Mi ausencia no fue por motivo egoístas y quiero aclararlo.
Mi madre estuvo hospitalizada desde el 06 de febrero y el 23 del mismo mes… ella nos dejó. Ella era la luz de mi vida, lo más importante para mí. Su fallecimiento fue un golpe demasiado duro para mí, es por eso mi ausencia, sin embargo me enseñó a ser fuerte y seguir…
Esto es por ti madrecita… ¡Te amo!
Capítulo XXXVIII
El grupo siete avanzó con seguridad y se colocó entre los alumnos. Kakashi se unió a los sensei que deberían de estar apoyando de lejos a sus alumnos. Asuma encendió un cigarrillo y comentó.
–¿Qué opinan de lo que nos informaron?
Kurenai negó algo preocupada.
–Quiero creer que solo son sospechas.
Gai intervino para explicarles más a su congéneres.
–Me temo que no. Yo vi llegar al grupo que trajo Tsubasa-san y como este le informó al Yondaime algo de esa reunión de las otras aldeas.
–¿Lo oíste? –cuestionó Kurenai.
–No exactamente, pero por el rostro de Minato-sama y su guardia, lo imagino.
El de pañuelo intervino.
–Bueno por el momento consideremos que solo son sospechas, aun con eso no bajemos la guardia y si bien habrá shinobis rodeando el lugar del examen, debemos estar muy pendientes de cualquier cosa extraña, aunque nadie podrá entrar a Konoha.
–No desconfío de los shinobis que vigilan la villa, sin embargo tampoco subestimo la habilidad de infiltración de las otras aldeas.
Concluyó Asuma y los demás no lo dijeron, pero creían lo mismo.
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Itachi se colocó entre las ramas de uno de los pinos más altos y desde ahí vio que Deidara llegaba al de al lado.
–De aquí podremos ver la mayoría del bosque hm.
–Esa es la intención.
–Me hubiese gustado estar más cerca de los estudiantes, pues quería ver cómo les iba hm.
–La misión es no dejar que nadie ajeno se cuele.
–Lo sé.
Itachi vio de reojo a su novio y envidió que este pudiese expresar su preocupación por lo que estaba sucediendo.
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El cabello rojo se movió al momento en que ella avanzó. La Mizukage no mostraba ni un miligramo de inseguridad ante la ausencia de las tropas que esperaba de sus aliados.
–¡Avancen, ellos no esperan un ataque de frente y sin escondernos!
Los shinobis protectores de Konoha que cuidaban el área cerca de las cascadas enfrentaron a los de Kirigakure. La estrategia constaba en usar a los shinobis que manejaban el elemento agua y en las cascadas había mucho de ellos. Los tres Uchiha, dos Hyūga y un Sarutobi perecieron, no sin antes deshacerse de toda una línea de invasores. Sin embargo estos shinobis perecieron para que uno de ellos pudiese ir a dar la voz de alarma…
El capitán Uchiha lo vio llegar y lo recibió en su brazos, pues el mensajero ya iba sangrando y con las ropas desgarradas.
–Capitán Nawaki… ellos… ya vienen…
Nawaki entregó a su valeroso pariente a dos shinobis para que lo llevaran al barrio y que le dieran un funeral adecuado, De inmediato mandó los mensajeros a todos los puestos de defensa de Konoha y a los líderes de los clanes al igual que al Hogake.
–Pronto, nosotros vamos al puesto de las puertas principales.
Su grupo corrió veloz y Nawaki no giró a ver, mas sabía que el shinobi que llevaba la noticia al barrio Uchiha sería el primero en llegar a su objetivo, debía serlo.
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Fugaku vio llegar a los guardias de su barrio y supo que era algo importante.
–Uchiha-sama… nos invaden el capitán Nawaki está en la puerta principal, Natsuki-san en la puerta el barrio Uchiha y…
–Comprendo, yo hablaré con el Hogake regresen al barrio.
–Sí señor.
Fugaku se adelantó y llegó hasta donde su padre estaba con los Kages. Minato lo vio avanzar y se alertó.
