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Advertencia: Escenas fuertes con contenido violento y subido de tono, para gente con criterio formado... Entras a una zona minada.
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CAPÍTULO 37
TUMBA AL RAZ DE LA TIERRA
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- Ha despertado…
Finalmente los periodistas, en una mini conferencia de prensa, obtenían la noticia que habían deseado obtener de boca del mismo doctor Lang desde hace un mes y medio, cuando la nave que traía al comandante de las RDF, Rick Hunter, había tocado el suelo de Ciudad New Macross.
-Entonces sí era cierto, Doctor Lang...
-Efectivamente, lo estoy confirmando. Fue hace unos pocos días.
-¿Doctor, y cómo se encuentra él?
-¿Todavía sigue en cuidados intensivos?
-¿Tendrá algún problema de motricidad o será el mismo Rick Hunter de antes?
Los periodistas le acediaban con cuanta pregunta se les ocurría.
-¡Una pregunta a la vez! –indicó el asistente de prensa de las RDF.
-Su médico de cabecera y sus neurólogos han sido claros con el Alto Mando... El comandante Hunter llegó aquí en un estado de coma bastante bajo en la escala de Glasgow, pero poco a poco fue aumentando dicha escala, es decir, iba mejorando impresionantemente. Empezó a tener reacciones mínimas al dolor y a mover los párpados y los dedos. Con el pasar de los días fue aumentando dichas reacciones hasta que finalmente logró despertar. Al principio le costó hablar y estaba muy confundido, tanto así que le costó recordar quién era y a algunas personas. Procedimos así a hacerle las pruebas pertinentes. De hecho ya es el 11 avo día de prueblas luego que despertó. Ha respondido muy favorablemente al tratamiento. Ya ha recuperado el habla al 100% y la conciencia. Sabe quién es y recuerda a las personas. Sus signos vitales están bien. Coordina perfectamente los movimientos. Sin embargo, por lo fuerte del impacto sufrido tendrá aún problemas motores.
-¿Qué quiere decir eso? ¿Acaso no podrá caminar? ¿Está paraplégico?
-Responde bien a los estímulos y podrá caminar, pero su recuperación para caminar al 100% le tomará un poco más, por lo que deberá hacer terapia.
-Doctor Lang… -indicó un periodista - ¿El comandante Hunter ya sabe lo que le ocurrió a la capitana Lisa Hayes?.
Un especie de calor se apoderó del estómago del Dr. Lang, quien inconscientemente bajó aquella oscura mirada como buscando una especie de respuesta a algo que no iba a poder retrasar por más tiempo.
- No…
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Esos minutos que sucedieron luego de la conferencia de prensa, mientras caminaba por los pasillos de la clínica rumbo a la sala de terapia y recuperación, fueron los más largos que alguna vez sintió Emil Lang.
No sabía como lo haría, pero era su deber hacerlo, en ausencia del Almirante Global quien se encontraba en esos momentos recuperándose en casa de una enfermedad en el que había caído hacía unos 15 días y de la que poco se sabía, y aunque ya estaba mejor, sus médicos le había prohibido de casa.
No había otra opción, sería él quien tendría que decirle a Rick lo que había sucedido hacía dos meses atrás. Sería una noticia devastadora, pero tarde o temprano lo iba a saber, y mejor que fuera por él y no por los medios. Total, Rick ya estaba haciendo muchas preguntas. ¿Qué había sucedido? ¿Por qué ni siquiera había podido ver al doctor Lang?, y la más insistente de todas: ¿Dónde estaba Lisa?...
Finalmente abrió la puerta del cuarto de recuperación y terapias. A lo lejos vio a Rick sentado en una camilla siendo examinado con un estetoscopio. Su semblante era mucho mejor, el color había vuelto a sus mejillas; su recuperación era notablemente creciente con los días. Su cabeza aún vendada y un bastón a su lado para poder caminar.
Rick vio a Lang allí de pie y sonrió como cuando un niño ve a un padre que lo va a buscar a una guardería.
-¡Doctor Lang!
Rick dejó que la enfermera terminaba de poner las vendas nuevas alrededor de su frente. Luego tomó el bastón y con la ayuda de la enfermera se acercó al veterano doctor quien le veía con tristeza.
-Vas mejorando a mil por hora, Rick.
-Qué alegría verlo! –Rick le abrazó –Ya me estaba cansando de solo verlo de lejos a través de los cristales. Me estaba sintiendo como rata de laboratorio.
-Me alegro que estés mucho mejor.
-El fisioterapéuta dice que demo movilizarme para que no se me atrofien las extremidades. Al paso en que voy estoy seguro que podré volar en un par de meses. La prueba de reflejos de hoy fue mucho mejor que la de ayer.
-Ya veo.
- Doctor, hay algo que me intriga. Ha pasado casi 2 semanas desde que desperté y no he visto a Lisa. ¿Dónde está?. –Insistió - …¿Y dónde está todo el mundo?... Ni siquiera Claudia ha venido.
- Lo se...
-Doctor, ¿le sucede algo?... Lo noto extraño.
Lang suspiró y miró hacia el piso. La enfermera al lado de Lang también bajó la mirada. Luego miró a dos fisioterapéutas que estaban en el recinto y les hizo seña que se acercaran.
-Rick, vayamos hacia aquella sala y sentémonos en el sillón. Debo charlar con usted.
Rick miró hacia Lang y luego hacia los fisioterapeutas y la enfermera a su lado.
- ¿Qué sucede? -preguntó mientras era llevado del brazo por la enfermera hacia el sillón.
Una vez allí, con aquellas personas a su lado y Lang frente a él mirándolo fríamente, Rick empezó a preocuparse.
-Rick… hay algo que debes saber…
-¿Qué cosa?.
-Bueno… hay situaciones de las que uno no tiene control en la vida. Pero ante todo debes ser conciente que tienes un hijo sano que depende de ti, y mucha gente que te necesita para seguir adelante.
El líder Skull notó un dejo de tristeza en la mirada de Lang y de pronto, un frío se apoderó de su espinazo y una sensación de vacío se adueñó de su estómago. Algo no estaba bien y sabía que era algo que lo afectaría profundamente.
De pronto, su intuición lo hizo incorporarse, olvidándese inclusive del bastón. Empezó a sudar frío y a respirar agitadamente.
- Doctor Lang… –Rick frunció el ceño – Solo dígame que Lisa está bien. Dígame que ella está en la base o en la casa con mi hijo, o donde sea que esté en esta ciudad, pero que está bien…
Lang bajó la mirada.
-¡Doctor Lang!... –La respiración de Rick se intensificó - ¿Dónde está mi mujer? ¿Qué pasó con ella? ¿Porqué no está aquí?... ¿Porqué no ha venido?...
-Rick… Lo siento mucho…
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Caía la noche cuando Claudia Grant, acompañada de Vanessa, caminaban por el enorme pasillo del Hospital de New Macross. La morena llevaba un ramo de rosas blancas en su mano.
Estaban próximas a llegar a la sala de terapias donde les habían dicho que Rick se encontraba. Ni una sola palabra entre ellas. El silencio era más que mil palabras.
De pronto, escucharon un grito infrahumano, un rugido cavernoso cuya vibración se perdió por aquellos recintos. Luego vieron a varias enfermeras correr y entrar a la sala.
-¿Pero qué ocurre? – preguntó Vanessa
Claudia apuró el paso y abrió la puerta para encontrarse con una desgarradora escena: Rick gritaba como loco y lloraba, tirado en el piso.
Vanessa quedó prácticamente congelada al ver lo que sucedía. Claudia trató de acercarse, pero Lang le dijo que no. Las enfermeras e incluso los fisioterapéutas no se atrevían a tocarlo, luego de que el desconsolado hombre forcejeara con ellos. Se levantó como loco gritando el nombre de Lisa y corrió hacia la ventana gritando ferozmente, rompiendo con su puño uno de los vidrio como para tatar de salir, que Lang ordenó que le pusieran un cedante.
Rick cayó con un dolor inmenso en su pecho, empujando a todos cuanto pretendían acercarse. Llevó las manos a sus cabellos, haciendo que los mismos quedaron impregnados de sangre porducto de su mano herida. Su llanto era tan desconsolado que algunas personas salieron de sus cuartos para ver qué era lo que estaba sucediendo…Los fisioterapéutas tuvieron que luchar mucho para reducirlo, mientras la enfermera le ponía la inyección en su brazo. Una de ellas sostenía su rostro cubierto de llanto. Claudia miraba aquella escena con una tristeza solo comparable a la que sintió cuando murió Roy Fokker.
-¡No puede estar muerta!... ¡No!... ¡Ella estaba viva!...
Sus gritos siguieron hasta que se perdieron en las tinieblas absolutas. Huyendo del horror circundante. Sentía un dolor demencial, que estuvo apunto de volverlo a las tinieblas de donde estuvo…
La agonía llenaba su alma. La histeria lo poseyó hasta que el medicamento finalmente hizo su efecto. Extinguidas sus energías, sin aliento que exhalar, se desplomó como un muñeco a lo largo del piso, perdiendo nuevamente todo sentido de la existencia.
Cuando todos salieron de allí, siguiendo a quienes llevaban a Rick en brazos, Vanessa recogió el ramo de rosas blancas de Claudia, cuya blancura de pétalos contrastaba con los peldaños grises de aquel reciento; acercó el ramo a su rostro y lloró sobre él.
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Ciudad Monumento
Helena, Sangriento, Sunshine, Taylor y Cassidy llegaron a un prostíbulo que quedaba en las afueras de Ciudad Monumento. Era una zona roja debido a la cantidad de criminales tanto humanos como zentraedis que vivían por esos lares. Les había costado casi 8 días localizar el paradero de Jack Archer.
-Helena, será mejor que esperes aquí. Es muy peligrosa esta área –le dijo Sangriento.
-La última vez que escuché eso y desobedecí, lo pagué caro –dijo ella con seriedad –Pero esta vez ni siquiera sé si Jack está vivo, o si está aquí, o no. Además voy con ustedes dos… y voy armada.
Sangriento miró a Sunshine y este le hizo una seña.
-Muy bien, manténte detrás.
Sangriento le hizo una llave adormecedora al seguridad, y de una patada a la puerta, Sunshine irrumpió en el prostíbulo. Se escucharon muchos gritos y la histeria colectiva. Muchos corriendo de un lado al otro. La mayoría que se encontraba en la sala principal salieron corriendo.
-¡No me mate, por favor! –dijo el dueño del antro con las manos arriba. Cassidy lo encañonaba en la cabeza.
Sunshine fue hacia él y sacó una foto de Jack.
-Este hombre. Mire bien la foto, ¿en qué habitación está?.
-La número 20, subiendo las escaleras, al final del pasillo. Lleva varios dias aquí. Pero no le diga que yo le dije, amenazó con matarme si decía su paradero.
-¿Con quién está?
-Con algunas chicas del lugar.
Helena se apresuró a subir la escalera, pero Daryl Taylor la detuvo.
-Detrás de mí, Helena, no sabemos quién está por allá arriba.
Subieron por las escaleras lujosamente decoradas hasta llegar a la habitación n.20... Se escuchaba una música estridente desde adentro.
-¡Jack, abre la puerta! ¡Sabemos que estás alli! –gritó Sangriento varias veces, pero fue infructuoso.
-¡No nos dejas más remedio! –Cassidy patió la puerta varias veces hasta que finalmente la misma se abrió.
Los gritos de susto de 3 mujeres desnudas no se hicieron esperar. Las mismas se cubrieron debajo de las sábanas de la enorme cama al ver a Sunshine, quien fue el primero en entrar, seguido de los demás. Jack permanecía entre ellas, desnudo y aparentemente dormido.
Sunshine se volteó momentáneamente para detener a Helena y evitar que entrara, pero esta se lo quitó de encima y entró a la fuerza para encontrarse con aquella bochornosa escena. Enseguida, la pelirroja fue hacia las mujeres, y las fue sacando una a una, arrastradas mientras le halaba por los cabellos.
-¡Malditas rameras! ¡Largo de aquí!... ¡Golfas!
Sangriento revisó la habitación para ver si alguien más estaba allí, mientras que Helena, luego de sacar a las mujeres, fue hacia Jack para que se levantara.
-Jack, por favor, vámonos de aquí. Ven con nosotros.
Ella le habló varias veces, pero él parecía profundamente dormido. Ella se percató que su semblante era terrible, su cara con una creciente barba y su aspecto bastante descuidado.
-Sangriento, ven a ver esto –le dijo Cassidy.
Además de que el ambiente olía a marihuana, había restos de una droga en una mesa cercana y varias botellas de licor tiradas por doquier. Sumado a que encontraron unas jeringas en el baño.
Además de un maratón sexual, Jack junto a aquellas mujeres habían tenído una especie de coctel de drogas y alcohol.
-¡Sangriento, él no está bien! –le dijo Helena mientras le limpiaba con su pañuelo los restos de aquel polvillo blanco en sus narices. Además, cuando vio su brazo se dio cuenta que tenía varios moretones hechos por una aguja.
-Él se está autodestruyendo. Debemos llevarlo con un médico –añadió Taylor.
-Primero pongámoslo en la bañera para que reaccione.
-No hay agua en este maldito putero –dijo Sunshine.
Helena tomó el rostro de Jack en sus manos tratando de que reaccionara.
-¡Jack, mi amor, por favor, reacciona!.
A duras penas, Jack alcanzó a abrir los ojos y luego, con debilidad, sonrió…
-Lisa… eres tú… sabía que no estabas muerta. ¿Viniste por mí?… Lisa…
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Dos semanas después...
El cementerio de Macross se observaban a algunas personas en el área de las tumbas de los soldados caídos. Kevin Van Corenland y James Harlow se mantenían callados frente a la tumba de su compañero Anthony "Tony" Lucca.
-Todavía no lo supero –dijo Jimmy rompiendo el silencio.
Unos metros más adelante, Rudolph Hess en compañía de su novia Luna Vilanova y de Izzy Randal colocaron un ramo de flores frente a la tumba de Michael Oats.
Izzy no pudo evitar derramar lágrimas por aquel hombre con el que había compartido tantas vivencias durante los 2 años de relación que mantuvieron.
-Cielos, Mickey, ya hace un mes que te fuiste. Aunque no lo creas me haces mucha falta. A mí y a todos –dijo Izzy secando sus lágrimas.
-Izzy, ¿en qué diablos fallamos? –preguntó Hess en voz alta, mirando hacia el horizonte –Todo fue culpa mía. Quizás debí arriesgarme más
Antes que Izzy dijera algo, Luna se adelantó.
-Rudy, arriesgáste tu vida. ¡Le salvaste la vida a la comandante Chase!... Además, hemos hablado esto por casi dos meses. No fue culpa tuya ni de nadie. El ataque de las huestes de Zeraal fue letal. Eran más de 50 contra unos pocos de ustedes.
-Perdimos a dos unidades élites del Escuadrón Skull, y encima a la futura almirante de la Expedición a Tirol –dijo Hess –Ha sido la peor pérdida para este escuadrón luego de la muerte de Roy Fokker.
-Hess… -interrumpió Izzy- .. Tony, Michael y Lisa…Estas pérdidas son irreparables e irremplazables, pero pudo haber sido peor. Pudieron haber muerto todos, sino hubieran sido los excelentes pilotos que son.
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La limusina se detuvo frente a la puerta del hospital. Minmay y Janice bajaban del auto y entraban al recinto. Ambas lucían ropajes sobrios y sus rostros trataban de ocultarse por medio de enormes gafas de sol.
Algunos periodistas acantonados a las afueras del hospital las reconocieron, pero pronto sus guardaespaldas los hacían a un lado. Cuando porfin subieron al primer piso, Minmay quitó sus lentes y sacudió su cabello. Luego se sentó en un sillón de la sala de espera del pasillo que conducía a la habitación de Rick
-Antes de ir con él, necesito estabilizarme.
-Se que algo te sucede, amiga. No me hablaste en todo el trayecto desde que tu chofer me pasó a recoger.
-Necesito tomarme unas pastillas para relajarme.
Janice hizo una seña, y la asistente de Minmay le trajo un vaso de agua. Luego se alejó de ambas para que pudieran hablar.
-¿Amiga, qué sucedió?
Los ojos de Minmay se cristalizaron, pero tuvo la entereza de retener el llanto.
-Es Jonathan, se puso furioso cuando supo que cancelé todos mis conciertos más inmediatos para dedicarme a ayudar a Rick en su recuperación.
-Esto no es nuevo, ya se le pasará.
-Esta vez no lo creo. Me dijo que decidiera entre Rick y él y que si me atravía a salir por la puerta de su casa me olvidara de él para siempre. Además me amenazó con quitarme a mi hijo.
- Y hablando de tu hijo, ¿qué se supone que harás con él durante el tiempo en que ayudarás a Rick?
-Mi tía Lena lo cuidará.
-Amiga, no estoy de acuerdo con el proceder de Jonathn, pero debes entenderlo. Él no está seguro de tus sentimientos hacia él, ni hacia Rick… y creo que tú nunca lo haz estado y lo sabes… Y ahora con la muerte de Lisa, ese temor ha salido a flote.
-¡Él está pensando egoístamente!
-Pero debes pensar en tu familia. ¿Ese es el precio que tendrás que pagar por ayudar a un amigo?.
- Rick es una persona muy especial para mí y me necesita en estos momentos en que está sufriendo.
Minmay seguiría hablando, pero en esos momentos vio que Max y Miriya salían del cuarto de Rick. La zentraedi alcanzó a verlas y un gesto de molestia nubló su cara.
-Max, qué se supone que hace Minmay aquí?... Lisa no tiene ni dos meses de muerta y esta mujer ya se quiere acostar con el viudo... ¡No la quiero ver aquí! Suficiente con el problema de Rick deberá lidiar con Kiyora.
-¡Miriya, por favor! ¡No compliques las cosas!
Minmay se levantó del sillón. Iba a hablar con los Sterling, pero notó que Max la saludó de lejos, luego tomó a Miriya del brazo y ambos retiraron con rumbo al elevador.
-Parece que no le caes muy bien a alguien… –dijo Janice a su lado
-En realidad, nunca le he caído bien a Miriya.
Minmay suspiró. Luego caminó un par de metros adelante y se situó frente al cuarto de Rick. Tomó fuerzas, abrió la puerta y entró. Janice prefirió quedarse afuera y volver a la sala.
Adentro, Minmay observó a Rick acostado en aquella cama con una venoclisis, pálido, ojeroso y con los ojos hinchados de llorar. Permanecía estático mirando fijo al televisor que pendía de un soporte en la parte de arriba de la pard frente a él. Veía las noticias por la televisión. Parecía que ni siquiera se había inmutado en que reaccionar porque alguien estaba allí.
En las noticias se escuchaba lo siguiente:
-Hoy se cumple dos meses del trágico accidente donde perdieran la vida valiosas unidades de las RDF. La futura almirante de las REF, Lisa Hayes, tenientes primero, Michael Oats y Anthony Lucca, al igual que el coronel Horacius Flanagan, quien piloteaba la nave, debido a un implacable ataque y sorpresivo de las fuerzas de Zeraal. El sub comandante Rudolph Hess, y la comandante Helena Chase, sobreviviente al ataque identificaron a la zentraedi Lyss Gruaca, conocida como Mechangel, como la autora intelectual de estas pérdidas.
-Lyss Gruaca… -Rick cerró los ojos y dos lágrimas más cayeron por sus ya mojadas mejillas… -¿Por qué no la maté antes?... ¿Por qué?.
-Rick…Se que no hay palabras de consuelo en estos momentos. Yo solo quería….
-No se si llegue a recuperarme de esto. No se si tenga la fuerza para levantarme, para salir de aquí, para comer, respirar, o vivir, o pilotear denuevo. Pero lo que sí se es que la próxima vez que me suba a un varitech buscaré a esa miserable y la acabaré con mis propias manos.
Minmay no supo que hacer. No se atrevía a hablar, acercarse a él o tocarlo. Permaneció allí de pie contemplándolo. Él parecía otra persona... Era Rick, sí, estaba allí, pero no en espíritu. Parecía que quien le hablaba era alguien cuya alma estaba llena de tristeza y odio.
-Rick…
Rick escuchaba la voz como un eco, pero su estado de conciencia estaba tan abrumado por el dolor que no lograba distinguir siquiera la realidad y la fantasía. Hablaba para sí mismo, para su subconsciente, reprochándose y culpándose por todo lo ocurrido.
Acostado, se movió para quedar ladeado, mirando hacia la ventana, dándole la espalda a Minmey.
La cantante caminó muy lentamente hasta llegar al otro lado de la cama, para poder mirarlo al rostro. Ella tomó una silla aledaña y la acercó a la cama de Rick. Luego se sentó y empezó a acariciar su cabello. Ella observó cómo las lágrimas brotaban de los ojos de él. Realmente nunca supo que Rick tuviera tanta capacidad de llanto. Él tomaba una bocanada de aire y luego otra, para luego seguir con más y más lágrimas.
Minmey, llorando también, tomó su pañuelo y lo pasó con suavidad por las mejillas de él, para secar sus lágrimas.
-Me destroza verte así, Rick. Pero quiero que sepas que no te voy a abandonar. Voy a estar aquí para ti.
Lo abrazó con profunda tristeza. Nunca lo había visto llorar. No cuando casi mueren en las dos semanas barados dentro del SDF-1… Tampoco cuando dos de sus amigos murieron, pues no estuvo con él cuando tuvo que reponerse a las murtres de Ben Dixon y Roy Focker, o cualquier otro soldado que fuera estimado por Rick Hunter y que él considerara especial.
Así, arrullándolo como a un niño pequeño, empezó a cantarle una dulce canción, en voz baja, como un susurro casi hablado, mientras colocaba su cabeza sobre el hombro de Rick. Sí…Una canción que había compuesto para él hacía más de 10 años atrás.
"I always think of you,
Dream of you late at night.
What do you do
When I turn out the light?
No matter who I touch,
It is you I still see.
It's touch and go,
But no one touches me.
It's you I miss.
It's you who's on my mind.
It's you I cannot leave behind."
En las tinieblas de su dolor, Rick apenas si escuchó aquella canción como un susurro. Una melodía que apenas recordaba. Un recuerdo lejano de cuando era muy joven y amaba a su intérprete.
Él entonces limpió un poco sus lágrimas y avistó el hermoso rostro de ella.
-Minmey… estás aquí. No te escuché entrar.
-Llevo aquí mas de media hora, Rick –dijo Minmey, tomando su mano entre las de ellas.
-Gracias por venir, pero debes irte. Lisa puede llegar en cualquier momento y se pondría celosa de verte aquí… Ella es celosa de ti. ¿puedes creerlo? –dijo con una sonrisa mientras terminaba de limpiar sus lágrimas –Siempre le digo que solo somos buenos amigos.
-Rick…
-No se que hago perdiendo el tiempo aquí. Debo prepararme. Reclutar soldados, escoger el armamento, repartir las posiciones. Partiremos pronto a Tirol.
-Rick, por favor… no sigas.
-No se lo he dicho a nadie pero odio pensar que estaré en la sala de situaciones como Vicealmirante. Solo lo aceptaré por ella, para que se sienta orgullosa de mí. En verdad detesto la idea de dejar mi planeta, pero lo hago por Lisa, para acompañarla, para estar juntos…
-¡Rick Basta! –ella tomó el rostro de él con ambas manos… -¡Lisa está muerta!
-¡No!... Yo la salvé en Base Sara, y luego en la nave de Dolza y en la lluvia de la Muerte, y en el ataque de Khyron… ¡y también durante el tsunami!.
Minmey lo miraba con muchísima lástima al ver que él no quería aceptar la realidad.
-No es así, Rick.
-¡Dime que no está muerta! -gritó mientras quedaba sentado en la cama –¡Dime que todo es mentira, que es una pesadilla, que lo que todos me han dicho y lo que vi en las noticias no es verdad!
-No puedo mentirte… Lo siento tanto Rick.
-¿NO!... ¿Cómo no pude salvarla ahora?... Cómo pudo pasar esto?... ¿Por qué, Lisa?...¡Mi Lisa!... ¡No puedo vivir sin ella, no puedo!
-Se que no hay consuelo para esto. En verdad me duele todo lo que ha sucedido. Pero yo te ayudaré…
Minmey lo apretó fuertemente contra sí y lo estrechó en un profundo abrazo mientras él lloraba desgarradoramente como un niño contra su pecho… Las lágrimas de Minmey tambien rodaban por sus mejillas.
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Mansión Archer
Helena entró al cuarto de Jack y abrió las enormes cortinas que cubrían los grandes ventanales. La claridad entró pegándole al ex mercenario directo al rostro. Éste, cubrió su cara con el antebrazo en un gesto de incomodidad para sus ojos.
-¿Lisa, eres tú?... ¿Qué hora es?.
De pronto las imágenes de los recuerdos vinieron a la mente de Jack…
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(Flashback)
-¿Todavía dormido, Jack?. No puedo creerlo! –dijo ella mientras corría las cortinas del enorme ventanal de las mansión de Jack.
-Lisa… ¿qué hora es?
-Casi las 2 de la tarde. El caldo que te traje al mediodía está frío.
-Es que tengo un fuerte dolor aquí y no sé qué es... –dijo tocando su antebrazo –Seguro fue durante el combate de ayer en Ciudad Monumento.
-Y supongo que no fuiste al médico.. Déjame ver.. ¿A dónde es?
-Aquí en esta parte del brazo.
Lisa se acercó a él para verle el brazo, pero él repentinamente la jaló hacia su cuerpo haciendo que cayera encima, luego, con rapidez se volteó y quedó sobre ella.
-¡Jack Archer, eres un tramposo, mentiroso!
Él sonrió.
-Pero este tramposo, mentiroso y desnudo piloto está sumamente enamorado de su hermosa, encantadora y semidesnuda esposa.
-Nunca cambias, Jack.
-Te amo.
(Fin del Flashback)
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Helena se volteó para quedar frente a él. Recogió alunas botellas de vino del suelo y las colocó en la peinadora que Jack le había regalado a Lisa meses atrás.
-Lamentablemente para muchos, no soy Lisa, Jack… Soy Helena… –Ella siguió ordenando el cuarto.
-Helena...Yo… solo quiero seguir durmiendo. Por favor cierra las cortinas.
-¿Hasta cuándo te vas a autodestruir? –Ella fue hacia él –Te sacamos totalmente hecho añicos de los suburbios de ciudad Monumento. Tuvimos que meterte en el Centro de desintoxicación porque estabas casi inconsciente deshidratado e intoxicado en alcohol y narcóticos. Hace apenas unos días regresas a casa y las enfermeras que te estaban cuidando me dijeron que ayer las echaste de aquí junto con toda la servidumbre. Creo que no es justo.
-La vida en sí no es justa, Helena… -Jack siguió tirado en la cama boca arriba -…Quiero estar solo. Solo quiero dormir…
-Solo mírate. Estás vuelto un adefesio… Se que te afecta profundamente la muerte de Lisa, pero la vida continúa, Jack… No te provoques más daño.
