El consejo del Wizengamot se encontraba reunido ordenadamente alrededor del juzgado para comenzar la minuta legislativa; los uniformes perfectamente planchados y almidonados combinaban a la perfeccion con los rostros estirados y despectivos que lanzaban al banquillo de los acusados. Mientras tanto el ministro Kingsley tenía un rostro diferente al de los demás miembros, pues éste siempre se caracterizó por ser un poco más flexible que los anteriores Fudge y Scrimgeour.
En ese momento comenzaban a llegar los familiares del acusado, aunque a decir verdad solo cosntaba de algunas personas, pues tan solo algunos sus amigos tomaban asiento en las gradas dedicadas a los invitados; cada uno se situaba adecuadamente en el lugar que le correspondía para poder apreciar mejor todo el veredicto. Ahí se encontraban los Parkinson con su hija quien estaba traumatizada por lo que había pasado referente a su secuestro, mientras que del lado contrario estaban Theo y Blaise con expresión taciturna pero a la vez de odio contra aquel que los había privado de su libertad.
Narcissa sin expresar el llanto que sentía, tenía las manos entrelazadas cubiertas por esos guantes de piel para evitar el contacto con los germenes, pues mas que significar una moda sofisticada para ella era librar la cantidad de germenes que se encontraban esparcidos en el aire a causa de su piel extremadamente delicada y sensible. Junto a ella se encontraban los señores Nott, los padres de Theore quienes a pesar de no visitarlo hacían acto de presencia por solidaridad con la señora Malfoy.
En ese momento todos los miembros del Wizengamot se levantaron para poder recibir al acusado quien solamente tenía un abogado de la defensa, un hombre alto de cabeza calva y facciones duras; seguro de si mismo para poder realizar su trabajo. Kingsley se colocó en el estrado comenzand a dar la bienvenida a todos los presentes; todos de izquierda a derecha comenzaban a mostrar sus respetos para posteriormente sentarse en sus respectivos lugares.
-Buenos dias a todos los aquí presentes, como ustedes saben estamos aquí para deliberar la inocencia o culpabilidad de el acusado en cuestión- El hombre de color hacía una pausa escuchandose solamente algunos sollozos de Narcissa quien deseaba con toda fe silenciarse, pero el instinto no la dejaba tener un segundo tranquilo ante una tortura lenta como la que estaba presenciando. - Los cargos contra el acusado son los siguientes- Sacó un pergamino largo con todos y cada uno de los delitos cometidos.
-Privacion ilegal de la libertad a la señorita Hermione Jean Granger, estudiante del colegio Hogwarts de magia y hechicería, Extorsión con premeditación alevosía y ventaja coaccionando al señor Harry James Potter, complicidad en la falsificación de documentos con el ya procesado Sharkthoot quien fungía como jefe de seguridad en las bóvedas de Gringotts, y por ultimo ayudante en la fuga del señor Henrry Buldog quien cumplia con su condena en Azkaban por los delitos de los que hoy esta pagando en esa prisión- Hacia otra pausa para observar al miembro de los magos legislativos.
- El señor Buldog usurpó la personalidad del joven aquí presente para poder justificar sus faltas en el colegio de hechicería- El hombre volteó a ver al joven platinado quien tenía una mirada taciturna, sin sentido alguno en la vida; su cabello revuelto y descuidado, su rostro cubierto con ligeros vellos en el menton, sus ojos grises mirando hacia a la nada y sus manos entre lazadas denotaban una resignación a su destino que él mismo se había buscado. - Como se declara señor Malfoy- Se hizo en ese momento un silencio pronunciado y el chico podía sentir la mirada de su madre quien con los ojos abiertos deseara que la palabra "inocente" saliera de su boca; Draco a pesar de no verla pudo interpretar aquel grito ahogado que había emitido.
Al momento justo en el que iba a contestar el abogado de la defensa comenzaba a hacer su trabajo, pues interrumpió cualquier movimiento que el joven hijo de Lucius pudiera hacer. -Eso le corresponde a los integrantes del Wisengamot decidir señor Kingsley- El hombre camino unos pasos al frente haciendo movimientos circulares para apreciar a cada uno de los del grupo legislativo. -He escuchado los cargos y me he tomado la libertad de traer algunas pruebas que no solo dejarán al señor malfoy en libertad sino que inculparan a otros implicados que los encargados del departamento de Aurores y detectives de Londres han pasado por alto, un error "de oficina" que debe ser tambien castigado- Aquel abogado daba sus argumentos mientras que Kingsley tan solo sonreia un poco.
-Implicados ha dicho usted señor Russell?, creo que debe explicarse mejor- En ese momento el hombre mencionaba sus puntos.