–Lo que temíamos está sucediendo, ni siquiera crearon una cortina de humo vienen de frente y atacando.
–¿Aldea? –cuestionó el rubio.
–Kirigakure.
Takadashi intervino ante esta información.
–No creo que solo sea esa… los otros no perderían oportunidad.
–Por lo menos para poner en evidencia su fuerza –concluyó Yahiko.
–Hasta el momento no se ha informado de las otras aldeas, pero no podemos saber –confirmó Fugaku.
El grupo se había bajado el podio y alejado lo suficiente el lugar para deliberar.
–¿Pararemos los exámenes? –cuestionó Sarutobi.
–No quiero que el pánico se extienda, pero tampoco me quiero arriesgar a que los gennin sean atacados estando solos en el bosque.
Concluyó Minato y se retiró del lugar seguido de los dos Kages restantes. El rubio llamó a Fugaku.
–Le dejó la defensa a tu clan.
–Comprendo.
Fugaku avanzó veloz de regreso a la aldea y con él fue Kazuo. Ambos Uchiha parecieron dirigirse un par de palabras y se separaron corriendo veloces cada uno con sus compañeros de armas más confiables. Fugaku no quiso voltear a ver al grupo de su padre alejarse, pues en este iba también –por supuesto– su papá.
Minato se giró y pidió a Takadashi.
–Puedo pedirte…
–Mi gente y yo hablaremos con los gennin y maestros, y llamaremos a los examinadores.
Los de Suna desaparecieron en una nube de humo dejando solo al kazekage y a Karura. Yahiko y Konan se acercaron a Minato.
–Vamos a la entrada… ¿sabes que Nagato no se quedara quieto?
–Lo sé, pero también sé que ustedes estarán con él… Confío.
Los de Amegakure asintieron y dejaron a Minato con sus guardaespaldas. El Yondaime llamó a Shisui.
–Ve a unirte a tus parientes a la entrada principal…
–Pero…
–Es una orden del Hokage, Shisui –cortó Sora.
El menor se retiró y Sora se atrevió a decir lo que todos pensaban.
–De nuevo.
–A veces me pregunto si no sería mejor ceder y no mostrarnos fuertes ante otras aldeas.
–No comprendo.
–Pues la persecución siempre ha sido para superar nuestra fuerza militar.
–Y las invasiones seguirían, pero con otro motivo, me temo que en el mundo ninja, débil o fuerte eres perseguido. Sin embargo si tomamos en cuenta que durante el tiempo que los fundadores vivieron no hubo más que un intento de invasión…
–Necesitamos mostrarles que seguimos siendo tan poderosos como en aquel tiempo… por el bien de las nuevas generaciones.
Sora no agregó más, sin embargo estaba totalmente de acuerdo con el rubio, pues Tsubasa y él, combatirían para proteger a sus hijos.
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Los grupos esperaban algo nerviosos que los Kages subieran al podio, pues estos no se veían por el lugar.
Sasuke codeó a Gaara que tenía los ojos cerrados.
–No te duermas.
–No estoy durmiendo…
Naruto se apoyaba en un pie y luego en el otro muy inquieto.
–Dobe, quédate quieto.
–Oye es que es raro, teme.
–¿Qué?
–¡Que se hayan ido, ttebayo!
–Es una estrategia –explicó el Uchiha– es para ponernos nerviosos.
–Oh…
El rubio pareció tranquilizarse un poco, mas seguía siendo un poco extraño que su papá tampoco se viera por ningún lado y que solo se vieran al kazekage y la esposa de este.
Y confirmando las sospechas de los senseis y varios alumnos, todo se puso más denso, pues el pelirrojo kazekage subió de nuevo al podio y llamó.
