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-Akane, quédate en donde no te puedan ver, ellos no van a por ti, si no a por nosotras, quédate detrás y observa. – fueron las primeras palabras que dijo Juvia nada mas llegar a la zona.
Akane no dudó ni un instante y se subió a lo alto de un edificio apartado de la zona de combate.
Juvia y yo, estábamos atentas, de pie, alerta a todos los lugares que teníamos a nuestro alrededor. Las dos con los ojos en todas partes. Todos nuestros sentidos alerta.
-"Ya están aquí."
-"Lo sé."
El olor que desprendían podíamos olerlo a 10 kilómetros. El olor iba siendo más intenso cuanto mas se acercaban.
-Vienen rápidamente.
-Si.- miré por última vez a Juvia y noté que empezaba a cabrearse. Sus ojos no habían cambiado de color, puede que ese fuera el color que debían de tener.
-Raisa, no puedo esperar.
-Se como te sientes, yo tampoco.
Por el fondo del descampado vimos dos siluetas que se acercaban poco a poco, como si no tuvieran prisa.
-¿Malditos, parece que vienen dando un paseo, no se dan cuenta de lo serio que es esto?
-No lo se, pero no podemos consentir que nos insulten al creerse que van a poder ganar después de todo lo que nos han hecho.
Deseaba ese momento, en el que ella tuviera esa apariencia, ese gesto, durante mucho tiempo. Nos miramos, sonreímos y esperamos a que ellos vinieran.
Ya estaban cerca de nosotras, solo a unos 10 pasos.
-¿Pensáis que esto es un juego?- comenzó Juvia
-No venimos ha hacer nada, solo queremos explicaros lo que pasó hace unos días. –comenzó Lavi
-¿¡Explicarnos!? – dije yo enfadada.- después de todo lo que pasamos, después de aquellos momentos, los dos estabais decididos a matarnos.
-¡Eso no es así!- dijo Kanda alzando la voz- nosotros no éramos conscientes de lo que estaba pasando, nos estaban controlando.
-Lo que dice es cierto, cuando volvimos al cuartel después de que pasaran esas cosas, nos despertamos y nos hicieron algunas pruebas, y al parecer uno de los vuestros nos introdujo una especie de ponzoña que no convierte, si no que te controla la mente.
-¿Pero que idiotez es esa, pensáis que nos vamos a tragar eso? No hay ni un vampiro capaz de hacer eso, y menos con rango mayor a Veterani.
-Eso no es o que dicen las pruebas. – insistió Lavi.
Empezaron acercarse a nosotras. Les mirábamos pero no hacíamos nada, ni atacábamos ni nos defendíamos, solo estábamos quietas.
-"Juvia"
-"Si, lo sé, no te muevas, no hagas que se den cuenta de ello, es mejor tenerles despistados." "nos cubriremos las espaldas, pase lo que pase, confía en mí"
-"Lo mismo digo"
-De verdad que no éramos nosotros, nos estaban controlando,
-¿Enserio?- Dije yo.
En ese mismo momento materialicé un cuchillo y me lo escondí en la mano. Y Juvia formó otro con hielo.
-Si, enserio-dijo Kanda
Entonces, Juvia y yo, las dos saltamos a la vez hacia atrás haciendo un voltereta en el aire. Nos pusimos detrás de dos tipos que estaban detrás de nosotras. Los cogimos del cuello asfixiándolos, y en el último momento les apuñalamos por la espalda. Los hombres, caza-vampiros, murieron en el acto dejando caer algo de sus manos, cosa que no vimos por que estaba calle a oscuras.
-¿Y esto que significa? Pensabais matarnos por la espalda, ordenando a alguien que lo hiciera por vosotros.
-No me puedo creer lo rastreros que podéis llegar a ser, nunca pensé que afrontaríais los problemas de esta manera.
-No, eso no lo hemos planteado nosotros, nos han utilizado.
-Nosotros habíamos venido solos.-terminó diciendo Lavi.
-Esto no lo demuestra.-dijo Juvia como respuesta.
Vi que Kanda echaba mano de la katana.
-Vaya, parece que no quieres solamente hablar- le dije en tono burlón.
-A decir verdad, si, pero sabíamos que después de lo que hicimos no nos ibais a creer, así que lo único que podemos hacer para que nos escuchéis…
-Lo siento, pero el tiempo se acabó, las cosas entre nosotros han cambiado.