Desde Jack se enteró de la muerte de Lisa, luego que después de varias días de búsqueda finalmente fueran los pilotos de la Cruz del Sur quienes encontraran sus restos en el fondo del mar dentro de la nave en que viajaba y los forenses confirmaran en una conferencia de prensa que se trataba de ella, sintió que la tierra se abrió bajo sus pies y que una fuerza sobre humana lo arrastraba al mismo infierno.
Ese día en el hangar del Escuadrón Lobo, frente a Helena, Sangriento y todos los demás, entró en una especie de estado de autodestrucción. Jack NO derramó una sola lágrima. De hecho, en todo este tiempo no había derramado ni una sola lágrima por la muerte de Lisa… Algunos pensaban que era un monstruo frío, sin sentimientos. Pero no, quiénes realmente lo conocían sabían que su martirio era por dentro.
La vida ya no tenía sentido. Se sentía culpable y caviló finalmente en que el suicidio era muy poco dolor para él. Quería sufrir, agonizar, acabarse lentamente, poco a poco, con los días. Creía fuertemente que la muerte de Lisa era otro karma que la vida le devolvía por su pasado.
-Te estás consumiendo. No quiero verte así.
-Helena, por enésima vez, solo vete. No quiero impregnar a más nadie de mi karma.
-¡Jack Archer!...Lisa fue mi amiga desde niña, la conocí mucho antes que tú. Sus padres fueron como mis padres y te juro por Dios que he llorado todo este tiempo por su partida... Desde el fondo de mi corazón te digo que daría lo que fuera porque volviera.
-Eso ya es imposible.
-A todos nos duele, pero Jack, la vida no se detiene.
-Quizás no, o quizás para mí si.
-No fue tu culpa. No puedes matarte así lentamente. ¿Acaso hubieras preferido que Hess me salvara Lisa en vez de a mí?... ¿Acaso hubieras preferido que yo muriera?
Jack cerró los ojos por unos segundos, antes de contestarle. Luego miró hacia la ventana.
-Sabes que no es así. No se trata de quien merecía vivir o morir. Se trata del presente, de lo que sucede ahora.
Ella fue hacia él y lo tomó por el rostro.
-¡Maldición, Jack, me hiciste una promesa!. ¡Pensé que me harías feliz, que tendríamos un hogar, hijos, un futuro juntos!... ¿Por qué destruyes mis sueños de esta forma tan canalla? No significo nada para ti.
El ex mercenario hizo un esfuerzo casi sobrehumano. Le dolía la cabeza y el alma. Pero por sobre de aquella decadente fisionomía aún quedaba algo de dignidad. La abrazó contra su pecho y le habló desde lo que quedaba en el fondo de su malogrado corazón.
-Siempre haz sido mi única luz a lo largo de la oscuridad de mi vida. Eres como mi ángel… Pero lo malo que te ha sucedido ha sido por mi culpa –Jack tomó aire y suspiro con los ojos cerrados –Todas las personas a las que he amado finalmente mueren, tarde o temprano… Por eso, Helena, te pido que te alejes de mí.
-Pero Jack…
-Eres joven y hermosa y con una exitosa carrera por delante. Mereces a alguien que te proteja y que haga que a tu vida lleguen cosas buenas. Quizás alguien como Gunther, no como yo.
-¡No!
-No me busques, ni me sigas más. Solo, vete…
Dicho esto se separó de ella y abrió la puerta del cuarto. Bajó lentamente las escaleras y se topó con Sangriento frente a frente, al final del las mismas. El cheroque había ido a acompañado a Helena en cuanto J.B. los llamó para decirle que Jack había sacado el piano que le había regalado a Lisa y le había prendido fuego en la noche, sobre las arenas de la playa colindante al patio trasero de la mansión de Jack.
Sangriento miró a Jack firmemente a los ojos sin decir una sola palabra y por primera vez en su vida tuvo miedo de la oscuridad y falta de brillo que veía en la mirada del ex mercenario.
- Llévate a Helena y a J.B… Quiero estar completamente solo en esta casa.
Luego de decir eso, salió nuevamente por el patio trasero hacia la playa.
-¡Papá!
J.B. trató de salir corriendo tras él, pero Sangriento lo detuvo.
-¡Déjalo!...
-¿Por qué se comporta así? Por qué le hace esto a Helena?... Realmente lo odio! –gritó el muchacho.
-J.B., ese no es Jack… Es solo un zombie que se resiste a votar una sola lágrima y que necesita de la soledad y el martirio. Siente que pierde a todos los que tiene a su lado.
-No entiendo nada, Sangriento! -dijo J.B. –No quiero que se haga mas daño. ¡No quiero que le pase nada malo!
-Su hora aún no ha llegado. Pero en esto momento, su compañía solo les hará infelices a ti y a Helena… -Él fue enfático –Empaca tus cosas. Vendrás conmigo.
-Prefiero ir con Helena. Ella me necesita.
Sangriento miró a Helena. Ella permanecía sentada en la mitad de la escalera, llorando en voz baja.
J.B. subió a su lado y la abrazó.
-Helena, yo voy a estar contigo, siempre… Lo juro.
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Dojo Hisamori
El doctor Lang llegaba al dojo Hisamori, pues Daisuke le había informado que Kiyora había intentado escapar varias veces. Al ser infructuoso debido a la acción de los guardias, la zentraedi, hecha una fiera, se había encerrado en su habitación.
-Kiyora, soy yo, Emil. Necesitamos hablar.
A los pocos segundos, abrió la puerta con violencia para quedar frente al cienetífico.
-¿Y para qué vamos a hablar? Para que me siga mientiendo como todos lo hacen?
-¿A qué te refieres?
-¡Basta de mentiras, Dr. Lang! –dijo ella caminando hacia la sala –Se perfectamente que Rick Hunter ya despertó del coma hace varias semanas!... Pese tenerme aquí encerrada y no dejarme ver televisión ni ningún otro de sus medios de comunicación, tengo oídos, ¿sabe?.
-Pero…
-Escuché a los guardias conversando. Rick Hunter despertó hace ya bastantes días y ustedes me han tenido engañada todo este tiempo.
Lang suspiró. Sabía que Rick tarde o tempreno iba a tener que enfrentar otra situación intensa, esta vez con Kiyora.
-Es cierto, el despertó.
-¿Y por qué me lo ocultaron? –Kiyora apretó los puños –¡Él tiene derecho a saber la verdad sobre mi situación! ¡Y yo tengo derecho de verlo!
-Kiyora, esto no es fácil –Lang caminó unos pasos y miró hacia el horizonte –El comandante Hunter está pasando por una situación muy difícil. Imagino que también escuchaste que su esposa falleció en un ataque de Zeraal.
-Sí, también lo supe… Pero esa mujer ya no estaba casada con él. No soy tonta. He escuchado conversaciones de pilotos zentraedis de la base cuando usted me ha llevado a la unidad científica. Esa mujer era la esposa de Jack Archer. ¿Cómo era que ella estaba casada con dos? Ustedes me han dicho que eso que ustedes llaman matrimonio es solo permitido con uno a la vez.
-Tendría que sentarme a explicarte todo.
-¡No! Lo que haya hecho o no haya hecho esa mujer no me interesa! ¡Ya falleció!. –dijo dándole la espalda –Ella solo le dio dolor y humillación a Rick Hunter los últimos días que estuvo en Macross. Lo recuerdo perfectamente cuando él estuvo viviendo aquí en el dojo. Élla le produjo mucha eso él se había ido de su casa.
-Eso no es algo que interese ahora, Kiyora.
-¡A mí si me interesa! Usted sabe lo que siento por él. Y ahora todo ha cambiado, Doctor Lang. Por eso exijo que él sepa lo que me ocurre.
Lang suspiró nuevamente. Sabía que tarde o temprano Rick tendría que enfrentar este nuevo problema.
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Casa de la familia Hunter… Un par de semanas después.
Estar en la casa había sido insoportable para Rick. Extrañaba a ambos, tanto a Lisa como a Roy.
No estaba en condiciones de vivir con él aún. El dolor de Rick era demasiado grande, lloraba casi todo el día. Sentía que no tenía fuerzas para vivir. Pero si aún se mantenía en pie era por su hijo, solo por él. Prefirió que el pequeño se mantuviera con Mildred en el departamento que era de Lisa, pues no quería que lo viera en ese estado anímico tan deplorable.
-Rick! –Minmey llamó desde afuera del cuarto y luego entró llevando una bandeja –Te traje algo de caldo, debes comer algo.
-Gracias Minmey, pero no tengo hambre… –Rick siguió sentado en la cama, específicamente en el lado que dormía Lisa. El miraba a través del ventanal hacia el área del patio trasero y la alberca, recordando tantos buenos momentos que pasaron juntos mientras vivieron allí.
-No te comportes como un niño. No haz probado bocado en dos días desde que saliste del Centro de Recuperación.
-En serio, no tengo hambre.
-Vamos Rick, hazlo por mí. Aunque sea un par de cucharadas. Necesitas recuperarte. Además, tu hijo te necesita.
Rick miró a Minmey y realmente se estaba comportando como un patán. Estos dos días que ella ha estado allí acompañándolo en su casa, su amiga no había hecho solo atenderlo con tanto fervor. Dormía en el sillón de la sala y estaba pendiente de sus medicamentos… y el solo la había ignorado o contestado de mala forma o hasta con gritos pidiéndole que se fuera o que le dejara en paz.
Tomó el plato con el caldo y cuando finalmente terminó de almorzar, Minmey se sentó a su lado y le dio un abrazo.
-Se que puedes con esto. Todos hemos perdido seres queridos en batalla. Además se que Lisa no te quisiera ver así. Tu la cononciste mejor que nadie y ella hubiera querido que siguieras adelante.
Le dio un beso en la mejilla al piloto, luego tomó el plato y salio de allí.
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-"Rick… ayúdame Rick"…
Lisa entraba al cuarto. Estaba puesta de su traje de vuelo y lucía triste.
-Lisa… -El se levantó y fue hacia ella. La tomó entre sus brazos y cubriéndola de besos y de lágrimas.. –Sabía que no habías muerto.
De pronto ella fue desvaneciéndose, volviéndose arena entre sus brazos hasta caer en el piso.
-¡Lisa! ¡Lisa!
Despertó agitado de aquel sueño. Se levantó lleno de sudor y con bastante frío. Miró hacia el ventanal y se dio cuenta que ya era de noche y que lo había dejado abierto.
Había sido una fantasía.
Siguieron los segundos y los minutos… los lapsos de tiempo que para él eran interminables. Aún se preguntaba cómo Lisa había tenido la entereza de soportar aquellos momentos en Japón en que todos pensaban que él había muerto.
En aquella enorme cama no podía conciliar el sueño, como de hecho no lo había podido hacer desde el día que se enteró que Lisa había fallecido. Solía tener sueños extraños y pesadillas. A veces incluso no sabía si estaba despierto o dormido.
Tomó el bastón que utilizaba para ayudar a la pierna que aún no terminaba de recuperarse. Se vistió y salió del cuarto. Pudo ver a Minmay acostada y profundamente dormida en el sillón de la sala. Con cuidado de no despertarla abrió la puerta y luego la cerró despacio. Finalmente tomó el carro de la cochera y salió de allí.
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El celador del cementerio, un viejo militar retirado y cojo, Elkena Abbent, no dejaba entrar a nadie a aquellas horas, pues serían las 11 de la noche. Pero tratándose del comandante Rick Hunter jamás se negaría.
-Al lado de la tumba del Almirante Hayes, comandante, allí esta ella.
-Gracias.
El enorme portón se abrió y Rick entró con el carro y giró a la derecha. El cementerio militar, exclusivo para héroes y caídos era alumbrado en sus calles por luces y faroles que le daban un aspecto elegante y sobrio al mismo tiempo. Las tumbas muy bien cuidadas, los césped bien cortados y las flores y rosas todas en su lugar. En realidad era el lugar más solemne de Macross. Rick había estado allí muchas veces despidiendo a subalternos que habían fallecido en batalla, bajo sus huestes. Jamás pensó que ahora estaría allí por su propia esposa.
Estacionó el carro. Tomó el bastón y caminó un par de metros. Camino hacia su sepultura, se encontró con dos personas a quien también quería visitar, sus dos amigos y subalternos caído en combate, Michael Oats y Anthony Lucca. Una tumba al lado de la otra.
"Teniente1ero Michael "Mickey" Oats aka Ironman. Piloto élite del legendario Escuadrón Skull. Nunca te olvidaremos".
"Teniente Anthony –Tony- Lucca aka 'El Bello'…". En honor sirvió al Escuadrón Skull. Siempre serás uno de nosotros."
-Esto es como una pesadilla para mí, muchachos. No tienen idea de cuánto les agradezco por haber trabajado conmigo. Siempre me sentí muy honrado y orgulloso de tenerlos bajo mi mando.
Rick se estuvo varios minutos allí. Rememoró el pasado. La terquedad de Oats, sus cambios de temperamento y su delirio por las mujeres pero sobre todo su apoyo incondicional. Con seguridad, la muerte de Oats sería un duro golpe sobre todo para Rudolph Hess e Izzy Randall… De Tony pudo rememorar su gran sentido del humor y eterna alegría con la que contagiaba a todos en los momentos más difíciles, sobre todo a Kevin y a Jimmy.
Suspiró y siguió su camino unos metros más allá hasta que finalmente la encontró… Se acercó con cuidado y estuvo allí frente a la tumba, callado, mirando fijo aquel nombre como si no quisiera creerlo. La brisa nocturna del otoño alborotaba sus cabellos. Finalmente, no pudo más. Soltó el bastón y cayó de rodillas a ras del suelo, sobre la hierba, aferrándose a aquella lápida. No podía parar de llorar.
-Amor de mi vida. ¿Por qué me dejaste? Siempre pensé que yo moriría primero que tú… ¿Por qué sencillamente no regresaste sin mí, Lisa?. Me hubieras dejado allá; era yo quien debía morir, no tú, mi amor… ¡No puedo vivir sin ti, nena!… ¡No puedo!.
La brisa trajo consigo nubes llenas de agua y prontamente las primeras gotas de lluvia empezaron a caer confundiéndose con las lágrimas del líder Skull quien caía desfallecido revolcándose de dolor sobre aquella tumba. Así estuvo llorando por mucho tiempo antes de que el dolor lo llevara a una especie de penumbra, por sobre la soledad, el silencio y la lluvia nocturna de Macross.
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-Papá… No te rindas por favor. Te necesitamos…Aún estamos vivas. Ella vive.
Despertó en la mañana, cubierto de lluvia y de lágrimas, tirado sobre la tumba. Había necesitado todas esas horas para hacer catarsis y recobrar la conciencia. Su cuerpo era un pobre amasijo dislocado. Los rayos de sol lo cubrían por completo. Ante la claridad, le fue difícil parpadear y abrir los ojos. Distinguió reflejos luminosos que resbalaban quebrando la otrora oscuridad dominante.
Sientió un beso frío en su mejilla. Una especie de sombra blanca que lo abrazaba para darle fuerzas. Las mismas fuerzas que él había creído perder... Una mujer muy hermosa parecida a Lisa, y que además le era profundamente familiar… Debía estar en otro de sus sueños. Sí, quizás eso era, un sueño.
Sentía una extra insensibilidad, un sopor casi agradable más allá del tiempo y del raciocinio. Su mente, en efecto, flotaba en un océano de calma, libre de cualquier pensamiento perturbador.
Creyó percibir aquel sonido vago femenino, muy remoto ya a lo lejos. Por sobre sus adoloridos ojos miró al cielo y en contra luz apreció a aquella mujer frente a él. Se estremeció, pero reaccionó pronto.
-Debe ser una ilusión acústica, quizás un delirio de mi mente –pensó para sí mismo.
-Ella vive… Debes encontrarla.
La vio como una sombra frente a él, por detrás la reflejaban los rayos del sol. ¿Acaso era un ángel? ¿Acaso estaba también muerto?... Trató de tocarla. Sintió un beso cálido entre las yemas de sus dedos, algo que le devolvía una especie de inesperada esperanza, antes de que finalmente se esfumara de la misma forma en que había llegado. Se desvaneció entre los rayos de sol.
Rick se estuvo allí boca arriba, estupefacto y meditabundo por varios minutos hasta que pudo abrir bien los ojos. Se esforzó hasta quedar sentado analizando por varios minutos en aquella extraña visión que había tenido.
-¿Lisa, Viva?... –se preguntó –Esto fue un sueño.
No, no había ninguna posibilidad. De hecho estaba allí sobre su tumba… Pero por qué se resistía a creerlo. Era simplemente el amor, o era alguna luz en su intuición. Miró la tumba fijamente y por un segundo tuvo un pensamiento aterrador: Que Lisa no estuviera allí.
-No, es imposible. Es solo una ilusión.
Llevó su mano a su cabeza para disipar su pensamiento. Luego, con torpeza se levantó apoyado de su bastón. Se sentía extraño, pero era como si ya no tuviera un enorme peso encima. Incluso tenía ganas de echar a andar, sensación que le hubiese resultado disparatada el día anterior.
-¡Rick!...
-Claudia.
La morena llegó en un jeep, acompañada de Aaron Tanner que hacía de chofer.
-Rick, ¿por qué nos haces esto? –preguntó Claudia bastante molesta al llegar a su lado –Minmey me llamó esta mañana muy angustiada porque no aparecías por ningún lado. Sabes que nos preocupamos por ti.
-Lo siento. Solo quería estar a solas aquí. Tenía que pasar por esto tarde o temprano.
-Amigo, soy la prueba viviente de que uno se puedo reponer ante la muerte de la persona que uno ama –ella le puso la mano en el hombro –Y aunque esté cometiendo una imprudencia al decírtelo, Lisa también fue una sobreviviente de ello cuando Karl Riber murió… Es difícil, quién mejor que yo para decírtelo, pues perdí a Roy Fokker y ahora pierdo a la hermana que nunca tuve. Pero la vida sigue. Sé que tanto Roy como Lisa lo hubieran hecho en caso de que algo nos hubiera ocurrido a nosotros primero, además también estoy segura de que quisieran que siguiéramos adelante con nuestras vidas de ocurrir algo como lo que efectivamente ocurrió.
-Es duro, pero al menos trataré.
-Ven, Aaron nos espera. Vayamos a tu casa. Luces desastroso. Luego, nos tomaremos una copa los cuatro juntos.
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Centro cosmopolita de Macross
Leonard subió el ascensor del condominio acompañado de Lazlo Zand. Se detuvieron en el pennhouse, caminaron por el pasillo, y tocaron el timbre.
La puerta se abrió a medias para encontrarse con una semidesnuda Sue Graham puesta de una sábana. La mujer cerró enseguida que se dio cuenta de quienes eran.
-Tommy, son Leonard y Zand! –le dijo la mujer a un adormitado T.R. en su cama.
-Había olvidado por completo que iban a venir –el rubio se incorporó y se metió a la regadera –Rápido, vístete, tengo una reunión con ellos. Cuando te vayas, hazlos pasar y cierra la puerta.
Unos minutos más tarde, Sue hizo pasar a ambos hombres.
-Él ya viene, espérenlo un momento. Yo debo irme. Pueden sentarse si desean.
La mujer cerró la puerta y salió. Zand se sentó en el sillón de la enorme sala de Edwards, misma que daba a una enorme terraza con un balcón cuya paradisiaca vista daba a la ciudad de Macross. Leonard prefirió mantenerse de pie, con actitud insolente.
La sala de Edwards era realmente lujosa, con un televisor inmenso y componente de última generación, una alfombra a todas luces costosísima, afuera un bar con finos licores. De las paredes pendían fotos de él con el escuadrón Ghost y otras donde había sido condecorada, una en especial por Donald Hayes le llamó la atención de Leonard.
Un par de minutos más tardes, un recién duchado T.R. salía para hablar con ellos.
-..Y dígame, general, que es lo que desea hablar conmigo –dijo mientras se dirigía al bar –ignorando a Zand, pues en él nunca había confiado por haber trabajado con Lang durante muchos años.
-Voy al grano, Edwards. Como sabe, ante la enfermedad de Global, estoy encargado del Alto Mando, hasta que Reinhardt regrese de la misión de Marte.
-Me enteré por las noticias. No me está diciendo nada que no sepa, General.
-…Por otro lado, la muerte de Lisa Hayes te ha traído suerte. Te haz quitado tanto a Rick Hunter como a Jack Archer de las espaldas.
T.R. suspiró y miró hacia un lado, luego, se sirvió dos dedos de wiskey y lo bebió de un solo sorbo.
-Si bien es cierto que esos dos imbéciles están muertos del dolor y por lo tanto hechos una escoria, la muerte de Lisa no es algo que me haya alegrado.
-Como sea… –Leonard carraspeó -Lo que te quiero decir es que en estos momentos estamos carentes de líderes en las RDF y es tu oportunidad para tomar las riendas. Sabes que eres el único en quien confío con la suficiente capacidad para hacerlo. No quiero que Max Sterling se erija como nuevo líder.
- Dígame algo… -T.R. caminó unos pasos haciendo que Leonard lo siguiera hasta la terraza y el balcón, alejándose de Zand –¿Usted confía en ese hombre, Zand? ¡Pues yo no!
-Thomas, aunque no lo creas, Zand me es fiel, solo se muestra imparcial para que los demás no se den cuenta. Él ya está harto de vivir a la sombra de Lang. Pero te aseguro que sin él, todo lo que planeé no hubiera resultado.
-¿A qué se refiere?.
Leonard se dio cuenta que estaba hablando de más, tosió disimuladamente y luego cambió.
-A lo que me refiero es que Yo prácticamente tengo el control del alto Mando, y te estoy ayudando para que tú seas el nuevo líder de las RDF… Ponte a pensar por un momento con la cantidad se zentraedis que tenemos en nuestras huestes, que no sea Max Sterling quien se erija como el todo poderoso de las fuerzas armadas, sino que sea la asesina de su mujer, Miriya Parina, quien obtenga el poder.
Edwards casi escupe el trago que se había llegado a la boca.
-Jamás!... Primero van a tener que matarme antes de que esa perra vuelva a comandar algo dentro de las RDF.
Leonard sonrió.
-Esa es la actitud que me gusta…
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Base de Macross
Max Sterling caminaba con paso firme por la base de Macross. Meditaba sobre todo lo que había estado sucediendo. Sentía como si de alguna forma todo el destino hubiera conspirado negativamente contra Rick.
-Todo pareciera planeado –dijo en voz baja.
-¿Dijo algo, señor? –preguntó Khonda a su lado.
-No es nada, solo pensaba en voz alta.
Al llegar a la oficina de Rick, se sentó en su puesto. No pudo evitar sentir nostalgia cuando vio la foto de la boda de Rick y Lisa en un cuadro de mediano tamaño sobre el escritorio. Lo tomó con cuidado y observó a sus amigos.
-Estaban tan enamorados. No es justo lo que les ha ocurrido –dijo con tristeza.
Además de ese, otros dos cuadros con fotos de menor tamaño se encontraban sobre el mismo escritorio, en la misma esquina. El otro era una foto del pequeño Roy cuando tenía al menos 5 meses de edad. Y el último cuadro una foto del escuadrón Vermilion junto a Roy Fokker, delante del Skull-001.
Unos muy jóvenes Rick, Max y Ben, junto al veterano héroe y la legendaria nave.
-Éramos tan felices en aquellos tiempos –una mirada de nostalgia se avistó en su rostro.
Max rememoró el pasado por unos segundos. Todo parecía solo una aventura.
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Flashback
-Rick, ¿qué te sucede? Estás pensando de nuevo en la comandante Hayes?
-¡No, no es eso!... bueno, sí… yo… ¡Quién te dijo que yo pienso en ella?
-Bueno, la otra vez te escuché decir su nombre mientras dormías.
-¡Es cierto! –dijo Ben con una sonrisa –Además, te vimos llegar con ella tarde en la noche luego de la película de Minmey y Khyle. Estaban agarrados de la mano.
-…Y antes de acostarte te demoraste bastante en el baño. ¿Acaso te estabas masturbando pensando en ella?.
-¡Qué! ¡Pero qué diablos les pasa a ustedes dos, son unos metiches!
-¡Estás sonrojado, entonces es cierto! Jajajajaja!.
-…Imagino que con Minmey también hace lo mismo… jajajaja!
Max y Ben empezaron a correr por toda las base mientras Rick los perseguía.
-¡Ya verán lo que les voy a hacer cuando los atrape! ¡Idiotas!.
Fin de Flashback
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-Éramos tan jóvenes y llenos de sueños… –Max sonrió para sí mismo -…Me parece que fue ayer cuando éramos unos chicos con tantas ilusiones.
-Capitán Sterling –Interrumpió Khonda –Ya está aquí el teniente Bartley.
-Hazlo pasar.
Max se levantó y a medio camino vio entrar a Kyle Bartley, un amigo ya concido por él, un subordinado de excelentes cualidades con quien había peleado hombro a hombro anteriores batallas.
-Bienvenido, Kyle.
-Me alegra verte, Max, aunque me duele que sea en estas circunstancias.
-Toma asiento por favor.
-Antes que nada debo decirte que me ha dolido mucho la muerte de los chicos y de Lisa. Especialmente de ella. Mi esposa Vala la admiraba mucho y deseaba ser su asistente en el viaje a Tirol. Ella está realmente muy triste con lo ocurrido. Supongo que Rick está destrozado.
-Es una tragedia, amigo. Imagínate cómo debe estar Rick. Por ahora no tiene cabeza para nada de esto. Pero aunque no queramos, la vida sigue y el enemigo espera este tipo de momentos para atacar.
-Sabes que estoy listo para lo que sea, Max.
-Gracias por aceptar el puesto. Será un honor para nosotros que seas el nuevo Skull que ocupará el puesto del teniente Michael Oats.
-Oats deja un gran vacío. Espero llenar sus zapatos.
-Los llenas con creces, amigo. Tu expediente es formidable, por eso pedí tu traslado de Suramérica hacia acá. Sabes que en el escuadrón Skull solo están los mejores. Sé que Michael estaría contento de que alguien como tú lo reemplace.
-Capitán Sterling! –Khonda interrumpió por el teléfono –Ya llegó el piloto que esperaba.
-Dile que entre.
La puerta se abrió para dar paso a un chico como de unos 18 años, más o menos de su tamaño, blanco, cabello castaño alborotado, cejas gruesas y ojos marrones claros.
-Buenas tardes, señor.
-Tome asiento por favor, teniente… -Max miró el expediente del tipo -…Teniente Landry. Como sabe, soy el capitán Max Sterling, al mando de las fuerzas armadas de las RDF hasta que el Comandante Rick Hunter se reponga de una situación delicada en la que se encuentra. Pedí su traslado de la base de Los Ángeles debido al historial en su expediente. A pesar de ser usted bastante joven ha demostrado una enorme habilidad contra la ofensiva enemiga. Y cómo todos conocen, por tradición, en el escuadron Skull solo están los mejores.
