Capítulo 37

Crónica de una decisión anunciada.

-Chicas necesito hablar con ustedes. ¿Podemos encontrarnos en el parque? – Sakura enviaba un mensaje de texto al grupo que tenia con sus amigas.

-Lo lamento Sakura. – Contestó Rika. – Estoy viajando a Osaka en estos momentos.

-Yo tampoco estoy en casa Sakura. – Inmediatamente obtuvo respuesta de Chiharu. – Pero si es importante puedo cancelar mi cita y te veo en una hora. ¿Te parece bien?

-No Chiharu. No canceles tu cita por mí. – Contestó una cabizbaja Sakura tecleando en su celular. – Mejor nos vemos el lunes y les cuento lo que pasó.

-Si necesitas algo más no dudes en llamarnos, podemos hacer una video llamada si es necesario. - Escribió nuevamente Rika. – Te prometo que así será. – Respondió Sakura. – Gracias chicas, disfruten de su fin de semana.

-Recuerda que te queremos mucho Sakura. Un fuerte abrazo. – Chiharu respondió y la castaña bloqueó su celular para buscar el lugar ideal en donde seria escuchada y consolada.

Llegó al complejo de apartamentos en donde vivían Eriol y Syaoran, encontrándose con que ellos no estaban. El portero le indicó que podía esperarlos en el lobby del lugar. Transcurrieron un par de horas y ellos no aparecían, estaba empezando a pensar en que otro lugar permanecer el resto del día porque estaba segura de que no quería ir a su casa, no todavía.

Se sentía avergonzada por estar ahí, la gente que entraba la observaba queriendo saber quién era ella y porque no se movía de ahí, así que decidió dejar el lugar, se resignó a recorrer el pueblo esperando que se hiciera de noche y entrar a escondidas a su casa.

-Sakura. ¿Qué haces aquí? – Preguntó Syaoran sorprendido al verla. – ¿Llevas mucho tiempo esperando? – Él y Eriol se acercaron a ella.

-Hola Eriol, Syaoran. – Antes de contestar saludó a ambos. – Digamos que un poco.

-¿Estás bien pequeña? – Preguntó Eriol poniendo una de sus manos sobre el hombro de ella. – Te noto mal.

-Lo mejor es que subamos, este no es lugar para conversar. – Syaoran los interrumpió con el ceño fruncido y les hizo señas para que entraran al ascensor.

-Lo mejor yo les doy privacidad, estaré en mi habitación si necesitan algo. – Habló Eriol cuando entraron al apartamento.

-No Eriol, no hay problema con que te quedes y escuches lo que ha sucedido. – Sakura lo detuvo antes de que este desapareciera. – Tarde o temprano todos sabrán lo que sucedió.

-Syaoran tomó la mano de su novia y se sentó con ella en uno de los sillones. – Estábamos en la Universidad ahí tenemos acceso a información que necesitamos para nuestra exposición. Lamento que hayas esperado tanto. – Se disculpó el castaño acariciando la parte superior de las manos de Sakura.

-No te preocupes por eso, debí llamarte. – Agregó ella y tomando un suspiro decidió soltar la última noticia. – Hoy tuvimos un invitado especial en casa, era Yukito. Resulta que se va a casar con mi hermana. – Sakura dijo y los dos chicos se quedaron con la boca abierta.

-¿Es una broma pequeña? – Preguntó Eriol sonriendo.

-No, eso me hizo ver ella. – Contestó la chica observando la unión de sus manos con las de Syaoran. – Incluso me dijo que está embarazada.

-¿Embarazada, de Yukito? – Volvió a preguntar aun más impresionado el chico de lentes. – ¿Cuándo sucedió eso?

-Yukito me dijo que sucedió cuando ella se fue de la casa. Eso es lo único que sé. – La castaña se encogió de hombros.

-¿Y en qué te afecta eso Sakura? – Preguntó Li quien hasta ese momento no había dicho nada.

-No lo sé. Ella se acercó a abrazarme y me susurró "te gané hermanita". – Respondió recordando ese momento. – No sé cuál es la competencia porque yo no quiero lograr nada de lo que ella está haciendo. No de ese modo.

-Creo que entiendo tu situación Sakura. – Hablo Eriol en ese momento. – Solo espero que esto no te afecte más, aunque yo te aconsejo que busques la oportunidad de hablar con ella y aclarar todo este asunto, no es sano para ti. – El chico inglés se puso de pie colocando una mano en el hombro de Li. – Yo tengo que salir, les traeré algo para comer.