–Sensei acérquense a sus equipos. –Los aludidos obedecieron– Esto debe ser rápido y sin preguntas que nos llevaran tiempo. Konoha está siendo atacada y de ese modo no podemos seguir con las pruebas. Los equipos invitados de pequeñas aldeas por favor sigan a Karura-san, ella los guiara a un lugar seguro… –La castaña brincó del podio y esperó a que los grupos se reunieran y de ese modo caminó veloz seguida de estos. Takadashi se dirigió a los equipos de Konoha, Amegakure y Suna– Quisiera poder decirles lo mismo, pero una pequeña ayuda en este momento haría la diferencia… Senseis únanse a su grupo de combate y gennin regresen a sus barrios y sean útiles sin arriesgarse en balde. –Un murmullo indignado se escuchó entre los más jóvenes y Takadashi, gritó– ¡Silencio! –La orden fue obedecida– ¡¿Cómo creen que pelearemos tranquilos sabiéndolos en peligro?!... Dejen que los adultos los protejan… Algún día será su turno.
No hubo más protestas, pues nunca se había visto a ese kage tan serio y poco emotivo pedir algo de ese modo tan sentido.
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Kakashi y Obito se acercaron y el Uchiha suspiró abatido, el de mascara le sonrió bajo esta y lo besó abrazándolo junto a Yakumo.
–Los dejaremos con mis alumnos, le pediré a Gaara que vaya por Isao…
Obito asintió y el mismo llevó a Yakumo con un rubio con gesto molesto, pero que cambio al verlo acercarse. Sasuke avanzó y tomó al niño.
–Por favor cuídenlo mucho –rogó el Uchiha mayor.
–Como si fuese nuestro –respondió muy serio el rubio y eso sacó una sonrisa de los mayores.
Kakashi y Obito de desaparecieron, pues Tsubasa ya los esperaba cerca de la entrada norte del barrio rojo esa sería su zona de combate.
Naruto y Gaara caminaron por delante el Uchiha y de Yakumo que sonreía ajeno a lo que sucedía preguntando si irían por su tío Isao. El grupo vio pasar veloces a un lado de ellos el grupo de Hikari y esta les dijo de pasada.
–Voy por mi hermanita… no creo que mis padres se queden sin pelear.
–¡Estaremos en el barrio Uchiha si nos necesitas! –gritó Naruto.
El equipo llegó a las casas que ocupaban los de Suna y Sasori al verlos, corrió hacia ellos llevando de la mano al hiperactivo Isao. Este al ver al jinchūriki corrió a tomarse de su mano. El pelirrojo mayor llegó a ellos…
–Vine a recoger a Isao… Yo debo irme…
–Comprendemos, Sasori-san, nosotros nos quedaremos con ellos –respondió serio Gaara.
–Gracias.
El maestro marionetista usó a padre y a madre para irse más rápido. Naruto se unió al pelirrojo y este lo cuestionó.
–Es raro que no te hayas quejado de que nos hayan dejado con los niños…
–Sé que es una misión muy importante.
Sasuke sonrió orgulloso, algún día su dobe sería un gran líder y él estaría a su lado.
–Oh claro y el kazekage su amigo… –murmuró el Uchiha aun metido en sus pensamientos. –Gaara se giró y Sasuke lo miró– No dudo que lo serás.
–¿Yo?
–¿No me digas que no lo habías pensado? –preguntó Naruto.
–…
Los tres amigos rieron tratando de no pensar en que en ese momento todo su futuro se tambaleaba y sus seres queridos combatían.
Kurama y Shukaku bajaron de uno de los tejados y se colocaron detrás de sus jinchūrikis.
El tanuki masticaba un pedazo de sandía y comentó lo suficientemente alto para que todos escucharan.
–¿Y de verdad nos quedaremos sin intervenir?
Gaara suspiró afligido.
–Mi padre nunca había pedido algo… siempre lo ha ordenado…
–No haga caso, a este tanuki borracho. –gruñó el Kyūbi.
–¡No lo estoy!
–Entonces no digas tonterías.
Cortó el demonio más fuerte, mirando ferozmente a su congénere. El tanuki supo que había enfadado a Kurama y ya no dijo más.
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El laboratorio se quedó con poco personal, pues el jefe de este los llamaba. El grupo de médicos científicos, dejó la bata blanca y se colocaron las portas armas. Kabuto tomó sus bisturís y se unió a su sensei que ya esperaba en la entrada llevando a su nieta de la mano. El sannin de las serpientes le dijo a Yume.
