¡Hola de nuevo!

Siento muchísimo la tardanza, creo que muy a mi pesar deberé actualizar de ahora en adelante en periodos de tiempo parecidos a éste debido a motivos estudiantiles… Pero bueno, ¡a cambio os compensaré con capítulos más largos! Espero que sirva para que me perdonéis, jejej.

Bueno agradecer antes de nada como siempre vuestros reviews, los que ahora contestaré encantada, a los que me habéis añadido a favorito o los que habéis comenzado a seguir (a los que os animo a comentarme también ;)) y a los que me léeis por supuesto. ¡Esta historia es por y para vosotros!

mariapotter2002: Hola de nuevo! Me alegro que te gustara el capitulo, y siento haberte dejado con la intriga. Draco ha abierto los ojos, pero ahora a Hermione le va a costar volver a confiar en él… Y más con lo cabezota que es ella jajaj. Me encantará hacer sufrir un poquito a Draco, que ya le toca.

En fin, espero que ahora me des buenas noticias de nuevo! Como vas con la rodilla? Te han dicho algo más? Espero que mi cap. contribuya a distraerte un poco de estos problemones :) Yo voy como siempre, estresadilla y ocupada, pero con ganas de escribir y leer. Me recomiendas algún libro?

Un besito guapa! Mejorate!

kyanemili: jajaja He pensado en lo que me propusiste, pero de momento no he podido incluirlo… Pero me gusto mucho tu idea de Miami. Tal vez la use más adelante, gracias por la aportación y espero que te guste este nuevo cap ;) Un beso!

Valkyria15: Hola y bienvenida! :D Muchas gracias por tu opinión, de verdad que me motiva muchísimo lo que me dices para seguir escribiendo e intentaré seguir haciéndolo de la misma forma fiel a los personajes. Espero que te guste este nuevo capítulo y que disfrutes de nuestro Príncipe gris! ;) Un besito!

Vale Malfoy: Holaaa de nuevo! Lo siento lo siento, prometo que no volveré a dejarla así de apartada! Bueno espero que te siga gustando como al principio, gracias por seguir el fic de nuevo y por tu comentario:) Aqí tienes más de estos Draco y Hermione, espero que te guste! Nos vemos en el próximo, un besito!

HunHan88: Hola otra vez! Me alegro que hayas vuelto a seguir el fic :) Cuando me has dicho lo de EXO he tenido que preguntarle a mi hermana, porque ella es una fan del KPOP y me sonaba mucho el nombre del grupo. He escuchado la versión del grupo y la verdad es que me ha gustado mucho ;) La canción es preciosa y me pareció muy apropiada para ellos dos. Bueno a ver qué tal te parece en este actitud de Draco… a ver si deja un poquito el orgullo, que le toca a él ceder ¿no crees? Un besito, y muchas gracias por el comentario! ;)

CAPÍTULO 37

Hermione

Al día siguiente tengo una terrible resaca, algo a lo que últimamente me estoy empezando a acostumbrar y me preocupa. ¿Dónde ha quedado esa Hermione Granger responsable, seria, formal y hasta podría decirse que un tanto aburrida? Desde la semana que pasé en Miami parezco haber cambiado de forma radical. Me volví más atrevida, soñé con lo imposible y se cumplió. Me dejé llevar por mi, hasta entonces, oculto lado oscuro. Y sinceramente, no me sentó tan mal como esperaba. Exceptuando la dichosa resaca, esa sensación ya tan familiar que me dejaba inactiva gran parte del día siguiente y me ocasionaba una constante serie de pinchazos en la cabeza durante todo el maldito día, por no contar con las serias lagunas en mi memoria.

Y eso es lo que intento hacer cuando decido darme una ducha fría: recordar. Pero una extraña mezcla de imágenes distorsionadas se arremolina en mi mente y no puedo enlazar unas con otras sin que pierdan completamente el sentido. De una cosa estoy segura, en mi cabeza no paran de repetirse una y otra vez las mismas palabras:

"Pienso demostrarte que te quiero".

Un susurro estremecedor, una voz fría y desconocida pero en un tono al mismo tiempo tan característico. Fue él, fue Draco. ¿Es posible que esto no sea un sueño del que acabo de despertar? De esos que cuando despiertas no puedes afirmar con rotundidad si ha ocurrido de verdad o no. Porque es tan real, tan intenso… Que llegas a creer que es un recuerdo. Pero esta vez la diferencia es que puedo sentir perfectamente su pecho contra mí, el roce de sus labios en mi cuello al pronunciar aquella frase. Y después esos ojos grises enmascarados por un glamour mirándome desafiante, retándome a contradecirle. Sacudo la cabeza, es inútil saber si realmente sucedió o no.

Salgo de la ducha, me seco y desenredo el pelo con cuidado, dejando fluir mis torturantes pensamientos. Después me envuelvo en una toalla y me encamino hacia mi habitación para cambiarme de ropa. Cuando estoy completamente lista y me noto la cabeza mucho más despejada, recorro el pasillo en dirección a la cocina. Olfateo el aire varias veces y me doy cuenta del delicioso aroma que invade la estancia. Huevos fritos y bacon. Qué raro, Luna pocas veces suele cocinar para el desayuno. Siempre va con prisas debido al extravagante horario de El Quisquilloso y suele dejar algo sencillo preparado. Tostadas, café, bollería. Pero nunca esto. Me dejo llevar como un autómata por el prometedor olor, y me encuentro con una escena totalmente extraña, surrealista, y del todo divertida si no fuera por los profundos y complicados sentimientos a los que me conlleva.

Luna se encuentra sentada en el bar de la cocina leyendo El Profeta, mientras que un rubio platino de espaldas (que lleva atado un delantal de unicornios y demás criaturas fantásticas) se dedica a ultimar los últimos retoques en el espectacular desayuno que está preparando sin ayuda de nadie. Ambos parecen estar teniendo una conversación de lo más natural, como si fuera algo normal que Draco Malfoy le hiciera el desayuno a Luna Lovegood en su apartamento muggle, y lo mejor de todo, sin ningún tipo de ayuda de parte de su varita.

-¿Qué es todo esto?-no puedo evitar exclamar en un grito ahogado, totalmente perpleja y preguntándome por un momento si aún sigo soñando.