-Gracias, señor.
-Aquí a mi lado tengo al teniente 1ero Kyle Bartley a quien conozco desde hace años… –Kyle le hizo una seña con la mano al chico… –Él también se estará incorporando a nuestras filas. Debe saber que usted estará reemplazando al Teniente Anthony Lucca, caído en combate hace un par de meses. Era una valiosa unidad, un chico realmente excepcional. Espero que usted sepa apreciar el puesto que se le está dando.
-Así será, señor.
Estuvieron conversando un par de minutos más hasta que finalmente el chico se retiro.
Max y Kyle se acercaron al enorme ventanal de la oficina de Rick y a lo lejos vieron al chico retirarse en una motorcicleta por los estacionamientos de la base.
-¿Qué opinas de él, Kyle? –preguntó Max.
-Me pareció una persona independiente y rebelde, pero sincera. Lo veo dispuesto y ávido a pertenecer al Escuadrón.
-Me recordó mucho a cuándo teníamos esa edad. Espero no haberme equivocado con él y que luego Rick me reproche mi decisión.
Kyle puso su mano en el hombro de Max.
-Todo estará bien, amigo. Siempre has tomado las mejores decisiones. Además, tratemos de ver todo por el lado positivo. Al menos Miriya y Vala reanudarán su vieja amistad luego de la muerte de Seloi.
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Cerca de las afueras de Macross…
Miriya Sterling y Vala Norri, esposa de Kyle Bartley, habían salido a cenar a esas horas en que terminaba la tarde a un restaurante en las afueras de Macross. Tenían ya varios minutos de plática.
Hablaron de todo un poco, sobre la trágica muerte de Lisa, la situación actual de Rick, la incorporación de Kyle a las huestes del escuadrón Skull, en fin, todo los temas sobre "mircronianos", hasta que finalmente tocaron el tema de los zentraedis.
En primero lugar las consecuencias luego de que Miriya acabara con Seloi, zentraedi disidente allegada a Zeraal y quien fuera considerada amante oculta de Leonard, aunque este aún lo negaba.
El tema fue abordado de manera larga y concisa hasta que finalmente un tema deslindó en otro, Lyss "Mechangel" Gruaca y Kiyora tekiva.
-Me lo dices y no lo creo. Entonces Zeraal practica "la protocultura" con Lyss Gruaca?.
-Eso fue después que dejó de practicarla con Kiyora, porque fue capturada por Jack Archer. Lo demás es historia.
-O sea que Kiyora fue amante de Zeraal y como ahora no está, Lyss es quien la reemplaza en su predilección. Jamás pensé que alguien como Zeraal adquiriera hábitos humanos.
-No solo un hábito, Vala. Creo que el realmente le interesa Kiyora. Todo el ataque que ha hecho actualmente a diversos puntos del planeta es debido a su furia porque tenemos a Kiyora.
-Imagino que ella debe estar hecha una fiera lejos de su señor.
-Totalmente lo contrario. Ella ya no desea seguir con él. Kiyora ha cambiado mucho, ahora es otra.
-¿En serio Kiyora es otra? –preguntó Vala.
-Así es. El amor la cambió. Así como me cambió a mí cuando conocí a Max, y a ti cuando conociste a Kyle.
-No lo puedo creer, me lo hubiera esperado de cualquier otra, hasta de Zashynka o Aruam, pero no de ella. ¿Y de quién se supone que está enamorada?.
Miriya tomó un poco de té y luego contestó mirando con cuidado hacia otros lados y bajando la voz.
-De Rick Hunter.
Vala tosió, atragantada por el agua que estaba tomando en ese momento.
-¿Qué?... ¿Acaso ella se volvió loca?.-Vala puso el vaso en la mesa –¡Cómo se le ocurre enamorarse de Rick Hunter! …Además de estar casado, es el comandante de las RDF… ¡Eso es totalmente osado!. De veras que aspira alto... Aunque bueno, de hecho ella siempre lo ha hecho. Nadie que no sea quien tiene el poder.
Miriya terminó de tomar su té. Suspiró lentamente y luego tomó la mano de Vala.
-Amiga, necesito contarte algo, pero no aquí.
-Mir, no me asustes…¿Es algo malo?.
-En realidad es difícil de definir.
Miriya pagó la cuenta y ambas zentraedis salieron del lugar. La señora Sterling manejaba el jeep con rumbo a ir aún más a las afueras de Macross. Ella iba callada, hasta que finalmente, un par de kilómetros después se detuvo en un mirador con vista a las casas de las afueras de aquella ciudad. Apagó el carro y apretó un botón el cual hizo que la capota se hiciera hacia atrás, para poder sentir el viento sobre su rostro.
-Me he callado esto por mucho tiempo pero ya no puedo más –Miriya se quitó los lentes y miró hacia el frente.
-¿Amiga, qué sucede? ¡Realmente me estás asustando! –Le dijo Vala.
-Hay dos secretos de los cuales lamentablemente para mí me enteré fortuitamente, y que además involucran a Rick. No he querido decírselo a nadie, ni siquiera a Max, por muchas razones. Siempre he sido imprudente cuando hablo y por ello muchos me critican, así que esta vez decidí quedarme callada. Pero realmente siento que no puedo más…-luego miró a Vala- Tú, Vala, has sido mi mejor amiga desde hace mucho tiempo y aunque hayamos estado distanciadas siempre nos hemos mantenido comunicadas. Me has demostrado tu lealtad en los momentos más difíciles y por ello deseo compartir esto contigo, para que me ayudes a alivianar mi peso.
-Amiga, sabes que puedes contar conmigo. Hay veces que uno no puede cargar solo con algo que nos asfixia.
Miriya puso su vista nuevamente en el horizonte.
-Rick no sabe que al momento de morir Lisa, ella… -hizo una pausa -…Ella estaba embarazada.
-¡Qué! –Vala llevó sus manos a su boca, luego pasó sus manos a través de su larga cabellera negra, como un tic nervioso -…¡Pero eso es terrible!...-¿-y tu como supiste que ella estaba esperando un hijo?.
-Fue en Japón. Una noche en el hospital cuando esperábamos que Rick se recuperara. Ella me pidió que no se lo dijera a nadie. Ni siquiera a Claudia GRant, su mejor amiga. Creo que solo Helena Chase. Pero el día de los actos protocolares en el entierro de Lisa, Helena se me acercó y me pidió que no le dijera nada a nadie, ya que no valía la pena, y solo alargaría la tristeza de todos, en especial de Rick.
-Por supuesto que sí!... Concuerdo con Helena. Sería doblemente duro para él saber que murieron dos personas y no una… -Vala miró a Miriya con angustia –No quisiera saber que haría Kyle si a mí o a nuestra hija le ocurriera algo. Probablemente moriría del dolor. Igual si le sucediera algo malo a él.
-Entonces ¿tú también hubieras callado?.
-Sinceramente sí… ¿Para qué duplicar el dolor de él?. Eso sería muy cruel.
-Bueno, entonces no me siento tan mal.
Miriya colocó nuevamente sus lentes.
-Qué bueno que pude ayudarte con esto.
-Pero eso no es todo, amiga.
-¿Cómo? ¿Acaso hay algo más?.
-Sí… El segundo secreto es sobre Kiyora.
-¿Kiyora?... –Vala frunció el ceño- ¿Qué le sucede a ella?
-¿Recuerdas lo que te dije que ella sentía por Rick?
-Sí… ¿y qué con eso?
-Rick y Lisa tuvieron muchos problemas desde la llegada de Jack Archer. Al punto de que se separaron por un tiempo.
-Eso también lo supe. Tú sabes que en el mundo militar todo lo del alto mando se vuelve noticia hasta en los confines de la Tierra.
-Durante ese lapso Rick se marchó de su casa y se fue a vivir a un dojo que le fue heredado. En ese dojo, el doctor Lang tenía viviendo a Kiyora como parte de su recuperación para mitigar su hostilidad y para esconderla de las oscuras intenciones de los miembros del alto mando. Entonces una noche en que Rick estaba fuera de control, ellos estuvieron juntos.
Vala miró a Miriya con los ojos y la boca abierta en señal de sorpresa.
-¿Estás segura de lo que me estás diciendo?
-Sí, eso me lo contó el Doctor Lang hace poco, después de la muerte de Lisa, un día que me llamó para decirme que Kiyora necesitaría mi apoyo, pues algo más le estaba sucediendo.
-Pero, entonces ¿Rick siente algo por ella?.
-No, no es así –Dijo mirándola fijamente – Vala, yo llevo casi 10 años entre micronianos. Tu apenas llevas 3 años entre ellos, y dos años casada con Kyle. Te tomará más tiempo aprender cómo son los hombres.
-¿Qué me quieres decir con eso?.
-Ellos no son como los zentraedis que cuando avistamos la protocultura en nuestro ser, solo lo hacemos por una persona. Y solo a ese le seremos fiel siempre.
-¡Exacto!.
-Pues ellos no. Muchas veces actúan por impulso, o venganza, o despecho, simplemente por lo que le llaman placer… Aunque con la actitud de Zeraal en el caso de Lyss Gruaca, no quiero pensar que esa conducta se esté pasando a los zentraedis.
-Entiendo lo que dices. Kyle me ha hablado de ello. Y la verdad doy gracias que hasta ahora nada de eso ha pasado entre nosotros.
-No podemos confiarnos. Pese a tener la misma genética, no somos iguales en el actuar. Los instintos de ellos son débiles y sucumben al placer fácilmente. Aunque comprendo, según Lang me reveló, que Rick no actuó con cordura.
-Es algo muy extraño de aceptar. Pero entonces los sentimientos de Kiyora nunca fueron recíprocos.
-Exactamente. Para él fue solo una noche de copas. Pero ella lo ama.
-Lo que no entiendo es por qué el doctor Lang te llamó para contarte todo eso.
-Porque soy zentraedi femenina igual que ella, y la única que la había aceptado hasta ahora. Ella no tiene más compañía. Todos le dan la espalda, la aborrecen. Eso me sucedió a mí los primeros días cuando llegué a Macross. Me costó mucho adaptarme, y aún hoy, habiendo traicionado a mi raza y defendido a muchísimos micronianos, hay algunos de ellos que quisieran verme muerta.
-Entiendo todo. A mí me pasa lo mismo. Incluso Kyle tuvo problemas con su familia cuando se casó conmigo porque estaba embarazada de él.
-Ambas hemos pasado por esa situación, por eso creo que nos toca apoyarla. Además considero que ella es más útil para los humanos teniéndola como aliada que como enemiga.
Miriya encendió el carro y colocó nuevamente sus lentes.
-Vayamos al dojo de Rick. Quiero que veas a Kiyora.
-No creo que la comandante me recuerde. Nunca fui de sus favoritas. Un día me dijo que mis técnicas de vuelo eran estúpidas y que debía aprender de Aruam.
-¡Claro que te recuerda! Le he hablado de ti… De hecho me dijo que solía decirte eso para que mejoraras –Miriya sonrió… -Además, hay algo que debes ver y que te enterarás al llegar. Es algo que te impactará.
Vala frunció el ceño nuevamente. Era su segundo día en Macross y se había enterado tanto de buenas como de malas noticias. ¿Acaso había más sorpresas?.
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Minutos más tarde…
Miriya estacionó el carro cerca. Los guardias dejaron entrar a ambas mujeres y cerraron el portón de inmediato.
Vala miraba a todos lados maravillada por la belleza de aquel lugar. Jardines de rosas por todos lados, una fuente natural de agua, enormes áreas verdes, una casa al estilo japonés antiguo, en fin, como un pequeño paraíso dentro de aquellas murallas.
Daisuke, quien barría a lo lejos, hizo un alto para saludar a Miriya desde donde estaba. Ella le devolvió el saludo. Dejaron sus zapatos en el portal y entraron hasta la estancia.
Pudieron ver a Kiyora de espalda, sentada en el piso sobre un futón. Ella estaba tan concentrada tejiendo que no se percató de la llegada de ambas.
Vala no podía creer que aquella mujer que se veía ahora tan dócil, había sido su anterior comandante, temida por todos. Vala la recordaba con claridad. Entre las filas de las quadronos. Kiyora Tekiva era la más hermosa de todas, con sus enormes y brillantes ojos verdes, su largo cabello negro y su cuerpo muy bien dotado y formado. Siempre fue la favorita de Zeraal, y con la partida de Miriya, Kiyora se había convertido en líder indiscutible, tanto como lo fue Zeraal con la muerte de Khyron… Vala la contemplaba desde lejos entre las filas quadronos mientras ella daba las órdenes, antes de partir a algún combate, y deseó muchas veces ser Kiyora Tekiva.
-Kiyora, hemos vendido a visitarte.
-Miriya… Qué bueno que estás aquí. Tenías varios días sin venir.
Miriya tomó a Vala del brazó y la puso frente a Kiyora.
-Ella es Vala Norri-Bartley, de quien te hablé. Formó parte de nuestras filas.
-Vala Norri, claro que te recuerdo. Solía decirte que no me gustaban tus maniobras –dijo ella mirando a la pelinegra.
-Así es. Es un honor verla nuevamente, comandante.
-¿Comandante? –Kiyora sonrió –Ven, siéntate a mi lado.
Vala se sentó en el futón contiguo. Miriya prefirió ir a la cocina por un vaso de agua.
-Físicamente usted no ha cambiado nada, comandante Tekiva. Sigue igual de hermosa que siempre.
-Tú también eres hermosa. De hecho las quadronos somos mucho más hermosas que las humanas –dijo mirando a Vala –Pero no me digas comandante. Ahora solo soy Kiyora.
-Me costará hacerlo, pero prometo que la llamaré solo por su nombre.
Kiyora sonrió.
-Iré a la cocina. Hice unas galletas deliciosas. ¿Crees que puedes ayudar a levantarme?.
Vala se lavantó inmediatamente. Le extrañaba que Kiyora le pidiera ayuda para ponerse en pie. Le ofreció la mano a su antigua líder y entonces, cuando Kiyora quedó de pie, frente a ella, Vala se dio cuenta de algo que la dejó fría…
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Mansión Archer
Era muy tarde en la noche y hacía bastante frío cuando Jack Archer terminó de colocar sobre la arena, cerca del mar tras el patio trasero de su residencia, la fina peinadora y las pocas pertenencias que aun quedaban de Lisa en la casa. Era el lugar exacto donde había quemado el piano.
Botellas de licor vacío yacían tiradas por doquier. Cuando hubo apilado los enseres, bebió un gran sorbo de whiskey. Limpió su boca, y roció sobre dichos enseres lo que quedaba del licor. Luego, encendió un fósforo y lo hizo caer en aquel lugar. Enseguida todo fue llenándose de fuego, quemándose lentamente.
El ex mercenario, embriagado empezó a hablar para sí mismo.
-No quiero acordarme nunca más de ti, Lisa… Jamás te perdonaré que me hayas abandonado… pero él, Rick, es el culpable de todo. ¡Debí dejar que se muriera! –Jack cayó de rodillas en la arena, frente a la enorme hoguera –Entonces la culpa finalmente viene a mí. Yo soy finalmente quien tiene la culpa.
Jack aún no había derramado una sola lágrima por Lisa. Pero se estaba haciendo todo el daño posible a sí mismo para irse de aquella vida, la que ahora consideraba miserable.
-Llévame contigo, Lisa. No quiero estar aquí –dijo, luego que abrió una nueva botella de licor y la bebió casi hasta la mitad.
Miró hacia el mar y vio alucinaciones. Quizás producto de las pastillas éxtasis que había consumido, o quizás los otros narcóticos que había aspirado antes. Si no hubiera sido un hombre tan atlético y fuerte, quizás ya había muerto producto de la cantidad de substancias que había ingerido durante todas esas semanas.
-El mar… -dijo mirando hacia allá.
La mirada de Jack sobre el mar no abarcaba los límites de ese ámbito… Ni trazas de aves marinas. Jack caminó lentamente hacia el mar. Soltó la botella sobre la arena y fue metiéndose poco a poco en aquellas aguas. Ausencia total de tierra. El ex mercenario había tomado la decisión de ahogarse en aquellas aguas.
-El mar…
Minutos más tarde, conforme se internaba en su seno, ya en las profundidades todo era calma para él. El agua empezó a introducirse en su hundido cuerpo, en sus pulmones, en su ser. Lejos de todos y de todo. El tiempo infinito cristalizó en mil fantasías apelotonadas en su mente, sin emitir rugidos estremecedores. Estaba finalmente muriendo.
Su cuerpo se hundía lentamente como un muñeco sin vida. Quizás allá abajo, entre peces, corales y moluscos, finalmente encontraría la paz en su maltrecho espíritu.
De pronto, sintió un calor. Abrió los ojos. Una hermosa visión le era ofrecida sin tener algún tipo de sentido. Unos rayos de luz que pasaron a través de su espacio creando ilusiones ópticas de múltiple colorido y admirable trazo. Sintió entonces, que alguien se acercó a su espalda y se aferraba a él. Pudo claramente ver sus brazos a través de su torso. Unos blancos, níveos y tibios brazos, arrullándolo… y un susurro en su oído.
-Mi Jack… Mi pobre Jack.
Jack sintió estremecer su cuerpo. Cerró sus ojos y recostó su cabeza al hombro de aquella mujer. No supo por qué, pero se sentía seguro y protegido a su lado.
-Estamos vivas, Jack… debes ayudar a Rick y venir por nosotras.
-¿Lisa?..
Entonces sintió el impulso hacia arriba, gradualmente, casi como la rapidez de un huracán. Todo es espuma y rugiente ondulación. Jack tan solo es un diminuto juguete entre las furias marinas, perdido de toda orientación, sometido a la fantasmal aureola desprendida de las olas que se cruzan ahora tras sus espaldas hasta llevarle poco a poco hasta la orilla.
No sabía si estaba muerto o vivo. Boca arriba, miró su rostro claramente. Era hermosa. La misma mujer que se le había aparecido en otro de sus sueños. Aquella misma que le había avisado que Rick estaba vivo.
Ella se inclinó hacia él... Jack sintió los labios de ella sobre sus labios, un beso que le otorgaba la calidez a la frialdad de los suyos. Entonces sintió que en aquel aliento había vida, luego se incorporó y quedó allí sentada junto a él, estática, mirándolo.
Los pulmones de Jack reaccionaron como un último intento por la supervivencia. Tosió por instinto, votando una gran cantidad de agua. Siguió tosiendo incluso hasta que un poco de sangre saliera por su boca. Luego quedó allí tendido, boca abajo, con la respiración entrecortada… Trató de voltearse, pero no tenía fuerzas. Poco a poco la oscuridad se apoderó de su ser.
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Cuando volvió a la conciencia, se encontró tumbado en la orilla de aquella amplia playa. El tiempo era espléndido, luminoso y cálido… y la muerte en la oscuridad de las profundidades, era ahora uno de tantos malos recuerdos.
Era de mañana. Había necesitado varias horas para recobrar la consciencia. Luego, ante la debilidad y el dolor de cabeza, sintió que era cargado hasta lo que pudo ver que era el interior de su mansión.
Escuchaba voces y pudo avistar algunos rostros. Sangriento y Sunshine. Jamás confundiría la espesura de las cejas y el moño recogido del cherokee, tampoco los rubios y diminutos rizos del cabello de su otro amigo.
Aún semi inconsciente, sintió que pasó de un frío mortuorio hasta la calidez de un lecho. Sintió que le ponían ropajes suaves. Su cuerpo estaba magullado. Le pesaban los párpados. Escuchó nuevas voces, sintió un pinchazo en su brazo, quizás una venoclisis y luego una mascarilla de oxigeno.
Cuando por fin pudo estabilizarse, se hallaba tendido sobre la cama de su habitación, en su casa, cubierto de unas gruesas sábanas. Por primera vez y de manera extraña, sintió un paroxismo de alegría al verse con vida. Y aunque ya no tenía la mascarilla de oxígeno, aún llevaba puesta la intravenosa.
Una mano oprimía la suya, miró hacia un lado para encontrarse con el rostro de Izzy Randall, que aguardaba en aquella estancia esperando a que él despertara. Tan pronto lo vio rebullir, lanzó un grito de triunfo.
-¡Jack! ¡Por fin te despiertas!.
-Hola, "Izzy-Mizzy" –Así le decía él de cariño -¿Qué haces acá con este mercenario loco?.
-Digamos que eres mi mal necesario.
Jack sonrió y fue entonces que se sintió algo sobre su frente. Tenía compresas sobre la cabeza. Por sobre de eso, se sentía la boca seca y supremamente débil. La intravenosa a su lado le daba a entender que estaba en proceso de desintoxicación de su organismo.
-Jack, tienes una nueva oportunidad. Michael hubiera querido estar vivo, pero lamentablemente no lo está. No busques más tu destrucción, eso sería una burla ante las muertes de quienes han fallecido. Una recaída podría ser mortal para ti.
-Cuánto tiempo he pasado aquí?
-Cinco días.
-Cinco días!… -repitió –Esto es una locura.
-¿Hay algo que necesites en este momento?.
-Sí, tengo sed.
Izzy fue hacia una pequeña mesa aledaña y llenó un vaso de agua el cual le dio. El ex mercenario bebió dos vasos más…
-Helena… -dijo pensando alto –La necesito tanto, pero debe odiarme. Imagino que esta vez definitivamente no quiere saber nada de mí. Es lo mejor, es demasiado buena para alguien como yo.
-Jack, no sé qué decirte.
Parecía mentira que aún estuviese vivo. Trató de ordenar sus pensamientos hasta nuevamente perderse entre los hechos, el recuento de los daños y las nuevas oportunidades a lo largo de su vida. Posteriormente recordó el rostro de aquella mujer, como un recuerdo cercano y lejano al mismo tiempo.
-No te vayas, Izzy…
-No lo haré… –respondió ella tomando su mano y acariciándole sus revueltos cabellos con la otra.
Enseguida un sueño reconfortante lo envolvió y todo cobró una especial dulzura en su ser, en el ámbito de la inconsciencia.
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Mientras tanto…
Una semana había pasado ya desde que Rick visitara la tumba de Lisa. Desde esa noche no había podido dejar de pensar en la posibilidad de que ella estuviera viva de algún modo. Algo dentro de sí le decía que de alguna manera u otra su presencia no se había extinguido de esta vida.
Esa mañana, había salido muy temprano rumbo al centro de rehabilitación. Casi a mediodía, decidió dirigirse a la oficina del doctor Lang. Quería averiguar absolutamente todo sobre los hechos que rodearon la muerte de Lisa.
El doctor Lang lo vio asomarse a la puerta y entrar a su oficina. Rick estaba puesto de una sudadera gris deportiva y unos tenis especiales para su terapia.
-Adelante, comandante, tome asiento.
-Doctor, disculpe si lo interrumpo a estas horas, pero quiero saber quiénes especialmente fueron los que encontraron el cuerpo de Lisa.
-Bueno, fueron unos soldados de la Cruz del Sur.
-Usted alguna vez llegó a ver su cuerpo.
-Rick… -el doctor Lang se puso de pie –Se que es difícil aceptar la realidad pero…
-¡Solo contésteme, doctor! –Rick miró el recorrido del científico –Le pregunto porque he estado indagando estos días y a quiénes le he preguntado me han dicho que nunca vieron su cuerpo.
-El informe del general Leonard indica que… pues estaba descompuesta debido a que fue una explosión.
-¡No soy idiota! Se lo que sucede en una explosión. ¿Pero qué hay de sus restos?. ¿Quién la identificó? ¿Quién hizo la prueba de ADN si no fue usted mismo?.
-Pues lo hizo Lazlo y su asistente. Lazlo me indicó personalmente que como estaba irreconocible debió irse al ADN y fue positivo.
-¿Por qué no lo hizo usted mismo?
-La búsqueda duró varias semanas. Me mantuve al tanto los primeros días, Luego fui asignado al satélite fábrica debido a una fuga en los motores de alimentación en los motores réflex del SDF-3… Cuando regresé de tal misión, ya se había realizado todo el procedimiento con los restos de Lisa. El mismo día en la tarde fue el sepelio.
-¿Quién le ordenó que usted era quien debía ir a arreglar esa fuga?
-El Supremo almirante Reinhardt.
-Se supone que es Zand quien hace ese trabajo. ¿No le parece extraño que en esta ocasión lo hubieran asignado a usted?.
-Pues yo nunca desconfiaría del Almirante Reinhardt.
-Debo hablar con él.
-El no está en Macross. La única forma de hablar con él es vía satélite a Marte.
-Es lo que haré.
-Rick, ¿qué es lo que estas pensando?.
-Es solo una suposición, pero debo salir de dudas.
Rick se levantó e iba a salir de allí en ese momento para continuar con sus pesquisas, pero en ese momento Lang lo detuvo.
-Rick, no quiero meterme en tus ilusiones, pero más que aceptar algo que uno no desea aceptar, es mejor pisar tierra y ver la realidad.
-No entiendo qué me quiere decir.
-Hay algo que no sabes. Pero te veo recuperado y creo que es tiempo de que lo sepas.
-¿Es algo sobre Lisa?.
-No, es sobre Kiyora.
-¿Kiyora? –Rick frunció el ceño- Doctor Lang, eso es asunto suyo. Yo no tengo nada que ver con ella, y tampoco tengo tiempo para ella ahora. De hecho, la única zentraedi que me interesa ahora es Lyss Gruaca. Por ello reanudé mi entrenamiento. En cuanto sea el Rick Hunter de antes, subiré a mi nave y juro que acabaré con esa maldita.
Lang suspiró. Esto sería más difícil de lo que imaginó.
-Lo siento, Rick, pero esto sí te compete.
-¿A qué se refiere?.
-Necesito que vengas conmigo.
-Doctor, no tengo tiempo nadie en estos momentos, ¡mucho menos para Kiyora!.
-Rick, esto es muy serio. Te exijo que vengas conmigo, ahora.
A Rick le extrañó la actitud de Lang. Vislumbró entonces que algo estaba pasando. Algo bastante serio y que sentía que tenía que ver con él.
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Una hora después, Rick y el doctor Lang llegaban al dojo Hisamori. Los guardias cerraron el portón y ambos hombres caminaron a través del enorme patio delantero.
-Muy bien, doctor, ¿de qué se trata todo esto?.
-Te traje porque si te lo decía en otro lado, quizás no ibas a venir para no enfrentarte con esto debido a la perturbación.
-Pero de qué está hablando, no entiendo nada!
-Daisuke, ve al jardín trasero y procura que Kiyora no venga hacia acá.
-Todo en la vida tiene consecuencias, comandante. Venga conmigo.
Lang llevó a Rick hacia una ventana que daba al jardín trasero. Desde allí se podía apreciar a Kiyora cortando unas rosas rojas y poniéndolas en una cesta. Rick pudo verla a lo lejos, con su largo cabello rojizo y puesta de un kimono blanco.
-No estoy para perder el tiempo. ¿Qué se supone que tengo que ver?.
