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Nota: Este fic ha sido editado, porque una Fan de Rice me ha denunciado. No habrá muchos cambios, solo nombres y una de otra cosa minúscula. Después de todo, solo uso los vampiros y la historia es toda mía ñ.ñ

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Un Ángel entre Vampiros.

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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner BROS. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno. Me olvidé de ponerlo antes, pero Eriol Hiiragizawa tampoco me pertenece, todo lo que reconozcan del mundo de CCS son de las geniales CLAMP.

Sumario: La noche de Halloween de 1981 Vernon Dursley se encontró con que habían abandonado un bebé en su puerta. Cuando descubrió que era su sobrino fenómeno, sin importarle la suerte del pequeño, lo abandonó en el parque más cercano. Esa misma noche, León Le Rond vagaba por Little Winning y un llanto de bebé llamó su atención. ¿Como será la vida de Harry Potter viviendo entre vampiros? ¿Podrá este ángel ganarse un lugar entre los Inmortales?

¡¡Les presento al tierno chibi-Harry!!

Parejas: Lancelot Leuchtenberg/León Le Rond, Esteban Englert/Darío Zallio, Lucius Malfoy/Remus Lupin, Atón/Rodolphus Lestrange y para el futuro, ya verán X3

Aclaraciones: El fic contendrá embarazo masculino, muchos personajes OOC (sobre todo Harry) y es un Universo COMPLETAMENTE Alternativo. Por cierto, si no se entiende el lenguaje bebé, por favor avísenme. XD

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

-N/A: notas de autora.

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Capitulo 38: Un peligroso Mundial para los ángeles.

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Contrario a todo lo que Arthur quería, este partido fue la experiencia más horrible, desconcertante y vergonzante que le pudo pasar. Y la causa de todo eran dos palabras: Ethan Nott. El moreno, tal y como lo dijo en el Ministerio, lo obligó a sentarse junto a él y… estuvo acosándolo todo el partido. Comenzó con sonrisas, pasó a ligeros roses, hasta llegar a toques más atrevidos, que mucho a su alivio y vergüenza, solo Severus y Lucius llegaron a atestiguar.

El último toque fue más allá de lo que su pudorosa personalidad pudo soportar. ¡La mano grande estaba en su muslo y cerca de su pene! ¡Y horror…! ¡Podía sentir una erección formarse justo allí! Enojado, el pelirrojo se levantó, murmuró que iba al baño y abandonó las gradas. Llegó al baño y lo primero que hizo fue lavarse la cara, que estaba tan roja como su pelo.

-Ah… Arthur… si estabas tan necesitado… lo hubiésemos hecho antes de venir al partido.- siseó una voz, desde el umbral de la puerta.

-¡No necesito nada tuyo!- chilló casi como una niña, aterrándose al ver la sonrisa depredadora de su ex y como cerraba la puerta con un encanto que de seguro era magia oscura.- Ethan… no…

-¿No qué…?- interrumpió, acercándose sigilosamente al hombre.- ¿Me vas a negar que no deseas que esté dentro tuyo, golpeando tu próstata y haciéndote gritar mi nombre?

Dos años de novio con este Slytherin, habían acostumbrado a Arthur a su boca sucia, cuando estaban solos. ¡Pero eso había sido hace años! ¡Y ahora no podía evitar ruborizarse como una muchacha!

-E-Ethan…- levantó sus manos y detuvo el cuerpo que avanzaba hacia él.- Basta de esto, por favor. ¡Estás actuando igual de cómo actuabas en la escuela!- lo fulminó con la mirada al ver como se formaba esa sonrisa autosuficiente que tanto le molestaba.- ¿Recuerdas? ¡Me arrinconabas en los pasillos! ¡Te sentabas junto a mí en las clases que teníamos juntos y me tocabas! ¡Oh Merlín, nunca he pasado tanta vergüenza! ¡Y lo peor fue cuando me encerraste en el baño de Prefectos y me robaste mi virginidad!- al decir eso, se ruborizó aún más si era posible. El hecho que estuvieran en un baño en esos momentos le daba un sentido de deja vú.

-¿Robarte…?- enarcó una ceja.- Si mal no recuerdo… cuando comencé a besarte, te derretiste.- susurró, arrinconado al hombre más pequeño contra la pared.- Abriste tus piernas como la puta que eres y después me rogaste que te cojiera.

-Oh, Merlín… ¿Cómo puedes tener ese tipo de mala lengua a esta edad?- preguntó sorprendido. Jadeó al sentir dos manos grandes apoyarse en su trasero.- Y yo no hice tal cosa, no estaba dispuesto. De hecho, me rendí… porque o sino eso hubiese sido violación…

-Sí… sí… mi pequeña puta…- murmuró con una sonrisa, antes de abrir su boca y luego cerrarla en el cuello de Arthur, en el punto exacto que recordaba que enloquecía al pelirrojo. Y sus memorias no le fallaron, ni bien su boca comenzó a succionar, Arthur dejó salir un delicioso ronroneo y rodeó el cuello de Ethan con sus brazos.

-T-Te odio… ¿lo sabías…?