-En primer lugar, usted menciona que el señor Harry James Potter; que por cierto no me explico por que no estuvo presente, se le ha dado el titulo de "extorsionado" cuando a sabiendas de que la joven Hermione Jean Granger estaba secuestrada por el no dio parte a las autoridades para que pudieran realizar el rescate..- Hacía una pausa. - Por otra parte, el dinero que mi cliente le ha solicitado por el mismo no fue utilizado en ningun momento regresando intacto a las bovedas y por ende a las cuentas del señor Potter, asi que por ese lado no creo que haya un delito que perseguir señor Kingsle?, miembros del Wizengamot?- Declaraba con toda seguridad mientras que el platinado tan solo podía escuchar las habladurias sin dar alguna consistencia de lo que sus oidos percibían.
-El señor Malfoy tenía amenazado al señor Potter, señor Russell- Una mujer delgada con la misma constitución de la profesora McGonagall se levantaba de las gradas vistiendo su respectiva tunica almidonada y sombrero triangular de satin morado, miembro activo de los legislativos ahí presentes.-Además le recuerdo que el señor Malfoy no dio su verdadera identidad utilizando la tranformación que es aplicable en la animagia, pues un cuervo no se puede asociar con un humano… simple logica señor Russel ¿No cree?- Finalizaba la mujer, pero en cambio el hombre solo esbozaba una sonrisa ligera para refutar aquel punto.
-Le concedo razón madame subsecretaria, mi cliente utilizó la transformación a cuervo para entrevistarse con el señor Potter pero… ¿Por que no dio parte a las autoridades correspondientes al momento de la primera entrevista?, no me diga que es…-Comenzaba a exagerar haciendo ademanes..- Otra proeza más de aquel que la profecía ha llamado "el elegido", usted sabe perfectamente que si Potter hubiese cooperado con el ministerio nada de lo ocurrido hace mas de un año hubiera pasado- Comentaba con plena seguridad mientra que Kingsley lanzaba una mirada asesina al abogado de la defensa.
-Se le recuerda al señor Russell, que estamos aquí para poder deliberar sobre los crimenes del señor Draco Lucius Malfoy, no de lo que hizo o lo que no el señor Harry Potter.- En ese momento el abogado tan solo reverencio un poco sabiendo que se habia extralimitado al dar su opinión personal sobre la segunda guerra mágica.
-Deacuerdo, pero la señora Hupkin no ha respondido a mi pregunta- El hombre volvía a caminar lentamente hasta llegar al limite del estrado para ver a la delgada mujer a los ojos.- ¿Por qué el señor Potter no dio parte a las autoridades al saber que la señorita Granger estaba secuestrada?- En ese momento otro de los miembros del consejo legislativo se levantaba indicandole a la ahora subsecretaria que debía tomar asiento.
-Extorsión señor Russell, pues no estamos hablando de un robo bancario, de un fraude finaciero, o de un simple asalto utilizando imperius- Aquel hombre era regordete, parecido un poco a Slughorn en sus años dorados puesto que gracias a la guerra se le encontraba un poco más demacrado; su cabello rojizo hacía que pareciera uno de los tios lejanos de los Weasley pero solo tenía esa peculiaridad con ellos- Una vida cautiva era la que estaba en juego, asi que no me sorprende que el señor Malfoy haya utilizado eso a su favor para explicar .. ¿Cómo se dice en estos casos?, ah si.. sus demandas de liberación- En ese momento Russell no tenía nada más que decir mas que esperar otro punto para poder contraatacar pero era casi imposible debido a que solo eran cincuenta contra uno; cincuenta argumentos validos y debidamente estudiados acusando a Malfoy de ese delito.
-Tambien le recuerdo a usted que contra ese tipo de actos ilicitos que usaban los magos tenebrosos como Tom Riddle había una forma de prevencion o mejor conocido como programa de protección a testigos, usted sabe… monitoreos en las lechuzas, rastreadores pues tambien hago hincapié en la colaboracion con el ministerio mismo, entonces, el señor Harry Potter debió acudir a primera instancia con el equipo especial de investigadores- Mencionaba el abogado de la defensa arqueando una ceja y esbozando una sonrisa en señal de triunfo, pues tanto su cliente como sus honorarios que pagarían los Parkinson estaban como máxima prioridad; en cambio Kingsley aun tenía sus reservas por lo que inmediatamente optó por llamar a los testigos.
-Bien señor Russel veamos entonces a los testigos- El ministro levantaba otro pergamino que contenía el listado de las personas que pasarían a declarar; por otro lado Rita Skeeter quien había vuelto a sus andadas amarillistas utilizaba la vuela pluma tan diestra que parecía que en cualquier momento se saldría de sus manos. -Que pase a declarar el señor Herndy Buldog- En ese momento un hombre con barba descuidada llegaba con su cabeza agachada sonriendo maliciosamente al lugar donde el platinado estaba sentado; Draco al verlo tan solo abrió los ojos un poco más pues esos significaba que cualquier forma de slavación era imposible.
