ESTA HISTORIA ESTA PUBLICADA EN fanfic . es POR SU AUTORA ORIGINAL MISFITS Y ELLA ME HIZO EL FAVOR DE PRESTÁRMELA PARA PUBLICARLA AQUÍ.
ESTA HISTORIA ESTA SIENDO PUBLICADA POR LO CUAL EL TIEMPO DE ACTULIZACION ES VARIABLE
Nota de Arika Yuy Uchiha: después de meses sin aparecerme regrese con un nuevo cap espero que les guste, pronto subiré el siguiente
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Separación Forzosa
Cuando llegué a la tierra esa tarde Shikamaru parecía más alegre de lo normal. Por lo general no tiene motivación para nada, por lo que me llamó poderosamente la atención.
-Estás de buen humor hoy –señalé mientras veía como su sonrisa se ampliaba más.
-Tengo algunas noticias interesantes que podrían entretenerte –me anunció captando mi atención– hoy si tienes tiempo ¿verdad? –inquirió como un niño pequeño que quiere contarle a su madre las hazañas de su día escolar.
-Soy toda oídos –dije sentándome en el sofá de su casa y de inmediato me contó los detalles de su encuentro con Itachi. El hecho de que le divirtiese lo que le sucedió al chofer de aquel vehículo no hacia otra cosa que afianzar en mi mente la idea de que quizás lo había pervertido un poco, lo cual me encantaba. Apenas había terminado su relato sin que yo pudiese manifestarle este pensamiento cuando el timbre de su casa sonó.
-Maldición –exclamó poniéndose de pie con pesadumbres. Supongo que él tenía la esperanza de poder pasar una tarde a solas sin interrupciones– ¿sí? –preguntó por el portero eléctrico y desde yo estaba se escuchó con toda claridad la voz distorsionada del visitante.
-¿Shikamaru? Soy yo, ábreme por favor –pidió un hombre sin sonar muy desesperado pero si un tanto consternado.
-¿Neji? –corroboró el Nara sin poder creerlo.
-Si –rectificó y luego preguntó– ¿tienes un momento?
-Si claro, sube –accedió el moreno a lo que me cruce de brazos pero no fue hasta que se volteó a verme que hablé.
-"¿Si claro, sube?" –repetí con un deje de molestia.
-Lo siento pero es mi jefe –explicó él como si yo no supiera a la perfección quien era Neji Hyuga.
-Entonces supongo que querrás que me esconda –solté poniéndome de pie para mirar a los alrededores y luego jugué un poco con el mortal al preguntar fingiendo inocencia– ¿o debería irme?
-No, espera –se apresuró a detenerme– ¿por qué te irías? Ni siquiera quiero que te escondas, solo quiero que vistas algo más normal.
-¿Qué tienes contra las túnicas negras? –Me quejé colocando mis manos en mi cadera en forma de tetera– Sasori lo puso de moda hace miles de años y a ustedes pareció agradarles bastante la idea, de hecho aún se disfrazan así para Halloween –argumenté señalando hitos históricos que validaban mi postura.
-Ya lo sé, ya lo sé –mitigó él y luego acotó– es solo que no quiero que te escondas pero tampoco quiero que Neji piense que ya le llegó la hora.
-De acuerdo, de acuerdo… tienes muchas pretensiones últimamente, Nara –accedí quejándome levemente y de inmediato cambié mi atuendo por algo más actual.
-Lo siento –se disculpó mientras le abría la puerta a su jefe.
-Lamento venir sin anunciarme pero –habló el castaño ingresando al departamento aunque se silenció al verme– oh, no sabía que tenías visitas.
-No es necesario que te disculpes, ella no es una visita es mi novia, vive aquí conmigo –mintió a lo que una sonrisa cómplice se apoderó de mis labios. Así que íbamos a jugar a la pareja normal ¿no?– Temari él es Neji, mi jefe –presentó a lo que le di la mano al sujeto.
-Es un placer.
-Encantada –respondí mientras jugaba el papel de anfitriona– tome asiento por favor, les prepararé café.
-Gracias, es muy amable Temari-san.
Me dirigí a la cocina mientras intentaba preparar café al estilo de los humanos, es decir manualmente, algo que realmente me estaba resultando imposible. Y durante mi interminable lucha con esa maldita cafetera, escuché con sumo interés la conversación que se llevaba a cabo en el living.
