Fecha Treinta y Siete - Ahorros y Quejidos

La mandíbula de Cheerilee se abrió cuando salió del taxi. La residencia más allá de la puerta de hierro forjado sólo podría describirse como opulenta. El arte topiario expertamente cortado se esparcía por todo el lugar, enmarcando una enorme fuente de mármol. Más allá, había una hacienda que hacía que la de Filthy Rich pareciera a una choza de verano. No era de extrañar que él me pidiera vestimenta formal.

Curvando su casco alrededor de una cadena de hierro, Cheerilee tiró. Por un momento, no pasó nada y luego sus orejas se alzaron. Desde algún lugar en el interior de la hacienda, un tono apagado se extendía por los terrenos. La secuencia de tres notas parecía venir de todas partes a la vez.

"Supongo que tiene una cita, señorita."

Cheerilee saltó hacia atrás, su corazón palpitando salvajemente. Un poni vestido de esmoquin había aparecido tan repentinamente que podría haberse materializado desde el aire. Cheerilee respiró profundamente y se apoyó en la puerta. "Yo, um... hola", dijo.

El mayordomo arqueó una ceja, pero no dijo nada.

Cheerilee tragó saliva. "Sí, sí. Estoy esperado. Verá…"

"¡Spats, deja de ser tan anticuado y abre la puerta para nuestra huésped!" gritó un guapo unicornio con una chaqueta gruesa mientras rodeaba la fuente. Él le sonrió a Cheerilee mientras trotaba.

Los ojos del mayordomo recorrieron la longitud del vestido de la profesora y sus labios se curvaron en el más pequeño de los desprecios. "Lo siento señor. Pensé que ella estaba recogiendo algo. Sé cómo usted..."

"Gracias, Spats" dijo el semental, con una voz cortante. "Eso sería todo."

El mayordomo se volvió y se inclinó. "Muy bien, señor." Luego de alinear perfectamente su chaqueta de esmoquin, Spats trotó de regreso a la mansión.

"Lo siento" dijo el semental, con una sonrisa irónica que aparecía por el lado derecho de su hocico color cobre. "Spats es estupendo en su trabajo, pero tiene estas opiniones antiguas sobre la riqueza y lo que significa."

"Oh, está bien, Penny", Cheerilee apunto con su casco a la hacienda. "Pero cuando me dijiste que estabas financieramente seguro, yo no estaba... Yo no sabía..." Ella giró su casco mientras buscaba Las palabras correctas. Todo era tan asombroso que ella no sabía qué preguntar primero.

Penny Pincher se rió. Alzando la pata, deslizó hacia atrás un enorme perno y abrió la puerta. "Confía en mí, cuando estás en mi rango de impuestos, lo último que quieres hacer es entrar en una conversación sobre bits. Trae consigo todo tipo de problemas." Una vez fuera, cerró la puerta detrás de él.

Cheerilee sonrió y giro sus ojos. "Bueno, no es un peligro para mí. Me encanta enseñar, pero ningún poni se ha enriquecido con lo que hago."

¡Tonterías! Penny Pincher sonrió, pero su mirada se fortaleció "¡No se trata de cuánto ganas, sino de cuánto ahorras! Yo solía reparar tractores y ahora..." Él pasó su casco por delante de ellos, destacando su vasto terreno "Pero suficiente charla sobre cosas tan sórdidas... ¡Tenemos una celebración a la que asistir! ¿Conoces a Cracked Wheat?

Cheerilee frunció el ceño y puso su casco en su barbilla. "Ese nombre me suena familiar."

¿Pasas mucho tiempo en Buckland?

Las orejas de Cheerilee se alzaron. "Oh, él es el panadero, ¿verdad?"

Penny asintió con la cabeza. "Sí, y él está haciendo una fiesta hoy para su tío. Pensé que podríamos ir.

"Bueno, eso suena encantador. ¿Cuándo nos vamos?"

"Bueno, ahora mismo, supongo" dijo Penny, dando unos pasos. "No hay tiempo como el presente."

Cheerilee dio algunos pasos vacilantes tras el unicornio. "¿Es una fiesta de jardín? Es muy temprano, ¿no crees?

"Oh no, empieza hoy más tarde", dijo Penny, encogiéndose de hombros "pero es una larga caminata."

Cheerilee se balanceó sobre sus pezuñas. "¿Caminar? ¡Buckland está a quince millas (24km)! ¿No deberíamos pedir un taxi o algo así? Si lo hubiera sabido, habría detenido el taxi en el que llegue.

Penny Pincher resopló, sacudiendo la cabeza. -¿Por qué gastar el dinero? le dio a la yegua una sonrisa brillante. "Además, el ejercicio es saludable ¿no lo crees?"

