Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


Parte dos

Se sentó allí, entre la palidez de las paredes vergonzosamente blancas y las baldosas crema, mirando fijamente fuera de una ventana abierta, alto sobre las nubes de algodón del cielo del Paraiso. El fresco viento rozó el cabello fuera de su Angélico rostro y tranquilizó un enfurecido espíritu que disminuía dentro de una calma y recogida fachada.

Criaturas de alas blancas volaron agraciadas y muy alto en el glorioso cielo dorado, tocando los brillos del naranja sol mientras danzaban a lo largo de sus jadeantes plumas. Un par se agarraban de las manos, dedos unidos por esa simple cercanía que los ataba a todos a las gloriosas criaturas de Dios. Los brillos del dorado toque del sol se deslizaba a través de sus hermosos rostros mientras se maravillaban ante la simple pureza del otro. Árboles esmeralda colgaban inmóviles y perezosamente en la brisa, el suave movimiento persuadiendo tonos ámbares y rosas para susurrar alrededor de las brillantes hojas.

Era otoño en el Paraíso, si tal indigno término humano pudiera describir tal momento asombroso e inspirador. Partes del Celestial suelo permanecían y lo tradicionalmente esperado blanco, los cúmulos de nube que alineaban el pasto lleno de césped de la preciosa tierra, y tocaba con rayos de niebla en algunas partes. Pero gran parte de las enormes nubes habían permanecido, el generosamente deseable sabor y olor de vegetación maravillando en el fresco aire.

Pero no le importaba ver todo eso. No veía los espumosos ríos que se mostraban brillantes y claros en la lejana distancia, un fino premio para los ojos de cualquier espectador. No veía el grupo de alas crema que se acurrucaban juntas en una unión que parecía encenderse entre ellos, vista o invisible en su fuerza. Y aunque sus ojos se quedaron en los pequeños niños, cada uno pareciéndose a Cupido mismo, jugando cerca del agua cristalina clara de la fosa del palacio, no podía escuchar las caídas risas que cantaban como preciosos rubíes en el impregnado aire.

Ni siquiera podía ver la luz, aunque mostraba gradualmente en cada grieta el ojo que podía contemplar. Sólo veía oscuridad. En verdad.. sólo lo veía a él.

Tumultuosas preguntas comenzaron a introducirse en su mente ante la vista de un hermoso rostro que había aparecido tenazmente en los ojos de su mente por las últimas 3 semanas que había sido devuelta a la bendición del Paraíso, ya no más atrapada en el cautivero en el abrazo del Infierno sin esencia de Dios. Sostuvo su bata de seda con mangas largas alrededor de ella, luchando contra el amargo frío al que todavía tenía que acostumbrarse. El Infierno había conservado fuerte y pesado aire que hacía a la amable brisa del Paraíso casi llorar a su nariz y congelarle los huesos. Tenía que acostumbrarse a la temblorosa temperatura que siempre había dado por sentado.

¿Pero por qué pensaba tanto en él? Quiero decir, ¡honestamente! Tenía todo lo que quería. Sabía eso. Sabía que cada aspecto en su vida que alguna vez había conocido estar faltando se había vuelto completo. No... sus padres se habían ido, tal hecho la desgarraba por dentro como la fría y última hoja de mortalidad, constantemente recordándole del miserable engaño de su corazón. Extrañaba mucho a su padre. Tanto.

Nunca podría verlo de nuevo. ¿Cómo era que esperar en el Infierno nunca había parecido tan triste y doloroso como cuando supo que él se había ido? Había creído que la había abandonado, sin embargo la desdeñosa esperanza había permanecido como un mal sabor. Pero ahora todo era definitivo. Se había ido para siempre. El único pensamiento que mantenía su cordura, era que finalmente él estaba con su madre.

Estaban en un lugar mejor. ¿Verdad?

Si la otra vida es tan increíble y tanto mucho mejor que la actual, por qué es que nadie quiere ir allí. ¿Por qué incluso luchar por una existencia sin valor si morir sólo los bendeciría con el regalo de una intrigante tierra que superó la última miserable vida? Porque nadie está seguro. Traten como Demonios, Ángeles o humanos por igual, ninguno lo sabe con seguridad. Es un misterio.

Pero incluso en estos momentos preciosamente calmos, cuando estaba a salvo del constante murmullo de los preocupados parientes que no les había preocupado un carajo antes, la principal preocupación de Bulma era por la ennegrecida criatura que perseguía sus sueños con sus dulces promesas y bello rostro.

