—Un alemán, un japonés, y un italiano, salieron a comer—contó un joven soldado—Después de comer, el alemán piensa en cuánto debería pagar cada uno por igual. El japonés piensa en cuánto debería pagar por los tres. El italiano piensa cómo agradecer el que lo hayan invitado a la comida—terminó de contar.
Al instante, había sido golpeado por Japón.
—Odio que hagan ese tipo de chistes—gruñó la nación, considerando seriamente atravesar con su espada al siguiente imbécil que hiciera chistes como esos.
…
Estados Unidos y Japón.
—Siento haberlos hecho esperar. Aquí tienen sus papas fritas tamaño grande—dijo la chica que atendía el local de comida rápida.
Estados Unidos observó el paquete. Frunció el ceño. No le gustaban demasiado las Papas Fritas. Pero…
— ¿¡A eso le llamas grande!? —exclamó, observando el tamaño de las papas fritas japonesas.
.
Y lo mismo se podría decir de la otra parte.
—Tú… eres un monstruo—balbuceó Japón, observando el tamaño de la comida rápida americana. Apenas le cabía en las manos.
—El tamaño de la comida rápida podría indicar el tamaño de otra cosa, ¿no crees?
— ¿A qué te refieres?
—Me refiero a las regiones vitales-dhfgdf—el estadounidense fue callado por un enfadado japonés.
— ¡No hables de esos temas en público!
…
Prusia tenía un dilema mental. No había baños en lugares cercanos. Y se sentía un poco mal mancillando el honorable suelo de Dios (Véase: El césped de un bosque ordinario), pero era la última opción que le quedaba.
Mientras se disculpaba por eso, descargó el líquido.
—Alivio~—murmuró, acomodándose la ropa luego de haber terminado—Se siente bien la primera vez después de haber cambiado de nombre.
Prusia, se estableció en territorio polaco y cambió su nombre de "Orden de los caballeros Teutones" a "Ducado de Prusia".
Unos gemidos lastimeros lo sacaron de sus pensamientos.
— ¿Qué será eso? —Inquirió— ¿Un animal lastimado?
Comenzó a buscar a la criatura que hacía tales ruidos.
Se trataba de Hungría. Estaba herida.
—Bueno, en parte… era un animal después de todo—murmuró para sí mismo el de habla alemana.
—Hola, lindo~—lo saludó Hungría.
—Te ves muy mal. Y no me llames así—se quejó el albino, con el ceño fruncido.
—Necesito tu ayuda.
—Lo siento, no ayudo a gente acosadora…
—Necesito atención médica—pidió.
—N-no puedo—se excusó él.
—Tu Dios te castigará si no me ayudas.
Prusia se mordió el labio. Sí, ella tenía razón. Debía hacerlo, por el bien de su pobre alma. Pero no quería darle atención médica a esa chica. Porque significaba acercarse demasiado.
Y tendría una espectacular vista del muy abierto escote de Hungría. Con sus bien formados pechos.
Prusia odiaba estar tan cerca de las tentaciones. Sobre todo de las carnales.
...
—…Y entonces el italiano dice "Grazie" —finalizó el joven, luego de contarle el chiste a un amigo.
Japón era una nación de palabra. Y desenfundó su katana.
Ya estaba demasiado harto de los chistes sobre italianos.
Continuará~.
Chistes italianos D: A mí no me gustan mucho, (A este Japón tampoco e.e) pero bueno, es lo que hay D: Muchas gracias por sus comentarios :3!
