KHR no es mío, solo tomo prestados a sus sexys personajes.
Capítulo 38: Problemas Hormonales…
Fue la mejor semana de su vida… definitivamente fue algo que nunca se esperó que ocurriera y si fuera por él no hubieran salido de esa isla y se habrían quedado ahí para siempre… pero lamentablemente todo lo bueno debe llegar a su fin en algún momento.
Lo malo, tal y como él se lo imagino fueron todas las consecuencias y castigos que le esperaron a su regreso… empezando por el hecho de que Kyoya lo puso en abstinencia, el papeleo de la oficina, los entrenamientos espartanas que le diseño su padre poa haberse escapado del trabajo sin su permiso y sin olvidar el castigo que le puso su suegro apenas le vio… definitivamente a veces se preguntaba porque la vida le odiaba tanto pero todo ese mal desaparecía cuando miraba a su lado y notaba a su pareja junto a él.
De ahí las cosas transcurrieron de forma normal, bueno lo normal a lo que estaba acostumbrado en su vida… claro si tomamos en cuenta que en los siguientes meses Tsuna aprendió lo que era vivir con un omega hormonal…definitivamente en esos momentos de su vida debatió si realmente quería vivir algo así, ya que fue demasiado bizarro e insólito de ver como su padre temblaba de miedo ante la ira de Lambo, ya que Reborn no le cumplió uno de sus antojos… provocando que hasta Hiroki se asustara por dicha escena, la cual se repitió varias veces…
- Herbívoro, deja de perder el tiempo y termina esos informes – escucho que le regañaba Alaude.
- Ah… hai, perdón – se disculpó rápidamente Tsuna mientras regresaba su atención a su portátil y seguía revisando el contrato que su suegro le había pedido que revisara para poder terminar los preparativos de la próxima junta que tendría el rubio platinado.
Parte del castigo que le impuso Alaude fue que durante las vacaciones en su tiempo libre permanecería ayudándole en la empresa… y de esta forma quedaba más limitado su tiempo con Kyoya, aunque en parte no fue tan malo tomando en cuenta de que su pelinegro aun lo tenía castigo e igual que este había tenido que ir a Francia junto con Giotto-san por algunos asuntos de las empresas Sawada…
Por extraño que le parecía al castaño, ahora pasaba más tiempo en el corporativo Hibari que en el suyo, ya que su papá literalmente se adueñó de la presidencia… según para que así el tuviera tiempo para poder familiarizarse con todo el manejo de la otra empresa y pasara tiempo con su suegro… aunque Tsuna sabía que realmente lo hacía para escapar de "mami Lambo", la cual resulto ser más aterrador y sádico…
- Listo ya terminé – declaro Tsuna mientras se colocaba de pie y se acercaba al escritorio del mayor – igual aquí hay unos puntos que no parecen muy claros – argumento mientras le ensañaba las cláusulas que había resaltado.
- Hmm… - Alaude solo se limitó a escuchar y prestar atención a las palabras del castaño, al mismo tiempo que sonreía de lado, ya que definitivamente a ese niño le agradaba mucho, aunque eso no significaba que se la dejaría fácil ya que aún su orgullo de padre-alfa le impedía decirle abiertamente que lo aceptaba como pareja de su hijo.
De esta forma pasaron el resto de la tarde terminando de ajustar el contrato, para que así no hubiera ningún contratiempo a la hora de la junta, la cual se celebraría dentro de 2 días.
- Cierto… Alaude-san ¿puedo hacerle una pregunta? – pregunto Tsuna mientras terminaba de guardar sus cosas.
- Ya la estás haciendo, herbívoro.
- Am… si… bueno, es que…
- ¿Que es? – pregunto algo aburrido mientras igual el terminaba de escorar su escritorio y guardar los documentos.
- Bueno vera, es que debido a la situación en mi casa eh tenido esa inquietud…
- Habla directo, herbívoro.
- Am… es que me preguntaba si todos los omegas se ponen así de agresivos cuando están embarazados…
- … - ante esa pregunta Alaude miro a ver fijamente al castaño mientras fruncía el ceño.
- ¿Porque lo preguntas?
