Capitulo 37

"Víctimas"

Abro los ojos por la impresión y el eco del disparo retumba en mi cabeza. Mis dedos están entumecidos y la mano que sostiene el arma justo en mi pecho, tiembla desmesuradamente, sobre todo los dedos que presionan el gatillo.

Entonces, de repente me veo obligada a moverme mientras un fluido tibio corre por mi costado izquierdo. Estoy asustada y solo puedo decir que sigo viva y que para mi suerte, no siento un dolor aparte del que poseo en mi pierna. En pocas palabras, la bala no fue para mi.

Miro a los ojos de Allyson y puedo comprobar que en su mirada se mezcla el asombro y el miedo. Por primera vez veo reflejado ese sentimiento en ella. Contiene la respiración y la sangre o más bien, su sangre corre por mi lado izquierdo y me llena la ropa de su espesor.

Allyson ha sido herida por su propia trampa. Esta vez yo he ganado.

Ella con dificultad se coloca de rodillas y con su mano derecha trata de detener la hemorragia que le brota a montones desde su abdomen. Yo en cambio intento por todos los medios levantarme y con manos temblorosas todavía, tomo el arma fuertemente mientras la miro intentar detener la corriente de sangre, la cual ahora ya ha llegado a manchar el lustroso piso de mármol.

- ¿Quién es ahora la más débil? - le pregunto despectivamente y sin apartar la mirada de la suya. Quiero ver como sufre poco a poco.

Allyson no se rinde y sigue tomando grandes bocanadas de aire, como para evitar caer; aunque es absurdo, debido a que en su situación no se sabe si de verdad logrará sobrevivir.

- Tu… no te sal… saldrás con… la tuya - habla con dificultad y con sangre brotando tanto por la actual herida, como la del hombro donde clave la flecha.

Estoy desconcertada ¿cómo ella estando mal herida puede seguir queriendo hacer daño? Es completamente absurdo y definitivamente pienso que ya no vale la pena discutir; no, porque viéndolo en otra perspectiva, ella nunca tuvo la razón y mucho menos estuvo en lo correcto al momento de hacer las cosas. El odio la embargó y ese mismo sentimiento que al principio estaba fortalecido, ahora la ha llevado al fin de lo que tal vez no pensó que sucediera. Que yo fuera quien acabara con ella.

Mis heridas ahora se hacen notar con intensidad y poco a poco voy sintiendo como me debilito, a tal grado de estar viendo ahora como todo se nubla y el ardor en mi pierna no cesa. Pierdo mucha sangre y ya mis sentidos flaquean. Estoy muy débil, pero aun así no le quito la vista a Allyson, mientras ella agoniza en el suelo y desangra desmesuradamente. Estoy ganando, pero no se a que grado, ya que ni yo misma me puedo mantener en pie.

Mis rodillas ceden y voy cayendo poco a poco al suelo. Miro a Allyson por última vez y me doy cuenta que tiene algo brillante en su mano izquierda, mientras que con la otra intenta inútilmente de evitar que siga sangrando su herida.

- No… voy a caer… si tu no… lo haces también - dice en un siseo como toma con más fuerza el objeto en su mano.

Es un cuchillo y planea atacarme con él. Levanta su brazo para tomar impulso para lanzarlo y yo miro detenidamente cada movimiento.

Si lo hace ya no hay remedio, pero estaré satisfecha con saber que fui yo quien dio el primer paso. Así que espero el impacto, pero para mi sorpresa este no llega porque de inmediato aparece la persona que menos espere encontrar aquí. No sé en qué momento entro en la habitación, lo cual explica mi desconcierto.

- ¡No! - grita y se va sobre Allyson antes de que esta lanzara el cuchillo hacia mi. Me quedo sin habla y con el corazón latiendo a mil por hora por el miedo, el asombro y al mismo tiempo la emoción de verlo allí defendiéndome.

Es Peeta quien me salva la vida nuevamente mientras veo como forcejea con ella hasta que ya no puedo más y caigo inconsciente sobre el frío mármol.