Ambos mueven sus cabezas automáticamente hacia mí. Mi amiga intenta dirigirme una mirada tranquilizadora, una de esas que intentan decir "No te preocupes, todo está controlado" y acaba esbozando una tímida sonrisa. De esas típicas sonrisas de Luna que llevan implícito un "Lo siento, Herms. No tenía opción". Por otra parte, Draco tras posar sus ojos en los míos por una milésima fracción de segundo, aparta su mirada de la mía y vuelve su atención a la cocina.

-No seas impaciente, Granger. Soy un poco más lento que un elfo doméstico, pero mucho más eficaz.-dice la dichosa serpiente con ese sarcasmo suyo, pero sin volver la mirada hacia mí- Toma asiento junto a tu amiga, ¿quieres?

Con fastidio y tras mirar a Luna con desesperación y no recibir ninguna reacción por su parte, encojo los hombros y me acerco a mi amiga, sentándome a su lado y esperando lo que quiera que vaya a pasar en esta mañana tan sumamente extraña. Decido no pensar en nada mientras tanto y me sumerjo en la lectura que Luna está ojeando de El Profeta sobre el reciente partido del mundial de Quidditch.

-Bueno, aquí tenéis.-anuncia Draco depositando sobre la mesa un par de platos. Dos huevos fritos y tres tiras de delicioso bacon- Y esto por aquí.

Añade dejando dos vasos de zumo de naranja a la mesa junto con otro plato extra: una presentación excelente de trozos de diferentes frutas partidos en piezas pequeñas y simétricas: plátano, fresas, piña, naranja y melón, con un par de bolas de helado de vainilla y chocolate, colocado todo con suma perfección.

Draco se da cuenta de que mi expresión es de total asombro, al igual que la de Luna. Ninguna de las dos somos capaces de articular palabra, ni siquiera de movernos.

-Ya sé que es impresionante, pero al menos podríais dar las gracias.-replica con una mezcla de diversión y fastidio en su voz. Se quita el delantal con delicadeza, descubriendo su magnífico suéter blanco-azulado que se ajusta con total perfección a los músculos de su trabajado cuerpo-Vamos, que se va a enfriar.

Y decido comer, porque no sé qué decir a todo esto y la maldita perfección del hombre que tengo delante no me ayuda a concentrarme en cómo debo actuar. La comida está deliciosa, y la resaca me da mucha más hambre. Con lo cual devoro los huevos y el bacon en un minuto, para luego atacar con rapidez la asombrosa mezcla de helado y frutas. Todo está increíblemente bueno, eso he de reconocerlo. ¿Son este tipo de cosas las que habrá aprendido de su tía Vivian? ¿Lo habrá utilizado más de una vez para seducir a alguna chica? Había oído que las mujeres conquistaban por su estómago, pero jamás la situación inversa. Cosa que hace que todo esto me extrañe aún más.

Draco, que ha esperado todo el tiempo apoyado en la encimera de la cocina, sonríe satisfecho cuando tanto Luna como yo acabamos con todo y dejamos los platos completamente limpios.

-Gracias Draco, estaba realmente bueno.-dice entonces Luna con una sonrisa sincera.

-No hay de qué. Pero sin ofenderte Luna, tengo más interés en lo que opina tu amiga.-responde él entrecerrando los ojos y clavando su mirada en mí.

Carraspeo antes de hablar, sintiéndome repentinamente tímida.

-Muy bueno, Malfoy.-asiento sin más con la cabeza- ¿Te ha dado ahora por la cocina muggle?

El rubio esboza una de sus sonrisas ladeadas, pero apenas cargada de arrogancia.

-Bueno, la verdad es que la cocina muggle no es tan diferente a preparar pociones. Cuanto más practicas mejor se te da. Y la ventaja es que puedes disfrutar de lo que has hecho con tus propias manos.-explica con sencillez, dirigiendo la mirada a mi amiga de vez en cuando, que asiente totalmente embobada- Además nada se resiste a las manos de Draco Malfoy.

Esto último lo dice guiñando un ojo a Luna, la cual aprecio como adquiere rápidamente un tono rosado en sus mejillas. No puedo creer lo que está sucediendo aquí, y hago lo primero que se me pasa por la cabeza.

-¡Esto es ridículo! ¿Hay aquí una cámara oculta o el mundo se ha vuelto del revés? Draco Malfoy haciendo el desayuno a lo muggle, ¡ni más ni menos que para Hermione Granger y Lunática Lovegood, cuyos nombres estaban en la lista negra del príncipe de Slytherin desde el momento que pisamos la primera baldosa del suelo de Hogwarts!-grito totalmente exasperada y levantándome de la silla con brusquedad.

-Hermione…-susurra Luna casi asustada por mi arrebato-El mundo es así. Cambia constantemente, suceden cosas que no esperamos. No pienses siempre en lo lógico y ten fe en las personas. Esto es el presente.

-Pues el presente está volviéndonos locos a todos.-continúo en mis trece.

Draco se acerca a Luna y le susurra algo al oído que no soy capaz de percibir. Instantes después, la rubia abandona la estancia con una sonrisa de nuevo en su rostro. Yo sigo alucinando, completamente atónita de este nuevo cambio. Lo que me faltaba, ahora el rey de la manipulación también ha conseguido manejar a una de mis mejores amigas. En este momento no puedo evitar odiarle más de lo que ya lo hago. Por un momento mis instintos homicidas amenazan con salir a flote y apretar con mis manos el precioso y atractivo cuello que tantas veces he besado y mordido. Merlín, debo estar enferma.

-Herms, acuérdate que esta tarde nos vamos de compras.-añade mi amiga con naturalidad justo antes de salir por la puerta.

-¿Qué pretendes ahora? ¿Hacer que mis amigos se pongan de tu lado? Esto es el colmo-bufo indignada un momento después, mirándole con reproche mientras se dirige a mí.

Por un momento sus ojos grises chispean con una pizca de diversión, pero después su expresión se torna seria.

-Hay que ver lo cabezota que puedes llegar a ser, Granger. No sé cómo diablos voy a hacerlo, pero pienso cumplir lo que te dije anoche.-replica él casi con furia, clavando sus pupilas de hielo en las mías.

-¿Qué piensas cumplir exactamente?-inquiero con una pizca de temblor en mi voz. No puedo recordarlo nítidamente, pero esa frase no deja de torturarme una y otra vez y quiero que él mismo me confirme que no pertenece a uno de mis alocados sueños.

-Já. Lo sabes perfectamente querida leona. Lo repetiría, pero no soy de decir las cosas dos veces. Me conoces bien.