-Tome asiento por favor- Kingsley indicaba señalando la silla que quedaba a solo unos metros del platinado por la parte de atrás, de esa manera el chico no podría verlo ni enviar cualquier tipo de señal mental o gesticulaciones como complicidad en la declaración. El hombre se sentó tan relajadamente que muchos pensaron que todo aquello se lo estaba tomando a juego burlandose de esa pantomima llamada juicio.
Kingsley observó a uno de los miembros del Wizengamot; un individuo de complexión delgada y mirada penetrante que se caracterizaba por ser uno de los más severos por todo el consejo, su cabello cano y sus tres lineas de arrugas en la frente eran el contraste perfecto para un fiscal muy estricto con sus normas. Aquel hombre se levanto gallardamente respirando un poco para mirar al testigo quien fue traido de Azkaban solo para presentar su declaración de los hechos. - Señor Buldog, nos podría contar como fue que conoció al señor Malfoy la primera ocasión?- Preguntaba el fiscal del consejo legislativo.
-Ya lo había conocido en la mansión señor ministro- El convicto adoptaba una posición relajada estirando un poco las piernas y entrelazando las manos jugueteando con sus pulgares- El entro junto con nosotros asignado para la misión de terminar con Albus Dumbledore, es por eso que se ingreso al cumplir los jodidos diez y siete- Reia un poco haciendo que el ministro carraspeara para que pudiera callarse, éste en cambio solo se incorporó un poco más ya que no causaba ninguna gracia con esa actitud tan indiferente ante ese juicio.
-Su padre y yo caimos en Azkaban justo el mismo dia, solo que a mi me dieron la celda con vista al mar.- Volvía a reir demasiado mientras que Kingsley estaba morado de la evidente falta de respeto que estaba mostrando-
-Se le recuerda al testigo que debe de limitarse a responder lo que estrictamente se le pregunta, asi que por favor omita los detalles que estan de sobra- Empuñaba una mano imeitnras que el otro individuo reia un poco mas calmándose en seguida al lograr su cometido de exasperar a los miembros legislativos.
-Esta bien, está bien, lo contaré- Se incorporaba para poder enseguida mirar al ministro a los ojos. -Yo cumplia mi condena tranquilamente en Azkaban, usted sabe que los dias ahí no son placenteros cuando se espera una condena de treinta años en el mismo lugar, el mismo cabron sitio sin que haya un solo momento en el que desee, solo uno en el que no anhele cambiar mi rumbo, haberle dicho a Tom Riddle que rechazaba seguirlo, ¡pero ya ven, heme aquí! Como un maldito lacayo al servicio de los poderosos- Soltaba otra risotada mientras que el ministro volvía a mirarlo penetrantemente para que no prosiguiera con su relato propio.
-Muy bien, ya no seguire con eso- Dio un suspiro- El señor Malfoy aquí presente visitaba a su padre ese dia cuando llego a mi celda para proponerme un trato que no podía rechazar, pues… el trato era hacerme pasar por el mientras el se enocntrara haciendo lo suyo, si me entiende.. el secuestro, la Sangre sucia- Hizo una pausa para poder observar los rostros de los miembros del consejo legislativo quienes les caia pesado escucharlo siquiera, asi que decidio no darle vueltas al asumto. -Pues… como iba diciendo, Draco Malfoy me habia propuesto hacerme pasar por el para llevar a cabo un golpe contra Potter- En ese momento otro de los miembros del Wizengamot se levantaba para poder hacer su respectiva pregunta.
-Que fue lo que el señor Malfoy le ofreció a usted para que llevara a cabo dicha tarea señor Bulldog- Una mujer regordera solo ligeramente parecida a Dolores Umbridge pero sin esa cara redonde llena de arrugas y plastas de maquillaje que splía tener preguntaba desde el semicírculo de los legistlativos.
-Me ofreció el treinta por ciento de lo que le sustraería a Potter por el golpe que haría, asi que no me pude negar, además tambien..-Se inclinó un poco para provocar con esto que le pusieran atención. -…Me dijo que me daría otra identidad para poder escapar una vez que el negocio hubiese terminado- En ese momento el platinado había reaccionado, algo no concordaba en las palabras que Buldog estaba vociferendo, asi que todavía encadenado, con el uniforme a rayas que dejaba ver algo de su piel nívea se volteó para ver directamente a la cara al hombre .
