Hola hermosa gente que sigue este fic :D he vuelto nuevamente a dejarles un nuevo capítulo que espero que disfruten.
En esta oportunidad creo que me he ido más al lado de la reflexión y como que me puse sentimental así que no hay mucha acción, pero espero que les guste de igual forma.
Roxana: no se si crees que dos semanas es mucho tiempo :p he estado un poco corta de inspiración, mas mis dedos que me duelen mucho (igual no iré al médico porque no me gustan T-T) y si le atribuimos que ha empezado a hacer un puto frio de los mil demonios en mi país, creo que estoy perdonada XD.
Eliar: Como habías dicho que habías muerto y tu espíritu era quien escribía, había pensado en ir a dejarte flores, pero como he más amenazado con que no me dejarías dormir, ahora no lo hare porque te juro que no he podido dormir bien todo este tiempo y te culpo por eso :C. Pero bueeeno creo que me lo tengo merecido y en realidad te perdono porque eres mi super Fan forever XD y espero que al menos cuando termine el fic te guste para que no me lleves a quien sabe donde jajajaja. Y gracias por tu amor, creo que me sonrojan tus palabras y hoy en dia recibir amor de las personas no viene mal así que lo acepto aunque no me conozcas XD y tratare de no romperte el corazón muy a menudo que mira que a mí me lo han hecho y sé que no es muy lindo :c. Ahora debo decir que morí de la risa cuando leí tu segundo comentario XD, soy del tipo de persona que se imagina todo lo que le dicen o lee y imaginarme a Lucas en esa situación me ha causado mucha gracia aunque obviamente no le hare eso, a pesar de todo lo que hizo no es mala persona y no podría matarlo. Bueno espero que estés bien y te guste este cap ;)
Y bueno a quienes dejan favs y follows también agradecerles su apoyo y a quienes simplemente leen la historia, espero que les guste este cap más sentimentalero y nos veremos la próxima. Que tengan buena semana muchos besos y abrazos XOXOXO
(Ahora la autora se irá a mojar porque ha comenzado a llover y su estado de ánimo la incita a ir a mojarse y dejarse llevar por las gotas de lluvia)
Entre el amor y aullidos: la reencarnación de Lilith
Capitulo X
El tiempo apremiaba y ella lo sabía, por eso con todas sus fuerzas corría entre el bosque cargando el cuerpo de su chica. Jess cada en cuando miraba a Beth y no podía evitar sentir que su corazón se recogía al ver el estado de esta. Sabía que de cierta forma el estado de la rubia era por su culpa, ¿pero qué podía hacer ella?, estaba bajo un hechizo que la hacía actuar en contra de su voluntad y no había forma de revertir eso, o al menos esperaba que su madre la ayudara al respecto y hablando de su madre, estaba ciertamente preocupada ya que no la sentía cerca de ella. Había visto el estado de Kiara y también se había dado cuenta de su aparente sordera, sabía que no debía haberla dejado sola en esa condición, ¡pero demonios!, Beth estaba casi muriendo y ella no podía permitir eso. Así que mientras veía la mansión delante de ella, lo primero que haría sería pedir que alguien fuera por su madre al bosque.
Y bien ¿me dirán que es lo que está pasando? –dentro de la mansión, Lauren seguía seria desde el inicio de las escaleras mirando como los jóvenes miraban hacia el suelo sin emitir comentario alguno.
¿Qué pasa? –pregunto Quinn quien veía junto a Rachel y más atrás aparecían Santana y Brittany.
Eso es lo que yo quiero saber, pero parece que a estos jóvenes le comió la lengua el ratón –la rubia mayor se cruzaba de brazos viendo a los jóvenes.
Lo que pasa… -comenzó a hablar Abie mientras Carolina se apartaba y la miraba sorprendida al igual que los demás –es que esta… -pero sus palabras murieron en su boca cuando un fuerte golpe en la puerta provoco que esta se abriera y apareciera una agitada Jess con Beth en sus brazos.
¡Madre! –dijo Jessica preocupada -¡Qué demonios le hiciste! –le gruño a su otra madre mientras la empujaba y tomaba a Beth en sus brazos.
Jess ¿Qué es lo que está pasando? –pregunto Lauren cuando junto a las demás adultas habían bajado y Quinn se acercaba a su hija.
Esta muy blanca, casi no tiene pulso –dijo Quinn preocupada mirando a las mayores.
Abie –balbuceo Jess y todos la miraron y luego a la joven –mi madre dijo que ella la podía ayudar –agrego.
Pónganla en el sofá –ordeno la joven súcubo mientras Quinn y Jessi le obedecían.
Jess ¿Y Kiara? –pregunto Lauren preocupada.
