+XXXVI+
La heredera y el idealista
El silencio que sigue es tan largo que comienza a ser incómodo, casi todas las miradas se concentran en Itachi en espera de una respuesta.
—Entiendo —responde el Uchiha tras unos segundos—, gracias por el aviso, Kisame, Sasori-san.
Y dicho eso, da media vuelta y va hacia las escaleras, todos se sobresaltan con esa respuesta, Naruto, Tsunade y Kisame incluso adelantan unos pasos para darle alcance, pero Tigre aparece interponiéndose en su camino, los dos rubios se detienen, el ninja de Kiri que no conoce a Tigre sigue avanzando.
—Muévete —gruñe el espadachín.
—No
—A un lado —insiste Kisame.
—No
La irritación de Kisame va en incremento conforme el ANBU no muestra intenciones de moverse, extiende su mano hacia Samehada, sonríe cuando siente a los ninja de la Hoja ponerse en guardia, sin embargo el ANBU no hace lo mismo.
—Lo siento, el Capitán no desea hablar más con ustedes.
Suelta la espada y levanta una ceja inexistente.
—¿Capitán? —pregunta pero no espera por la respuesta— eres ese Tigre, ¿no es así? el subordinado de Itachi-san.
Tigre no hace nada por dar una respuesta, pero Kisame no lo necesita. Asiente y se da media vuelta.
—Asegúrate que Itachi-san haga lo correcto. Hora de irnos Sasori.
Tigre ve junto con los demás a Kisame salir de la casa, Tsunade y Sasori intercambian miradas, sorprendidos al igual que los demás de las acciones del ninja de Kiri. Tras unos momentos de duda, el titiritero sigue al otro miembro de Akatsuki.
—¿Qué?, ¿es todo? —espeta Naruto—, ¿se largan y ya?
—Sólo vinimos a entregar el mensaje. Ya lo hicimos, nos vamos.
—¿Y qué? —cuestiona Tsunade—, ¿vendrán todos por el Uchiha y tendremos que enfrentarlos?
—¿No oíste lo que dijimos? La Lluvia se está recuperando de un ataque, no tenemos tiempo para estarlo perdiendo con ustedes.
—No permitiré que Itachi vaya a ningún lado.
—Te lo dije Senju, vinimos a entregar un mensaje, a hablar con Uchiha, no por tu permiso. Ya lo hicimos, nos vamos.
Y dicho esto, sigue al otro ninja, dejando a los otros en silencio. Tienen que pasar otros segundos para que el primero reaccione, Kakashi voltea hacia Tigre que no se ha movido de su posición. Ni siquiera tiene que preguntarle para saber que si no se movió por Kisame, tampoco lo hará por ellos.
—No irá a ningún lado, el lugar está bien vigilado, vayamos a tu oficina Tsunade-sama.
Todos están de acuerdo de un modo u otro, nadie protestas y se retiran bajo la mirada discreta de Tigre. Tsunade comprende finalmente la preocupación de Kakashi por las lealtades de ANBU, sabe que si ordena a Tigre que mate a Itachi en ese momento, no lo hará, así como no lo hará casi ninguno de los agentes ahí estacionados, es consciente que debería reconsiderar su decisión de dejar al Uchiha bajo la vigilancia de los agentes especiales, dada la fuerza que representan; pero en ese momento sólo se cuestiona qué clase de persona es ésa que se ganó la lealtad de dos de los grupos menos apreciados en el mundo ninja, ni ANBU ni Akatsuki están en el ideal de cualquier ninja que quiera lograr reconocimiento, Itachi formó parte de ambos y ahora ambos lo buscan como líder.
El grupo llega a la Torre de la Hokage, Tsunade envía ninja para investigar la verdad alrededor del ataque a la Lluvia, de antemano no espera encontrar mucho, aunque técnicamente son aliados, la aldea sigue tan cerrada como hace años pero es un hecho que Akatsuki no enviaría a dos de sus miembros sólo para dar un mensaje. Lo que sea que el Uchiha detrás de todos esos ataques busque, debe ser muy grande como para obligar a tantas aldeas a unirse, porque es lo único que está logrando.