-¿Mmmhhh…?- masculló incoherente. Siguió besando el cuello del pelirrojo, mientras sus manos acariciaban aquel trasero que tantas veces fue suyo. Después se separó y sonrió victorioso al ver que su querido jadeaba, estaba sonrojado y tenía los ojos mitad cerrados.- Entonces… ¿te quito la ropa yo o lo haces tú?- El cuerpo del Weasley tensó y le mandó una mirada sorprendida y obstinada al mayor.- Seré yo entonces…

Con un pase de varita, Ethan los despojó a ambos de sus ropas. Arthur no tuvo tiempo de protestar, porque, precavido, Nott se arrodilló frente al pelirrojo y tomó su pene en su boca, acallando toda protesta. A esas acciones le siguieron la locura, la desesperación, la necesidad y porque no, un ansiado reencuentro.

Ethan engulló al pelirrojo, haciendo que este despertara sus más bajas pasiones. Lo estrelló contra la pared y lo hizo suyo con salvajismo, adorando la mirada extasiada en su amante, al sentirse lleno por él y por nadie más. Arthur se aferró a él como si fuera su tabla salvavidas y murmuró su nombre cada vez que la carne de Ethan chocaba contra su próstata. Finalmente y luego de un encuentro que llevó más lujuria que amor, ambos hombres estallaron, gritando el nombre del otro y no preocupándose de que los pudieran escuchar. Cuando sus respiraciones se calmaron y la razón volvió a ocuparse de sus cerebros, Arthur jadeó y se separó del cuerpo que lo abrazaba.

-¡Oh, Merlín! ¡¿Qué acabo de hacer?!- exclamó en horror.

-Bien… si no me equivoco… acabamos de cojer como animales.- dijo, como si se tratara de un tema cotidiano.

-¡Cállate, idiota!- gritó, empujándolo.- ¡Soy un hombre casado!- La culpabilidad se arraigó en su corazón y comenzó a vestirse con frenetismo.- Merlín… ¿Qué he hecho? ¡No debí permitir liberar mis frustraciones de este modo! ¡Oh, no…! ¿En que me he convertido?- estiró sus cabellos.

-Eres mi amante ahora.- declaró Ethan, con tono duro y posesivo.- Y no dejaré que regreses con la Ada Maligna.

-¿Ada Ma…? ¿La sigues llamando así?- negó con la cabeza, terminando de acomodar su túnica.- Te odio, Ethan. Esto se suponía que iba a ser una salida familiar, no la ocasión para engañar a mi esposa.

-No te hagas el inocente, Arthur. Sé que sabías de mis intensiones en el momento que ofrecí comprarte los boletos. Eres mi puta después de todo…

Los ojos azules del pelirrojo brillaron con furia y le dio una bofetada al Slytherin. Ethan ni se inmutó y movió su lengua para probar la sangre que salía de su labio. A él le gustaba esta parte agresiva de su pelirrojo. Él era un sádico bastardo y lo excitaba ver a su Weasley enojado.

-¡No soy una prostituta!

-Cierto…- asintió, frunciendo el ceño.- Si fueras una prostituta te acostarías con cualquiera, pero tú eres solo mío…

Arthur solo lo miró con incredulidad, no sabiendo si reírse o ponerse a llorar. Pensaba que con los años, su ex abría cambiado, pero no… seguía siendo el mismo idiota posesivo de siempre. No sabiendo qué hacer, el pelirrojo solo pudo suspirar.

-Abre la puerta, Ethan. Ya estuvimos aquí mucho tiempo… pueden sospechar.- el pánico comenzó a apoderarse de su pecho. Estaba seguro que Severus y Lucius sabrían qué estuvieron haciendo Ethan y él.

-No sin que antes me prometas que no volverás con la Ada Maligna.

-Su nombre es Molly.- siseó entre dientes apretados.- Y no puedo prometerte que no regresaré con mi esposa.

-Ella no te quiere.- declaró, obstinado.

-Tú no puedes saber eso…

-¿No? ¿Y entonces por qué necesitabas sacar a tu familia de paseo? ¿No era por que creías que se estaba desmoronando por las acciones de la Ada Maligna?

La quijada de Arthur se apretó y miró para otro lado, abrazándose él mismo, sintiendo como el frió se apoderaba de su cuerpo. Ethan notó esto, se acercó al menor, desenredó su cuerpo y él mismo lo abrazó.

-Regresa conmigo…- murmuró, dándole un casto beso a la mejilla derecha.

-No es tan fácil, Ethan.

-Yo te lo haré fácil. Conozco a personas que te pueden tener divorciado para mañana, si lo deseas.

-No.- dijo rotundo, separándose del moreno.- No puedo echar la mitad de mi vida por un tubo, Ethan. Y mucho menos por alguien que rompió mi corazón para casarse con alguien de su misma clase social. ¿Debo recordarte que fuiste tú el que me empujo a sus brazos?

-Mis padres me obligaron.- dijo, como si eso lo aclarara todo. No había un rastro de culpa en su rostro.- Y ahora la Babosa Espantosa y los Reyes Tiranos han muerto, así que puedes volver a ser solo mío.

Arthur pestañeó. ¿Es que su ex amante le ponía sobrenombres a toda la gente que le desagradaba? Sin embargo, dejando ese pensamiento disturbante de lado, Weasley vio tanta resolución en los ojos negros, que temió que Ethan pudiera llegar muy lejos para tenerlo devuelta… como matar a Molly. Y, si se ponía a pensar, nunca el sexo fue tan bueno como con Nott, nadie, nunca pudo complacerlo de esa manera. También, él no era tonto y veía que su matrimonio no tenía cura. Y lo más importante, en una parte de su corazón, todavía había amor para Ethan Nott.

