Capitulo treinta y seis: Cazador de mitos.
Muchos mitos y leyendas eran bien conocidas en el viejo mundo, ya sea por lo atractivas que están resultaban para las personas o simplemente por lo bizarras que podían llegar a ser. Una de estas leyendas es la de pie grande, el hombre simio que se dice ha vivido en los bosques de lo que alguna fue Estados Unidos desde hace milenios, incluso después de la gran guerra que devasto la mayor parte del mundo, la historia de este ser mítico continua existiendo y contándose en los poblados cercanos a los bosques de la antigua nación, al punto que incluso en un mundo preocupado por la supervivencia del día al día, hay quienes aun intentan encontrar a esta criatura. Una de estas personas es una mujer alta bien musculosa, de cabello negro largo y un prominente acento alemán llamada Matilda, quien durante las noches rondaba en los bosques, usando un traje de cacería que ella misma había fabricado a partir de las pieles de las distintas criaturas que tuvieron la mala suerte de estar en su mira, pero el verdadero objetivo de ella era el escurridizo pie grande, una noche en particular mientras asechaba entre las sombras de los arboles, ella finalmente encontró una gran huella que solo podría pertenecer a este.
-finalmente te tengo- dijo ella al mirar hacia adelante, pues la huella estaba muy fresca, recién hecha y frente a ella había una gran silueta oscura en que no se asemejaba a la de ningún hombre o otra criatura que ella hubiera visto, aun cuando ella había visto muchas cosas extrañas en las tierras irradiadas. -Matilda finalmente te tiene, Matilda se hará famosa- decía entre dientes mientras apuntaba su ballesta hecha a mano hacia esa criatura para así disparar, y en el bosque entero se pudo escuchar un gran quejido bestial.
Al día siguiente en la mañana, Yuzu estaba en el granero dando los toques finales de algo en lo que había estado trabajando los últimos días, se trataba de una caja musical, la cual al abrirse tocaba una calma melodía y en la tapa de la misma había una fotografía en que estaban ella y Ian juntos, ella se sentía muy orgullosa tras haberla terminado justo a tiempo, pues era el cumpleaños de Ian, aun así no pudo evitar tener algunas dudas y termino por mirar a Nami que estaba sentada a su lado preguntándole.
-¿será demasiado?-
-no lo sé ¿tu lo crees?- dijo Nami inclinando un poco la cabeza lo cual fastidio un poco a Yuzu quien le dijo.
-a veces no sé porque te pregunto estas cosas- con eso dicho ella envolvió la caja con un papel de regalo que había encontrado en el almacén de la casa, y con un gran suspiro ella lo tomo, se puso de pie y armándose de valor se dijo a sí misma. -muy bien ¡hagamos esto!- con eso dicho ella corrió a la casa mientras Nami se despedía de ella diciéndole.
-¡buena suerte!- al llegar a la casa ella pudo encontrar a Ian alistándose para salir pues llevaba consigo su mochila puesta, ella entonces se le acerco diciéndole con una sonrisa.
-¡hey Ian! ¿tienes un minuto?-
-hola Yuzo ¿es muy urgente? Ángel me esta esperando para ir a comprar comida para las gallinas a la aldea cercana- dijo Ian un tanto apresurado por lo que ella sin perder más tiempo, y aunque estaba tan nerviosa que llegaba a estar sonrojada hasta las orejas, ella finalmente le presento su regalo a Ian y exclamo con la voz temblorosa del nerviosismo.
-¡fe…feliz cumpleaños!- algo sorprendido por lo súbito de eso, Ian tomo el regalo y con una sonrisa respondió.
-wow, lo había olvidado por completo, gracias…- pero antes de que pudiera decir algo mas ambos pudieron escuchar la bocina del Kuroi Kitsune tocándose varias veces, él inmediatamente supo que se trataba de Ángel que lo hacía para que se apresurara. -lo siento Yuzu, lo veré mas tarde- con eso dicho le regreso el regalo a Yuzu, cosa que la dejo muy desconcertada pero antes de que pudiera decir algo Ian muy apurado salió por la puerta diciendo. -¡volveremos para el almuerzo!- aquello dejo a Yuzu con las orejas agachadas y con una expresión muy triste en el rostro, ella permaneció unos segundos de pie allí en el pasillo cuando de la sala se asomo Nami quien le decía.
-ay hermanita, no puedo imaginar cómo te sientes ahora…-
-devastada…- dijo Yuzu muy animada.
-¡ah rayos! ¡iba a decir devastada!- dijo Nami algo fastidiada pues estaba pensando en otra cosa en lo que se acerco a su hermana moviendola suavemente. -¡debí haber seguido a mis instintos…!- súbitamente Yuzu la tomo de la cara firmemente aunque sin cambiar su expresión y la mantuvo sujeta así unos segundos mientras Nami decía. -aunque…ese no es el punto ahora…- entonces Yuzu la arrojo al suelo para que dejara de molestar, cuando detrás de Nami apareció nada menos que Ren quien cruzada de brazos le decía.
-hermanita, tienes que dejar eso, no va a funcionar, tu eres una zorro mutante, y Ian es humano, es imposible que algo entre ustedes llegue a pasar- eso no hiso más que desanimar mas a Yuzu quien agacho mas sus orejas como ahora también sus hombros llegando a inclinarse un poco, por lo que para tratar de animarla Ren comenzó a decirle. -¡oye! ¡¿sabes que te haría bien ahora?!-
-¿Qué me dejes en paz?- dijo Yuzu algo fastidiada pero con muy pocos ánimos.
-¡claro que no! ¡una buena sección de entrenamiento! ¡eso quitara tu mente de esas cosas!- en eso tomo a Yuki de la bufanda levantándola casi sin esfuerzo. -¡y Nami vendrá con nosotras!-
-¡yey!- exclamo Nami muy contenta, cosa que finalmente termino por hacer que Yuzu dejara escapar un quejido bastante desanimado al no poder escapar de aquella incómoda situación.