-Necesito que lo digas.-insisto casi con súplica. Vamos Malfoy, dame un poco de confianza y dime por qué haces esto. No puedo confiar en ti, y menos sin recordar bien lo que pasó anoche entre nosotros. Intento transmitirle todo esto con una simple mirada, pero una vez más llega la decepción tras sus palabras.

-Lo siento, Hermione. Al fin y al cabo son palabras, ¿no? Los hechos es lo que cuenta realmente.-concluye el rubio con altanería, esperando que le dé la razón. Pero obviamente ese momento no llega. A tozudez no me gana nadie, ni siquiera él. Aunque sepa que algo de razón tiene, solo por una vez claro…

-Vale. Pues yo me voy al trabajo.-digo intentando no sonar triste o desilusionada. Me pongo a recoger mis cosas sin dirigirle una mirada más al Slytherin, que espera pacientemente a que esté lista.- ¿Voy a tener que echarte o piensas quedarte a cocinarle algo más a Luna?

-No seas boba, voy a acompañarte hasta tu despacho.-explica él como si fuera lo más normal del mundo después de todo lo que ha pasado entre los dos. Desde luego jamás voy a entender lo que pasa por la mente de este perturbado.

-¿Ahora eres mi guardaespaldas?-gruño entre dientes mientras abro la puerta con evidente fastidio.

-Algo así.

Llegamos al Ministerio y puedo notar la mirada de cientos de magos y brujas clavados en el agarre posesivo de Draco sobre mi brazo, del que intento desasirme cada cinco segundos. Seguramente de ahora en adelante empiecen a llegar rumores sobre algún tipo de relación entre nosotros y todo por su maldita insistencia de protegerme. ¿Qué le ha dado ahora a este chico? ¿Tiene complejo de héroe o se le ha trastocado algún cable en el cerebro?

Cuando llegamos a la puerta de mi despecho decide soltarme por fin.

-Sana y salva. Y todo gracias a mí.-dice con una sonrisa de satisfacción.

-¿Te has parado a pensar que la prensa va a especular contigo y conmigo después del numerito que acabas de dar ante todos los trabajadores del Ministerio?-inquiero cada vez más sorprendida del cambio de actitud de este nuevo y extraño Draco Malfoy.

-Sinceramente, la prensa se puede meter sus especulaciones por el…

-¡Malfoy!-le interrumpo, acalorada.

-¿Qué? Es verdad. Lo que opinen me da exactamente igual. Estoy harto de aparentar, de mi apellido y toda esa mierda. Voy a vivir como quiera y voy a hacer lo que me apetezca, les guste o no. ¿Te ha quedado claro, leoncita? ¿O tú eres de esas personas que le dan tanta importancia a lo que diga la gente que no disfruta de su vida?-añade traviesamente, sabiendo perfectamente cuál ha de ser mi respuesta.

-No digas absurdeces. Por supuesto que no me importa en absoluto.-replico molesta- Pero tampoco quiero armar ningún escándalo en el trabajo, así que por favor te pido que te vayas y me dejes trabajar de una maldita vez.

-No por favor, no quisiera molestar más de lo necesario.-bromea con desdén, echando uno de sus rubios mechones para atrás de manera increíblemente sexy- Que tengas un buen día, preciosa.

Me mira de arriba a abajo descaradamente, con una mirada fría y analizadora pero al mismo tiempo llena de lujuria que provoca que se me ericen los pelos de la nuca antes de tomar aire y meterme en mi despacho. Merlín, va a ser difícil concentrarse después de esto.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Draco

-¿Esto va en serio Draco? Dime que lo que acabo de escuchar es una jodida broma.-masculla Blaise con los ojos a punto de salirse de sus cuencas.

He pedido a Zabini que viniera urgentemente a mi casa. He de poner en marcha la segunda parte de mi plan.

-Vamos Zabini, no es para tanto… Sólo es un poco de acercamiento, nada más.-le intento convencer por enésima vez, dando un sorbo a mi tercera copa de vino. Sé que la debilidad de mi amigo es esta bebida muggle, y si consigo emborracharle, puede que al final decida a acceder a mi petición.

-¡Te olvidas de que me pilló espiándola hace poco más de una semana!-exclama él de nuevo, dejando su copa en la mesa y tan incrédulo como al principio de la conversación- ¿Con qué cara me acerco a ella, Draco? Explícamelo porque no lo entiendo.

-Joder, no es tan difícil. Al fin y al cabo es una mujer, ¿no? Tú mejor que nadie sabes cómo manejarte con ellas…-añado con una sonrisa intencionada. No se me va a resistir, mi fama de manipulador está totalmente subestimada.

Tal y cómo pensaba, esta vez Blaise consigue emitir una risita orgullosa.

-Eso es verdad…-murmura entre risas, con las orejas rojas a causa del alcohol- Pero aun así es una locura, tío.

-Tú solo haz como que pasas por ahí y te inventas alguna excusa para acompañarlas. Es fácil y seguro que Lovegood te recibe de buen grado. Esa chica es la pureza en persona, creo que es incapaz de juzgar a nadie por nada.-comento impresionado, recordando las veces que he tratado con ella y el la rápida aceptación con la que me ha recibido siempre.

-¿Lovegood? ¿Lunática Lovegood? Esa chica está loca, Draco. Y tú más por juntarte con gente como ella y como…

-Ni te atrevas, Zabini.-le interrumpo en un gesto amenazador, taladrándole con los ojos- Además me debes una muy grande. ¿O tengo que recordarte cómo di la vida por ti ante el Señor Tenebroso cuando no fuiste capaz de hacerte mortífago ante los ojos de tu padre?

-Joder Draco, ya lo sé. Gracias a ti escapé. Siempre te deberé la vida… Pero aun así lo que me pides…Todo por una chica de la cual te acabarás cansando. Piénsalo, puedes tener a cualquiera.-intenta Blaise en última estancia, casi rogándome.

-Eres un puto cobarde, Blaise Zabini. Y no entiendes nada de lo que te he dicho, por lo que veo.-musito con un suspiro al tiempo que me dejo caer sobre el respaldo del sillón, completamente agotado de esta discusión.

-Está bien, está bien… lo haré. Pero que sepas que prefería al Draco de antes. El amor te sienta muy pero que muy mal…-dice a duras penas sorbiendo lo último que le queda a la copa de vino.