-Dame tiempo…- suspiró.

-Una semana.

Arthur lo fulminó con la mirada.

-No, Ethan Nott. Si me quieres de regreso, las cosas se harán a mi manera, ¿de acuerdo?

Ethan se retorció al escuchar el tono terminante de su amor. Sus sentimientos estaban en conflicto ahora. ¡¿Cómo se atrevía su Comadreja Ojiazul a ponerle tales términos?!

-Bien… pero solo si me prometes que volveremos a tener sexo hasta que te decidas.

Hubo un largo silencio luego de esa declaración, hasta que Arthur volvió a suspirar.

-Oh, Ethan…- masculló, masajeando sus sienes.

El moreno sonrió malicioso y se acercó a besar a su amante, mientras deshacía el encantó que trababa la puerta.

Cuando llegaron a las gradas, muchos preguntaron donde estaban. Arthur ignoró la mueca divertida de su nuevo yerno y la mirada de suspicacia de Lucius. Ni siquiera escuchó que mentiras dijo Ethan, él estaba muy ocupado en tratar de encontrar una posición cómoda para sentarse, sin que le doliera el trasero.

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-.Campamento-.

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-Wow… fue emocionante.- comentó Lancelot.- Aunque esas Veelas me disgustaron.

-¿Lancelot Leuchtenberg disgustado con mujeres atractivas?- preguntó León, con falsa sorpresa.

Harry pudo los ojos en blanco. Empiezan otra vez…

-Para que lo sepas, esas Veelas me disturban porque yo debo ser el único rubio que enloquezca a las multitudes…

-Si… sí… Señor Ego Grande.- dijo Harry, acomodándose los zapatos.- Ahora salgamos, el Señor Weasley dijo que fuéramos a su carpa para que comamos todos juntos otra vez Vamos, Neville.- masculló, antes de salir de la carpa seguido por un renuente Neville. El partido lo había aburrido un poco y, para rematarla, el tonto de Ronald estuvo babeando por Krum y las Veelas durante todo le partido.

-Yo no tengo un ego grande…- dijo Lancelot y miró a su pareja.- ¿verdad, mon amour?

León puso los ojos en blanco y tomó la mano de su amante, para jalarlo hasta afuera. Sin embargo, cuando estaban en la entrada, Harry volvió a entrar, siendo empujado por Severus Snape. Neville venía tras ellos, una mirada aterrorizada en su rostro.

-¿Qué pasa?- preguntó el rubio.

-Hay Mortífagos afuera.- dijo Snape, luciendo severo y pálido. León jadeó.- Arthur está dirigiendo a los niños al bosque, les aconsejo que hagan lo mismo.- siseó, antes de salir.

-¡Espere! ¡Iré con usted!- gritó Lancelot, para luego correr tras Severus.

-¿Papi Leo?

León intentó calmar su corazón y manejó darle una sonrisa tímida a su hijo.

-Vamos, muchachos. Debemos encontrar un lugar seguro.

Afuera se encontraron con Hermione, Ron y los demás Weasley y todos caminaron hasta el bosque, donde Remus, Draco y Lucas se les terminaron de unir. Pero, con todo el caos de personas que iba y venían, el grupo se fue separando de a poco. Hasta que, mucho a su horror, Neville y Harry se encontraron solos.

-Creo que veo a Malfoy… vamos, Harry.- masculló Neville, levantando la cabeza.

-¡Espera…!- gritó, deteniendo al muchacho. Ante la mirada de pregunta de su primo, Harry señaló un punto cerca de un árbol alejado.- ¿No es ese Hiiragizawa?

Los ojos del castaño viajaron hasta donde señalaba su primo y sus ojos se abrieron como platos al notar a su compañero de casa, sentado en el pasto y pareciendo desorientado. No fue una sorpresa para él sentir a su primo correr hasta donde estaba el chico y verlo arrodillarse a su lado. No puedo creer que aún niegue sus sentimientos. Será idiota. Es en momentos como estos que agradezco que no compartimos la misma sangre.

-¿Eriol…?- llamó, no notando que usaba el nombre de pila del muchacho.- ¿Estás bien?

-Eso creo…- masculló, haciendo una mueca de dolor.- ¿Ves mis lentes por algún lado?

-No…- frunció el ceño, mirando para todos lados.- Espera, haré un Lumus para buscarlos…

-Pero… no puedes hacer magia fuera de Hogwarts.

-Hermione lo hizo.- dijo Neville.- Creo que con el caos, el Ministerio no notará que es magia de menores de edad.

-¡No tengo mi varita!

-¿Qué?

-¡Mierda! ¡La habré perdido en la carrera!- gruñó enojado y volvió hasta donde estaba Eriol. Buscó entre los trajes del Ravenclaw, no notando el rubor del chico al ser "revisado", y sacó la varita del chico.- ¡Lumus!- masculló, antes de volver a buscar.

-Ejem…- tosió Neville, borrando la atmósfera incómoda que su primo creó sin notar.- ¿Qué te sucedió?