Las pláticas han progresado —y sin duda lo harán más cuando se sepa la noticia de Ame— y todo apunta que un frente único se formará contra ese Uchiha y aquéllos a su favor, hay una facción de la Niebla que se ha presentado con intenciones de unirse a ellos y pelear contra los demás ninja de su aldea. Eso les ha llevado a pensar que Obito, Madara o quien sea que esté detrás de todo tienen un aliado más que aún está por conocerse, lo que es más preocupante porque no pueden ser las bestias con cola, de acuerdo a Itachi, Akatsuki tiene algunos de los jinchuriki, no ha dicho que puedan controlarlos pero al menos eso significa que Madara/Obito no los usará.
Shikaku le deja ver que no saben si Obito habrá tomado alguno de los jinchuriki, si el ataque fue tan severo como parece ser, no tienen ninguna certeza de que no haya sido así. Tsunade maldice al Nara por ensombrecerle más el panorama.
—No tenemos modo de obtener información de lo que está ocurriendo, pero Itachi puede darnos detalles —dice la rubia.
—No nos dirá nada más de lo que nos ha dicho —replica Sasuke—, no hablará.
—Tiene que hacerlo —se adelanta Kakashi—, no podemos ya darnos el lujo de ser pacientes, necesitamos información y él la posee.
—No lo harás, nadie hará nada a mi hermano.
—¿No te das cuenta de la situación?
—Me he dado cuenta muy bien, por sí no lo has notado, pero él dejó clara su respuesta desde el principio.
—Tal vez, pero él ya no es uno de nosotros no tenemos que tener ninguna consideración con él.
—Ni siquiera comiences con eso, ¿no has oído todo lo que Sakura les dijo? él siempre hizo lo que pudo por Konoha.
—Hasta que decidió que ya no.
—No sabes de lo que hablas.
—Lo sé muy bien, pero no anula el hecho de que necesitamos la información que Itachi puede darnos.
—No tengo nada más que discutir, pero si hacen algo, responderé.
Dicho eso, Sasuke desaparece, Tsunade suelta una maldición y les da la espalda. Los demás guardan silencio, saben que está meditando lo que debe hacer.
—Largo todos —exclama tras un momento, con tal fuerza que obliga a los demás a obedecer, antes de salir le escuchan pedir a Shizune un trago.
La noticia pronto deja de ser tan sorprendente, Hinata y los otros asumen (por la forma que Itachi la tomó) que no le interesa ay que no cambiará nada.
Sasuke decide ir contra los deseos de Kisame y Sasori, al recordar la largas charlas que su madre tuvo con Konan de Ame, de cómo las dos forjaron una alianza que nunca pudo llegar a ser pero le quedó claro que ella quería eso, que ella hubiera ayudado. Así que después de hablar con Sakura haciéndole la propuesta de ir juntos a la Lluvia, anima a Hinata y a Uzumaki a escuchar lo que a todas luces es una locura. Sakura se presenta ante Tsunsde con la petición y la rubia después una sarta de maldiciones ante el descrédito que la idea le genera, acepta (para sorpresa de su ayudante y Haruno).
—Es lo adecuado, ante la amenaza que representa Kiri, haremos lo necesario para ayudarnos entre nosotros —Explica con seguridad.
Sakura y Shizune intercambian una mirada que claramente refleja su descrédito, esas palabras son las que dirá a los ninja que enviará, como forma de motivación, pero ellas que la conocen bien saben el significado detrás, no van a Ame solo para ayudar, es el pretexto perfecto para entrar en la aldea que hasta entonces había estado cerrada para todos los demás, y si es cierto eso que poseen alguna bestias con cola, ya sea que los hagan sus aliados o se las roben, es bueno tener tanta información con puedan.
La decisión es que Kakashi, Naruto, y el equipo Asuma sean enviados con esa segunda misión. No le dice a Sasuke sobre la otra intención, para no generar desconfianza, él no la conoce tan bien y es fácil engañarlo. Para frustración de Sakura, a ella le ordena que se quede.
—¿Por qué Tsunade-sensei?
—Asistiré a una reunión para la alianza, no puedo arriesgarme a dejar el hospital sin supervisión, Shizune tiene otras tareas de que encargarse.
