Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix, los demás que aparezcan son creados por mí…
Pues no olviden dejar su review se agradecen de verdad y… Enjoy! =D
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Capítulo 38:
Ophelia, Selphie y Zell estaban dentro de la amplia cueva natural bajo el risco, el chico recostado de la cerca observando a los chocobos, la castaña aprendía un poco sobre el cuidado de los chocobos según instrucciones de la rubia que revisaba del pico a las patas a cada uno
- Ya casi pasa la hora, lo mejor será que vayamos ensillándolos - indicaba la rubia viendo la hora en su móvil
Una vez preparados, salieron montados en sus respectivos chocobos y comenzaban un trote por donde habían llegado. Sin demorar, retomaban la búsqueda de los tres desaparecidos
- ¿Cuán lejos crees que se han perdido? - Ya habían perdido la cuenta de las veces que Zell preguntaba lo mismo
- No sé, sólo espero que se acuerden de mi consejo - respondió Ophelia - Si van en sentido contrario, me temo que no los encontraremos, los bosques son muy extensos y peligrosos de ese lado -
- ¿Que más peligroso puede ser de ese lado si ya hay Molboles por toda esta zona? - preguntaba Selphie
- En esa zona es donde prefieren asentarse, los que están por aquí es porque han sido desterrados, otros deciden buscar su propio territorio o simplemente para cazar -
- Eso no ayuda en nada - dijo Zell
- Quería que le respondiera y eso hago -
Siguieron avanzando hasta adentrarse por los bosques
- ¡Ahí vienen! - exclamó Selphie al oír los ululares a lo lejos de los chocobos
- Apresuremos - ordenó Ophelia agitando una sola vez las riendas para que Poe emprendiera una carrera por el camino de piedra
A unos metros, divisaron a los otros tres acercándose a toda prisa, fueron desacelerando al verlos. Sus expresiones pedían respuestas, pero en sus rostros se denotaba incertidumbre
- Nada… - respondió Seifer - Llegamos hasta allá y encontramos un Chocobo y un Molbol muerto. Seguimos unas pisadas de chocobos, pero se perdieron entre el follaje -
- Regresen a casa, averigüen si los otros dos chocobos han regresado, nosotros seguiremos en su lugar. Que mal que no haya señal en estos bosques - resoplaba Ophelia
- Los ayudaremos mientras regresamos, luego seguiremos - comentó Quistis
Mid y Seifer asintieron a la orden de Quistis, volviendo de nuevo a recorrer el mismo camino junto con Selphie, Zell y Ophelia
En lo profundo del bosque, Squall y Rinoa cargaban a Irvine entre sus brazos. El primero tenía unos hilos de sangre corriendo del lado derecho de su frente y la ropa llena de polvo igual que los otros dos, la segunda tenía unos raspones en una de sus rodillas y brazos, mientras el tercero tenía una torcedura en su tobillo derecho por la caída del chocobo
- Simplemente genial, no hace mucho termino de salir del hospital y ahora tengo que volver a entrar, deberían tener una habitación ya reservada para mí con mi nombre en cada hospital del mundo - se quejaba con el dolor palpitante en el tobillo
Llevaban un tiempo caminando a paso normal después de haber perdido de vista al Molbol, hacia la dirección equivocada porque no era opción de ir hacia el este como había advertido Ophelia, en cambio iban hacia el noroeste. El trio estaba consciente de que aún no estaban a salvo, por ello seguían avanzando
- Descansemos un momento, por favor, sé que no debemos, pero no aguanto más - dijo Irvine con una voz que retenía los quejidos de su dolor
Lo depositaron en una roca mediana, Squall se sentó en la tierra cediéndole con ese gesto la otra roca a Rinoa. Nadie decía nada, sólo se limitaban a observar y a limpiar con partes de su ropa la sangre de sus heridas
La bruja se levantó y comenzó a caminar por los alrededores, sin perderlos de vista, buscando ramas por los alrededores. Squall gruño con frustración volcando la cabeza hacia atrás con su móvil en mano
- No hay cobertura en estos bosques, lo mejor será que lo apague -
- Yo tampoco - añadió haciendo lo mismo que Squall