En silencio la pareja observó a su amigo salir del apartamento y Syaoran tomó con una de sus manos el mentón de ella para seguir conversando con ella. – Sakura, Eriol tiene razón, tienes que hablar con tu hermana y tu padre. Con esta nueva situación lo ideal es solucionar los problemas del pasado, tal vez pueden zanjar los roces del pasado.

-Lo intentaré, solamente aun no salgo de mi asombro. Papá estaba tan feliz, si lo hubieras visto. – Sakura recordaba cada momento de esa reunión. – Está embarazada y va a casarse con Yukito.

-¿Acaso te afecta que ella vaya a casarse con ese tipo y van a ser padres? – Syaoran no pudo evitar preguntar de modo tosco. Sakura negó con la cabeza y tomó su rostro con sus manos observándolo fijamente a los ojos.

-No Syaoran. Solo me tomó por sorpresa la actitud de papá, después de lo que ha hecho y que se había ido de la casa pensé que él se pondría molesto. Desde que te conocí a ti no hay hombre que me haga dudar que te amo más que nunca, quiero que sepas que mis sentimientos por ti solo aumentan. – Sakura se perdía en el inmenso océano ámbar que eran los ojos del hombre que estaba frente a ella.

-Lo sé Sakura, yo también te amo y quiero que estés segura que ese amor no se extingue. – Li colocó sus manos encima de las de su novia y acortó la distancia para transmitirle aun más seguridad. – Te amo Kinomoto.

-Y yo a ti Li. – Respondió Sakura sonriendo cuando se separaron. – Gracias por recibirme. ¿Puedo quedarme aquí? Aun no quiero llegar a casa, es más, no quiero llegar en lo que dure el fin de semana.

-Sabes que puedes quedarte todo el tiempo que quieras. - Agregó Syaoran poniéndose de pie. – Es más, creo que de ahora en adelante deberás tener una copia de las llaves del apartamento para que no te quedes esperando afuera como hoy. – Este fue a buscar en una pecera vacía un juego de llaves, sacó una y se la entregó a Sakura.

-¿Estás seguro Syaoran? – Ella se levantó yendo hacia él. – Ya falta poco para que ustedes dejen este lugar y yo…

-Syaoran colocó un dedo sobre sus labios. – No pensemos en eso. ¿Te quedó claro? – Sakura solo asintió y recibió las llaves.

-Prometo usarlas solo cuando sea necesario. – Contestó ella. – Gracias por confiar en mí Syaoran.

-Es lo menos que te mereces amor, te entregaría todo con los ojos vendados si así me lo pidieras. – Syaoran la abrazó y besó su frente. – Vamos a ver una película mientras pedimos una pizza. No creo que Eriol regrese pronto. – Juntos regresaron a la sala.

-Hablo en serio Sakura. – Habló Syaoran mientras conducía por las calles de Tomoeda. – Busca la oportunidad y hablar con tu hermana, tienes que hacerle ver que no compites en nada con ella y así tal vez así llegan a un acuerdo y deja de provocarte de ese modo.

-Lo intentaré, aunque no creo que sea hoy, aun no quiero llegar a casa. Lo hago porque insistes en ello. – Se cruzó de brazos haciendo un puchero.

-No quiero que tu padre se moleste porque te quedes a dormir en mi casa. – Syaoran refutó y estacionó el auto frente a la casa de Sakura, ambos observaron por la ventana que una de las luces estaba encendida, la que provenía del cuarto de su padre.

-Pequeña, eres una mujer responsable. Habla con ella y si las cosas no resultan bien ya sabes que te estaré esperando. – El castaño la tomó del mentón y se acercó para besarla.

-Gracias Syaoran, te amo. – Sakura volvió a juntar sus labios con él para después quitarse el cinturón de seguridad y salir del coche. – Te llamo si sucede algo. – Sakura se despidió y rápidamente entró a su casa abrió lo más silenciosamente que pudo pero su padre la estaba esperando.

-¿Sakura dónde estabas? Me tenías preocupado. – Habló el arqueólogo cuando la vio aparecer por la sala.

-Estaba con Eriol y Syaoran. – Respondió con simpleza subiendo las escaleras.