Pov Peeta

Logro llegar a tiempo antes de que Allyson lanzara su cuchillo en dirección a Katniss. Ellas dos están en un grave estado, sus heridas sangran y puedo comprobar que el disparo que escuche hace unos instantes fue dirigido a Allyson, quien ahora delira y no deja de sangrar a borbotones mientras la sujeto fuerte para evitar que realice un movimiento en falso y entre quejas ataque a Katniss quien está a poco de distancia de nosotros, pero ahora sus cinco sentidos no se encuentran aquí. El rastro de sangre del pasillo seguro es el de ella.

- ¿Es que no te cansas de hacer daño? - le pregunto aun sujetándola fuertemente entre mis brazos.

Ella me mira con ojos suplicantes y una lágrima comienza a rodar por su mejilla, escondiéndose en la entrada de su cabello. No me da lástima, no me provoca salvarla, en cambio la voy soltando y la dejo en el suelo mientras la sangre no deja de correr y los temblores de sus extremidades no cesan.

Está muriendo y no me atrevo a salvarla. Miro hacia donde está Katniss y la veo inconsciente sobre el suelo; su semblante pálido me dice que no está bien y debo llevarla para que la atiendan lo más pronto posible. Así que me levanto para ir donde ella, pero una mano me sostiene mi tobillo derecho, volteo hacia atrás y miro a Allyson que me toma con fuerza.

- Pee… - su voz se escucha débil y sus ojos están cristalizados - por favor - logra decir, pero no cedo a sus súplicas.

- No - respondo con desdén - no lo pienses. Luego de lo que hiciste no puedo ayudarte. Te lo buscaste y tú misma te dejaste de llevar por tu propio odio - digo haciendo un movimiento leve con mi pierna para zafarme de su agarre - no te perdonaré lo que hiciste - logro separarme y camino rápido hacia Katniss, la tomo en brazos fuertemente y me dirijo hacia la puerta - ahora estás sola - le digo por última vez y salgo de la habitación sin mirar atrás, esperando que como en los juegos un cañón se escuche y me confirme que la pesadilla de Allyson ha acabado.

- Lo siento - le susurro a Katniss en el oído y deseo con todo fervor que se pueda encontrar bien.

Los gritos de la planta baja al parecer han cesado, ya que solo se escuchan quejidos y uno que otro lamento. Sigo avanzando y me asusto al ver que ya los labios de Katniss han perdido su color carmesí. Está sumamente pálida y su calor corporal ahora es sustituido por un sudor frío que me alarma. No puedo perderla ahora que la he recuperado.

Me siento inútil y muy frustrado ¿Por qué me dejé llevar por esas imágenes falsas sobre ella? ¿Por qué diablos llegué a pensar que ella era mi verdadera enemiga cuando la que si lo es, ahora se encuentra en su lecho de muerte? Fui estúpido y mucho, pero ahora me doy cuenta, cuando la veo entre mis brazos, cuando la tengo de nuevo junto a mi y siento su débil corazón palpitar; es aquí cuando digo que no sé si podré vivir sin ella. La quiero junto a mi, sana y salva junto a mi, como lo prometimos en el altar. "Hasta que la muerte nos separe".

- ¿Peeta? - escucho que me llaman y corro hacia donde proviene la voz, la reconozco - ¡Oh por Dios! - Finnick se nos queda viendo con asombro y corre hacia mi - ¿qué fue lo que pasó? - pregunta agitado.

- En resumen… Allyson ha muerto - Finnick abre los ojos con escepticismo y luego frunce su ceño - ¿cómo…? - deja la pregunta a medias y luego asiente viendo a Katniss en mis brazos - sabía que lo haría - dice luego y me ayuda a sostenerla - hay que irnos rápido antes de que empeore.

Lo sigo rápidamente por el edificio hasta que logramos salir por un costado de éste. De inmediato tenemos que correr para evitar llamar la atención más de lo que lo hemos hecho. Pero alguien se interpone en nuestro camino al salir al jardín.

- Katniss - Gale se acerca hacia nosotros y nos hace ir a trompicones hacia el auto que nos esperaba anteriormente.

Según los informes de Boggs por medio del comunicador de Gale, los rebeldes habían tomado la ciudad y ellos habían ganado la batalla en el Ayuntamiento. Ahora sí que se declaró la guerra al Capitolio.