Ella se supone que venía detrás de mí, pero no la siento –dijo preocupada y mirando hacia su mujer –será mejor que alguien vaya por ella. No sé qué ha pasado, pero no se veía muy bien –agrego y Lauren se preocupo.
Bien iré por ella –dijo la mujer y comenzaba a salir hacia la puerta cuando sintió una mano sobre su hombro.
Iré contigo –dijo Britt mientras Santana protestaba.
Yo también iré –dijo Quinn apartándose de su hija mayor y acercándose a sus amigas –quiero saber quien hizo esto a Beth y hacerle pagar –gruño con sus ojos amarillos.
Quinn no creo que sea apropiado. Puede ser peligro –dijo Rachel mirando a la rubia.
Tranquilas no las dejare hacer una estupidez –dijo Lauren y las morenas la miraron –confíen en mi –las chicas a regañadientes asintieron y así fue como el trió de rubias salió en busca de Kiara.
¿Cómo se encuentra Beth? –Santana junto a Rachel se acercaban mientras veían a la joven súcubo examinarla con cautela.
Esta demasiado débil. Casi no tiene energía vital –murmuraba y Harley miraba preocupada a su hermana.
¿Hay algo que puedas hacer? –preguntaba preocupada Jess tratando de acercarse, pero su hija no la dejaba y le gruñía.
Aléjate. Esto de seguro es tu culpa –amenazaba y Jess fruncía el ceño, pero bajaba la cabeza ya que de cierta forma la joven tenía razón.
Necesito que todos formen un circulo y me den un poco de su energía para dársela a ella –Abie llamo la atención de todos.
Hermana –dijo Harley acercándose a Abie quien la miro tratando de tranquilizarla.
¿Qué pasa? –pregunto Rachel por la interacción de las hermanas.
Bueno he hecho esto solo dos veces y realmente no sé si pueda funcionar, además… -guardo silencio y miro a Harley.
La primera vez que lo hizo le resulto, pero la segunda vez, ella perdió el control y casi término matándonos por absorber casi toda nuestra energía –narro mientras Abie bajaba la mirada y todos procesaban la información por unos minutos.
Es mi madre quien está por morir, si yo puedo ayudar a que eso no pase correré el riesgo –de pronto dijo Jessica y todos la miraron.
Es mi hermana, también estoy dentro –hablo Lucas.
Si algo le pasara Quinn sufriría, además aunque no sea mi hija de sangre yo la considero como tal. Cuentan conmigo –dijo Rachel y Santana a su lado asintió.
No me importa morir por ella –dijo Jess entre lagrimas conmoviendo a todos, incluso a su hija quien dejo que se acercaba a su madre –eres el amor de mi vida. Sin ti no sería nada –acaricio el rostro de una pálida Beth mientras derraba lágrimas.
Creo que todos estamos adentro –dijo Belle mirando a los jóvenes quienes asentían –entonces hazlo –miro a Abie quien asintió y se removió un poco nerviosa.
Tranquila. Yo confió en ti. Todo saldrá bien –le susurro Carolina y la rubia le sonrió en agradecimiento mientras la más joven se sonrojaba un poco.
Bien, entonces formen un circulo –ordeno y todos asintieron –es probable que se sientan un poco débiles –aclaro y todos asintieron –si se sale le control ya sabes que hacer –ahora miro a su hermana quien asentía un poco preocupada –entonces aquí vamos –de pronto Abie cerró sus ojos y luego los abrió con un intenso brillo azul para luego abrir su boca como si estuviera tomando aire, para luego ver como todos inconscientemente también abrían la boca, pero como si expulsara el aire. De un momento a otro todos vieron como unas líneas azules salían de sus bocas y eran absorbidas por la súcubo. Cada uno sintió el cansancio en su cuerpo como si le arrebataban energías y obviamente eso era lo que sucedía. Cuando los minutos iban avanzando, Harley miro un poco preocupada a su hermana y ya estaba preparada para detenerla cuando Abie cerró la boca y todos también lo hicieron y luego cayeron al piso tomando aire. Cuando se recuperaron, miraron hacia la rubia quien volvía a abrir la boca y esta vez salía una línea roja que entraba por la boca de Beth. Cuando ya no salía mas todos esperaron expectantes, hasta que vieron a Beth recuperar su color y levantarse del sofá con un fuerte gemido en busca de aire.
Amor/ Mama –dijeron a la vez madre e hija cuando se acercaron y abrazaron a una confundida Beth que miraba hacia todos lados mientras todos los demás celebraban.
Lo hiciste –dijo Carolina feliz mientras se acercaba a Abie y la abrazaba haciendo que la chica sonriera algo avergonzada.