-Eres un cerdo hijo de la mierda Bulldog!, yo jamás te dije que te daría otra identidad- El platinado volteaba hacia Kingsley quien estaba apunto de pedirle que guardara silencio pero el chico ahora estaba dispuesto a defenderse a capa y espada si era preciso. -Yo solo le ofreci dejarlo en libertad pero jamas le iba a falsificar pepeles para que tuviese otra identidad.- Kingsley se molesto tanto que le apuntó con la varita.
-Le recuerdo señor Malfoy que no debe hablar cuando no se le requiere- Draco estaba ahora alarmado, pues contemplaba el rostro de los miembros del Wizengamot reprobando su conducta para dar mejor el veredicto final, entre tanto Russell se entretenía con otros papeles tratando de encontrar probablemente la coartada perfecta para proteger a su cliente. Fue entonces qu de nueva cuenta volteó para darse cuenta de que en el sitio donde Bulldog se encontraba ahora lo ocupaba la misma Hermione Granger.
-Hermio…- No terminó de decir la frase contemplando sus ojos miel que no lo miraban, aquellos orbes se desviaban un poco sin derramar una sola lágrima pero con el sufrimiento impregnado de haber vivido encerrada y cautiva. Apretaba sus manos fuerte una con la otra para evitar hacer alguna escena de mal gusto ya que la más alta alcurnia del mundo mágico ahí se encontraba.
-Me amordazó y me llevo a una habitación de elfos donde casi moría de hipotermia- Decía debilmente mientras que todos los demás se sorprendian emitiendo un grito ahogado que se escuchaba al unísono ante toda la sala revestida de madera caoba lisa.
-Prosiga señorita Granger- Kingsley la animaba.
-Me dijo que yo era su moneda de cambio y como tal debía ser tratada, además no quiero enumerar los maltratos que hacía con el elfo domestico llamado Plumber- Todos se miraron uno al otro mientras ella decia algo en susurro. -Maten a este hijo de puta- La mirada de la chica era de malicia, como de esa clase que aclaman venganza, deseo de hacer pagar por el sufrimiento provocado disfrazándolo de una sonrisa algo torcida.
Draco se levantó al instante observando que la castaña deseaba su muerte, le dolía, le lastimaba saber que la chica que amaba lo apuñalaba como todo el mundo. -Hermione… tu me amas, no puede ser mentira todo lo que me dijiste - El intentaba acercarse pero un par de aurores le impidieron el paso asi que solo podía hablar desde aquella distancia. -Yo te cuide, y si, fue mi error haberte confinado a esa habitacion, pero te cuide, te curé, desde ahí te entregué mas mi corazon, no… tu no me hagas esto … no lo soporto- En ese instante observaba que todos los ahí presentes se reían a carcajadas de el, como si hubiese contado un chiste de mal gusto cotilleaban y criticaban hasta el cansancion.
-Señor Malfoy, le recuerdo que este es un juicio … no una escena de romeo y julieta- El ministro se encontraba riendo a carcajadas del muchacho y por increible que pareciera narcissa tambien lo estaba; aquel sollozo que habia tenido durante todo el juicio cambiaba radicalmente para mostrar una totalmente distinta.
-Madre…-
-Lo ves Draco, todos se burlan de ti, eres y siempre fuiste un bufón de todos- Una voz le hablaba a lo lejos pero el no volteaba puesto que su atención se concentraba en la castaña que se estaba riendo en su cara por todo lo que había dicho. -Hermione tu no puedes hacerme esto, tu sabes que yo…-
-No seas tonto Malfoy, ella no te querría ni aunque le pagaran por ello- En ese momento decidió voltear y obsrevo algo que le sacudió todos sus sentidos, pues aquel chico que había muerto en la sala de los menesteres a causa del fego se encontraba frente a el caminando unos cuantos pasos.- Tu me mataste Draco, tu me mataste… tu hiciste que me cayera de esa pila de libros, eres un asesino - El eco resonaba junto con las carcajadas de todos los ahí presentes; su madre a quien tanto adoraba ahora se convertía en partícipe de la alharaca asi como también Pansy , Theodore y Blaise.
-Creiste que me habia enamorado de ti como una de tus tantas idiotas Malfoy?, ¡Oh gran principe de Slytherin, rey eterno de las serpientes!- Hermione hacía ademanes exagerados refiriendose con burla a aquellos terminos que lo definían, sin embargo el platinado solo la observaba con ojos llenos de tristeza, deseaba terminar con todo en ese momento, necesitaba escuchar a alguien que lo alentara y esa misma tambien le estaba refiriendo en la cara todas sus culpas.