-¿Por qué no me dejaste un mensaje? Tú no eres así, no te comportas de esa manera. – El mayor de los Kinomoto la detuvo antes de que siguiera subiendo. – Incluso tu acto fue de muy mala educación, retirarte sin decir nada cuando estábamos celebrando la noticia de la boda de tu hermana.

-Papá, disculpa que no haya avisado, pero tampoco quería formar parte del show que Tomoyo está montando. – La chica suspiró con cansancio. – Disculpa mi actitud, pero necesito dormir. – Suavemente soltó el agarre con que su padre la retenía.

-Aun tenemos que conversar, por esta ocasión y al ser tan tarde no diré nada más, pero no lo vuelvas a hacer. - A regañadientes y con semblante preocupado dejó ir a su hija a su cuarto.

Sakura llegó a su habitación y se tiró sobre su cama, no se molestó en ponerse pijama. Estaba cansada emocionalmente. Mañana enfrentaría esa situación y sea cual fuera el resultado tomaría una decisión con respecto a su futuro.

Decir que durmió dos horas es mucho. Pasó toda la noche y parte de la madrugada dando vueltas en la cama, fue muy difícil para ella. Pasó analizando muchas cosas, incluso pensó en miles de manera de abordar la situación con su hermana, tenía que hablar con ella y hacerle ver que estaba equivocada con respecto a "la competencia" que Tomoyo había declarado.

Salió de su cama, total, ya no podría seguir durmiendo. Fue a darse un baño, se puso ropa cómoda y bajó a la sala. No encontró a nadie ni en la cocina ni en la sala, pensó que estaban durmiendo así que optó por hacer un poco de café, no tenía apetito, sería un desperdicio cocinar algo sabiendo que no se lo iba a comer.

-Vaya que gran milagro han presenciado mis ojos. – Escuchó la voz de Tomoyo detrás de ella. – Mi hermanita se ha despertado temprano.

-Buenos días para ti también Tomoyo. – Saludó con sarcasmo saliendo de la cocina.

-Estoy molesta contigo. – Volvió a hablar Tomoyo y Sakura se encogió de hombros. – Ayer te fuiste sin decir nada, la celebración no fue lo mismo sin ti. – La chica de cabello violáceo se interpuso en su camino.

-Yo no tengo nada que celebrar. La que va a casarse eres tú Tomoyo y creo que ya te he felicitado. – Respondió Sakura tratando de subir a su cuarto.

-De haber sabido cuanto te afectaba esa noticia lo hubiera hecho hace mucho tiempo. – Su hermana seguía lanzando veneno y Sakura se detuvo de la impresión.

-¿Qué es lo que quieres lograr con esto Tomoyo? – Preguntó la castaña tratando de mantener la calma, no iba a caer en sus provocaciones. – Estoy segura que no sientes ni la más mínima gota de cariño por Yukito. Ese embarazo es una farsa. – Después de esa última oración solo se escuchó una bofetada y la taza que Sakura cargaba cayó al suelo.

-Mi embarazo es tan real como tu envidia, conseguí lo que tanto querías hermanita. – Tomoyo sonrió con malicia. – Ayer te lo dije. Te gané.

-No entiendo cual es la competencia detrás de todo esto. – Dijo Sakura con lagrimas acumulándose en sus ojos y una de sus manos sobre su mejía. – Para mí salir embarazada no es una competencia, no voy a truncar mi carrera por un rencor infundado, tú me odias. – La castaña aprovechó para regresar el golpe a su hermana.

-¡Sakura, Tomoyo basta ya! – Escucharon la voz de su padre a sus espaldas. Fujitaka había escuchado y visto una parte de la discusión.

-¿Has visto todo papá? – Preguntó Tomoyo empezando a llorar. – Tu hija es un monstruo. Me ha pegado y dice que mi embarazo es una farsa.

Sakura solo los observaba mientras retenía las lágrimas, no iba a llorar iba a enfrentar esa situación. A pesar de eso la rabia que corría por sus venas era palpable, su hermana era una manipuladora, había engañado a Yukito y también iba a intentarlo con su padre.

-He visto que las dos se han ofendido y deben de pedirse una disculpa. – Refutó el señor Kinomoto. – Son hermanas, deben de quererse no odiarse.