Si, tienes razón –dijo y luego la miro –gracias –le murmuro mirándola fijamente a los ojos mientras la rubia pequeña asentía feliz, pero de pronto vio como Abie se tocaba la cabeza y hacia una mueca de dolor, para luego caer desplomada en sus brazos.
¡ABIE! –grito preocupada tratando de que la joven se reaccionara mientras los jóvenes preocupados se acercaban.
¿Qué le paso? –pegunto preocupada Tamara mientras Harley se acercaba a su hermana.
Solo está agotada. Necesita descansar. No se preocupen no es nada grave –informo y todos suspiraban aliviados –hay que llevarla a su habitación.
Yo la llevare –se ofreció la pelirroja mientras tomaba a la rubia en brazos y Carolina fruncía el ceño ya que ella quería ofrecerse, pero luego recordó que ella no poseía la fuerza que las lobas tenían así que desistió de esa idea y solo observo como Harley y Tamara subían las escaleras.
¿Qué paso? –preguntaba Beth tratando de asimilar todo y mirando entre su hija y Jess quienes sonreían ampliamente con los ojos húmedos.
Amor despertaste –Jess acerco su frente a la de la rubia de una forma intima que comúnmente usaban ellas y Beth no pudo evitar cerrar los ojos ante el contacto de quien a pesar de todo era el amor de su vida –No sabes cuan preocupada estaba –dijo mirándola fijamente y cerrando la distancia de sus bocas besándola con total amor. Beth en un momento se sorprendió por el gesto, pero luego correspondió al beso con la misma intensidad, hasta que algo hizo click en su mente y separo bruscamente a Jess quien la miraba sorprendida hasta que recibió una fuerte bofetada que llamo la atención de todos.
No vuelvas a hacer eso –sentencio entre lagrimas la rubia quien no dudo en salir corriendo hacia su habitación dejando a una devastada Jess sobre el sofá.
/o/
Mientras tanto en el bosque, Biff caminaba por el lugar en donde hace unas horas atrás se había enfrentado a Kiara y Beth. El hombre veía con impotencia algunas marcas de su sangre y golpeaba un árbol al recordar la paliza que ambas lobas le habían propinado dejándolo con un inútil delante de su hermosa reina.
Malditas pulgosas, ya me las pagaran –golpeaba un tronco rompiéndolo mientras apretaba sus ojos. De pronto le llego un sutil olor a sangre fresca. Sin dudarlo el vampiro comenzó a caminar buscando de donde provenía ese olor, hasta que para su suerte, se encontró un poco más allá a una inconsciente Kiara y a su lado la famosa espada la cual había lastimado seriamente a su hermosa Reina –Pero mira que suerte la mira –susurraba con un media sonrisa y comenzaba a acercarse a Kiara para darle su merecido y llevarla como trofeo ante Lilith.
¡AHÍ ESTA! –para su jodida mala suerte, escucho y vio como aparecían tres rubias maduras, quienes el reconoció como lobas de la familia de Kiara. Maldiciendo por no haber llegado antes, se oculto y observo a las mujeres.
Maldición Kiara reacciona –preocupada, Lauren se acercaba a su mujer y le daba suaves golpes en la mejilla para que esta reaccionara.
Mira esa es la espada –señalo Brittany y camino hasta susodicho objeto y lo empuño desde el mango, pero se sorprendió al ver que no podía levantarla.
¿Qué pasa? –pregunto curiosa Quinn al ver como Brittany se ponía roja tratando de levantar la espada.
No puedo levantarla –dijo y Quinn se acerco tratando de levantarla sin éxito -¡¿Ves?!
¡Hey! Déjense de estupideces y ayúdenme aquí –gruño frustrada Lauren mientras seguía tratando de despertar a Kiara –vamos amor despierta –susurro preocupada.
L-Lauren –gimoteo la loba castaña mientras trataba de abrir los ojos y veía como su mujer movía la boca, pero ella no escuchaba nada –¡mmmmmh! –exclamo con dolor cerrando los ojos y sintiendo miles de punsaciones en su cuerpo –acércame a la espada –susurro y Lauren la miro desconcertada ya que no le había respondido ninguna de sus preguntas.
¡KIARA! ¿Estás bien? –pregunto Britt viendo como la chica con dolor se ponía de pie y cogitaba hacia la espada tomándola con facilidad -¿Cómo hiciste eso? –pregunto, pero no tuvo respuesta.
Kiara –dijo Quinn acercándose –Kiara –volvió a insistir sin éxito -¿Kiara? –poso su mano en el hombro de la chica quien volteo y la miraba sorprendida.