-Si, en eso estoy de acuerdo.
Por encima de nuestras cabezas, sobrevolando el cielo, apareció un helicóptero de la policía con un gran foco apuntando había nosotros. Cuando pasó, pude ver la expresión desafiante de Kanda que no dejaba de mirarme con ira. La de Lavi era prácticamente la misma, pero era mucho más fiera la de Juvia que había sentido sobre sus propias carnes la traición del ser amado.
Rápidamente, y antes de que me diera cuenta kanda había lanzado hacia mi una gran cantidad de agua, y no cualquier agua, si no agua bendita, la que mas debilita a los vampiros y les hace perder el conocimiento al instante.
Pero entonces, las gotas de agua que parecía que me iban a tocar, se paró delante de mi cuerpo formando una gran burbuja de agua. Tal y como Juvia me dijo yo no me moví, tenia la sensación de que ella sabia lo que iba a pasar y que podría salvarme. Miré a Juvia la cual aún tenia la mirada fija en Lavi.
-"Juvia, esto ¿lo has hecho tu?"
-"Si, desde que me concedieron este rango puedo controlar cualquier molécula de agua a mi antojo. Además soy inmune a ella"
No dije nada más y me quedé mirando la reacción de Kanda y Lavi al ver lo que había pasado.
-¿Qué, que ha pasado?- dijo Kanda observando por si había alguien vigilando.
-¿Qué ocurre?- dije con burla. Juvia lanzó la burbuja lejos de nosotras.
Kanda volvió a mirarme.
-¿Dónde está, dónde está el que ha hecho eso?- me encogí de hombros.
-Quien sabe, puede estar, aquí, o no estar. – dije burlándome de él.
Kanda desenvainó la katana y la dirigió hacia mí.
Mientras tanto, vi, que Lavi y Juvia no se habían movido seguían en la misma postura como si ellos estuvieran en otro plano, sin escuchar nada de lo que pasaba.
-Has sigo tú ¿verdad?-Lavi rompió el hielo.
-Puede que si, puede que no, quien sabe. ¿Por qué, desconfías de mí?
Lavi, no pudo aguantar las burlas de Juvia e hizo lo mismo que Kanda, con la diferencia que esta vez Juvia no paró él agua, si no que dejó que la mojara por completo.
Pero la cosa no acabó como Lavi había planeado, Juvia no se desmayó y el agua que había caído en el cuerpo de Juvia ni siquiera la hacían cosquillas, y mucho menos daño.
Entonces, a su alrededor comenzó a salir humo, la temperatura de Juvia había aumentado haciendo que las gotas de agua que había en su cuerpo se fueran evaporando.
-"Juvia, estas llena de sorpresas"
Ella no me contestó, siguió mirando a Lavi.
-Jamás pensé que fueras tú la primera persona, no delincuente, que tuviera que matar con mis propias manos. Pero las cosas están claras.
-¿Qué quieres decir?- Preguntó Lavi.
-Debimos mataros cuando tuvimos oportunidad. Ahora no estaríamos metidas en tantos problemas que necesitan solución.
-Lo mismo digo, si no fuera por vosotras nosotros podríamos haber seguido con nuestro trabajo. Pero en vez de eso, perdimos el tiempo con quienes no valían la pena. –Respondió Lavi.
-Y si es cierto que no valemos la pena, por que nos salvasteis aquella vez.
-¿Cual del ellas?
-Creo que Juvia se refiere a la vez que uno de los vuestros nos había capturado, por que disteis la vida por nosotras, si no valemos la pena- Contesté.
Tanto Kanda como Lavi estaban atónitos a mi respuesta, ninguno sabía que responder.
-Ya lo dijimos en ese momento, él está en busca y captura, es nuestro trabajo capturarle y llevarle al cuartel para que sea juzgado.
-Yû sabes perfectamente que no nos referimos a eso. Lo que queremos saber es el por que nos salvasteis. ¿En serio no merecemos la pena?
Intenté entrar en razón, normalmente yo no me comportaría así, yo era de las que no se quedan quietas hablando las cosas, yo hubiera actuado. Pero después de todo el tiempo que pasé con Kanda creo que algo en mí había cambiado, no sabia como actuar ni la razón de mi comportamiento.