-Está claro que ella es la que me odia. – Habló Sakura. – Estoy cansada papá de tener que soportar las ofensas de Tomoyo, esto no es primera vez. ¿Qué no recuerdas que pasó con mis ahorros? Ella se los llevó. – La castaña señaló a su hermana. – ¿Quién estuvo cuando me enfermé? Eriol y Syaoran. ¿Quién se hizo cargo de la casa en medio de la tormenta cuando te fuiste de excavación a Egipto? Yo papá, yo.

-¿Quién me culpó por la muerte de mamá? – Siguió preguntando cuando las lágrimas ya rodaban por su rostro. – Ella dice que es mi culpa. ¿Quién me deseo la muerte en aquel accidente que tuve de pequeña? Ella papá, que no vez acaso lo que está más que obvio.

-Esas son cosas de la infancia. – Señaló Tomoyo. – No puedes vivir con eso a estas alturas hermana.

-Ambas tienen que buscar una solución a esto y más cuando después de la boda Yukito y tu hermana se mudaran a vivir con nosotros. – Dijo con rostro serio el padre de las chicas Kinomoto.

-¿Hablas en serio papá? – Preguntó Sakura observándolo con la mandíbula muy tensa. Su padre confirmó su respuesta moviendo la cabeza.

-Así es Sakura. – Respondió Tomoyo. – Así que vete quitando de la cabeza que podrás intentar algo con Yukito, él será mi esposo y tu su cuñada.

-Claro está que no habrá disculpa por parte de ninguna, papá. – Habló dirigiéndose a su padre. – Perdona si te decepciono con mi actitud, pero no tengo que disculparme por algo que no hice. – Después se dirigió a Tomoyo. – A mi no me interesa tu futuro esposo, tan vacía eres que has inventado mentiras para tenerlo a tu lado. Yo tengo a Syaoran quien confió en que podríamos solucionar esto, él me ama por lo que soy y no tengo que inventar un mundo de dramas en donde soy la victima para que esté conmigo.

-No pudo evitar soltar una sonrisa amarga antes de darles la espalda. – Yukito está contigo porque te tiene lastima. – Siguió su camino a su habitación en donde se encerró.

-Regresa aquí que aun no acabo… – Tomoyo hablaba pero fue detenida por su padre. – Ya fue suficiente hija, no empeores más la situación. Tienes que aprender a expresarte. Ve a tu cuarto o la cocina, en un momento estoy contigo. – Fujitaka se quedó recogiendo los pedazos rotos de la taza observando cómo su hija mayor se perdía en su habitación.

Llegó a su cuarto y azotó la puerta con toda la fuerza que le quedaba, la rabia y decepción que sentía en esos momentos era tanta que temió haberla roto con ese gesto. Necesitaba salir de ahí, sabía que la situación no terminaría nada bien, Tomoyo era la reina del drama y al parecer había manipulado a su padre, esperaba una opinión neutral de su progenitor, pero este no dijo nada más que sugerirles que se disculparan mutuamente.

Se quedó en su cuarto toda la mañana, navegando en muchas cosas, algo tenía que hacer, lo primero seria buscar un lugar en donde vivir, si la noticia de que su hermana y Yukito vivirían en la casa ella no podía estar bajo el mismo techo que ellos, eso era contraproducente para ella, no porque aun sintiera algo por el sujeto que tiempo atrás fue su amigo tenía que evitar cualquier enfrentamiento por su bienestar mental.

-Ahora tendré que destinar una parte de mi salario para alquilar un apartamento. – Dijo viendo por la ventana. – Tomó su celular para buscar en el internet apartamentos que ella pudiera costear porque estaba segura que no podía pasar más tiempo en la casa. Se concentró en su labor que no escuchó cuando tocaron a su puerta y al no responder esta se abrió dejando ver quien buscaba a la castaña.

-Sakura, te traje un poco de comida, ya es un poco tarde y no has comido nada. – Fujitaka entró a la habitación con una bandeja y cerrando la puerta tras de él se acercó al escritorio de su hija.

-Gracias papá, no tengo hambre. – Contestó sin observarlo. – No te hubieras molestado.

-Sabes que no me molesta hacerlo, de todos modos lo dejaré por aquí, tal vez más adelante tu apetito regrese. – El profesor se acercó a su hija y colocó su mano en el hombro de ella.

-Sakura quiero que me escuches por favor. – Pidió buscando la mirada de su hija. – No me gusta que tú y tu hermana estén en esta situación, nacieron del amor que tu madre y yo nos tuvimos algo de esto tiene que haber en ustedes.