En todo el camino hacia el aerodeslizador que trajo a la tropa, fue de completa angustia. No quise apartarme de Katniss y su mano la tenía fuertemente tomada con la mía. Gale por su parte no dejaba de hacer llamadas y de despotricar en voz alta. Se ve su preocupación en el rostro y cada vez que ve a Katniss, una mueca de dolor y pena se refleja.

No lo juzgo, él es amigo de Katniss y aunque en un principio pensé que podrían llegar a tener algo más, con el tiempo me fui dando cuenta que no. Algo me dice que no debería preocuparme porque el sentimiento que me mostró ella cuando fue a mi rescate me dio a entender lo mucho que ella me importa y lo mucho que ella deseaba estar a mi lado.

- Por favor cuídenla - salgo de mis cavilaciones y no me doy cuenta de que ya llegamos a la base.

Tengo que obligarme a soltar su mano y ver como la alejan de mi. Noto un brillo en su mano y compruebo que lleva todavía su anillo. Nuestro anillo.

Dos enfermeras me atienden y me curan las heridas y quemaduras en mi cuerpo, sobre todo la de mi rostro, ya que es una de las más profundas.

- Quiero ir con ella - digo cuando estas ya han terminado y me levanto de la silla donde estoy.

- No. No puedes - el que haya dicho que no lo juzgaba, no me quitaba la idea de que podía llegar a ser intolerable algunas veces.

Me volteo lentamente y lo veo a la cara. El ambiente se ha vuelto tenso.

- Peeta, él tiene razón - Finnick se coloca a un lado mío y me toma del hombro - ninguno aquí puede ¿verdad? - busca apoyo con los demás, pero solo consigue que se sienta aun más pesada la habitación.

- Así es Odair - responde Gale sin quitarme la vista de encima. Pesado hasta la médula.

- Basta de charla - Boggs aparece y se interpone entre nosotros - Katniss está siendo atendida ahora y debemos agradecer a Peeta por haberla ayudado. Si no fuera por las cosas hubieran salido peor - sigo mirando a Gale y asiento ante la afirmación de Boggs.

- Era mi obligación hacerlo - respondo y Finnick me aprieta levemente el hombro.

- Sin duda estoy sorprendido al ver como sucedieron las cosas. Tu que fuiste rescatado hoy de ese horrendo secuestro y ahora vienes a enfrentarte a tu opresora. La señorita Brent resultó ser un completo fraude y una amenaza para todos, incluso hasta para su propia madre.

- Que va, seguro que Coin estaba al tanto de todo - una ya repuesta Johanna camina hacia mi otro lado y se coloca frente a Boggs - lo tenía merecido - dice con actitud déspota.

Yo en el camino les conté lo sucedido. Todos se quedaron impactados por el hecho de que Katniss si se haya enfrentado sola a Allyson y salido viva luego de tantos golpes y de esos dos disparos que escuche.

Ella ahora está siendo atendida y espero que se pueda reponer pronto. Tengo tantas cosas de las que hablar con ella.

- ¿Si? - Boggs su mano buena a la oreja, ya que la otra la tiene vendada hasta el antebrazo; y se queda en silencio mientras escucha lo que le dicen por su comunicador. Al cabo de unos segundos, frunce su ceño y aprieta los labios hasta formar una línea. Todos nos quedamos expectantes hasta que por fin habló - nos solicitan frente a la casa presidencial; al parecer hay una tropa que ni es del Capitolio y tampoco de nosotros - me quedo pensando la información y de repente se me viene a la cabeza las personas que estaban con Allyson, los cuales planeaban algo en contra del presidente. Uno de ellos lo comentaron mientras me custodiaban en la celda.

- Pueden llegar a ser una amenaza, no solo para nosotros sino también para las personas que se dirigen allá por la evacuación.

- ¿Van a resguardar personas en la casa presidencial? - pregunta Johanna algo histérica.

- Un escudo humano es lo que están haciendo - comenta Finnick con pesar en su voz - muchas vidas se pueden perder allí.

- Entonces hay que ir - dice Gale dirigiéndose con voz firme a Boggs.

- Quiero ir - no sé por qué, pero las palabras salieron como si no las hubiera pensado. Un impulso me hizo hacerlo.

- ¿Perdón? - Gale se voltea de nuevo hacia mi y me ve con incredulidad.