No mucho después, las tres se encontraban entrenando combate mano a mano en un claro del bosque que estaba cerca de la casa, la cual podía verse entre los árboles, en medio del entrenamiento, en el cual Yuzu y Nami se enfrentaban juntas a Ren, llegaron Yuki, quien aun debía caminar utilizando una muleta para no apoyar su pierna lastimada en el suelo, y Sarah que la acompañaba por si ella necesitaba cualquier tipo de ayuda, al ver a sus hermanas entrenar de esa forma, Yuki no pudo evitar sonreír, cosa que alegro mucho a Sarah quien había estado muy preocupada por ella y su estado de ánimo debido a su condición actual.
-¡vamos chicas! ¡están más oxidadas que el trasero de Rivet City!- exclamo Ren algo frustrada mientras evadía los ataques de sus hermanas.
-¡eso no es cierto!- le dijo Yuzu en lo que tanto ella como Nami evitaron una patada voladora de Ren haciéndose a un lado, lo que provoco que ellas chocaran de lleno con unos árboles que ellas no se habían dado cuenta que estaban allí, cosa que despertó las risas tanto de Yuki como de Sarah que estaban viendo aquella escena.
-ya no estamos en la ciudad chicas, ahora estamos en el bosque, no hay ni puertas ni autos ni nada por el estilo aquí, solo arboles- decía Ren con los brazos cruzados mientras miraba a sus hermanas levantarse para luego asustar a Nami fingiendo que iba a atacarla nuevamente, causando que ella se sobresaltara al punto de que al querer evitar ese ataque termino por chocar nuevamente con el mismo árbol con el que había chocado antes. -muchos árboles-
-ya entendimos, hay muchos árboles…- decía Yuzu algo fastidiada mientras se sobaba la cabeza y Nami se levantaba ahora algo aturdida por haber chocado dos veces contra el mismo árbol.
-claro que no lo entienden, nuestra estancia aquí será temporal, pero va siendo hora que ustedes dos comiencen a adaptarse a este nuevo ambiente- les decía Ren regañándolas un poco para luego mirar a Yuki para así preguntarle con una sonrisa algo traviesa. -¿alguna idea para adaptar a este par?- Yuki lo pensó unos momentos para finalmente decir con una sonrisa muy traviesa.
-cacería de zorros-
-¡¿cacería de zorros?!- exclamaron Yuzu y Nami muy nerviosas por alguna razón.
-sí, ustedes dos tendrán una ventaja de cinco minutos para esconderse en el bosque, después de eso Ren irá a "cazarlas", si logran evadirla por una hora, tendrán el resto del día libre, pero si Ren las atrapa…- explicaba Yuki para luego mirar a Ren dándole a entender que ella decidiera lo que pasaría con ellas si son atrapadas, y con una mirada algo siniestra ella dijo.
-si las atrapo, ustedes dos tendrán que limpiar el gallinero-
-¡¿Qué?!- exclamaron ambas ahora mas alarmadas que antes.
-¡todo menos limpiar el gallinero! ¡apesta mucho!- decía Yuzu.
-¡y allí hay garrapatas tan grandes que pueden tocar un banjo!- decía Nami quien no pudo evitar imaginarse a una garrapata campirana tocando una corta melodía de banjo, causando que ella pusiera cara de cachorra triste en lo que Yuzu protestaba diciendo.
-¡no pueden hacernos eso!-
-pues será mejor que sepan esconderse- decía Ren ya ansiosa por comenzar para luego mirar a Yuki y preguntarle. -¿quieres unírtenos hermanita?-
-claro, suena divertido…- decía Yuki bastante contenta por la idea de participar pero ni bien apoyo su pierna lastimada en el suelo dejo escapar un fuerte quejido de dolor que asusto tanto a sus hermanas como a Sarah que la sujeto para evitar que se callera y preguntarle.
-¿estás bien?-
-si…estoy bien…- respondió Yuki con una leve sonrisa, aunque se podía notar lo decepcionada y frustrada que estaba, aun así ella mantuvo esa sonrisa para así decirle a sus hermanas. -lo siento chicas…creo que aun no estoy lista para esto…- con eso dicho ella comenzó a caminar a la casa con Sarah a su lado, pero antes de irse del todo ella miro atrás para decirle a sus hermanas. -diviértanse ustedes…-
-vaya…Yuki se veía muy triste…- decía Nami bastante preocupada.
-sus heridas aun necesitan tiempo para sanar del todo…ella estará bien- decía Yuzu para tratar de calmar a su hermana menor.
-por supuesto que ella lo estará, es nuestra hermana- dijo Ren confiada de que dentro de poco su hermana mayor estaría como nueva, así que rápidamente volteo su atención a sus hermanas para así decirles en un tono y sonrisa algo amenazante.
-y no crean que me eh olvidado de ustedes, tienen cinco minutos para esconderse antes de que vaya por ustedes-
-¡espera! ¡¿era en serio?!- exclamo Yuzu bastante nerviosa.
-¡por supuesto!- decía Ren algo mas ansiosa por comenzar en lo que sacaba un viejo cronometro que Ángel le había regalado. -sus cinco minutos comienza…¡ahora!- exclamo ella presionando el botón de inicio del cronometro, haciendo que Yuzu y Nami corrieran aceleradamente al bosque, finamente las dos llegaron a un punto en que no sabían que hacer en ese momento.
-¡¿Cómo nos vamos a esconder de Ren?! ¡no hay ninguna puerta o contender de basura aquí!- exclamo Nami bastante nerviosa.
-¡ya lo sé! ¡pero debemos pensar en algo y rápido!- decía Yuzu igual de nerviosa, por lo que Nami le pregunto.
-¡¿Cómo en que cosa?!-
-¡no lo sé! ¡jamás eh estado en la naturaleza! ¡¿y tú?!- exclamo Yuzu algo alterada llegando a ese punto en lo que Nami pensaba un poco y preguntaba.