- Am… es que aún no me acostumbro a ver a mi papa temblar cuando hace enojar a mama…
- Hmm… - ante eso Alaude se relajó, ya que por un momento había pensado lo peor.
- Y me preguntaba, ¿Giotto-san actuó de forma extraña cuando ella…? – empezó a preguntar, pero en eso noto que el rubio platinado había palidecido un poco – Alaude-san ¿está bien? – pregunto preocupado.
- Tsunayoshi creo que ya debes conocer como es ella – declaro algo enojado, obteniendo una respuesta silenciosa por parte del adolescente – bueno multiplica ese carácter por 1000 – dijo mientras se colocaba de pie y empezaba a salir de la habitación, mientras sonreía del lado al notar que el castaño había perdido el color de su cara.
Después de esa mini-charla, ambos se dirigieron a sus vehículos para regresar a sus hogares.
Al llegar a casa el rubio platinado se fue directamente a su habitación a descansar, a pesar de que él amaba el silencio sentía la casa muy vacía al no sentir a Kyoya y a Giotto cerca, ante eso su mente empezó a divagar en sus recuerdos… ¿que si ella fue extraña durante su embarazo…? Ciertamente le dijo la verdad a Tsunayoshi… los primeros meses de gestación su nada mimada esposa se había convertido en el mismo demonio o algo mucho peor, ya que jamás logro acostumbrarse a los rápidos cambios de humor que ella presento y más de una vez la tuvo que buscar consolar para que dejara de llorar por que estaba engordando y porque eso fue su culpa… tal vez, solo tal vez sentía algo de lastima por Reborn, ya que debía estar pasando por algo similar. Ante ese pensamiento divertido, busco acomodarse para dormir.
Por su parte Tsuna había llegado a su casa, pero se debatía mentalmente si entrar o no, ya que desde la entrada de la casa se podía escuchar nuevamente la discusión de que estaba engordando por su culpa y porque no le había comprado su helado de caramelo de uva cubierto de café expreso…
- Tsuna-nii – escucho como Hiroki le saludaba, el cual había ido a recibirlo.
- ¿Cuánto tiempo llevan? – pregunto de forma nerviosa Tsuna, mientras escuchaba como algo caía al suelo.
- Acaban de empezar – comento divertido el pequeño.
- ¿Y ahora porque fue?
- Papa le dijo indirectamente gordo a mama – dijo mientras una sonrisa divertida se formaba en sus labios.
- Ah… - ante esa respuesta Tsuna dejo escapar un suspiro – eso significa que esto va para largo, que te parece si cenamos fuera – le sugirió a su hermanito.
- Siii, vamos – dijo alegre el pequeño, mientras cerraba la puerta detrás suyo y llevaba al auto del castaño dando saltitos.
De esta forma ambos fueron a cenar fuera, mientras dejaban a sus padres arreglar sus problemas y desacuerdos… fueron a cenar a un restaurante infantil a petición del menor, a que en ese lugar había máquinas de entretenimientos por lo cual ahí se pasaron toda la noche entre pizzas y fichas de juego; al final de la noche, ambos regresaron a casa porque el sueño ya le estaba ganando a Hiroki, el cual era cargado por su hermano mientras este tenía entre sus brazos el gran peluche en forma de camaleón y una nueva pistola de agua que había obtenido con todos sus boletos. Al entrar a casa, noto que las luces estaban apagadas, por lo cual con cuidado se adentró al interior, pero justo cuando estaba cerrando la puerta noto que las luces eran encendidas y al girarse noto que Lambo estaba parado a los pies de la escalera con el ceño fruncido y con su pijama puesta.
- ¿Que horas son estas de llegar? – le dijo Lambo mientras cruzaba sus brazos.
- Am… bueno – ante eso miro de reojo el reloj notando que eran las 10:15pm…
- Lambo, ¿que paso? – pregunto Reborn el cual se notaba que había salido del baño, ya que su cabello aún se notaba mojado y llevaba una toalla en el cuello – dame-tsuna ¿dónde estaban?
- Am perdón, es que de repente se me ocurrió sacar a cenar a Hiroki, ya saben hace mucho que no pasamos tiempo juntos y… - empezó a hablar de forma nerviosa.