-Tu sabes que no lo soy, solo tu me conoces, Hermione no tu, no tu..- Desviaba la mirada en ese momento sumido en sus pensamientos; aquellas palabras le habían pegado peor que diez bludger a la vez y en su cabeza tan solo existian los recuerdos que había tenido en Estocolmo. -Nunca te haria daño, sabes que no te lo haria…- Volvia a voltear pero en ese instante contemplaba dos figuras tenebrosas, sus capas largas y roidas flotaban en el aire mienrtas que todo en el ambiente comenzaba a congelarse. La Hermione Granger que tenía a unos metros estaba totalmente escarchada con su piel azulosa y sin expresion alguna, los demás presentes incluyendo a los miembros del Wizengamot y al mismo Kingsley se les había congelado.
-Dementores.. pero si todavia no termina la sentencia- Volteaba a todos lados pero nadie lo podía escuchar, todos ahora estaban petrificados debido a la presencia de los espectros siniestros que habian arrivado al juzgado; sus manos huesudas y tetricas se movian constantemente esperando pillar a su condenado a muerte.
En ese instante alguien más aparecia en el lugar abriendose paso en las filas que habian logrado hacer aquellos encapotados flotantes; de la misma manera la suya propia flotaba como si ahora fuese uno de elos, y por la forma en la que lo respetaban se podría denominar su rey, su sobreano, su comandante. Draco tan solo lo observaba llegar a el apretando los dientes, pues ahí estaba el responsable de todas sus desgracias, de la desición errónea de Lucius al ponerse de su parte, de provocar una guerra donde su amigo Crabbe había perdido la vida, del ser que más odiaba sobre la faz de la tierra.
-Voldemort… tu, estas muerto- Decia el platinado con firmeza apretando sus puños deseando tener una varita para combatirlo, pero desgraciadamente estaba solo, desarmado y totalmente a su merced.
-Mi querido Draco, creo que llego la hora de que encares tu propio destino, pues el solo hecho de enamorarte de una maldita y asquerosa impura te hace digno de nada, ni si quiera la muerte sería un castigo ideal para tan horrenda afrenta a tu sangre, a tus principos, a tu casta… asi que, te toca sufrir esa condena, la desesperacion, la angustia y el miedo mismo- Declaraba con una sonrtisa mostrando sus dientes blancos, su rostro mas palido que la nieve lo observaba con burla, con triunfo, esa clase de mirada que estaba acostumbrado cada que se adjudicaba la razón por cualquier cosa.
-Tu estas muerto maldito bastardo, ¡No te atrevas a llamar a Hermione asi!, sabes… Potter tenía razon, todos siempre tuvieron razon sobre ti, no fuiste mas que un patetico mestizo con aires de grandeza por la magia- Respiraba con furia. - Recurriste a los unicos que podrían aceptarte, y el tonto , ¡SI! Tonto de mi padre fue quien te acogió, y ahora todos los que te siguieron tienen que acostumbrarse a vivir en las sombras y con la puta deshonra que tu fomentaste- Draco estaba decidido a decirle todas las cosas que sentía, debía dscargar esa impotencia que había sentido durante tantos años al ver que el gran padre que tenía reverenciaba como un fanatico a aquel hombre que presumía de poder y gloria.
Voldemort tan solo se reía a carcajadas, mismas que resonaban en todo el juzgado del ministerio, disfrutaba en demasia el que alguien lo odira, pues pudiera aplicarse a un sentimiento hacia a el. Despues de divertirse un rato tan solo se observo que levantaba la mano derecha apuntando hacia el chico platinado. -Haganlo sufrir…- Decía en susurro mientras que los demantores rodeaban ahora al joven de uniforme a rayas, él tan solo los observaba muerto de miedo, lleno de angustia que su sola presencia provocaba.
El rostro horripilante de los espectros se acercaban centimentro a centimetro comenzando a tomar las ultimas alegrias y pocos recuerdos bonitos de su vida. Malfoy cerraba sus ojos sintiendo en carne propia el momento de la iniciación a mortifago. En su mente ahora se recreaba el momento exacto en el que su sangre fue tomada para vertirla en una copa de oro, las temperaturas extremas a los que eran sometidos con tal de ser dignos de seguir a su señor tenebroso. Tambien se encontró en su memoria la ocasión de la trágica muerte de su amigo Crabbe, el sentimiento de culpa aun estaba arraigado en su corazón a pesar de tanto tiempo ocultarlo bajo una máscara de fortaleza, de ego, de fango como el la llamaba. Poco a poco sentía que su vida se terminaba, se extinguía, su mente deseaba aferrarse al unico recuerdo feliz que tenía… el haber conocido a Hermione Granger..
-Hermione… Hermione… te amo… - Draco balbuceaba cuando en ese momento sintió caer del techo bastante agua, como si un maremoto hubiese penetrado la fortaleza subterranea del ministerio de magia; sintió la frialdad , pero pensaba que era mejor morir ahogado que torturado, pero algo extraño paso, abrió los ojos para darse cuenta que estaba en otro lugar.