-¿Crees que yo no quiero a mi hermana? – Preguntó aun sin verlo a la cara, seguía viendo por la ventana. – Nunca estuviste presente para ver todo lo que ella me hizo, desde muy pequeña he sufrido de los abusos de Tomoyo y nunca dije nada porque pensé que lo hacía porque ella me quiere.

-Sé que muchas de las cosas que sucedieron han sido mi culpa por dejarlas solas tan jóvenes y darle una responsabilidad que no era para ella. – El hombre reconoció su error con gran dolor. – Sabes que no tenía otra opción.

-Y lo sé papá, eso nunca te lo he reclamado y no lo voy a hacer. – Aceptó ella dándose la vuelta y observándolo a los ojos. – Te agradezco todo lo que me has enseñado, lo que soy es gracias a tus ejemplos y enseñanzas, pero con Tomoyo no puedo estar en el mismo lugar porque con sus actos me ofende y quiere provocar algo que yo no estoy buscando.

-Yo estoy enamorada de Syaoran, no me interesa en lo más mínimo Yukito. – Por primera vez ella declaraba sus sentimientos ante su padre. – Y entiende por favor que no puedo estar en el mismo lugar que ella, me hace daño su presencia.

-¿Qué quieres decir con eso Sakura? – Preguntó Fujitaka tomándola por los hombros.

-Eso papá. No puedo estar en la casa y más aun si los dos vivirán aquí. – Contestó soltando más lágrimas. – Necesito irme de aquí, no quiero recaer en los mismos problemas de antes, no sabes cuánto he trabajado para aceptarme a mí misma.

-Lo sé Sakura, lo sé. – Su padre la abrazó fuertemente. – ¿Qué clase de padre sería si n reconozco que mi hija ha cambiado? He visto que desde hace un tiempo sonríes más y ya no te encerrabas en tu cuarto como antes. Ahora te enfrentas a las situaciones que te afectan y te sacrificas por las personas que están a tu alrededor.

-Perdóname papá. No quería llegar a esto pero creo que es hora de abandonar el nido, necesito crecer. – Se abrazó más a él y soltó más lágrimas de dolor.

-Te entiendo Sakura y no tengo nada que perdonar, al contrario perdóname tú a mí por no actuar a como debía, pero Tomoyo también es mi hija y no puedo darle la espalda. – Las emociones de ambos estaban a flor de piel, Fujitaka no lloraba, pero en su rostro se reflejaba el dolor por dejar partir a su hija. De su pantalón sacó un sobre blanco dándoselo a ella cuando se había separado. – Toma, esto te pertenece.

Sakura abrió el sobre pero se lo regresó. – No hagas esto papá, no sigas pagando por los errores de Tomoyo. – Cerró sus ojos y negó con la cabeza. – Además tengo que hacerlo por mi cuenta ahora.

-Claro que si Sakura, son los ahorros que perdiste aquella vez. – Volvió a darle el sobre. – Pasaste muchos años haciendo sacrificios. Solo te devuelvo lo que te pertenece. – Fujitaka dejó el sobre en la mesa y se regresó para darle un beso en la cabeza. – Te dejó sola, si necesitas algo pídelo por favor.

Sakura se quedó sola y aprovechó para soltar todas las lágrimas que había retenido cuando estaba con su padre. Ya la decisión había sido tomada, solo necesitaba a una persona y se sentiría comprendida. Tomó nuevamente su celular y escribió tres sencillas palabras que decían mucho "Syaoran te necesito" envió el mensaje y solo pasaron unos minutos cuando recibió respuesta, solo que esta vez era una llamada y no un mensaje de texto.

-¿Qué sucede Sakura? – Preguntó Li del otro lado de la línea. La castaña no podía hilar tres palabras seguidas así que entre sollozos y gimoteos le expresó lo que pudo. – Sácame de aquí por favor Syaoran.

-Estoy en cinco minutos en tu casa, espérame por favor. – Syaoran cortó la llamada, como loco saltó de su cama tirando unos libros que estaban encima de sus piernas y tomando las llaves de su auto salió rápidamente hacia la casa de Sakura.

Mientras su novio llegaba por ella decidió sacar su maleta y echar en ella las cosas más importantes para ella. Su ropa, zapatos, maquillaje, libros de trabajo, su laptop, su caja de recuerdos. Todo aquello que necesitaría para su diario vivir, esperaba encontrar un apartamento amueblado o de lo contrario tendría que gastar en algunos muebles.