-¿los parques de Washington cuentan?- entonces de la nada se pudo escuchar un fuerte rugido en lo profundo del bosque, cosa que las asusto a ambas al punto que llegaron a abrazarse mutuamente mientras miraban a su alrededor tratando de determinar de dónde venía aquel ruido.
-¿Qué fue eso…? ¿un monstruo…?- decía Nami con una voz muy temblorosa.
-quizás solo es Ren tratando de jugar con nosotras…- decía Yuzu tratando de encontrar una explicación a ese rugido pese a estar asustada ella misma mientras lo decía. -como sea tenemos que escondernos antes de que ella nos encuentre-
-¿pero cómo?- pregunto Nami algo nerviosa en lo que ambas miraron hacia arriba a las ramas altas de unos árboles cercanos, en las cuales momentos después estaban ambas trepadas a las ramas de un árbol cada una mientras se sujetaban del tronco para evitar caerse.
-oh vamos a tener que limpiar ese apestoso gallinero- decía Yuzu algo desanimada pues era obvio que Ren iba a encontrarlas a esas alturas.
-podríamos enterrarnos a nosotras mismas- sugirió Nami aun algo nerviosa a lo que Yuzu respondió.
-normalmente diría que es una idea estúpida pero a estas alturas…- en eso comenzaron a caer hojas sobre ella, cosa que la fastidiaba un poco por lo que le dijo a Nami. -¿quieres por favor dejar de agitar tu rama?-
-¡no soy yo, estoy justo aquí!- decía Nami que estaba en la rama junto a la de Yuzu, quien al darse cuenta de eso se puso muy nerviosa diciendo.
-entonces si no eres tu…¿Quién…?- ambas miraron hacia arriba para su sorpresa pudieron ver a una criatura humanoide de por lo menos dos metros de altura que las miraba fijamente y luego dejo escapar el mismo rugido que habían escuchado antes, pero ahora sonaba con más fuerza debido a la cercanía, ambas no pudieron evitar gritar del miedo y rápidamente se bajaron del árbol logrando alejarse un poco de este antes de que la criatura se dejara caer al suelo, dejando ver que era una especie de hombre mono de gran estatura que rugía y golpeaba su pecho repetidas veces.
-¡¿Qué rayos es eso?!- exclamo Nami muy nerviosa.
-¡no puedo creerlo! ¡creo que es el legendario sasquatch! ¡pie grande!- decía Yuzu ahora con una gran sonrisa en el rostro y moviendo su cola de lado a lado por tal increíble descubrimiento. -¡esto es asombroso!- sin embargo esa emoción paso a ser sorpresa cuando Pie Grande les lanzo a ambas un tronco de árbol viejo el cual pudieron evadir agachándose justo a tiempo en lo que aquel furioso hombre mono comenzó a rugirles furiosamente.
-¡no creo que este feliz de vernos!- exclamo Nami un tanto nerviosa.
-¡entonces no tenemos otra opción!- dijo Yuzu colocándose junto a su hermana en posición de pelea y de ese modo tanto ellas como Pie Grande se lanzaron a combatir, pero pese a que ellas luchaban con mayor agilidad que él, Pie Grande lograba conectar sus ataques gracias a lo que parecía ser un instinto superior al de ellas dos, llegado a un punto ambas se apoyaron en los troncos de unos árboles para así impulsarse y tratar de darle ambas una patada cada una, pero sorpresivamente Pie Grande las atrapo de los tobillos y las hiso chocar una contra la otra antes de lanzarlas contra el suelo.
-¡sabes, huir no suena a una mala idea!- exclamo Nami bastante nerviosa ahora.
-¡a mí tampoco me suena mal! ¡corre!- exclamo Yuzu quien de inmediato comenzó a correr junto con Nami mientras el gigantesco hombre mono las seguía muy molesto. Al mismo tiempo, Ren avanzaba por el bosque con sigilo extremo y una sonrisa algo malévola en el rostro, pues tenía la intensión de darles un gran susto a sus hermanas antes de atraparlas, pero se lleno de mucha decepción cuando estas aparecieron en el bosque corriendo y gritando dirigiéndose hacia ella.
-¡¿en serio?! ¡ni siquiera están tratando!- exclamo Ren muy enojada con ellas en lo que gritaban asustadas.
-¡Pie Grande!- rápidamente las dos se escondieron detrás de Ren quien las regañaba diciéndoles.
-si claro, si creen que esa tonta escusa las salvara de limpiar el gallinero están seriamente…- en eso ambas le hicieron voltear la mirada justo al frente donde pudo ver muy sorprendida como un enfurecido Pie Grande arranco todo el pedazo de un tronco de un puñetazo, dejándola un momento con la boca abierta a la vez que asustaba mas a sus hermanas ocultas tras ella, sin embargo rápidamente Ren hiso sonar su cuello y manos mientras decía con una sonrisa llena de ganas de luchar. -¡este entrenamiento se acaba de poner interesante!- de esa forma ella se puso en posición de combate, al igual que Yuzu y Nami quienes ahora al estar con su hermana mayor, creían tener una mayor posibilidad de pelear contra Pie Grande quien se lanzo contra ellas golpeando el suelo donde estaban ellas paradas con tal fuerza que llego a crear un pequeño cráter, aun cuando las tres lograron evadir aquel ataque en lo que Ren comenzó a encadenar una serie de golpes contra el furioso Pie Grande quien respondía con una sorpresiva agilidad, mas cuando este tomo dos ramas y empezó a girarlas con sus manos ágilmente como si se trataran de bastones antes de volver a rugir furiosamente.
-Pie grande es ágil…- dijo Ren muy sorprendida en lo que Yuzu y Nami lograron distraerlo al darle cada una un golpe y una patada respectivamente en los costados, cosa que Ren aprovecho para darle una patada giratoria en el aire justo en el rostro y con tal fuerza que logro que chocara de lado con un árbol cercano, y casi de inmediato comenzó a quejarse del dolor mientras se sujetaba del brazo para luego comenzar a llorar, cosa que hiso que Yuzu lo viera ahora con mucha lástima, para luego ponerse entre él y Ren diciéndole.
