Esta historia es una adaptación del libro It ends with us de Colleen Hoover.

Asi que ni la Historia ni los personajes me pertenecen


Epilogo

Empujo a través de las multitudes de la calle, hasta que llego al cruce. Empujo el cochecito a un paso de tortuga y luego me detengo en el borde de la acera.

Empujo la parte superior y bajo la mirada a Mizuki. Está pataleando y sonriendo como de costumbre. Es una bebé muy feliz. Tiene una energía tranquila sobre ella y es adictiva.

—¿Cuánto tiempo tiene? —pregunta una mujer. Se encuentra de pie en el cruce con nosotras, mirando a Mizuki con admiración.

—Once meses.

—Es hermosa —dice—. Se parece a usted. Bocas idénticas.

Sonrío. —Gracias. Sin embargo, debería ver a su padre. Definitivamente tiene sus ojos.

La señal parpadea para caminar, y trato de pasar a la multitud mientras nos apresuramos hacia el otro lado de la calle. Ya tengo media hora de retraso y Sasuke me ha enviado dos veces mensajes de texto. Sin embargo, él aún no ha experimentado la alegría de las zanahorias. Descubrirá hoy lo desastrosas que son, porque empaqué bastantes en la pañalera.

Cuando Mizuki tenía tres meses, me mudé del apartamento que Sasuke compró. Tengo mi propio lugar que se encuentra más cerca del trabajo, así estoy a poca distancia, lo cual es genial. Sasuke se mudó de nuevo al apartamento que compró; pero entre visitar la casa de Ino y los días de Sasuke con Mizuki, siento como si estuviera aún en su edificio de apartamentos casi tanto como estoy en el mío.

—Casi ahí, Mizuki. —Damos vuelta en una esquina y estoy tan apurada que un hombre tiene que salir de nuestro camino y pegarse a la pared solo para evitar ser atropellado. —Lo siento —murmuro, agachando la cabeza y camino alrededor de él.

—¿Hinata?

Me detengo.

Giro lentamente, porque sentí esa voz hasta la punta de los dedos del pie.

Solo hay dos voces que alguna vez han provocado eso en mí, y la de Sasuke ya no lo logra.

Cuando miro hacia él, sus ojos azules se entrecierran por el sol. Levanta una mano para protegerse y sonríe. —Hola.

—Hola —digo, mi frenético cerebro intenta reducir la velocidad y permitirme ponerme al día.

Mira al cochecito y lo señala. —¿Es... es tu bebé?

Asiento y rodea para colocarse en frente de la carriola. Se arrodilla y le sonríe ampliamente. —Guau. Es hermosa, Hinata —dice—. ¿Cuál es su nombre?

—Mizuki. A veces la llamamos Mizu.

Pone su dedo en su manita y ella comienza a patalear, sacudiendo su dedo de un lado a otro. La mira con aprecio por un momento y luego se pone de nuevo de pie.

—Te ves muy bien —dice.

Intento no darle un vistazo obvio, pero es difícil. Se ve tan bien como siempre, pero esta es la primera vez que lo veo en que no intento negar lo precioso que es. Algo muy lejano del niño sin hogar en mi habitación. Aunque... de alguna manera todavía exactamente el mismo.

Puedo sentir de nuevo el zumbido en mi bolsillo, un mensaje de texto que acaba de llegar. Sasuke.

Señalo hacia la calle. —Vamos muy retrasadas —digo—. Sasuke ha esperado durante media hora.

Cuando digo el nombre de Sasuke, hay una tristeza que llega a los ojos de Naruto, pero intenta disimularla. Asiente y poco a poco se hace a un lado para darnos paso.

Apunta detrás de él. —Sí, también se me hace tarde. Abrí un nuevo restaurante el mes pasado.

—Guau. Felicitaciones. Tendré que llevar a mamá ahí para comprobarlo pronto.

Sonríe. —Deberías. Házmelo saber y me aseguraré de cocinarles yo mismo.

Hay una pausa incómoda, y luego señalo hacia la calle. —Nos tenemos que...

—Ir —dice con una sonrisa.

Asiento, luego agacho la cabeza y continúo andando. No tengo idea de por qué reacciono de esta manera. Como si no supiera cómo mantener una conversación normal. Cuando estoy a varios metros de distancia, miro por encima del hombro. No se ha movido. Todavía me observa mientras me alejo.

Giramos en la esquina y veo a Sasuke esperando al lado de su auto fuera de la florería. Su rostro se ilumina cuando nos ve acercarnos. —¿Recibiste mi correo electrónico? —Se arrodilla y comienza a desatar a Mizuki.

—Sí, ¿acerca del corralito?

Asiente mientras la saca del cochecito. —¿No le compramos uno de esos?

Pulso los botones para plegar el cochecito y luego lo llevo al maletero del auto. —Sí, pero se rompió hace como un mes. Lo tiré en el contenedor de basura.

Abre el maletero, luego toca la barbilla de Mizuki con sus dedos. —¿Has oído eso, Mizu? Tu mamá te salvó la vida. —Le sonríe y da una palmada juguetona en su mano. La besa en la frente, luego toma el cochecito y lo coloca en el maletero. Lo cierro y me inclino para darle a ella un beso rápido.

—Te amo, Mizu. Te veo esta noche.