Echando un vistazo al dobladillo satinado de su vestido, Cheerilee frunció el ceño. Estaba cubierto de polvo y apenas habían comenzado el viaje. "¿Me estas tomando el pelo?"

"Si hay algo que no hago, es mentir" dijo Penny, volviéndose serio. "Especialmente cuando hay bellas yeguas involucradas." Alzándose, él corrió como una bala. "¡Venga! ¡Te reto a una carrera!

"¡Espera! Cheerilee corrió tras de él, con un gesto de dolor al ver sus cascos pisar su vestido.


Cheerilee sacudió el dobladillo rasgado de su vestido bajo la nariz de Penny. "¿En qué estabas pensando?" dijo señalando el tejido manchado. Completamente cubierto de barro, estaba arruinado.

"Cálmate, cálmate" dijo Penny, levantando sus pezuñas de manera defensiva. "Lo tengo cubierto" El aire alrededor de los dos zumbaba con energía mientras el cuerno del unicornio brillaba. Cheerilee observó cómo la suciedad se limpiaba mágicamente de su vestido y los hilos descocidos del dobladillo se re-cosían. "Aprendí cómo mantener la ropa hace años. Ahorra gastos."

"Bueno, yo..." Los ojos de Cheerilee recorrían un circuito entre su vestido reparado, la sonrisa de Penny y sus propios cascos. "Es, eh, bueno... ¡Podrías haberme advertido!"

Penny bajó la mirada, asintiendo. "Lo siento. Tienes razón. Yo, uh..." Se lamió los labios nerviosamente.

"No lo pensé." Él inclinó su cabeza, mirándola. "¿Me perdonarías?"

Cheerilee soltó un exasperado suspiro. Era muy difícil saber si Penny estaba siendo sincero o estaba jugando con ella. "Está bien, está bien", dijo. "Sólo... no más sorpresas como esa."

Penny inclinó ligeramente la cabeza. "Ni siquiera soñaría con ello" le ofreció a la yegua con su pata. "¿Vamos?"

Cheerilee vaciló un momento antes de enganchar su pata con la de él. Todavía estaba un poco molesta, por no mencionar sin aliento, de tanto correr. Cheerilee inhaló profundamente y se obligó a relajarse mientras le daba esa sonrisa torcida otra vez. Era tan... demasiado pícaro para un poni tan práctico. Al igual que los elegantes protagonistas de las portadas de las novelas románticas de Rarity.

La yegua fue sacada de su ensueño cuando Penny Pincher se detuvo.

"¿Qué?" Dijo ella, después de un momento.

Los ojos de Penny viajaban lentamente hacia adelante y hacia atrás mientras fruncía el ceño. "Tú... no trajiste nada contigo ¿verdad?"

Cheerilee frunció el ceño. "¿Traer algo? ¿Cómo qué?"

Penny se rascó la melena. "Bueno, ya sabes, como flores o un pequeño regalo. Algo como eso."

Cheerilee frunció el ceño. Sus temples comenzaban a palpitar ligeramente y eso sólo ocurría cuando las cosas se complicaban. "¿Por qué lo haría? preguntó, manteniendo una voz neutral. Ni siquiera conozco a estos ponis.

"Oh, no hay una razón en especial. Solo preguntaba" dijo Penny. "No te preocupes, creo que ya lo tengo cubierto de todos modos."

El palpiteo se elevó un poco. "Penny, ¿Qué exactamente..."

¡Disculpen!

Cheerilee y Penny saltaron del camino cuando un carruaje pasó y desapareció alrededor de una curva.

"¡Ah, genial!" dijo Penny, sonriendo. "Ya casi llegamos. ¡Vamos!" Volvió a galopar, y luego se hecho para atrás. Mirando por encima de su hombro, sus ojos brillaron. "No te preocupes, arreglaré tu vestido si se ensucia de nuevo."


Al pasar la curva, llegaron a una enorme iglesia de piedra rodeada por un extenso cementerio. Decenas de ponis se movían alrededor de la entrada, agrupados en grupos solemnes. Cheerilee le disparó al caballo una mirada confundida. "¿Su fiesta es en una iglesia?"

"Sí, tampoco lo entiendo" dijo Penny, encogiéndose de hombros. "Yo la haría en casa, pero los ponis tienen gustos extraños a veces. Mira, entras dentro y te encontraré en unos minutos. Tengo que ocuparme del regalo.

"¿Qué? ¡No conozco a nadie!"

Penny le dio unas palmaditas en la espalda. "Cheerilee, no te estimas lo suficiente. No sabes lo encantadora que eres. Estarán comiendo de la suela de tu pezuña en poco tiempo." El asintió con la cabeza a un pony bien vestido mientras este abría la gran puerta de roble de la iglesia. "Sólo sé tú misma, y estaré allí antes de que te des cuenta."