-¡Ren espera!-
-¡¿Qué espere?!- pregunto está muy sorprendido, entonces Yuzu se acerco con mucho cuidado a Pie Grande que ahora estaba sentado junto a un árbol para poder ver mejor el porqué estaba llorando de esa forma, allí descubrió que en el brazo de Pie Grande había lo que parecía ser un pedazo de madera delgado clavado en su brazo.
-está herido- dijo ella algo preocupada.
-¿y qué?- pregunto Ren algo fastidiada.
-creo que estaba reaccionando así por el dolor que siente- dijo Yuzu tratando de explicarse en lo que se acercaba lentamente a Pie Grande diciéndole con mucha calma para no asustarlo. -no te preocupes, ya no vamos a lastimarte, déjame ver tu herida…- de esa forma él quito su mano de la herida que tenia dejando ver a Yuzu la extensión de la herida y así decirle con una dulce sonrisa. -tranquilo, voy a quitarte esa cosa del brazo, así que relájate- entonces ella tomo con mucho cuidado aquel trozo de madera y tras tirar de este logro quitarlo del brazo de Pie Grande que no pudo evitar quejarse del dolor que sintió cuando aquel trozo de madera dejo su brazo en lo que Yuzu le daba suaves caricias en este diciéndole. -¿lo ves? no fue tan malo ¿verdad?-
-¿y qué rayos hacia eso clavado en su brazo?- pregunto Ren algo molesta pues estaba disfrutando mucho del combate que estaban teniendo en lo que Yuzu respondió mirando al trozo de madera.
-creo que es la punta de una flecha, quizás de una ballesta-
-¡¿oh sea que alguien malo lo lastimo?!- decía Nami abrazando suavemente el otro brazo de Pie Grande en lo que Yuzu le pregunto.
-¿eso sucedió? ¿alguien te lastimo?-
-mujer mala…lastimo Pie Grande- dijo él cosa que sorprendió mucho a las hermanas al punto que sus ojos se abrieron mucho sus ojos.
-¿acaso Pie Grande acaba de hablar…?- pregunto Ren bastante desconcertada.
-¡sí que lo hiso!- exclamo Nami bastante contenta al igual que Yuzu que decía moviendo su cola muy rápidamente.
-¡esto es increíble! ¡no solo sus cuerdas vocales son lo suficientemente evolucionadas para generar palabras! ¡también habla español!-
-brazo de Pie Grande duele…- decía él muy adolorido y entre lagrimas.
-aaawww no podemos dejarlo así…- decía Nami sintiendo mucha lástima por aquel gigante peludo.
-será mejor llevarlo a casa para poder curarle el brazo…- decía Yuzu analizando la situación cosa que de inmediato Ren interrumpió exclamando.
-¡un minuto! ¡no vamos a llevar a un hombre mono gigante a nuestra casa!-
-vamos Ren, es inofensivo- decía Yuzu tratando de convencer a su hermana al igual que Nami que decía.
-¡sí! ¡solo miraros, no dañaría a una mosca!-
-¡¿acaso olvidaron que hasta hace unos minutos estaban no solo corriendo de él sino también peleando?!- exclamo Ren bastante frustrada por el súbito cambio de actuar de sus hermanas, pero luego al ver la cara de cachorras tristes de sus hermanas, al igual que la suplicante de Pie Grande, ella simplemente se dio una palmada en la frente y les dijo muy molesta. -¡está bien! ¡pero si Sarah y Yuki pregunta esto fue idea suya!-
-¡yay!- exclamaron sus hermanas quienes abrazaron a Pie Grande que no pudo evitar sonreír levemente en lo que Yuzu se separaba de él tomándolo de una mano y diciéndole alegremente.
-ven, nuestro hogar esta cerca, te vamos a cuidar bien- con algo de timidez Pie Grande comenzó a seguirlas, sin darse cuenta que desde unos arbustos cercanos, estaban siendo espiadas por nada menos que la cazadora Matilda, quien con una sonrisa algo maniática decía para sí misma.
-parece que Pie Grande consiguió amigas peludas, la casería de Matilda se acaba de hacer aun más interesante-
Minutos después al volver a la casa, la primera en entrar fue Ren quien miro a todos lados asegurándose de que no hubiera nadie cerca y solo entonces ella le hiso señas a sus hermanas para que entraran, siendo la primera en entrar Nami y luego Yuzu que seguía guiando a Pie Grande tomándolo de la mano pero cuando este intento pasar por la puerta de la casa, quedo atorado y luchaba por entrar.
-¡vamos! ¡¿a que están esperando?!- decía Ren en voz baja.
-¡creo que se atoro!- decía Yuzu algo nerviosa en lo que miro a Nami diciéndole. -ven, dame una mano-
-¡oky doky!- dijo ella muy contenta y ambas comenzaron a tirar de la mano de Pie Grande con todas sus fuerzas pero todo ese ruido llamo la atención de Sarah y Yuki quienes se asomaron del segundo piso para ver que era lo que pasaba.
-¿se puede saber que es todo ese ruido?- dijo Sarah con algo de seriedad.
-¡nada! ¡nada fuera de lo común!- exclamaron las tres bastante nerviosas.
-esperen ¿Por qué la puerta esta tan llena de pelos?- pregunto Yuki bastante extrañada y algo serie también cuando de la puerta trasera entraron Ian y Ángel quienes habían vuelto de la aldea cercana.
-wow a eso si le llamo un tapete gigante- decía Ángel tras silbar y ajustarse su sombrero vaquero.
-no creo que esa cosa sea un tapete…- dijo Ian algo extrañado cuando finalmente Pie Grande logro entrar a la casa, cosa que tomo a los demás por sorpresa al punto de hacerlos gritar.
-¡es Pie Grande!- exclamo Ian bastante sorprendido.
-¡¿trajeron a Pie Grande a nuestra casa?!- les pregunto Yuki bastante molesta mientras bajaba lentamente las escaleras con la ayuda de Sarah.
