Bueno, demoré unos días en actualizar esta historia porque está llegando a su fin y quiero terminarla como corresponde, pero no se asusten, todavía no termina... espero que les guste!
Capítulo 38
Dos semanas más tarde, Kate se sentía mucho mejor. Rick no se separaba de ella ni un segundo, no la dejaba sola ni para salir a dar una pequeña caminata, lo único que podía hacer para mantenerse en movimiento, y Jim, cada dos o tres días venía con víveres y alguna cosa que le encargaban especialmente.
Rick se había dedicado a escribir en los momentos en que ella había regresado a la pintura o leía un poco.
Por supuesto, se mantenían en contacto con los chicos de la 12 e inclusive con la capitana Gates, que les contaba de cualquier avance en la causa del senador Bracken…
Durante ese período no hubo sobresaltos, aunque estuvieron alertas, temiendo que el largo brazo de la venganza de Bracken les llegara a complicar las cosas… pero no sucedió.
Y tanto Rick como Kate se preguntaban si las cosas finalmente se habrían calmado en forma definitiva o quizá el ahora ex senador estaba esperando el mejor momento para ir por ellos.
Rick se dejó caer en el sillón algo acalorado por la calefacción encendida al máximo, hacía bastante frío y él no quería que Kate se enfermara…
-Hace calor ¿eh?- dijo ella sonriendo a medias mientras se limpiaba las manos, haciendo un alto en la pintura.
-Bastante… pero es mejor así…
-Sí, por supuesto… si tenemos que salir nos dará un ataque…
-¿Quieres que la baje un poco?
-Sería útil… creo… o podrías quitarte la ropa… y yo también… ¿qué te parece?- le dijo sentándose sobre él, enviándole señales inequívocas de deseo.
-Kate…- dijo él y se removió incómodo.
-Pasó mucho tiempo, Rick…
-Fueron 10 días, máximo…
-Pero yo tengo ganas…
-Kate…
-Rick… yo sé que tú… quiero decir, no estás tan desesperado…
-¿De qué hablas? Yo siempre tengo ganas de estar contigo…
-Me desperté la otra noche, te vi mirando… porno, Castle… no te culpo pero no quiero terminar con todo por mi cuenta, es una tontería… estamos juntos… ¿por qué no disfrutar un poco?
-Kate…
-Escucha… esto no es como cuando me recuperaba… yo no tengo ningún dolor… podemos hacerlo despacio… muy despacio… y si te da impresión quizá podríamos encontrar otras formas…
-¿Tú crees que yo no tengo ganas? ¿que no me muero por tocarte?
-Hazlo entonces… yo estoy segura de que estaré bien…- dijo y al ver que él seguía dudando- olvídalo… terminaré con esto por mi cuenta… es una lástima…
Kate se levantó y él la siguió con la mirada. Entrecerró los ojos con fastidio. ¿Por qué era que no podía entender que él solo quería cuidarla? ¿cuidar a su hijo?
Se levantó y se dirigió al baño. La vio quitándose la ropa en silencio. El vapor de la ducha había empañado el espejo un poco…
-Así que ahora encima tendré testigos…- dijo ella.
-No podría cansarme de mirarte… pero… he venido a ayudarte… si quieres…- dijo con algo de duda, temía que ella estuviese demasiado molesta.
-No hace falta… creo que tengo un problema hormonal aquí… descuida…- dijo girándose para mirarlo- puedo encargarme de esto…
Rick no dijo nada, solo se adelantó y la rodeó con sus brazos. Ella tembló un poco y sintió los labios de él tentativos sobre su hombro ya desnudo…
-Te deseo…- le dijo comprobando en ambas palmas de sus manos, la reacción a sus caricias en el pecho de ella…
-Muéstrame cuánto me deseas…- le dijo ella al oído.
Él deslizó su ropa interior hacia abajo, la única prenda que le quedaba a ella y la escuchó suspirar. La sentó sobre el pequeño mueble al lado de la pileta del lavabo y ella echó su espalda hacia atrás, apoyándose sobre el espejo empañado cuando él se colocó en medio de sus piernas y descendió sus labios con suavidad sobre su pecho primero y luego por su abdomen…
-Siento que me hayas visto en esa situación la otra noche…- le dijo él entre besos y la vio cerrar los ojos, avasallada por las sensaciones que él le causaba.
-Te entiendo…- dijo ella.
-No quería causarte problemas, o que te sintieras obligada… y… quería… descomprimir un poco la ansiedad…
-Está bien, Rick…- dijo y jadeó apreciativamente cuando sintió los dedos de él acariciándola en su parte más sensible...- la próxima vez háblame… podemos hablar de todo… tenemos confianza…
-Lo prometo…- dijo él y la escuchó gemir de placer cuando sus labios siguieron el camino de sus dedos, complementándolos…
Rick la dejó muda un buen rato con sus caricias y cuando finalmente, ella tembló de placer en sus brazos, él, que se había quitado la ropa un momento antes, se dejó ir, explotando en la mano de ella, que lo acariciaba rítmicamente, buscando que él también experimentara placer…
-Increíble…- soltó ella aún agitada y sonrió cuando él se desesperó por limpiar su mano- vamos un momento a la ducha…- agregó levantándose con cuidado.
Él no dijo nada, la ducha no duró demasiado, ambos estaban satisfechos…
Kate lo miró contenta desde el sillón, enfundada en su bata de toalla, cuando él se ofreció a prepararles una merienda a ambos, para recuperar fuerzas…
-¿Te sientes bien?- le preguntó cuando se sentó a su lado y la observó comer.
-Por supuesto… ya estoy bien…
-Y… ¿te gustó lo de… recién?
-Me encantó…- dijo ella y se mordió el labio- aunque no pretendía presionarte…
-Pues… no pareció… detective…- le dijo él y ella no pudo evitar sonreír.
-Realmente estaba desesperada… lo siento…
-Yo tenía miedo… y también lo siento…
-Ya pasó…- dijo ella y lo tomó de la cara para besar sus labios.
-Estuve pensando…- dijo él luego de un rato de silencio.
-Dime…
-¿Qué tal si nos quedamos aquí hasta el nacimiento del bebé?
-¿De qué hablas? ¿para qué?
-Supongo que este es el único lugar en el que nos sentimos seguros… ¿por qué volver a la ciudad, a sentirnos en peligro otra vez? Créeme que me encantaría ofrecerte algo mejor, irnos de viaje, desaparecer en París... o en el sur de Italia... pero es más seguro estar cerca de tu médico... ¿no crees?
Kate se quedó pensando y él le dio espacio. Ella era una apasionada del trabajo y le resultaba casi imposible pensar que debía quedarse allí durante meses, solo pintando, leyendo o mirando algo de televisión…
Sin embargo el planteo de Rick no era una locura y ella sabía que él tenía razón sobre eso de sentirse seguros y que volver haría que dejaran de sentirse así…
Sonrió y asintió. Como siempre, él tenía razón…
Bueno, ¿qué les parece la idea de que se queden allí, al menos hasta el parto? Espero que les haya gustado! Gracias por el apoyo en esta historia y en las otras!