-Preste atención, Rick. Fíjese bien...
Por algún motivo lucía angelical, sobre todo en aquel preciso momento en el que se volteó, haciendo que sus cabellos revolotearan entre la fresca brisa mañanera.
Ya de perfil, mientras continuaba cortando las rosas, Rick notó algo que lo dejó al borde de la consternación.
-¡Doctor Lang!... ¡Kiyora!… ¡ella!…
-Así es, Rick… -Lang miró al líder Skull -… Kiyora está embarazada.
Con ciencia cierta no supo que pregunta hacer. Nada salía de su boca en ese preciso momento. Le fue difícil pronunciar la siguiente pregunta.
-¿Pero cómo?... ¿cuándo?... ¿De quién es?.
-Le responderé de la misma manera en que me preguntó: Lo concibió por el método natural hace 6 meses atrá, es decir, con la ayuda de un hombre. Aunque ella se dio cuenta cuando tenía 3 meses y yo un mes después.… Según me contó, fue la noche en que tuvo relaciones con usted… y según las pruebas de ADN que yo mismo realicé en tres ocasiones para estar totalmente seguro y que tengo en este bolsillo, el padre del hijo que ella espera, es usted.
-¡No!... ¡No puede ser!
Lang dio los papeles a Rick, y efectivamente las pruebas eran contundentes.
De súbito, un rostro de espanto se apoderó de Rick. Una asfixiante congoja taponó su garganta. Durante unos minutos no pudo moverse, agarrotado por mil pensamientos contradictorios. Necesitó agarrarse de la pared para respirar con calma. Se sentía abrumado y estúpido.
Al fin, su voluntad se impuso y fue capaz de gesticular algunas palabras.
-No sé qué diablos decir, ni hacer… Esto es demasiado para mí.
-Lo primero es aceptar la responsabilidad. Ella te necesita en estos momentos.
-¡Fue solo una vez y fue un maldito error!. –Rick tiró los papeles al piso… –¡No me pida que de buenas a primeras sienta algo por ella o por la critatura! ¡No soy un robot, sabe!
-Comandante Hunter, así como tuvo la osadía de tener sexo con ella, ahora acepte su responsabilidad. Al menos muestre algo de compasión por Kiyora. Ella lo ama.
-¡Pero yo no!... En estos momentos solo tengo cabeza para ver qué fue lo que sucedió con mi esposa… y no estoy dispuesto a…
-¡Rick Hunter!.
Rick iba a seguir argumentando, pero por distraerse en dicha discusión, no se había dado cuenta que Kiyora le había visto desde afuera. Ella soltó la canasta de rosas y fue hacia él, abrazándolo con un profundo amor.
-Rick Hunter, lloré tanto por ti cuando supe que estabas perdido en Japón. Luego me alegré cuando volviste sano y salvo y pudiste despertar. Sabía que vendrías por nosotros… ¡Mira!.
Kiyora se separo del abrazo y le enseñó su abultado vientre a Rick. Luego tomó la mano de él y la puso sobre el vientre.
Su vientre no era muy grande, de hecho parecía que tenía si acaso unos 4 meses. Eso se debía a la contextura atlética de Kiyora y a que solo le apetecía comer frutas y vegetales.
-Rick, es tu hijo…
Rick quitó su mano del vientre de Kiyora y se alejó de ella con estupor.
-Kiyora, lo siento, pero esto es demasiado para mí…
-Pe… pero no entiendo, ¿qué quieres decir?...
-En estos momentos no puedo hacerme cargo de ti. Estoy confundido, abrumado y necesito tiempo para asimilar esto y… ¡sencillamente no puedo!
-Pero Rick.
-¡No puedo, Kiyora!...¡No puedo!...
Dicho esto, salió de allí caminando rápidamente hasta perderse entre la salida y alejarse de allí.
-¡Rick Hunter!
Lang fue hacia ella y la detuvo a medio camino, antes de que saliera por la puerta tras él.
-Es mejor así, Kiyora. Esto es muy difícil para él. Dale tiempo.
-Tiempo?... Tiempo para qué? –dijo angustiada –Llevo muchos meses esperándolo.
-Esto no es así de simple. Él ahora tiene muchos problemas.
-Doctor Lang, me siento con una angustia en mi pecho –dijo llorando -Me siento mareada.
-Será mejor que vengas conmigo. Te examinaré.
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Kiyora estuvo toda la tarde encerrada en su cuarto, llorando desconsoladamente. No había querido comer nada y el doctor Lang empezaba a preocuparse por su estado. Decidió entonces llamar a Miriya.
La señora Sterling llegó una hora después. Tocó la puerta de su cuarto varias veces hasta que finalmente accedió a abrir. Kiyora le dio la espalda y volvió a acostarse en su cama.
-Kiyora, el doctor Lang me contó lo sucedido.
-¡Rick Hunter me desprecia!. No quiere saber nada de mí, ni del bebé –dijo llorando.
-Amiga, debes entender que el hecho de que vayas a tener un hijo de él no quiere decir que él se vea obligado a amarte o a estar contigo.
-¿Pero por qué no?... Max Sterling está contigo, ¿por qué Rick Hunter no quiere estar a mi lado?.
-Es duro, pero debo decírtelo. Porque él no te ama, Kiyora. Si te embarazó fue solo algo biológicamente fortuito.
-No entiendo nada! ¿Qué quieres decir con eso?
-Lo que sucede químicamente entre los humanos, o entre humanos y zentraedis cuando tienen sexo sin protección y la mujer está en su periodo fértil. Eso no quiere decir que tu bebé sea producto del amor. Él de hecho amaba a otra persona.
-Esa mujer, Lisa Hayes, ya está muerta. ¿Qué lo detiene para que esté conmigo?
-Pues, supongo que no está acostumbrado a ti. Amar a alguien no es algo que suceda de la noche a la mañana.
-Por favor, Miriya, tú eres su amiga. Habla con él. Dile que lo necesito a mi lado. Dile que lo amo y que quiero que esté conmigo y con mi bebé. Por favor.
-Bueno, no te prometo nada, pero trataré.
Kiyora se aferró a Miriya.
-Parezco fuerte, pero en realidad tengo miedo. Mi hermoso cuerpo se ha transformado. A veces siento mareos y otras veces siento que la criatura se mueve y me golpea. Me siento inútil, no soporto ver mi vientre tan grande. Tengo miedo de morir cuando el bebé nazca.
-Eso es normal, recuerda que te dije que pasaría. Lo que no debes sentir es miedo a la muerte. De hecho nosotras la zentraedis somos más fuertes que las humanas a la hora de dar a luz.
-Yo solo quiero tener una familia con el hombre que amo, así como la tienes tú.
-Hay veces que no se puede obtener en la vida todo lo que deseamos. Ya no vivimos entre zentraedis de línea dura, donde todo se obtenía a la fuerza.
Kiyora secó sus lágrimas. Se acercó al ventanal y miró a través del horizonte. Dentro de sí aún tenía el espíritu de una guerrera, y estaba dispuesta a obtener a Rick Hunter a toda costa.
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Casa de la familia Hunter
Casi dos semanas habían pasado desde que Rick se enteró de la noticia del embarazo de Kiyora y aún no sabía cómo reaccionar.
Sentado en el sillón de su sala, miraba a su hijo Roy jugar a los videojuegos. Lo había llevado nuevamente a vivir con él desde hacía dos días. Cada día que pasaba debía inventarle algo nuevo sobre la ausencia de Lisa, en base a las preguntas que hacía el pequeño.
Al mirarlo se preguntaba sobre el hijo de Kiyora. ¿Cómo sería? ¿Qué sentiría al momento de nacer?, ¿Acaso había actuado como un monstruo al tratar a Kiyora de esa forma?.
Ayer había levantado el teléfono y llamado al doctor Lang para saber cómo se encontraba ella. Ciertamente él sabía que debía cargar con las consecuencias de sus actos. Había decidido asumir su responsabilidad. Procuraría que al bebé no le faltaría nada cuando naciera, pero lo que no haría de ninguna forma es convivir con Kiyora. En esos momentos, cuando Lisa había muerto por culpa de las acciones de Zeraal, era cuando menos deseaba siquiera ver a Kiyora.
Su mente era un cúmulo de pensamientos infinitos. Casi no dormía pensando en todos sus problemas. Pero lo cierto era que no podía detenerse a analizar sobre ello. Había una pequeña luz de esperanza en su corazón que le indicaba que Lisa estaba viva, y eso era lo único que le importaba ahora.
Mildred le trajo una taza de té, interrumpiendo sus pensamientos. Rick tomó un sorbo y lo puso en una de las mesitas aledañas. La regordeta mujer lo miraba con gran tristeza. Ciertamente él no era el mismo de antes. Rick casi no comía ni dormía; lucía pálido y triste… y cuando no estaba triste estaba de mal humor o sencillamente lejano y pensativo. Poco se percataba de lo que sucedía a su alrededor. En las noches se encerraba en su cuarto. Mildred lo escuchaba llorar, como un susurro. Otras veces lo veía tomar el uniformde Lisa o alguno de sus trajes y aferrarse a ellos con melancolía. También lo veía haciendo muchas llamadas, indagando y preguntando sobre la muerte de ella.
Minmey, quien aún continuaba viviendo en esa casa para ayudarlo en su recuperación, les anunció desde la alberca les que el almuerzo estaba listo. Rick, escuchó aquello y fue hacia su hijo. Cargó a Roy entre sus brazos para llevarlo afuera. Realmente no tenía apetito, pero Minmey era tan insistente que prefería no discutir con ella.
-Mildred ¿no vienes con nosotros? –le preguntó Rick.
-No, gracias señor. No vaya a ser que el almuerzo me caiga mal. Además, creo que esa mujer ya lleva bastantes días viviendo aquí con usted, y el niño ya se empieza a hacer preguntas.
La regordeta mujer le dio la espalda y se retiró a su habitación. Sencillamente a Mildred le desagradaba la presencia de Minmey en esa casa y obviamente Rick se había dado cuenta de ello.
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-A la nana de tu hijo no le caigo, ¿verdad? –preguntó Minmey, cuando los tres estuvieron sentados en la mesa de la alberca.
-¿Por qué lo dices?
-Es notorio…
-Ella tiene un carácter especial, pero es una excelente nana. Quería mucho a Lisa y cuida muy bien a Roy. Yo le tengo un profundo cariño.
-Por eso la entiendo. Imagino que me ve como una intrusa.
-No le hagas caso.
-Papá, -preguntó el pequeño –¿Por qué Minmey está viviendo aquí con nosotros?... ¿Cuándo vendrá mamá?
-Bueno es que…
-Lo que pasa Roy –interrumpió Minmey –…es que estoy cuidando la casa junto a Mildred. La próxima vez traeré a mi hijo Johnny para que juegue contigo.
-¿Tienes un hijo?.
-Sí. Tiene dos años. Sé que se llevarán muy bien.
-Papá, ¿podré jugar con Johnny?.
-Claro que sí, hijo.
Los minutos siguieron. Minmey conversaba con Roy, pero Rick parecía no estar allí. Lucía distante y lejano. Parecía jugar con la cuchara y la comida. Casi no probaba bocado.
Al momento de recoger los platos, Mildred llegó con la bicicleta de Roy, a fin de llevarlo de paseo. Rick le colocó el casco y los protectores al pequeño. Le dio un beso en la mejilla y le dijo unas palabras antes de que saliera a jugar.
-Hijo, sabes que eres lo más importante en mi vida. ¿Te lo había dicho antes?.
-Sí, papá, muchas veces.
-Te quiero, Roy, te quiero más que a nada ni a nadie en este mundo.
-Yo también.
Luego de un profundo abrazo, vio marcharse hacia el parque junto a Mildred. Cerró la puerta y salió nuevamente a la alberca. Allí se quedó de pie, viendo los reflejos del sol sobre la piscina, sumido en sus pensamientos.
-Tengo que averiguar sobre ese día del accidente. Cómo es que Zeraal supo la hora y el lugar exacto para atacar. Pareciera una emboscada planeada. Algo no me cuadra…–pensó calladamente
-Rick, sé que algo no anda bien. Te conozco y puedo asegurar que algo te perturba –Le dijo Minmey yendo a su lado.
-Es lo normal. Extraño a Lisa, eso es todo.
-No... Hay algo más. Sabes que puedes confiar en mí.
-Ya te dije que no es nada.
Minmey fue hacia él y lo abrazó por la espalda.
-Solo quiero verte feliz. Quizás aún no sea el momento. Siempre respeté tu matrimonio con Lisa. Pero ahora siento que eres tan infeliz y eso me parte el alma. Y solo quería que supieras en medio de tus tribulaciones que… aun te amo, Rick… De hecho, nunca he dejado de amarte.
-Minmey –Rick se volteó asombrado… - Pero, ¿Y qué hay de Jonathan?. Pensé que lo amabas.
-Lo intenté. Pero simplemente no puede –dijo ella – Además, él cree que no lo sé, pero hace unos meses atrás empezó a cambiar y contraté un detective privado. Cuando vi las fotos me di cuenta que él tenía una relación con su ex esposa. Se lo reclamé y decidimos darnos una oportunidad por el bebé. Pero realmente no funcionó.
-No lo sabía.
-¡Oh, Rick! En estos últimos días he tenido bellas fantasías con nosotros. Cómo quisiera que tú, Roy, mi hijo Jhonny y yo viviéramos los cuatro juntos y tratemos de ser una familia ante tantas desgracias… -Insistió –Recuerdas que ese era la fantasía que teníamos cuando nos conocimos. Vivir juntos y ser felices. Éramos casi unos niños, pero teníamos tantos sueños.
Ella se acercó por el frente y le dio un apasionado beso en la boca, rodeándolo el cuello de él con sus brazos. Rick apenas si recordaba el calor de aquellos besos de su juventud. Sin embargo, él no hacía otra cosa en ese momento si no pensar en toda la desgracia que lo rodeaba. Sencillamente no era feliz y dudaba mucho de poder serlo nuevamente. Por tal motivo, separó sus labios de los de ella.
-Vivir juntos y ser felices: ese era mi sueño, Minmey, no el tuyo… El tuyo era ser famosa y lo lograste…–Le dijo él sin reparos…-Siento mucho lo sucedido con Jonathan, y también siento no llenar las expectativas de tu fantasía, pero en estos momentos no puedo ofrecerte nada como hombre. Estoy lleno de problemas y existen asuntos que debo resolver. De hecho, debo salir para terminar una misión que empecé hace poco sobre la muerte de mi esposa y la emboscada de Lyss Gruaca..
-¡Solo vives obsesionado con la muerte de Lisa y con liquidar a esa zentraedi, Lyss Gruaca!... –respondió molesta... –¡Mírate! ¡Casi no comes ni duermes. Te la pasas horas entrenando en el centro y luego te vas a la base a indagar. ¡Por favor, Rick! Trata de hacer otras cosas que te llenen el espíritu y te hagan verdaderamente feliz.
-¡Lo único que me haría feliz en este momento saber que Lisa vive… o al menos matar a la infeliz zentraedi esa! –le gritó.
-Rick…-dijo decepcionada –¿qué está sucediendo contigo?
-Minmey, para mí eres mi mejor amiga, solo eso… -dijo mirándola con seriedad –En el pasado solo teníamos una cosa en común y era que ambos deseábamos lo que no teníamos, pero una vez alcanzado aquello simplemente no sabíamos qué seguía después…
-Pero Rick, eso era antes, ahora ambos hemos cambiado.
-Tal como lo analicé un día en el pasado, tu vida y la mía son muy distintas, también nuestro carácter.
-¡Pero no entiendo eso del carácter! Tú y yo solíamos pasarla bien. En cambio recuerdo que solías estar en desacuerdo con Lisa. No había compatibilidad con ella antes del ataque de Khyron.
-Eso fue antes… Luego todo cambió… -dijo con melancolía –Reñíamos por orgullo y por tantas otras estupideces porque en el fondo no soportábamos la idea de que el uno rechazaba al otro, cuando en realidad nos queríamos.
-¿Alguna vez me amaste, Rick? ¿O todo fue simplemente una ilusión?.
-Claro que te amé. Fueron más de tres años esperando por ti… -añadió –Pero cuando regresaste a mí, ya estaba enamorado de ella… Y no creo poder amar a nadie más así.
Las lágrimas caían por las mejillas de Minmey. Era como si él se aferrara cada vez más al recuerdo de Lisa… tanto, que dolía.
-Solo quisiera que me dieras una esperanza. Yo podría darte el tiempo que desees para que tomes una decisión definitiva.
-No me esperes. No hay nada que deba pensar –dijo con determinación –Agradezco lo que has hecho por mí, pero creo que es hora de que regreses a tu casa y a tu vida real como la artista que eres. Tu hijo y tu público te necesitan más que yo. Eres una excelente persona y una bella mujer. Hay muchos que darían lo que fuera por hacerte feliz.
Dicho esto, Rick caminó hacia la puerta, tomó las llaves del auto y se marchó con rumbo hacia la base.
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Base de Macross
Max Sterling había terminado la jornada de aquel día. Apagó las luces de su oficina y caminó hacia la oficina de Rick, en el pasillo siguiente, para apagar aquellas luces, cuando de pronto vio al líder Skull sentado en su asiento, mirando hacia el ventanal.
-¿Rick? No me dijiste que vendrías hoy.
-Max, acabo de hablar con el Almirante Reindhart via satélite y me ha dicho que el día que hubo una fuga de escape de los motores réflex, envió a Lang y no a Zand por sugerencia de Leonard. Ya que según Leonard, el iba a necesitar a Zand para una misión especial que no le especificó.
-¿Y qué con eso?.
-Eso provocó que fuera Zand y no Land quien hiciera la autopsia de Lisa.
-Pero, y eso qué tiene.
-¿No te parece eso extraño?... Es primera vez que una autopsia del alguien del alto Mando no es hecho por Lang.
-Amigo, se que estás afectado, pero la muerte de Lisa no tiene remedio –dijo Max –Debemos seguir con la misión, tal como ella hubiera querido. Acabo de escoger a los dos nuevos prospectos que reemplazarán a Oats y a Lucca y quiero ver si efectivamente estás de acuerdo porque…
-¡Max!, ¡Max!... –le interrumpió –Confío en tu criterio. Escoge a quien mejor te parezca.
-Pero Rick, necesito que veas…
-Eso no me interesa ahora –interrumpió de nuevo –Entiende que tengo cosas más importantes que hacer. Debo hacer unas averiguaciones.
Rick hizo una llamada a Khonda a su casa, en ese momento.
-Khonda, necesito que me busques los nombres de los tres tipos que supuestamente encontraron los restos de Lisa cerca de la isla Micrón.
-Entendido, comandante. Lo tendré mañana temprano. Pero sepa usted que es la segunda persona que me pide lo mismo este día.
-¿Cómo?... ¿Quién más te mandó a investigar esto?
-El capitán Archer. Me llamó esta mañana, muy temprano y me estuvo preguntando por los doctores Lang y Zand y por esos pilotos. Solo le dije que no estaba autorizado a decir nada que usted no me indicara que dijera. Así que luego de insultarme dijo que averiguaría por su cuenta y cerró el teléfono groseramente.
Rick cerró el teléfono en medio de su absorto.
-Así que Archer también tiene las mismas dudas –Rick Miró a Max -… ¿Él ha hablado contigo últimamente?.
-Negativo, Rick. Lo último que supe por chismes entre el trío terrible y Miriya es que él estuvo muy afectado por la muerte de Lisa. Tanto así que no había pisado la base en mucho tiempo. Al parecer había caído en una profunda depresión que lo llevó al consumo de sustancias peligrosas y se vio muy afectado…
-Pues al parecer ese mal nacido ya está bien… Aún tengo una cuenta pendiente con él.
-Rick, ¿no tienes suficientes problemas como para buscar uno más?. Además recuerda que Jack te salvó la vida en Japón.
-¡Eso no quita el hecho de que violó a mi esposa!. –gritó enervado por la rabia.
Max miró a Rick con espanto.
-¿De qué estás hablando? ¿Te volviste loco?
-Es una historia muy largo que solo nos compete a él y a mí… Tarde o temprano me las va a pagar.
-Creo que estás fuera de control. Todos lo comentan. No hablas con nadie, luces extraño, no te interesa nada de la armada y esto realmente me preocupa porque siento que cada día que pasa T.R. Edwards toma más y más el control de las RDF. Debes olvidarte de la muerte de Lisa, hay que continuar, Rick.
-¡Pues No! –gritó molesto – ¡Para ti es muy fácil decirlo porque no es Miriya la que está muerta!... ¡Quién murió fue Lisa! ¡Mi Lisa!... y sé que hay algo raro detrás de todos los hechos que rodearon su muerte. ¡Cuando sepa quién o quiénes se ensañaron contra ella, voy a acabar con sus malditas vidas aunque pase el resto de mi vida en la cárce!... Juro por Dios que esto no se quedará así, aunque eso no le importe ni a ti, ni a nadie.
Dicho esto recogió sus cosas y salió por la puerta, dejando a Max estático sin dar crédito a lo que acababa de escuchar.
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Rick corrió por aquellos pasillos ante la mirada atónica de los pocos que quedaban a esa hora. Fue al edificio contiguo y entró a la oficina de Leonard de manera abrupta. La secretaria de Leonard, bastante asustada, entró a la oficina también.
Leonard, quien hablaba por teléfono, terminó la llamada y quedó allí sentado, estático, mirando a Rick.
-Lo siento, General Leonard, pero no pude detenerlo –dijo la secretaria.
-No te preocupes, Claudette, yo atenderé al comandante.
La mujer no había terminado de salir, cuando Rick fue hacia el escritorio de Leonard.
-¿Por qué fue usted quien se encargó de todo lo concerniente al sepelio de mi esposa?
-Las preguntas que debo contestar, se las contestaré al capitán Archer, ya que él es formalmente el esposo de la difunta, no a usted.
-¡Pero cómo se atreve a hablarme así! –Rick golpeo con ambas manos el escritorio de Leonard.
-..Y hasta donde sé, comandante, el capitán Archer no ha venido aún a mi oficina a preguntarme nada. Debe estar aún desintoxicándose de su problema de adicción depresiva.
-Lo que él haga o no haga, no es mi asunto. Todo el mundo sabe que Lisa Hayes era mi mujer y la madre de mi hijo…
-Pues no fue con usted que estuvo viviendo los últimos meses en Macross. Así que no tengo por qué contestar nada a nadie que no sea su formal esposo.
-¡Maldición!... –Rick, furioso, tumbó al piso todo lo que estaba en el escritorio de Leonard y se le iba a abalanzar encima, pero en ese momento entraron dos agentes de seguridad que la secretaria había llamado.
Los tipos echaron mano de Rick.
-¡El comandante Hunter está fuera de control. Sáquenlo de aquí!.
-¡Suéltenme! –les gritó, quitándoselos de encima, para luego dirigirse a Leonard… -¡Se que algo esconde!...¡Usted no es más que un miserable!
-Entiendo que usted esté paranoico por la muerte de la madre de su hijo. Pero será mejor que se controle. Regrese a su casa y descanse.
-¡Esto no acaba aquí, Leonard!...
Cuando todo aquel despelote terminó, Leonard cerró la puerta con cerrojo. Su semblante cambió de tranquilo a muy preocupado. Luego fue al teléfono e hizo un par de llamadas.
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Mansión Archer
Izzy despertó en la cama de Jack. Buscó aferrarse a él, pero al darse la vuelta se dio cuenta de que él no estaba. Se levantó, con una bata cubrió su cuerpo desnudo cuya visión dejaba ver un nuevo tatuaje que se había mandado a hacer sobre su silueta. Era una enorme flor de loto que iba desde su derriere hasta la parte alta de su espalda. Ese se sumaba al lobo que tenía en su hombro, una rosa roja en la nuca y una soga de espinas en el tobillo. Siempre compartió con Jack su afición por los tatuajes.
Lavó su rostro en el lavablo. Luego se puso el piercing de la ceja, pues únicamente solía quitarse ese, y no el que llevaba en la lengua. Aún así, ella seguía siendo hermosa, y aquel estilo lejos de hacerla lucir decadente, le daba un aire bohemio.
Izzy estaba feliz. Tenía un par de días quedándose allí con Jack… Él ya estaba bastante recuperado y ciertamente el sexo entre los dos era excelente; explosivo, loco, picante, sin ningún tipo de tabú o inhibición.
Lo que fuera que tuvieran les estaba haciendo bien a ambos. Ella estaba consciente que su estadía allí era momentánea, y que Jack no iría más allá tras algún tipo de sentimiento. Al menos él esperaba que ella lo tuviera en claro esta vez. El trato era que ninguno se involucraría emocionalmente. Solo buscar la compañía ante la pérdida de dos seres querido. Solo era amistad combinada con placer.
Para Jack aún todo era sombrío. No superaba el dolor por la muerte de Lisa, pero algo dentro de sí lo inquietaba y debía accionar sobre ello. Por otro lado, extrañaba a Helena, pero no quería seguir lastimándola como hasta ahora había hecho. No estaba listo para enfrentar aún un desenlace con ella.… Con Izzy todo era más fácil ahora. Aunque parecía extraño ella lo entendía y se identificaba con él sin pedir a cambio atarse a él.
Ella salió de la habitación y bajó las escaleras en cuanto lo vio de pie, abriendo la puerta.
Jack deseaba reencontrarse con el doctor Weiss, el psiquiatra que Lisa le había conseguido y con el que se había atendido antes. Sentía que lo necesitaba para que lo ayudara a pasar este difícil momento de su vida. Pero antes debería hacer algunas cosas.
-Jack, ¿vas a salir?.
-Luego de este encerramiento y de haber recuperado mis fuerzas necesito algo de smoke de la ciudad. Me siento alejado de todo.
-¿Pero, a dónde vas?.
-¿Tengo cosas que hacer?
-Disculpa si te pregunto, pero eso tiene algo que ver con las llamadas que has estado haciendo a la base.
-¿Acaso me espías?
-No, nada de eso. Es que sin querer, te escuché discutiendo con Khonda esta mañana.
-Es algo que tengo que hacer, y ya… –respondió con apuro.
-¿Estarás bien? No quiero que te metas en problemas.
-Ahora estoy limpio –dijo mirándola -… Intoxicado no sirvo para nada. Menos para averiguar sobre lo que deseo averiguar.
-Si quieres, te acompaño.
-No es necesario.
Jack iba a salir, pero Izzy lo agarró por el brazo.
-Cuando regreses, ¿deseas verme aquí?
-Esa es decisión tuya, amiga... Sabes lo que puedes y lo que no puedes esperar de mí.
Dicho esto, siguió su rumbo. Se subió a su camioneta y partió.
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Estaba decidido a indagar sobre todo lo que rodeó la muerte de Lisa. Misma indagación que no pudo hacer antes debido a su deplorable estado de ánimo.