El castaño miro a Irvine después de unos segundos, permanecía con la mirada al frente, aparentemente pensativo
- ¿Cómo te sientes? - preguntó
- Podríamos estar peor - respondió encogiéndose de hombros - Y ya lo hemos estado - soltó una carcajada seca
- Tienes razón, en peores ocasiones nos hemos encontrado, así que saldremos de esta -
- Eso espero, porque no creo que sea posible con los Molbol buscándonos - regresaba Rinoa con unas ramas de árbol entre sus brazos - y no sólo son ellos, hay más criaturas aquí que podrían estar buscándonos -
- Solo debemos ir con cuidado hacia el este y luego al norte, eso es todo -
- Lo dices como si fuera algo tan fácil, Squall - le reprochaba ella - No sabemos cuánto debemos caminar, y con Irvine en este estado, puede que nos tome unos días llegar, eso sin contar que debemos dormir y parar cada tanto por él -
- Gracias por considerarme una carga, es un gran gesto de tu parte - añadía Irvine con sarcasmo
- No diré que no tengas razón, pero nos defenderemos - respondió con seguridad en su habitual expresión indiferente
- No tienes tu sable pistola, Irvine no tiene su rifle y yo sólo tengo algo de conocimiento sobre artes marciales, y sin mi magia temo que no será suficiente lo que podamos hacer -
- Entonces quítate el brazalete y aprende a controlar tus poderes, niña mimada y quejosa -
- No empiecen a discutir, no es el momento - indicó Irvine disipando levemente esas miradas furiosas que se intercambiaban los dos
Rinoa suspiró, sus ojos ámbar se apagaban muy levemente de cada en tanto, en especial cuando lograba calmarse un poco
- Si vamos a seguir, debemos hacer antes algo por tu tobillo - dijo tomando de nuevo las ramas que había conseguido - No sé si esté roto o sólo dislocado - decía palpando sutilmente, un poco insegura sobre lo que realmente hacía
Comenzó a hacer una férula improvisada con las ramas y parte de su vestido blanco que había roto en un par de tiras largas
Estuvieron caminando hasta muy noche hacia el este, la imposibilidad de Irvine hacía el trayecto más lento, pero no por ello difícil, corrían con algo de suerte, ninguna criatura los había emboscado
A pesar de haber discutido, Rinoa cedió en detenerse para dormir un poco, hasta temprano al alba, y Squall en encender una pequeña fogata. Por extraño que pareciera, el frío en el bosque grandidieri llegaba a helarles los huesos. Rinoa tiritaba, pero luchaba con su cuerpo para dejar, lo que según ella, era un signo de debilidad, extendía sus manos hacia al fuego para calentarse y tomado suficiente calor las frotaba en sus brazos para expandir el calor. Igualmente Irvine y Squall
- Yo haré la primera guardia, en unas horas te despierto - decía Squall a Rinoa
Asintió lentamente y se acostó en la tierra encogiéndose sobre si misma lo más que podía y cerró los ojos. Irvine fue el siguiente en irse a dormir y Squall permaneció en su misma postura. Su vista ahora rotaba en todas direcciones y se enfocaba más en aquellos ruidos provenientes del bosque, ya fueran de algunas aves, insectos u otros de sus habitantes
Siguieron avanzando por unos días más. No tuvieron ningún rastro o señal de los otros, por momentos creían que no lo hacían y los daban por muertos. Pero después de un largo recorrido habían llegado al borde del risco, desde el que se podía ver toda la extensión de arena y más allá el mar cristalino. Al sol no le quedaba mucho para terminar de ocultarse y la luna ya había aparecido casi en su totalidad
- Pensaba que nunca llegaríamos… - suspiró de alivio Irvine
Squall y Rinoa lo soltaron, dejando que se sostuviera de un cedro amargo
- ¿Crees que estén aquí? - preguntó Rinoa recorriendo con su vista la arena bajo ella
- No lo sé - respondió tirándose al suelo y asomando la cabeza por el risco, viendo la zona que no podían ver cuando estaban de pie
Echando un vistazo hacia la derecha, ahí a lo lejos, pudo ver dos aves grandes desde la distancia y sobre ellos, sus jinetes a quienes no podía reconocer, la luz amarilla y naranja del sol en el ocaso coloreaba mas de la mitad de sus cuerpos, tocaba sus plumajes y la piel de quienes los montaban, haciendo imposible vislumbrar sus identidades