No es la respuesta que quiere escuchsa, se siente igual que muchas veces lo ha hecho últimamente, y por primera vez decide decírselo de frente.
—Esto no era lo que buscaba cuando pedí ser tu aprendiz, Tsunade-sama, no lo hice porque quisiera quedarme siempre atrás.
—Pero no te estás quedando atrás Sakura, no puedo confiar a nadie más ver a mis pacientes, hacerte cargo de mis responsabilidades. Shikaku e Inoichi lo hacen con lo relacionado a ser
Hokage, tú tienes hacerlo con éstas. Es lo más importantes para un médico.
Sakura tuerce la boca, Tsunade conoce ese gesto, Sakura está reconociendo lo que le dice pero no lo acepta por completo.
—No solo soy médica, Sakura, también soy Hokage.
—¡Y yo ninja!
Tsunade se sorprende de la respuesta de la otra.
—Mis órdenes no son para discutirse, Sakura —espeta la rubia tratando de controlar su temperamento, aspira profundamente y explica—, lo que pasa es que no te das cuenta de lo que estoy implicando.
—Que soy tan importantes que debo quedarme siempre atrás al hospital.
—Sí pero no
Sakura sale furiosa impidiendo que la otra pueda acabar. Si tuviera tiempo para hacerlo, la Quinta iría tras ella pero están a punto de salir y conociendo a Haruno, no tiene caso hacerlo en ese momento. No importa cuánto respeto pueda tenerle, cuando la chica está furiosa es mejor mantener la distancia.
.
—Vaya situación que has generado, Itachi-san.
La repentina voz de Kisame ya no lo sobresalta como lo hizo la primera vez, aunque reconoce que no esperaba volver a escucharlo tan pronto.
—Espectáculo el que ustedes dieron, ¿por qué no pudiste sólo decírmelo así, sin que los otros supieran?
—Era parte del show.
Ante la expresión de duda en el Uchiha, Kisame suelta un suspiro, detesta dar explicaciones pero se lo debe.
—El Líder no ha muerto, y claro que no decidimos nada, pero Madara sí atacó la Lluvia, hubo un gran daño; Deidara y Kakuzu casi mueren, y mira que para que diga eso de Kakuzu, imaginarás como fue todo. Todo está mal pero pudo ser peor. El Líder nos ordenó que viniéramos hasta aquí a decirte eso.
Kisame se pregunta por qué Itachi se ve más sorprendido esta vez.
—¿Y por qué me dices la verdad?
—Me ofende que lo preguntes. Hasta donde recuerdo nunca hubo mentiras entre nosotros, por eso siempre funcionamos tan bien.
Itachi se sienta lentamente en la cama. Kisame se incorpora y abre la puerta del baño, señal que está por irse.
—A menos que vayas a Ame, no creo que volvamos a vernos, Itachi-san, por eso quiero hacerte una pregunta antes.
—¿Qué?
—Usas honoríficos con todos, pero nunca lo has hecho conmigo.
La pequeña sonrisa que se adueña de Itachi confunde a Kisame, le irrita porque le hace pensar que se está burlando de él.
—Pensé que era claro el motivo.
—Pues no lo es.
—Hasta pronto Kisame.
La irritación del espadachín pasa a ser confusión después sonríe mostrando todos los dientes, no es la respuesta que espera, pero es la quiere escuchar.
—Hasta entonces, Itachi-san.
.
Al ver que Naruto y Sasuke no estarán por algunos días en la aldea, que Sakura se ha hundido en la frustración que la decisión de Tsunade le genera, y que Kakashi y el resto parecen haber decidido ya no necesitan nada más de Itachi, y que es claro que ninguno de ellos está muy interesado en hacer cambiar de idea al Uchiha, Hinata decide tomar esa misión en sus manos.
Es cierto que comprende la decisión de Itachi, y que la acepta en el fondo, pero aún así.
Sin embargo cuando va a la casa de Dragón para ver a Itachi, Tigre le impide verlo diciéndole que no se siente bien. Ella quiere discutirle que entonces no debe estar solo, pero sabe que el ANBU no cederá.
—Entiendo, gracias, Tigre-san.
