Capítulo 37:Una bonita piedra para un buen y bonito león
Por la noche, en La Roca Del Rey, después del desgastante juicio, el rey Tuni, su esposa Ajenti, Simba y Nala sostenían una conversación.
"Gracia por venir" Decía Simba. "Los necesitábamos a ustedes para que opinaran en la condena a Zira."
"Apenas nos avisó nuestro consejero el reporte de último minuto, viajamos desde el ocaso de ayer, hasta hace unas horas", Explicaba Tuni. "Como Kopa es heredero de nuestras tierras y prometido de nuestra hija, era apropiado que viniéramos"
"Y no sólo para el juicio." Agregó Ajenti, "aquí nos quedaremos al menos dos días por si algo se ofrece."
"Gracias a los dos", decía Nala, "son muy amables, en verdad."
La pequeña Misha, se había acurrucado a un lado de Kiara, pues había llegado cansada del viaje.
Por la tarde de ese mismo día, Tuni, Ajenti, y la pequeña Misha, fueron al baobad de Rafiki.
Mientras el chamán platicaba con los leones adultos, Misha se acercó a Kopa, quien dormía tranquilamente. Ella lo observaba con detenimiento. El cachorro poco a poco movió sus parpados. "¿Dónde estoy?", se preguntaba. Veía todo borroso debido a su estado adormecido, y con forme su vista iba mejorando, pudo notar la silueta de Misha frente a él, lo que le hizo pegar un brinco.
"¡Misha!, ¿Qué haces aquí, bruja?", él aún seguía débil, y de hecho no se puso de pie, más sin embargo eso no le impidió sobresaltarse de esa manera.
"Hola, 'cola en la cabeza', ¿cómo va todo?", Saludó la cachorrita con actitud descortés. Kopa pudo ver que dos leones adultos se sentaron detrás de ella, desde luego que se trataba de Ajenti y Tuni.
"Hija," decía Ajenti, "¿Ya le entregaste a Kopa, el regalito que le trajimos?"
Misha refunfuñó en voz baja. "¡Ash!, Está bien."
"Esto es para ti, cabeza en la cola," dijo Misha en un tono grosero. Su madre la reprendió.
"¡Misha!, ¡No seas grosera!"
La cachorrita gimoteó, molesta. Después acercó con su hocico un enorme trozo de carne. "Para que comas cola en la…"
Misha rió nerviosamente, al ver la cara de advertencia de su madre.
"Esto es para que comas, príncipe Kopa, Y esto otro también es para ti."
Misha colocó a un lado del lastimado cachorro una piedra preciosa enorme. Era de color Azul marino muy brillante.
"Esta piedrita es para que nos recuerdes," dijo Tuni, y agregó dando una orden a su hija; "Ahora Misha, dile algo amable al joven príncipe".
Con gran molestia, Misha dijo las primeras palabras que se le ocurrieron:
"Una bonita piedra, para un buen y bonito león, ¿Así está bien, papá?", finalizó en un sarcástico tono, y con una hipócrita sonrisa.
"¡Muy bien!" Exclamó Tuni, aplaudiendo con sus zarpas, "Es-plen-dido".
"Una bonita piedra, para un buen y bonito león", repitió Kopa, en un susurro. "Me gusta. Me hacen sentir bien estas palabras."
"Bueno, si eso opinas." Comentó Misha con sarcasmo.
"Al menos es mejor que las cosas feas que siempre me dices", respondió el príncipe con una amplia sonrisa.
"¡Já, Já! Muy gracioso", expresó Misha con sarcasmo.
"Ahora nos retiramos, joven príncipe", dijo Tuni con cortesía, "Es un alivio saber que usted está bien."
"Gracias" Dijo Kopa en tono suave, para después ponerse a dormir de nuevo.