- Ahí están, los veo - señaló con su dedo hacia el punto
- ¿Cuánto nos hemos desviado? - se preguntó impresionada la pelinegra - Vayamos hacia el sur, con suerte seguirán ahí y nos escucharan -
Se levantaron y empezaron a caminar. Pero Irvine los detuvo llamándolos a gritos
- ¡Se olvidan del tullido! - exclamó recordándoles su situación
Intercambiaron miradas y con vergüenza recogieron al otro. Cuando llegaron al punto que habían señalado, Squall y Rinoa volvieron a tirarse al suelo, pero al ver hacia abajo, las monturas y sus jinetes habían desaparecido
- Se fueron - señaló Rinoa con obviedad y decepción, frunciendo el ceño - ¿Seguimos caminando al sur? -
Squall asintió - Si, iré yo, quédate tu aquí con Irvine, mientras más rápido pueda bajar mejor - a continuación se quitó su chaqueta y se la tendió a Rinoa - Si escuchan que los llamo, bandéala para que pueda saber dónde están desde abajo -
El castaño se dio media vuelta, orientándose cautelosamente para no caer, hacia el sur comenzando un trote por el camino de tierra y pasto al borde del risco. Al llegar, volvió a tumbarse para ver hacia abajo, pero los jinetes se habían ido y en la arena solo quedaban las pisadas de los animales y luego se iban al oeste
Supo que ya estaba cerca y que sólo le quedaba ir en aquella dirección para encontrar la entrada a la playa, por lo que siguió avanzando. Pronto se empezó a oír el galope de dos, tres o quizás cuatro chocobos que se acercaban en dirección a él. Agudizó su oído y su vista en el camino donde comenzaba el bosque y la arena acababa
Un primer chocobo, seguido de un segundo y un tercero, los tres de color amarillo fueron saliendo del bosque a un rápido galope montados por tres jóvenes de cabellos dorados
Squall los llamaba a gritos con la esperanza de que lo oyeran y pudieran verlo desde su posición. Uno de ellos levemente escuchaba sus llamados e intercambiaba su mirada entre lo que tenía al frente y a cualquier otro punto
- ¿No lo escuchan? - Preguntó el último de los jinetes - ¡Paremos un momento! - exclamó
- Ya casi llegamos, ¿qué ocurre? - preguntó la mujer que estaba delante de él
Sin hacer caso o responder, haló las riendas de su montura que se encabritó por la frenada tan abrupta y pudo oír con mayor claridad los gritos del castaño
- ¡Squall! - exclamó Seifer alzando su vista con su mano a modo de visera - ¿Se encuentran bien los tres? - añadió en un grito
- ¡Sí, pero Irvine necesita ayuda! -
- ¿Que sucede? ¿Por qué te detuviste? - preguntó quién iba al frente que se había regresado con la otra cuando Seifer no había llegado con ellas
- Miren, es Squall - dijo señalando al risco
- ¿Te encuentras bien? - le preguntó Quistis
- Si - gritó
- Pensaba que tardaríamos mucho más en encontrarte - dijo Ophelia con una diminuta sonrisa - Vamos para allá, quédate ahí - dijo ordenándole a su chocobo que avanzara en una carrera
Pronto se encontraron con Irvine y Rinoa quienes compartieron chocobos con Quistis y Seifer. Por el camino, Ophelia sacó de su bolsillo una especie de silbato, haciéndolo sonar tres veces por todo el bosque cada cierto tiempo. Al llegar a la casa de los Visso, la aristócrata les ordenó llevarlos adentro mientras se encargaba de algunos asuntos
Depositaron a Irvine en uno de los sofás de la sala que daba al patio, Squall y Rinoa se desplomaron en un sillón cada uno suspirando sonoramente de alivio. Quistis y Seifer fueron por un botiquín de primeros auxilios que les había indicado
Lo próximo que ocurrió fue la llegada del resto del grupo que les explicaron que habían sido convocados por el silbato de Ophelia. La preocupación y el cansancio eran notorios, llevaban días buscándolos sin éxito alguno, hasta ahora
Selphie se tendió al lado de Irvine, muy preocupada por su torcedura, aunque él le repitiera todo el tiempo que no era nada grave y se encontraba bien
