apareció unas aves de papel.

–Vamos.

Los tres chicos subieron en lo que Suigetsu gritaba emocionado y Juugo trataba de no perder la cabeza. Llegaron hasta una costa bastante lejana y ahí bajaron de las aves que se trasformaron en hojas de papel que se elevaron con el viento, Sasuke reconoció el poder de Konan en eso pájaros y cuestionó al… ¿hombre?

–¿Nagato y Konan te enviaron?

–Sí y debo regresar con ellos. La guerra inició.

-También nosotros iremos. –dijo Sasuke.

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Naruto miró dudoso a Bee sospechando que algo estaba ocurriendo y que se lo ocultaban intencionalmente, pero no dijo nada, pues este le mostraba una gran técnica… La Bomba Bijū así que por el momento se quedaría.

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Deidara se unió a Itachi después del discurso del General.

–Ese chico fue muy elocuente hm.

–… Cuídate.

–Y tú Uchiha. Nos veremos allá ¿o piensas quedarte sin entrar en la primera línea?

–¿Acaso no me conoces?

Deidara besó fugazmente a Itachi y se reintegró a su equipo. Itachi siguió a Inoichi y este lo detuvo.

–Tú estarás en la línea central, cuento contigo para vigilar que las ordenes se cumplan y no haya malos entendidos.

Itachi asintió y siguió al grupo de primera línea, era como si le hubiese preguntado que deseaba hacer y este deseo fuese cumplido: crear estrategias, pero estar dentro del campo de batalla.

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Haku vio partir a Zabuza junto con su grupo, el de emboscadas. Y él se retiró a las carpas de médicos, que de ese modo aportaría ayuda, con su conocimiento de hierbas medicinales y ayudando a los médicos. Con Nozomi atada a su espalda, el castaño se dispuso a trabajar como lo hacía su pareja… por un futuro para su niña. Kabuto vio entrar a Haku y lo llamó.

–Serás de mucha ayuda, me dejaron solo en esta carpa. Orochimaru-sama está en la más grande en el grupo de operaciones urgentes, Kimimaro en la del oeste y Karin salió en el grupo de Tsunade.

–Pues estoy dispuesto a ser un ayudante activo, afortunadamente Nozomi no es inquieta.

–El mío solo me ha dado molestias por algunas nauseas, pero con las vitaminas y píldoras que me ha dado Orochimaru-sama ya está muy tranquilo.

–¿Es varón?

–Sí, es lo que dicen, que la tuya es hasta ahora la única niña. Ahora por ellos a sanar a estos shinobis.

Haku asintió y se dispuso a acomodar todo el material para que estuviese todo listo y no los tomaran desprevenidos los primeros heridos, deseando que no fuesen muchos.

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El grupo de emboscadas se enfrentó con Sasori y el que fue hermano de Sai. Zabuza junto con Omoi cortaron los hilos de las marioneta y Kankuro convenció a Sasori y de ese modo pudieron ver como este descansaba. Sai vio partir a su hermano feliz de que pudo ver el dibujo que hizo, era extraño, pero la primera victoria de la alianza estuvo llena de emoción.

Mil gracias a:

Alba marina, Zanzamaru, miyabi chibi -muchas gracias-, Moon-9215, Yuki Trancy, alessa -pues de que recapacite no lo sé, pero esperemos que si-, harunablakrose y kaoryciel94