Casi en el centro de la ciudad, escuchó unas campanadas. Se detuvo. Estaba frente a la única iglesia católica de Macross… ¿Cuántos años tenía que no entraba a una?.
-¿Por qué no?...
Aquella iglesia seguía la tipología de las iglesias parroquiales de Europa del sur. Planta rectangular con disposición interna basilical, compuesta por tres naves con cubierta de artesonados de madera y con cabecera en forma de polígono. Sin embargo su aspecto actual es el resultado de un largo proceso reconstructivo luego de la lluvia de la Muerte y el ataque de navidad de Khyron.
La fachada está formada por una única puerta de arco apuntado abocinado con arquivoltas, sobre la que se desarrolla una profusa decoración estructurada en tres pisos. El campanario actual de la torre era una obra de arte. El primer cuerpo de campanas es de planta cuadrangular mientras que el segundo es de planta elíptica.
Jack estacionó su moto. Subió las escalares frontales y allí de pie, desde afuera, miró hacia el interior de la iglesia.
Allí destacaba la portada plateresca y una tabla manierista que representaba el Martirio de San Sebastián. Asimismo, junto a la Capilla del Sagrario vio un cuadro que representaba el Descendimiento de Cristo.
Respecto a la orfebrería, podía ver la custodia procesional del Corpus realizada en plata, oro y piedras preciosas, también el templete del corpus, los frontales de plata del altar mayor y capilla del sagrario, los blandones y candelabros de plata del altar mayor, la cruz procesional de plata, y los cálices. Pero sobre todo, como visión central a un costado de la cruz de Cristo, el retrato de la Mater Dolorosa rodeado de una decena de velas prendidas.
Jack se hizo la señal de la cruz y entró.
Pocos eran los que estaban presentes. La mayoría, señoras mayores que rezaban puestas de velo. Siguió su paso lentamente, esquivando el confesionario. Sonrió con ironía la pensar que si se llegaba a confesar, de seguro le provocaría pesadillas al párroco de la iglesia.
Finalmente llegó frente a Notre Damme o Nuestra Señora, la Mater Dolorosa. Hacía más de 20 años que no le miraba directo a los ojos. Ni siquiera recordaba que los de ellas estaban llenos de lágrimas.
Se estuvo unos segundos mirándola fijamente hasta que no pudo más. Cayó de rodillas al suelo.
-Perdóname madre por no visitarte durante tantos años y por perder la fe. He sido un pésimo católico... No sé si cambie algún día. Quizás nunca lo haga. Pero si tan solo se diera el milagro de que Lisa viviera yo sería capaz de enrumbar mi vida… De no ser así, por favor dame la resignación necesaria para seguir adelante por mi hijo, porque siento que mi vida ya no tiene sentido.
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Luego de salir, decidió ir a hablar con Helena para pedirle perdón por la forma en que la había tratado. Estaba seguro de que ella finalmente no iba a querer saber nada de él, pero también él necesitaba ver a su hijo J.B., quien estaba viviendo con ella.
Estaba cerca a la casa de Helena, cuando antes de doblar la esquina vio un auto estacionarse frente a la casa de ella. Jack estacionó su carro en dicha esquina, se bajó y esperó detrás unos árboles cerca de allí. Pudo notar que Gunther Reinhardt se bajó de aquel carro y llamó a la puerta.
Efectivamente, con un ramo de rosas rojas en la mano, Gunther tocó el timbre varias veces hasta que finalmente J.B. la abrió.
-¿Qué quiere usted aquí? ¡Helena no está!
-No mientas, joven cadete entrometido. Acabo de hablar con ella y sabe que la venía a visitar.
J.B. miró a Gunther con una mirada de odio.
-Mire, usted es un fastidioso, ya deje de molestarla, ella no lo ama.
-Ese no es asunto suyo, mocoso. Más vale que le digas a Helena que estoy aquí.
La puerta se abrió más y Helena apareció.
-Gunther, pasa adelante.
Reindhart dejó entrever una triunfal e irónica sonrisa ladeada. Sin "rebajarse" siquiera a mirar a J.B., entró triunfal mientras entregaba las rosas a Helena.
-Helena, como sabes necesito hablar contigo, pero a solas.
Helena colocó las rosas en un jarrón con agua y fue donde el chico.
-J.B, ¿podrías ir con Nancy hasta la tarde?. Ella llamó temprano y dijo que quería hablar contigo.
-¿Acaso vas a volver con él? –renegó en voz alta –Tú no lo amas.
Helena lo abrazó por la espalda y lo llevó hacia el otro extremo de la sala.
-Por favor, J.B. necesito aclarar unas cosas con Gunther.
El chico se desprendió de Helena, luego tomó su abrigo, y salió de allí de mala gana.
-Helena –dijo Gunther –Esa reacción de él no es normal.
-Lo que pasa es que él desea que regrese Jack y yo regresemos.
-Pues a mí me parece que él está como obsesionado contigo.
-¿A qué te refieres?.
-Él ya no es un niño. Su mirada fue la de un hombre celoso. Además se ve mal que prácticamente siendo un hombre, esté viviendo aquí bajo tu mismo techo. Eso se podría interpretar de mala forma ante el consejo militar.
-Lo que piensen esas viejas momias no me interesa. Y además estás equivocado, no es lo que estás pensando.
-Está bien, no perderé mi tiempo hablando del chico. Gunther se sirvió un trago y se sentó en el sillón –Como te conversó mi padre antes de partir a su misión, debido a la desafortunada muerte de Lisa y debido a la negativa de Claudia Grant, tú has sido seleccionada para comandar el SDF-3. El Consejo está un poco intranquilo ya que ha pasado bastante tiempo y tú aún no nos das la respuesta. No quiero pensar que tus sentimientos hacia Jack Archer están interfiriendo en dicha decisión.
Helena hizo una pausa.
-Te mentiría si te dijera lo contrario, pero ya me enteré que el ahora vive con Izzy Randal. Al parecer volvió con ella.
-Para un hombre de bajos instintos como Archer, cambiar de mujer es como cambiar de calzones. Para él todas son un juego.
-¡No quiero hablar de él!.
-Lo siento, Helena. Pero es lo que pienso.
-Volviendo al tema que te atañe, lo cierto es que hay algo más que ha influido en mi respuesta, y es el infinito cariño que le tenía a Lisa. Siento que estaría usurpando su lugar y eso me impediría llegar a buen término conmigo misma.
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Afuera, Jack vio alejarse a J.B. bastante molesto, en dirección hacia la esquina donde él estaba. Cuando cruzó detrás de los árboles, Jack lo agarró de sorpresa por el abrigo.
-¡Pero qué diablos! –dijo sin saber quien lo agarraba.
-J.B., te he dicho que no me gusta que tú .
-¡Papá!. –el chico soltó el cigarro y lo abrazó –Estás recuperado. ¿Qué haces aquí?.
-Vine a verte a ti y a Helena, pero veo que ella está acompañada.
-¡Tienes que hacer algo! Ese pedante de Reinhardt quiere quedarse con ella.
-Eso no es nada nuevo.
-¿Sabías que hace poco le fue asignada la misión que haría la capitana Hayes?
-¿La misión de Tirol?.
-Sí… Ella aún no ha decidido, pero no se qué nuevas intenciones tenga él. ¡Debes detenerlo!, él no se puede quedar con Helena.
-Hijo, eso es algo que Helena debe decidir –le dijo –Ahora ve hacia donde te dirigías, yo hablaré con ella a su tiempo.
J.B. siguió su camino de mala gana, mientras que Jack se fue acercando con cuidado hacia la casa de ella, desde donde podía escuchar la conversación.
-Gunther, no es tan fácil. Lisa fue como una hermana para mí… y yo fui tan egoísta con ella.
-Todo fue culpa de Archer. Ese patán hizo que ustedes dos se enemistaran. Pero por suerte ya está fuera de tu vida.
Helena tomó un viejo álbum que tenía y se sentó junto a él.
-Estas éramos Lisa y yo cuando terminamos secundaria.
-Muy hermosas las dos, como siempre.
-Lisa lucía un cabello hermoso y tan largo que yo tenía que ayudarla para hacerse peinados, le caían casi a media pierna. A veces yo me pasaba hasta una hora haciéndole tejidos o recogidos.
-De eso sí me acuerdo. Ella era como ver un hada… y como ver un ángel.
Helena sonrió.
-Acá fue durante el baile de graduación. Me escogieron como la reina de la escuela, mientras que Lisa fue la presidenta del centro de estudiantes. Ella era muy atlética, siempre le gustaron los deportes y el ballet, en cambio yo prefería algo más tranquilo como la pintura y la escultura.
-Te veías preciosa, Helena –dijo él –Se que también fuiste la reina de belleza de la Academia Robotech.
-Sí, competí contra muchas y gané. Recuerdo que Lisa estaba muy contenta ese día. Cuando nos graduamos, ella fue el primer lugar de la academia –dijo rememorando –Sabes, Gunther, desde niña yo siempre ganaba los concursos de belleza y reinados donde entraba, pero a Lisa nunca le interesó eso. Ella prefería ser la número uno académicamente, y eso la hacía aún más admirable. Hubiera dado lo que sea por tener la fuerza militar y estrategia nata que ella poseía.
-Ambas eran diferente en sus respectivas formas –Gunther tomó álbum y lo hizo a un lado –Helena, necesito que tomes una decisión. Y te lo digo porque mi padre dio la autorización para empezar con la construcción del SDF-4, y desea que yo tenga el mando del mismo.
-Eso sería grandioso, Gunther. Te lo mereces.
-Pero igualmente sabes lo que siento por ti.. –Él fue hacia ella y le dio un obsequio.
-¿Qué es?
Cuando Helena abrió el obsequio vio un hermoso anillo de diamantes.
-Es… hermoso…
-Helena, mi destino depende de la decisión que tomes –Él la tomó por los hombros –Si aceptas casarte conmigo, estaré contigo en el SDF-3 como tu vice-almirante en la misión a Tirol, algo así como los puestos que ocuparían Lisa y Rick… si no, me quedaré a la espera del comando del SDF-4.
-¡Gunther!.. No sé qué decirte…
-No digas nada. Tómate tu tiempo… -dicho esto la besó en los labios.
Afuera, Jack no sabía qué hacer, ni mucho menos qué decir. Había escuchado todo perfectamente. Con cuidado, se dirigió nuevamente hasta su jeep y partió de allí. Necesitaba aire, ordenar sus pensamientos y sentimientos. No podía ser egoísta. Aún sentía que su pena por la muerte de Lisa lo ahogaba. Pero Helena era muy importante para él. Era como el último eslabón puro que quedaba en su vida. Por ello, decidió ir a un despeñadero con vista al mar, cercano al atajo que usualmente tomaba para ir a su casa. Allí meditaría al respecto.
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Dojo Hisamori
Caía la tarde. Kiyora estaba harta de permanecer encerrada en el dojo. Sentía que se asfixiaba como un gorrión en una jaula. Además sentía que debía hablar con Rick. Ella lo necesitaba y deseaba estar a su lado.
Se puso un pantalón de lycra, unas zapatillas, una sudadera ancha, gorra y lentes oscuros. Pese a su estado, se subió a un árbol cercano sin que Daisuke se diera cuenta. Amarró una soga, dio un brinco y fue a dar al borde del muro. Era sorprendente como aún con 6 meses de estado seguía siendo muy ágil.
Bajó corriendo la montaña, luego caminó unos metros hasta llegar a la estación del tren. Irreconocible tras aquellas vestimentas, abordó el mismo rumbo al centro de la ciudad.
Media hora después al llegar a la estación central de Macross, el bullicio de la gente y el movimiento de los transeúntes parecieron confundirla. Salió corriendo de allí. Escuchó sirenas y pitos de automóviles. Vio a un taxista a punto de abordar, le dio un puñete en el rostro y este cayó noqueado al piso. Tomó el taxi y lo manejo sin rumbo fijo.
Sentía al menos que era libre que podía hacer lo que le daba la gana. Dio vueltas por todo Macross hasta que se sintió perdida. Entonces llegó a un despeñadero cerca del mar, pues recordó que el patio de la casa de Jack Archer colindaba con el mismo, y que dicha casa estaba cerca de la de Rick.
Estacionó el carro unos segundos y miró el mar. Tenía tanto tiempo sin ver el mar. Por algún motivo extraño las profundidades de La Runsé, e incluso la atención que le prestaba Zeraal. Pero ciertamente no cambiaría su vida actual.
-Vaya, vaya, vaya… ¿pero qué tenemos aquí?
Kiyora quedó fría al escuchar aquella voz a su espalda, pues le era terriblemente familiar.
Con cuidad abrió su abrigo y la mochila que llevaba a su espalda la colocó de frente, para esconder su vientre.
-¡Gorian!
-¿Acaso pensaste que nunca te encontraría?
-¿Cómo es que me has encontrado?
-He sabido todo el tiempo que te mantienes viviendo en ese dojo de Rick Hunter… Y si no he atacado antes es porque sé que inmediatamente alarmaría a las RDF por tratarse de una propiedad de su comandante –Gorian se acercó a ella peligrosamente –Pero ahora estás aquí, sola, conmigo.
-¡No te me acerques!
-Pareces molesta. Deberías estar contenta, pues pretendo llevarte conmigo. Debes regresar con nosotros. Lord Zeraal te está esperando.
-¡NO!
-¿Qué?... ¿Qué diablos te sucede?. Si me he pasado estos meses acá es por ti. No puedo regresar a La Runsé sin ti, o Zeraal me mandaría a Aniquilar. Además si tú regresas, él podría utilizar a Lisa Hayes para otros planes.
Kiyora empezó a respirar agitadamente ante tal noticia.
-Esa mujer, Lisa Hayes. ¿Acaso está viva?
-No sé si aún lo está. Solo sé que la orden fue capturarla y llevarla a la fosa –Gorian sonrió – La estrategia de Zeraal era cambiarla por ti. Pero luego esa Lyss Gruaca le metió en la cabeza que yo debía encontrarte sin necesidad de usar a Lisa Hayes. Así, si te llevo de vuelta, él podría chantajear a las RDF a su antojo. ¿Comprendes?.
Kiyora quedó pensativa un momento. Ella no podía regresar por muchos motivos. Ya no amaba a Zeraal, sino a Rick Hunter. Además estaba esperando un hijo de Rick, y si esa mujer regresaba a su vida, él se quedaría con Lisa y no con ella ni con el hijo que estaba esperando. Por otro lado, Kiyora perdería la vida, ya que Zeraal la mataría al saber el estado en el que se encontraba.
-No entiendo nada de lo que está sucediendo. No estoy lista para regresar.
-Déjate de estupideces –Gorian gruñó – Es necesario que regreses, esa tipa, Lyss Gruaca, influye demasiado en Zeraal y está dando órdenes como si fuera nuestra jefa. Prácticamente lo está manejando a su antojo. Pero lo peor no es eso.
-¿Acaso hay algo peor?
-Durante el ataque la nave donde capturaron a la capitana, Aruam murió.
-Eso no puede ser posible. ¡Aruam No!
-Me informaron uno de los que participó en el ataque que vio a Lyss Gruaca dispararle a Aruam por la espalda, pero ella le dijo a Zeraal que fue uno de las RDF.
-¿Por qué hizo semejante cosa?
-Aruam era fuerte enemiga de Lyss. Siempre le ponía obstáculos con tal de alejarla de Zeraal. Obviamente él le creyó a Lyss y los demás no se atrevieron a decirle la verdad por temor.
-¡Esa perra maldita!. ¡La acabaré en cuanto pueda hacerlo!
Kiyora empezó a llorar, mientras que Gorian se extrañaba por esa reacción.
-No pensé que eso te fuera a afectar tanto.
-¡Claro que sí, idiota! Ella era mi mano derecha.
-Estoy convencido de que ella es una agente doble. Trabaja para los dos bandos.
-¿Qué quieres decir con eso?.
-Kiyora, recuerda que la primera vez que salió a combate ella desapareció y supusimos que estuvo capturada. Luego, como por arte de magia reapareció diciendo que pudo escapar y que debido a eso le apodaban Mechangel. Siempre ha actuado de forma sospechosa. Estoy segura de que intercambia información con alguien del alto mando.
-Pues no te creo.
-Debes creerme. Es necesario que vuelvas. Eres la única que podría hacer que Zeraal vuelva a ser el de antes.
-Si regreso contigo nos mataría a ambos.
-¿Qué quieres decir con eso?.
Kiyora dejó caer el bolso al suelo y Gorian pudo ver el cambio en su cuerpo.
-¿Pero por qué diablos estás tan gorda? ¿Qué sucedió con tu cintura?
-Estoy embarazada.
-¿Embarazada? ¿Qué es eso?
-Llevo a un humano en miniatura dentro de mi vientre, él está formándose dentro de mí, tal y como le sucedió a Miriya Parino cuando tuvo una cría de Max Sterling.
-¡Cómo!.
Gorian se echó para atrás espantado, horrorizado, lleno de asco y terror. No podía creerlo.
-Si llegó así donde Zeraal nos aniquilará a ambos, Gorian... –dijo ella –A mí por haber hecho protocultura con un humano, y a ti por no haberme cuidado, ni llevado a tiempo con él.
Gorian vomitó sobre el pasto. Necesitó de unos minutos para recuperarse. Limpió su boca y miró a Kiyora con odio.
-¡Eres una maldita hija de perra! –el líder de los Scavengers se le abalanzó sobre ella con furia –¡Cómo hacer eso con un humano! Te acabaré con mis propias manos.
-¡Suéltame!.
-¡Maldita!... ¡Tú y tu cría van a morir!
Gorian le dio una cachetada a Kiyora y esta fue a parar al piso. Luego fue sobre ella e intentó ahorcarla. La zentraedi luchó como pudo, pero él era más fuerte.
-Te voy a acabar… -Gorian sacó un cuchillo para liquidarla. Pero en ese momento sintió el amarre de una mano sobre su puño.
-¡Suéltala, monstruo! .
Gorian sintió un punzaso en su espalda. La sangre corriendo. Luego fue tomado por el cuello y arrojado a un lado… Ambos, tanto Kiyora como Gorian se estremecían del dolor y tosían copiosamente.
-¡Archer!...
Jack iba caminando camino a casa, cuando prefirió acortar por el atajo para ir a meditar al mirador del sendero frente al mar. En lo que pasaba por allí, se encontró con dicha escena.
Gorian se arrastró hasta la punta del despeñadero.
-Vas a morir como un perro.
Jack sacó su pistola para volarle los sesos, pero en ese momento Gorian se tiró del altísimo lugar para caer al mar. Jack estuvo viendo durante varios minutos, pero no había rastro de él.
-Ese gusano de seguro debe estar muerto.
-¿Por qué? –preguntó Kiyora aún en el piso -¿Por qué me has defendido si siempre hemos sido enemigos?. Tú me detestas.
Jack se volteó.
-Sigo detestándote… Pero no puedo ver que alguien mate a una embarazada –Luego se dirigió al carro- …¡Levántate, Gorian pinchó las cuatro llantas del carro que robaste!. Te llevaré donde el padre de tu hijo.
-¿Cómo sabes quién es el padre de mi hijo?.
Jack sonrió con cinismo.
-Tengo informantes hasta en tu trasero… Además, qué otro imbécil podría haber sido, sino el idiota ese.
-No voy a entrar a tu carro. De ninguna manera.
-¿Quieres que te obligue? –Jack le recordó que traía un arma –Además, con esa barriga no podrías correr ni medio metro antes de que te alcance... Y si intentas pasarte de lista te juro que te mato sin importarme tu estado.
-Tú sigues sin agradarme. De hecho por más que he tratado de ser una buena zentraedi yo te sigo odiando –Ella de mala gana entró al carro.
-Me da igual. Total, tampoco me agradarás jamás –dijo prendiendo un cigarrillo y dando marcha al carro.
-Apaga esa cosa. El doctor Lang me dijo que el humo del cigarro es veneno y no debo respirarlo porque le hace mal a mi bebé.
-¡Ese no es mi problema! No dejaré de fumar por tu maldito bastardo... Baja el vidrio y saca la cara por la ventana –respondió Jack con el cigarro entre sus labios -…¡Y ya cierra la boca! Detesto escucharte…
-¿Entonces por qué quisiste llevarme con Rick Hunter? .
-Porque gozaré el hecho de tirarle en cara de que estuvo divirtiéndose contigo mientras Lisa sufría por él… Esa me la debe.
Kiyora bajó el vidrio. Realmente necesitaba aire. Todo lo que le había dicho Gorian la había dejado impactada. Aruam muerta, ¿Lyss Gruaca, doble espía?... y lo peor, esa mujer, Lisa Hayes, ¿estaría de verdad viva, o solo era un invento de Gorian?
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Casa de la Familia Hunter
Rick regresó a casa furioso. Entró a su cuarto, fue al baño y lavó su rostro.
-¡Ese maldito Leonard! ¡Estoy seguro que esconde algo! –dijo mirándose al espejo.
Solo a esa hora de la tarde, casi a las 15 horas, la casa en silencio. Rick salió hacia el patio trasero de la alberca. Quería aire, quería tranquilidad. Terminó de pie frente a un pequeño jardín de flores que él y Lisa habían hecho juntos poco tiempo después de mudarse a esa casa.
Le pareció verla allí, hincada sobre la hierba verde preparando el terreno para la siembra de las flores. Con sus largos cabellos castaños acentuados por los rayos mañaneros y la hermosa sonrisa que puso al verlo… Recordó que hicieron el amor allí mismo al lado del sembradío, bajo el sol tenue y el rocío.
Flashback*
-Estas rojas son Lirios del Valle, representan la pureza y la dulzura. Las de acá son tulipanes.
-¿Y cuál es su significado, Rick?
-Declaración de amor.
-Qué bello significado… Continúa.
-Estas de acá son claveles rojos, significa enamorarse. Las de allá gardenias, que representan la alegría y las rosas rosadas la felicidad –señaló él –Esas de la esquina son jazmines, la sensualidad. Y la ternura viene de la mano de aquellas, las violetas.
-Realmente me sorprendes, Rick. Me he dedicado a sembrarlas y cuidarlas pero nunca me interesé en su significado. Tampoco sabía que conocieras tanto sobre ellas.
-Aprendí a hacerlo cuando las valoré; luego de la lluvia de la muerte, la tierra quedó destruida.. –Él la tomó por el rostro –Aprender sobre las flores y su significado es fácil, lo difícil es tener buena mano para que florezcan luego de sembrarlas, y eso lo haces tú.
-Te amo, Rick…
-Yo también.
Fin del Flashback*
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Se sentó al lado del sembradío y tomó un puñado de flores. Todas secas.
-Están muertas… como tú… Siento no haberlas cuidado, y siento no haberte cuidado a ti… Lo siento mucho.
Aspiró el poco aroma que quedaba entre las que tenía en sus manos y luego lloró amargamente.
-Dios dame una sola señal de que ella vive, porque no tengo resignación. No puedo aceptar esta realidad.
Estuvo así unos minutos hasta que escuchó unas voces. Desde donde estaba, a lo lejos, pudo ver que eran Minmey y Miriya.
Ambas vieron a Rick allí abatido, desde lejos. Miriya iba hacia él, pero Minmey lo detuvo, prefirió hablarle ella.
-Rick, estaba en el cuarto de huéspedes empacando mis cosas para irme, pero el timbre sonó y era Miriya. Ella desea hablar contigo.
-No quiero hablar con nadie. Dile que se vaya.
-Pero Rick, ella es tu amiga. Además parece que es algo importante.
-¡Dije que no quiero hablar con nadie! –gritó –Solo quiero estar solo, ¿acaso no lo entienden?...
Minmay regresó con Miriya, bastante preocupada.
-Lo siento, Miriya, pero él…
-No es necesario que me lo digas, ya escuché sus gritos. El realmente está sumido en el desconsuelo.
-Lo he intentado todo, pero él no quiere salir de ese estado de culpa y tristeza.
Miriya fijó su vista en Minmey.
-¿Y tú, te seguirás quedando aquí, tratando de conquistarlo?
La cantante sintió molestia en las palabras de la señora Sterling, y eso le irritó un poco.
-Quise ayudarlo porque él es muy importante para mí. Y si lo que quieres saber es si aún lo amo, pues sí… -dijo con algo de molestia -…Pero él ya no me ama. De hecho, empaco mis cosas porque me pidió que me marchara.
-Me alegro que te dieras cuenta que con él pierdes tu tiempo. Además, él ahora tiene una obligación más.
-¿Obligación? ¿A qué te refieres?
-A nada… –dijo Miriya poniéndose sus lentes oscuros y dándose la vuelta para retirarse –Cuando esté más calmado solo dile que Kiyora desapareció.
-¿Kiyora, la zentraedi? ¿Y qué tiene ella que ver con Rick?
-Nada que te incumba… Es hora de retirarme
Miriya iba camino a la puerta cuando el timbre sonó… Minmay se apresuró abrir para quedar asombrada ante las personas que estaban allí de pie. Kiyora Tekiva junto a Jack Archer.
-¿Jack?
-Minmay…
Miriya hizo a Minmey a un lado. Pues no podía creer que ella se hubiera atrevido a escaparse para llegar allí, y encima acompañada de Archer.
-¡Kiyora!
-¡Miriya!
Miriya fue hacia Kiyora, quien lucía pálida. La tomó por el brazo y se sentó junto a ella en el sillón de la sala para hacerle una serie de reclamos… Minmay hizo pasar a Jack y cerró la puerta sin saber lo que estaba sucediendo.
-Qué sorpresa, Minmay –dijo Jack con ironía –No me digas que estás viviendo aquí, con Hunter.
-Bueno yo… Sí, pero ya…
-¡No puedo creerlo!... –Jack interrumpió con molestia –…Lisa no tiene tanto tiempo de haber muerto y Rick ya vive con otra mujer, no sin antes embarazar a una zentraedi. ¿Dónde diablos está ese mal nacido?.
-¿Embarazar a una zentraedi? –Minmay se aterrorizó -¿De qué estás hablando?
-Jack, este no es el momento para algo como esto. No es justo para nadie –dijo Miriya –¿Acaso no te da remordimiento todo lo que él ha pasado?
-¡Pues no, Miriya!...
Kiyora se levantó de la silla y fue hacia Minmay.
-¿Cómo es que esta mujer está viviendo aquí con el capitán Hunter? Eso no lo puedo tolerar.
Minmay pudo ver claramente que Kiyora estaba embarazada y necesitó aire para asimilar lo que estaba suponiendo.
-¿Jack, qué tiene que ver esta zentraedi con Rick?. Dime que no es lo que estoy pensando.
-Siento que te enteres así, Minmey, pero si estás pensando que Rick embarazó a Kiyora, pues estás en lo cierto.
-¡No!, ¡eso no puede ser cierto! –Minmey perdió el control –¡Esta mujer tiene que estar mintiendo! Rick nunca se acostaría con ella. Quizás debe ser de otra persona. ¡Ella odia a todos los soldados de las RDF!