No se siente con ánimos de estar sola, no va con Sakura claro, no tiene deseos de ser el objeto de sus comentarios mordaces por su situación con Tsunade, camina por la aldea haciendo varias paradas en algunos de los barrios que solía visitar antes con más frecuencia. Al parecer nadie ha olvidado el tiempo que ella invirtió ayudándolos, en cada uno de los barrios es recibida y saludada con sonrisas y muestras de aprecio.
Al estar en la unión que conforman los barrios Nara, Akimichi y Yamanaka, inevitablemente llega a la zona donde instalaron a los sobrevivientes de la Sangre. Es una persona fácilmente conocida gracias a la amistad que tiene con Sasuke, y el recibimiento no cambia de los otros lugares a los que ha ido.
Hasta ese momento no había prestado demasiada atención cómo se habían adaptado estos recién llegados, y no le extraña (aunque en parte sí) que hayan cambiado la división de clanes como lo hacían en la Sangre, en ningún clan hay demasiados integrantes, y si bien permanecen reunidos, ya no es tan obvio como lo fue en la Sangre.
Pasa buena parte de la tarde ahí, después se anima a intentar de nuevo ver a Itachi. Armándose de todo el valor que le hace falta para confrontar el pesado muro que representa Tigre, se dirige hacia allá.
Al llegar se topa con la misma situación, regresa a casa, entrenando con Hanabi, Neji está en las negociaciones, se entera que se se habla de enfrentamientos cerca de ese lugar. Tsunade no ha regresado a causa de esto, rumores de ninja muertos siendo revividos y hechos pelear se extienden con rapidez, muchos dicen que eso ocurrió en la Lluvia, ella no puede creerlo, pero la fuente de la información demuestra lo contrario. Toma una decisión: irá a ese lugar.
Debe ir, es su obligación pero también su deseo, los días que lleva en Konoha han sido agradables y tranquilos, el descanso que necesitaba, pero echa de menos la acción que se volvió común en su encargo como representante de Konoha. Ahora que la guerra se está complicando sabe que se necesitan sus habilidades diplomáticas, pero también ninja, y aún más, ella quiere hacer algo y no sólo sentarse a pláticas con dirigentes de otras aldeas: ella quiere pelear.
Le asombra ese descubrimiento (o reconocimiento, porque en el fondo ya lo sabía, sólo que le daba miedo reconocerlo.
Se arma de valor para ir con Sakura y decirle que se va, la médica no se lo toma bien, y no sólo la culpa de darle la espalda, también de ser igual que los demás. Hinata no entiende pero tampoco tiene deseos de aclararlo, le sienta muy mal que Sakura se lo tome así pero ahora sabe que no puede pasársela tratando de hacer sentir bien a todos a costa de lo que ella quiere.
Por eso, después de una apresurada salida del hospital donde deja a Sakura furibunda, va a la casa de Dragón, hablará con Itachi esté en condiciones o no, Tigre trate de detenerla o no. O eso espera, se dice que si confrontó a una Sakura aún irascible, puede con un experimentado líder de ANBU.
Al llegar a la casa de Dragón se encuentra con lo mismo, sólo que esta vez ella no se retira de inmediato. Se convence que si el Uchiha está tan mal, no debe estar solo y que no importa lo que Tigre diga, de pronto repara en el hecho de que hasta ese momento, fue el mismo Tigre el que facilitaba en todo lo posible para que ellos estuvieran ahí, más de una vez le escuchó decir que no quería que estuviera solo. ¿Qué cambió?
—Itachi-san no está aquí, ¿verdad?
Ella está segura que sólo la máscara de Tigre le permite ocultar su desconcierto.
—¿Qué quieres decir, Hinata?
Hinata no responde, atrae su Byakugan y sondea la casa. Una sensación de pánico nace en su pecho.
—¿Se ha ido?, ¿se fue a Ame?
—No, no te mentí cuando te dije que está peor, no está en condiciones de ir a ningún lado.
—Pero no está aquí.
—Por eso mismo.
Ella aspira profundamente.
—Llévame con él, por favor.
—Pidió estar solo.
—No debe estar solo.
