Esta historia contiene lenguaje violento y obsceno, escenas fuertes tanto de violencia como de sexo.

Los personajes, salvo alguna excepción, pertenecen a CAPCOM.

Algunos detalles, como pueden ser escenas, diálogos o escenarios, pueden estar inspirados o tomados de alguno de los juegos o similares.

Se aceptan dudas, sugerencias y criticas constructivas con fundamento, esto es para pasarlo bien entre todos, recordar que yo no soy escritora.

Capítulo 37

Leon despertó contemplando a Amy abrazada a él, profundamente dormida, con lo cual esbozó una tierna sonrisa y acarició su cabello azabache, para después salir de la pequeña cama sin despertarla, cogiendo sus pantalones del suelo para taparse y dirigirse a la ducha del pequeño baño que conectaba con el cuarto.

El rubio se acercó al espejo que colgaba sobre el lavabo observando su reflejo fugazmente, para después sacar de un armario cercano los utensilios necesarios para afeitarse, pensando que aquello era como un buen hotel al cerciorarse de que habían pensado en todo con motivo de su llegada.

Sabiendo al infierno al que me envían no me esperaba menos, querrán tenerme contento. -Pensó mientras se untaba la espuma de afeitar, procediendo a retirarla con la cuchilla con cuidado de no hacerse mucho daño al pasar por el moratón de su mejilla izquierda.

Al cabo de unos segundos, el hombre se giró hacia la puerta al sentir a alguien allí, contemplando a Amy apoyada en el marco, mirándolo atentamente con una pequeña sonrisa en su rostro.

-¿Llevas ahí mucho rato? –Preguntó con dificultad mientras continuaba con su tarea, observándose en el espejo.

-No, acabo de levantarme. ¿Sabes? –habló de nuevo tras una pausa–. Estás increíblemente sexy por la mañana.

Leon rió levemente ante tal afirmación, continuando con su cometido apunto de finalizar mientras la morena seguía escudriñando cada centímetro de la anatomía del hombre, sólo cubierto por aquellos vaqueros oscuros desgastados.

-Tú también estás sorprendentemente atractiva por las mañanas. –Dijo mientras se acercaba a ella, vislumbrando que estaba en ropa interior, cubierta por una camiseta de tirantes blanca que transparentaba parcialmente su pecho.

-¿Qué te parece si repetimos lo de anoche, pero está vez en la ducha, y ahorramos tiempo para salir cuanto antes? –Comentó Amy mientras se acercaba más al cuerpo del hombre, clavando sus ojos en los de él, mientras acariciaba sus fuertes pectorales.

-Me gusta como piensas. –Se burló sonriendo, para después depositar un fugaz beso en los labios de la morena. -¿A qué se debe esta repentina euforia?

-Bueno, he pensado que ya que es muy probable que acabemos muertos, ¿por qué no aprovechar el presente? Es lo único que tenemos.

-Me parece una estupenda filosofía, espero que te dure.

-Haré lo que pueda, agente. -Murmuró mientras le sonreía pícaramente, agarrando su pantalón a la altura de la cadera, comenzando a bajarlo lentamente.

Ambos empezaron a besarse con fervor encaminándose hacia la ducha del cuarto, mientras Leon se deshacía de la camiseta de la joven con desenfreno.

Pocos segundos después, la pareja se hallaba dentro del lugar, dejando que el agua acariciara sus cuerpos desnudos mientras ambos se entregaban mutuamente con total pasión, intentando silenciar los gemidos de placer que luchaban por salir de sus gargantas.


Pasadas unas horas, ambos despegaron hacia Edonia en un avión militar, ya que el país había restringido todo vuelo turístico o mercantil, debido a la complicada situación que allí se vivía.

A medida que el aeroplano se acercaba al lugar, la pareja vislumbraba a ceño fruncido desde las alturas las pilas de humo, la destrucción y la masacre.

Leon apartando la vista de aquel panorama observó de nuevo la foto de Jake Muller en su PDA, cuando la voz del piloto lo distrajo de sus pensamientos acerca de encontrar al chico.

-No puedo acercaros más, en esos edificios se concentran los insurgentes; Hay está el epicentro de la rebelión, suerte. –Habló en un tono elevado el hombre mientras disminuía poco a poco la altura, hasta llegar al punto exacto donde ambos tendrían que saltar en paracaídas.

Sin más dilación, ambos se dispusieron a ello haciéndolo conjuntamente, ya que la morena no tenía la preparación necesaria como para saltar sola. Minutos después, ambos aterrizaron en un descampado a las afueras del epicentro de la guerrilla, donde se deshicieron del paracaídas con la mayor rapidez posible.

Tras un largo e intenso rato, la pareja llegó sana y salva de milagro a un edificio de varias plantas, comenzando a buscar al joven hijo de Wesker, ya que según la información de la que disponían, aquel lugar era punto de unión y encuentro de los mercenarios más peligrosos del país.