-He venido solo… así que tuve que escapar solo, pero alguien me chocó y caí. No pude encontrar mis lentes, así que tenía miedo de avanzar.

Harry escuchó la explicación, mientras volvía, y sintió vergüenza al pensar que él iba a burlarse de Eriol por ser el único cuatro ojos que quedaba.

-Ten… aquí están tus lentes.- masculló.

-Arigatou.- sonrisa.

Desconcertado, Harry miró para otro lado. Neville se contuvo para no reír.

-De nada.- gruñó el ojiverde.- ¿Puedes caminar?

-No… creo que me doblé el tobillo, necesitaré algo de ayuda.- anunció incómodo. (N/A: Awww… ¡Eriol es la damisela en apuros! XD)

Harry gruñó devuelta y se agachó para colocar uno de los brazos de Eriol sobre su hombro, dejando que una de sus manos se acomodara en la cintura del más pequeño. Con un ligero impulso, Eriol se puso de pie. Ambos muchacho se ruborizaron por la cercanía.

-Ah… me siento como un muy mal tercio en este momento.- comentó Neville, con cierto pesar.

Harry lo fulminó con la mirada y Eriol se ruborizó aún más.

-Usa tu maldita varita para darnos luz y llevarnos a donde está la demás gente, primo.- siseó Harry.- Mi papi Leo debe estar preocupado.

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-.En otro lugar.-

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De hecho, León lo estaba. Si no fuera por Remus y su eterna paciencia y ganas de ayudar, León ya estaría buscando como loco a su hijo y sacándose todos los cabellos.

-No se preocupe, Señor Le Rond.- dijo Remus, con voz apacible.- Harry y Neville son chicos muy inteligentes y sabrán encontrarnos. Además, ya hay silencio, eso quiere decir que detuvieron a los Mortífagos o que se han dispersados. El peligro parece haber acaba…

Pero Remus no pudo terminar lo que iba a decir, porque unos jadeos se escucharon todo a su alrededor. Las miradas de miedo que vio en los niños y que Bill abrazara más apretado contra su cuerpo a sus gemelos, se debían a la luz verde que provenía del cielo. Abriendo los ojos como platos, el licántropo murmuró:

-La Marca Tenebrosa.

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Después de mucho esperar, Lancelot y el Señor Weasley llegaron con los chicos que faltaban. Eriol venía con ellos y era cargado por el vampiro rubio, porque aún no podía caminar.

-¡Oh, Harry!- exclamó León y abrazó a su hijo.- No gano para sustos contigo, ¿sabes?- susurró al oído del chico.

El moreno hizo una mueca, pero no dijo nada. En cambio se dedicó a mirar a los ocupantes de la carpa. El profesor Snape estaba siendo atendido por su amante, porque tenía una gran herida en su brazo, mientras los gemelos lo miraban con caras pálidas y asustadas. Charlie tenía desgarrada la camisa. Sus amigos estaban ilesos.

-¡Esos idiotas!- gruñó Lancelot, una vez que dejó a Eriol en uno de los sillones, para que fuera atendido por Arthur.- ¡Intentaron culpar a mi hijo de convocar esa marca estúpida!

-¿Harry Potter convocando la Marca Tenebrosa?- preguntó Severus con sarcasmo. A pesar de dolor en su brazo, no podía dejar de lado hacer esa observación.

-Eso mismo dije yo.- dijo el Señor Weasley, mientras vendaba el tobillo de Eriol.- Creo que todos estábamos muy nerviosos y no pensábamos bien cuando los encontramos…

-Como siempre… tú deseas disculpar a todo el mundo por sus transgresiones…- dijo Ethan Nott, desde la entrada. El cuerpo de Arthur crispó, pero no giró para verlo.

-Ethan.- saludó Snape.- ¿Sabes algo?

-Están evacuando.- siseó.- Dicen que es mejor que abandonemos el campamento cuanto antes.

-Entonces vamos a nuestra carpa a empacar.- sentenció León, arrastrando a su hijo y sobrino con ellos.

-Papá… Eriol…- Harry pestañeó, luciendo desconcertado por las palabras que salieron de su boca.

-Oh sí…- dijo Arthur.- Su tobillo curará dentro de unas horas, hasta que la poción haga efecto. Por ahora, es mejor que no lo mueva.- sonrió al chico.

-Yo lo llevaré de nuevo.- dijo Lancelot.- Es nuestro vecino y vamos a la misma dirección, después de todo.

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.:.Al día siguiente.:.

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-.Mansión de los Vampiros.-

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-¡Lo sabía! ¡Algo me decía que no tenía que dejarte ir, mi bebé!

Neville forzó una sonrisa a su papá y dejó ser abrazado. En el umbral de la puerta de la sala, Esteban lo miraba con el ceño fruncido. El chico asintió a su padre, diciéndole con ese simple gesto que estaba muy bien.

-Estoy bien, papá.- calmó, palmeando la espalda del vampiro.- Y, si te trae alivio a tu corazón, también me arrepiento de haber ido.- frunció el ceño.- Definitivamente, el Quidditch no es para mí.

Daniel sonrió aliviado y volvió a abrazar a su hijo. Como me gustaría que mi hijo dijese lo mismo, pensó León con algo de envidia, después de escuchar a su sobrino.