- Por un momento pensamos que el Molbol se los había devorado, pero tuvieron suerte de que Pico y Garras lo mataran, cuando regresaron, ambos se encontraban con heridas leves, pero el otro… - dijo Zell a los tres
- Lo mataron - completó Irvine - Se asustó al ver al Molbol que me tumbó, lo siguiente que vi fue al chocobo ser atacado y el siguiente los de Squall y Rinoa atacaban al Molbol. Fue nuestra única oportunidad para huir -
- Tuvieron suerte de que esos chocobos fueran fieros, si no, hubiese sido otra historia - comentaba Mid con cierto alivio - y francamente me comenzaba a fastidiar tener que buscarlos -
Ophelia entró a la estancia con un ceño fruncido y algo de prisa. Pero más allá, su rostro no daba señales de que fuera una mala noticia. Se acomodó en uno de los sillones resoplando con cansancio
- En hora y media como mucho vendrá el médico, he dado orden de traerlo aquí a Grandidieri - informaba con la vista al techo - Mi familia regresará un poco más tarde. Al parecer, no bastaba con venir a grandidieri. Fueron a Esthar a cenar. Llegarán, a medianoche, dijeron, así que no se alteren si el ruido de los helicópteros los despierta - añadió en un tono cansado -. ¿Cómo están? -
- Podríamos estar peor y ya lo hemos estado - respondió Irvine con una carcajada seca
- Me alegro - asintió - Seifer, ¿podemos hablar un momento en privado? -
Él quien había acabado no hace mucho de tratar los raspones y moretones de Rinoa, accedió y en silencio, ambos se retiraron. Zell, Quistis y Mid se ofrecieron para preparar la cena, todos se habían trasladado a la cocina, y vieron a ambos jóvenes charlar con seriedad por sus ceños fruncidos sobre algo de importancia, les dedicaron una rápida mirada y volvieron al asunto en el que estaban
- ¿Qué ocultan esos dos? - preguntaba Rinoa con desconfianza a Quistis
Pero esta se limitó a encogerse de hombros, negar con la cabeza y seguir hasta la cocina. Cenaron pavo, puré de papas con salsa de arándano y por petición de algunos, un vino de hace veinte años endulzado con miel
A la hora de dormir, cada uno se retiró a sus cuartos a excepción de Irvine y Selphie que debían esperar al doctor y Ophelia como anfitriona debía ayudar en todo lo posible. Rinoa notó que Squall la seguía, instintivamente enarcó una ceja con confusión que el joven taciturno no pudo ver. Llegaron al final del pasillo donde se encontraba la puerta
- ¿Es cierto que compartimos habitaciones? - preguntó con helada indiferencia
- Lamento decepcionarte, pero no pienso compartir una habitación contigo, solo vengo por mis cosas, tu compañera de cuarto viene en camino -
Mid apareció en la habitación con su ropa de dormir, una camisa azul cielo de tirantes y un pantalón blanco de algodón. Hizo un saludo silencioso y algo soñolienta se tumbó en la cama
- Buenas noches - dijo antes de girar su rostro contra Rinoa y cerrar los ojos
Se dirigió al balcón unos minutos haciendo memoria de lo ocurrido en esos días que estuvieron en el bosque. Aún tenía el vestido roto y sucio, al parecer tendría que dormir con su ropa interior, pero su monólogo interno fue interrumpido al oír el repiqueteo de los nudillos en la puerta
- Buenas noches - saludó Ophelia con educación y una corta y sutil reverencia -, venía a traerte ropa para dormir y ropa para mañana - extendió su mano entregándole una franela blanca de mangas largas y un pantalón largo del mismo color - Squall me recordó que te haría falta y esto también - en su mano cerrada guardaba algo, cuando se lo tendió, no pudo evitar sorprenderse
- Gracias - respondió entrecortada
A la mañana siguiente, habían ansias y nervios por conocer a la familia de Ophelia, ¿Serían como ella?, ¿O tal vez como muchos de los millonarios de Deling? Arrogantes presumidos y vanidosos a quienes solo les importa su propio ser
Cuando entraron a la cocina, se encontraron a las asistentas, Ophelia los vio entrar y los llamó para que la siguieran, cuando entraron en la sala comedor, se encontraron a seis personas de aspecto mayor, exceptuando a uno que era el menor de los seis que aparentaba unos veinticinco años de edad