- Dije que quiero ir - algo me dice que debo hacerlo. Volteo hacia la puerta que nos divide de la improvisada sala de emergencia del aerodeslizador y sé que Katniss deseaba que esto ocurriera. Si ella no puede matar a Snow, entonces yo lo haré. Por ella lo haré.

- Peeta está consciente de que acabas de salir de…

- Lo sé… y por eso quiero hacerlo - digo y cinco pares de ojos me ven atentos - pasé por momentos difíciles estando aquí y no quiero quedarme de brazos cruzados sabiendo que puedo ayudar.

- Amigo, esto es riesgoso pa…

- Finnick - le interrumpo - solo quiero terminar con lo que Katniss quería hacer aquí a parte de ir por mi - él me ve detenidamente y luego cierra los ojos y asiente levemente con la cabeza.

- Entiendo - abre los ojos después de un rato y luego se dirige a Boggs - debe hacerlo - dice con determinación - y yo estaré a su lado - Boggs me nos mira a los dos y luego suspira resignado.

- Ya entiendo el trasfondo de esto - se da la vuelta y comienza a caminar hacia la puerta. Me doy cuenta que su mano derecha no fue la única herida, ya que no puede afincar muy bien su pie derecho también - él es responsable de lo que le pase. Es adulto y no puedo imponerle nada.

- Pero…

- Pero - interrumpe a Gale y una sonrisa se va formando por la comisura de mis labios - solo espero que puedas regresar otra vez - se voltea y me mira a la cara - ella no toleraría otra partida - acerca una parte de su chaleco a la boca y confirma la salida por el micrófono de su comunicador - andando - Finnick me da una palmada en el hombro y me sonríe.

- Bienvenido a la fiesta - dice con ironía y comienza a caminar siguiendo a una chica que hasta ahora no me había detenido a detallar.

Veo a Gale y éste comienza su andar detrás de Finnick y luego escucho una risita baja detrás de mi.

- Me encantan este tipo de situaciones - Johanna pasa su brazo por debajo del mío y dice con algarabía - esperé tanto para ver esta escena entre tú y el chico - ríe y se acomoda el arma en su cinturón - son un encanto - susurra y me río un poco por su comentario. Tenía tiempo que no reía y aunque este momento no sea el indicado para hacerlo, siempre es bueno contar con alguien a quien le guste alivianar el ambiente. Y qué mejor que los comentarios mordaces e hilarantes de Johanna.

Finnick y Johanna me pusieron al tanto de todo lo que habían tenido que pasar antes de llegar aquí al Capitolio. Tuvieron riesgos que correr, pero a la final lograban salir con vida, hasta que aquí todo cambió. Finnick me dijo que la tropa era más grande, pero que en la lucha en el Ayuntamiento se perdieron algunas vidas, como la de la segunda al mando, la comandante Jackson; un chico llamado Mitchell que estuvo con Johanna resguardando la entrada por la que Katniss, Finnick y Gale entraron para ir a mi rescate; un señor llamado Homes y la hermana de la chica que ahora se encuentra siguiendo a Gale de cerca. Sin contar las de otros soldados pertenecientes a otras tropas rebeldes. Todos víctimas de la guerra.

Debemos andar con cuidado porque las fuerzas que quedan del Capitolio están esparcidas por toda la ciudad, en especial en el lugar por el que tenemos que pasar.

Una plaza inmensa hace presencia frente a nosotros; tiene una gran fuente en el medio, aunque ahora está apagada. Pero lo que impresiona más, no es la majestuosidad del recinto, sino la cantidad de personas que allí se albergan. Hombres, mujeres, niños y ancianos están desplegados por todos lados. El llanto de los bebés y de las mujeres son música en este lugar. Nosotros sin embargo lo divisamos a escondidas, ya que nos tuvimos que camuflajear con una caravana de otras familias que caminan por una calle a un costado de la plaza. No podemos arriesgarnos a que nos vean porque todo se saldría de control y el esfuerzo de llegar a la casa presidencial, la cual está colina arriba; sea más peligroso.

- ¿Y ese sonido? - pregunta Johanna quien está conmigo ahora. Decidimos tener un punto de encuentro para que así podamos separarnos en grupos y no llamar tanto la atención.