Sasuke abre la puerta trasera para ponerla en el asiento de auto. Le digo adiós y entonces comienzo a regresar por la calle apresurándome.

—¡Hina! —grita—. ¿A dónde vas?

Estoy segura de que esperaba que caminara hacia la puerta principal de mi tienda, puesto que ya llego tarde para abrirla. Probablemente debería, pero no desaparecerá la intranquilidad en mi estómago. Necesito hacer algo al respecto. Me giro y camino hacia atrás. —¡Hay algo que olvidé hacer! ¡Te veré cuando la recoja esta noche!

Sasuke levanta la mano de Mizuki y me dice adiós. Tan pronto como giro en la esquina, comienzo a correr velozmente. Esquivo personas, me topo con unos pocos y causo que una señora me maldiga, pero todo vale la pena al momento en que veo la parte posterior de su cabeza.

—¡Naruto! —grito. Se dirige hacia la otra dirección, por lo que sigo empujándome entre la multitud—. ¡Naruto!

Deja de caminar, pero no se da la vuelta. Ladea la cabeza como si no quisiera confiar plenamente en sus oídos.

—¡Naruto! —grito de nuevo.

Esta vez, cuando se gira, se da la vuelta con un propósito. Su mirada se encuentra con la mía y hay una pausa de tres segundos, mientras nos miramos el uno al otro. Pero entonces ambos comenzamos a caminar hacia el otro, determinación en cada paso. Veinte pasos nos separan.

Diez.

Cinco.

Uno.

Ninguno de los dos da ese paso final.

Me encuentro sin aliento, jadeando y nerviosa. —Olvidé decirte,—Coloco las manos sobre mis caderas y exhalo—. Que me separe de Sasuke.

No reacciona de inmediato, pero luego sus ojos se arrugan un poco en las esquinas. Retuerce la boca como si contuviera una sonrisa. — ¿Encerio?

Asiento y sonrío, luego me detengo.

No estoy segura de qué hacer ahora. Solo necesitaba que él supiera eso, pero ahora que se lo he dicho, realmente no pienso en lo que debería hacer o decir a continuación.

Asiento otra vez, y luego miro a mí alrededor, señalando por encima del hombro. —Bien... supongo que yo...

Naruto da un paso adelante, me agarra y me empuja con fuerza contra su pecho. Cierro los ojos de inmediato cuando envuelve sus brazos a mí alrededor. Su mano sube a mi nuca y me abraza mientras permanecemos de pie, rodeados de calles concurridas, sonidos de cláxones, gente que nos roza al pasar a toda prisa.

Presiona un suave beso en mi cabello y todo eso se desvanece.

—Hinata —dice en voz baja—. Siento que mi vida es lo suficientemente buena para ti ahora. Así que cuando estés lista...

Aprieto su chaqueta con las manos y mantengo mi rostro presionado fuertemente contra su pecho. De repente me siento como si tuviera quince de nuevo. Mi cuello y mejillas sonrojadas por sus palabras.

Pero no tengo quince.

Soy una adulta con responsabilidades y una hija. No puedo permitir que mis sentimientos adolescentes tomen el control. No sin un poco de tranquilidad, por lo menos.

Retrocedo y lo miro. —¿Donas a la caridad?

Atlas se ríe con confusión. —Varias veces. ¿Por qué?

—¿Quieres hijos algún día?

Asiente. —Por supuesto que sí.

—¿Crees que alguna vez querrás irte de Boston?

Niega con la cabeza. —No. Nunca. Todo es mejor aquí, ¿recuerdas?

Sus respuestas me dan la tranquilidad que necesito. Le sonrío. —Está bien. Estoy lista.

Me aprieta fuerte contra él y me río. Con todo lo que ha ocurrido desde el día en que entró en mi vida, nunca esperé este resultado. He esperado bastante por eso, pero hasta ahora no tenía la certeza de que alguna vez sucedería.

Cierro los ojos cuando siento que sus labios encuentran el punto en mi clavícula. Presiona un suave beso ahí y se siente igual que la primera vez que me besó en ese lugar hace tantos años. Lleva su boca a mi oído, y en un susurro, dice— : Puedes dejar de nadar ahora, Hinata. Finalmente alcanzamos la orilla.


Y bueno hasta aqui la Historia :(

Me pone triste que ya haya terminado esto.

Perdon por no haberlo subido antes, perdon.

Que les parecio el Final?

Muchas Muchas gracias a todos los que siguieron la historia, y comentaron y estuvieron aqui conmigo, No pense que tuviera buen recibimiento pero lo tuvo y muchas gracias.

No llegamos a los 200 comentarios pero con los que tenemos ya soy feliz.

Gracias tambien a los que me estan apoyando en Ugly Love.

Les dire que ahorita he estado un poco ocupada y triste por que en las dos Universidades que pude aplicar no me quede asi que eso me dio un bajon, porque ahora tengo que ver que hacer de aqui al otro año que vuelva a aplicar, por eso no habia subido capitulo pero se los debia y ya estare por aqui seguido.

Tambien traigo una nueva historia la estare publicando en unos dias, por si quieren leerla esten al pendiente.

De nuevo muchas gracias.

Comenten que les parecio el Final.

Besos y abrazos a todos.