- Madre, Padre, Tíos y Brandon Rowe, ya conocen al resto, les presento a Rinoa, a Squall Leonhart, comandante de los SeeD's del jardín de Balamb y a Irvine Kinneas, uno de los Capitanes del ejército de Galbadia - nombró a cada uno mientras los Visso y aquel joven llamado Brandon se levantaban y les dedicaban aquellas cortas reverencias a las que estaba acostumbrada Ophelia - Sybil Visso, mi madre; Rob Visso, mi padre; Emy Visso, mi tía y Azur Visso, mi tío - señalo a cada uno -, por último mi prometido y futuro esposo, Brandon Rowe -
Hizo una corta reverencia disculpándose por retirarse de la sala comedor. Al poco tiempo regreso con unos jóvenes con ropas similares a las suyas, dos de ellas tenían vestidos de color verde olivo y azul cielo con encajes bordados en hilo de oro. La SeeD aristócrata hizo las correspondientes presentaciones, todos ellos, a excepción de uno que era el prometido de una de sus hermanas, resultaban ser sus primos y hermanas
La educación era una cualidad que nunca faltaba en aquella familia, pulcras reverencias tanto de mujeres como de hombres
También era notable que los rasgos físicos de los Visso como el cabello dorado y los ojos azules predominaran en cada uno de sus descendientes. Rob Visso se había casado con Sybil Aubert, tomando su apellido, y su progenie resultaron ser todas mujeres. Al igual que Emy Baujot con Azur Visso, pero estos tuvieron dos hijos y dos hijas
- Mi hija me contó por lo que pasaron - se adelantó Sybil hacia Rinoa, Irvine y Squall -, espero el doctor de la familia haya hecho un buen trabajo - añadió con una sonrisa tranquilizadora
Irvine se ruborizó, pero carraspeó - Si, no se preocupe, hizo un buen trabajo, por suerte era una torcedura que se podía acomodar sin ningún problema, sólo debo estar con esta férula unos días, por ahora el dolor es relativamente soportable, gracias por su preocupación -
- ¿Y ustedes se encuentran bien? - preguntó al castaño y a la pelinegra
- Bien - respondieron casi al unísono
- Esperen, esperen - soltó Mid con prisa e impresión -, no nos cambien de tema, ¿escuché bien? ¿Prometido? - preguntó a Ophelia
- Si, ¿algún problema? -
- Lleva aquí dos días y… ¡No lo habías mencionado hasta ahora! -
- No creí que fuera importante - respondió levemente sorprendida por la actitud de la pelinegra -, pero que les puedo contar sobre él… Es el heredero de una industria farmacéutica que compite casi a la par con la de la familia Valefort, tiene algunas destrezas en combate, pero nunca ha luchado como un SeeD o un soldado, tiene veintisiete años de edad -
- ¿No es muy mayor para ti? - preguntó Zell
- No, mi familia me ha dado un esposo a elegir de entre varios candidatos - respondió -, a no ser que prefieras un matrimonio como el de hace siglos de Elia Visso de catorce años con Merek Grey de cuarenta y cinco - añadió dirigiendo una mirada desafiante y fría
- No te alteres, Ophelia - dijo Brandon Rowe con voz gruesa y serena, tomando sus manos entre las suyas -, es natural que la mayoría piense así al respecto, pues es una tradición casi extinta y actualmente mal vista -
Brandon Rowe, casi aparentaba su edad, una larga cabellera castaño oscuro atado en una coleta de la que caían cortos mechones y que resaltaba más su piel blanca como la nieve de Trabia, una barba de unos días poblaba parte de su rostro y los colores de sus ojos le daban una mirada dispar, el izquierdo de un color verde y el derecho castaño; llevaba un jubón vino tinto, pantalones negros y botas de cuero hasta las rodillas
- Tienes razón, Bran - respondió con una sonrisa, una mueca que por primera vez los SeeD's y el Capitán observaban y sin darse cuenta les generara muecas de asombro
Luego de un desayuno poco silencioso de parte de los Visso, cotorreaban de lo que habían hecho desde la última vez que se reunieran, Ophelia les había dicho que era unas de esas pocas veces en las que toda la familia estaba reunida. Sus primas y hermanas eran refinadas y no poseían más habilidad que las que les eran impartidas por las instructoras en la escuela de modales. En sus primos varones corría la sangre antigua de los Visso, sin embargo preferían usar sus destrezas en la esgrima en diferentes torneos y competencias