–Te quedarás con Tsunade.
…Yo quiero ir contigo
Orochimaru se hincó y miró a su nieta.
–En el hospital tu abuela podrá cuidarte y…
…Pero…
–Yume, tu abuela necesitara ayuda… muéstrame que no te enseñe de en balde.
La frase había sido dura, sin embargo Yume se irguió orgullosa y asintió respondiendo con señas veloces…
…Yo ayudare en el hospital, soy alumna de Tsunade-hime y Orochimaru-sama…
Kabuto vio sin intervenir y si bien creía que esos niños –Yume y Jin– la tenían difícil para seguir y superar los pasos de sus parientes, estaba un poco equivocado, pues eran los menores lo que deseaban eso y no sus abuelo o padres.
La puerta del centro se abrió y por esta entró Jiraiya llevando a un tranquilo Ranmaru y un renuente Jin. Orochimaru los esperó y miró a su nieto que aún se tallaba los ojos.
–¿Por qué lloras Jin?
–Yo quiero ir con ustedes…
–Eres el mayor debes quedarte con tu hermana y con tu tío.
Ranmaru estiró los brazos y Orochimaru lo alzó.
–Tampoco quieres separarte de nosotros ¿verdad?
El niño negó con un movimiento de cabeza.
–Ni nosotros, pero somos ninjas y…
–No quiero quedarme solo de nuevo. Promete que no me dejaran solo. –rogó entre hipidos el de cabello violeta.
El sannin de cabello oscuro vio a su esposo y este suspiró rascándose la nuca.
–Tienes a Yume y Jin, tienes a toda nuestra familia, si nosotros… –Jiraiya no terminó la frase, mas no era necesario– nunca te quedaras solo… te lo prometemos.
Ranmaru miró a su padre y Jiraiya trago saliva al ver a su hijo con lágrimas corriendo por sus mejillas y todo su ser gritó de rabia contra esos invasores porque lo estaban obligando a lastimar a sus más grandes tesoros… sus niños.
–¡Kuchiyose no jutsu!
Gritó enfurecido y el gran jefe sapo apareció armado y listo para combatir, pues el chakra de Jiraiya bullía de ira pura.
Orochimaru entregó a sus nietos e hijo a Kabuto…
–Llévalos con Tsunade y cuando termines, alcánzame.
–Si Orochimaru-sama.
El sannin de cabello oscuro saltó y subió a lado de su pareja sobre Gamabunta, dejando que este los trasportara fuera de Konoha.
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Arribaron al barrio Uchiha y Sasuke vio que este quedaba casi desierto a excepción de los más pequeños y vario guardianes mayores. Naruto notó el gesto sombrío de su novio y comentó:
–Regresaran… todos lo harán.
El de bigotitos deseó creer en sus propias palabras, mas no en vano Konoha era una villa ninja y los tres sabían la verdad.
–Eso espero dobe, más… Es el precio de pertenecer al Sensō no Ichizoku.
Kurama negó y Shukaku lo codeó, mostrándole a los adolescentes.
–Mocosos, ustedes no pueden ir, pero nosotros si…
Sasuke se giró a ver a los bijū y añadió.
–Pero para ellos –señaló a los jinchūrikis– sería un gran desgaste de chakra si ustedes se alejan.
Gaara y Naruto respondieron al unísono.
–¡No somos débiles, lo haremos!
El moreno aceptó.
–Iremos a mi casa, ahí lo haremos.
El grupo siguió caminando por entre las calles del barrio y al arribar a la casa de Sasuke, este dejó en el suelo a Yakumo; Isao tomó de la mano a su sobrino y corrió por el jardín jugando inocentemente.
Sasuke se colocó frente a los Jinchūrikis y suspiró abatido…
–No deseaba usarla…, más esto es necesario… en los pergaminos de mi clan que mi aniki tradujo, hay un modo para sacar a los bijū de su jinchūrikis…
–¡¿De verdad?!
–Si dobe, pero esta prohibida, incluso mi abuelo Kazuo se molestó con mi Itachi porque me la mostró…
–¿Por qué? –preguntó Gaara.