-¡solo que conste, fue idea de ellas!- dijo Ren señalando a sus hermanas menores quienes rápidamente le gritaron muy enojadas.
-¡oye!-
-oh claro, cuando les pregunte si podíamos tener un perro me dijeron que no pero al parecer ustedes si pueden tener un Pie Grande- decía Ángel un poco frustrada con ellas hasta que Sarah dijo en voz alta.
-¡no vamos a tener a ningún Pie Grande en casa!- entonces ella miro a Yuzu y Nami diciéndoles bastante molesta con ellas. -¡no sé como lo encontraron o porque lo trajeron a casa, pero no va a quedarse!-
-¡pero Sarah!- exclamaron las dos al mismo tiempo a lo que Sarah respondió con mucha autoridad.
-¡nada de peros! ¡regresen a Pie Grande a donde sea que lo hayan encontrado!-
-¿Cómo la señora y los demás saben el nombre de Pie Grande…?- dijo este cosa que dejo a los demás con la boca abierta sin poder creer lo que había sucedido en ese instante.
-¿es mi imaginación o Pie Grande acaba de hablar…?- dijo Yuki tratando de procesar lo que había pasado.
-¡sí! ¡él puede hablar y está herido! ¡no podemos simplemente regresarlo al bosque!- decía Yuzu abrazando con cuidado el brazo de Pie Grande mientras que Nami abrazaba una de sus piernas mientras decía.
-¡sí! ¡seria cruel hacer eso!-
-¿ahora ven como es que me convencieron de ayudarlas?- decía Ren algo fastidiada, por lo que Yuki simplemente dio un gran suspiro para luego decir.
-supongo que puede quedarse hasta que sus heridas sanen…- entonces miro a Sarah preguntándole. -¿tú qué dices?-
-está bien, puede quedarse, pero solo por una noche- respondió Sarah dándose por vencida a las suplicas de las dos hermanas quienes no pudieron evitar saltar de alegría en lo que Yuzu comenzó a guiar cuidadosamente a Pie Grande a la sala diciéndole con una sonrisa.
-vamos amigote, vamos a curarte esas heridas- en el camino ella miro a Ian y le pregunto con una gran sonrisa. -¿quieres ayudarme?-
-¿quieres que te ayude a sanar el brazo de un gigantesco hombre mono de leyenda que casualmente decidiste traer a casa? ¡por supuesto!- respondió él al principio con algo de sarcasmo para luego cambiar de forma súbita a una gran emoción, pues era algo que no todos los días llegaría a suceder. Minutos después, mientras Ian sostenía el maletín medico de Yuzu, ella terminaba de vendar el brazo de Pie Grande diciendo con mucho orgullo.
-y listo, con esto quedaras como nuevo- Pie Grande no pudo evitar mover su brazo contento mientras Ian decía con mucha curiosidad.
-realmente estas emocionada de tener al grandote aquí-
-pues claro, él es básicamente el eslabón perdido entre el simio y el hombre, imagina lo que esto representa para la ciencia- decía ella bastante emocionada por las posibles teorías científicas que ella podría desarrollar con el suficiente tiempo para estudiar a Pie Grande.
-¿o sea más que el hecho que existen zorros grandes que hablan?- dijo Ian bromeando a lo que Yuzu respondió.
-tú sabes que me refiero-
-ya lo sé- dijo él con una leve sonrisa en lo que Pie Grande dijo muy contento.
-gracias por curar brazo de Pie Grande-
-no hay de que grandote, solo ten cuidado de no meterte en problemas a partir de ahora- decía Yuzu dándole unas suaves palmadas en la espalda a su nuevo amigo el cual paso a decirle.
-Yuzu chica muy buena-
-aw, gracias Pie Grande- dijo ella algo apenada cuando este dijo algo inesperado.
-Yuzu chica buena y muy linda-
-¿Qué…?- dijeron ella e Ian cuando sorpresivamente Pie Grande se acerco a Yuzu dándole un gigantesco beso en la mejilla que le erizo totalmente la piel a ella mientras que Ian solo miraba en absoluto shock lo que estaba pasando, y ni bien Pie Grande detuvo ese beso, dejando una gran cantidad de saliva en la mejilla de ella, este la tomo y la abrazo con mucha fuerza mientras decía.
-Pie Grande ama a Yuzu-
-¡¿Qué?!- exclamo Ian dejando caer el botiquín al suelo sin poder creer lo que estaba sucediendo mientras que Yuzu se dejaba abrazar muy confundida diciendo.
-esto no puede ser cierto…-
-¡oh, pero sí lo es!- decía Ren quien para la sorpresa de Yuzu, estaba junto a Ángel, Yuki y Nami, quienes simplemente comenzaron a reír a carcajadas por lo ridícula que era toda esa situación para todas ellas.
Durante el transcurso del día, Pie Grande no se despego casi en ningún momento del lado de Yuzu, siguiéndola tanto en el granero mientras trataba de trabajar en uno de sus inventos, cuando intentaba ver una película este la sentaba en sus piernas y le daba de comer él las palomitas de maíz muy para la pena de ella, incluso cuando ella solo intentaba leer, este se quedaba pegado a ella abrazándola y acariciándola entre las orejas, lo que la tenía bastante incómoda, y durante un momento en la tarde, mientras Ren caminaba junto al baño, se sorprendió mucho al ver a Pie Grande salir del mismo mientras decía.
-Pie Grande dejo desastre-
-¿desastre…?- pregunto Ren bastante temerosa mientras se asomaba al baño, sin saber muy bien que era lo que iba a encontrar allí dentro, pero para su sorpresa, la taza del baño estaba tan limpia como siempre la dejaban, sin embargo ese alivio duro muy poco tiempo cuando sus ojos se fijaron en la tina, de la cual se podía ver una especie de aura maligna mientras un sinfín de moscas volaban encima de estas, haciéndola dejar escapar un grito de espanto en lo que cerraba la puerta de golpe para luego gritar llena de rabia. -¡PIE GRANDE!- ese incidente la llevo a sacarlo de la casa junto a Yuzu y Nami mientras usaba ella un traje anti radiación y le decía a Pie Grande. -ok, si vas a quedarte el día de hoy, al menos puedes ayudar al enseñarles a estas dos a como ocultarse en el bosque- entonces ella tomo una cubeta, una escoba y se coloco el casco del traje anti radiación diciendo. -yo iré a tratar de rescatar ese baño- entonces ella presiono el botón del traje para activar el purificador de aire interno y así dirigirse a la casa nuevamente, dejando a Pie Grande solo con Yuzu y Nami, quien procedió a acercarse a Nami tomándola de los brazos mientras ella le decía algo nerviosa.