-Raisa, déjales, nunca nos lo dirán, ya sabes como son. Es mejor acabar con ellos de una vez por todas.
El helicóptero hacía tiempo que se había marchado, pero gracias a las luces de la ciudad podíamos vernos sin problemas los cuatro.
Una ráfaga de aire nos llegó, en ella además de los olores propios del ambiente pudimos notar, el olor característico de los caza-vampiros. El olor venia de detrás nuestro, pero muy atrás.
-"Raisa"
-"Si, ya lo noto, creo que nos han vuelto a engañar."- una vez podía pasarla, pero esta era la segunda y en la misma noche.
-Yû, ¿que las pasa?- dijo tierno, como solía decir en otros momentos.
-¡TE HE DICHO QUE NO ME LLAMES ASÍ!-dijo gritándole a Lavi. -Se deben de estar leyendo la mente.
-Entiendo…-se quedó un momento callado.- Espera, ¿Qué quieres decir con eso?
-Justamente eso.
-¡No me digas eso!- se llevó las manos a la cabeza.- Entonces, ¿durante todo este tiempo me ha podido leer la mente?- dijo con cara de susto, con los ojos muy abiertos. ¿Pero como?
-Juvia puede leer las mentes de todos. – Me miró- ¿Verdad Raisa?
-Vaya, que listo eres, - me burlé, ya que lo que dijo en realidad no era correcto.
Juvia no decía nada, se quedaba callada, yo era la que hablaba por las dos, y no por que ella me lo transmitiera.
-Pero lo que has dicho no es del todo correcto.- dije con una sonrisa. No dije nada más.
Las dos aunque estuviéramos concentradas en ellos, estábamos pendientes de donde estaba el caza-vampiros para poder hacer lo propio con él cuando tuviéramos la oportunidad.
-¡AAAAH!- Un grito nos distrajo, pues era la voz de Akane.
-¡Akane!- grité al tiempo que me giraba y pude ver el lugar en el que estaba sentada. Encima de un edificio, viendo todo lo que pasaba.
El caza-vampiros la tenia agarrada del cuello para que no le mordiera, y con un cuchillo encima de ella en el lado del corazón.
-¡Akane!
-Si os movéis la mato- dijo el caza-vampiros.
Pero, como de la nada, apareció una sombra detrás de este, le cogió la cabeza con las dos manos y le mordió con fuerza, segundos mas tarde caía al suelo, muerto. La sombra comenzó a hacerse visible ante nuestros ojos. Había aparecido un ser de piel grisácea, pelo negro recogido en una coleta, ojos rojos y bien trajeado. Sonreí al ver quien era el salvador de Akane, por supuesto no podía ser otro.
-Tiky- dijo Akane sin creerse lo que veían sus ojos. Después como acto involuntario le abrazó.
-Tranquila, yo cuidaré de ti, nunca dejaré que te hagan daño- la dijo mientras la secaba las lagrimas con un pañuelo que sacó del bolsillo, lagrimas que se habían derramado cuando temió por su vida.
Después de aquella escena, y con los humos por las nubes las dos volvimos a mirar a Kanda y Lavi los cuales habían permanecido inmóviles.
-Vale que nos traicionéis a nosotras, pero no pasa que queráis hacer daño a quien no tiene que ver con esta pelea.
-A partir de ahora, las cosas serán como debieron ser hace tiempo- Juvia echó mano al collar que aún llevaba en el cuello, el cual le había regalado Lavi. Se lo arrancó del cuello y lo tiró delante de los pies de Lavi.
No la miré. No hice ningún gesto fuera de lo común, solo miraba a Kanda.
Juvia y yo, las dos a la vez abrimos nuestras alas de Ángel Vampiro, nos levantamos unos palmos del suelo.
-Es hora de acabar.-Dijo Juvia abalanzándose contra Lavi con las manos vacías.
Lavi no vaciló y sacó su martillo agrandándolo para poder luchar contra Juvia.
-Las cosas nunca debieron ser como fueron.- Dije al tiempo que sacaba dos abanicos de adamantium y me abalanzaba contra Kanda.
-Eso pienso yo.- dijo sacando la katana por completo parando mi ataque.
-No me arrepiento de nada- le dije.
-Yo tampoco. –me contestó mientras detenía mi ataque.