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-.Habitación de Máximo.-

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Máximo enarcó una ceja y dejó de leer su libro, para mirar como su pequeño animago caminaba de un lado de otro a en la habitación. Dejó salir un suspiro y cerró el libro, luego de marcar la página.

-Estás a salvo aquí, Rabastan.

-¡Pero…! ¡Vieron la marca!- agitó sus brazos.- ¿Crees que él esté de regreso?

-¿Y eso en qué diferenciaría las cosas?- se levantó del sillón, para caminar y abrazar al otro hombre.- Ahora me perteneces y no hay nada que ese loco pueda hacer contra las ancestrales leyes de los Vampiros que se hicieron para los criados y sus amos.

-Pero nadie de mis ex compañeros saben de nuestro trato…- murmuró, apoyando su cabeza en el hombro amplio de Máximo.- Si regresa, todavía puede convocarme. La marca en mi brazo todavía hace que compartamos un lazo.

-Buscaré la forma de borrar tu marca.

Rabastan levantó el rostro, para mirar con sus ojos celestes grandes a Marius.

-E-Eso es imposible… solo él puede removerla.- balbuceó, aunque había esperanza en sus ojos.

-Eso es lo que él quiso que ustedes creyeran, Rab.- murmuró, dando un beso corto a sus labios.- Pero estoy seguro que tiene alguna otra salida. Ninguna marca mágica es eterna o imposible de remover. Encontraré la forma, te lo juro.

Rabastan sonrió tímidamente y, con la misma timidez, rodeó el cuello del vampiro con sus brazos y levantó la cabeza, para comenzar a besar a su pareja. Y tal y como pasaba cada vez, Máximo no pudo contener el impulso de morder los labios de Rabastan, haciendo que surja algo de sangre de ellos, que él saboreaba como si fuera un delicioso manjar. El mago ronroneaba cada vez que él hacía eso, ya aprendiendo a disfrutar cuando se alimentaban de él. Al principio se había asustado de ser mordido en cualquier lugar, para que su sangre saliera, pero después comprobó que toda herida hecha a su piel ya estaba curada en cuestión de dos horas. Tal eran los privilegios de un criado.

De a poco, Máximo fue empujando a ojiceleste a la cama, logrando que ambos cayeran lentamente, tenían mucho tiempo disponible para amarse y el vampiro era alguien de mucha paciencia, por eso nunca apresuraba las cosas. También contaba el hecho que la mente de Rabastan aún estaba sanando y cualquier movimiento brusco podría espantarlo.

Dejando los labios contusionados y sangrientos, la boca del moreno comenzó por descender hasta el cuello, donde lamió y besó la herida que la noche pasada había dejado, ahora ya estaba casi desaparecida, pero él podría reconocer su marca desde el punto que fuera. Prestó poca atención al lugar, puesto que ya ayer se había alimentado y estaba lleno. En lugar, comenzó a abrir la camisa de su amante y dejó un casto beso en el pecho que iba apareciendo. Cuando al fin se deshizo de toda la ropa, las tetillas erguidas y rosadas llamaron su atención. La piel de su amante era tan blanca, que él tenía gusto de chuparla, para dejar marcas rojas por todos lados y así adornar un poco esa hermosa piel que lo enloquecía.

Abajo suyo, Rabastan se retorcía y dejaba salir unos ronroneos que hacían que un poco de su autocontrol se desequilibrara, pero él siempre terminaba volviendo en sí.

-Ma-Máximo… deja eso… hay otra parte de mí que te necesita.- suplicó.

Sonriendo malicioso, el vampiro se apiadó de su amante y bajó sus manos a los pantalones del mago, para desprenderlos y sacarlos de su flaco cuerpo. El pene de Lestrange saltó orgulloso, cuando no había nada que lo aplaste y Máximo no perdió tiempo en meterlo en su boca, llegando hasta abajo y permitiendo que su respiración cosquilleara la piel que rodeaba al miembro duro.

-Si… si…- masculló Rabastan, tomando los cabellos oscuros de Máximo entre sus manos y moviendo las caderas, para aumentar el ritmo de su mamada.

Dejando que el chico lo guiara en eso, Máximo se ocupó de que sus dedos se untaran con el lubricante que estuvo bajo la almohada hasta hace unos segundos. Con tres de sus dedos untados, uno se hizo camino en la entrada de su amante, logrando un grito de asombro y placer proveniente del convicto.

Rabastan mordió su labios y se ruborizó furiosamente cuando sus propias caderas empujar contra ese dedo, para que lo penetraran aún mas. En todos sus años en Azkaban, había perdido toda su destreza en la cama, haciendo que sus primeros encuentros con Máximo fuesen algo torpes. Pero como eso estaba grabado en su mente, ahora, dos meses después de ser adoptado como criado de un Vampiro, todos sus instintos habían regresado, haciendo que sus encuentros sexuales sean perfectos.

-¿Te gusta…?

-¡Si! ¡Dame más!

Máximo sonrió y lo complació al meter el segundo dedo. Rabastan se retorció aun más y dejó salir algunos grititos amortiguados, que pronto se convirtieron en completos cuando la boca de su amante le dio una chupada experta e hizo que todo su cuerpo congelara, para que después su orgasmo llenara la boca de Máximo. Haciendo muecas, el vampiro tragó todo el semen y levantó las caderas del mago, para poder ubicar su erección. Sin aviso y con poca preparación, Máximo se hizo paso en el ano de su amante, haciendo que Rabastan dejara salir algunas lágrimas de dolor, que su amo se encargó de beber, para después murmurarle al oído todo lo que lo excitaba poder tomarlo de esa manera.