En cuanto a su padre y su tío, ambos, como hermanos y grandes amigos desde la infancia, dirigían las tierras que durante generaciones han sido propiedad de la antigua familia y sus esposas ayudaban en ciertos aspectos administrativos, gerenciales y negocios con otras compañías como mediadoras, pero el resto del tiempo lo tenían libre para sus propios asuntos
Después del desayuno, pusieron rumbo a la playa, esta vez en vehículos todo terreno. Para cuando llegaron a un par de horas del mediodía, los empleados del servicio habían arreglado todo. Dos pabellones de gran tamaño, ambos blanco con un amarillo parecido al de las plumas de los chocobos, y que cubría tres caras del mismo, la cuarta cara estaba recogida elegantemente; dentro de cada una había una mesa de madera con frutas, carne, queso y pan en cuencos de plata con tallados y unas seis sillas de madera
En los alrededores de estas había unas diez sombrillas a rayas con los mismos colores del toldo principal que brindaban una cobertura apropiada con una mesilla y dos sillas de playa cada una. Y apartado, un tercer pabellon únicamente blanco donde almacenaban los alimentos para el día junto a una cocina con todos los utensilios
- Se ve mejor que cuando vinimos la primera vez - dijo Selphie
- Porque esto lo hicieron temprano en la mañana - respondió Ophelia tomada de la mano de Brandon Rowe - Esta es la de nosotros - señaló hacia el de la izquierda y se giró de nuevo hacia sus compañeros - siéntanse libres, pero el de la derecha es el de mis padres y tíos -
Los hombres tenían bermudas de diferentes colores y grabados en ellos, al igual que las mujeres con los trajes de baño
- Ophelia - llamo uno de sus primos cuando ya se habían todos puesto cómodos - veamos que tanto han mejorado nuestras habilidades - agregó arrojándole una espada de esgrima de competencia, de acero débil y punta redonda
- ¿Hace cuánto, Lancel? ¿Medio año o quizás uno que no nos veíamos? -
- Casi un año -
- ¿Estás seguro de querer luchar? La última vez, ni tu ni Cressen pudieron conmigo -
- Eso es porque Cressen es el gemelo débil y es un estorbo -
- Claro… El gemelo débil, entre tú y yo, a ti fue a quien más patético dejaron - respondió Cressen dándole un codazo y una bofetada suave con el dorso de la mano a su hermano
- Pueden emboscarme ambos si quieren y aún los derrotaré - añadió en un tono arrogante que hizo sonreír a su prometido y se dirigió al exterior
Cortó el aire en forma diagonal y luego señaló a los gemelos que cambiaron a la postura de combate típica de su disciplina, la esgrima. Los SeeD's, el capitán e inclusive sus padres y tíos observaban, los últimos con sonrisas. Squall escuchó como Rob y Azur decían algo sobre sus hijos y echaban a reír acompañados de Emy
Repentinamente, uno de los gemelos avanzó dando largas zancadas, empuñando su sable. Ophelia se mantuvo firme con su mano izquierda cerrada con el acero sin filo y el guardamanos protegiendo no sólo su puño sino la mitad de su rostro, cuando estuvo a una determinada distancia, emprendió una carrera y con un corte desde la derecha lo empujó. El otro gemelo, Cressen, estuvo escondido detrás de Lancel, pero antes de que el roce de su sable se convirtiera en una completa estocada, dio un cuarto de vuelta y otro más para quedar a su espalda y encestarle un corte diagonal de arriba hacia abajo en la espalda
Con ambos en el suelo, hizo una reverencia arrogante con arma y cuerpo a Lancel y a Cressen en el suelo y por último al resto, dirigida más que todo a Bran, a sus padres y a sus tíos. Sus primos se levantaron con la marca en su piel, llenos de arena
Sin decir nada, hicieron un saludo y se alejaron de ella, con el sabor de la arena, la sangre y la derrota
Continuará…
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