Bien, al menos no he necesitado echarle la poción que había preparado por si no aceptaba. Siguiente paso, el héroe San Potter.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Hermione

-Hermione.-me llama suavemente la voz de Pansy de su mesa, justo enfrente de la mía.

Vuelvo la cabeza hacia ella, dejando los pergaminos en la mesa de mi despacho. Llevamos un par de horas trabajando en un asunto importante, revisando el Nuevo Tratado de Leyes entre varios países europeos.

-¿Sí?

-Antes no he podido evitar escucharos… tras la puerta. No era mi intención, pero hablabais fuerte.-se apresura a aclarar la morena.

-No te preocupes. Pero no quiero hablar de ello, de verdad.-le advierto educadamente, intentando no volver a crear una tensión que ya había desaparecido casi por completo. Y es que a pesar de todo lo que sucedió con el tema de Draco, habíamos conseguido volver a llevarnos bien, pero solamente en el ámbito profesional. No hablábamos jamás de nuestras vidas privadas, por evitar situaciones incómodas como ésta.

-Hermione, no es lo que crees. Sólo quiero decirte que… creo que le importas. A Draco. Le importas mucho.-se explica intentando aparentar serenidad y frialdad, pero puedo notar un matiz triste en su tono de voz.

-No sigas, Pansy. No finjas ser alguien que no eres.-le interrumpo con algo de brusquedad, volviendo mis ojos al pergamino que estaba revisando.

La morena me hace caso y el silencio vuelve al despacho. Sólo se escucha el sonido de las plumas rasgando el papel, de una forma pausada y tranquilizadora. Intento concentrarme en las frases que tengo delante, pero me es bastante difícil. Las palabras de Pansy me inquietan, de igual modo que la forma de actuar de su excompañero de casa. Aún no consigo recordar nítidamente lo sucedido en la fiesta de Ginny. Sé que nos besamos un par de veces, que discutimos. Incluso intuyo que le rechacé duramente. Pero esa última frase pronunciada por Draco se hace eco una y otra vez en mi mente, y una parte de mí no quiere estar segura de si se produjo realmente o si tan sólo ha sido producto de mi fantasiosa y alcoholizada mente. Primero porque en el caso de que fuera verdad, no quiero ilusionarme de nuevo. No podría soportar una nueva decepción de su parte, eso sería demasiado para mí. Y tengo miedo de volver a encerrarme en mi burbuja, de ser la Hermione en la que me convertí antes de mi viaje a Miami. Esa que no tenía la valentía de enfrentarse al mundo y de luchar por lo que quería, esa tan triste y deprimida, lamentándose día a día por la pérdida de sus padres…

-Está bien, tengo mucha envidia. Me moriría por estar en tu lugar, porque Draco me persiguiera, por ser el centro de su vida. Una parte de mí no puede evitar odiarte por haberte convertido en lo que he deseado por más de seis años, y no puedo evitar preguntarme qué tienes tú que no tenga yo.-suelta de pronto Pansy, poniéndose en pie y mirándome fijamente, haciéndome dar un respingo en la silla- Pero ya está. Lo he asumido… Draco nunca me corresponderá. Y ¿sabes? No es tan duro como pensaba. Soy una chica joven, guapa e inteligente. Seguramente cualquier chico se pelearía por mí, y estoy convencida de que podría elegir entre cuantos quisiera. Draco ha sido una obsesión, solo eso. Creo que jamás le he querido. Sabía que era un gran partido, sabía que era el Slytherin más deseado, e hice todo lo posible para que se enamorara de mí. Pensé que algún día lo conseguiría, que podría llegar a conquistarle con el tiempo. Pero no, ahora lo entiendo. No se puede forzar a alguien a sentir lo que siente Draco por ti. Es tan absurdo.

Añade la última frase en una risa suave y resignada. Su mirada parece perdida en algún punto de la habitación. Yo realmente no sé qué decir después de todo el gran discurso de la morena. Por primera vez creo que ha mostrado su auténtica cara, y esta sinceridad me ha tomado por sorpresa.

-Pansy, creo que eres buena persona. Antes no lo tenía muy claro, y más después de lo que hiciste...-hago una breve pausa, en la que Pansy clava sus ojos en los míos-Pero creo que te has dado cuenta de que el fin no justifica los medios, y que necesitas encontrarte y sobretodo quererte a ti misma. Así sabrás qué es lo que realmente quieres en tu vida. Además, te prefiero así. Auténtica y sincera, sin máscaras de por medio.

Pansy me devuelve la mirada de nuevo, y esta vez esboza una sonrisa ligera, pero verdadera.

-Pues entonces espero que estés dispuesta a conocer a la auténtica yo.-responde ella, con un tono desafiante pero desenfadado- Porque tienes razón, desde hoy voy a ser yo misma siempre. Y a quien no le guste que no me mire.

-Estoy impaciente.-digo yo en su mismo tono. Y entonces se me ocurre una idea descabellada- ¿Por qué no te vienes esta tarde conmigo y Luna de compras?

Ahora la expresión de la Slytherin es de absoluta sorpresa. Está claro que no esperaba una oportunidad de abrirse ante mí tan pronto. Veo que por un momento no sabe qué decir, pero finalmente habla en tono confiado.

-Sabes que suena muy raro, ¿no?-a lo que yo asiento con la cabeza- Y además, te aviso de que soy muy sarcástica, superficial y tengo poca paciencia generalmente.

-No pasa nada, quiero conocer a la verdadera Pansy Parkinson.-expongo de nuevo, en tono tranquilizador.

-Muy bien, tú lo has querido chica gryffindor, ¿a qué hora quedamos?

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Draco

Espero a la salida con impaciencia, preguntándome por octava vez qué diablos hace Potter. El partido de Quidditch empieza en veinte minutos, y ya me estoy arrepintiendo de haber venido. ¿Qué cojones espero? Está claro que no va a aceptar la invitación, y si lo hace acabaremos matándonos a mitad del partido.

Gracias a un colega del Ministerio me he enterado de a qué hora salía el santo de su trabajo. Y aquí estoy, parado en mitad de la calle, esperando que el maldito niño-que-vivió salga del cuartel de aurores, que se encuentra a unas manzanas de aquí. Debo haberme vuelto completamente loco para hacer lo que he venido a hacer. Granger, ¿qué me has hecho? "Haz locuras, Draco". ¿En qué jodido momento decidí seguir el consejo de mi tía squib? Pero ya no hay vuelta atrás. He decidido hacer esto, y por una vez en mi vida voy a luchar por algo que de verdad quiero para mí.