- ¿Son aerodeslizadores? - Finnick se adelanta y mira hacia arriba.

El edificio a nuestro lado se ve opacado por la enorme sombra del aerodeslizador que muy extrañamente está volando muy por debajo de lo acostumbrado. De repente tengo un mal presentimiento.

Las demás personas se preguntan lo mismo que nosotros y unos agentes de la paz los hacen avanzar sin inmutarse del evento.

- Están muy cerca del suelo y eso solo lo hacen por dos razones - dice Finnick - una para brindar apoyo a sus semejantes en una situación de emergencia.

- Van a dar suministros - una señora dice con alegría - nos van a ayudar - toma el brazo del que al parecer es su esposo y los dos caminan rápido entre la multitud para llegar rápido a la plaza.

- Ahí está un ejemplo - Johanna me susurra al oído un tanto nerviosa.

- ¿Y la segunda? - le pregunto a Finnick y lo tomo del hombro para no perderlo entre la multitud.

Un sonido ensordecedor se escucha y luego le prosigue el de cosas cayendo al suelo. Los vítores de las personas en la plaza se escuchan con fuerza y ya las personas detrás de nosotros comienzan a empujar para tratar de llegar al lugar lo más pronto posible y tomar lo que al parecer son suministros.

Pero lo que viene a continuación no lo esperaba.

Una serie de explosiones comienzan un ritmo orquestado y que estremece cada rincón. Vidrios de ventanas caen sobre mi y me veo obligado a agacharme y taparme la cabeza con las manos para evitar que me pisen. Perdí el contacto con Johanna y Finnick, ahora estoy desorbitado y adolorido por culpa de los cortes de los vidrios en mis brazos.

Ahora ya sé cuál es el segundo motivo por el cual los aerodeslizadores vuelan bajo.

Subo la mirada y veo como se aleja un aerodeslizador que tiene el escudo del Capitolio grabado en su lateral. ¿Cómo pueden ser capaces de hacer semejante barbaridad? ¿Por qué tendrían que atentar contra los habitantes de su ciudad? Es absurdo y doloroso ver como el odio y la desesperación pueden causar tanto daño.

Mis oídos me duelen y un pitido de una nota sigue sonando, evitando que pueda escuchar con claridad.

- ¡Peeta! - escucho como en la lejanía me llaman - ¡Peeta! - trato de buscar con la mirada, pero me es imposible saber de donde proviene.

Las personas a mi alrededor corren con desesperación sin rumbo fijo. El caos se desató y cuando volteo la mirada hacia la plaza que ahora se encuentra con zonas ardiendo en llamas y otras con un humo que cubre casi la mitad del recinto.

Vislumbro un equipo de personas con trajes blancos ir corriendo con rapidez entre las personas para llegar hacia donde están los heridos. Son un cuerpo médico muy valiente y debo decir que su vocación los está llevando a una trampa mortal. Como estoy a una cuadra de allí, puedo ver de donde entran los médicos con camillas y mantas sobre sus hombros.

Un punto amarillo brillante se divisa entre el cuerpo médico y una punzada en mi pecho me indica que algo no está bien.

Entrecierro mis ojos por el resplandor del sol y puedo ver finalmente quien es el dueño o en este caso, la dueña de esa cabellera dorada.

¡Es Prim! La hermana de Katniss. Pero justo donde se detiene para ayudar a una señora con un río de sangre saliendo de su frente; veo un tubo metálico brillante muy cerca de la acera en donde está la niña impartiendo su labor de enfermería.

En un instante analizo la situación y en menos de tres segundos yo ya estoy corriendo entre el mar de gente para llegar donde está ella.

- ¡Peeta cuidado! - reconozco la voz de Johanna detrás de mi, pero no le hago caso. Debo llegar con Prim, la debo sacar de ahí antes de que otra tragedia suceda.

- ¡Prim! ¡Prim! - la llamo con todas mis fuerzas y voy empujando a quienes se atraviesan en mi camino - ¡Prim aléjate de ahí! - le grito y por fin ella voltea hacia mi, me ve con sus profundos ojos azules y tres pitidos continuos me indican que puede que llegue tarde.

Sin pensarlo me abalanzo sobre los pocos que quedan en mi camino y un resplandor naranja se divisa de fondo. Después todo es negro.