Ve cómo Tigre repasa sus palabras y las evalúa, al final asiente y le extiende una mano. Ella no duda aunque por dentro es una historia distinta, sabe de la técnica del Cuarto que Tigre controló, pero nunca la ha vivido. Entre mareada y aturdida tiene que parpadear varias veces para recuperarse un poco después de que Tigre la ejecuta.
—¿Qué ocurre Tigre?
—Lo siento Capitán.
Itachi se encuentra sentado en la orilla de un despeñadero, el perro está hecho un ovillo a su lado, frente a él hay una pequeña cascada, al fondo sabe que corre el río que atraviesa Konoha.
—No creo que sea buena idea que estés solo, Itachi-san.
Le escucha soltar un suspiro, que está segura es de satisfacción y frustración por igual, así que decide esperar.
—Entonces ven, Hinata-san.
Sakura y Tigre eran una cosa, hablar de frente con Itachi parece ser otra cosa. Sus piernas tiemblan levemente cuando se acerca, evita la mirada recriminatoria del perro que levanta la cabeza para verla acercarse, se sienta al lado del Uchiha sin saber qué hacer, así es por un largo rato. Eventualmente se da cuenta que si ella no dice nada, Itachi no lo hará, el Itachi de antes lo hubiera hecho para hacerle sentir más cómoda, pero no este Itachi que (ahora comprende) está decidido a hacer lo que quiere. Sin saber por dónde comenzar, empieza por lo que iba a decirle.
—He decidido ir con los ninja que acompañaron a Tsunade-sama.
—Es una decisión excelente, eres más útil allá que aquí.
Ese es un golpe bajo, piensa Hinata.
—No tienes que convencerme de nada, Itachi-san, iré de cualquier modo.
—Entiendo. Quizá sea lo mejor.
Permanecen otro momento en silencio, minutos que eventualmente se van extendiendo.
—¿Cómo llegaste aquí, Itachi-san? —finalmente pregunta lo primero que se cuestionó.
—Del mismo modo que tú, Hinata-san, no lo habría conseguido sin Tigre.
Ella tuerce la boca, y lo mira con fingida irritación.
—Sabes de qué hablo.
Aún cuando es claro que la vigilancia de los ANBU es más para mantener a la gente fuera que a Itachi dentro, y dada su condición mas su chakra bloqueado, Itachi ni siquiera debiera ser capaz de dejar la habitación.
—Los expertos en sellos aplicaron los necesarios para bloquear mi chakra, pero los mejores en Konoha no son los mejores del mundo ninja, y yo aprendí con ellos hace tiempo ya.
Ella parpadea sorprendida, se pregunta si alguien se puso a pensar en que el Itachi que atraparon (o se entregó) en la Sangre no es el mismo que conocieron en sus tiempos en Konoha, evidentemente debe tener más habilidades, muchas de las cuales desconocen.
—¿Desde cuándo? —pregunta sorprendida.
—Un par de días después.
Le admira pero le estremece el escuchar eso, eso explica por qué ha tenido todo este tiempo un aspecto más sano de lo que se supone debería, por qué a pesar de la poca atención médica que ha aceptado, casi nunca ha estado postrado en la cama.
Ésa fue una de las cosas que siempre le admiró y detestó más de él, cómo siempre ha sabido superar sus propias limitaciones, aunque eso implique conductas casi suicidas, valerse por sí mismo cuando puede recurrir a otros. Lo vivió cuando vivió con él.
—Debes haber aprendido muchas cosas en tus viajes —comenta para alejar esos recuerdos. .
—Sí, muchas.
Ella asiente con lentitud y mira hacia el abismo, a pesar de su entrenamiento siente cierto vértigo al razonar la altura, es ridículo pero le ocurre. Después gira la vista hacia el Uchiha, "está muriendo", es el único pensamiento constante en su cabeza, "está muriendo y no me deja hacer nada".
—Es una pena que vayas a morir sin habérselas enseñado a nadie.
El minúsculo sobresalto no pasa desapercibido para ella, e Itachi lo sabe, aún así controla sus siguientes movimientos, nunca se es demasiado cuidadoso delante de un Hyuga, solía decir su padre.
—No, no realmente. Me gusta creer en la idea que soy el único poseedor de muchos de esos conocimientos.
—Eso es muy egoísta de tu parte, Itachi-san.