Syaoran manejó como loco por las calles de Tomoeda. Fue un milagro que no lo hayan multado, estacionó su coche frente a la casa de Sakura, bajó rápidamente y al estar frente a la puerta tomó un poco de aire y sonó el timbre.

-Tanto tiempo sin verte Syaoran. – Recibió un escandaloso saludo por parte de Tomoyo. – Vamos pasa por favor. – Este no contestó nada, solamente entró a la casa y se quedó en el lobby.

-Busco a Sakura. ¿Podrías decirle que estoy aquí? – Preguntó escuetamente.

-Vamos, pasa por favor, voy a llamarla. – Contestó esta empujándolo por la espalda. – Sabes, a pesar de que somos algo así como familia nunca hemos compartido una conversación.

-Creo que es porque casi nunca estás aquí. – Respondió tratando de ser lo más educado que su instinto de alerta le indicaba.

-Bueno, aprovechemos este momento. – Insistentemente ella lo empujaba hasta que pudo lanzarlo en el sillón más cercano y se sentó a su lado. – Quiero contarte algo.

-Necesito ver a Sakura, es urgente. Lamento si soy descortés. – Li ya se estaba cansado de ser educado con ella, si seguía así mandaría todo al diablo.

-Vamos, te prometo que no voy a quitarte tu tiempo. – Esta sonrió con algo similar a la hipocresía, Syaoran era un experto en leer expresiones faciales. – Voy a casarme con Yukito y nos él se mudará a vivir con nosotros a esta casa.

-Bueno, no me queda más que felicitarte. – La felicitó tratando de disimular su asombro, eso no lo sabía. – ¿Has logrado lo que tanto deseas?

-¿Qué quieres decir con eso? – Preguntó Tomoyo frunciendo el ceño.

-Eso debes de saberlo tú. – El castaño se puso de pie. – Voy a buscar a Sakura a su habitación. Permiso. – Y sin decir nada más y sin importarle lo que ella o su suegro dijeran de su presencia en esa casa le importaban poco. Llegó a la habitación de su novia y tocó la puerta.

-Sakura estoy aquí. Abre por favor. – Inmediatamente vio la puerta abrirse y revelar el estado de su novia. Estaba llorando y al parecer estaba sufriendo un ataque de ansiedad. Se lanzó para abrazarlo y siguió derramando lágrimas.

-Sácame de aquí Syaoran por favor. – Fue lo único que Sakura pudo decir antes de dejarse caer de rodillas siendo seguida por él.

-Pequeña, primero quiero que trates de respirar con normalidad. – Li acariciaba su espalda. – Vas a desmayarte, toma aire por la nariz y expúlsalo por la boca.

Sakura obedeció las órdenes de su novio y en unos minutos solo se escuchaba su respiración errática. – Por favor Syaoran, sácame de aquí. – Repitió lo mismo de hace unos minutos.

-Está bien, vamos. –Él la ayudó a ponerse de pie para salir con ella, pero sintió como Sakura lo detenía. – ¿Qué sucede?

-Tengo que llevar mis cosas. – Ella señaló una maleta que estaba encima de la cama, no era ni muy grande ni muy pequeña.

-¿Estás hablando en serio? – Preguntó en un hilo de voz, estaba sorprendido.

-Sí, no tengo nada más que hacer aquí. – Respondió tomando la maleta. – Sácame de aquí te lo suplico.

-Está bien, vamos. – Decidido Syaoran le quitó la maleta y con la otra mano sujetó la de ella. Bajaron por las escaleras, Sakura aun lloraba podía sentirla estremecerse detrás de él.

Se detuvieron en la puerta. – ¿No vas a despedirte de nadie? – Preguntó Syaoran sosteniendo el tomo de la puerta.

-No, ya lo hice con mi papá, no tengo nada más que hacer aquí. Vamos por favor. – Sakura dio un rápido vistazo a la sala y se adelantó para abrir la puerta. Syaoran la siguió y rápidamente subieron al auto.

En total silencio Syaoran encendió el vehículo y se dirigió a la autopista, de reojo observaba a Sakura que solo miraba sus manos que se mojaban con las lágrimas que ella derramaba.