Volvamos a casa –dijo cogiendo y avanzando mientras las rubias se miraban entre ellas buscando explicación –demonios –pero el susurro de la loba les llamo la atención y vieron como se apoyaba en un árbol y tocaba sus costillas.
Déjame ayudarte –dijo Lauren y con facilidad la tomo en brazos bajo la miraba sorprendida de la castaña quien se sonrojo y desvió la mirada.
¿No estás enojada conmigo ahora? –pregunto en un tono irónico y dolido mientras Lauren que ya se encontraba en camino junto a sus amigas la miraba tensa y apretando la mandíbula -¿Y bien? –pregunto mirándola fijamente, aunque obviamente sabía que no entendería lo que su chica le dijera.
Sé que no me puedes escuchar –claro y conciso. Kiara entendió lo que la rubia le había dicho y frunció el ceño –tienes sangre en los oídos –agrego y la loba se llevo una mano a uno de sus oídos comprobando que aun tenía sangre –en la casa hablaremos –finalizo y Kiara solo desvió la mirada.
/o/
Tenemos que hablar –fue directo al grano cuando lo vio en la habitación. El rubio asintió preocupado, pero entendiendo como podía terminar esa conversación.
Te escucho –dijo Lucas y Belle suspiro tratando de pensar en cómo inicial esa conversación.
Sabes que desde hace mucho tiempo nos conocemos –hizo una pausa –de hecho desde pequeños siempre nos hemos conocido el uno al otro y entre nosotros nunca ha habido secretos y siempre hemos conocido todo del otro –miro al chico que tenía la cabeza había abajo –con el tiempo comenzaron a haber otros sentimientos entre nosotros, algo más profundo, pero como tú estabas, también estaba Samantha –Lucas hizo una mueca, pero asintió –desde un comienzo, cuando hable con ambos y los dos aceptaron esa loca idea mía de tener una relación polígama, pensé que todo estaría bien, pero cuando paso lo de Samantha, me hizo darme cuenta de lo egoísta que estaba siendo con ustedes –Lucas la miro por primera vez –se que debieron de haber tenido muchos enfrentamientos entre ustedes por mi culpa y yo ni cuenta me he dado y creo que por eso te… les debo una disculpa a ambos –ahora hizo una pausa y volvió a tomar aire –ahora cuando Sam dijo que ya no lucharía mas, admito que me dolió mucho, pero al menos te tenia a ti –Lucas sonrió pero la expresión seria de Belle lo puso en alerta –pero luego comenzaste a mostrar otra faceta tuya, una que desconocía completamente y eso me asusto –susurro y Lucas bajo la cabeza –comenzaste a exigirme algo que sabes que yo valoro demasiado, querías que te diera lo más puro de mi ser y sabias que yo no estaba segura, luego comenzaste con esta actitud más controladora y pedante –Lucas apretó la mandíbula, el siempre había sido así, solo que ante Belle nunca lo había demostrado, ante ella el será el chico más tierno y tranquilo del mundo, solo actuaba y se sorprendió ante lo que acababa de descubrir. El no se había mostrado como era delante de una de las personas más importantes pera su vida y eso estaba jodidamente mal. Como había dicho Harley, Kiara y sus madres no estarían orgullosos de eso y aquello era lo que más le dolía –y ahora ultimo, lo que paso con Harley. Demonios Lucas nunca habías tratado así a nadie y mucho menos a una chica –dijo frustrada y el chico comenzaba a sollozar desconcertando a la castaña.
Lo siento Belle –las lagrimas cubrían el rostro de Lucas mientras se tapaba con ambas manos –lo siento por todo. Tienes razón, he sido una completa falsa todo este tiempo y no rostro como para mirarte. No merezco ni siquiera que me estés hablando ahora mismo –decía entre llantos mientras Belle con un gran pena se acercaba y lo abrazaba dejando que el chico mojaba su hombro –no merezco que me quieras, ni merezco que mis madres lo hagan. Son un maldito mentiroso que pensó que actuaba por amor –se separo y la miro a los ojos –pero uno por amor no hace esas cosas Belle –se volteo y golpeo el sofá –pero como dijiste, éramos inseparables, los tres –agrego –pero luego comencé a notar que estabas cada vez más cerca de Samantha y me asuste. Me asuste y me preocupe de que si ustedes comenzaban algo yo me quedaría solo –la miro fijamente y por fin se abriría completamente –por eso comencé a cortejarte y sé que puede que suene egoísta de mi parte, pero luego comencé de verdad a verte con otros ojos –Belle lo miraba y no podía creer lo que escuchaba –y de verdad pensé que era amor, pero ahora, si te soy completamente sincero –guardo silencio –creo que todo este tiempo solo quería demostrar que era mejor que Samantha y también era mi miedo a quedarme solo –no se espero la fuerte bofetada que Belle le dio mientras ahora ella era la que lloraba.