Por fin lo veo de lejos, caminando hacia el lugar donde me encuentro. Por suerte va solo. No quiero pensar en lo que pasaría si le acompañara su perro fiel Weasley. Cuando quedan pocos metros de distancia entre nosotros decido llamarle casualmente, como si todo fuera una desgraciada casualidad.

-¡Eh Potter!-le llamo

El santo frunce su ceño, como si no me viera del todo bien y sigue acercándose a donde yo estoy, sin devolver el saludo todavía. Me pregunto si llegó a sustituir esas gafas de culo de vaso por algo o simplemente ahora va deambulando por ahí completamente cegato.

-¿Malfoy? ¿Qué haces aquí?-inquiere con clara sospecha en su voz, quedándose a un par de metros de distancia.

-Tranquilo Potter, vengo en son de paz.-contesto arrastrando las palabras, dejando salir a flote mi lado más Malfoy. Es lo que consigue este santurrón con su mera presencia.

-Perdona, pero eso déjame decidirlo a mí.

Emito un silbido de falsa admiración y le miro divertido.

-Bueno, ¿me puedes decir desde cuándo ir a ver uno de los partidos de Quidditch más importantes de la liga Inglesa es llevar mala intención, Potter?

El gryffindor me observa con una expresión de total extrañez, como si no hubiera escuchado bien.

-Te lo preguntaré de nuevo… ¿Qué haces aquí, Malfoy?-repite el santo desconcertado- Te pido por favor que no me hagas perder el tiempo, tengo muchas cosas que hacer.

Hay veces que no entiendo cómo cojones fue capaz de ser "el elegido" y derrotar al Señor Tenebroso. Y de pronto se me ocurre que Granger tuvo mucho que ver con la victoria de Potter, porque si algo se sabía era que la castaña siempre había sido el cerebro de ese odioso Trío Dorado. Probablemente el Señor Tenebroso lo habría matado hace ya mucho tiempo de no ser por ella.

Decido hacer algo más directo y saco del bolsillo de mi túnica negra las entradas del partido. A continuación, se las ofrezco a Potter, que se dedica a analizarlas detenidamente con sus ojos. Luego las toca, las intenta doblar, como esperando a que se desvanezcan de un momento a otro. Finalmente, ya rozando el colmo de la paranoia, analiza las entradas con su propia varita. Joder, sé que he sido un mortífago en el pasado, pero esto es demasiado. ¡Son unas putas entradas de Qudditch, Potter! Pero decido callarme y espero con mi habitual pose de indiferencia y frialdad. Me devuelve las entradas por fin, aún mirándome con recelo.

-Vale, Malfoy. Son unas entradas de Quidditch, eso ya me ha quedado claro.-dice el gryffindor volviendo a poner distancia entre los dos- La pregunta es… ¿has venido a restregármelo por la cara o te has vuelto completamente majara y vas pedirme una cita?

-He venido a invitarte al puto partido, Potter. No suelo realizar buenas acciones, así que no tientes a tu suerte.-respondo de malas formas, perdiendo la poca paciencia que ya tenía al principio.

-No necesito que nadie me invite a ningún sitio, Malfoy. Y que me invites tú no tiene ningún sentido, salvo que quieras sobornarme o me intentes joder de alguna forma con ayuda de alguno de tus amiguitos exmortífagos. Así que disculpa, pero no voy a aceptar tu "invitación".

El santurrón se dispone a marcharse, y a mí me están entrando unas ganas increíbles de aplastarle el cerebro de mosquito que tiene con mis propias manos. Pero pongo de todo mi autocontrol y le sigo rápidamente hasta llegar de nuevo a su altura.

-Potter, esto es por Hermione.-de nuevo el Gryffindor se detiene y esta vez me mira serio y con atención, animándome a que siga con la explicación- Quiero demostrarle que nuestros mundos no tienen por qué estar siempre separados. Piénsalo al menos, joder.

-¿Haces esto por Hermione? ¿Por hacerla feliz? Malfoy, es difícil de creer… ¿Desde cuándo tienes tú sentimientos?-inquiere claramente con sarcasmo.

-Desde que el niño-que-vivió no usa gafas de culo de vaso.-respondo en su mismo tono, con una mueca arrogante y burlona.

Para mi total sorpresa, Potter se ríe de lo que acabo de decir. Y es una risa…verdadera. Debo haber cambiado mi expresión, porque el Gryffindor estalla en una carcajada loca que curiosamente me contagia y me permito esbozar una ligera sonrisa extrañada.

-Bueno, tendré que creerte por esta vez Malfoy. Al fin y al cabo, Hermione no es tonta y si algo ha visto en ti, yo no seré el primero en contradecirla. Es mucho más inteligente que yo-admite de buen humor- Así que estoy dispuesto a hacer una tregua contigo de momento. ¿Cuándo empieza el partido?

-En diez minutos.-respondo todavía algo bloqueado por el cambio de situación. Y es que Potter parece no parece el mismo de siempre. A pesar de que es todo un paranoico, rencoroso y desconfiado (algo de lo que no le culpo demasiado), parece mucho más relajado y risueño de lo que era antes, como si se tomara la vida de otra forma. Y descubro que tal vez este Potter no sea tan odioso como esperaba.

OOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Hermione

No está siendo incómodo, como podría haber pensado en algún momento. Porque Luna es un ángel lleno de magia pura y blanca, y ella acepta a cualquier persona sin juzgarla por su pasado. Se muestra tal y como es sin importar quien esté delante, y la gente que la llega a conocer no puede no quererla. Es sencillamente imposible. Aunque lo cierto es que a Pansy le está costando interactuar con nosotras de manera natural. Intenta ser prudente, no habla más de lo necesario y se limita a escucharnos y observarnos mientras decidimos qué tiendas visitar para que Luna se compre un vestido. Quiere sorprender a Neville cuando venga de visita, pues avisó de que aparecería inesperadamente este fin de semana aprovechando un hueco libre en su investigación.

Al final decidimos comenzar por algunas tiendas del centro del Londres mágico. Mientras miramos ropa, me fijo en que a Pansy le atrae lo más caro. Y eso me recuerda a Draco de nuevo. Él siempre comprándose lo mejor, pensando que la etiqueta es más importante que la esencia. Pero no los culpo, siempre han llevado una vida lujosa y superficial, es normal que no puedan despojarse de ciertos hábitos.