-¿Qué es lo que…?- entonces para su sorpresa Pie Grande simplemente la metió en unos arbustos al punto donde solo se podía ver su cabeza afuera y así decirle.
-escondida-
-pero aun puedo verla…- decía Yuzu algo confundida dejando a Pie Grande rascándose la cabeza, todo mientras estaban siendo vigilados muy de cerca por Matilda, quien esperaba el momento indicado para poder atacar a la que ella consideraba por lejos como la presa definitiva mientras decía.
-solo aguarda formidable bestia, pronto serás el mas nuevo accesorio de Matilda, Matilda apenas puede esperar-
Por la noche, a la hora de la cena, era el turno de Ian de prepararla, aun cuando era su cumpleaños, bajo las reglas de Sarah eso no lo salvaría de ello, aun así él lo hacía con agrado pues estaba preparando un estofado del libro de recetas de Nami cuando Pie Grande apareció detrás de él.
-hola grandote ¿puedo ayudarte en algo?- pregunto Ian con una sonrisa curiosa.
-traje carne- dijo Pie Grande con una gran sonrisa.
-¿en serio? ¿Qué tipo de carne?- pregunto Ian con mas curiosidad pues la única carne que habían estado comiendo era de conejo.
-carne para Yuzu- dijo Pie Grande con mucho orgullo sacando de detrás suyo lo que parecía ser un mapache que aun estaba con vida y que sostenía de la cola mientras este se resistía al agarre del gran hombre simio.
-¿te das cuenta de que aun tiene pelo…y que está con vida?- pregunto Ian haciéndose un poco hacia atrás por la impresión que eso le había dado.
-hola ¿de qué hablan?- pregunto Yuzu quien había entrado a la cocina cuando súbitamente Pie Grande le acerco el mapache que seguía luchando por librarse haciendo que ella se sobresaltara mucho mientras este le decía con una gran sonrisa.
-Pie Grande trajo carne para Yuzu-
-wow…gracias grandote…- decía ella bastante incómoda dando unos pasos atrás para luego decir. -¡oh creo que me están llamando!- con eso ella salió corriendo de la cocina, dejando a Pie Grande algo confundido mirando al mapache diciendo.
-¿a Yuzu gusta otra carne?- rápidamente Yuzu llego a la sala de estar donde estaban Yuki y Ren jugando unos video juegos muy motivadas a derrotarse mutuamente, mientras que ella se oculto a un lado de la puerta, tras asomarse para asegurarse de que no la hubieran seguido para luego decir.
-esto es muy incomodo, Pie Grande me sigue a todas partes como una especie de cachorro enamorado-
-pues ahora sabes cómo se siente Ian…- dijo Ren aun estando concentrada en el videojuego solo dejando de jugar cuando Yuki le dio un fuerte codazo en el brazo y se le quedo viendo muy molesta por lo que acababa de decir, si bien Yuzu quiso contradecirla, pero luego de pensar unos momentos, y tras lo que experimento en la mañana con el regalo de Ian, ella comenzó a pensar que quizás si estaba siendo una molestia para él, y ese pensamiento le hiso bajar las orejas y la mirada con una expresión triste en su rostro, al ver a su hermana así, Yuki regaño a Ren diciéndole en voz baja.
-¡mira lo que hiciste!-
-¡¿Qué?!- exclamo Ren también en voz baja.
-¡¿te gustaría que alguien te dijera que Ángel encuentra incomodo estar contigo?!- le pregunto Yuki con mucha seriedad.
-¡por supuesto que no me gustaría…!- respondió Ren algo molesta pero ni bien escucho a su propia respuesta, entendió la gravedad de lo que había hecho. -oh vaya…-
-¿lo ves?- dijo Yuki aun mirándola muy molesta, entonces Ren dio un gran suspiro para luego voltear para decir.
-oye Yuzu lo siento…- pero cuando ella y luego Yuki se dieron cuenta, Yuzu ya no estaba allí, cosa que las dejo a las dos muy preocupadas. Al mismo tiempo, mientras Ian estaba en la cocina, Ángel se acerco a él sosteniendo el regalo que este había recibido en la mañana diciéndole.
-oye Ian ¿no es esto tuyo?-
-vaya, casi lo había olvidado- respondió él antes de tomar el regalo y mirarlo detenidamente. -me pregunto que será…- de esa forma comenzó a abrirlo y tras extrañarse un poco al ver que parecía ser una caja de madera, de buena calidad pero una caja al fin y al cabo, pero ni bien la abrió, pudo ver la fotografía acompañada por aquella calma melodía.
-aw que dulce, es una caja musical- decía Ángel un tanto conmovida, pero lo que llamo mas su atención fue que Ian se había apoyado en el mesón de la cocina con una alegre sonrisa en su rostro mientras decía.
-si…en verdad lo es…-
-entonces…¿le cuando se lo dirás?- le pregunto ella apoyándose al lado de él quien algo apenado respondió.
-no lo sé…con todo lo que ha pasado…no sé si será el momento indicado-
-después de todo lo que ha pasado, creo que no hay momento más indicado- le decía Ángel antes de darle un suave golpe en el brazo. -así que deja de perder el tiempo y demuéstrale lo mucho que la quieres-
-lo dice la que beso a Ren el primer día que se conocieron- dijo Ian mientras se frotaba el brazo.