¡Eres un maldito idiota! –le gruño con rabia –jugaste conmigo y no me dejaste ser feliz –ahogo un gemido –y ahora quizá pierda a la única persona que de verdad me ha amado –susurro devastada.
Belle por favor –dijo Lucas acercándose para abrazarla, pero la chica no se dejo.
¡No me toque! –fue tajante –te odio Lucas. Te odio –fue lo último que dijo antes de salir de la habitación y dejar a un devastado rubio lamentándose.
Mientras tanto, en unas habitaciones más allá, se encontraban las tres jóvenes lobas restantes, junto a la pequeña bruja y el par de hermanas.
Hey –murmuro Abie mientras comenzaba a abrir los ojos y lo primero que veía eran los brillantes y expresivos ojos de Caro junto a su hermosa sonrisa.
¿Estás bien? –pregunto un tanto preocupada la rubia más joven y la otra chica asintió.
Gracias –le susurro recordando las palabras de apoyo que Carolina le había dicho minutos atrás y la joven no pudo evitar ruborizarse ante ella hermosa mirada de Abie.
Me alegra verte bien Abie, has hecho un gran trabajo –de pronto ambas rubias que estaban absortas mirándose entre ellas, despertaron de su ensueño y miraron hacia atrás en donde vieron a Tamara, Samantha, Jessica y Harley.
Gracias y lamento haberlas preocupado –dijo la rubia y las jóvenes asintieron.
Estoy tan orgullosa de tu hermanita –Harley se acercaba y abrazaba a su hermana quien reía a carcajadas. Para ella era normal aquel acercamiento de su hermana, pero para las demás, era sorprendente ver lo cálida y de piel que estaba siendo Harley que siempre mostraba ese lado frio y de indiferencia –estoy segura que mamá estaría orgullosa también –le sonrió y Abie asintió un poco avergonzada.
Realmente ustedes son geniales –hablaba Samy –estoy segura de que si las hubiéramos conocido antes, nos hubiéramos llevado muy bien y apostaría a que a mi hermano le hubieras agradado mucho –apunto a Harley quien sonrió de lado, mientras el escuchar la alusión de Santiago hizo click en la mente de la joven bruja y recordó algo importante.
¡OH DIOS MIO! –dijo llamando la atención de todas quienes la miraran confusas –Santiago me ha entregado una carta antes de que viajáramos –comenzó a explicar y miro a Jessica –me dijo que te la entregara, pero con todo lo que ha pasado me ha olvidado –dijo apenada a la vez que salía del cuarto de las hermanas y se dirigía al de ella para luego volver con dichoso sobre –aquí tienes –se lo entrego y todas miraban a la loba rubia para que la abriera, pero sobre todo, cierta pelirroja quien no sabía qué consecuencias podría traer dicha carta.
Bien, bien la leeré –dijo Jessi y sin dudarlo abrió la carta y desdoblo la hoja para comenzar a leerla para ella misma bajo la atenta mirada de las demás.
Querida Jessica:
Me es difícil comenzar a escribirte esta carta y mas difícil me es decir lo que debo decirte por este medio, pero las circunstancias no se han presentado a mi favor y no tengo otra alternativa.
Desde el primer comento en que nos conocimos, o más bien desde el primer momento en que nos vimos con otros ojos, recuerdo que yo era un pequeño de tan solo ocho años y tu tenias seis. Recuerdo que ese día tú habías llegado tan emocionada por volver a ver a tu abuela que corrías por todo el patio mientras nuestras madres hablaban, pero nadie fue consciente de que te habías caído y herido en la rodilla. Recuerdo que fue tanto tu dolor que lagrimas comenzaron a caer por tus mejillas mientras emitías silenciosos sollozos, yo por otro lado me encontraba junto a mi hermana, tu tía Belle y Lucas. Ellos tres se reían sin disimulo por tu accidente, obviamente éramos unos críos, pero yo en lo personal, al verte tan vulnerable, no dude en acercarme a ti y ayudarte a ponerte de pie mientras inspeccionaba tu raspón y te limpiaba con el pañuelo que mi hermana mayor me había regalado. Cuando alce la vista, quede embrujado bajo sus preciosos ojos verdes, por tú pequeño, pero adorable rubor que cubría tu pálida piel y sobre todo por esa sutil, pero maravillosa sonrisa que sin que emitieras palabra alguna, hacía alusión a un agradecimiento por mi ayuda. Desde ese día supe que entre nosotros había algo especial y no me equivoque.
Recuerdo que cuando tenía catorce años y tú contabas con doce, me di cuenta de algo que no me había gustado para nada.
