Capítulo 38

HACE TRECE AÑOS…

- ¿Lo viste?

- ¿Ver qué, Kazuki-chan?

- El espejo de mano de mamá.

- Oh, si, yo lo vi. Es muy antiguo, papá lo compró en una subasta.

- ¡Ah, ya lo recuerdo! Ese espejo tiene piedras preciosas incrustadas en el marco. A Mamá le gusta mirarse en él.

- Ese mismo.

- ¿Pero que tiene que ver ese espejo con nuestro juego?

- Es qué… ya que estamos jugando verdad o castigo, quiero decir la verdad.

- ¿Qué verdad?

- Ya Kaoru, deja que hable ¿Qué verdad, Kazuki?

- Oye, eso fue lo que yo pregunté.

- No, no lo hiciste.

- Si lo hice Hikaru.

- Bueno, bueno si, lo siento ¿cuál es tu verdad Kazuki?

- Hamm… la verdad es que… a veces, cuando mamá está en casa, yo tomo su espejo.

- ¿¿Qué??

- ¡Pero luego lo vuelvo a poner en su lugar!

- ¿En serio? ¿Por qué?

- Hikaru!

- ¿Qué, qué dije?

- ¿Para qué quieres el espejo Kazuki? Aunque… decir la razón no es parte del juego.

- ¡Dinos por favor!

- Hay Hikaru…

- ¡Qué!

- La razón es muy simple. Porque con ese espejo, yo puedo verlos a ambos.

- No! ¿En serio? eso es increíble.

- Pero mira si van a ser tontos los dos, Hikaru y Kazuki, el espejo solo les muestra sus reflejos a la gente.

- Tienes razón, pero… eso significa que nosotros somos espejos también, no?

- Es cierto, porque nosotros tres nos reflejamos.

- Bueno…algo así.

- Pero… si ustedes son mis reflejos… ¿entonces quién es el que veo en el espejo de mamá?

EL REFLEJO EXTRAÑO

Presente…

La noche anterior…

Estaban rodeados por las llamas como la última vez que estuvieron juntos. Pero ninguno le temía al fuego, pues era el agua lo más atemorizante.

El humo tóxico lo cubrió todo, y aun así, Hikaru y Kaoru buscaban a su hermano.

Pero pronto cayeron desmayados al suelo medio asfixiados, y eso fue todo.

Lo siguiente que recuerda Hikaru, es que despertó acostado en una cama de hospital y que Kaoru estaba sentado a su lado acariciándole el pelo.

- ¿Kaoru? ¿Qué… paso?

- Creo que… creo que se te quemó una ceja, Hikaru.

- ¡¿Qué?! – Hikaru se despertó sobresaltado y se sentó en la cama.

No había nadie sentado a su lado. Pero sí estaba Kaoru dormido en la cama de al lado. Y en frente de ellos, Ciel estaba sentado sobre el marco de la ventana mirando hacia fuera.

Aun era de noche, y el reflejo de la luna entraba por la ventana e iluminaba el cuarto.

- Kazuki… ¿eras tú? – Hikaru se levantó.

Ciel tenía la cabeza agachada y la mirada ensombrecida.

- … A qué vinieron.

- ¿A qué te refieres? Nosotros vinimos por ti.

- ¿Tienes idea de cuanto tiempo ha pasado? – Ciel se mordió el labio inferior de tan solo pensarlo.

Hikaru agachó la cabeza sintiéndose culpable – Nosotros… sentimos no haber venido antes.

- He estado esperando en una larga oscuridad. Pero ustedes no solo me abandonaron, sino que también me olvidaron.

- No, nosotros no… esa nunca fue nuestra intención. Lo siento tanto Kazuki.

Ciel miró a su hermano con disgusto – Si tan solo yo hubiera sido suficiente para el. Hasta puedo soportar verlo con ustedes, pero lo que no puedo aceptar es que él los haya perdonado tan fácilmente. Debe ser mi culpa.

- …escúchame por favor, es nuestra culpa y pagaremos el precio que tu decidas.

- Eso debes decírselo a Kazuki, no a mi.

- ¡Tu eres Kazuki! Tu nos salvaste del fuego, aunque nos adiabas en ese momento… - Hikaru rozó el corte de su rostro –…y tú me hiciste daño, para que nadie más lo hiciera.

Ciel quedó en silencio

- Dilo Kazuki, lo tenías ¿verdad? el espejo, lo llevabas contigo aquella noche. Mamá creyó que lo había perdido.

- …Si… lo tomé porque…

- Porque podías vernos reflejados en él.

- No, en ese espejo Kazuki solo podía verme a mí. Lo vi llorar tantas veces, por eso tomé sus recuerdos y los escondí, para ver su sonrisa, para ver la sonrisa de Kazuki. Pero… no pude lograr hacerlo feliz, no pude llenar ese vacío por completo. Y no es que los haya perdonado, pero Kazuki lo hizo así que…supongo que… yo también.

El rostro de Hikaru se iluminó con una sonrisa.

- No estés tan feliz Hikaru. Yo me aseguraré de que paguen por haberme hecho esperar tanto tiempo.

Con esa advertencia, Ciel se fue de la habitación. Un rato después, Kaoru despertó y se sentó en la cama.

- ¿Hikaru? ¿Qué pasó? ¿Dónde estamos?

- Kaoru… dime una cosa.

- ¿Qué cosa?

- ¿Tengo una ceja quemada?

- ¿¿Eh??

- Kazuki dijo que… ah, olvídalo. Me pregunto de qué forma nos hará pagar.

Continuará…