-¡Mira, mujercita patética con voz de niña idiota, mi hijo es de Rick Hunter! ¡De nadie más!.
-¡Pues no! ¡No lo acepto!.¡Eres es una ramera entregada al mejor postor!.
-¡Estúpida! –Kiyora le dio una cachetada a Minmey –¡Vete de esta casa inmediatamente. ¡Él es el padre de mi hijo y debe estar conmigo, Así que tú, Intrusa, aléjate de él o te aplastaré como a una hormiga!. ¡Soy capaz de clavarte las uñas en la yugular!
Miriya se puso entre las dos.
-¡Kiyora, cálmate en este momento! ¡No voy a permitir que la vuelvas a golpear!.
Asustada, Minmey salió corriendo hacia la alberca, en la parte de atrás de la casa. Los demás fueron tras ella, en busca de Rick.
-¡Rick, dime que no es cierto!...
Rick ni siquiera escuchó a Minmey, la hizo a un lado en cuanto vio a Jack Archer entrar al área de la alberca. Era como si un fuego interno lo consumiera. Caminó hacia él, sin importarle que Kiyora o Miriya también se hicieran presentes en ese instante.
-¿Qué haces aquí, mal nacido?.
-Te hice un favor, Rick. Te traje a tu mujer, Kiyora. Deberías darme las gracias. La salvé a ella y a tu hijo de morir a manos de Gorian.
Rick miró con seriedad a Kiyora. No podía creer que todo esto estuviera sucediendo en tan corto tiempo. Luego, le habló a Miriya.
-Miriya, lleva a Kiyora de regreso con Lang –dijo el líder Skull–…Después hablaré con ella.
-Entendido, Rick.
-Ahora váyanse y déjenme a solas con Archer…–dijo sin dejar de mirar al ex mercenario –…Él y yo tenemos asuntos que arreglar.
-Eso es muy cierto –Respondió el ex mercenario, quitándose los lentes oscuros –De hecho Kiyora solo fue una excusa para venir aquí a saldar cuentas.
-¡Pero Rick Hunter! –Kiyora se desprendió del amarre de Miriya -¡Yo quiero vivir aquí contigo. Nuestro hijo y yo debemos estar junto a ti!.
-¡Rick! –dijo Minmay –¿Lo que dice es cierto?.
-Todo es cierto, Minmey. Las pruebas de ADN que hizo el doctor Lang lo confirmaron.
-¡Pero cómo pudiste! –le reprochó la cantante.
-Una noche de copas y despecho, embrutecido por los celos que me causó el hecho de que Lisa viviera con Archer, fue suficiente... –Rick luego habló con firmeza –…Lo que voy a dejar en claro es que a la única persona que le debía una explicación, murió… Soy adulto y no le debo explicaciones de mis actos a nadie.
-Le mentiste descaradamente a Lisa… –dijo Jack, mirándolo con recelo.
-Lisa lo sabía. Yo mismo se lo dije –Alegó Rick ante el asombro de Minmey –Lo que yo no sabía era que Kiyora estaba embarazada. Ahora debo asumir la responsabilidad con mi hijo.
Minmey llevó sus manos a la boca. Hubiera querido que la tierra se abriera y la tragara allí mismo.
-¡No puedo creerlo! ¡Esto es más de lo que puedo soportar!.
Consternada y llena de lágrimas salió corriendo. Tomó su maleta, la puso en el auto. Luego, se alejó de allí. Estaba tan desesperada que manejó sin un rumbo fijo.
-Vaya, eso fue intenso… -Dijo Jack con una sonrisa, volteando a ver a Kiyora… –Ahora viene la segunda parte…
-Rick Hunter…-alegó la zentraedi antes de que Rick hablara…–Yo no quiero irme. Me escapé del dojo para estar aquí contigo.
-¡Pues te irás!...–Rick fue hacia Kiyora y le habló duramente mirándola directo a los ojos… –Estás embarazada, y como tal, lo primero que debes aprender de las humanas es que no debes poner al bebé en riesgo. ¡Fue estúpido lo que hiciste al escaparte! Ambos pudieron morir a manos de Gorian… Además, ya le dije a Lang que no te faltará nada. Asumiré mi responsabilidad. Todo correrá por mi cuenta... En cuanto nazca el bebé lo reconoceré y me haré cargo de él…
-¡Pero quiero que vivas conmigo!.
-¡Maldición! ¡Escúchame bien, Kiyora, me atormenta decírtelo así por tu estado de gravidez, pero debo hacerlo porque me obligas a ser sincero! –Rick respiró- Quiero que te quede claro que nunca viviré contigo porque no te amo. Además, dudo mucho que mi hijo Roy se adapte a ti… Ahora regresa al dojo en este preciso momento, descansa y no intentes escapar más.
Kiyora sintió como un balde de agua fría aquellas directas palabras... Tratando de no llorar como una idiota, sintió el agarre de Miriya sobre su brazo.
-Ven Kiyora, no compliques más las cosas.
Como en trance, la embarazada zentraedi siguió a la señora Sterling. Ambas subieron al jeep de Miriya y se alejaron con rumbo al dojo…
Rick fue detrás y puso la cerradura a la puerta. No quería que nadie se metiera, que nadie los detuviera, que nadie gritara pidiendo que se calmaran. Nada iba a detener lo que venía.
Solos, frente a frente, Rick y Jack. Era hora de saldar cuentas.
Jack empezó a aplaudir con una sonrisa.
-Bravo, Rick, eso fue grandioso… Nada mejor que deshacerte de quien te estorba…
-Como siempre, tú lo provocaste.
Jack finalmente dejó de sonreír y caminó hacia él.
-Es menos de lo que mereces por haber sido un hipócrita con Lisa…
-Tú fuiste el hipócrita. Siempre tuviste todo fríamente calculado, y yo caí como un estúpido. Hiciste todo lo humanamente posible hasta que finalmente me quitaste a mi esposa.
-No te hagas la víctima. ¡Fuiste tú quien me la quitó!. Y aún después de muerta te sigues atravesado en mi camino. Quiero que me devuelvas todas las pertenencias de Lisa. Sus fotos, su ropa, sus perfumes, sus condecoraciones, sus diplomas; todas las que tenía en su departamento. Fui a buscarlas muy temprano y el conserje me dijo que tú te las llevaste. ¡Devuélvemelas ahora!.
-¡Nada de ella te pertenece, idiota! ¡Entiéndelo!.
-¡Yo soy su esposo! –Jack le gritó- ¡Fui yo quien recibió sus medallas por parte del Alto Mando hace un par de días, soy yo quien recibirá de parte de ella todos los homenajes póstumos que le hagan, soy yo quien legalmente tiene derecho de todo lo que era de ella porque soy su viudo, no tú!.
-…Y de qué mierda te sirve eso cuando ella a quien consideraba su esposo era a mí –Rick fue hacia él –Puedes tragarte todas esas medallas si te da la gana. No las necesito y no me interesan. El corazón de Lisa siempre me perteneció.
-¡Vete a la mierda! –Jack se alejó de Rick y caminó rápidamente en dirección a la puerta de vidrio de la alcoba de él que daba hacia la piscina. Jack estaba decidido a llevarse todas las cosas de Lisa, por las buenas o por las malas.
Le dio un manotazo a la puerta y entró a la habitación que era de Rick y Lisa. Allí empezó a abrir los cajones de la peinadora principal buscando las pertenencias de ella, pero Rick fue tras él y se le fue encima. Empezaron a forcejear y darse golpes. Rick no iba a permitir que Jack se llevara los recuerdos materiales de ella.
El despelote entre ambos hombres fue tan intenso que en medio del forcejeo rompieron los enormes ventanales de vidrio que daban hacia la terraza de la piscina, cayendo sobre los cristales. Quedaron así inmersos sobre miles de pedazos de vidrios quebrados sobre el piso. Algunos pedacitos se les incrustaron tanto a Rick como a Jack en los brazos.
-Maldigo el día en que te saqué de la cárcel de Darwin… -Le dijo Rick –Ojalá te hubieras podrido allí adentro.
-Y yo maldigo el día en que te rescaté de los secuaces de Fukio... ¡Hubiera dejado que te murieras en manos de Kelly Kerenski! –Le gritó Jack! …Si Lisa estuviera viva y hubiera sabido que embarazaste a Kiyora, hubiera preferido a morir. ¡Debería darte vergüenza haberte acostado con el enemigo! ¡Con la mujer de Zeraal!
-¡Cállate! –Rick fue hacia él y lo agarró por el cuello -¿Quién diablos lo dice?...¿Tú?, ¡Un monstruo maldito que abusó de Lisa!… ¡Tú que la violaste!.
Jack hizo un alto. De pronto todo su ser se turbó rememorando ese momento.
-¿Acaso creías que no lo sabía, Jack?... –Rick lo apretó con más fuerza –Tú fuiste el culpable de toda nuestra desgracia. Desde que te traje a Macross te empañaste en destruir nuestra relación. Yo no importaba, pero ella… ¿Cómo pudiste hacerlo?...
-Yo no…-Jack no supo que decir en ese instante- …Lisa, ¿ella te lo dijo?.
- Ella me lo confesó. Le costó mucho, sí, pero lo hizo… Eres despreciable.
-¡Ella me perdonó!...
-¡Cierra la mandita boca!... ¡Los gusanos no hablan! –Rick lo estrelló contra la pared –¡Lisa te pudo haber perdonado, pero yo jamás lo haré!
-Tú no tienes idea de todo lo que pasé para que ella volviera a mí. Todos esos años de cárcel en cárcel, o enviado a las peores misiones tan solo porque su padre me odiaba. Pese a todo siempre me mantuve firme por ella… ¡y tú lo arruinaste todo!... ¡Ella era mía y siempre lo será!. Ojalá hubieras muerto tú, y no ella.
Los dos empezaron a darse certeros golpes al rostro. Forcejaban como dos fieras. Se dieron patadas y fuertes empellones. Ahora no había nadie para detenerlos. Ellos estaban allí sacando todo el odio que se tenían el uno por el otro.
El ex mercenario tomó una silla de metal y le dio un golpe contundente con ella en la espalda a Rick, haciendo que este se fuera al piso por el impacto, luego se agachó, lo haló por el cabello haciendo que lo mirara y le dio puñetazos en el rostro hasta hacerlo sangrar por la nariz..
El líder skull se safó del castigo y yéndosele encima le dio un rodillazo en el mentón... Jack se recuperó y le atacó de frente dándole un cabezazo a Rick y luego un puñetazo al pecho haciéndolo caer al pavimento... Rick se separó de él, encontró una piedra, se levantó y le dio con ella en la cabeza, lo que ocasionó que Jack quedara resentido por el dolor, luego le dio con la piedra varias veces hasta que lo hizo sangrar por la frente…
Rick tomó a Jack por los cabellos y lo arrastró por el área de la piscina, cerca del estacionamiento, donde había una serie de herramientas. Tomó una llave inglesa y empezó a golpear a Jack por todos lados. El ex mercenario, abatido, agarró arena de una maceta cercana y se la tiró a Rick en los ojos.
Aprovechando que Rick quedó con la vista opaca, Jack le dio un golpe bajo, cerca de la ingle, para reducirlo. Después agarró un martillo e intentó darle un fuerte golpe en la cabeza a Rick. Éste se movió y el golpe fue a dar en el brazo del líder skull. Luego el ex mercenario le dio varias patadas al torso de Rick al verlo en el piso.
Jack tiró el martillo al piso cuando vio entre las herramientas una pata de cabra. La tomó y le pegó con ella a Rick en la espalda. Éste se retorció del dolor, pero cuando intentó golpearlo nuevamente, Rick pudo detener la mano de Jack. Forcejearon por varios minutos. Rick entonces le dio un piquete en los ojos a su agresor y se lo quitó de encima. Buscó su drill, el cual estaba conectado a la corriente, lo conectó rápidamente y agarró la mano de Jack contra el piso para perforarle la misma.
-¡Con esto, jamás podrás pilotar una puta nave en tu vida!… -Le dijo Rick a Jack.
El ex mercenario forcejeó por varios minutos, resistiéndose al ataque con el drill, hasta que finalmente se quitó del amarre de Rick, tirándole encima un bloque de cemento cercano. Luego tomó unas tijeras para darle por la espalda, pero Rick, quien ya había soltado el drill, le dio alcance a una pesada caja de clavos y se la tiró encima a Jack, antes de que le lastimara con la tijera. Aún así, la tijera rozó el cuello de Rick, haciéndole una herida.
Rick luego vio que Jack hizo un movimiento para desenfundar un puñal que llevaba dentro de su correa de cuero, así que rápidamente se hizo para atrás y tomó una especie de viga de hierro que tenía al alcance de una mesa cercana a ellos. Con la viga le dio un sorpresivo golpe cerca de la cabeza Jack, cuando este venía al ataque. El ex Mercenario cayó de Rodillas al piso, haciendo que perdiera la visión momentáneamente. Rick también lo golpeó en la espalda, con fuerza… Jack Lucía adolorido en el piso de la cochera, casi semiinconsciente…
Rick, tembloroso, de pie, mirando a Jack rendido en el piso, sintió un dolor en su costado. Empezó a respirar con dificultad. Miró hacia abajo, Jack le había clavado el puñal cerca de las costillas.
-¡Diablos! –Rick se retorció del dolor, mientras cayó de rodillas en el piso. Como pudo se sacó la parte del puñal que tenía enterrada, produciendo un grito de sufrimiento. Así se tendió en el piso, pues sintió que las fuerzas los abandonaban.
Ambos sangraban, Jack por la frente, por la cabeza, el pómulo y el oído… y Rick por el costado, la nariz, el cuello, el mentón y la boca. Sus caras hinchadas por los golpes, sus cuerpos magullados…Allí estuvieron varios minutos, estropeados, atormentados por la angustia por el daño recibido, el cual había sido mucho.
Más sin embargo, no conforme con eso, las ganas de destruirse de ambos pudo más que todo lo humanamente resistido. Dicho castigo no era suficiente para detenerse. Se fueron incorporando lentamente, tambaleantes, y precavidos. Con las fuerzas restantes los dos se dieron alcance y empezaron a forcejear por enésima vez. Seguían pegándose y lacerándose, haciéndose el mayor daño posible con lo que consiguieran. Más herramientas, mesas, puños, patadas, apretones, empellones, etc…
Rick encontró una estaca de madera y se la clavó a Jack en el hombro.
-Ahhh!... ¡Me las vas a pagar!
Jack se sacó la estaca del hombro rápidamente y luego le dio un golpe a Rick en la cara con la tapa de metal de la canasta de basura. Rick cayó mareado, sin haber esperado dicha Reacción. Luego, Jack se aferró a una gruesa cadena que había allí tirada,
Estando en el piso, Rick lo pateó varias veces, en los costados y finalmente en la cara. Jack se cubrió con ambas manos aquejado por el dolor, pero al cabo de unos segundos, el ex mercenario también lo derribó por medio de una patada en las rodillas, luego empezó a pegarle a Rick en la espalda con la cadena. Le dio tantas veces que Rick empezó a sangrar por la frente. Luego viró el brazo, haciéndole una llave, tratando de quebrárselo.
-Ahhhh! –Rick gritaba del dolor
Finalmente, Jack cambió de opinión; tomó nuevamente la cadena, se la puso en el cuello y lo arrastró amarrado desde la cochera hasta el área cerca de la piscina. Allí reanudó su intentó de ahorcarlo.
-¡Vas a morir, hijo de puta!.
Rick hacía ingente esfuerzos por quitarse la cadena, pero Jack tenía mucha fuerza. El líder Skull prácticamente se estaba quedando sin aire, su cara lucía de un color rojizo, su cabeza sangraba copiosamente. Sentado en el pavimento, forcejeaba con el ex mercenario, quien lo prensaba desde atrás con dicha cadena.
Casi estuvo a punto de perder todo sentido cuando sacó fuerzas de donde no tenía, le dio alcance a uno de los puñales que se le había caído a Jack y se lo clavó con todas sus fuerzas en el pie, traspasando la bota de éste.
-¡Ahhh! ¡Diablos! –Jack soltó las cadenas y se retorció del dolor
Rick se soltó y buscó aire. Empezó a toser sangre y a respirar agitadamente.
-Me tienes harto, mal nacido… –Rick se limpió la sangre que le corría por la boca, luego tomó las cadenas y fue hacia el ex mercenario. Ahora era él quien intentaba a ahorcar a Archer desde el frente, pero el ex mercenario, se sacó el puñal del pie y se lo hundió por el muslo.
Rick gritó del dolor. Como estaban cerca de la piscina, el líder skull perdió el balance debido a la agonía, cayó a la piscina, pero no sin antes llevarse a Jack consigo, prensado del cuello con la cadena.
Bajo el agua, Como pudo, Rick se sacó el cuchillo del muslo y empezó a ahorcar a Jack con la cadena. Jack agarró el otro pedazo de la cadena y también engarzó a Rick por el cuello, ambos tratando de ahogarse bajo aquella alberca.
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Por otro lado, Mildred, extrañada porque la puerta principal estaba trancada, tuvo que entrar con Roy por la puerta de su cuarto que daba hacia la calle y que tenía llave especial para la servidumbre. Ella pensó que Rick había salido.
Había dejado a Roy en la sala y se estaba cambiando de ropa, cuando escuchó que el niño gritaba.
-¡Papá! ¡Papá!
La regordeta mujer tuvo un mal presentimiento, no vio a Roy en la sala, así que corrió hacia el área de la alberca, desde donde venían los gritos de Roy. Al llegar al patio trasero se encontró toda el área destruida. Muchas cosas tiradas por doquier, mesas y sillas rotas, rastros de sangre en el piso. A lo lejos, en la otra parte del patio se podía ver la cochera abierta con todo tipo de artefactos derribados. Cuando miró al hacia la alberca, vio a Roy agachado mirando hacia las profundidades de la piscina, cuya agua se empezaba a teñir de rojo.
-¡Papá! –Roy lloraba desconsoladamente
-¡Oh Dios mío! –Mildred gritó al ver a Rick y Jack forcejeando en el fondo de la piscina.
Iba a llamar a Max Sterling a su celular. Fue corriendo hacia la sala, pero de pronto escuchó el grito del pequeño…
Cuando volteó, Roy no estaba. Debido a la desesperación, había resbalado hacia el fondo de la alberca.
-¡Roy!
La mujer corrió de regreso hacia donde el niño, pero él se había hundido. Lo más dramático es que ella no sabía nadar… Como pudo, empezó a gritar desesperada.
-¡Auxilio, Roy se está ahogando!... ¡Ayúdenme por favor!
Bajo el agua, ambos hombres estaban casi sin respiración cuando Rick pudo ver una silueta inanimada hundirse en la piscina… ¡Era la silueta de su hijo!...
Desesperado, soltó el amarre que le tenía a Jack con la cadena, y empezó a forcejear para soltarse e ir al rescate de Roy, pero Jack no le daba tregua, por más que forcejeara, lo tenía contra la pared de la alberca, presionándolo.
Entonces, súbitamente, Rick agarró fuerzas de donde casi no tenía, hizo un último movimiento y puso a Jack contra la pared, haciéndole seña con la cabeza y su mano en dirección al centro de la piscina.
Jack vio una pequeña silueta caer hasta el fondo. El ex mecenario abrió los ojos y se impactó al ver que se trataba del pequeño Roy… En ese momento soltó a Rick, lo hizo a un lado y fue él mismo al rescate del pequeño, ya que sabía que Rick tenía menos aire que él en ese instante.
Para Jack, el pequeño Roy representaba lo último que quedaba de Lisa. Ese niño era muy importante para él.
Fueron unos segundos de terror para ambos hombres. Rick pudo ver cómo Jack tomó el cuerpo del pequeño y emergió hasta la superficie, casi al mismo tiempo que él, quien estaba prácticamente sin aire.
Mildred pudo ver a Rick respirando agitadamente al igual que Jack, quien tenía a Roy en sus brazos. La mujer corrió y tomó al niño. Como pudo, Jack salió de la alberca y pese a estar exhausto empezó a darle respiración al pequeño, quien tenía la cara morada y parecía como muerto.
-¡Ay Dios, Roy está muerto! –decía la mujer llorando.
-¡Quítate, Archer! – Gritó Rick cuando llegó a él - ¡No lo toques! ¡Yo lo haré!
-¡Cállate, y no me jodas!… ¡No hay tiempo! –gritó el ex mercenario tratando de devolverle la respiración a Roy.
-¡Roy! ¡Hijo! –Rick se sentó cerca de la cabeza de su hijo y lo tomó por el rostro -¡Vamos Roy, no te rindas! ¡Por favor, respira!
Mildred parecía en shock mientras veía a Jack tratando de reanimarlo con más presión al pecho y dándole más respiración. Finalmente el pequeño tosió, botando una gran cantidad de agua.
Poco a poco abrió los ojos. Roy pudo ver a Jack y luego a Rick y empezó a llorar muy fuerte llamando a Lisa.
-¡Quiero a mi mamá!...
De forma violenta, Rick hizo a un lado a Jack y corrió a cargar a su hijo, allí en el piso y empezó también a llorar mientras se aferraba a él.
-Roy, perdóname… Te juro que no volverá a suceder.
-¡Quiero a mamá!
-He sido un mal padre…
-¿Dónde está ella?
-Ella no volverá, Hijo… ella se ha ido para siempre.
Jack no supo qué hacer en ese instante. Era como si aquella escena le recordara a sí mismo cuando niño. Una fibra de su corazón había hecho que llegara de alguna manera a conmoverse. Tuvo remordimientos al pensar en que Roy pudo haber muerto.
Mildred, llena de lágrimas, vio con asombro dos lágrimas correr por las mejillas del ex mercenario. Jamás pensó que ese hombre tuviera corazón. También se dio cuenta del estado deplorable tanto de Rick como de Jack. A todas luces supo que ellos habían tenido una pelea casi a muerte.
Rick seguía abrazado con Roy allí en el piso de la alberca, ambos llorando mientras el ex mercenario seguía allí perplejo.
-Perdóname, Roy…perdóname…
-Perdóname a mí también, Roy –Dijo Jack en su pensamiento.
Finalmente, Mildred vio a Jack incorporarse mientras miraba a los otros dos. Ella supo entonces que él se iría... Presurosa la regordeta mujer fue hacia la sala, tomó las llaves y abrió la puerta. El ex mercenario, cojeando y magullado, llegó poco después que ella, y sin decirle un apalabra decidió marcharse de allí en su jeep.
Jack conducía por aquellas calles, iba sin sentido alguno, incluso en vías contrarias, por lapsos. Estaba harto de la soledad que sentía por la ausencia de Lisa. Finalmente paró cerca de una acera, bajo un árbol de manzanas en la avenida 53.
Herido y sangrante, dolido y agobiado por sus culpas tocó el timbre varias veces… Cuando finalmente la puerta se abrió, cayó en los brazos de la rubia mujer allí presente, con quien tuvo un romance en el pasado, la enfermera Debra Whalberg.
-¡Jack!...
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Dos semanas después
Casi dos semanas habían pasado desde el incidente de la pelea entre Rick y Jack.
El altercado fue tan grande que hasta los medios de comunicación se habían hecho eco del incidente, ubicándolo en sus titulares y contraportadas por varios días.
Leonard aprovechó lo sucedido para tener más argumentos a favor de subir a Edwards como el nuevo comandante de los batallones de las RDF.
Se había levantado temprano y había ido a la clínica. Sentado en una silla, Rick Hunter se dejaba cortar por Jean Grant los últimos puntos de un par de heridas profundas producto de su pelea con Jack.
-Listo, Rick –dijo la doctora.
-Gracias Jean.
-Rick.. –dijo Claudia, quien estaba con Jean esa mañana –Espero que mi cuñada no tenga que atenderte más por heridas producto de una estúpida pelea. No se quien es más estúpido, si Jack o tú.
-Claudia, no seas tan dura –Le dijo Jean.
-¿Dura?... ¡Estos dos casi se matan!... Estoy muy impresionada de esa pelea –añadió Claudia, de brazos cruzados – fueron golpes y heridas contundentes. Jack pudo haberte matado. No sé cómo te pudiste enfrentar a un hombre como él, con sus antecedentes de asesino. Debes dar gracias a que eres un hombre de excelentes condiciones físicas y de entrenamiento militar.
-Pues, te informo, querida cuñada, que quedarías impresionada si supieras el daño que Rick le hizo a Jack Archer –dijo Jean terminando de ordenar unos papeles-… También se llevó sus buenos porrazos. Supe por un colega que la enfermera Whalbrg llamó a la clínica para que atendieran a Archer en casa de ella. Al parecer por una puñalada en el pie y fuertes golpes en la cabeza.
Rick no decía nada. Ni siquiera parecía prestar atención a aquella conversación. Seguía allí, callado y cabizbajo, mirando hacia el suelo, pensativo.
-¡Esto es increíble, Rick! –Claudia apretó los puños! –Si Roy y Lisa estuvieran vivos, tengan por seguro que estuvieran muy avergonzados de ustedes.
-¡Lisa no está muerta! –Rick se levantó de la silla con determinación –Estoy seguro de que algo le sucedió, pero muerta no está… No quiero escuchar a nadie más decir que ella murió.
Sin decir más nada, Rick salió de allí y cerró la puerta con estruendo, dejando asombradas a ambas mujeres.
-Jean, él me preocupa. Se resiste a aceptar la muerte de Lisa.
-¿Pero bajo qué argumento?
-Insiste en que ha tenido sueños donde la ve con vida y que escucha su voz diciéndole que está viva y que no se rinda hasta encontrarla.
-¡Dios, qué terrible!... ¿No le has sugerido que vea a un psicólogo?.
-Sí, pero se pone furioso y luego me evade el tema… Solo espero que esto no pase a mayores y que vuelva a ser el Rick de antes. Con todo esto, Edwards está tomando cuerpo dentro de nuestras huestes.
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Rick regresó a la base y llamó a casa. Quería saber cómo estaba Roy. Mildred le informó que iba a llevar al pequeño a jugar al parque cercano. Igualmente le dijo que ya habían culminado los trabajos de poner ventanales de vidrio nuevo al cuarto.
Luego de colgar con Mildred, pensó en que pronto debería ir con ella a escoger una cuna y comprar ropa para el bebé que esperaba Kiyora, ya que estaba seguro que ésta ignoraba los requerimientos mínimos para atender a la criatura.
-"La criatura" –pensó.
El ultrasonido le había indicado que sería un varón. Miriya le había dicho varias veces que dejara de decirle "la criatura", pues ese era su hijo, tanto como lo era Roy. Además, ese bebé no tenía la culpa de nada.
¿Qué sentiría al tenerlo entre sus brazos?... Nunca había pensado tener un hijo con alguna zentraedi. ¡Jamás!, ni en sus sueños. Digo, quería y apreciaba mucho a Miriya, y así a muchos otros buenos zentraedis, pero realmente Rick era de los que estaba a favor de la preservación de la pureza de la raza humana.