Los cascos de Cheerilee se deslizaron por el suelo de piedra pulida y fue arrastrada por una marea de ponis con rostros sombríos. Su cabeza estaba realmente empezando a doler en este punto. De acuerdo, ese semental va a responder a algunas serias preguntas cuando vuelva, pensó. Trotando a un rincón poco poblado del nartex de la iglesia, trató de evitar el contacto visual.

"¡Gracias por venir!"

Cheerilee lentamente giró la cabeza. Una yegua con un velo negro se abría camino, frotándose el ojo con un pañuelo. "Err…"

"Este final..." La yegua se detuvo, su voz recuperándose. "Es abrumador."

Los ojos de Cheerilee recorrían lentamente la habitación y su corazón se hundió. Negro, negro y más negro, pensó. Miró su propio vestido. Negro, pero sólo por casualidad. Todavía no lo había devuelto a su hermana después de la desastrosa cita de la sinfonía. Ella levantó la vista para encontrar que la yegua la miraba fijamente, las lágrimas que nadaban en sus ojos. "Yo, uh..."

"¡Ahí estas, Cheerilee! Penny se le acercó, llevando dos grandes ramos.

La yegua se secó una lágrima al caer. ¡Oh, todo el mundo es tan comprehensivo! ¡Bunt hubiera estado tan feliz de ver esto!

"Ya, ya" contestó Penny, colocando suavemente las flores en los cascos de la yegua. "Él era alguien muy respetado" Penny frotó la espalda de la yegua mientras ella sollozaba contra él. Cruzando miradas con Cheerilee, él se encogió de hombros y le devolvió su sonrisa torcida. "Señora, vamos a ir a firmar el libro."

La yegua trató de responder, pero acabó asintiendo con la cabeza ya que su voz le falló de nuevo. Llevó los enormes ramos a través de un juego de puertas dobles, desapareciendo en la nave de la iglesia.

"Estuvo cerca" dijo Penny, enganchando de nuevo la pata de Cheerilee. "Ok, vamos a... ¿eh?"

Cheerilee le dio al semental su mirada más fría. "Tienes unos diez segundos para explicar por qué me trajiste a un funeral. Cretino."

El rostro de Penny se arrugó en confusión, luego se aclaró. "¿Funeral? No. Mira, no entiendes. Déjame mostrarte algo."

Más vale que sea algo asombroso, Cheerilee pensó mientras se permitió de malas ganas ser llevada más lejos dentro de la iglesia.

Penny señaló hacia el amplio pasillo central, apuntando de lugar en lugar. "¡Mira, Mira!", Le susurró. "¡Tienen toda la comida y el ponche que puedas querer!"

Cheerilee abrió la boca. Agrupado alrededor de un ataúd abierto había una fuente de tres niveles de surtidos de varios granos y verduras con un surtido de quesos untables. A un lado estaba un enorme bol de cristal con un cucharón.

Cheerilee giró, avanzando frente a Penny Pincher. "Acaso. Perdiste. Completamente. Tu. ¿Cabeza?" Siseó ella. "¡Dijiste que no era un funeral!"

Penny puso un casco a su costado. "¡No es un funeral! ¡Es un Velorio!"

Cheerilee mostró sus dientes. "¡Dijiste que íbamos a una fiesta!"

"¡Un velorio es una fiesta!", Dijo, retrocediendo. "¡Vamos, Cheerilee! ¡Tiene todo lo que puedas desear! A todas las yeguas les gusta una buena cena y una buena conversación."

"¡La conversación no suele incluir sollozos y la cena no suele servirse por un cadáver!"

Penny se estremeció cuando su trasero golpeó la pared. "Bueno, a veces tienes que ser creativo para darle a una yegua un buen rato y ¡a un buen precio! después de todo un bit ahorrado es un bit ganado. Esto es un valor real, la cena y el entretenimiento ¿por el precio de unas pocas flores? ¡Eso es una ganga!"

Cheerilee puso su casco en el pecho del unicornio. "Y de dónde sacaste... Sus ojos se dirigieron hacia la ventana y el cementerio más allá. "Oh no. No lo hiciste..."

Penny frunció el ceño hacia cementerio. "Bueno, ya no las usaban. Me pareció un desperdicio terrible."

Varios grupos de ponis saltaron del camino de Cheerilee mientras esta marchaba hacia la puerta. "Adiós, Penny," Cheerilee dijo, enfurecida. "No te molestes en intentar contactarme en el futuro."

Penny agarró su pata. "¡Espera, no puedes irte! ¡Acabamos de llegar!"

Cheerilee sacudió el casco y luego señaló el ataúd. "¿Quieres un poni que no te abandone? Intenta con ese tipo."