A pesar de que nosotros no éramos anda oficial, siempre nos besábamos furtivamente y en ocasiones nos celábamos, pero nunca había pasado a mayores, pero un día, tras una visita de tía Alice y Tessa junto a nuestros primos, vi la interacción que tenias con Tamara. Sabía que ustedes habían sido muy amigas cuando más pequeñas, pero como el tiempo pasaba y tu y yo comenzamos a acercarnos más, comenzaste a ignorarla y ella comenzó a molestarte. Me causaba curiosidad ver como sus madres reían al verlas interactuar cuando peleaban y yo no comprendía el porqué de esa reacción tan relajada, pero un día lo supe, supe que siempre y a pesar de las molestias que te provocaba Tamy, siempre tenias una sonrisa en tu rostro cuando te enfrentabas a ella, una sonrisa que nunca desaparecía a pesar de lo pesada y molesta que podía ser la pelirroja. En ese momento fue cuando por primera vez tuve miedo, tuve miedo de perderte, tuve miedo de que te alejaras de mi lado y quedara solo. Necesitaba hacer algo y así fue que lo hice.
Esa noche en la cena que compartíamos todos. Recuerdo que puse mi mano sobre la tuya y tú me miraste confundida, tras dirigirte una sonrisa logre que te calmaras y armándome de valor decidí informar ante todos y sobre todo antes nuestras madres, que nos amábamos y quería hacer oficial lo nuestro. Recuerdo el silencio sepulcral que se creo, recuerdo que estaba completamente asustado, pero fue voltearte a ver y verte sonreír de esa manera tan especial, que supe que todo iba a estar bien. Tú me besaste, todos se pusieron felices y yo sonreía, pero el sonido de un vaso rompiéndose me saco de todo eso y fue ver como Tamara se disculpaba y corría al baño seguida por Alex. En ese momento me sentí la peor persona en el mundo y volví a tener miedo. Sentí que le había roto el corazón a alguien, pero no porque me amara a mí, sino porque ella siempre te ha amado a ti, sentí que tu reaccionarias y correrías a su lado y yo quedaría devastado, pero al verte nuevamente tu sonrisa me saco de esos pensamientos y supe que mis miedos eran infundados. Tú me amabas tanto como yo a ti.
Con el pasar de los meses, nuestra relación iba como viento en popa, a pesar de que entre tú y Tamara se había desarrollado una relación mucho mas hostil y que entre yo y Alex, quien siempre había sido mi gran amigo y confidente, nuestra amistad se viera agrietada porque él me culpaba de haber lastimado a su hermanita y creo que tenía razón, pero como los chicos maduros que éramos, ambos terminamos volviendo a la normalidad, cosa que hoy en día me alegra que haya sucedido, porque por lo que estaba por vivir necesitaba la ayuda de mi amigo.
Un día en que todos habían salido, yo acababa de llegar a la mansión, despreocupadamente dejaba mi saco colgado en el perchero cuando escuche un ruido proveniente de la cocina, acto seguido me volteo y veo como un relajado David salía de esta bebiendo un vaso de jugo y con tan solo una toalla alrededor de su cintura. En ese momento sentí algo extraño en mi cuerpo y nada me hacia prevenir lo que iba a suceder a continuación. David no había reparado en mi presencia y cuando se volteo ambos nos miramos fijamente mientras el se sorprendía asustado de ver a alguien en casa y por accidente su toalla caía. Recuerdo que cuando había bajado la mirada, sentí como un intenso calor recorrió mi cuerpo, mis mejillas estaban completamente rojas y mi respiración se había vuelto errática. Para mi sorpresa, vi como David salía de su retardo y tomaba la toalla para dejarla sobre su hombro y se acercaba a mí, me fue imposible mantener los ojos abiertos cuando poso su mano sobre mi hombro y lo escuche decir algo de que se alegraba de que fuera yo el que lo había visto y no una de ustedes. Que entre hombres no debíamos avergonzarnos y esas cosas, para luego subir por la escalera regalándome una imagen de su trasero desnudo.
Esa noche no pudo dormir, en mi mente vagaba una y otra vez esa imagen y sentía que yo podía más. No sabía lo que me pasaba, así que recurrí a la única persona en quien podía confiar. Alex me escucho con paciencia y me aconsejo, ese día tome una decisión.
