El día de hoy huele a que no será bueno por que empezó mal pero aun así con mis ánimos escribí esto. Debería dedicarme a escribir, el mundo se puede destruir afuera pero siempre me sale inspiración jaja. Buen día para ustedes.
Esa mañana que despertaste parpadeaste lentamente, con pereza. Te sonreí, enfocaste la vista, miraste a otro punto reconociendo el lugar y luego a mi. Así por un largo rato hasta que emitiste una risa leve.
—Buenos días —te cubriste los labios mirando a otro punto y te pegaste a mi pecho haciendo ruidos graciosos —¿Pasa algo, Suga?
Negaste con la cabeza aferrándote a mi pijama mientras en mi pecho contenías la risa ahogándola entre mi tela. Alcé una ceja mientras te movías riendo por lo bajo intentando atrapar aire y no hacer mucho ruido para no despertar al resto.
—Es que… ah..—no podías hablar, pedías tiempo con la mano y volvías a tus risas. —Esto es genial.
—¿Qué es genial? —me levanté un poco recargando mi cabeza en mi brazo. Alzaste la vista con las mejillas rojas y una lagrima en uno de tus ojos mientras reías bajo.
—Tu cabello es un lío, luces muy gracioso Daichi —ahí recostado viéndome desde lo bajo con una mano cubriendo tus labios me parecías de lo más encantador aunque te estuvieses riendo de mi.
—Ya, yo también te deseo un buen día…
—Lo siento, no pude evitarlo —hablábamos entre susurros, jalaste de mi camisa y me diste un pequeño beso dentro del cual reíste para acomodar mis cabellos con tus dedos. Debo seguir soñando pero hoy te amo más.
Suga AMO que te rías de mí.