Pensar en el rubio me hace volver a mi estado de habitual ensoñación. No sé qué pretenderá, pero lo de esta mañana ha sido muy extraño… Y con lo retorcida que debe ser la mente de esa serpiente, a saber qué diablos quiere conseguir con todo eso. Aunque lo cierto es que me he sentido por un momento cómoda y feliz, pensando que lo hacía sólo por el mero hecho de agradarme más, sintiéndolo más cercano en mi vida.

-¿Hermione?-me llama Luna desde el probador- Te estaba preguntando cómo me ves con este.

La rubia sale tímidamente y se deja ver de cuerpo entero. Lleva un vestido de color crema, que le queda por debajo de las rodillas. El escote es de cuello de barca, y la falda tiene volantes que destellan a causa de los reflejos dorados que llevan bordados. Es un vestido elegante, pero demasiado sofisticado para Luna.

-No está mal, Luna.-respondo finalmente aún distraída por mis pensamientos.

-¿No está mal?-repite ella algo desilusionada agachando la cabeza y mirándose desde arriba.

Pansy que está de pie a mi lado emite una especie de chasquido con la lengua, pero no comenta nada al respecto.

-Pansy, también me gustaría saber tu opinión.-dice Luna esbozando una tímida sonrisa a la morena. Tanto Luna como yo somos conscientes del debate interior de la Sltyherin. Parece estar forzándose a sí misma para no hablar- Y sé sincera, no te preocupes.

-Está bien- Pansy toma aire decidida a expresarse por fin- Me parece un vestido de señora, Luna. Una cosa es que quieras estar elegante, y otra es aparentar tener treinta años más de los que tienes. Mi opinión es que busques algo más juvenil o Neville creerá que está cenando con su abuela.

Me quedo en shock tras las palabras tan sinceras de la morena. Yo nunca me atrevo a ser tan clara o directa con Luna. Me produce tanta ternura e inocencia que soy incapaz de ser así, por el miedo a destruir su imaginario y perfecto mundo. Miro a Luna con temor, esperando de un momento a otro que rompa a llorar, pero en lugar de eso se gira para quedar de espaldas a nosotras y se mira al espejo detenidamente. Después de unos momentos de puro silencio, finalmente Luna vuelve a tomar la palabra.

-Pansy, tienes toda la razón.-afirma orgullosa con su mejor sonrisa- Vayamos a más tiendas, estoy ansiosa por encontrar el vestido ideal.

La rubia cierra las cortinas del probador y se me ocurre mirar a Pansy completamente asombrada por su valentía y sinceridad. Ella encoge los hombros y suelta una risita divertida.

-¿Qué pasa, Hermione? ¿Una respuesta demasiado atrevida?-enarca una ceja, con aire de superioridad.

-No. Una respuesta perfecta.-admito a mi pesar y riendo yo también sintiéndome un poco tonta.

A partir de ese momento, la tarde se vuelve mucho más divertida. Visitamos más tiendas y Luna se prueba cientos de vestidos, pero ninguno es perfecto para la opinión de la Slytherin. Sus gustos son exquisitos, refinados y a la vez modernos. Me gusta cómo aconseja a Luna y la guía por las tiendas como si fuera una de las dependientes. Yo las sigo interesada, intentando aprender de esta nueva faceta de Pansy Parkinson.

Como no encontramos nada que convenza a Pansy ni a su discípula, decidimos visitar el centro muggle de Londres. Nada más llegar, antes de entrar en ninguna de las tiendas, oímos una voz conocida por detrás de nosotras, que nos llama a la tres. Nos giramos y delante de nuestras narices se encuentra la persona que menos esperaba encontrarme en este momento: El espía Blaise Zabini.

-Hola preciosas, ¿qué hacéis por aquí tan solas?-dice el moreno con una sonrisa traviesa, al tiempo que nos guiña un ojo-Pasaba por aquí y no puedo evitar el acercarme a tres bombones como estos…

-Oh Blaise, ¿qué haces aquí? –interviene Pansy con fastidio, y luego se dirige a nosotras-No le hagáis caso chicas, es un mujeriego que sólo busca lo que busca. Cuidado hasta con su mirada, yo diría que incluso es capaz de desnudar con ella.

-Qué cosas dices, amiga.-comenta el moreno, pasando un brazo por el hombro de ella amigablemente- Le gusta crearme esa fama, cree que me hace un favor.

Pansy rueda los ojos dejándose hacer. Debe estar acostumbrada a las tonterías de Zabini, por lo que sé siempre han sido muy buenos amigos.

-No sé si será un mujeriego, pero le gusta mucho espiar.-expongo entonces asesinando al moreno con la mirada.

-¿Qué quiere decir, Blaise?-inquiere Pansy extrañada, revolviéndose en el agarre del Slytherin.

-Vamos Granger… sabes que lo hice por una buena causa. Por cierto, creo que no nos conocemos, preciosa. Tu nombre es…-añade dirigiéndose a Luna con elegancia.

-Luna Lovegood, encantada.-responde mi amiga amablemente.

-Blaise Zabini-dice el moreno dejando a Pansy a un lado. Después coge la mano de Luna y se la lleva a la boca para darle un tierno beso sin quitarle los ojos de encima.

-¡Blaise compórtate!-exclama Pansy alarmada.

-Tranquila nena, soy todo tuyo cuando quieras.-se vuelve hacia Pansy de nuevo, con mirada seductora.

-Bueno Zabini, nos encantaría quedarnos un rato más, pero no es necesario que me espíes más. Creo que Draco puede hacerlo muy bien él solito.-suelto entonces, perdiendo la paciencia.

-Te equivocas del todo, Granger. Solo pasaba por aquí.-contesta con total inocencia en sus ojos oscuros. Inocencia totalmente mal disimulada, claro está- Me encanta la moda, soy un apasionado de la alta costura. No por ello dirijo la mayor empresa de textiles de toda la Inglaterra mágica.

-Estarás de broma, ¿no?-inquiero escépticamente.

-No, no, esta vez dice la verdad.-explica Pansy como disculpándose- Blaise es todo un maestro de la moda. He aprendido muchas cosas gracias a él.

-Entonces, ¡que venga con nosotras!-exclama Luna dando un saltito de emoción.