Pov Katniss

Me encuentro en una de las avenidas del Capitolio; lo sé por las infraestructuras de los edificios a mis costados. La calle está sola y el silencio abunda en cada rincón. Camino y camino y no veo a nadie, ni un solo rastro que me demuestre la presencia de otro ser que no sea yo.

Pero todo cambia, tan repentinamente que no me cuesta asimilarlo. Un mar de personas aparecen detrás de mi y caminan con desesperación. Los gritos de las mujeres y los llantos de los niños y me hacen doler la cabeza y la angustia y temor se ve en cada rostro que veo a mi alrededor. No entiendo que es lo que pasa y la ansiedad llega, haciéndome perder mi sentido de orientación y provocando un fuerte dolor en mi pecho. Quiero salir de la multitud, pero nadie me presta atención cuando pido permiso para pasar. Todos están sordos al parecer. Hasta que por fin veo a alguien conocido; más bien es la persona que tanto me hace calmar y sentirme feliz conmigo misma. Mi hermana Prim.

Ella con sus dos trenzas doradas y sonrisa angelical, me reciben desde lo lejos. Está de pie en medio de la gran marea de personas y al parecer no le hace ningún efecto el hecho de que varios se la lleven por el medio; así que de inmediato comienzo a caminar hacia ella, pero igualmente las personas aquí presentes no me dejan hacerlo como quería. Me empujan y me hacen ir en otras direcciones, por lo que opto por llamarla, pero mi voz no se escucha y cada vez que intento, más lejos me encuentro de ella. Estoy tan desesperada que empiezo a correr, pero ya es demasiado tarde.

Se escucha desde el cielo la presencia de unos aerodeslizadores que luego se presencian ante mis ojos. La gente grita y corre con más ímpetu y las pisadas no están de más. Pero no me importa, quiero llegar a ella y alejarla de esos aerodeslizadores que bien me dan mala espina, ya que tienen el escudo del Capitolio grabado en sus laterales.

Sigo corriendo, ahora más rápido que antes y sin previo aviso, justo cuando creo llegar a ella, todo se vuelve resplandor. No está.

Despierto consternada y mi corazón late a mil por hora. Estoy adolorida y entumecida. Miro a mi alrededor y me doy cuenta de que estoy en una habitación de hospital. Como siempre termino en estos lugares; aunque este es distinto a las ya familiares para mi, de las habitaciones del hospital del Distrito 13. Aquí hay más tecnología y el cuarto no es tan iluminado.

Estoy consternada y trato de recordar lo que viví antes de llegar aquí. Lo hago y de inmediato mi pulso se comienza a acelerar nuevamente. Yo le disparé a Allyson y ella estaba luego delirando por el dolor y lo que me aterra es saber que no suficiente como para alejarla para siempre de mi vida.

- Ya era hora que despertaras preciosa - volteo a mi derecha y lo veo entrar a la habitación con un semblante decaído, pero aun así lo trata de disimular.

- ¿Haymitch? ¿Qué… qué haces aquí? - pregunto confundida, ya que él se había quedado en el 13 y… un momento ¿Cuánto tiempo llevo así?

- Pues vine a ver como estabas, pero si quieres me voy - dice señalando la puerta.

- ¡No! - grito - es decir, no… puedes quedarte - digo ya más calmada.

- Ok - responde con extrañeza y frunciendo su ceño - los sedantes te hicieron mal - bromea y esta vez sonríe, mientras que se acerca a mi.

Es raro, pero siento como si no lo hubiera visto por mucho; es como si hubiera estado ausente por tanto tiempo que ver de nuevo su sonrisa pícara y escuchar sus comentarios sarcásticos, me hacen sentir que vuelvo a estar en familia. Haymitch se ha convertido en otro miembro de mi familia.

- Haymitch dime que fue lo que pasó. ¿Cuánto tiempo he estado aquí? - él cambia su semblante a uno más serio y se aclara la voz para hablar.

- Bueno, desde que te trajeron con todas esas heridas y estando inconsciente, pues puedo decir que fue largo el proceso de recuperación - señala mi pierna herida y alza una ceja - has tenido suerte porque perdiste mucha sangre - trato de recordar que fue lo que pasó con ella y luego recuerdo que fue un disparo que ocasionó el daño - por lo menos la conservas todavía - calla bruscamente y me mira con nerviosismo. ¿Qué rayos?

