EL DEBER DE UNA REPORTERA
- Muy buenas tardes, quisiera ver a Hanamichi Sakuragi.
La recepcionista observó con molestia a la chica delante de ella, era la 5ª vez en el día que preguntaban por él, por lo visto hoy le tocaba hacer de ser secretaria del pelirrojo.
- ¡Y yo que sé!, debe de andar por ahí haciendo escándalo como siempre.- Respondió malhumorada.
La muchacha no pareció tomar a mal las palabras de la empleada, al contrario, pareció que las palabras de la mujer despertaban su interés.
- ¿Suele dar mucho trabajo?.- Preguntó con disimulo la joven.
- Bastante, mucho más que cualquier otro paciente.- Se quejó.- Yo no sé porque la Doctora Yamane le aguanta tantas tonterías, si fuera por mí lo hubiera dejado amarrado a su cama para que no molestara a nadie.
- La entiendo.- Asintió comprensiva la muchacha.- Sakuragi realmente es una persona difícil, nunca tiene respeto por nada ni por nadie. Debe ser muy duro para ustedes tener que tratar a diario con él.
La recepcionista la miró con mayor atención, no estaba acostumbrada a que le dieran la razón tan rápidamente.
- Perdón pero… ¿quien eres tú?.- Preguntó intrigada, pero contenta de que alguien le diera la por fin la razón.
- Soy Mitzi Fukuda.- Se presentó la joven.- Soy alumna de Shohoku al igual que Sakuragi, y estoy aquí por encargo del director.
- Oh.
- Es importante para escuela que sus alumnos den un buen ejemplo no solo dentro, sino también fuera de ella.- La voz de la chica rebozaba orgullo y dignidad.- Por eso he venido a hablar con él y con algunas personas de la clínica, hemos escuchado algunas cosas que no nos han gustado para nada y queremos aclararlas de una vez por toda.
- Oh., por supuesto – respondió prestamente la recepcionista.
Mitzi Fukuda sonrió mentalmente ante la simplicidad de la mujer. En cuanto la vio supo que no le costaría nada averiguar lo que necesitara sobre el pelirrojo, solo debía utilizar su astucia y todo saldría tal como lo tenía planeado.
Y su plan era simple: acabar con Hanamichi Sakuragi.
Pero…
¿Por qué tomarse tanta molestia para perjudicar al pelirrojo?
¿Acaso tenía algo en contra de él?
No
Realmente no.
Ni siquiera lo odiaba, aunque tampoco le importaba lo que pasara con él.
Francamente le era indiferente.
Pero cuando escuchó lo de la pelea con Rukawa, sintió la misma rabia que todas las fanáticas del 11 de Shohoku y pensó que era su deber como encargada del diario dar a conocer tal noticia y castigar al culpable (Y por supuesto quedar como heroína ante él).
Mas no pensó que las cosas serían tan complicadas.
Si bien había contado con que esa tonta de Ayako y otros jugadores, compañeros del pelirrojo, lo defendieran, nunca imaginó que el propio Kaede Rukawa se atreviese a protegerlo.
Aquello era simplemente inconcebible.
¿Por qué precisamente él?
¿Por qué no aprovechaba la oportunidad que tenía para deshacerse del pelirrojo?
¿Tanto le importaba ese estúpido juego como para encubrirlo?
No, de seguro ese viejo y obeso profesor lo habría presionado para que no dijera nada, solo para proteger a ese delincuente y al equipo. Mas ella no estaba dispuesta a dejarlo pasar.
Sabía por experiencia que tras todo rumor, siempre había algo de verdad y ella la encontraría como fuera.
"Cuando el río suena…"- Se dijo mentalmente, luego volviendo su atención hacia la recepcionista.
- Señorita…-
- Yoko, Yoko Temaru.- Se presentó esta.
- Señorita Temaru¿tuvieron muchos problemas por la pelea que provocó Sakuragi?- Preguntó después de un breve silencio.
- ¿Pelea?
- Sí, la que tuvo con Kaede Rukawa.- Los ojos de Mitzi brillaron con anticipación, sabía que si algo "interesante" había sucedido en la clínica, aquella mujer de seguro lo sabría.
- ¿Rukawa?, oh se refiere al guapo muchacho que suele venir a la clínica a ver al pelirrojo.- Sonrió ruborizada la joven empleada.- Realmente es muy lindo.
Los ojos de Mitzi se abrieron como platos.