Kurama se acomodó e intervino.
–La conozco… cuentan que nosotros los bijū formábamos parte de un solo ser que Hagurumo derrotó y separó porque era muy peligroso. –Los chicos escuchaban atentamente la explicación del Kyūbi y este prosiguió– si nos sacan de ustedes y nos juntan ese ser puede renacer…
Naruto se giró a ver al moreno con duda.
–¿Eso quieres hacer?...
–No hacerlo por completo, no soy idiota ni los pondría en peligro.
–Bueno… –razonaba el pelirrojo– Sasuke no nos haría daño.
–Lo sé, más me preocupa que ellos –El rubio señaló a los bijū– estén fuera sin su chakra al cien, por su propia seguridad…
–Gracias Naruto, pero somos poderosos, lo soportaremos –dijo Kurama.
–En todo caso probaremos a hacerlo, pues yo solo he practicado los sellos… y no muy en serio…
A Sasuke le costó reconocer que no había tratado con más ahínco, pues también temía dañar a su amigo y a su novio. El chico Namikaze sonrió zorrunamente y cruzó los brazos detrás de la cabeza.
–No perdemos nada con intentarlo y es que ellos nos traerán noticias.
Sasuke llamó a los menores y los llevó a la cocina donde les sirvió zumo y algo de comer para mantenerlos entretenidos en lo que ellos hacían la técnica en el jardín.
Naruto y Gaara llevaron lo necesario al lugar y los bijū esperaban inquietos, pues también deseaban entrar en armas.
Al momento de que todo estuvo listo, Sasuke inició y Naruto le comentó a Gaara.
–Sabes, qué bueno que los Uchiha son nuestros amigos ¿no crees?
–Sí, es un poco temible que ellos manejen estas técnicas que aprisionan o liberan a los bijū…
Kurama se rascó una oreja…
–Es culpa el idiota de Hashirama –Los chicos miraron al zorro– Sabia que Madara investigó y recolectó todo acerca de nosotros y nunca lo detuvo, es más…
Naruto continuó la historia.
–Le regaló a todos los bijū cuando Madara-sama tuvo a Taiki-sama.
Sasuke abrió los ojos y el sharingan surgió en sus pupilas, aun recitando se acercó a los cuatro, pero no sucedió nada…
El poseedor el sharingan bufó molesto…
–Necesito a alguien más…
El avanzó a zancadas hacia la puerta de la calle y los jinchūrikis y bijū se miraron con curiosidad-…
–Uchihas locos –masculló Shukaku.
Pero no pasó mucho tiempo y Sasuke regresó con varios de sus parientes menores que él. Naruto negó y preguntó:
–Pero son niños, Sasuke.
–Dobe nosotros no somos muy grandes y ya usamos bien el chakra.
El medicnin reinició el ritual…
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Konan detuvo su caminata de un lado a otro y se giró molesta hacia el de percings.
–Ambos esperamos un hijo, pero eso no nos hace inútiles.
–Nunca insinué eso. Más no considero cuerdo que combatan.
El de rinnegan chasqueó la lengua.
–No creas que es necedad, sin embargo e incluso mi esposo debe saberlo… el rinnegan no es para no usarlo con esto que sucede.
Yahiko negó y agregó:
–Permítannos medir la fuerza de los rivales y si no hay otra opción… combatirán.
El de Amegakure trataba de convencer a esos dos y es que los conocía lo suficiente para saber que les preocupaban sus hijos no natos al igual que sus otros hijos y no deseaban quedarse sin hacer nada.
Nagato fue el que cedió y afirmó.
–Esperaremos, pero cerca.
Yahiko casi dejó salir el aire aliviado y los tres retomaron su camino hacia el campo de batalla.
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Hizashi vio al Hokage y avanzó veloz hasta llegar a este, que junto al consejo lideraba la avanzada. El Hyūga llamó…
–Hogake-sama…
Minato alzó la vista de los pergaminos y miró al de ojos perla.
–¿Qué sucede?