- ¿Pasó algo verdad? - no lo sé, pero intuyo que esos cambios de humor de Hatmitch no son normales en él. Está algo tenso.

Haymitch suspira y se aleja de la cama para recostar su espalda de pared, cruza sus brazos sobre su pecho y se queda mirando fija a un punto en la pared.

- Cometiste muchas faltas - dice después de unos eternos segundos - pudiste haber muerto - su voz no muestra ninguna emoción.

- Eso no importa ahora. Estoy viva todavía.

- Si, pero pudiste no seguir viva - me ve de reojo y luego vuelve a centrar su vista hacia la pared - fuiste herida muchas veces, pero aun así quisiste seguir. Fue arriesgado y estúpido.

- Ay por favor no me vengas con reproches ¿sí? Solo te pregunté se había sucedido algo y al parecer, por la actitud que traes me demuestra que si fue así - lo miro con impaciencia y enojo. Odio que me vayan con rodeos.

Él ladea su cabeza a un lado y luego suspira para posteriormente encararme. Como intuí, Haymitch oculta algo.

- Kat… preciosa las cosas se tornaron rudas aquí en el Capitolio - sí, desgraciadamente sigo en este lugar - después de la toma del ayuntamiento, los rebeldes tomaron fuerzas y lograron superar a las del Capitolio.

- Quieres decir que ¿hemos ganado? - él baja la mirada al suelo y hace una mueca.

- Bueno, viéndolo desde ese modo, sí. Pero aún no ha sido concreto.

- ¿A qué te refieres? - estoy muy confundida.

- En los distritos las cosas han ido distintas que aquí. En esta ciudad ha sido más difícil el procedimiento - levanta la mirada y me ve directamente - muchos han muerto - dice lentamente - muchos inocentes - reitera - muchas almas han pagado por los efectos de la guerra y… bueno no todos fueron habitantes del Capitolio - abro los ojos con asombro y mis manos comienzan a temblar.

- ¿Qué quieres… decir con eso? - mi corazón late rápidamente y mi mente empieza a reproducir la imagen de las caras de quienes habían venido conmigo. Todos ellos con ilusiones diferentes y futuros inciertos, pero con un mismo propósito.

- Jackson y Mitchell fallecieron - dice con pesar en su voz.

Me quedo anonadada y la tristeza hace presencia. Aunque no hice buenas amistades con ellos, la verdad si me duele saber que ya no volverán a estar con nosotros y que no podrán regresar a casa, al 13.

Pero es el semblante de Haymitch que me deja a la expectativa.

- Sucedió algo más ¿verdad? - desvía la mirada a un lado - ¡dime! - llamo su atención y una punzada en mi pecho me dice que estoy en lo cierto. De repente la cara de Peeta se queda grabada en mi mente y mis manos comienzan a temblar nuevamente - ¿dónde está Peeta? - pregunto y Haymitch vuelve a mirarme.

- Preciosa… él fue muy valiente al ir por ti luego. Si no fuera por él tu habrías sucumbido junto a Allyson - se acerca a la cama con caminar pausado.

- Sí, lo sé - recuerdo el encuentro que tuve con ella y el final del mismo; ese disparo que hizo caer por primera vez a Allyson y que ahora, por las palabras que dijo Haymitch, sé que ha muerto - pero no me has respondido a mi pregunta. ¿Dónde está Peeta? - le insisto con la mirada y luego de esperar lo que para mi fueron horas, él logra decir.

- Él hizo mucho por ti y por tu - suspira - por tu hermana.

- ¿Qué? ¿Qué… qué le pasó? ¿Qué le pasó a Prim? - termino preguntando a gritos y él tiene que tomarme de las muñecas para impedir que los nervios me ataquen más de la cuenta.

- Buenas - la voz de un hombre hace presencia, pero yo sigo mirando a Haymitch con ojos ya cristalizados por las lágrimas - es bueno verte despierta Katniss - un señor de mediana edad se sitúa al otro lado de la cama y nos mira a Haymitch y a mi interrogante.