-Despierta pedazo de mierda!— El platinado sintió la palma de una mano impactarse contra su mejilla derecha haciendo que se despertara bruscamente de ese terrible sueño que estaba teniendo; sus ojos grises observaban borrosamente la silueta de aquella persona que le habia regresado a la tierra, sus parpados estaban completamente abiertos para poder enfocar mucho mejor el panorama y cuando se dio cuenta observaba una recamara vacía donde algunos cuados de Bothero se dejaban apreciar tan coloridos pero a la vez desgastados por el tiempo; las paredes rusticas daban un poco de calor al ambiente pero se encontraban roídas seguramente por las ratas que acostumbran mordisquear lo que ahora era su nuevo hogar.
-Quie… Que quieres de mi..- Preguntaba el platinado escuchando una risotada sonora que se propagaba por cada rincon de esa habitación sonando tétrica y malévola, tan solo Draco frunció con dificultad el ceño para ver con mejor claridad a su atacante al que distinguió a la bervedad. -Goyle.. ¿Por qué carajos haces esto?, yo no mate a Crabbe- En ese instante recibía un puñetazo en la cara que le hizo sangrar inmediatamente; aquel enmascarado estaba lleno de rabia y no tenía contemplaciones cuando se trataba de su venganza.
-Tu lo mandaste a su muerte maldito desgraciado, pero sabes… te tengo reservado algo especial sobre tu asquerosa familia, una que jamás olvidarás y deseo que estes presente para que te deshagas por dentro como lo hizo mi amado Crabbe.- En ese instante Draco arqueo la ceja al escuchar la palabra "amado", pues ignoraba totalmente la relación que existía entre ellos.
-Tu y Crabbe… eran…-
-¡Vaya Malfoy hasta que muestras un poco de inteligencia!, siempre crei que eras un lento para entender lo que era obvio- El hombre enmascarado se volvía a acercar. -Era mi amante, mi amigo, era todo para mi y por tu maldita culpa ahora ni siquiera pude ver su cuerpo para llorar, y ves esto?- Se quitaba la mascara de cuero para mostrar la parte quemada, esa piel deformada a causa del fuego de la sala de los menesteres donde habia acudido para recibir la noticia de que el amor de su vida había perecido. El platinado tan solo contemplaba su cara sintiendose algo culpable por las circunstancias; quizá si hubiera desistido de atrapara a Potter sencillamente eso no estaría ocurriendo y sus amigos serpientes seguirían en el colegio.
-No te puedo devolver a Crabbe si a eso te refieres, además Potter tanto era enemigo mio como tuyo ¿Lo recuerdas?- Replicaba el ojigrís escuchando de nuevo la carcajada sonora de Goyle.
-No era nuestro enemigo pedazo de mierda, tu lo hiciste nuestro, por que tus malditas ideas y las de tu asqueroso padre era que teníamos que hacerle la vida imposible, pero Crabbe y yo ni siquiera lo tomabamos en cuenta, su vida nos era tan "inclusive" que hasta nos reiamos de ti a tus espaldas- Reia sonoramente el enmascarado mientras que Draco lo contemplaba; aquel chico tímido que había conocido en Hogwarts era muy diferente al que ahora lo tenía sometido, el dolor, la desesperación y la nostalgia de haber perdido a su ser amado lo habían endurecido sobremanera. No solo su aspecto fisico, sino que el interior se encotnraba atiborrado de veneno que él mismo había producido acomulandose en el hasta llegar el punto de casi explotar como un naipe de juegos.
-Entonces nunca fueron tan leales Crabbe, ni siquiera a sus padres que lucharon mano a mano con Voldemort para asegurar su maldito bienestar, ¡vaya que eres un cabron malagradecido!, pues quien sino yo … hizo que fueran siquiera tolerados en las reuniones, quien sino yo… soportaba su constante compulsión a la comida, quien sino yo… los protegía de todos los demás, por que de no haber estado con ustedes , oyelo bien. ¡Estarían sufriendo por maltrato de los demás!- Replicaba Draco mostrando las razones por las cuales el los protegía, pues a pesar de no quererlos siempre procuraba que los suyos fueran intocables.
-Te lo fuimos desgraciado, y a tal grado de callarnos muchisimas cosas que pasaben en tus narices para que no te perturbaras, nosotros fuimos los que comprendimos la puta responsabilidad con la que habias cargado, lo que Voldemort te quería obligar a hacer para que el se lavara las manos y solamente crear marionetas encapuchadas haciendo el trabajo sucio por él…- Hacía una pausa..—Y que hicieron los demás.. bueno, mejor que te lo digan tus queridos amigos Malfoy.- En ese instante aparecía Plumber llevando a los capturados a esa gran habitacion aventandolos contra la pared. Draco deseaba irsele a golpes pero con su condicion no podía hacer nada por el momento.