-Es terrible, Shikamaru –exclamaba acongojado el Hyuga– es uno de los dueños de la empresa enemiga.
-¿No crees que estas exagerando? –Cuestionaba el Nara– Hinata es inocente no estúpida, ella sabría si este hombre presentara motivos ocultos… ¿cómo dices que se llama?
-Sasuke, Uchiha Sasuke –repitió el castaño y una pequeña y casi imperceptible risita salió de mis labios. Odiaba admitirlo pero Shikamaru sabía cómo manipular a las personas, parecía ser que solo diversión me esperaba a su lado.
-Sasuke, Sasuke –nombró repetidas veces como si quisiera grabar el nombre de un desconocido en su mente– lo que no entiendo es porque crees que yo podré ayudar en todo esto.
-Le diste consejos maritales a Tenten ¿no? –Cuestionó a lo que Shikamaru hizo un esfuerzo sobrehumano por mantenerse serio– Desde entonces nuestra relación marcha sobre ruedas.
El consejo marital que Tenten recibió fue dejar de acostarse con el Nara. Si eso salvaba su relación, no quiero ni pensar en qué clase de persona es Neji.
-¿Quieres que le de consejos maritales a Hinata? –preguntó con cierto excentricismo mientras yo seguía haciendo desastres en la cocina.
-¡Claro que no! –soltó exasperado a pesar de saber que se trataba de una broma– no juegues con eso, sabes que no quiero que se case.
-Ni con Sasuke, ni con nadie –recalcó el astuto vago.
-No es tan así…
-¿Ah no? ¿Y entonces cómo es? –Preguntó cruzándose de brazos mientras yo me daba por vencida y aparecía tres majestuosas tazas de café– porque según yo lo veo estas rechazando al mejor candidato para Hinata.
Me hice presente en el living y dejé la bandeja con las tasas de café sobre la mesita de centro para posteriormente tomar asiento junto a Shikamaru.
-¿Mejor candidato? –Repitió con ingenuidad y luego discrepó– yo lo veo como una pesadilla.
-Claro, claro… un primo político sumamente rico, con una empresa perfectamente compatible con la tuya que podrían fusionar y crear una súper potencia mientras te deshaces de tu principal competidor –enunció Shikamaru con todo el sarcasmo de su ser mientras tomaba una taza y daba un buen sorbo al café– debe ser una pesadilla.
-Suenas como él, esta mañana fue a la oficina de Hiashi-sama y le pidió la mano de Hinata además de proponerle fusionar las empresa –comentó dudando de su propio punto de vista al ver que Shikamaru coincidía con mi semidemonio. Neji no respetaba muchas cosas, siempre andaba por la vida con aires de gloria y superioridad, pero si valoraba la inteligencia del Nara. Por algo estaba sentando en su living en ese preciso momento.
-¿Qué opina Hiashi-sama de todo esto? –curioseó el estratega, recolectando información valiosa.
-Está tan confundido como yo –señaló tomando una taza al igual que yo– no lo echó de su oficina pero no le agradó mucho que su principal competencia pretendiera a su hija mayor.
-Me imaginó que pidió tu opinión –supuso el Nara.
-Sí, y no supe que decirle, le pedí que me dejara pensarlo pero esto es demasiado no puedo hacer una observación objetiva sobre el tema –admitió con pesadumbres y luego requirió– ¿Podrías hablar con él a primera hora mañana?
-¿Yo? ¿Qué te hace pensar que me escuchará? –inquirió asombrado por tal solicitud.
-Yo le dije que te pediría una opinión, eres quien mejor calcula los riesgos de las pólizas de seguro en la empresa –recalcó Neji pensando que halagándolo lo convencería.
-No sé Neji, una cosa es hacerlo para un cliente y otra muy distinta es hacerlo para mi jefe –opinó dejando salir al cobarde– ¿qué pasa si se ofende por mi análisis de la situación?
-Tendrá que disculpar a mi novio Neji-san, a veces se porta como un bebé llorón –intervine por primera vez sorprendido a ambos por igual –mañana a primera hora irá a hablar este asunto con su tío.
-¿Estás loca? ¡Hiashi-sama me matará! –expresó aterrado el vago.
-No si vas con Hinata –sugerí y ambos abrieron los ojos de par en par– él no será arbitrario en frente de su hija. Además ella es tu amiga ¿no? ¿Vas a quedarte de brazos cruzados sobre algo tan importante como la persona con la que podría casarse? –incentivé a lo que el Hyuga me sonrió.