—Tal vez lo es, pero sabiendo lo que sé, es mejor así, muchas de las técnicas que aprendí son tan mortales como crueles.
Eso no lo esperaba ella, recuerda cuando estudiaba con los Nara, Shikaku le dijo que él sólo quiso aprender a combatir venenos, no a prepararlos.
—Aún así, puedo asegurar que no aprendiste sólo eso.
Ésa es una conclusión obvia para quienes lo conocen, piensa Itachi.
—No, tú ya viajaste suficiente como para saber todo lo que hay más allá de los muros de la aldea.
Ella asiente y él (de algún modo) se anima a narrarle un pasaje de uno de sus viajes al País de los Pájaros. Ella lo escucha atenta, comprende una nueva faceta de este otro Itachi, que si bien no ha alcanzado ninguna clase concreta de paz, pareciera que lo ha hecho. Quizá sea la serenidad de saber que su viaje ha terminado. Pero esto sólo genera más deseos en Hinata de que sea lo contrario.
Espera cortésmente que termine, deja pasar unos segundos y se anima a asestar su siguiente ataque (no puede pensarlo de otro modo).
—Sería grandioso para Konoha tener a alguien como tú en la Academia.
—Hinata-san
Ella ignora su interrupción.
—Pero no la de principiantes, Sakura-san me ha contado que Shizune-san y ella han pensado que sería útil tener un lugar dónde enseñar a los chunin y jonin técnicas más avanzadas. Tú serías un miembro indispensable, Itachi-san.
Itachi quisiera reír a carcajadas como alguna vez fue capaz, al recordar la ocasión que Kisame le dijo justo eso, que su lugar no era el ser un ninja renegado rodeado de más ninja renegados, sino en un alto puesto en la aldea, trabajando medio tiempo enseñando técnicas avanzadas, y realizando misiones especiales por las que debían pagarse millones. "Demasiado blando para la vida ninja pero terriblemente bueno para ella".
—Alguien ya me dijo eso antes, y podría ser, ahora hay muchas cosas que pueden ser posibles.
Eso llama la atención de la Hyuga.
—¿Qué quieres decir?
Itachi no ha cambiado de decisión, pero las palabras de Kisame han sacudido nuevamente la certeza que ha tenido los últimos días. Detesta que eso pase, que no pueda llevar a fin sus decisiones porque nuevos factores aparecen, pero es lo que ha hecho interesante su vida. Lo imposible de predecir al mundo ninja es una de las cosas más emocionantes del mismo. No le dará ninguna respuesta concreta, porque no se la debe, ni a ella ni a nadie, pero eso no significa que la dejará del todo en la ignorancia.
—¿Alguna vez te dijo tu padre que se jugó con la posibilidad de unir nuestros clanes?
Eso, como es de esperarse se gana un sonrojo inmediato de la Hyuga. Cosa que no debería ser, no cuando ya puede controlar casi en su totalidad esas reacciones alrededor de Naruto.
—No
—Sí, aún no se hablaba de una prometida para mi cuando se supo que los Hyuga tendrían una heredera, era una posibilidad para cimentar la posición de los Uchiha y para los Hyuga de ganar más poder militar dentro de la aldea. Pero con los eventos del Kyuubi todo cambió.
Él voltea a verla, no sabe qué reacción pueda esperar de ella, el sonrojo (aunque predecible) le extraña.
—No, no sabía. Nunca nadie me lo dijo.
—No fue más allá de tus padres y los míos, claro, yo lo supe porque siempre me gustó saber más de lo que debía.
La sonrisa de Itachi le estremece, sus manos sudan, su cuerpo tiembla, esa reacción que fue tan bien conocida durante años al ver a cierto rubio, y que ahora cree sentir por alguien más. Pues no se miente, lo sintió por Itachi, pero hace tanto, un sentimiento nacido de la necesidad y la soledad cuando su padre la separó de su posición y la mano más firme que halló para sujetarse fue la del Uchiha.
Aspira profundamente, ya no es la chiquilla que todos desestimaban, ha cambiado mucho y sigue siendo ella pero no del todo, y ya no puede acobardarse, no ahora, ya no más.