Poco a poco, con cautela y sigilo ascendieron por las escaleras, evitando las plantas donde se escuchaba el sonido de personas tosiendo y gritando de dolor, fruto de las mutaciones que invadían sus cuerpos.

-Empezaremos desde la última planta, parece que allí hay menos gente. –Susurró Leon mirando a la joven fugazmente mientras continuaba caminando hacia el final del edificio.

Al llegar a la quinta planta, los dos anduvieron lentamente por un estrecho y largo pasillo mal iluminado y sucio, con la misma apariencia de abandono que el resto del complejo.

-Dónde estás Jake Muller... –Susurró Leon para sí mismo al comprobar que la última de las salas de la planta estaba vacía, bajando la guardia a la par que su arma, cuando de pronto, el sonido de un arma cargándose a su espalda y a la de Amy le hizo ponerse tenso.

-¿Qué queréis? ¿Por qué me buscáis? –Preguntó una voz masculina, con seriedad, mientras la pareja continuaba inmóvil por completo.

-Sólo hemos venido a negociar. –Respondió Leon con calma sin moverse.

-Haber empezado por ahí, hombre. Estoy dispuesto a escuchar siempre que haya una buena cantidad de por medio. –Respondió Jake guardando su arma mientras se alejaba unos pasos de la pareja, y estos se giraban para mirarle.

-Somos agentes del gobierno de Estados Unidos...

-Bien por vosotros, ¿algo que a mí me interese? –Le cortó el pelirrojo mientras Amy fruncía el ceño con sorpresa ante la mentira de Leon, sin saber por qué la incluía a ella.

-Necesitamos tu sangre. Eres portador de los anticuerpos del virus que está amenazando el planeta.

-¿Yo? ¿De qué me estás hablando?

-Es cierto, lo heredaste de tu padre, Albert Wesker. Él te está buscando por el mismo motivo.

-Por mi puede irse al infierno. –Respondió el chico con indiferencia mientras sacaba una manzana de su bolsillo y la restregaba contra su chaqueta.

-Él es el causante de todo esto, venimos a protegerte. Eres la única salvación junto con él, y no creo que vaya a estar por la labor. –Habló Leon escudriñando a Jake, mientras este emitía un leve quejido parecido a la risa, dibujando en el instante una pequeña sonrisa.

-Si el plan consiste en joder a mi padre, estoy dispuesto a todo, pero no lo haré gratis. Quiero cincuenta millones. –Agregó para después morder la fruta que portaba en su mano con despreocupación.

-Lo comunicaré, no creo que haya problemas.

-Estupendo ¿Cuál es el plan?

Antes de que nadie pudiera responder a su pregunta, un grupo de hombres mutados aparecieron en el largo pasillo disparando sin miramientos, haciendo que el grupo se girara bruscamente.

-¡Primero largarnos de este infierno! –Respondió Leon alzando la voz sobre los disparos, agarrando a Amy de la muñeca, para después comenzar a correr hacia las escaleras, seguidos de Jake.

Antes de llegar a la siguiente planta, un grupo de tres hombres mutados por las nuevas versiones del virus T aparecieron ante ellos de un gran salto, amenazándolos con sus grandes cuchillos.

Jake se adelantó con rapidez comenzando a batirse cuerpo a cuerpo contra los tres sin ningún esfuerzo, dejando a la pareja atónita ante la gran maestría y fuerza del chico.

Leon habló cuando hubo acabado con los tres mutantes, mirándole fijamente a los ojos.

-¿Te has inyectado cepas del virus?

-Sí, pero esa mierda no me ha hecho nada, ya era así desde antes. Supongo que eso también me viene de familia.

-Sí, tu padre también tiene esa súper fuerza; Y al parecer empezó a jugar con el virus antes de lo que nos imaginábamos si tú lo has heredado de él.

Jake apartó la vista del rubio momentáneamente asimilando todo aquello, pues a pesar de que siempre había odiado a su padre, aún le dolía pensar en cómo era posible que fuera alguien tan despreciable. Nunca acababa de sorprenderse con todo esa historia.

-Larguémonos de aquí, no tardarán en encontrarnos. –Comentó volviendo a la tierra, apartándose de sus pensamientos, cuando el teléfono de Leon comenzó a sonar.

-Hunnigan ¿ocurre algo? Ya lo tenemos con nosotros. –Se apresuró a informar a la joven, quien mantuvo su rostro serio.

-Tengo malas noticias Leon. No podremos sacaros de ahí, el país ha sido hermetizado tras la expansión de la devastación hacia las fronteras. Estamos intentando hacer todo lo que podemos para sacaros lo antes posible.

-Genial... –Murmuró Leon mientras apartaba la vista del aparato, pensando en qué iban a hacer para sobrevivir en aquel lugar.

¡Gracias por leer y comentar! hasta el mes que viene tardaré en ir actualizando porque tengo exámenes y pronto se me van a acabar los capítulos que ya tengo escritos, así que os pido paciencia. Gracias