Me fue difícil comenzar a escribirte esta carta y mas difícil me es decir lo que debo decirte por este medio, pero las circunstancias no se han presentado a mi favor y no tengo otra alternativa. Es posible que me odies cuando leas lo que te diré a continuación y créeme están en todo tu derecho, pero quiero que sepas que antes que todo eso me pasara, yo siempre te ame y fui sincero contigo, pero ese día en que vi a David, me di cuenta que no lo podía sacar de mi cabeza, me había enamorado… me he enamorado de David, de un hombre el cual simplemente me ignoraba porque el prefería a las mujeres. Sé que desde ese día ha pasado mucho tiempo y sé que nosotros seguimos en nuestra relación, pero también se que te habías dado cuenta de mi comportamiento esquivo contigo y todo eso se debía a lo que sentía por él. Probablemente ahora me debes estar odiando, debes pensar que todo este tiempo te estuve utilizando y muy a mi pesar tienes razón. Sabía que David nunca se interesaría en mi y verlo con chicas me rompía el corazón. Sabía que tenía al menos el consuelo de tenerte a mi lado, aunque ahora que lo pienso se que estuvo mal. Me prive a mi del amor y te prive a ti del tuyo, pero ahora que estas a minutos de marcharte hacia el pasado, quiero que sepas que luchare por él, y te dejare a ti luchar por Tamara. Ella en verdad te ama, y siempre lo hará. No te cierres al amor por mi culpa y no te prives de este. Sé que lo que te acabo de decir te dolerá, pero me tranquiliza saber que Tamara te consolara y cuidara.
Solo me queda pedirte perdón por todo lo que te voy a haber sufrir, sé que no tengo perdón, y si alguna vez volvemos a vernos espero que seamos amigos, porque a pesar de todo yo de verdad te quiero demasiado.
Sin nada más que decir, y deseando que me entiendas y perdones, se despide: Santiago L.
Lagrimas, lagrimas e impotencia era lo que mostraba el rostro de Jessica a la vez que apretaba la hoja en sus puños y las jóvenes la miraban preocupadas.
¿Jessica estas bien? –pregunto con precaución Carolina mientras la chica negaba y miraba furiosa a Samantha.
¡Tú lo sabías! –la recrimino y la morena no entendía nada –Sabias que tu hermano era un hipócrita y sínico –escupió con rabia.
No te voy a permitir que hables así de mi hermano y te recuerdo, tu novio –dijo seria. Odiaba que dijeran esas cosas de Santiago, para ella su hermano era el chico más bueno del mundo.
No. –dijo la rubia más tranquila, pero aun así con ese halo de tristeza –ya no lo es mas –dijo saliendo rápidamente y dando un portazo dejando atónitas a las chicas.
¿Qué rayos le paso? –dijo la pelirroja a la vez que tomaba la amuñucada carta y la comenzaba a leer rápidamente. Todas fueron testigo de cómo su rostro paso de serio a sorprendido y de sorprendido a contrariado para luego mirar hacia la puerta –Mierda –murmuro a la vez que le arrojaba la hoja a Samantha y salía tras de Jessica.
¿Qué demonios pasa? ¿Qué dice esa dichosa carta para que todos reacciones así? –pregunto Abie confusa mientras Samantha comenzaba a leer en voz alta la carta dejándola sorprendida a ella y a las otras tres rubias que quedaban en el cuarto.
¿Mi hermano es gay? –susurro la latina cuando termino de leer la carta.
Mientras eso sucedía, Tamara había llegado al cuarto de Jessica y golpeaba insistentemente para que esta le abriera.
Vamos Jessi ábreme –suplicaba preocupada –hablemos por favor.
¡No quiero ver nadie! –gruñía con la voz rota provocando mas malestar en la pelirroja.
Sabes que te respeto, pero en este momento no te voy a dejar sola así que no me dejas otra opción –informo la joven loba a la vez que forzaba la puerta e ingresaba viendo como rápidamente Jessica se levantaba a enfrentarla.
¡TE DIJE QUE NO QUERI VER A NADIE! –le grito enfadada, pero no se espero el movimiento que haría Tamara que rápidamente la envolvió en un abrazo reconfortados.
No te dejare sola ¿me oyes?. Siempre estaré para ti pequeña –le susurraba a la vez que la loba rubia rompía en llanto sobre el hombro de la pelirroja.
¿Qué pasa, estas bien? –de pronto, Shelby aparecía delante de las jóvenes con el pequeño David en brazos quien balbuceaba metido en su mundo de bebé. Jessica no se pudo contener al verlo y de pronto toda la ira que había sentido antes volvió a resurgir y separando bruscamente a Tamara, emprendía camino con sus brillantes ojos amarillos hacia la mujer y el pequeño.
¡Jessica! –la pelirroja se ponía de pie y corría para que la rubia no hiciera alguna estupidez a la vez que Shelby se alejaba preocupada.
¿Q-Que h-haces? –balbuceaba asustada al ver a la chica en ese estado a punto de atacarlos, pero una voz la detuvo.