—Hubiera sido interesante, ¿no crees? Me pregunto qué hubieran dicho los demás —responde ella con media sonrisa.
Pareciera ser turno de Itachi de no saber qué responder, su rostro no refleja ninguna emoción, en apariencia, pero Neji le ha enseñado suficiente de lenguaje no verbal y cómo no sólo el rostro refleja lo que uno siente.
—No lo hubieran tomado bien, dos clanes fundadores con dojutsu unidos serían invencibles, aunque siempre está la posibilidad del debilitamiento de su límite de sangre.
Itachi se muerde levemente el labio, es un gesto inconsciente, pues dice lo que piensa pero no puede decir todo lo que piensa.
—¿Eso crees?
—Hay testimonio de eso.
—Aún así, creo que me hubiera gustado saber qué pasaría.
Ella se esfuerza en no verlo, esto no es una declaración de amor, es un reconocimiento de algo que pudo haber sido, que ambos consideraron por un tiempo hace tiempo, que si las circunstancias se hubieran dado lo hubieran aceptado con brazos abiertos, pero mucho han cambiado ya.
—A mi también
Voltean a verse, quizá él no puede verla y ella ve demasiado, aún así ambos parecen contemplar al mismo tiempo qué posible realidad hubiera sido esa, no es la primera vez que lo hacen. Pero lo que se desea (o algunas vez se consideró) no es posible siempre, si no hay las condiciones, y en muchas ocasiones, cuando existen, ya es demasiado tarde.
—Lo que no fue, no puede ser después, Hinata-san.
—Pero podría, Itachi-san.
—¿Quieres que sea?
Ella lo mira sin saber qué decir, se cuestiona si ella quisiera, y si él también lo desea.
El silencio es la respuesta perfecta. Desear pero no lo suficiente, porque ahora hay otros deseos.
—Sé a qué has venido Hinata-san, no tienes por que preocuparte, puedes irte tranquila.
—¡Itachi-san!, ¿de verdad esperas que haga eso?
—Escucha
Hinata lo ignora.
—Espera, al menos espera, por favor, no te pido que aceptes por completo la ayuda de Tsunade-sama, solo una parte, solo un poco, espera a que termine todo esto, y después ocurrirá como quieres que sea.
La sonrisa de Itachi es repentina, ella sabe que es espontánea, aún así tiene la vaga sensación de que eso le divierte de algún modo. Sabe que el Uchiha no es de esa clase, o no lo era.
—En algo tienes razón, calculé mal el momento para regresar —murmura Itachi.
Ella lo escucha ponerse de pie pero no voltea a verlo porque se siente avergonzada. Una vez más le están pidiendo demasiado, ni siquiera le permiten decidir cuándo quiere morir. Hinata quiere explicarle, que no es egoísmo sino lo opuesto, que quiere que espere, que es capaz de entender y respetar su deseo, que no es la única, Sasuke piensa lo mismo pero no es el momento, no con la guerra y el creciente problema de Madara. Tiene que esperar, no porque él pueda hacer algo, ya ha hecho suficiente, porque ahora es turno de ellos hacerlo, él hizo lo que pudo por Konoha y resolver los problemas del mundo ninja, ahora es momento que ellos lo hagan, pero es necesario que espere. Ella no quiere que muera solo.
—Itachi-san
—¿Sabes qué pasó aquí?
Ella ni siquiera intenta adivinar, le quedó claro desde hace mucho que él conoce mejor la aldea que cualquiera, otra cosa que él podría hacer, piensa con una sonrisa, enseñar la historia de la aldea.
—Aquí murió Shisui Uchiha.
Eso le obliga finalmente a levantar la mirada, Shisui Uchiha es un tema conocido pero prácticamente tabú en lo que respecta a Itachi, pues siempre le ha resultado contradictorio el que todos aseguren que él lo mató —y que Itachi no se haya molestado en desmentir— y que sea del modo en que ella lo conoció. Es consciente que el Uchiha sabe poco de límites, pero siempre se ha aferrado a creer que eso no es cierto, hay una línea que ni siquiera Itachi pasaría, ahora que sabe que él no mató a su papá le hace creerlo fehacientemente.