-Es muy astuta y oportuna, Temari-san –me alabó sabiendo que había acorralado a Shikamaru.
-Lo sé –respondí egocéntricamente a pesar de que tengo entendido que la humildad es más simpática en estos casos.
-¿Qué dices Shikamaru? –insistió el sujeto.
-Que problemático… bueno creo que no me queda alternativa –dijo rascándose la nuca mientras me miraba acusadoramente de reojo– más tarde llamaré a Hinata.
-Gracias, de verdad lo aprecio –acotó Neji poniéndose de pie para retirarse y antes de abandonar el lugar señaló– por cierto, su café estuvo delicioso Temari-sama.
Ni bien Neji se fue, Shikamaru cerró la puerta me miró de manera inculpadora.
-¿Qué? Hay por favor, tú sabes que querías ayudar.
-Contra Hiashi-sama, ¿es en serio? –preguntó con sarcasmo.
-Le temes demasiado a un mortal, lo cual es extraño porque ya has interactuado con demonios –recalqué divertida.
-No es lo mismo, cuando estoy con demonios sé que cuento con tu protección en cambio la vida mundana conlleva riesgos y otro tipo de consecuencias –explicó de manera retorcida– es… complicado.
-No puede ser más difícil que esa estúpida cafetera –me quejé dejando en claro que había descargado mi odio en el artilugio.
-No me digas que te comportaste como Shukaku –me pidió mientras se dirigía a la cocina para comprobarlo con sus propios ojos.
-¡¿Y para que me preguntas si vas a ir a verlo tú?! –clamé con molestia mientras él admiraba la mancha marrón en el techo y los trozos de lo que quedaba de la cafetera en el suelo.
-Te comportaste como Shukaku –dijo suspirando– hiciste café con tus poderes ¿verdad?
-No veo cual es el problema con eso, según tu jefe estuvo delicioso –mitigué a lo que me miró seriamente.
-Me debes una cafetera –sentenció señalándome.
-¿Ese es tu deseo absoluto? –indagué con picardía.
-¿Qué? ¡Claro que no! –soltó apresuradamente al notar que quería engañarlo por lo que solté una risita.
-No bajas la guardia ¿eh vago?
-Si bajo la guardia contigo, me engatusaras en alguno de tus seductoras triquiñuelas –opinó mirándome de manera libidinosa.
-Bueno, esa siempre es una buena forma de pasar el tiempo –comenté seductoramente para luego romper con aquella atmosfera– aunque esperaba que tuvieses planeado algo para hoy.
-Podemos ir a visitar a mi maestro si quieres, ha preguntado mucho por ti últimamente aunque cada vez le cuesta más mantenerse despierto –señaló un tanto apenado por la condición del mortal, al que le quedaban escasas horas de vida.
-Seguro, vamos –accedí apiadándome de la voluntad de Shikamaru.
Me sentía mal por él, pero de seguro no le duraría mucho la tristeza. La muerte de Asuma no tendría la fuerza para romperle el corazón ya que me tenía a mí para reponerse. Y él no necesita a nadie más.
0000000
Al llegar al hospital saludamos a la Mitarashi, quien estaba en su puesto tal y como lo había ordenado. Estaba tan orgullosa de la pelimorada, siempre tan eficiente y leal. Si alguien sabía cómo guardar un secreto, esa era Anko. Aun no le había dicho nada a nadie sobre mi relación con Shikamaru y parecía ser que no planeaba hacerlo. No es que ella temiese a la reprimenda sino que más bien valoraba mi dedicación hacia cada demonio y opinaba que todos tenemos derecho a un poco de intimidad, hasta Satanás.
-¿Cómo sigue? –preguntó en algún momento Shikamaru al ver que su sensei no despertaba esta vez.
-Nada bien, apenas tomó un poco de agua hoy –exclamó de manera neutral la enfermera de turno.
-¿Qué dicen los doctores? –inquirió el Nara sintiendo un nudo en el pecho.
-Ya ni siquiera les consulto, de seguro no pasa de esta noche –pronosticó lúgubremente la ahora dama de ojos rojos. El estratega alzó una ceja y luego hizo una mueca de desagrado.
-¿Temari necesito aire, puedes salir conmigo un momento? –solicito repentinamente y la mirada que recibió de su madre fue acusadora.
-Oh, sí claro –accedí fingiendo inocencia.