Pero claro, como todo humano, no era perfecto, y aquella vez, además del despecho, la belleza de Kiyora lo había cautivado tanto de una manera que ni él mismo había podido explicar. Físicamente, más que Zentraedi, Kiyora parecía una especie de diosa Venus. Perfecta por todos sus absolutos lados.
-¡Dios!... cuántas cosas…
Cerró los ojos y pensó en que su vida había cambiado tan tempestuosamente. En su escritorio ya no estaba la foto de Lisa, pues había preferido quitarla para no pasarse todo el santo día llorando.
-Se que estás viva, Lisa. Puedo sentirte… –dijo aún con los ojos cerrados.
Como suponiendo que Lang podría meter las narices en algo, Rick sabía que Leonard enviaba a Lang a diversas misiones en el Satélite Fábrica, nuevamente iba y venía. Rick había tomado una decisión radical. Habló con un científico asistente de Lang, Tayson Collins, para su objetivo. Todo se llevaría a cabo esa noche… Luego de esa noche quizás podría estar tranquilo.
Rick seguiría pensando en su plan, pero de pronto las alarmas sonaron.
-Atención, esto no es un simulacro, vayan a sus posiciones, los radares detectan un ataque enemigo por el suroeste en menos de 20 minutos.
-¡Cómo!
Sus médicos le habían dicho que aún no podía pilotear un avión, pero qué diablos, allí el todavía mandaba, y no iba a ser un simple espectador. Corrió con algo de dificultad hacia los vestidores, se puso su traje de vuelo y fue por el Skull-001
Los demás del escuadrón que iban a abordar sus naves hicieron un alto sin poder creer que Rick había vuelto. Muchos alegres por su regreso. Entre ellos Ruddy Hess, Kevin Van Corenland y James Harlow.
-Comandante Hunter –dijo el nuevo asistente de vuelo asignado por Edwards –El Skull-001 ha sido preparado hoy, como los últimos meses para el capitán Sterling… El nos llamó hace un minuto que viene en camino.
-Infórmele a Max que use su habitual nave. Yo abordaré la mía
-Lo siento, comandante, pero el capitán Edwards nos dio una orden específica.
Rick se volteó molesto. Los demás en el lugar se crisparon, pues conocían el humor del líder Skull.
-Mire, ingeniero, no sé quien mierda sea usted o si Edwards, o algún otra payaso lo contrató, pero yo soy Rick Hunter, el comandante de estos escuadrones ¡y esa nave que está allá es mía y todo el puto alto mando lo sabe! –Lo agarró por el cuello del uniforme –Ahora apártese de mi camino o le juro que no respondo.
-Sí, señor, disculpe... - dijo el asistente, lleno de nervios
-… Ah, y estás despedido. No te quiero aquí.
Otro asistente se apuró a llevarle el casco y los guantes, netamente limpios, mientras los otros se apuraron a ultimar los detalles para el comandante ante el uso de la legendaria nave... Rick tomó ambos y siguió su camino hacia su VT, pero antes hizo un alto cuando se encontró con un viejo amigo.
-¡Comandante!
-¡Kyle Bartley, bienvenido!... -le dio un apretón de manos –Ya sabes qué hacer, hoy serás mi ala.
-¡Entendido, señor!. Lo haré tan bien como lo hacía Michael Oats.
A punto de subir a la escalera, miró hacia un lado y vio a lo lejos a un chico que jamás había visto tomar la nave del otro difunto. El tipo se veía relajado, pues lanzó un par de carcajadas mientras le había una broma a otra antes de subir a la nave. Rick se apresuró a llamar a uno de sus asistentes para saber quién era aquel piloto.
-Tú, ven acá…
-Dígame, señor.
-¿Quién es aquel que está ocupando el puesto del teniente Lucca?
-Es el reemplazo, señor. Vino hace un par de semanas.
-¿Acaso lo envió Edwards? Porque de ser así, recuérdame rechazarlo a mi regreso.
-No, señor. Él fue asignado por el capitán Sterling. Su nombre es Mark Landry.
A Rick no se le hacía conocido el apellido, mucho menos su rostro.
-¡Landry! –gritó Rick.
El teniente se volteó algo nervioso y fue corriendo ante él.
-¡Señor!
Rick lo miró de arriba abajo y luego se le acercó mirándolo fijamente. Pero no había mucho tiempo.
-Espero que sepa apreciar el puesto que se le ha dado. En este tipo de situaciones me molestan las bromas y demás estupideces, controle su risa y concéntrense en la misión. Nos veremos luego. ¡Ahora, andando!
-¡Sí señor!.
Así, Rick Partió, seguido de Kyle Bartley y los demás. Cuando Max llegó, los demás tenían ya 5 minutos de haber salido. Sonrió al enterarse de que Rick había regresado. Fue hacia su distintivo Varitech azul y último los detalles.
-Jefe Stewart –le dijo a su asistente, luego de haber bajado la carlinga –¿Mi esposa se ha reportado para esta emergencia?
-Negativo, señor.
-Localícela y mantenga preparada su nave para cuando ella llegue. La situación se pondrá difícil. Me informaron que Lyss Gruaca está entre quienes nos atacan.
-Sí señor.
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Como Kiyora había cumplido su promesa de no cometer estupideces como escaparse y demás, Miriya la había llevado en su jeep a comprar ropa para su bebé a un almacén en el centro de la ciudad.
Allí se estuvieron por varias horas hasta que escucharon la alarma de que huestes zentraedi atacarían la ciudad en un lapso de 20 minutos. Así que Miriya tomó su jeep enseguida, pues debería presentarse a tomar su nave. Ella conducía a toda velocidad.
-Miriya, ¿qué piensas hacer? –preguntó Kiyora mientras la otra manejaba.
-Debo ver la forma de hacerte llegar al tren que te llevará de regreso a las afueras de la ciudad para que vuelvas al dojo. Debes estar a salvo. A Rick le daría un ataque si algo le pasa al bebé que esperas.
-¡Pero eso te retrasara! –insistió Kiyora –Déjame cerca de la base, yo tomaré un taxi hasta el tren.
-Está bien.. –Miriya giró el timón y se dirigieron hacia la base.
Estando en marcha, el radio-trasmisor se activó. Recibía un mensaje de la base. Miriya subió el volumen y tomó el speaker.
-Aquí Parino-Sterling, cambio.
-Capitana, su nave ya está lista. La situación será caótica. El capitán Sterling requiere su presencia. Cambio…
-Voy en camino,¿Cuál es el caos?. Cambio…
-La zentraedi conocida como Mechangel lidera el ataque. Cambio...
-Enterada. Cambio y fuera…
-Esa maldita perra –dijo Kiyora apretando los puños al escuchar que Lyss Gruaca encabezaba el ataque… –¡Quisiera poder matarla con mis manos y vengar a mi leal discípula, Aruam!
-Será en otra ocasión, Kiyora. Si es que no la acabo yo primero.
-¡Pero debo hacer algo. Ella se ha burlado de mis súbditas!
-Te entiendo. Recuerda que ellas también fueron mis súbditas, pero tú no puedes volar bajo tus condiciones. Estoy segura de que cuando tu hijo nazca las cosas cambiarán. Podrás unirte a las RDF, tienes todas las habilidades... Rick conoce tu talento… Además, te aseguro que cuando tenga a tu bebé en sus brazos él cambiará también. Lo amará mucho… y quién sabe, si cambias tu temperamento quizás tengas una oportunidad con él… Digo, nunca te amará como a Lisa, ella es irremplazable, pero al menos pudieras intentarlo, tienes más posibilidades que Minmey por el hecho de que le darás su segundo hijo.
Miriya siguió hablando mientras conducía con rapidez, pero era poca la atención que Kiyora le prestaba. Ella dentro de sí estaba maquineando un plan para vengarse de Lyss Gruaca de una vez por todas.
La señora Sterling ya estaba cerca de los estacionamientos de la base. Allí, Miriya dejaría a Kiyora. Ella debería cruzar la calle y tomar un taxi para que la llevara hasta el tren que la regresaría al dojo.
-Amiga, se que debo regresar, pero tengo una urgencia. Necesito ir al baño.
-¿Qué? ¡No hay tiempo para eso!
-Estoy embarazada y Lang me ha dicho que no debo retener líquidos. Solo permíteme ir a algún baño en la base y luego me retiraré. Con esta ropa, estos lentes y esta gorra nadie me reconoce.
-Diablos… está bien. Irás al de los vestidores de las pilotos mujeres, pero debes ser breve.
Estacionó el carro y luego ambas mujeres se dirigieron a los vestidores en la planta baja. Kiyora disimuladamente entró al baño. Desde allí pudieron escuchar los bombardeos a lo lejos.
Kiyora pudo ver por la ranura del baño que Miriya se ponía su traje de vuelo para ir al combate. También pudo ver que el casillero donde guardaba su ropa era grande y tenía ranuras para respirar. Se acercó lentamente a Miriya, quien estaba de espalda y súbitamente la empujó hacia adentro del casillero. Luego lo cerró con seguro.
-¡Kiyora, qué diablos haces, sácame de aquí enseguida!
-Amiga, lo siento mucho, pero es la única oportunidad que tengo de enfrentarme a Lyss Gruaca. Cuando regrese de la misión te sacaré, esto tiene orificios para que puedas respirar bien.
-¡Estás demente! ¡No te dejarán subir jamás a mi nave, te arrestarán! Además no tienes traje de vuelo y lo peor es que tienes más de 5 meses de embarazo!... ¡NO LO HAGAS!
Kiyora empezó a llorar.
-Traicioné a Zeraal, traicioné a mi gente y le fallé a Aruam. Tengo que acabar con ella. Gorian me contó cómo la mató a sangre fría.
-Déjame a Lyss Gruaca a mí. Te prometo que acabaré con ella… ¡Kiyora por favor, déjame salir!
-¡NO!
-¿Cómo mierda vas a pilotear un varitech?
-Recuerda que una vez me diste una lección de cómo se hacía.
-Solo fue una lección y fue hace mucho tiempo.
-Para mí fue suficiente.
Kiyora corrió a ponerse otro traje de vuelo que tenía Miriya, obviamente le quedaba ajustado en el vientre, pero tenía que hacerlo. Se acostó en el piso y cerró la cremallera como pudo. Al levantarse se vio al espero y su barriga se le notaba mucho menos.
-Lo siento… –le dijo a su bebé, tocándose el vientre –Debo hacerlo o seré infeliz pensando en mi gente y tú eres mitad zentraedi.
Se puso las botas de Miriya, luego los guantes y el casco, para no ser reconocida y salió de allí.
El revuelo era grande en los pasillos y hangares, los pilotos se tropezaban unos con otros. Conocía la base, pues una vez fue con Lang.
Llegó al hangar y vio la nave de Miriya. Sin decir una palabra fue hasta allá corriendo ante el asombro del asistente que "jamás había visto a la señora Sterling correr hacia su nave con el casco ya puesto".
Cerró la carlinga y sin esperar la orden de pista libre, encendió la nave y partió.
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La batalla era intensa, ya casi llevaba dos horas. Las actividades bélicas se había trasladado hasta ciudad Granito. Minmey ofrecía un concierto allí. Lo peor es que un zentraedi macronizado traidor se había levantado de entre el público y tomó a la cantante de rehén.
Rick, quien había ido tras Lyss Gruaca, tuvo que hacer una maniobra y retornar para ir al rescate de su amiga. Finalmente Mark Landry le disparó en la cabeza al zentraedi, quien había subido a la azotea de un enorme edificio. El zentraedi cayó, pero llevaba a Minmey en su mano.
Rick pudo ir tras ellos, agarró la mano del zentraedi y tomó a Minmey antes de que cayera al piso. Minmey parecía estar en un estado de shock.
-¿Minmey, te encuentras bien? –le preguntó mientras estacionaba la nave e iba hacia ella en el piso.
-Rick, pensé que iba a morir –respondió abrazándolo –No sé qué haría sin ti.
-Necesitarás atención médica. Luces muy pálida y con los brazos hinchados por el amarre del zentraedi.
-Tengo miedo de que cada batalla sea peor que la anterior –ella le decía sin dejarlo de abrazar.
-Amiga, debo irme. Espera aquí, daré la orden de que vengan por ti enseguida para que te lleven cerca de un hospital.
-¡No quiero que te vayas!.
-Debo hacerlo. Lyss Gruaca está cerca.
Dicho esto corrió hacia su nave y alzó vuelo.
-¡Rick!...
Adentro, dio unas órdenes específicas.
-Teniente Mark Landry, le habla el comandante Hunter –dijo por el trasmisor –La señora Minmey Lynn se encuentra en el punto 27 norte cerca del anfiteatro. Recójala y déjela cerca del hospital. Luego vuelva a la batalla.
-¡Entendido, señor!
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Cuando volvió a la caza de Lyss "Mechangel" Gruaca, se pudo ver que ésta estaba sumida en una batalla con Miriya. Para Rick era raro, ya que había dado órdenes precisas de que le dejara a él el trabajo de acabar con Gruaca.
Rick derribó varios pods y luego se detuvo a ver aquella batalla entre Lyss y "Miriya". Era extraño, la forma de pelear de Mir era distinta a la que conocía. Ella solía hacer muchos cambios entre las modalidades de su caza, pero ahora ella parecía estática en modalidad Battloid. Lucía como una predadora que estaba dispuesta a darle cazería a Mechangel.
Rick abrió el trasmisor, cuando notó que Mechangel empezó a tener algo de ventaja sobre ella. Sentía que algo no andaba bien.
-Miriya, es Rick. Aléjate de ella. Voy a darle cacería.
Rick le habló varias veces más pero ella parecía ignorarlo
-¡Qué diablos pasa, Miriya, te di una orden!
La desobediencia de Miriya estaba colmando a Rick, quien había entrado a la disputa con la otra zentraedi, y más cuando Lyss se estaba aprovechando de la falta de comunicación entre los dos.
-¡Cómo rayos apago este trasmisor! No puedo concentrarme con él hablándome! –penso Kiyora en voz baja mientras era atacada por Lyss.
Kiyora esquivó el ataque y dio unos cañonazos a Mechangel, haciéndola retroceder.
-¡Cómo es posible! –pensó Gruaca al retroceder, creyendo que luchaba contra Miriya…–Es como si ella conociera mis pensamientos.
La pelirroja emprendió persecución a Lyss, mientras en su costado Rick hacía lo propia.
Mechangel sintió miedo, pues al ser atacada por dos de los mejores pilotos de las RDF estaba en franca desventaja. Rick era tan hábil y "Miriya" tan rápida que a ella le avergonzaba pensar en la idea de una retirada.
Rick recibió el mensaje de que otros zentraedis estaban aprovechando la pelea realizada por ellos para atacar otros frentes. Uno de los dos debería retirarse e ir en la otra dirección, pero Rick no estaba dispuesto a irse de allí. En vista de la terquedad de "Miriya" decidió llamar a Max.
-¡Max, no sé que mierda le pasa a tu mujer! Ha desobedecido todas mis órdenes de hoy. ¡Ni siquiera se ha inmutado en responderme por el trasmisor! Deberé hacer un reporte en cuanto regresemos.
-¡Rick, estaba a punto de comunicarme contigo, el jefe Stewart me acaba de informar que hallaron a Miriya encerrada en los vestidores de las mujeres de la base. Esa no es ella, es Kiyora!... Ella la encerró y tomó su nave para venir a pelear contra Lyss Gruaca.
-¡Qué!.
Rick no podía creer que ella fuera capaz de eso. Poner en riesgo su vida y la del bebé por una disputa de índole personal… O bueno, quizás sí. Total, Kiyora era una zentraedi que hasta hace poco no sentía ningún afecto por nada ni por nadie. Encendió el trasmisor y le habló varias veces hasta que finalmente ella cedió.
-¡Contéstame, Kiyora, ya sé que eres tú! ¡Cómo diablos te atreviste!
-¡Lo siento, Rick, pero es mi deber. Debo hacerlo! Cuando a la líder de las cuadronos le asesinan a su mano derecha de esa forma, uno debe vengar su muerte. Si no lo hago, jamás me lo perdonaría.
-¡Estúpida! ¡Acaso no te das cuenta que dejaste de ser la líder quadronos hace mucho tiempo!. ¡Ella es la nueva líder, no tu!
-¡No puedo hacerlo, es mi deber!...
-¡Ahora estás embarazada! ¡Sal de allí, maldición!.
-¡NO!...
Dicho esto apagó el trasmisor. Rick la llamó varias veces más, pero fue infructuoso. La vio alejarse y seguir en su pelea contra Lyss Gruaca. Ambas se tiraban todo lo que tenían, hasta lucharon cuerpo a cuerpo a velocidades indescriptibles como dos leonas.
-Me facilitaste el ir a buscarte para acabarte, Kiyora –dijo Lyss con una sonrisa.
Lyss hizo una maniobra defensiva para luego dar un salto espectacular y soltar ráfagas de cohetes contra Kiyora, haciendo que perdiera el balance. Además, por su estado, se mareo en la altura en que estaba. Sentía que le faltaba oxígeno.
-¡Me las pagarás, Lyss! –Kiyora giró el control y fue hacia Mechangel en una mabiobra casi imposible de hacer, como en sus mejores tiempos. Luego, tomó el misil y le disparó por detrás, haciendo que Lyss casi se estrellara con una montaña rocosa, pero rozando su costado. Lyss Gruaca sintió un miedo recorrer su espinazo. Era la primera vez que se enfrentaba a Kiyora y realmente reconocía que era demasiado buena como guerrera. No obstante, se recuperó y fue al ataque contra Kiyora nuevamente.
Rick se metió en la pelea haciendo que Kiyora se alejara una y otra vez, pero ella insistía en seguir. Al verse en apuros y por la presencia del líder Skull en defensa de Kiyora, Mechangel llamó varios refuerzos que llegaron rápidamente. Entre ellas a su pupila, Mikonas Kosh, quien llegando de primera, atacaba tanto a Rick como a Kiyora, haciendo la pelea más fuerte.
Rick estaba furioso, pues la mejor oportunidad que había tenido para matar a Lyss Gruaca se estaba viendo arruinada por la zozobra que sentía al tener a Kiyora metida en aquella lucha.
Ambos varitechs cambiaron nuevamente a modalidad Battloid. Rick seguía tratando de destruir a Mikonas quien atacaba a ambos, mientras Gruaca atacaba a Kiyora y viceversa. En una de esas, Rick le dio un fuerte empujón a Kiyora para salvarla, pues al estar concentrada en Lyss, la vio en la mira de Mikonas. El líder skull disparó entonces a Mikonas, quien se iba a pique, pero este logró hacer daño a la cabina de combustible de Rick, quien ahora se quedaba con poco poder.
Mechangel vio como el Quaddlum Rae de Mikonas caía estrepitosamente para finalmente estallar en mil pedazos… No podía creerlo. Su mano derecha había muerto.
-¡Maldito Rick Hunter! –gritó Mechangel, quien se le iba al ataque con todo.
Rick tenía a Mechangel también en la mira. Fue al ataque contra ella pero se encontró con poco combustible y prestaciones. Le dio un último tiro y pudo asestarle por el costado de su Quaeddlum Rae.
-¡Ahhhh! ¡Hijo de perra!
No obstante no había sido suficiente para acabarla de forma total... Lyss ahora tenía a Rick más cerca de lo que pensaba. Agarró la palanca del último arsenal que le quedaba y le disparó con todo… Rick pudo ver el ataque sobre sí y estaba dispuesto a usar lo último que tenía para evitar el impacto, pero súbitamente, cuando pensó que podría ser aniquilado, Kiyora se interpuso en el ataque, disparando contra las prestaciones de la ya impactada Lyss, y disparándole también a ella.
-¡No a mi Rick Hunter, perra!
El estallido fue colosal, tanto así que Rick fue arrojado por la onda expansiva del choque, varios metros hacia los costados. Cuando pudo reponerse, vio con horror como ambas zentraedis iban cayendo hacia el mar, en medio de una humareda.
-¡KIYORA!...
Rick se apresuró a volar hacia abajo en modalidad battloid, de cabeza, al estilo caída libre. Pudo así llegar hacia ellas. Sostuvo el battloid de Kiyora entre sus brazos, pero Mechangel la llevaba prensada.
-¡Sujetate, Kiyora!
-¡Rick, suéltame, o morirás!
-¡NO!
Rick hizo unos movimientos y le dio una fuerte patada con el battloid al quaddlum de Lyss, pero esta seguía aferrada por campo magnético a Kiyora. En ese instante Kiyora empujó a Rick haciendo que la soltara para que no cayera con ellas.
-¡NO, KIYORA!
Ambas cayeron al agua en un enorme estruendo. Docenas de gaviotas que allí descansaban, alzaron el vuelo ante la tempestuosa caída de las dos mujeres.
Saliendo del estado de shock, Rick pidió la ayuda del novedoso VF-Invader, cuyo piloto, Johann Richman, del escuadrón Alpha, volaba cerca del área. Los Invaders eran los único cazas de las RDF capaz de sumergirse a muchos kilómetros a lo profundo del mar
-¡Por favor, Johann, te necesito ahora!. ¡Debes sacar la nave de Miriya de allí lo antes posible!
-¡Entendido, Señor!...
Richman y dos Invaders más se sumergieron al agua en modalidad fighter, luego de obtener las coordenadas precisas de dónde habían caído aquellas.
Con la respiración entrecortada, Rick esperó varios minutos hasta que finalmente dos de ellos se alzaron como monstruos marinos en modalidad Battloid, llevando entre sus brazos al Varitech rojo de Miriya.
-Señor, el Quadlum Rae, no lo vimos por ningún lado. No le sabríamos decir si se estrelló y colapsó más profundo o escapó.
-¡Eso no me importa ahora! –gritó Rick yendo hacia el frente del Battloid rojo. Encendió el monitor –¡Kiyora, contéstame!.
Rick le gritó varias veces. La pudo ver por el vidrio, herida. Su cabeza frente sangrando copiosamente.
-Comandante Hunter –dijo Richmann viendo por el vidrio –Ella no es Miriya Sterling, ella es…
-¡Silencio! –Rick fue hacia Richmann mientras le hablaba por el trasmisor –Ni una palabra de esto a nadie. ¡Entendiste!...
-¡Entendido, señor!
-¡Llevémosla a la unidad científica de Lang!
-¡Sí Señor, como ordene!...
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Tres días después…
Tres días habían pasado desde la batalla entre Mechangel, Kiyora, Rick, Mikonas y los demás.
Lang había tenido pocos menos de dos horas de regresar del Satélite Fábrica cuando Kiyora fue llevada en brazos por Rick a su laboratorio, a cargo de doctores expertos en todo tipo de medicina especializada, además de los científicos como Lang, a cargo de todo lo relacionado a las bondades de la protocultura y robotechnología.
Un frío inmerso en aquellos enormes cuartos y pasillos había obligado a Rick a ponerse una camisa de lana de cuello alto. Sentado frente a la cama de Kiyora, con las piernas cruzadas, semblante serio, mirada fija y la mente totalmente sumida en todo tipo de remordimientos, entre ellos sus constantes sueños y pesadillas con Lisa.
Kiyora, quien era monitoreada por algunos cables y con dos intravenosas poco a poco fue despertando. Al principio vio algo opaco, pues estaba muy débil, fue abriendo los ojos y mirando a su alrededor, hasta encontrarse con la presencia de Rick.
-Rick Hunter…
Él fue hacia ella y la tomó por la mano, fría como hielo. Ella lucía pálida y confundida.
-No te levantes. Aún no te recuperas.
-Pensé que había muerto y que tu quizás también.
-Ya todo pasó. Ahora debes descansar para reponerte –Rick dio unos pasos hacia la puerta –Iré a pedir otra frazada para ti. Hace mucho frío.
-¡Rick!...
Kiyora empezó a respirar agitadamente.
-¿Qué sucede?
Kiyora pasó la mano por su vientre y lo vio plano como antes.
-¡Ya no tengo el vientre inflado! ¿Dónde está el bebé?... ¿Acaso ya nació?...
Rick respiró hondo y miró hacia el piso.
-Kiyora… -Rick se acercó a ella nuevamente.
-¿Dónde está?...
-Lo siento Kiyora… -dijo con tristeza –El bebé murió.
-¡No! –ella empezó a llorar.
-Fui muy arriesgado lo que hiciste. Miriya y yo te lo advertimos muchas veces. Los humanos somos más frágiles de lo que crees. Las mujeres embarazadas requieren cuidarse mucho para que cosas como estas no sucedan.
-¡Fue mi culpa!
-Los médicos de Lang indicaron que no se pudo hacer nada y que tú corriste con gran suerte.
-¡Yo lo mate!... ¡Fue mi culpa!
Kiyora se puso como loca. Empezó a llorar y trató de arrancarse las intravenosas y aparatos. Rick fue hacia ella y trató de calmarla pero fue infructuoso. Ella estaba desconsolada y gritaba. De pronto, Rick pudo notar que se fue poniendo demasiado pálida y el aparato de signos vitales empezó a dispararse en pitidos.
-¡Kiyora, contrólate!
Ella de pronto se tensó y luego se desmayo. Entonces el aparato emitió un sonido de alerta. Cuando Rick fue a agarrar el teléfono para llamar a los médicos, se dio cuenta de algo peor, la sábana estaba manchada de sangre. Rick quitó la sábana y vio que había sangre saliendo de la entrepierna de Kiyora, a través de su vagina.
-¡Es una emergencia, Kiyora se está desangrando!.
Los médicos y enfermeras corrieron enseguida, luego la llevaron a toda prisa sobre una camilla hacia otra sala.
-Dios, esto es una pesadilla.
Rick respiró hondo y llevó sus manos hacia su cabello. No sin antes darse cuenta que alguien le tocaba el hombro, era Miriya, quien había llegado allí junto a Max y Claudia. Le estuvieron haciendo compañía, sentados en la sala de espera.
Adentro, los médicos estabilizaron a Kiyora. Luego llamaron a Lang para que viera su estado.
A solas con la zentraedi, Lang se acercó a ella y tomó su mano.
-Tan hermosa y tan desafortunada a la vez –Lang dijo en voz baja besando la mano de Kiyora… –No debiste enamorarte de él… Algún día entenderán lo que he hecho hoy, pero lo mejor para todos es no conocer a esa criatura.
Dicho eso, alzó el teléfono y llamó al médico encargado.
-Doctor O'Reily, debo partir en este momento y realmente no estoy de ánimos para hablar con nadie. Le daré las indicaciones a seguir y lo que debe decirle al comandante Hunter.
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Casi 2 horas pasaron hasta cuando finalmente uno de los doctores salió.
-¿Cómo está Kiyora?.
-Ella sobrevivió, comandante Hunter, pero está en cuidados intensivos ya que perdió mucha sangre. Su embarazo estaba avanzado y los golpes le produjeron un colapso interno. Si no hubiera sido zentraedi ella ahora estuviera muerta.
-¿Qué pasará con ella ahora?.