—Él me enseñó muchas cosas, sobre el mundo ninja y la aldea, sobre el ser shinobi. Creí ciegamente cada una de sus palabras, hasta que me dí cuenta, que si bien no estaba equivocado, no tenía la verdad absoluta.
—Tú hiciste eso por nosotros, hiciste el mundo más grande para nosotros cuatro.
El otro sonríe y levanta la mirada.
—Esa era la intención, escucharte decir eso es satisfactorio.
—No soy la única que te pide que esperes, ya no que no lo hagas, solo que esperes.
—Lo sé, pero Sasuke no está en la aldea, no puedo tener esta charla con el.
Ella finalmente ser incorpora, dispuesta a una confrontación si es necesario porque, de algún modo, siente como si esto fuera una despedida, una que ella no permitirá.
El perro parece sentir sus intenciones y nuestra los dientes.
—No Hinata —le advierten Isei e Itachi.
Eso no la intimida, por supuesto. Atrae su Byakugan, Itachi no parece estar en posición ofensiva, es la primera vez que lo ve con su límite de sangre y sólo el autocontrol le permite no expresar su sorpresa. Puede ver el estado del cuerpo del otro, la infección (o lo que sea que es) que prácticamente le ha carcomido todo tejido sano en sus pulmones, una extraña masa que se ha apoderado de su traquea y ha llegado casi hasta su boca y nariz, además de la capenas visible cornea que sólo existe por la modificación que sufre con su sharingan. Huesos y músculos dañados, cartílagos casi inexistentes y articulaciones desgastadas- Éste es el resultado de una vida entregada a Konoha.
—De haber sabido que alcanzaría este punto, creo que aún así lo hubiera hecho, no sé —musita Itachi.
Hinata sólo puede pensar que no necesita nada de esto, no ahora, fue a una cosa y se ha encontrado mucho más de lo que quisiera.
—Se suponía que los Uchiha regresarían a Konoha, encabezados por mi madre, la Sangre no debía ser atacada, ustedes tenían un camino que eventualmente llevaría a una aldea más cercana a lo que el Cuarto y Shishui querían, pero sin la ingenuidad de que casi todo es blanco y negro, y que el sacrificio de unos vale la paz de todos. Regresaría a Konoha a morir, he postergado ese final por tanto que pensé que al fin sería. Se suponía que las cosas serían diferentes.
—Itachi
—Pero todo siempre cambia, es lo interesante de este mundo.
—¿Qué cambió ahora, Itachi-san?
Sin aviso lo ve inclinarse hacia ella y en un movimiento que se le hace eterno le planta un beso ligero pero significativo, ella adelanta un poco para imprimirle fuerza, incluso le toma ligeramente el pecho animándolo a no alejarse de inmediato como sin duda era su intención.
Segundos que se sienten más largos, una probada de eso que pudo haber sido y que ambos son conscientes que no será, a pesar de todo; un saludo y una despedida a esa posibilidad para seguir adelante con lo que sí es posible, con lo que harán posible.
—Cambió muy poco, pero incluso ésos pueden hacer algo más grande —dice Itachi una vez que se han separado.
Hace mucho tiempo cuando Hinata vivió con él y creyó que sustituiría a Dragón, volvió a reconsiderar la posibilidad con ella, pero ya no como herederos de dos poderosos clanes sino como ninja sin familia, expulsados de esas legendarias familias.
Pero lo que fue no será, le dijo, y esto no cambiará nada, sabe lo que ella quiere no piensa interponerse ni afectar en nada sus decisiones. Su camino ha sido diferente durante tanto que ya no debería sorprenderle, aún así.
—¿Qué harás, Itachi-san? —le pregunta ella en un murmullo, aún siente su corazón latir con fuerza.
—Siempre he hecho lo que puedo o lo que debo, ahora haré lo que quiero.
Ella no tiene tiempo de preguntarle qué quiere decir con eso, pues desaparece junto con el perro dejándola en silencio y llena de dudas. Baja la mirada al despeñadero y toma asiento, sacude las piernas, levanta la mirada y estira los brazos.
Itachi hará lo que quiere, no sabe qué sea eso pero lo hará. Ella hará lo mismo.
Sabe que ésa fue una despedida, aunque no del tipo que ella temió al principio.
Gracias por leer!