¡Qué crees que haces! –fue firme y tajante. La joven sabia que ella hablaba así cuando trataba de imponerse e intimidar y realmente había funcionado –Te estoy hablando Jessica –dijo seria Beth a la vez que se acercaba a Shelby y se interponía entre la joven y la mujer con el pequeño.
El es el culpable de todo –increpo a la vez que todos los jóvenes salían de sus cuartos y veían la escena –me las va a pagar –gruño tratando de avanzar hacia David, pero Beth y Tamara la detuvieron –Tu no entiendes nada mamá –comenzó a llorar mientras se zafaba y dejaba desconcertada a Beth.
Jessica no puedes culparlo. El no tiene la culpa, es solo un bebé –le dijo la pelirroja, pero la chica la miro con furia.
¡Tú no me digas nada! No necesito de tu lastima –orgullosa como sus madres, mas la combinación de su furia provocaban que la joven Wolf-Fabray no moderara sus palabras –no pienses que ahora correré a tus brazos. No eres nadie importante para mí –escupió mientras destrozaba el corazón de Tamara quien sentía como sus ojos se llenaban de lagrimas, pero se logro contener y desvió la mirada.
¿Qué está pasando aquí? –en un momento de toda esa situación, ninguno de los presentes logro escuchar la llegada de tres rubias y una castaña quienes ya se encontraban en el inicio de las escaleras mirando la escena –he preguntado algo –dijo seria Kiara mientras todos contenían el aliento al verla en ese estado siendo sostenida por Lauren.
Tus oídos –murmuro Beth y todos voltearon a verla -¿Puedes escuchar? –pregunto y ahora todos miraban hacia Kiara quien obviamente no había escuchado la pregunta y miraba a Lauren con el ceño fruncido. En el trayecto hacia la mansión, ambas mujeres habían hablado sobre eso, o más bien Kiara lo hacía mientras Lauren asentía y se sorprendía de lo que su mujer le informaba. Tras ver como la castaña le asentía la rubia se aclaro la garganta.
Kiara… -guardo silencio y todos esperaban expectantes –Kiara ha perdido la audición completamente. Ha quedado sorda –silencio, silencio tal y como ahora percibía la mujer que se encontraba en brazos de Lauren, era lo que se vivía en ese momento mientras nadie podía asimilar lo que habían escuchado, hasta que unos pasos llamaron la atención.
Es mi culpa –sollozaba Jess mirando a su madre y apretando los puños por su impotencia –Es mi jodida culpa –golpeaba la muralla rompiéndola mientras se volteaba dispuesta a emprender camino para marcharse. La carga de consciencia podía más que ella y no quería estar presente para ver como su madre sufría por su culpa.
En ocasiones creemos que lastimamos a las personas que más nos quieren en el mundo, a quienes nos dieron la vida y nos cuidaron hasta que nos independizamos. Creemos que hemos caído tan bajo que les hemos desilusionado y nuestra única opción es escapar para no condenarlos. Eso era lo que pensaba Jess cuando estaba por llegar a la puerta, pero sus pensamientos eran completamente equívocos a los de Kiara, quien como madre, era capaz de enfrentar hasta a la muerte para proteger a sus hijos, era capaz de perdonarlos una y otra vez para que se dieran cuenta de que esos errores son solo parte de las lecciones de la vida que nos van fortaleciendo; así que contra todo pronóstico bajo la sorpresa de todos los presentes, Kiara se había liberado de los brazos de Lauren y a pesar de su dolor había bajado tras Jess y la había detenido justo en el momento en que esta estaba por atravesar la puerta. Los ojos rojos por las lágrimas y la sorpresa de la joven crecieron más al sentir los fuertes aunque lastimados brazos de su madre envolviéndola en un maternal abrazo.
No me hagas volver a ir a recuperarte –le susurraba –estas aquí conmigo ahora y juntas saldremos adelante Jess. Eres mi hija y nada de lo que ha sucedido a sido tu culpa –ahora se separaba y posaba ambas manos en el rostro de la chica -¿Entiendes cariño? –le pregunto a la vez que Jess asentía y Kiara le sonreía tiernamente para volver a abrazarla.
En tanto los demás presentes miraban sorprendidos y emocionados toda esa situación. Pocas veces podían presenciar el lado más vulnerable de ambas castañas quienes en ese momento no se preocupaban de mostrar que a pesar de su fortaleza y orgullo en ocasiones soberbios que atribuían a los descendientes del apellido Wolf, no les molestaba demostrar que en ocasiones ellas también tenían sentimientos y que no eran las rocas que siempre demostraban ser y en especial, que la familia siempre era lo mas importante ante todo.