"Vuelve a mí mi Ángel. Vuelve a mí, mi amor. Mi belleza... mi dulce virgen..."

A veces en sus sueños, se enamoraba de él, besándolo con una pasión desconocida para incluso los Dioses mismos. Otras veces llegaría hacia él, sólo para sentirse caer en la oscuridad que todavía yacía incorporada en lo más lejano de su alma. Aunque no podía resistirse a él. Nunca. No era lo suficientemente fuerte.

Y luego habían sueños cuando él la abrazaba, tocándola en lugares prohibidos y susurrando abandonados pensamientos en su mente, diciéndole qué joya era ella, brillante y gina por su tortuosa influencia.

En otros momentos, se encontraba atrapada en su asfixiante abrazo, agarrada fuertemente con sus musculosos brazos mientras él reía tentadoramente en sus mejillas. Una noche se había despertado por sentir su caliente lengua correr a lo largo de su mejilla mientras probabla lo que siempre le había pertenecido.

"Eres mía pequeño Ángel... mi preciosa. Pero siempre has sabido eso... ¿o no?" Sus duros labios habían corrido a lo largo de los suyos propios en su promiscua indulgencia, filtrándose en su carne como sexualidad líquida.

"Siempre serás mía."

Sabía que las palabras llevaban una tácita verdad con la que no se atrevía a manchar a su mente con su vil honestidad. Esos pensamientos eran una venenosa blasfemia, una intoxicante mentira. Pero por dentro, profundo donde enterramos peligrosos secretos incluso de nosotros mismos... Lo sabía.

Tan profundamente enredado con pensamientos que se oscurecían, estaba ajena a la presencia de su sirvienta que se puso impaciente detrás de ella, obviamente observando la ausencia de mente que había infectado a su Princesa. Estos momentos eran un suceso normal desde el justo retorno de la noble criatura, y el Ángel de cabello oscuro no deseaba perturbarla si era necesario. Pero el silencio era ensordecedor a veces, y el rostro de Bulma estaba tan sombrío que una simple conversación era un peligroso deber.

"¿Bulma?" dijo suavemente la muchacha, aunque su subconscientemente firme voz rasgó a través de la exterior meditación de la Princesa, dándole un buen susto. Intentó ocultar el salto, pero rápidos ojos de la morena notaron lo contrario.

"Sí ChiChi..." murmuró, luchando constantemente con la emoción de irritación que se había colado debajo de ella en éstas últimas semanas. No debería entender siempre su falla, pero imagino que su demacrado inconveniente podría asimilarse al de un adicto que había sido negado miserablemente de lo que necesitaba. De lo que deseaba. ¿Entienden mi desvarío?

"Tu cena con el Príncipe del Paraíso del Este se acerca. ¿Imagino que ya es hora de que tal vez te alistes?" Más sentenció los hechos que hacer una pregunta lo que no era inusual del incesante Ángel, pero era simplemente su manera.

Bulma se volteó lentamente y observó a la mujer que había causado estragos sobre su hibernación mental, grabando cada atractiva característica en la memoria, aumentando los recuerdos como si fuera todo lo que le quedaba para el futuro. Porque ahora más que nunca, la joven Bulma había empezado a apreciar la vida de esos a su alrededor y apreciaba a esos que amaba, porque en un momento de crueldad, esa luz que sostenía brillo en sus ojos podría ser volada con no más que un aburrido parpadeo.

De alguna manera no siempre había notado la belleza de ChiChi, sólo remarcando ahora que podría cautivar a la vista como una joya principal en una cueva de rocas. Si alguna vez se hubiera tomado el tiempo, hubiera pasado por alto la rara inquisitiva atracción que sostenían los ojos extremadamente grandes y los pálidos finos labios. Sus mejillas cargaban un rubor agradable, aunque no la mirada manchada que podría ser esperada. En total, llevaba una una firme mirada de resolución que podía haber alejado a esos que podrían haberla mirado boquiabiertos por su apariencia. Aunque era increíblemente atractiva, su semblante no dejaba nada a la imaginación. Era una mujer sagaz e impetuosa... ¡Alguien para que todas nosotras las damas admiremos!

"Sabes Chi Chi..." Bulma rió evasiva tratando de alejar la tensión que su agria boca había causado, "sólo eres un año más grande que yo y actúas como si fueras mi madre." Sonrió, mientras que ChiChi fruncía el ceño impresionada por la noción de la apariencia. Puso sus nudillos en sus caderas, traicionando sus instintos maternales aún más, sin ni siquiera saberlo.