Procedimos entonces a salir de la habitación de Asuma para dirigirnos al jardín del hospital. Estaba sorprendida por la repentina actitud de Shikamaru, se veía tenso y nervioso y realmente contrastaba conmigo que no podría presentar una actitud más relajada. No me atreví a preguntarle la causa de su malestar, Shikamaru no es el tipo de persona que responde hasta este tipo de preguntas sino que es, más bien, del tipo que te cuenta lo que quiere cuando quiere.
-¿Puedes hacer que esa mujer desaparezca? –Preguntó de repente sorprendiéndome y luego argumentó– La verdad es que no me gusta que este cerca de Asuma, me inquieta bastante.
-¿A qué mujer te refieres? –inquirí sin saber bien de que iba todo esto.
-Esa tal… Kurenai, me da mala espina… siento algo perverso en ella –confesó y una tétrica sonrisa se posó en mis labios.
-No seas ridículo, ¿por qué razón haría yo desaparecer a una amiga tan preciada? –indagué con sarcasmo.
-¿Tú conoces a esa mujer? –me pregunto con ingenuidad.
-Por supuesto, Anko es una de mis favoritas –acoté como mencionando lo obvio.
-¿Por qué ese demonio aparece repentinamente junto a Asuma-sensei en el momento en el que él se enferma…? –Indagó de manera acusadora– ¿Es mucha casualidad no crees? –insinuó con un deje de molestia que llamó mi atención.
-No seas tonto, ya te he dicho que las casualidades no existen –solté risueña de mis actos mientras su mirada se tornaba acusadora.
-¡¿Tú tienes algo que ver con la enfermedad de Asuma?! –preguntó furioso sin querer creerlo en verdad.
-No entiendo porque estás tan molesto –dije incrédula de la indignación del humano, ¿desde cuándo era un crimen divertirse?
-¡Responde Temari! –me ordenó con ira en su voz.
-Asuma Sarutobi morirá pronto porque así yo lo quiero –revelé con inusual tranquilidad y habitual frialdad.
La mente de Shikamaru se hizo añicos, sentía como se le encogía el corazón con cada una de mis palabras y solo atinó a hacer lo que mejor sabe hacer, buscar una salida lógica.
-¡Mi deseo absoluto! ¡Deseo que salves a Asuma! –pidió y una mueca se posó en mi rostro, no podía creer que estuviese tan aferrado a la idea de arruinar mi diversión.
-Me niego –dije terminantemente.
-¿Cómo que te niegas? ¡Es algo terrenal! –me recriminó sintiéndose acorralado.
-Me niego –repetí lentamente mirándolo a los ojos para que entendiera que era una decisión tomada.
El Nara me miró impactado, luego bajo la vista hacia el suelo y se llevó la mano derecha al pecho, como si le doliera el corazón.
-Eres un monstruo –susurró y esas simples palabras destrozaron mi corazón.
-¡¿Cómo te atreves…?! –inquirí furiosa casi exigiendo una disculpa.
-¡Eres un monstruo! –rectificó en voz alta y entonces pude ver el odio en su mirada.
-¡Este monstruo te dejo experimentar sensaciones que jamás hubieses sido capaz de vivir como un simple humano! –le recriminé para que valorara todo lo que yo había hecho por él.
-Estaba bien antes de que tú llegaras a mi vida –manifestó con calma y mi vista se nubló, alcé la mano para proporcionarle una fuerte bofetada pero no pude, el dolor de mi corazón era más fuerte que el odio que sentía. Bajé la mano y me di vuelta para que no viera como las lágrimas se aglomeraban en mis ojos aunque no solté ni una.
-No sé porque seguimos teniendo esta discusión, es decir ¡mírame! –Grité omnipotentemente volteándome para mostrarle todo mi esplendor– soy el Diablo, tengo una gran actitud, incontenibles apetitos y decidí que voy a divertirme, mañana voy a iniciar una masacre e incinerar todo, y si no quieres venir conmigo quédate y dedícate a observar como el cielo se cae porque estoy bien sin ti, tengo mis poderes, tengo a Shukaku, tengo mi ejército y te demostraré que puedo divertirme sin ti –exclamé con desesperación buscando convencerme de mis propias palabras– ¡Yo estoy mucho mejor sin ti de lo que tú lo estas sin mí!