-¿Vamos a comer algo? – Preguntó para distraerla un poco. Ella negó moviendo la cabeza. – No tengo hambre, pero si quieres te acompaño.

-No, estoy bien, mejor vamos al apartamento ahí Eriol cocinará algo. – Syaoran optó por no decir nada más y aceleró, la situación no le gustaba para nada tenía que saber que había pasado en esa casa para que Sakura decidiera salir de ahí.

-Pondré esto en mi habitación. – Syaoran tomó de nuevo la maleta y se fue a su cuarto. – Mejor acompáñame, ahí podremos hablar con más privacidad. – Sakura obedeció en silencio, entró y se sentó en la orilla de la cama.

-Disculpa que te haya llamado, estoy segura que pasaste por un momento incomodo – Sakura empezó a hablar.

-No tienes porque disculparte, ya te había dicho que podías llamarme. – Li la interrumpió y se sentó frente a ella. - Ahora cuéntame que pasó. ¿Hablaste con ellos?

-Sí, hable con ellos dos. – Sakura posó una de sus manos en la mejilla que recibió la bofetada. – Las cosas se salieron un poco de control y fue cuando papá intervino.

-¿Qué te dijeron? – Volvió a preguntar Syaoran. – Aun no entiendo porque terminas saliendo de la casa sin decirle adiós a nadie.

-Tomoyo se va a casar con Yukito y van a vivir en la casa. – Soltó Sakura de una sola vez. – No podemos vivir bajo el mismo techo, papá me dijo que no podía darle la espalda a su hija a pesar de todo lo que me ha hecho entonces entendí que yo no me merezco más sufrimiento y más sacrificios en vano, por eso te llamé.

-Tengo que encontrar un lugar para vivir. Algo que se acomode a mis condiciones y que me quede cerca de la escuela. – Syaoran colocó un dedo en los labios de su novia.

-No tienes que buscar un lugar para vivir. – Explicó él. – Puedes quedarte y vivir con nosotros.

-Pero, yo no podría incomodarlos Syaoran. – Contestó ella. – Además, solo tienen dos habitaciones ustedes necesitan privacidad.

-Estás hablando como si Eriol y yo somos pareja. – El castaño se asqueó de solo imaginarlo y Sakura sonrió por primera vez en mucho rato.

-¿Qué te pedí que pensaras el año pasado? – Li tomó su manos para acariciarlas.

-Creo que me ofreciste vivir contigo. – Respondió Kinomoto. – Solo que aun no terminas tu periodo de evaluación Syaoran.

-Voy a empezar de nuevo. – Li soltó sus manos y tomó su mentón. – Sakura Kinomoto, ¿te gustaría vivir conmigo?

-Claro que sí Syaoran. – Sakura empezó nuevamente a llorar. – Si quiero vivir contigo.

-No llores más por favor. – Él la ayudó a ponerse de pie y la abrazó. – De ahora en adelante tienes que preocuparte por tu felicidad, vas a vivir de un modo diferente.

-Sabes, ya había decidido vivir contigo semanas atrás, es solo que todo lo que ha pasado no me había permitido decírtelo. – La castaña se abrazó más a él impregnándose con la fragancia del chico.

-Eso me alegra mucho. Ahora podré estar contigo todos los días. – Syaoran se separó de ella para observarla. – Iré por ti al trabajo.

-Me emociona vivir eso. – Sakura se soltó y buscó entre sus cosas algo que le debía a Syaoran. – Esto te pertenece. – La castaña le entregó un sobre.

-No Sakura, no lo necesito. Recuerda que yo te invité a Hong-Kong. – En el sobre estaba una suma de dinero, el equivalente a un boleto de avión.

-Habíamos acordado que yo te iba a pagar. – Sakura le regresó el sobre. – Además, recuperé mis ahorros, no es la gran cosa, pero puedo pagarte.

-Pero yo no quiero que me pagues Sakura. – Li regresó el sobre a Sakura. – Es un regalo para la mujer de mi vida.

-Entonces tómalo como pago del alquiler de este apartamento. – El sobre regresó a las manos de Li.

-Sakura, vivirás conmigo, dormirás conmigo. – Syaoran puso el sobre en el pantalón de su novia. – No tienes que pagarme por eso.

-Pero tengo que ayudar con los gastos de este lugar. – Ella sacó el sobre y lo puso frente a Syaoran. – Lo aceptas o buscaré otro lugar para vivir. Es justo que ayude en algo aquí.