- ¿Suele venir¿él …visita al pelirrojo?.- Su voz sonó casi ahogada por la impresión.
- Sí, bastante a menudo.- Confirmó la encargada.- Por eso me pareció muy mal cuando ese ingrato pelirrojo se peleó con él en la oficina de la doctora. Es un malagradecido.- Sentenció con desaprobación.
Mitzi Fukuda tuvo cierta dificultada para mantener la compostura después de escuchar aquello.
"¡Entonces era verdad!", se dijo asombrada la joven reportera., "lo de la pelea era cierto¡lo sabía, lo sabía!".
- Y UD…¿vio lo que ocurrió?. – Preguntó con voz incierta, procurando conservar la calma.- Digo, la doctora debió estar muy enfadada después de semejante escándalo. ¿Tuvieron que llamar a seguridad?.
- No, no, nada de eso (aunque yo lo habría hecho). Pero la doctora realmente estaba muy enojada según me contaron, por suerte estaba el doctor Yamagashi para ayudarla a separarlos.
- Sí, realmente fue una suerte.- Estuvo de acuerdo Mitzi.- ¿Y que pasó con Rukawa y Sakuragi después?.
- Bueno, yo no estaba en ese momento.- Se lamentó (había perdido la oportunidad de presenciar un buen chisme)-, pero Izumi me contó que el chico guapo salió hecho una furia de la oficina de la doctora.
- Furioso ¿eh?.- La chica Fukuda sonrió para sus adentros, no todos los días se tenían noticias de la demostración de alguna emoción por parte del rey del hielo.
- ¿Y que cree ud que hizo el pelirrojo descarado?.- Prosiguió Yoko.-, pues se escapó de la clínica y no llegó sino hasta muy tarde.
Mitzi casi no cabía en si de alegría, realmente estaba obteniendo más que una confirmación de la historia, estaba obteniendo detalles increíbles.
Un Rukawa furioso
La Fuga de Sakuragi.
La pelea en el despacho de la Doctora
El enojo de la Doctora
Perfecto, todo era simplemente perfecto.
"Creo que Ayako apreciará especialmente mi dedicación a esta historia". Pensó cínica, mientras procuraba que la empleada no viera la pequeña grabadora que mantenía oculta en la manga de su abrigo.
- ¿Y cuando fue que sucedió todo esto?.- Prosiguió su interrogatorio.
- ¿Cómo que cuando?, pues fue…
Pero justo en ese momento, la conversación se vio interrumpida por unos fuertes gritos provenientes de uno de los pasillos.
- ¡¡¡YA DÉJEME TRANQUILO!!!. – Rugía un furioso pelirrojo, dejándose oír por todo el recinto.- ¡¡¡ENTIÉNDELO DE UNA VEZ VIEJO, NO ME INTERESA TU ESTÚPIDA TERAPIA.!!!
- Pues si no acudes a terapia, pediré que no te den de alta.- Sentenció seco el facultativo, ya harto de la mala actitud del adolescente.
El pelirrojo se detuvo por un momento y encarando al medico, murmuró con profundo desprecio.
- Pues haga lo que quiera.- Volvió entonces a reiniciar su partida, siendo seguidos solo unos segundos después por el psicólogo.
En cuanto desaparecieron de vista, todo el lugar estalló en murmullos y comentarios sobre la desagradable escena.
- ¿No le dije que estaría en alguna parte haciendo un escándalo?.- Señaló Yoko, satisfecha de que sus pronósticos se hubiesen cumplido.- Siempre es lo mismo con él, parece que no tiene idea de que está en una clínica. ¡¡Pero que desagradable!!, pobre Doctor.
- ¿Quién es ese doctor?.- Preguntó por fin la aprendiz de reportera, ya recuperada de la impresión.
- Es el doctor Ikaro Taira, es psicólogo.- Luego agregó en tono confidencial.- Se dice que está muy molesto por que el pelirrojo no ha querido tomar terapia con él y que eso lo está afectando bastante.
- ¿Psicólogo?.- Una sonrisa desagradable se dibujó en su rostro.- muy interesante.
Mitzi no pudo evitar sonreír esta vez
Las cosas se ponían cada vez mejor.
Sus ojos siguieron a las dos figuras hasta que se perdieron por uno de los pasillos. Se dijo entonces que no podía desperdiciar una oportunidad como aquella y despidiéndose rápidamente de la recepcionista, se fue tras ellos.
9999999999999