-¡Pues ve entonces ve y pásala bien! –Agregó con sarcasmo y luego siguió determinante– si solo quieres divertirte sin importar quien este en el camino está bien por mí… me convertiré en otro títere que has olvidado en el rincón.
-Sabes, lo irónico de todo esto es que te creí que apoyarías sin importar que –solté sin poder ocultar la melancolía en mis palabras– yo, la mentirosa suprema no fui capaz de darme cuenta que mentías.
-No puedo seguirte, no en esto, no cuando se trata de mis seres queridos –se justificó y a mí me pareció una burda excusa.
-Ya veo –hablé con un deje de molestia al sentirme apartada del selecto grupo de personas que él denominaba "seres queridos"– supongo que estoy sola en esto por no formar parte de la élite.
-Por favor no lo hagas– me suplicó desistir de mis planes.
-Lo siento –me negué secamente para luego comenzar a envolverme en una nube de humo.
-Por favor Temari, no –insistió dejando que las gruesas lágrimas saladas rodaran por su rostro.
Pese a su deseo no le hice caso. Puedo ser muy cruel cuando quiero, no creo que nunca me haya realmente importando algo hasta ese momento. Estaba dejando atrás a lo único que le daba sentido a esos miserables días. Lo estaba dejando ir por un capricho, un deseo egoísta. "Lo siento" eran las dos únicas palabras que mi mente repetían como respuesta a una triste suplica. Y a pesar de mis palabras la verdad es que si lo necesitaba. Un canto lúgubre, doblemente mortal, proveniente de las profundidades del infierno me hizo olvidar una vez más mis sentimientos para abocarme a mi labor. El gritos de mis demonios me clamaba como su comandante suprema y yo no iba a darles la espalda. Para la medianoche, Sasori había pisado el mundo mortal junto a mi segundo Biju y eso solo podía significar que a Asuma no le quedaba mucho de vida.
Al volver a mi trono sentía el estómago revuelto, miré a mi izquierda y noté que Matsuri no estaba. Al recordar su incompetencia no me dieron ganas de llamarla ni preguntar por ella. Sin embargo, en su lugar había otra castaña, aunque esta llevaba el pelo largo, sinceramente se veía igualmente estúpida. Al mirar a la derecha noté a Kurenai, esa última carta que Dios había jugado erróneamente.
-Kurenai, tráeme algo para beber –dije mirándola de reojo por lo cual se marchó de inmediato, y luego me observé al nuevo estorbo, que me miraba expectante– ¿y tú que quieres?
-Me mandaron a suplir a Matsuri hasta que aparezca, soy Sari su excelencia –me informó arrancándome una pequeña sonrisa, estaba feliz de no tener a esa pequeña molestia dando vueltas en un momento tan estresante.
Me dirigí a ella de igual modo a como lo había hecho con Kurenai, aunque lo único que quería era sacármela de encima– niña, esta es tu oportunidad de demostrarme cuanto vales… ve a visitar a los delegados de los nueve y elabora un informe completo del estado de las tropas, tienes media hora para hacerlo.
-¡Oh sí, finalmente! –Celebró la ingenua y luego agregó– no la decepcionare Temari-sama.
-Para cuando Sari atinó a salir de mi despacho Kurenai ya estaba de regreso y yo acoté por lo bajo– todos dicen los mismo y todos terminan decepcionándome…
No hubiese pasado a mayores si el comentario hubiese muerto ahí, pero Kurenai tiene muy buen oído– ¿me permite decir algo, su excelencia?
La mire sorprendida, como sirviente Kurenai era callada la mayor parte del tiempo, eficiente y reservada todo lo contrario a Matsuri o a Matsuri dos… como se llamaba ¿Sara? ¿Saki? Da igual todas esas chiquillas se parecen.
-Sí, habla…
-Me da la impresión de que después de sus regulares visitas a la tierra vuelve renovada, rejuvenecida, y no pude evitar notar, que hoy parece ser todo lo contrario –acotó con cierto temor a la represalia pero yo estaba demasiado pasmada para eso.
Tome aire y solté un suspiro hondo y antes de darme cuenta le estaba contando lo sucedido aquella tarde, obviando por supuesto todos los detalles íntimos o que pudiesen vincularme afectivamente con Shikamaru, le conté sobre mi descontento, incertidumbre y mal estar, sobre la indignación del Nara y repulsión hacia mis actos y ella solo escucho atentamente, como tomando una postura neutral en el asunto, analizando cada acción y frase hasta que concluí el relato.