- Pudieron avisar, me asuste al no ver a tu hermanito en su habitación – le regaño Lambo – acaso ya te mandas solo.
- Am… no… yo… perdón mama – se disculpó rápidamente.
- Que no se repita, entendido – le amenazo, mientras se giraba para empezar a caminar escaleras arriba – ash y esto de seguro es tu culpa – regaño a Rebron al pasar a su lado.
- Yo que… - se defendió Reborn.
- Es tu culpa señor espartano y ahora duermes en el sofá, así que ni te atrevas a venir al cuarto o te dejo como coladera – le grito mientras seguía subiendo las escaleras.
- Eso da miedo… - opino asustado Tsuna.
- Y que lo digas, ahora yo me echo la culpa de tu escapada – declaro algo fastidiado.
- Am… papa, ten creo que con esto lo contentaras – dijo algo apenado Tsuna mientras le pasaba una bolsa de supermercado.
- ¿Que es esto? – pregunto dudoso el pelinegro.
- Es el helado que siempre te pide, Hiroki y yo encontramos una tienda donde lo venden – le dijo con calma – bueno iré a acostarlo – le indico.
- Nada mal, gracias dame-tsuna – le felicito Reborn mientras ambos empezaban a subir las escaleras.
- Ya debes dejar de hacerlo enojar, saque a Hiroki porque se sentía incómodo al escucharlos gritar.
- No es mi culpa que sea tan sensible y llorón.
- Papa… suena raro darte consejos, pero no necesitas fingir que siempre eres el mejor del mundo y tienes todo bajo control, ya soy mayor y puedo ayudarte – declaro con seguridad Tsuna.
- Eh… vaya ahora me doy cuenta de que mi dame-hijo a madurado, hehe – dijo dándole unas palmadas en la espalda – está bien te tomare la palabra, pero nada de arrepentimientos.
- Claro que no, les ayudare en todo y eso incluye cuidar a Hiroki y a mi nueva hermanita – declaro Tsuna mientras sonreía divertido.
- Así se habla – le dijo divertido, mientras le abría la puerta de la habitación de Hiroki – bueno, ahora me toca hacer algo que solo yo puedo hacer – dijo con seguridad Reborn, mientras se giraba y se encaminaba a su habitación.
- Suerte – bromeo Tsuna, mientras el acomodaba al pequeño pelinegro en su cama y lo tapaba.
Después de eso, cerró la puerta con cuidado y se dirigió a su propia habitación, donde al entrar su teléfono empezó a sonar, provocando que Tsuna sonriera mientras contestaba la llamada de Kyoya; ya que su pelinegro cada noche le llamaba para preguntarle por su día.
- ¿Como van las cosas por ahí?
- Aburridas, realmente estos herbívoros son fastidiosos y desesperantes.
- Me imagino y lo malo que no puedes disciplinarlos – le dijo divertido.
- No me lo recuerdes… y ¿cómo están las cosas en tu casa?
- Igual, mama asusta con sus cambios hormonales.
- Hmm… eso suena divertido y ¿cómo te ha ido con el carnívoro?
- Bien todo está tranquilo, ya tenemos listo el contrato para la junta.
- Eso suena bien.
- ¿Y cuando regresan?
- Regresamos para asistir a la junta.
- Entonces nos vemos dentro de 2 días, ¿puedo ir a buscarte?
- Pero sin trucos herbívoro, que sigues castigado – le dijo de forma divertida.
- ¿Aun no me perdonas? – dijo fingiendo tristeza en su voz.
- Debo pensarlo, todo dependerá de cómo te comportes en estos días.
- Entonces me vas a espiar.
- Puede ser.
- Bueno…
- Descansa Tsunayoshi.
- Tu igual, te amo Kyoya.
- Hmm… yo también.
Y con ello la llamada finalizo la llamada, por lo cual el castaño se estiro, mientras se dirigía a cambiar de ropa para colocarse su pijama y acostarse a dormir, definitivamente fue un día muy tranquilo y extraño, pero sabía que ese día seria el principio de muchos más e igual de que dentro de poco esa calma seria interrumpida por la llegada del nuevo miembro de la familia.