–Se ha visto otro grupo, señor… según los informes preliminares, viene de lado contrario a los primeros atacantes… Señor, viene de Kumogakure.
–¡Demonios! –masculló el rubio.
Dan lo calmó.
–Lo habíamos considerado…
–Pero creí que… No importa. Reagrupemos y dividamos nuestro ejército.
Terminó Minato. Dan se acercó y le susurró.
–Naruto ya está en el barrio Uchiha y Nagato está cerca de la batalla, mas no intervendrá.
El rubio asintió por un segundo y retomó su trabajo.
La torre retumbo y los presentes presintieron un ataque, mas…
–¡Hey no han enviado los mocosos! ¡Ellos no lucharan, pero nada nos impide a nosotros hacerlo! –dijo un muy campante tanuki asomándose por el ventanal, detrás de este entrando tranquilamente, iba Kurama.
–Ellos usaron su chakra para liberarnos por cierto periodo de tiempo… Así que humanos… ¡Aprovechen!
Minato negó, mas agradeció a los bijū y comentó.
–¿Que opina Hiruzen-san?
–Los Sarutobi estamos cerca de las cascadas y se han unido varios Yamanaka… sin embargo el agua es nuestro enemigo natural…
–Oh a mí me agradara usar el fuego demoniaco –aseguró el Kyūbi.
Shukaku chasqueó la lengua…
–Yo no tengo fuego, pero un bonito pantano si podría crear con sus propios elementos… y con la habilidad de los Yamanaka atraeremos amablemente a los enemigos dentro de este.
Todo miraron desconcertados al tanuki y Kurama se sentó sobre su cuartos traseros explicando.
–Tampoco somos unos ignorantes de la fuerza de los humanos que conocemos.
La reunión continuó después de que los bijū se alejaran rumbo a donde las estatuas de los fundadores, permanecían inmóviles sin poder hacer algo por su gente y aldea.
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Neji e Hinata llegaron a su barrió a tiempo, solo para ver partir a sus padres y mayores dejándolos a cargo de la defensa del lugar. Hiashi se acercó a su sobrino y lo tomó del hombro.
–Son los menores los que se quedan en el barrio, sabemos que lo harás bien en nuestra ausencia…
–Lo hare.
El hombre se retiraba, mas regresó sobre sus pasos y le susurró al oído a su sobrino.
–Cuida de mis hijas… por favor.
En cuanto los mayores se desaparecieron, Neji se giró y llamó a los niños dando indicaciones como todo un líder.
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Kazuo llegó a donde del bosque de Konoha ya carecía de muchos de sus árboles, sumergido en cantidades de agua diseminadas por el lugar.
–Como se atrevieron… –gruñó el mayor.
Shin se colocó a su lado y masculló.
–Y no solo a eso, sino a amenazar a nuestras familias…
Los Uchihas a su lado –de la misma era– se dispusieron a combatir, pues el chakra de su Capitán y General lo clamaba…
Las llamas Uchiha emergieron convirtiéndose en quimeras galopando en una marea embravecida, buscando, oteando el aire en busca de sus enemigos naturales…. Las llamas y el agua colisionaron destrozando todo a su paso…
La Mizukage se acercó y encaró al grupo de peladores recién llegados, sonriendo de lado, agregó…
–¿Tan irrespetuosa se ha vuelto Konoha que han enviado a sus ancianos a combatir…?
Kazuo no se molestó en responder en cambio vio en dirección contraria a Terumi y la evitó dejando a Shin frente a ella… Y es que el hijo de Taiki ya había vislumbrado a un rival conocido…. Al Raikage A.
…
No pondré los nombres –ustedes lo saben–, pero mil gracias a todas esa personitas que me escribieron por mi ausencia y que me mandaron condolencias y palabras de ánimo ¡Gracias nenas!
¡Gracias Tomy por todo lo que me diste!
Muchas por la espera y por leer.
Zanzamaru, emelian65, Moon-9215, sakura1402, Alba marina, karo aoi chan, Ying Fa Malfoy de Potter, Karolita, jennitanime, narusempai, Zussi, kane-noona y ro.