Lestrange gimió y atrajo al vampiro para un beso, tratando de ocupar su mente en otra cosa que no sea el dolor. Máximo podía ser muy calmado, paciente y amable, pero cuando su libido estaba alta, podría llegar a ser despiadado. No que el ex Mortífago se quejara, porque después que pasaba el dolor, su amante se convertía en experto, haciéndolo ver las estrellas que ni con Regulus llegó a ver.

Eventualmente, Máximo comenzó a moverse, agarrando las caderas aún flacas por la falta de buena comida en su encierro. El vampiro lo agarraba tan fuerte y goleaba su trasero con tanto salvajismo, que sus caderas quedaban algo contusionadas, pero gracias a su unión criado-amo, los moretones desaparecían para el día siguiente.

Gruñendo su éxtasis, Máximo penetró una y otra vez al animago, golpeando la próstata del hombre con cada estocada, haciendo que Rabastan se agarrara de sus hombros, para que el impulso de las embestidas no lo arrojaran de la cama. Máximo lo sostuvo y lo besó, mientras sentía que su orgasmo se acercaba. Una de sus manos buscó el miembro nuevamente erecto de su amante y comenzó a bombearlo, para ayudarlo a tener una nueva liberación.

Después de unas cuantas embestidas más, gritos de placer (que no se escuchaban por toda la casa gracias a unas paredes especiales) ambos se corrieron al unísono, como les pasaba por estar enlazados.

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-.En otra habitación.-

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Sirius estaba cruzado de brazos y miraba por la ventana como el sol se escondía, para dar lugar al anochecer, cuando unos brazos rodearon su cintura. El animago bufó y puso los ojos en blanco, cuando la boca de su "Amo" se trabó en su cuello para besar y sintió una dureza pegarse a su trasero.

-¿Sabes…? En ese contrato que firmé decía que yo sería tu criado… no tu juguete sexual.- masculló.

Ángelo soltó a Sirius, frunciendo el ceño.

-No eres mi juguete sexual.

El mago se giró para mirarlo, enarcando una ceja.

-¿No…? ¿Y cuales eran tus intensiones cuando me besabas hace un rato?- inclinó la cabeza.- Si mal no recuerdo, tuvimos sexo esta mañana…

-Uh…- el vampiro se retorció nervioso en su lugar.- Solo te saludaba.

-Si… aja.- dijo con una mueca incrédula.

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-.Mansión Prince.-

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-Parece que todo se complica…- dijo Bill, haciendo una mueca.

-No debes asustarte solo porque unos tontos decidieron jugar a los niños malos.- calmó Severus, encerrando a su pareja en un abrazo.

El pelirrojo suspiró y dejó que su cabeza descansara en el hombro de su amante. Ambos estaban en la sala, sentados en unos de los sillones para dos personas, después de beber su té de la tarde.

-He estado pensando en algo…- comentó Bill, de repente.

-¿En qué…?

El menor se incorporó y miró a su pareja con sus ojos azules penetrantes.

-Me gustaría tener otro niño…- murmuró.- Uno que podamos criar juntos y darle amor desde su nacimiento…

-¿Un bebé…?- preguntó incrédulamente.

Las puertas de la sala se abrieron y los gemelos entraron haciendo muecas de oreja a oreja. Tenían ligeras manchas en las túnicas y rostro, dejando a entender que venían del laboratorio de pociones.

-Oh, madre

-¿Qué le has dicho a nuestro papito? por que está más blanco que un fantasma.

Bill sonrió e indicó a sus hijos que se sentaran frente a ellos.

-Bien…- tomó la mano de Severus, que de a poco salía de su shock.- Le estaba proponiendo a su padre…- inspiró hondo.- que tengamos un bebé.

El pelirrojo pestañeó sorprendido al ver como las sonrisas de sus hijos se borraban en un abrir y cerrar de ojos. Severus frunció el ceño, no gustándole nada ese cambio de actitud.

-Oh… veo…

-¿Y no iban a consultarnos para algo así?- pidió Fred, con más fuerza de la necesaria.

-Uh… bueno… es solo un pensamiento, no creo que ustedes…- murmuró Bill.

-Si, claro.- cortó George.- Discúlpanos…

-Ustedes son los adultos, después de todo…

-Y no hay necesidad de decirles a sus hijos crecidos que quieren tener más niños…

-De hecho.- asintió el gemelo.- Nosotros ya somos grandes y no necesitamos de su cariño.

-Total… ya nos dijeron la verdad, ahora están tranquilos con su conciencia y pueden seguir con su vida…

-Nos le importa que nosotros tengamos que lidiar con las miradas de desdén, los murmullos a nuestras espaldas…

-O que tengamos la carga de ser la causa por la cual la familia se separó…

-Chicos… yo…- susurró Bill, con voz trémula.

-No, has lo que quieras…

-Igual… ya nos somos los bebés que te arrebataron…

-Ten los niños que desees…

-¡Frederick! ¡George!- rugió Severus, levantándose de su asiento, para fulminar a los gemelos con la mirada.- ¡Se disculparán con su papá en este instante!