-Esta es la última vez que usas eso como chantaje, la próxima seré yo quien te saque de aquí. – Él sonrió y se acercó a besarla, tomó el sobre y lo lanzó sobre la cama.

-Me encantaría ver eso Li. – Sakura sonrió y fue ella quien lo besó después.

-Hay cosas que debes de saber. – Syaoran volvió a sentarse con ella en la cama. – A partir de ahora estaremos juntos todos los días, bajo el mismo techo, vas a conocer cosas de mí que no sabes, tal vez me veas enojado en algún momento.

-Ya no va a ser un noviazgo común, vamos a compartir todo, momentos buenos y malos, alegrías y tristezas, podremos llegar a discutir. – Explicaba el castaño con la mirada fija en su novia. – Quiero que entiendas que lo esencial en nosotros debe de ser la comunicación y la confianza Sakura.

-Hablar de lo que te afecta o lo que no te gusta. – Li tomó un poco de aire. – Quiero que estés segura de que esta es la decisión correcta para ti porque si después de un tiempo no quieres seguir conmigo yo lo entenderé. Sé que quiero en mi vida y es a ti, pero no voy a obligarte a que estés conmigo a la fuerza, mucho menos usaré el chantaje.

-Eres mi conciencia perdida Syaoran. – Sakura se acercó y lo abrazó. – Quiero que sepas que te necesito a cada día para sentirme completa, siento un vacío cuando no estoy contigo y espero que todos los días podamos convencernos de que hemos tomado la decisión correcta amor. Te amo Syaoran.

-Yo también te amo pequeña. – Él terminó de acortar la distancia y se sumieron en una nube de amor y comprensión.

-¿Sabes a donde fue Sakura papá? – Preguntó Tomoyo cuando miró a Fujitaka salir de su cuarto. – Quería conversar con ella.

-Eso quiere decir que ya se fue. – Respondió Fujitaka bajando la cabeza y viendo por una ventana.

-¿Cómo que se fue? ¿A dónde? – Preguntó ella con los ojos bien abiertos por la sorpresa.

-No lo sé Tomoyo. – Este negó con la cabeza y bajó a su estudio. – Si quieres hablar con ella para remediar las cosas empieza a buscarla, de lo contrario será mejor que la dejes tranquila.

-Pero papá. ¿Cómo pudiste dejarla ir, es tu hija? – Preguntó detrás de él siguiéndolo en el estudio.

-Los padres debemos de criar a nuestros hijos con ese pensamiento. Son libres para alzar vuelo cuando ellos sientan que ha llegado el momento. – Este la observó con decisión.

-¿Quieres decir que es mi culpa que ella se haya ido? – Preguntó la chica de cabello negro ya molesta.

-No mal interpretes las cosas. No me estás escuchando, no escuchas a nadie Tomoyo. – Fujitaka se sentía muy mal con la situación que estaban viviendo.

-Siempre es lo mismo papá. Sakura siempre es la mejor porque toma las mejores decisiones en todo, en cambio yo, siempre causando líos a todos ustedes. – Tomoyo se acercó a la puerta y antes de salir se volvió a dirigir a su padre. – Pero te prometo que voy a resolver esta situación. Algún día abrirás los ojos y verás que tu pequeña no es todo lo que crees.

Hemos llegado a este momento y creo casi con seguridad que quedan 5 capítulos. Estoy muy agradecida con los reviews del capítulo anterior, me han dado a entender que les encanta ver el mundo arder. XD

Por la respuesta positiva de este capítulo me propuse cumplirles con puntualidad, no saben lo agotada que termino después del trabajo, aun así en toda la semana lo estuve trabajando y este es el resultado, de verdad espero que les guste.

Les cuento muy en confianza que cuando escribía la conversación que Sakura tuvo con su padre, lloré, espero transmitir ese sentimiento a ustedes. Otra cosa, el capítulo se escribió gracias a sus comentarios. Gracias Cerezo01, Tocaya, Hoshi-tsuki-chan, SnoopyMoon, Fani, Sakurale27, Sahure, en serio me ayudaron mucho.

Los leo más adelante. Un gran abrazo y espero que tengan un maravilloso fin de semana. Por cierto Feliz día del amor y la amistad recuerden que esas cosas se celebran todos los días, yo lo celebraré con mi Syaoran hasta en mayo ;-(

Los quiero un chorro!