"¡Bueno! Alguien tiene que cuidarte Princesa." Escupió, sólo medio vil para su tono usual. "¡Obviamente no estás haciendo bien el trabajo tú misma!" Sus negros ojos se movieron notablemente a los rasguñones, heridas y golpes en las rodillas y pies de Bulma. Bulma despreciaba el hecho de que ChiChi, con buenas intenciones o no, ¡fuera beligerante sobre esas malditas costras! Deseaba que simplemente pudiera hacerlas sanar más rápido pero luego entonces, había usado suficiente de sus capacidades de curación en simplemente sobrevivir el viaje de vuelta.

El rejuvenecimiento era el tipo de creación tonta que necesitaba tiempo suyo para regenerar. Ridículo y completamente absurdo, pero podía tomar días o incluso semanas pora que las entidades sanaran y fueran restauradas.

"¡Hmph!" Bulma dijo astutamente, cruzando sus brazos sobre su pecho, y arrogantemente alzando su nariz al aire.

"Intenta caminar a través del Infierno por 3 días y ver si tu hermosa pequeña figura no disminuye ligeramente." Respondió en su indignada manera que sólo la realeza puede mantener con tal facilidad y triunfo.

Bulma miró ignorante hacia el espeso espejo vidrioso, mirando solemnemente a la hermosa muchacha que la miraba en respuesta, grandes plateados ojos miraban con brillo y entristecidos llenos labios del color de la más fina rosa. Pero no eran estas cosas lo que ella veía, sino más acusadoramente, su postura.

Rápidamente descruzó sus brazos, bajando su brillante cabeza casi en apariencia de vergüenza o ignorancia. Había esperando que Chi Chi no hubiera notado la rutina, pero rápidos ojos y una reputación de acero para leer a los demás, la sirvienta lo había notado.

"¿Qué? ¿Qué sucede?" Demandó, aunque en un tono más bajo en su voz era in triste intento de ser menos impetuosa que lo normal. Bulma tartamudeó para encontrar las palabras, preguntándose qué podría exactamente responder, rindiéndose hacia el final. Colgó su cabeza levemente, nunca encontrando la oscura mirada de la morena.

"Yo. Sólo me di cuenta que me parezco a alguien." La Princesa de cabello plateado alejó la mirada, y Chi Chi supo lo suficiente como para no empujar el tema, aunque en verdad quería. Era su naturaleza inmediata curiosear, pero sabía en el momento que era toda la respuesta que recibiría. Sonrío de alguna manera reasegurando a Bulma, asegurándose a través de mudo silencio que no tenía ninguna intención de empujar más lejos la conversación de lo que ambas estarían cómodas.

"Vamos a bañarte antes que el agua se enfríe." Sonrió, envolviendo su brazo alrededor de la cintura de la Princesa. "La puse hace veinte minutos atrás."

Llevó al Ángel hacia la sala de baño. Los azulejos se sentían maravillosamente frescos a los descalzos pies y una fino material tipo sábana revestía la habitación, confortablemente protegiéndola de los forasteros y la fresca brisa que azotaba a través de la ventana abierta. Pequeños plantillas de líneas de querubín alineaban la pared, cada una sosteniendo un pequeño bol en la mano y cincelados con habilidad de arquitectura. El techo bajo y cómo, la enorme araña de diamantes avecinándose a pocos centímetros de su cabeza.

Pero si iban a hablar en este apacible lugar, sin duda la bañera inmediatamente hubiera sido el principal centro de atención. Era una gran piscina llena de burbujas, ningún agua de ningún tipo se mostraba a través de la cremosa capa de blancos charcos. Leves vapores salían de la tina y articulados estilizados azulejos a los lados empañados junto a los ocultos de la base.

Bulma vacilante levantó la bata de sus hombros, abrazándose interiormente por el impacto del frío aire. Hizo un gesto de dolor abiertamente ante el material sedoso rozando los gruesos raspones de costras en su espalda. Tal tormento era cortesía del mal encajado pie de Yamcha mientras la había cargado en su espalda a través de los torrentes de las decrépitas montañas del Infierno. él había disparado y ella había tenido suerte que él no hubiera todo sus alas, aterrizando justo sobre un cráter de salvaje piedra, por lo que los fragmentos de rocas se habían metido en ella, unos pocos pedazos habían sido dolorosamente distraídos. Había estado furiosa con él por decir menos, conociendo los rasguños que eventualmente se volverían miserables cicatrices, aunque tales prioridades parecían ínfimas y minué en comparación con las heridas emocionales que había y estaba cargando.