-¿Por qué?- gruñó George, mostrando el mismo enfado del mayor.- ¡Nos están diciendo en nuestra cara que desean remplazarnos!

-¡No es eso!

-¿No…?- preguntó Fred con incredulidad.- ¡Es evidente que ahora que ya pasó la novedad de tenernos devuelta deseas otros hijos! ¡Como si fuese que nosotros no te necesitamos!

-¡Pero era solo una idea!- dijo con voz ahogada.

-¡Va! ¡Has lo que quieras!- mascullaron al unísono, antes de abandonar la sala.

Bill dejó salir un sollozo y se abrazó al pocionista, mientras que sus lágrimas caían. Severus frunció el ceño en la puerta que los gemelos habían azotado al salir. No sabía que se sintieran de esa manera.

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.:.Días después.:.

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-¿Una túnica de gala? ¿Para qué?- preguntó Harry, mientras caminaba medio dormido hasta la cocina, para desayunar.

-No me preguntes a mí.- dijo Esteban, encogiéndose de hombros.- En la lista de colegio se indicaban que deberían llevar una para este año escolar… así que Lancelot los va a llevar a comprar una.

-¿Y tiene que ser tan temprano?

-Son las once.- replicó Neville, completamente listo y despierto.

Ese día, los chicos compraron las más bonitas y costosas túnicas que pudieron encontrar, puesto que Lancelot quería que se vieran deslumbrantes. Sin embargo, nadie quiso decirles para qué eran las dichosas túnicas. Y tuvieron que regresar a Hogwarts con la incertidumbre.

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-.Expreso de Hogwarts.-

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Los chicos conversaban sobre la idea de qué era lo importante que pasaría este año en Hogwarts, porque ni Ron y Hermione sabían tampoco para qué les pidieron las túnicas de gala. Solo habían aportado ideas de indirectas que les tiraron Charlie y el Señor Weasley. En eso estaban, cuando la puerta se abrió de repente, revelando a los gemelos, que lucían como si hubieran corrido un buen trecho.

-¿Qué pasa?- preguntó Ginny.

-Nos escondemos de nuestro padre.- dijo George, cayendo poco ceremonioso en el asiento junto a Neville.

-Entonces vayan para otro lado.- dijo Ron.- Si le hicieron algo al profesor Snape, no quiero que se las agarre conmigo.

-¡Oh, Ronnie!- Fred llevó una mano a su pecho, simulando dolor.- ¡Eres un tío tan poco caritativo!

-Aquí, están…- siseó un a voz que heló la sangre de todos los presentes.

Severus Snape había manejado abrir la puerta sin hacer ningún sonido y ahora miraba con el ceño fruncido a sus hijos. Los gemelos por su parte, estaban serios como nunca los otros lo habían visto.

-No deseamos hablar.- dijo George.

-Pero yo sí y yo soy el que manda aquí, así que me van a seguir a mi vagón en este instante.

-¿Y si nos negamos?- retó Fred.

Severus los fulminó con la mirada. Harry, Neville, Ron, Hermione y Ginny, desearon correr despavoridos.

-Puedo usar magia y créanme, no será un simple hechizo para desmayarlos.

Notando la amenaza, los gemelos se quejaron, pero siguieron a su padre. Después que ellos salieran, Draco Malfoy llegó al vagón.

-¿Los gemelos están aquí? Snape los está buscando.

-Estaban, pero ya los encontró.- dijo Neville.- ¿Sabes que sucedió?- preguntó con curiosidad.

-No del todo.- frunció el ceño.- Creo que tuvieron una pelea. Los gemelos estuvieron mucho tiempo en casa esta última semana, dijeron que su casa tenía un ambiente "No grato".

-¿Tu casa? ¿Por qué tú casa?- preguntó Ginny, con el ceño fruncido.

Nadie notó, pero un ligero rubor apareció en las mejillas pálidas de Draco.

-Mi papá los invitó a que vinieran cuando quisiesen desde que se enteró que son hijos de Severus.- se encogió de hombros.

-¿Severus…?- preguntó Harry.- Tienes mucha familiaridad con él.

-Es mi padrino.

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-.En unos vagones más adelante.-

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-… su papá sufrió mucho con la separación, casi hasta la locura.- negó con la cabeza.- Me parece totalmente injusto que tomen esta actitud ante ese tema en particular. Entiendan que no se trata de reemplazo…un hijo nunca podrá reemplazar a otro, ni siquiera si uno de ellos ha muerto. Y ustedes son especiales, siempre lo serán…

-Bien… puede ser que hayamos sobreactuado…- hizo una mueca.

-Pero fue todo muy repentino…

-Si, acabamos de enterarnos que quienes creímos que eran nuestros padres no lo eran, sino que eran otros…

-Y ahora que apenas empezamos a familiarizarnos con nuestros verdaderos padres…

-Ustedes salen con que quieren traer otro hijo a este mundo…

-Es imposible no sentirse…

-… desplazado y no querido.- dijeron al unísono.

Severus suspiró y masajeó sus sienes.

-Puedo entenderlos, pero su reacción ha dejado casi en la depresión a su papá. Liam cree que ha cometido un nuevo error con ustedes y está devastado.