-Que conmovedor, una reunion de nuestra casa , ¿No les parece divertido?, disculparan la falta de bocadillos pero el expendio de gusanos quemadores cerro esta tarde- Goyle se burlaba observando a sus excompañeros que lo miraban con demasiada furia.
En ese instante tambien llevaron a Narcissa ante su presencia, el platinado abrió los ojos mucho mas deseando que aquello no estuviera ocurriendo; ella llevaba su vestido satinado algo sucio por su estancia en el calabozo asi como su peinado desarreglado acompañado de algunas ojeras que denotaban la falta de sueño a causa del cautiverio. Ella lo miró con ternura pudiendo respirar un poco mas ya que su hijo se encontraba a salvo, y aunque no era de la forma que esperaba por lo menos podía disfrutar de un poco de tranquilidad ante el calvario que estaba llevando.
-Madre, ¡No te atrevas a tocarla hijo de perra!, me tienes a mi, dejala ir a ella- El platinado forcejeaba con las ataduras sin ningun éxito, pues lo habían amarrado de pies a cabeza quitándole su varita para que no tuviese la menor oportunidad de desatarse. La señora Malfoy con la mirada le imperaba que se calmara pues cualquier movimiento en falso podía resultar contraproducente, y al mismo tiempo Pansy , Theo y Blaise se miraban el uno al otro esperando que Draco no cometiera ninguna barbaridad.
Goyle caminaba alrededor de la habitacion contemplando el cuadro que había hecho; sus manos entrelazadas y enguantadas movían los pulgares circularmente para comenzar a hablar - Esto si que de verdad me conmueve Malfoy, ahora muestras sentimientos?, creo que te estas ablandando demasiado menudo cabrón,pero…- Levantaba su dedo moviendolo repetitivamente. -Te tengo una sorpresa preparada, pues, a estos hijos de puta les acabo de inyectar Veritaserum, asi que confesaran por su propia boca que tal leales son hacia a ti.
El enmascarado le ordeneba a Plumber que les quitara las mordazas para que pudieran hablar, al principio no desaaban decir ninguna palabra para no empeorar su condicion. Tambien era vergonzoso debido a que la señora Malfoy escucharía todas y cada una de aquellas cosas. Caminó con paso decidido clocandose al centro de todos ellos y comenzaba a elaborar las preguntas necesarias hasta que llegó el momento de seleccionar una de ellas.
-Theodore Nott, confidente de nuestro principe de casa- Volteaba hacia a el.- ¿Es cierto que te acostaste con Astoria Greengrass?- El trigueño deseaba qudarse afonico o que algo milagroso ocurriera pero sencillamente el efecto del veritaserum comenzaba a correr por sus venas para poder destilar por impulso la verdad.
-Si- Se limitaba a decir evitando ver al platinado quien lo miraba con extrañeza.
-Cuantas veces follaste con ella Nott, y dime desde cuando?- Theo se negaba a contestar pero era inevitable, tan solo cerraba los ojos para no observar el panorama ya que le ardía la cara de vergüenza ante su amigo, aquel a quien le habia mentido por mucho tiempo ocultando sus encuentros con la que se decía ser su prometida.
-Muchas, siempre que teníamos oportunidad buscabamos la forma de estar juntos, y eso fue desde quinto curso- El enmascarado volvía a soltar una risotada y Draco tan solo empuñaba la mano dandose cuenta de algo muy importante; las personas que creyo sus amigos en realidad no lo eran, lo habían traicionado y aunque no sintiera nada por Greengrass el solo hecho de pisar en terreno equivocado y ajeno era motivo de destierro.
-Esto se esta poniendo mejor que los Talk shows de Opra- El enmascarado se volvía a sentar escuhandose algunos sollozos de Pansy , eso fue el detonante para que la seleccionara a ella. -Pansy zorrita Parkinson, ¿Tu sabias que Astoria y el "pene caido" tenían sus encuentros?-
-Si si lo sabía-
-Desde cuando-
-Desde el quinto curso cuando Theo me lo confesó- Ella tambien cerraba sus ojos mientras que el platinado deseaba recriminarles por haberle ocultado todo aquello tan importante.
-Pansy, tu.. ¿Me engañaste?- Preguntaba a manera de reproche mientras que ella lo miraba de reojo no deseando verlo a la cara debido a la vergüenza por la que estaba pasando.