-mi caso fue totalmente distinto, así que déjate de escusas tontas- decía ella de forma traviesa en lo que vieron a Pie Grande salir por la puerta trasera aparentemente tarareando una canción. -¿y ese grandote a donde va?-
-creo que fue a buscarle algo que darle a Yuzu- respondió Ian con igual curiosidad que ella, quien paso a verlo con una mirada traviesa diciéndole.
-creo que tienes competencia-
-no seas ridícula…- dijo él con una leve sonrisa, pero tras pensarlo unos segundos decidió salir de la cocina diciendo. -iré a ver que no se meta en problemas- aquello hiso reír un poco a Ángel, quien no pudo evitar decir para sí misma.
-hombres…-
Afuera en el bosque, Pie Grande se encontraba revisando arbustos y bajo algunas rocas buscando algún otro animal para la cena, cuando un peculiar sonido llamo su atención, el cual provenía de la rama alta de un árbol cercano, cuando este miro con más detenimiento, pudo ver que se trataba de Yuzu quien estaba llorando sentada en la rama de ese árbol y apoyada contra el tronco.
-Yuzu triste…- dijo él en voz baja antes de comenzar a subir al árbol para encontrarse con ella, llegando a sorprenderla un poco diciendo.
-hola Pie Grande…-
-¿Yuzu triste?- pregunto Pie grande preocupado por ella, quien limpiándose las lagrimas respondió con una sonrisa fingida.
-no…estoy bien…-
-Yuzu triste…- insistió él cosa que termino por obligarla responder.
-solo un poco…más bien me siento tonta…-
-Yuzu inteligente…Yuzu no tonta…- decía Pie Grande de forma inocente-
-ay Pie Grande…incluso los que somos inteligentes podemos sentirnos tontos a veces…- decía ella con una leve sonrisa, apreciando la preocupación de su nuevo amigo, sin embargo aquello duro muy poco, antes de que pudiera reaccionar o algo similar sintió algo clavarse en su cuello, por unos segundos ella pensó que podría ser una abeja o un mosquito, pero cuando reviso bien quito de su cuello nada menos que un pequeño dardo.
-¿Qué diablos…?- decía ella cuando súbitamente comenzó a sentir su cuerpo adormecido al punto que no pudo permanecer firme en la rama y termino cayéndose de esta, logrando ser atrapada por un ahora acelerado Pie Grande quien la miraba haciendo algunos alaridos de miedo. -Pie Grande…no puedo…moverme…- decía ella sin ser capaz de mover un solo musculo, cuando de entre las ramas altas de unos árboles cercanos aterrizo nada menos que Matilda, quien sostenía en una de sus manos una cerbatana mientras decía siniestramente.
-la amiga peluda de Pie Grande ha sido neutralizada, ahora Matilda puede cazar a su verdadera presa-
-¡mujer mala!- exclamo Pie Grande bastante asustado teniendo a Yuzu en sus brazos quien decía algo aturdida por el tranquilizante.
-¿ella es quien te lastimo…?-
-Matilda se hará famosa al cazar a Pie Grande y como premio adicional, a su amiga peluda- decía Matilda quien iba preparando su ballesta, lo que frustraba mucho a Yuzu al no poder moverse en lo absoluto en ese momento, pero para su sorpresa Pie Grande arranco un tronco viejo cercano y sin soltar a Yuzu de su otro brazo grito enfurecido.
-¡mujer mala no lastimar a Yuzu!-
-¡bien! ¡es mejor cuando se resisten!- de esa forma ella comenzó a disparar una gran cantidad de flechas por su ballesta automática, las cuales Pie Grande logro evadir haciéndose a un lado para luego lanzarse contra ella atacándola con el tronco con gran rapidez y fuerza, pero Matilda logro eludir ese ataque rodando hacia un lado para así para luego disparar otra serie de flechas que Pie Grande logro evitar a duras penas hasta que una de estas logro clavarse en uno de sus pies, haciéndolo gritar del dolor en lo que caía sentado al suelo sin soltar a Yuzu quien se sentía horrible al no poder hacer nada en su estado mientras Pie Grande se arrastraba sentado hacia atrás agitando el tronco frente a él para desviar las flechas que Matilda les disparaba mientras decía. -ahora Matilda se volverá leyenda…- pero justo cuando ella estaba por dispararse nuevamente a Pie Grande, y para la sorpresa de todos, frente a ella impacto un disparo laser que la hiso retroceder levemente, entonces ella miro a un lado y allí estaba Ian apuntándole con su pistola laser claramente muy molesto y diciendo.
-¿Por qué no te metes con alguien que si pueda regresarte los disparos?-
-¡Ian…!- exclamo Yuzu débilmente al no poder moverse.
-¡Pie Grande, protege a Yuzu!- decía Ian con mucha seriedad en lo que apuntaba a Matilda con su pistola. -¡yo me hare cargo de esta tipa!-
-¡Matilda no está interesada en cazar personas! ¡Matilda te enseñara el significado del dolor por meterte entre ella y su presa!- decía ella furiosa en lo que comenzó a dispararle flechas con su ballesta a Ian quien lograba evitarlas al correr entre los arboles mientras el disparaba de vuelta con su pistola laser, mientras tanto y en medio de aquel duelo, Pie Grande se quito la flecha del pie y paso a ocultarse tras una roca solo asomándose un poco para que él y Yuzu pudieran ver pelear a Ian con Matilda.
-amigo Ian muy habil- decía Pie Grande sorprendido por lo bien que Ian estaba manejando la situación.
-si…de verdad lo es…- decía Yuzu con una sonrisa algo débil debido al tranquilizante, lo que llamo la atención de Pie Grande, logrando entender lo que ella sentía, en ese momento tanto Ian como Matilda se quedaron sin munición, así que ambos dejaron de lado sus armas para así lanzarse a atacarse mutuamente, aunque era más bien Matilda quien encadenaba una serie de puñetazos que Ian lograba eludir hasta que llegado a un punto este logro sostenerle los puños logrando forcejear con ella unos momentos hasta que esta lo comenzó a arrastrar hacia atrás.