Los gemelos se miraron entre ellos, apenados.

-No pensamos que se lo tomara tan mal.- mascullaron.

-Él es sensible en todo lo que respecta a ustedes.- aseguró.- Y hasta me dijo que nunca tendrá otros hijos si ese es el deseo de ustedes.

Una mirada horrorizada pasó por la cara de los gemelos.

-Mierda…

Los gemelos se dejaron caer en los asientos, luciendo muy abatidos. Haciendo un esfuerzo muy grande, Severus se levantó de su asiento y caminó hasta sentarse en el que estaban sus hijos, en medio de ambos. Pasó un brazo por cada hombro de sus niños y apoyó una mano en cada cabeza. Besó el cabello pelirrojo bajo sus manos y después lo acarició. Los gemelos relajaron sus cuerpos después de la caricia y por la seguridad que sentían al estar de esta manera tan familiar y cariñosa con su padre.

-Le pediremos disculpas.- masculló George.

-Bien… entonces lo invitaré a que venga esta noche a Hogwarts.

Una vez en Hogwarts, después de esquivar a Peeves, escuchar la canción del Sombrero y la selección, Dumbledore les presentó al nuevo profesor de Defensa, un hombre muy extraño, con muchas cicatrices y un ojo falso horroroso. Dicho hombre se sentó junto a Marius, quien tenía a su conejo en su regazo, mucho a la exasperación de sus nietos. ¡Como si fuera que al animago le podía pasar algo si estaba dos horas lejos de su vista!

Sin embargo, la parte final del discurso del director fue lo que llamó más la atención de todos los presentes. Ese año se llevaría a cabo el Torneo de los Tres Magos allí, y serían anfitriones de otras dos escuelas, Durmstrang y Beauxbatons.

-¿Sabes lo que eso significa, mi querido primo?

-¿Qué…?- respondió Neville, con voz cansina, mientras acompañaba a su primo a su Sala Común.

-¡Nueva gente que conocer!- rió.- Quien sabe que clase de bellezas traigan las otras escuelas…

-Libidinoso.

-Awww…

-¡Yo voy intentarlo!- dijo Fred, detrás de ellos.- ¡Sería genial poder tener ese premio para poder invertir en nuestras bromas!

-¡Si!- apoyó su hermano.

-Creo recordar…- dijo una voz a sus espaldas, asustando a todos los Gryffindors y al Ravenclaw, por segunda vez en ese día.- Que el Torneo tiene un límite de edad…

-Awww… pero papi.

Severus los fulminó con la mirada. ¡¿Cómo se atrevían a gimotear de esa manera delante de tantos idiotas de Gryffindor?!

-Ya he dicho que no. Y ustedes deben recordar que estos años tienen sus TIMOS, así que no tendrán tiempo para pensar en ese estúpido Torneo.- gruñó.- Su papá y yo deseamos que obtengan aunque sea 5… y Pociones con la nota más alta, por supuesto.

-¡¿Cinco?!- jadearon los gemelos, luciendo horrorizados.

-Sí, cinco.- siseó con desprecio.- Ahora síganme, ustedes tienen una promesa que cumplir.- sentenció, antes de darse media vuelta, causando que su túnica hiciera un sonido de fru-fru.

Fred y George hicieron una mueca de dolor, pero comenzaron a seguir a su padre hasta las Mazmorras.

Continuará…

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X3X3X3X3X3X3X3X3X3UnÁnGeLeNtReVáMpIrOsX3X3X3X3X3X3X3X3X3

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Notas de Uko-chan: ¡¡Hola!!

¡¡AWWW!! ¡Que linda escena de Sev y los gemelos! XD Esto lo escribí para que vean los verdaderos sentimientos de los gemelos… porque a pesar de que Sev y Bill pensaban lo contrario, el enterarse de todo eso no les hizo mucho bien :S y acá quedaron revelados sus sentimientos.

Espero que hayan tenido gusto del mini-lemon Arthur/Nott y el de Máximo y Rab… jejeje…

¡¡Gracias Angeli por betear este fic!!

¡¡Nos leemos!!

Atte: Uko-chan!

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Este capítulo ha sido editado para seguir las reglas decretadas por Rice.

Si se les hace un lío, Lancelot sería Lestat y no es un príncipe de los Vampiros, sino un Noble de alto renombre. Louis pasó a ser León... me pareció perfecto para él que es una mamá gallina XD

Armand/Daniel son Esteban/Darío en el segundo chap explico su historia y Khayman es Atón. A las gemelas y Jesse les he puesto nombres de flores y he reinventado su historia. Ellas son Alelí y Azalea. Alelí (Maharet) es madre de Jazmín (Jesse) Al igual que Gabrielle que ahora es Graciela (como mi mami!) y es hermana mayor de Lancelot ñ.ñ Y tenemos Santino que es Ángelo y a Marius que es Máximo.

Si te sientes con ganas de decirle algo a la denunciante, al igual que yo, su nick es Juneau Minnet, en ffnet.

Y agradezco a mi beta por ayudarme a encontrar nuevos nombres y apellidos para estos personajes. Es divertido editar XD PERO si se les hace complicado, ustedes imagínense que son los personajes de Rice y ya. Nadie podrá denunciarlas por usar su propia imaginación X3

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