En seguida, Sango y Miroku estaban dentro de la habitación junto con la recién madre y el youkai. InuYasha había logrado colarse pero Sesshomaru estaba más preocupado por obtener respuestas por lo que ni siquiera se molestó en lanzarle una de sus típicas miradas. Kagome buscaba las palabras para comenzar a buscar sus respuestas mientras Sesshomaru se masajeaba las sienes caminando por todo el cuarto.

-Miroku, tú eres mi amigo…- comenzó a decir Kagome mientras chocaba los pulgares de sus manos como si estuviera buscando las palabras con ellos – ¿te acuerdas del día del fin de temporada? ¿De la fiesta?-

-¡Claro! Una de las mejores a las que he ido, estuvo loca- dijo mirando a Sango quien asintió sonriente para sorpresa de todos menos de InuYasha quien sólo tenía las manos en el bolsillo y reía fingiendo que sabía de lo que hablaban.

-Kagome y yo tenemos la sospecha de que algo entre nosotros pasó esa noche y queríamos saber si alguno de ustedes recordaba exactamente lo que pasó o al menos dentro del evento-

El rostro de todos cambió totalmente de semblante. Miroku se llevaba el cabello detrás de las orejas mientras suspiraba. Sango hizo una mueca mientras se sobaba el mentón e InuYasha sólo se columpiaba con los talones.

-Bueno- comenzó Miroku –esa noche tomaron bastante…-

-¡Sí, eso ya lo sabemos!- exclamó Kagome frustrada.

-Sí, decía que, tomaron y después recuerdo que cantaron en el karaoke, luego, recuerdo que estaba bailando con una rubia que…-

-¡Miroku, aquí, aquí!- dijo Sango perdiendo la paciencia mientras tronaba sus dedos frente a los ojos de su cliente.

-Ah sí, sí, entonces los vi que estaban cantando y casi se besan frente a todos… luego tomamos más tragos juntos y jugamos con esos papelitos que te pegas en la frente; ¡Kagome, tú eras Jesucristo y tú, tú, tú eras Sarah Jessica Parker!- decía Miroku carcajeándose por lo que Sango le dio un puntapié –¡Agh! Cierto, cierto, estamos en este dilema. Entonces, yo me fui y ya no los vi esa noche-

-Sango, ¿tú no recuerdas nada?- pregunto Kagome elevando sus cejas con preocupación.

-Lo siento… yo esa noche terminé sentada en medio del baño jugando póker con dos drag queens; ahora que lo recuerdo, no sé cómo terminé pero esa mañana había el doble del dinero que tenía en mi cartera-

-¡Espera!- exclamó Miroku sentándose en la orilla de la cama –Hojo pasó parte de la noche con ustedes y creo que él los llevó a tu departamento-

-¡¿En mi carro?- vociferó Sesshomaru angustiado.

-Sí. Deja lo llamo y pongo el altavoz-

Miroku marcó el teléfono mientras todos parecían ser imanes que poco a poco iban a terminar por chocar contra el celular. Por fin la adormilada voz de Hojo se escuchó através del altavoz y Kagome tragó un poco de saliva antes de comenzar.

-Hojo, hola, habla Kagome-

-Hola- contestó con voz mormada y desganada –no quiero ser grosero pero, ¿por qué me hablas tan temprano?-

-Lo siento. Acabo de dar a luz-

De pronto la voz del joven cambió y sonaba como que había rebotado en su cama. La felicitó por aquello con la voz más como él, siempre entusiasta.

-Gracias pero bueno, aparte de dar la noticia hablaba porque tengo que hacerte unas preguntas y necesito que seas sumamente discreto o… o…-

-O te demando- dijo la voz grave de Sesshomaru tomando el celular de la mano de Miroku y llevándoselo frente a su boca.

-Puedes contar con mi discreción- declaró con honestidad.

-Bien. Hojo, en la fiesta de hace siete meses, estuviste conmigo y mi asistente, ¿Tú fuiste el que nos llevó a mi departamento-

Un silencio no muy largo se escuchó del otro lado de la bocina.

-Sí-

-Sé que tal vez no es un tema muy agradable pero, ¿podrías decirnos que fue lo que pasó?-

Pues bien, resultó que esa noche, Sesshomaru y Kagome rondaban el lugar tomados del brazo haciendo bulla con cada grupo de gente que encontraban como dos camaradas de tragos. Cuando llegaron con Hojo comenzaron a hablar de temas triviales por no decir que si sentido. El joven quien no acostumbraba tomar se encontraba cien por ciento sobrio y después de unos minutos de platicar se ofreció a llevarlos a su casa debido a que en el estado en que se encontraban, ni siquiera iban a chocar porque de seguro ni iban a poder encontrar su coche, además que ya estaba harto de tanta palabrería sin sentido. Como no iba en su auto Sesshomaru muy acomedidamente le entregó las llaves del suyo.

-¡¿QUÉ? ¡YO JAMÁS HARÍA ESO!-

-Pues esa noche lo hiciste- dijo Hojo continuando con su relato.

Mientras salían del edificio notó que los dos borrachitos iban muy tomados de la mano mirándose sin ver por donde caminaban por lo que tuvo que guiarlos con sumo cuidado hasta el asiento trasero del automóvil. Al sentarse en el asiento del conductor comenzó a ajustar los espejos ya que Sesshomaru era un youkai bastante alto y él era más bajito; al acomodar el espejo retrovisor vio que ya no eran camaradas de tragos sino que ahora intercambiaban saliva. Ignoró el hecho de que, conforme el coche avanzaba y daba más vueltas en las calles, la respiración de ambos se hacía más agitada y ahora no sólo era respiración sino gemidos, risas e incluso golpes con las ventanas y el techo.

-Entonces tuve que llevarlos hasta la puerta de tu departamento; ya para ese punto Kagome, tú ya no tenías blusa y tú…-

-¡Ya, ya sabemos todo lo que necesitábamos, gracias!-

-De nada y felicida… -

Después de colgar la llamada hubo un silencio bastante incómodo en la habitación.

-Pft, esto es bastante… raro- dijo InuYasha rompiendo el hielo.

-¿Qué haces aquí?- preguntó Sesshomaru de pronto notando la presencia de su hermano.

-Ya es muy tarde para preguntar eso; ¡soy tio!-