Chi Chi apretó sus dientes dentro de su boca. Odiaba ver a la frágil Princesa en tal deshonroso estado. Despreciaba ver las sangrientas marcas en su espalda y aunque nunca lo mencionó, podía ver claramente tres cicatrices de cabello blanco a un lado del rostro de Bulma. Recordó preguntarle a Bulma sin galanterías dónde había encontrado tales abusos. El Ángel de cabello azul sólo había respondido conversando que había ocurrido a través de los intentos de un fallido escape a través del Bosque Negro, la barrera entre el Paraíso y el Infierno.

"Si sólo pudiera poner mis manos sobre el bastardo que hizo eso. Ooohhh... Yo..." Ni siquiera había terminado, simplemente aborreciendo escenarios en su mente obsesiva. Bulma sólo había movido el aire con un sacudir de su muñeca, desestimando el asunto levemente.

"Él tiene sus propios problemas con los que lidiar ahora."

Volviendo al presente, Chi Chi se quedó completamente muda, sólo haciendo gestos de dolor levemente cuando una torcida mirada de dolor se reiteraba en las facciones de Bulma.

Tocando sus quemados y lastimados pies dentro del agua, notó que no se había enfriado en absoluto, todavía permanecía excesivamente caliente, considerando. Se sumergió en ella, ahogando los gritos de dolor que intentaban salir a la superficie mientras el agua caliente azotaba sobre sus tiernas llagas. Pero maldita sea si se quejaba. Era más fuerte que esto. Ninguna nimia herida doblegaría su voluntad. y luego se detuvo, reconociendo la presunción y la arrogancia que envolvía cada palabra poderosamente impulsada. Sonaba como Vegeta. Estaba pensando como el poderoso Rey Demonio lo haría. Debería estar repugnada. Realmente debería estarlo.

Pero... sin duda... no lo estaba.

Casi comenzó a sentir comodidad en la discernible familiaridad de las notablemente espléndidas palabras. Vegeta hubiera dicho eso. Vegeta se sentía de esa manera. Se sentía casi acogedor escuchar tales términos de tácita altanería en su vocabulario. Sostenía una repugnante cantidad de hogar. Y debería haber estado repugnada.

Pero entonces... no... sin duda... no lo estaba.

Pero el dolor no se disipaba incluso por su fuerte auto proclamación, y sólo internamente rezaba por su liberación. Era demasiado fuerte de voluntad para admitir a cualquier ser vivo las filosas puñaladas de dolor que rompían su cuerpo cada vez que se vestía o se ejercitaba físicamente de alguna manera.

Apoyó su cabeza contra el grueso borde de la bañera de porcelana, contenta en mirar a la nada hasta que vio lo que quería. Quería verlo a él. ¡Maldita sea! Era TAN DIFÍCIL admitir lo mucho que quería verlo. Era tan difícil admitir que extrañaba a ese arrogante, auto exultante bastardo pero... lo hacía. Por todas las estrellas a su alrededor... lo hacía.

El silencio en la habitación enervó a Chi Chi, si es posible añadirlo a su enfermo temperamento. Ya saben... si no hubiera sido siempre de esta manera. En la tina de baño, Bulma y Chi Chi habían compartido muchos recuerdos... No, ¡no! ¡Mente sucia! Saca tu cabeza de la tapa del baño... ¡Dios!

Era simplemente que tal momento había sido tan relajante para las dos, y había compartido muchos secretos de risas y carcajadas completamente sinceras entre la simpleza de la piscina. Pero no ahora. Ya no. Esos momentos especiales habían terminado, ahora un lejano y distante recuerdo para entibiar duras noches de soledad que había pasado en la ausencia de su dama. Su Princesa... Y su amiga. Imaginen qué hubiera sucedido si Bulma hubiera sido destruida. La dinastía de su familia hubiera muerto con ella ese día, ya que no hay otro descendiente al trono en su árbol familiar.

Gracias a Dios estaba viva.

"Chi Chi." La voz de Bulma sonó en forma de pregunta. Había despertado a la sirvienta de su profunda meditación.

"¿Sí?"

Bulma no respondió inmediatamente, sacando uno de los dramáticos actos de pensamiento que me vuelven loca.

Quiero decir, en serio... ¿No odian cuando alguien los llama, responden y luego no reciben respuesta alguna? Lo siento... sólo una pequeña manía supongo... Sigamos con la historia.