-No te queria decir por temor a que sacaras a Theo de nuestro circulo, Astoria es una golfa de eso no hay duda, pero el es tu amigo, el vivio enamorado de ella por mucho tiempo pero como tu eras tan egoista no te diste cuenta de eso verdad?- Preguntaba la chica con toda sinceridad, en cambio el platinado desviaba la mirada, se daba cuenta de que el ser el principe de Slytherin significaba no solo el triunfo de saberse el lider o quizá el conquistador empedernido que solía enredar a las chicas con su posicion, su clase, su status sino que la gente a su alrededor le mentía, desconfiaban de el, o en algunos casos lo repudiaban.
-Debiste decirme lo que pasaba aun asi no estuviera deacuerdo Pansy- Empuñaba de nueva cuenta sus manos que permanecían atadas.
-Draco perdoname hermano, yo queria decirtelo- Nott deseaba gritar por todo aquello pero sabia que de hacerlo podría darle mas espectaculo a Goyle quien estaba recargado ahora en la pared observando como se despedazaban sus compañeros de casa.
-Callate maldito bastardo!, asi me pagas todo lo que hice por ti, dandome una puñalada por la espalda?-
-Pero tu no la amas como yo, a ti siempre te imprtó lo que tu padre decia o te mandaba!- En ese momento el platinado se ponía serio para sostenerle de nuevo la mirada con furia, decepcion, pensaba que aquellos tres eran sus verdaderos amigos o alguien con los que podía contar. Mientras tanto el enmascarado continuaba con las risotadas sonoras levantandose de repente.
-Lo ves Malfoy, comprende que si alguien es culpabale de lo que ha pasado, de la basura en la que nos hemos convertido fue gracias a ti y a tu asquerosa familia- Mencionaba con suma ira escupiendo en la cara del chico quien todavía continuaba decepcionado por lo que había escuchado; pero en ese momento volvía a recordar las palabras de alguien que le había cambiado la vida en un corto tiempo, esa a quien había marginado por el solo hecho de no compartir sus ideas, su sangre, su estirpe.
-Cada quien es el arquitecto de su propio destino Goyle, y si para ti es mas facil culparme de la muerte de Crabbe en lugar de hacer algo por ti mismo superandote o cambiar de ciudad, de pueblo que cabrones se yo, entonces estas mas jodido de lo que yo estaba- Mencionaba con firmeza mientras que el enmascarado volvía a apuntarle con la varita al cuello.
-Años tratamos de alejarnos de ti y ¡Oh sorpresa!, siempre nos hostigabas con el odio que tu papi te había inculcado pero… -Se alejaba un poco volviendo al centro. - Oh vaya creo que ya llegó la sorpresa.- El hombre enmascarado reía a carcajadas mientras que en ese instante un hombre alto de anchos hombros, mirada girs oscura y cabellos rubio cenizo entraba altiva y triunfantemente ante todos los presentes.
Aquel joven lleno de odio, resentimiento, rencor a causa del pasado observaba a todos y cada uno mordiendo una manzana roja como era su costumbre o su insignia. Daba un largo suspiro sosteniendo aquella fruta mirando a su gran objetivo de aquel dia, la cosecha estaba a unos pasos de el, aquel hermano legitimo por el que su madre sufrió bejaciones, malos tratos y rechazos estaba amordazado y vulnerable. Draco lo miraba desconcertado, pues recordaba que había fotografías de su padre cuando era jóven que comparaba simetricamente al chico que tenía enfrente.
Pensaba al principio que se trataba de algun familiar perdido o probablemente un sobrino lejano de Lucius quien tenía una cuenta pendiente con él, pero las cosas eran diferentes, había un pasado, una historia que no le había sido revelada, aquel oscuro que tenía su padre respecto a su vida que decía ser tan pulcra, recatada y atada a las buenas costumbres de una sociedad donde el solo hecho de estornudar era motivo de tertulias y comentarios frivolos.
-Quien… eres tu..- Draco indicaba con seriedad observando al chico detenidamente. -Tu eres Connor Blake?, ¿Por qué tu aspecto es diferente?- Preguntaba el platinado observando la misma afición que tenía aquel detective por las manzanas; los demás se quedaban espectantes al ver la imagen casi identica de Lucius unos años mas joven, mas radiante, e incluso más perverso. Aquel joven volteo con el y arqueo la ceja, sonriendo se acuclillo para verlo detenidamente, para analizarlo, mirar aquellos ojos grises que parecían elaborados de plata y esa piel identica a la suya, ese cabello tan vivamente rubio acompañado de la expresion que a ambos los caracterizaba.
-Por fin estamos aquí… frente a frente- Decía en susurro haciendo una pausa. -Yo tambien soy hijo de Lucius Malfoy- En ese momento todos abrieron los ojos incluida Narcissa apezar de saberlo, en cambio el platinado solo se quedaba observando no dando credito a ninguna de las palabras que decia.
-Hola hermano- Le daba una mordida a la manzana nuevamente.