-Mejorará, pero necesitará bastante tiempo de reposo. Todo depende de su evolución en cuidados intensivos. Pero por mi experiencia, aunado a los últimos análisis, todo indica que evolucionará favorablemente. Tal vez en dos días sea pasada a sala –El doctor tosió un poco, para aclarar lo que iba a decir –Otra cosa, comandante, el doctor Lang nos dio órdenes específicas de evitar que la comandante Tekiva tenga contacto con usted… De ahora en adelante ella estará bajo estricta vigilancia, bajo la responsabilidad el Dr. Lang.
-Entiendo… –Rick pensó un rato –¿Pero porqué el Dr. Lang no me lo dijo el mismo?.
-Desconozco las causas, pero él tuvo que salir a una misión especial y pidió discreción al respecto.
-Otra cosa… -Rick se acercó al médico –¿Dónde está el cuerpo del bebé?.
-Como sabe, la criatura falleció producto de la hemorragia interna que ocasionaron las múltiples heridas que recibió la madre en batalla.
-Eso lo sé, pero el embarazo de Kiyora estaba avanzado. ¿Dónde está el cuerpo de mi hijo?... Al menos quisiera darle el entierro debido.
-Lo lamento, comandante, pero estoy seguro que no quisiera verlo. Será traumático para usted. En términos científicos, comprenderá que la impresión de ver un producto bajo las condiciones de un post-aborto, no es nada agradable. Deberá usted esperar a que el doctor Lang regrese para hacerle tal solicitud.
-Pero…
Dicho esto, el médico se retiró, dejándolo con la palabra en la boca.
-¡Rick, no insistas! –dijo Claudia –Ya el médico te explicó que debes esperar a que Lang regrese.
Rick respiró hondo una vez más, estaba harto de todo lo que estaba ocurriendo di
-Me siento culpable –añadió –Siento mucha pena por la pérdida del bebé y por ella.
-No, amigo, yo me siento culpable –dijo Miriya –Debí llevarla directamente a tomar el tren y ser más precavida. Fue mi culpa que abordara la nave. Me confié.
-¡Ustedes dos, ya basta! -Max gruñó –Esto no fue culpa de nadie. Lamento decirlo en este momento, pero debo hacerlo, Rick, alguien tiene que decirlo finalmente.
-¡Max, por favor, no es el lugar! –Miriya quiso detenerlo.
-¡Sí lo es! -dijo Max furioso –La única culpable de la muerte de tu hijo, Rick, es ella misma. La embarazaste cuando estabas ebrio y en una situación difícil y ella sabía que lo estabas y aún así no le importó y se acostó contigo... Nunca hizo caso a las recomendaciones de Lang y los consejos de todos, se empecinó en hacer lo que le daba la gana, se escapó una y otra vez poniendo en riesgo al bebé... Abusó de la confianza de Miriya, y sin importarle su estado prefirió una venganza a la vida del hijo de ambos, ¡y ahora mira!... No es justo que ustedes se sientan culpables.
Rick respiró hondo, a ciencia cierta no sabía qué hacer ni cómo actuar.
-Seré fría en lo que te voy a decir, pero Kiyora no es más tu asunto, Rick. Apoyo totalmente la opinión de Max… –añadió Claudia con determinación –Lamento lo que les ha sucedido, pero ella te estuvo manipulando todo este tiempo. Nunca le importó el bebé. Ella solo quería amarrarte a través de él. No tengo la dicha de ser madre, ni soy piloto, pero jamás me expondría a hacer lo que ella hizo.
-Claudia, lo que sucedes es que ella luce totalmente abatida por la pérdida del bebe… y no quisiera actuar como un malnacido sin corazón.
-Te entiendo, amigo, pero ya tu historia con ella pasó. Ahora nada puedes hacer. A nivel médico, los doctores la ayudarán a recuperarse. Y a nivel personal, pues lo mejor es que la alejes de ti. Estoy de acuerdo en la decisión del Dr. Lang… Ella vive obsesionada contigo y por su actuar egoísta temo que pudiera hacerte daño a ti, o a Roy si no haces lo que ella desea.
-No había pensado en eso.
-Rick… -Ahora fue el turno de Miriya –Para mí es más difícil decirlo, pues le tengo aprecio, pero ella es muy diferente a mí en muchos aspectos. Yo jamás hubiera puesto en riesgo a Dana cuando estuve embarazada, por una simple venganza. En cierta forma siento que Kiyora no controla su ira. Y sinceramente creo que debes hacerle caso tanto a Max como a Claudia.
-Pero, ¿qué pasará con ella?...
-Ya nada te une a ella, Rick… -dijo Miriya… -Vala Norri y yo seguiremos siendo sus amigas y la visitaremos cuando ella nos requiera, además ella cuenta con el apoyo total del doctor Lang… pero tú debes alejarte de ella, por tu bien y el de tu hijo.
Claudia fue enfática.
-Ve a casa, Rick… Descansa.
Rick colocó su mano sobre la de Miriya. Luego se dieron un abrazo. En verdad todo cuanto le habían dicho era totalmente cierto. Necesitaba algo de paz, de tranquilidad y de sosiego para seguir con sus investigaciones sobre Lisa.
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Casa de la familia Hunter
Llegó y abrazó a su hijo. Derramó lágrimas amargas sin que él se diera cuenta, o al menos eso pensaba. Roy ya no era precisamente un bebé y percibía las situaciones más de lo que Rick presumía. No sabía a ciencia cierta por qué. La muerte de Lisa lo agobiaba diariamente como una puñalada y a eso ahora se sumaba la pérdida de su segundo hijo antes de nacer, debido a la terquedad e irresponsabilidad de su madre.
Fue a su cuarto y lavó su rostro, marcado por lágrimas. Era una tarde fría y empezaba llover con truenos. Roy tocó la puerta y le pidió dormir con él esa noche, pues temía a los truenos.
-Siempre me has dicho que cuando seas grande quieres ser piloto de combate como yo. ¿Cómo vas a hacer cuando vayas a una batalla? El estallido de los misiles suena tan duro como un trueno.
-No lo sé. Pensaré en eso después –contestó el pequeña ante la sonrisa de su padre.
Rick solía dormir en el lado de Lisa desde que ella murió. Así al menos sentía que podía percibir algo de ella. Arropó al pequeño a su lado y lo abrazó. Amaba a Ese pequeño como a nada en el mundo. Roy era lo único que le quedaba de su amada esposa, porque ella era suya, por más que Jack se empeñera en vociferar lo contrario.
Era la primera vez que pudo conciliar el sueño, allí junto a su pequeño, un sueño reconfortante lo envolvió, y todo cobró una especial dulzura allá, en el ámbito de la inconsciencia… Soñó con Lisa, la vio allí, de espalda, puesta de un vestido de tela blanca. Su largo cabello suelto. Él se fue acercando lentamente hasta poder tocarla.
-Lisa…
Ella lucía muy bella, una luz especial, un brillo en sus ojos. Ese mismo brillo que tenía cuando estuvo embarazada de Roy. Él la rodeo con sus brazos y pudo sentir un calor especial. Rick notó el vientre abultado vientre de ella.
-¿Esto es real?
Rick fue cubriéndola de besos, en su rostro, en su boca, en su cuello y fue bajando con sus besos hasta posar uno sobre su pecho y luego sobre el abultado vientre de Lisa.
-Dime que vives, por favor, dime que esto es cierto…Que no es un sueño... –lloró abrazándola… -Te quiero de vuelta a mí… Te amo.
Él sintió que una mano tocó su hombro. Al voltearse se encontró con aquella otra mujer muy parecida a Lisa. Miró a una y luego a la otra. Eran tan parecidas y tan diferentes a la vez.
-Sigue tu corazón…
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No habría querido despertar de aquel sueño tan cálido, pero la biología era sencilla; había dormido lo suficiente como para haber repuesto sus fuerzas. Finalmente abrió los ojos. Se quedó pensativo tratando de recordar todo, paso por paso.
-¿Lisa viva y embarazada?... Es más de lo que la vida me devolviera en retribución por todas las vidas que he salvado desde que ingresé a las RDF…–dijo con Ironía…-No, solo fue un sueño. Quizás mi mente mezcló la muerte de Lisa con la muerte del bebé de Kiyora.
Se levantó de la cama media mañana. Era sábado y Roy no tendría que ir a la guardería. Además era el aniversario de fundación de Ciudad Macross. En la noche habría un enorme despliegue de fuegos artificiales.
Para muchos era una mañana lluviosa y aburrida, ya que no paraba de llover, Ansiaban que el clima cambiara para llevar a cabo la celebración. Pero para él era el tiempo perfecto para lo que pensaba hacer. Un plan que había maquineado desde hacía varias semanas y que solo podría hacerse esa noche.
Se bañó y vistió, luego hizo unas llamadas. El experto científico Tayson Collins estaría esperando las muestras que Rick le llevaría.
La ausencia de Max, por irse un par de días de vacaciones familiares a Denver, le complicaba todo. Rick no podía hacer aquel trabajo solo. ¿Pero quién diablos lo ayudaría a hacer algo como eso?
Pensó por casi una hora, hasta que finalmente dio con la persona.
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En el residencial militar, Rick se dirigió al área de las casas asignadas a los integrantes del escuadrón Skull. Estacionó el carro frente a una de ellas. Fue hacia la puerta y tocó la el timbre varias veces.
-¡Un momento, ya va! –respondieron desde adentro
Desde afuera se podían escuchar algunas risas femeninas.
-¡Comandante Hunter!
-Buenos días, Mark Landry –Rick le miró con incredulidad, cuando vio que Landry estaba semidesnudo, cubierto de una sábana de dormir.
-Eh, señor, yo… ¿qué hace aquí? Y tan temprano –él parecía nervioso mientras Rick le miraba con total calma –Digo, no quiero decir que no pueda venir, usted es el que manda, pero a lo que me refiero es que…
-Teniente… -le interrumpió Rick –Necesito hablar con usted. ¿Me va a dejar aquí afuera?.
-Eh, no, no… de ninguna manera, pase adelante.
Rick entró y pudo percatarse de que la casa de Landry era un completo desorden. Se tropezó con una caja de cerveza y vio lencería femenina tirada por los sillones. No sin antes notar el fuerte olor a nicotina.
-Siéntese, comandante.
-No, gracias. Seré breve –Rick hasta observó restos de comida rápida sobre uno de los cojines del sofá –Solo te pido que cierres bien la puerta de tu cuarto. No deseo que tu amiga escuche lo que vengo a decirte.
-¿eh? Jeje.. Sí, claro –Landry fue hacia la habitación, se puso rápidamente unos pantalones y una camiseta. Le dijo a su "amiga" que no saliera. Encendió el televisor de su cuarto para que ella no escuchara nada. Luego salió nuevamente con Rick.
-¡Dios, es Rick! –dijo la chica con él, Lana Flynt –¡No le digas que soy yo!
-¡Claro que no!
El piloto también trató de limpiar rápidamente todo. Se moría de la vergüenza de que Rick viera su casa de esa forma. Pero Rick le interrumpió.
-Deje la limpieza para después –Rick frunció el ceño –Lo que si te voy a dejar en claro es que ninguno de los pilotos del escuadrón Skull tiene algún tipo de vicio. Nadie fuma, ni es adicto al alcohol porque podría acelerar nuestra muerte. Tampoco formamos fiestas salvajes, y siempre tratamos de tener nuestras casas lo más nítida posible. Eso es pulcritud, responsabilidad y disciplina. Si no comulga usted con mis reglamentos, entonces hable con el capitán Jack Archer, para que ver si él lo admite en el escuadrón Lobo, donde son expertos en esos menesteres, pues Archer gusta más del comportamiento de los mercenarios, más que el de los militares de carrera.
-No, Señor, realmente deseo estar en el Escuadrón Skull. Le juro que esto no volverá a ocurrir.
-No creo en promesas, sino en hechos… –Rick le habló con seriedad –El teniente Anthony Lucca gozaba de toda mi confianza y respeto. Aunque era bastante joven, nunca se vio vuelto en situaciones que pusieran en riesgo la reputación del escuadrón. Espero que tú puedas ocupar con hidalguía su lugar.
-Sí, Señor…
-Muy bien… –Rick respiró hondo y le entregó un papel a Mark… –Esta noche a las 10:00 pm lo espero en el Cementerio de Macross. Allí en el papel que le acabo de dar tiene usted una lista con lo que debe llevar.
-¿Al cementerio de Macross?... ¿Se puede saber para qué, Señor?.
-Cuando llegue lo sabrá. Espero completa discreción.
-Claro, señor… Pero, ¿por qué yo?.
Rick se dirigió a la puerta para retirarse.
-Porque sí… –respondió sin reparos -…Esta es quizás la misión especial más importante que le he asignado a alguien. No me falles, Landry… Si lo haces, despídete del Escuadrón Skull para siempre.
-Cuente con eso, Señor, allí estaré.
-Ah, y otra cosa –Rick le dijo antes de irse – Dile a Lana que la próxima vez sea más cuidadosa.
-Eh… ¿Lana? –Mark fue agarrado fuera de base y no supo qué decir.
-Conozco perfectamente el carro de su hermana, Moira Flynt... –Rick indicó mientras miraba el carro estacionado –No me meto en asuntos que no me conciernen, pero no quiero problemas con la comandante Flynt debido a alguien de mi escuadrón. Solo te pido prudencia.
-Sí, señor.
Dicho esto, lo vio alejarse y perderse entre la inmensidad del asfalto.
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Cementerio Militar de Macross... 10:00 pm.
Ráfagas de aire medio helado vinieron a sacar de su descanso al viejo celador Elkena Abbent, quien se metió a su cómoda garita, cerró la puerta, encendió un pequeño televisor y agarró su taza de café expreso.
A esa hora ya estaba un poco cansado. Debía inspeccionar diariamente la manutención del panteón realizada por la cuadrilla a su mando. La jardinería del cementerio militar siempre incluía el mantenimiento del pasto, recortar los árboles y arbustos, y la atención de las sepulturas. El viejo Elkena debía Inspeccionar que estuvieran en orden los equipos para recortar el pasto según las instrucciones de su fabricante. El uso de los equipos de protección personal como botas con punta de acero y guantes de trabajo resistentes. Al mezclar y aplicar los abonos y pesticidas químicos, debían hacerlo con las precauciones de seguridad para el manejo de sustancias químicas, tales como gafas, overoles impermeables, guantes resistentes a las sustancias químicas y protección para la respiración.
No habían pasado unos minutos cuando recibió la llamada que esperaba. De un respingo, se levantó del sillón para abrir el portón, que a esa hora era manual.
-Bienvenido, comandante Hunter. La retroexcavadora y la pala-cargadora ya están en el lugar asignado, al igual que la dinamita. Aquí está el activador… –dijo el viejo, entregándole un aparato y luego regresando cerrando el portón -…Ah, y hace unos pocos minutos llegó el teniente Landry. Lo está esperando en el lugar que usted me indicó. Todo está como usted lo ordenó.
Rick entró en su jeep, mientras el viejo regresaba a su lugar.
-Muchas gracias, Elkena. Jamás terminaré de agradecerte todo lo que has hecho.
-Se lo debía a tu suegro. Creo que con esto saldo la deuda con el difunto Donald Hayes. Nunca pude retribuirle que me salvara la vida en Vietnam.
Para evitarle problemas, Rick acordó amarrar y amordazar al viejo Elkena, luego de lo que iba a suceder esa noche. Así, siguió su camino hasta la tumba de Lisa. Allí, de pie, Mark Landry le esperaba, puesto de una mochila con los implementos que él le había solicitado.
El clima ya no venía con bajareque. Ribetes de bruma colgados sobre lejanos picachos abotonaban el entorno. Ondulaciones muy frías se extendían al infinito. Al llegar al lugar, vio a Mark Landry, fuertemente abrigado.
Landry permaneció quieto como una esfinge preguntándose tal vez qué demonios estaba pasando, pues ignoraba el meollo del asunto.
-Señor, esta es la tumba de su esposa, Lisa Hayes, ¿verdad?
-Landry, sube al Jeep.
Al subir, se alejaron a una distancia considerable. Rick procedió a ponerse un gorro negro de lana, de esos especiales para nieve, específicamente un pasa-montaña.
-Lamento la muerte de su esposa. La recuerdo de una vez que visitó la base de Denver. Ella era una mujer muy valiente y hermosa.
-Cállate y escucha con cuidado. Luego de lo que suceda aquí, jamás deberás decir que estuviste conmigo, pase lo que pase. Nunca lo hagas, aunque yo corra peligro. Si abres la boca, tú correrás peligro también. ¡Entendido!
-Sí, señor.
-Ahora ponte esta pasa-montaña.
Rick esperó unos minutos y dejó que empezaran a explotar los fuegos artificiales por el aniversario de Ciudad Macross. El momento había llegado… Apretó el botón del aparato que le dio Elkena y una enorme explosión proveniente del área de la tumba de Lisa hizo que a Mark se le crisparan los poros.
-¡Señor, la tumba! ¿Por qué?
-Sígueme.
Al acercarse al área, una imponente columna de arena, polvo y piedra pómez pulverizada se arremolinaban sobre aquella llanura y se elevaba rápidamente girando sobre sí mismas como un tornado. El viento la impulsaba en derredor, ensombreciendo el paisaje. Rick entonces clavó su mirada azul en la mirada ámbar de Mark.
Mirándole a los ojos, Mark comprendió lo que quería decirle. Rick se proponía excavar la tierra hasta alcanzar el féretro de su esposa.
-¿Acaso es lo que estoy pensando, Señor? ¡Esto es una locura!.
-Todos tenemos algo de locos, sobre todo los militares… –dijo Rick, encaminado ahora hacia la máquina pala-cargadora aledaña.
Mark lo vio subir a dicha máquina. Durante varios minutos quitó todos los escombros de la explosión y además, abriendo un enorme surco para que la retro-excavadora hiciera después otro tipo de trabajo. Luego dejó la máquina en otro lado y regresó.
-Toma, esta es la llave de la retro-excavadora –Le dijo Rick a Mark –Ve por ella y excava hasta que te ordene que te detengas.
-Sí, señor.
Y así lo hizo Mark. Llegó con la retro excavadora y hundió sobre el terreno la enorme cuchara de la misma, arrancando materiales que arrastraba sobre la el lugar de la tumba y depositándolos en su interior, incidiendo sobre la superficie, excavando de arriba hacia abajo.
Rick siguió de cerca el proceso, por varios minutos hasta cuando notó que se había excavado la cantidad de centímetros correctos antes de llegar al féretro. El punto exacto en el que podía bajar y terminar el trabajo con sus instrumentos manuales… Le ordenó entonces que se detuviera. Había llegado el gran momento. Rick hizo dos grandes paquetes y se ato uno a la espalda. Mark bajó de la retroexcavadora y se encargó también de algunas herramientas sueltas e instrumentos científicos de uso cotidiano que el líder skull le había encargado que llevara.
Había cambio de fase lunar esa noche, y también cambio de tiempo. Empezaba nuevamente un pequeño bajareque y había mucha oscuridad. Sobre el pasa montaña se colocó un casco de minero provisto de una linterna con una potente luz.
Amarro la soga a la cruz de la lápida de Donald Hayes y el extremo a su cintura, luego, de frente a la pared de tierra fue bajando cada metro. Debía evitar resbalones, tropezones o alguna caída, desplazándose con cuidado por todo el sitio y estando alerta al suelo disparejo… Así lo hizo hasta finalmente tocar el ras de la tierra.
-Hay que tener muchas agallas para hacer algo como esto –pensó Mark Landry en silencio mientras alumbraba a Rick con una linterna más grande y con más luminosidad… -Pero, ¿por qué el comandante quebrantaba la tumba de su difunta esposa?... ¿Acaso se había vuelto loco?.
Rick empezó a escavar con la pala, tan rápido como su cuerpo se lo permitía. Con cada palada su corazón latía más y más rápido. Su cuerpo cubierto de gotas de lluvia, pues continuaba un aditamento de llovizna por encima del frío reinante.
Rick dirigía al cielo continuas miradas, próximo al estallido emocional… Desconfiaba de su propia resistencia, a toda costa procuraba mantenerse en equilibrio, operación nada fácil debido a los nervios.
Un estremecimiento agitó su cuerpo de la cabeza a los pies cuando por fin la pala hizo un sonido tosco al contacto con la madera. Al final de la excavación, en medio de una oscuridad casi total con apenas la luz de su linterna en el casco sobre su máscara pasa montaña... Palpó el féretro, un barniz espeso tapizaba el mismo… Rick tembló involuntariamente.
-¡Landry, necesito el saco y la sierra! –le gritó –Además quiero que alumbres bien el área donde estoy.
-¡Enseguida, señor!
Mark le tiró un saco de plástico especial que llevaba en su mochila y procedió a alumbrarlo donde indicaba.
Rick cerró los ojos por un momento. Luego abrió el féretro con cuidado. Lang le había dicho que según el informe, solo había podido encontrar restos descuartizados de Lisa, pero Rick era un hombre precavido y prefería tener todo los implementos necesarios para no retrasar su plan.
En efecto, solo había partes descuartizadas dentro del ataúd, ni siquiera pudo reconocer a quien allí adentro estaba. No había cabellos ni nada por el estilo, solo pedazos de un cuerpo irreconocible, mustio, marchito e inanimado.
Landry no podía creer que Rick pudiera estar haciendo algo tan valerosamente fuerte como eso. El líder skull parecía no sentir ningún tipo de sentimiento. Con su mano enguantada, tomó una parte de aquel resto y lo metió al saco, como si nada, con tanta frialdad como un témpano de hielo.
Rick cerró el féretro, volvió amarrarse la cuerda en la cintura y luego, amarró el saco a dicha cuerda.
-¡Landry, voy a subir, debes halarla cuerda para hacerlo rápido!
-¡Listo!
Una vez arriba, Rick se quitó la cuerda, la desamarró de la cruz de la lápida de Donald Hayes y la arrojó dentro de la lápida de Lisa. Fue hacia el jeep y colocó el saco en la parte trasera. Después tomó la máquina pala-cargadora y tiró los escombros sobre el enorme hueco, sellándolo.
Subieron al jeep y se encaminaron a la garita. Amarraron a Elkena a una silla, dentro de la garita y luego salieron de allí dejando el portón abierto
Desde un teléfono público, Landry llamó a una estación de policía para poner la denuncia de un "suceso extraño" con el celador del cementerio. De esa manera, aseguraban que Elkena estuviera fuera de toda culpa cuando se destapara el asunto.
-Gracias por tu ayuda, Landry –le dijo cuando lo dejó en su casa a eso de las 4 de la mañana –Jamás olvidaré esto.
-Siempre será un honor colaborarle, comandante.
-..Y recuerda lo que te dije, no importa lo que suceda o lo que me pase. Jamás digas que estuviste conmigo en este día, o tu vida podría correr riesgo por parte de mis enemigos.
-Así será, señor.
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Rick fue al laboratorio de Lang de inmediato. El científico, Tyson Collins, uno de los 8 asistentes de Lang, lo estaba esperando. Le dejó los resultados y regresó a casa. Debía esperar un par de horas.
Tomó una ducha caliente y se preparó un té de manzanilla. Por más que trató de conciliar el sueño, no pudo dormir.
Serían las 11 de la mañana y se encontraba recostado en el sillón de la sala, viendo televisión con Roy, cuando finalmente su celular sonó… Mildred le traía una limonada, de la cual ni se inmutó. Como un rayo se pudo de pie y tomó la llamada.
La regordeta mujer frunció el ceño cuando vio la reacción de Rick…
-¿Está seguro de eso, doctor?
-Totalmente, comandante, en un 99 por ciento.
Rick empezó a llorar mientras cerraba el celular… Mildred tomó a Roy y lo cargó hacia el cuarto su cuarto. Luego le encendió el TV y video juegos para que se entretuviera.
-Señor, ¿sucede algo?
Rick no dijo nada, solo fue hacia Mildred y la abrazó, aferrándose a ella como un niño pequeño, tembloroso.
-¡No es ella, Mildred! ¡No es ella!
-¡A qué se refiere!
Necesitó estabilizarse, tenía que pensar en muchas posibilidades, además no quería alimentar la esperanza de nadie.
-Perdóname, no puedo decirte nada por ahora.
Dicho esto, tomó su moto y fue hacia la unidad científica. Mildred no supo a ciencia cierta qué ocurría, pero levantó el teléfono y llamó a Claudia para decirle que algo extraño estaba ocurriendo con él.
En la base, Rick no podía creer lo que estaba escuchando por parte del científico, Tyson Collins.
-En verdad no entiendo cómo es que el doctor Zand pudo equivocarse así.
-Ese malnacido no se confundió. Estoy seguro que sabía perfectamente o que estaba haciendo. Alguien tuvo que haberle dado las órdenes. Y estoy seguro de quien fue.
-Esto es caótico. De hecho el ADN de estos restos no son humanos.
-¿Cómo?...
-Al hacer un estudio más a profundidad el resultado arrojó con son restos de una zentraedi, femenina, y de hecho esta dentro de nuestra base de datos. Es la zentraedi identificada como la número 53TBG-215. Venga a ver su foto en la base de datos
Rick se acertó al monitor y quedó espantado con lo que vio.
-¡Ella!... –Rick necesitó comprender lo que sucedía… -¡Ella es ARUAM!
-¿Aruam?... ¿Entonces usted la conoció?
-Era la mano derecha de Kiyora Tekiva.
-Entonces, comandante Hunter, supongo que alguien asesinó a esta zentraedi, Aruam y luego puso los restos en el féretro para hacerlos pasar por la capitana Hayes.
Rick empezó a accionar las consolas y monitores de la base de datos de las RDF. Pasó allí más de una hora buscando reportes sobre la baja de Aruam, pero nada. No había indicios de que algún piloto de sus huestes o de las Naciones Unidas hubiera derribado a la fallecida zentraedi.
-Aruam no era cualquier zentraedi. Era de rango, y una de las más buscadas por las RDF. Si ningún piloto de la las RDF acabó con ella, debió ser noticia, pero no lo fue, no hay nada registrado al respecto.
-Tampoco en los diarios –informó el científico terminando de buscar dicha información en la computadora.
-Entonces tuvo que ser derribada por algún zentraedi traidor.
-¿Pero entonces cómo llegó al féretro de la capitana Hayes?.
-Porque hubo complicidad –dijo Rick apretando los puños –Estoy seguro que hay un traidor entre nuestras huestes que es cómplice con algún traidor zentraedi, por algún motivo en especial.
-¡Increíble! …
-Maldita sea, todo fue planeado… –frustrado, Rick le dio un puñetazo a la pared, con su antebrazo –Ahora lo que tengo es que encontrar a mi esposa.
La cólera de Rick coincidió con el retorno de esperanza en su casi desahuciado corazón. Era tanta que casi cegaba su razón. Estaba seguro de que Leonard estaba detrás de todo eso… y se las iba a pagar.
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(Continuará)…. Próximo capítulo… LA DULZURA DE LA VENGANZA…
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