-Parece ser que le cuesta trabajo entender a los humanos –soltó cuando yo termine y estuve totalmente de acuerdo.
-¡Vaya que sí! –admití y luego continúe– uno creería que al morir tan seguido las personas se acostumbrarían a esto y lo verían como un hecho natural.
-Creo que para Shikamaru es todo lo contrario –opinó y la mire curiosa como invitándola a seguir–creo que por ser humanos saben que su tiempo de vida es muy corto, pero mientras más sean los días que pasan sin sus seres queridos más es la tristeza que sienten por haberlos perdido aunque no pueden percatarse de esto así como así.
-Kurenai… lo que dices no tiene sentido –señalé y con una mirada compasiva de dispuso a intentar explicarlo nuevamente.
-En el limitado tiempo que tienen entre su nacimiento y su muerte, ellos buscan vivir la vida al máximo, dando todo de sí mismos, quizás por eso… Shikamaru no pueda perdonarte por jugar así con la vida de Asuma quien está haciendo todo lo que puede por vivir su vida –manifestó intentando decirme que Shikamaru odiaba la forma en la que yo menguaba la vida terrenal.
-¡Pero la vida de Asuma es falsa! La Kurenai que está a su lado es falsa –me justifiqué como pude sintiéndome por primera vez realmente mal conmigo misma.
-No es falsa para Asuma, él vive su vida con todas sus fuerzas, ama con todas sus fuerzas, siente con todas sus fuerzas, ¿podríamos decir que si algo es tan puro y genuino podría ser realmente falso? –preguntó sin esperar una respuesta en verdad– Tanto para Asuma como para Shikamaru, la vida que les presentamos, las oportunidades, "las casualidades" que ponemos en su camino son verdaderas.
Me quede muda, Kurenai había removido algo dentro mío, algo que yo aún no estaba dispuesta a remover. Ponerme en el lugar del otro no es algo que el Diablo este acostumbrado a hacer, no tendría por qué, después de todo soy Lucifer. Lo que menos lamentaba en ese momento era que, mientras la Yuhi me sirviera, me seria leal pero nada la detendría para filtrar información una vez que estuviese de nuevo bajo el cuidado de Minato. Me preocupaba más que en breves momentos Sasori me enviaría la señal de que el cuerpo de Asuma estaba por morir y yo aún no había tomado una decisión.
-Vuelve con Minato, Kurenai –ordené poniéndome de pie.
-¿Esto siendo… liberada? –masculló incrédula.
-Sí, solo pido a cambio que le digas algo –respondí fríamente sin mirarla a la cara y su sentí como se incrementaba su curiosidad.
-¿Qué mensaje le envío a Minato-sama? –indagó recordando el trato.
-Dile que nos vemos en el lugar de siempre –requerí, era hora de elevar la isla flotante.
o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-Shukaku ven aquí y contesta rewie humana insensata porque crees que yo debería hacer eso oh bueno si no quieres a mí que, no soy yo la que perderá la simpatía de los lectores *shukaku me mira amenazadoramente mientras sacude la cola*
Zer0-sama: despues de esto no creo que lo vuelva un demonio mi ama jamas convertiría en demonio a ese humano ella es la mejor estratega del infierno para que lo necesitaría shukaku compórtate no molestes a los lectores después de tanto tiempo cuando te dignas venir los molestas el hecho de que digan esas incoherencias si amam quiere un alma solo la toma no necesita permiso para ello
TemariAckerman06: me alegra que estés feliz y las explicaciones de shikamaru te hayan satisfecho oh si sakura salió de la vida de shikamaru ahora toda va a buen puerto o al menos eso espero y la guerra ustedes los humanos olvidan lo importante la guerra, eso es lo que importa y no le prestan atención! Eres un dramático shukaku pero bueno viniendo de ti no sé porque me extraña
loveotaku17: la historia será terminada aunque se tarden las actualizaciones eso te lo juro espero que este cap estas tipas tardan pero lo acabaran eso lo juro ¿me estas amenazando shukaku?
Mitchel0420 : Estas locas no me dejaron hacer mi fic pero al menos dejaron que se apreciara un poco de mi magnificencia en este cap. Si si lo que digas shukaku la cosa se pone buena muy buen si dos cap, ya vi lo que me recomendaste y casi me muero de risa pero jamas se lo mostrare a shukaku por mi bien y el suyo nos leemos prontp