-¡sabes, para una señora loca es estúpidamente fuerte!- se quejaba él sin dejar de forcejar con ella.
-¡Matilda es la más fuerte cazadora, no perderá con chico común!- gritaba ella con mucha confianza en lo que Ian noto algo curioso en el cinturón de Matilda y paso a preguntarle con algo de curiosidad.
-¡oye ¿es esa una granada de plasma concentrado?!-
-¡si! ¡especial para presas de gruesa piel!- decía ella con mucha confianza, cosa que hiso sonreír a Ian quien le dijo de igual manera.
-¡gracias por la información!- de ese modo soltó uno de los brazos de Matilda para luego evadir uno de sus puñetazos dando un giro detrás de ella y alejándose un poco de ella quien se volteo diciendo.
-¡¿huyes de Matilda cobarde?!-
-no exactamente- dijo Ian confiado mostrándole en su dedo un seguro, el cual Matilda para su sorpresa, descubrió que se trataba del seguro de la granada de plasma en su cintura, rápidamente Ian se puso a cubierto para la inminente explosión en lo que Matilda simplemente pudo decir.
-tramposo…- entonces en un estallido color verde, la granada exploto, dejando nada más que un cráter humeante en el suelo, tras eso Ian corrió hacia Pie Grande y Yuzu para así preguntarles.
-¿se encuentran bien?-
-Pie Grande bien…Yuzu sin moverse…- respondió el gigante quien aun tenia a Yuzu en brazos que decía algo apenada.
-lo siento…el tranquilizante aun no termina de hacer efecto…-
-descuida, te llevaremos a casa para que descanses…- decía Ian cuando súbitamente Pie Grande le hiso entrega a Yuzu en sus brazos, cosa que sorprendió a los dos en lo que este les decía con una sonrisa.
-Yuzu a salvo…y mujer mala se fue…Pie Grande volver al bosque…-
-pero…- decía Yuzu un tanto preocupada pero este le respondió.
-Pie Grande estar bien, por siempre agradecido con amigos…- entonces miro a Ian y con una sonrisa algo triste le dijo. -Ian cuidar a Yuzu ¿sí?- aquello hiso que él sonriera un poco y que Yuzu se sonrojara algo apenada, y tras mirarla así Ian respondió con mucha seguridad.
-por supuesto- con eso dicho, Pie Grande comenzó su camino de vuelta al bosque perdiéndose entre la vegetación mientras que el sol comenzaba a salir por entre la copa de los arboles. -volvamos a casa- dijo él con una leve sonrisa cosa que ella solo asintió tímidamente en lo que Ian comenzó a caminar rumbo a casa con ella en sus brazos.
Minutos después, cuando ya habían llegado al jardín de la casa, el tranquilizante comenzó a dejar de hacer efecto, permitiéndole a Yuzu nuevamente moverse, y aunque le agradaba ser cargada así por Ian, recordó lo que Ren le había dicho, por lo que agacho un poco la mirada junto con sus orejas mientras decía.
-ya estoy bien Ian…puedo continuar yo sola…-
-¿segura? no me molesta llevarte hasta…- decía él algo preocupado aun por ella cuando esta lo interrumpió diciéndole.
-segura…por favor bájame…- él le hiso caso y la bajo con cuidado aunque a ella le costó un poco a ella permanecer de pie sosteniéndose unos momentos de Ian quien le pregunto.
-¿está todo bien?-
-si…es solo…- decía ella algo decaída antes de armarse de valor para lo que estaba por decir. -dejare de molestarte desde ahora…creo que ya lo entiendo…yo soy para ti lo que Pie Grande fue para mí ayer…- aquello dejo bastante intranquilo a Ian que sin poder creerlo seguía escuchándola. -creo…que solo soy otra mutante para ti…lo siento…- aquello ultimo ella lo dijo con la voz algo rota y con lagrimas saliendo de sus ojos, pero antes de poder alejarse de él, Ian la tomo de una muñeca deteniéndola en seco diciéndole con mucha seriedad.
-espera un minuto…- ella se le quedo viendo mientras las lagrimas corrían por sus ojos y el dejaba ir un gran suspiro antes de decir. -no sé qué cosa te hiso pensar en eso, pero te digo desde ya que para mí, no eres solo otra mutante-
-¿no lo soy…?- decía Yuzu ahora muy nerviosa y con la voz quebrada.
-no…- respondió él cuando para la sorpresa de ella, se le apego acariciando su rostro y limpiando las lagrimas de una de sus mejillas para así decirle. -tú eres mi mutante…- tras decir eso, y antes de que ella pudiera responder, él la beso en los labios con mucho cariño, cosa que hiso que ella se sonrojara hasta las orejas y sus ojos se abrieran como platos, ella no podía creer que eso estaba pasando, mas cuando él rompió el beso para así mirarla a los ojos con una dulce sonrisa. -te amo Yuzu…- aquellas palabras hicieron que toda tristeza que ella sentía se desvanecieran, y las lagrimas de sus ojos pasaron a ser de felicidad, con sus labios temblorosos ella simplemente lo abrazo con fuerza con su rostro en el pecho de él diciéndole con su voz algo rota.
-¡yo…yo también te amo…!- de ese modo ella comenzó a llorar mientras Ian la abrazaba cariñosamente, posando una mano sobre la cabeza de ella para así darle suaves caricias mientras le decía.
-perdóname por tardar tanto en decirlo…-
-no te preocupes…ahora…estoy muy feliz…- decía ella sonriendo y sin separar su rostro del pecho de Ian sin dejar de caer lagrimas de sus ojos mientras que sus hermanas y amigos miraban aquella escena conmovedora desde el pórtico de la casa sin que ellos lo notaran.
-ugh…¿Ángel y yo nos vemos tan odiosamente melosas cuando estamos así?-
-si- respondieron todos al mismo tiempo para así comenzar a reír todos juntos, mientras que Ian y Yuzu seguían abrazándose, con el sol del amanecer saliendo detrás de ellos.
Continuara…