Entonces Bulma no había respondido por un rato, obviamente eligiendo cuidadosamente sus palabras... (Ahhhh. Algo en lo que yo debería pensar en algún momento)...

"Alguna vez," se detuvo... no... no podía decirlo así... era demasiado obvio.

"¿Alguna vez... has extrañado algo... solamente que sabías en tu corazón... que... bueno, que no deberías extrañarlo?" Bajó su cabeza en derrota contra la fría porcelana húmeda que la envolvía en un líquido abrazo. No esperaba que la otra mujer comprendiera lo que estaba diciendo. Demonios, ni siquiera podía explicárselo a ella misma mucho menos a otra persona que no había experimentado lo que ella había vivido.

"Todo el tiempo." Chi Chi sonrió, obviamente complacida por sorprender a su Princesa con cumplimiento de acuerdo. Bulma levantó su cabeza en esperanza, aunque una punzada de duda empujó a sus brillantes ojos.

"Me siento de esa manera cada vez que Goku despega a alguna salvaje, descerebrada aventura con su amigo cabeza de hueso Krillin. ¿Puedes creer que realmente fueron a la guerra? Y quiero decir a las líneas del frente sólo para tener algo de emoción. Idiotas." Chi Chi se estaba enfureciendo con cada oración, visiblemente calmándose ante la mirada de desconcierto que agraciaba las preciosas facciones del Ángel.

"En fin..." Aclaró su garganta. "Sé que no debería esperar tanto de él. Y no debería extrañar a alguien que probablemente no tiene intención alguna de matrimonio en el futuro, pero..." Suspiró arrepentida. "Pero lo hago... siempre lo hago."

Chi Chi encogió sus hombros, un patético intento de desestimar el tenso tópico de la existencia. Pero Bulma sólo sonrió, suspirando de nuevo mientras se empapaba más profundo en la calidez del agua, las suaves burbujas explotando en sus oídos y envolviendo su rostro mientras sumergía todo su rostro en la caliente agua.

"Entonces, tal vez alguien entiende por lo que estoy pasando." Pensó para sí misma.


*Suspiro*... lo siento... no hay un gran desarrollo en este capítulo. Pero como siempre, estoy intentando tristemente de crear las emociones en los personajes. Espero que sea aparente que Vegeta está constantemente en la mente de Bulma. De todos modos... ¡no sé qué hacer con ustedes, gente! ¡Me frustran más allá de las creencias! Algunos me están enviando e-mails o comentando que Ángel Oscuro... ¡"NECESITA UN LEMON"! bien... puse uno... Ni siquiera un lemon entero... sólo una pequeña acción para enganchar. Y ahora tengo personas enojadas conmigo diciendo que no debería haber hecho eso y que eso abarató la historia. No sólo eso... pero en realidad recibí personas diciendo que Bulma era una puta... ¡UNA PUTA!

Ahora gente, déjenlo ser. ¿Desde cuando es ser puta que te masturbe el hombre por el que estás loca? Por favor. Me volví estúpida retratando fanfictions de Bulma como alguna violadora de hombres loca por el sexo, que va en enfermos alborotos y se acuesta con Vegeta al segundo que él le muestra la MÍNIMA cantidad de atención... ¡¿y atacan a MI historia¡? Por favor. Tengo propósitos para mi lemon/citrus/ o lo que Demonios sea que elijan etiquetarlo. Así que si no les gustan los lemons... ¡sáltenlos maldita sea! Concuerdo con ustedes... No me entusiasman tampoco. Pero siendo la autora... me excusa de CREAR este fic, me reservo el derecho de hacer lo que Demonios quiero hacer con ella.

Por lo tanto, si elijo volver a Yamcha la mascota violeta y perra de Vegeta, o volver a bulma una travesti Santa... ¡Maldición que lo haré! Haha. Oh. Sólo estoy bromeando con todo lo de perras hombres travestis... haha. Si hiciera eso podrían quemarme y lo aceptaría. Demonios... ¡Me quemaría yo misma! Pero de todos modos esta mierda se está volviendo larga y me disculpo por el mal capítulo. Oh... y a los que dejan comentarios que siempre me dicen que NO les grite... "¡TE GRITARÉ CUANDO QUIERA!" hahaha. Sólo estoy jugando... ¡sabes que te amo! Camaro. Oh y por cierto. Capítulo 38 es técnicamente el 37... pero no quiero cagar las cosas... ya saben lo que quiero decir...