- Él es el doctor Aurelius. Te ha estado atendiendo desde que llegaste - me dice Haymitch sin quitar la mirada sobre mi.

- ¿Dónde están Peeta y Prim? - pregunto sin hacerle caso a sus presentaciones.

- Ella, lamento decir que estaba en el momento y lugar equivocado - responde el doctor - pero el señor Mellark pudo salir no mucho mejor - lo miro con la desesperación a flor de piel.

- ¿Qué sucedió? - ya el llanto y los temblores en mis manos no me dejan razonar. Solo quiero saber que estén bien y vivos. Los quiero vivos.

Los dos se miran por un instante y por fin Haymitch se digna a hablar.

- Hubo un bombardeo frente a la plaza mayor - baja la mirada - y lastimosamente… Prim estaba allí con el personal médico - la respiración se me entrecorta - ella ahora está… grave y Peeta sufrió más al ir a rescatarla. Lo siento.


¿Será que Peeta y Prim se podrán sanar pronto? ¿Qué piensan ustedes que pasará?

Allyson ha muerto y ese es un punto al cual no deben preocuparse ahora. Pero Coin sigue con vida y tomó el mando de la nación ¿Qué gestión tendrá en mente? ¿Será mejor o mucho peor que Snow? (sabiendo sus intenciones de poder).

Los quiero mucho y les deseo que pasen una semana increíble! Besos.

CataD'Mellark: Jajajaja descuida, muchos desean tener ese honor de enterrarle un cuchillo a Allyson xD Me alegro que te haya gustado! No sabes lo mucho que me costó describir esa escena. Ahora hay que esperar lo que sucede de ahora en adelante, porque te digo que muchas cosas sucederán… Muchos saludos! Cuídate.

EllaCampbell: Jajajaja vecina como me pude reír con tu comentario! xD De verdad que me da gusto saber que te encantó el capitulo porque nadie más que tu para odiar tanto a Allyson y pues, la Katniss si se pudo defender y ahora que Peeta fue a su rescate, son ellos dos contra el mundo!

Sé que no eres muy romántica (cosa que yo sí), pero igual tienes tu lado dulce y eso nadie te lo quita ;) Las partes que describe Peeta siempre trato de hacerlas mostrando esa personalidad que él tiene, de la persona más dulce del planetaaaa! (eso es cierto y quien piense lo contrario se las verá conmigo).

Descuida, te creo al no querer matar a Gale… pero hay ciertos momentos en que si provoca jajajja mentira. Además, estoy consciente que Allyson tiene un pacto con no se que, porque esta chica se las trae. Más bien yo me las traigo porque fui yo la que la inventé jajaja debo dejar de ver telenovelas!

Vecina, ya para los siguientes capítulos te recomiendo que tomes un calmante, te alejes de los lentes y de los dulces. La ardilla hiperactiva no puede salir a relucir porque entonces me sentiré culpable por si sucede algo con tus emociones (es una acotación para evitar futuros accidentes jejeje).

Espero que te encuentres de maravilla. Ah, ya estoy en el Distrito 4, te estoy esperando y debo decirte que el calor que hace no es nada normal ¬¬ Saludos desde aquí y ya le enviaré una postal a mi ahijado ;) Nos vemos!

Sole713: Siii! No me gusta dejarlos con la intriga mucho tiempo así que trataré de actualizar rápido! Este es tan solo el principio de muchas emociones que se vivirán en los siguientes capítulos ;) Un abrazo y saludos desde Venezuela.

vane-.-16: ¿Una amenaza? Más bien son una pandemia! Esos seres son despiadados y por supuesto que no pueden seguir haciendo daño. Panem ya es un país con muchas cicatrices del pasado y una presidenta como Coin no podrá remendar el dolor de todos. Así que se espera que nuestra heroína tome cartas en el asunto y salga ilesa de lo que le espera. Peeta es un luchador y sin lugar a dudas hará cualquier cosa con tal mantener a salvo a Katniss *-* Muchas emociones se van a vivir de ahora en adelante! Un abrazo y panes de Peeta para ti!

Danielikah: Hola! Descuida, no hay problema ;) Gracias por comentar y te sugiero que te prepares, porque lo que viene luego va a estar cargado de sorpresas xD Saludos y panes de Peeta!