-¿Qué? Pero Luna, no creo que…-intento protestar, pero es demasiado tarde. Blaise aprovecha ese momento y se agarra al brazo de Luna, comenzando a caminar por la calle con decisión y oigo como le empieza a preguntar que está buscando, sacando a flote toda su increíble profesionalidad.

Miro a Pansy suplicante, pero ella se limita a encoger los hombros y emito un suspiro de resignación. Desde luego, hoy está siendo un día muy muy extraño…

OoOoOoOoOoOoOoOoOooOoOoOoOoOoOo

Draco

Nos encontramos en uno de los palcos VIP del estadio de los LiverpoolLions.Y no es por presumir, pero son los asientos más caros que hay aquí. Tenemos todo tipo de lujos: una gran variedad de aperitivos, licores y hasta proyectores mágicos privados que siguen desde todos los ángulos posibles cada jugada del partido.

Potter se encuentra alelado, más de lo normal quiero decir. No para de mirar a todos lados, con los ojos desmesuradamente abiertos, como si no acabara de creer donde se encuentra. Yo me limito a sonreír con satisfacción, orgulloso de mi ocurrencia. Ganarme a Granger será mucho más fácil si me gano a sus amigos.

Cuando nos acomodamos finalmente en las butacas, cinco minutos antes de que empiece el partido, los flashes comienzan a destellar a nuestro alrededor. Al menos una decena de periodistas nos fotografían a Potter y a mí como poseídos por la emoción de la exclusiva.

-Joder, salir en portada con el niño-que-vivió no entraba en mis planes.-murmuro entre-dientes más para mí que para Potter, intentando disimular el fastidio que me produce.

-Malfoy, en todo caso esto dañaría mi reputación, no la tuya. Que te relacionen conmigo te va a ayudar más de lo que te puede perjudicar. No me habrás invitado por eso, ¿no?-añade con sospecha.

-Por supuesto que no, Potter. Podría mejorar mi reputación de maneras mucho más agradables-replico con desdén.

Al santurrón no le da tiempo a replicar, pues la voz del comentarista (amplificada con magia) anuncia el comienzo del partido. Tanto los jugadores de los LiverpoolLions como los Manchester Snitch se colocan en sus respectivas posiciones y de pronto comienza el espectáculo.

La verdad es que hay algo que no me gusta de venir a ver un partido de Quidditch. La gran impotencia que siento al observar una jugada errónea me hace querer lanzarme al campo y darle una paliza al responsable de la equivocación. Me entran ganas de jugar, de hacerlo mejor que ellos. Y me doy cuenta pronto de que a Potter le sucede más de lo mismo.

-¡Será inútil!-exclama saltando prácticamente de su asiento cuando el guardián sale levemente herido a causa de una de las bludgers. Me fijo en que tiene las orejas totalmente rojas de la emoción.

Y así una y otra vez. El santurrón no hace más que gritar de emoción, tanto criticando jugadas como aplaudiéndolas. Acabo uniéndome a él sin darme cuenta, dando gracias a Salazar por simpatizar con el mismo equipo que Potter. Sino probablemente acabaríamos dándonos una buena paliza como mínimo y no quiero pensar en lo que diría Granger cuando se enterara.

-Desde luego un partido de fútbol no es nada comparado con esto.-comento en un momento dado del partido, cuando los dos equipos se encuentran empatados a 50 puntos.

-¿Futbol?-repite Potter extrañado, fijando por primera vez desde que comenzó el partido su mirada en mí- ¿Qué sabes tú del fútbol?

-Probablemente mucho más que tú, Potter.-respondo con mi habitual prepotencia. Al ver la cara que pone, decido darle una pequeña aclaración- Estuve trabajando en una redacción muggle escribiendo artículos deportivos.

El gryffindor parece olvidarse por un momento del partido de Quidditch, centrando toda su atención en mí.

-¿En serio? ¿Trabajaste a lo muggle?-inquiere atónito.

-SÍ, Potter. ¿Sorprendido? Tuve que rebajarme a ciertas cosas, es lo que tiene vivir sin magia y apartado de toda la sociedad.-intento explicar sin avergonzarme.

Soy consciente de que esto jamás se lo contaría a un amigo, pero tengo entendido que Potter vivió su infancia como un muggle corriente y no me va a juzgar por ello. Además, es el santurrón. Es imposible que me humille por voluntad propia, y más estando viendo un partido en directo por invitación mía.

El gryffindor asiente finalmente, pensativo. Después vuelve su mirada de nuevo al juego y tras unos instantes de silencio, vuelve a hablar esta vez más serio.

-Tal vez Hermione tenga razón y hayas cambiado, Malfoy.-recita lentamente- Pero te aviso que no me vas a comprar con esto. Además, sabes que antes que tú está mi mejor amigo, y siempre lo preferiré para Hermione.

-No hace falta que me lo expliques, Potter. Ya sé que estás acostumbrado a tratar con alguien intelectualmente inferior a ti… -digo arrastrando las palabras tanto como puedo- Pero yo soy inteligente. Tómate el partido como una muestra de agradecimiento por salvarme la vida aquel día.

Tras unos segundos de reflexión, el niño-que-vivió asiente finalmente, dándome a entender que lo recuerda perfectamente. Y es que en secreto, siempre he tenido una jodida deuda con él, desde que decidió perdonarme y salvarme del desastre que provocó Goyle en la sala de los menesteres. Desde que Potter me recogió con su escoba en el incendio en el que seguramente habría muerto.

Después de eso, volvemos a comentar el partido de manera natural, analizando jugadas y protestando cuando los LiverpoolLions se equivocan en el juego. Cuando al fin, el buscador de los Lions acaba atrapando la snitch en un espectacular duelo entre los dos buscadores, Potter grita entusiasmado y yo me permito un ya exclamación de satisfacción. En un momento dado nuestras miradas se cruzan, y lo más sorprendente es que seguimos sonriendo debido a la euforia de la victoria de los Lions. Así que dejándome llevar por la situación tan surrealista, cojo mi copa medio llena de whiskey y se la ofrezco a Potter para que se una a mi brindis.

-Por los leones, ¿no Malfoy?-propone él divertido.

-Eso ni de broma, Potter.-respondo en su mismo tono, chocando mi copa con la suya.

OoOoOooOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Hermione

Suspiro al dejarme caer en la confortable cama del piso de Luna. ¡Por fin en casa! Ha sido una tarde tan rara como agotadora. Todo era extraño antes de que apareciera Zabini, pero después se hizo completamente el chaos. De repente nos encontrábamos en una tienda, donde Zabini se desenvolvía como un estilista personal y sacaba miles de vestidos por todos los lados, dejándonoslos a Pansy y a mí encima, como si fuéramos unos simples percheros, mientras acto seguido iba a buscar complementos que conjuntaran con cada uno de los vestidos. La tienda entera estaba en continuo movimiento, y nada parecía convencer al perfeccionista Slytherin. Pansy daba sus opiniones, Luna intentaba probarse los vestidos lo más rápido posible, y yo solo hacía que mirar a unos y otros completamente estresada.

Cuando tras unas tres horas de búsqueda sin parar al fin Luna dio con el vestido ideal, resultó ser de una marca carísima. Por supuesto, ella no podía pagarse ni el propio vestido, y mucho menos los complementos. Así que Blaise, sacando un lado de gentil caballerosidad que nos dejó completamente impresionadas a las tres, ordenó que lo pagaba todo él y no había más que discutir.

-Al diablo con el dinero. ¡Sería un delito dejar que Luna no se llevara este vestido! ¿Pero tú has visto cómo te realza el pecho? ¿Y las piernas tan estilizadas? Además, esos zapatos son demasiado sexys como para dejarlos aquí.-comentaba Zabini totalmente admirado por la imagen de Luna, mirándola de arriba abajo y haciendo que ésta se ruborizara continuamente- Ni hablar, voy a pagarlo ahora mismo y ya puede agradecérmelo Longbottom porque va a encontrarse a una diosa del sexo cuando vuelva a Londres…

Y así terminó todo. Bueno no exactamente. Cuando nos despedimos del "estilista", nos propuso una cena en su casa este fin de semana para celebrar lo bien que había resultado la tarde y de paso conocernos todos mejor. Sinceramente, me agrada esa actitud de parte de Zabini y su interés en acercarse tanto a Luna como a mí. Aunque esté completamente loco, sea un salido mental y tenga un problema de hiperactividad… es más simpático y agradable de lo que esperaba. Aun así todo esto es demasiado extraño, al igual que la actitud de Draco esta mañana. Lo que me lleva a lo de siempre, pensar en él y preguntarme que estará haciendo.

Continúo pensando en lo mismo mientras ceno tranquilamente con Luna. Hablamos de la tarde y mi amiga no deja de comentar lo bueno que es Zabini y de las ganas que tiene de cenar todos juntos el fin de semana. Parece muy ilusionada con toda estas nuevas "amistades", aunque no tengo aún muy claro qué significado tiene todo esto. Además, no puedo evitar asociarlo con la reciente vuelta de Draco. ¿Habrá intervenido él de alguna forma?

Me acuesto pensando en él, sin lograr conciliar el sueño. Escucho desde la cama el sonido causado por el roce de la cortina con la ventana. Es una noche algo fría y me acurruco entre la sábana, buscando un calor que me falta… Entonces, de forma inesperada, noto vibrar el móvil en la mesita de noche. Con el corazón latiendo frenéticamente y sabiendo perfectamente de quien se trata, cojo el aparato con rapidez y en la pantalla me aparece la notificación de un nuevo mensaje.

¿Qué tal el día, leona?

Espero que mi maravilloso desayuno te haya aportado energías. Pon atención a las portadas de mañana de El Profeta, en especial a la sección de deportes, seguramente te sorprenderás con lo que encuentres.

Ah y otra cosa, no te asustes con la lechuza que te va a llegar en unos momentos. Espero que te guste y recuerda lo que te dije la otra noche, porque pienso cumplirlo.

Dulces sueños,

Draco

No puedo evitar sentirme ilusionada por un momento, totalmente atraída por los misterios que me tiene preparados la arrogante serpiente. Sólo tengo que esperar unos minutos para desvelar uno de ellos. Escucho el movimiento de las alas de la lechuza batiendo con fuerza y me levanto lo más rápido que puedo de la cama para recibirla junto a la ventana. La lechuza es preciosa y elegante, de un plumaje exótico que combina varios tonos de marrón, plasmados en su torso como pinceladas. Con cuidado, me entrega el paquete que lleva colgado del pico y le acaricio suavemente para mostrarle mi agradecimiento.

Cuando se ha ido, me siento en el borde del colchón y abro el paquete ansiado con ávida rapidez. El regalo va dentro de una caja negra, en la cual pone con letras doradas: Baku. Hay una nota encima de la caja, escrita con esa letra fina y aristócrata que tanto conozco ya.

Esto es un atrapasueños mágico. Funciona dentro de una sola habitación, creando una atmosfera tranquila y agradable para que te relajes y concilies el sueño sin problema. Además filtra tus pesadillas y e incluso si te esfuerzas en soñar con algo en concreto, solo debes pensar en ello varias veces antes de quedarte dormida para que ese algo aparezca en tus sueños. Elige bien, Hermione… No hace falta que te diga con quien deberías soñar para pasar un buen rato, ¿no?

Ahora sí, dulces sueños y de nada

Draco

Aún más impresionada de lo que estaba ya, abro la caja y me encuentro con el baku. Es muy parecido a los que se fabrican en el mundo no-mágico. Es de madera, su base es un aro con una red negra dentro y está decorado con plumas de varios colores en el exterior. La diferencia con el objeto muggle es en el brillo mágico que emite la red dentro del aro. Lo admiro durante unos instantes, fascinada y agradecida por el regalo. Después decido colgarlo cerca de la cama y espero a que haga efecto ya tumbada en la cama. En seguida siento el poder del objeto inundando el ambiente… Me siento mejor, más tranquila y mis problemas han quedado en un segundo plano de mi mente. Cierro los ojos y me dejo llevar por esa sensación tan agradable y no puedo hacer otra cosa que pensar una y otra vez en el rubio de ojos grises que me observa satisfecho desde alguna parte de Londres, no lejos de aquí.

Y aquí lo dejo por ahora! ¿Os ha gustado? :)

Sé que no ha habido demasiado contacto entre Draco y Hermione... ¡pero se ve plasmado lo que intenta nuestra querida serpiente! Os animo a dejarme reviews con vuestra opinión, me haréis muy feliz como siempre :D :D

Y si tenéis alguna sugerencia o aportación de algo que os gustaría mucho que hiciera Draco por nuestra Herms, no dudeis en decírmelo porque puede servirme de ayuda jeje.

En el siguiente más y espero que mejor. Gracias por adelantado!

Con cariño

L;)