CAPITULO SORPRENDENTE 34
¡LLEGAMOS A HONG KONG!
A través de la ventana del avión se podía mirar el cielo. Era increíble verlo de cerca, por un instante dejó de mirar y sacó del bolsillo de su casaca una billetera. Abrió la billetera y miró la foto en la que estaban él y Meroko juntos. Apareció un recuerdo claro en su mente como cuando Meroko de pequeña era muy miedosa, no podía siquiera acercarse a los insectos porque gritaba y entonces, él iba a calmarla. Le causaba mucha risa cuando esa pequeña Meroko jugaba con cada cosa que miraba. Aun no entendía cómo es que Meroko cambió tanto, antes no era así. Cogió la foto con mucha fuerza, estaba decidido a lanzarlo por la ventana, pero no podía. Estaba muy confundido, miró a Mikan y ella estaba despertando. Ocultó su billetera rápidamente en el bolsillo de su casa. No quería que Mikan lo viera, aunque comenzaba a pensar que ella lo sabía porque los había estado escuchando. Apoyó su cabeza en la ventana para pensar, pero de pronto escuchó un flash, volteó y Mikan tenía una cámara en las manos.
-¿Qué haces? –pregunta Natsume confundido cuando miró a Mikan.
-Ya tengo un foto tuya para mí –dice Mikan sonriendo. Sacó de su cartera un foto suya y se la dio a Natsume, este aun no comprendía lo que sucedía- Ahora tienes una foto mía.
-Mikan… -dice Natsume sorprendido. No pensaba que Mikan le diera su foto, ahora sabía perfectamente que Mikan siempre se había preocupado por él. Aceptó la foto y lo guardó en su billetera junto con la otra foto- No debes hacer caso a los comentarios de Meroko. De verdad ella no me gusta.
-Eso lo sé –dice Mikan sonriendo. Confiaba mucho en Natsume, pero aun tenía sus dudas. Sin embargo, no quería rendirse. Levantó su mano derecha y gritó a todo pulmón- ¡Estoy en guerra!
-¿Guerra? –pregunta Natsume confundido. No entendía lo que Mikan intentaba decirle y menos por qué estaba tan feliz- Ahora te volviste más loca de lo normal.
-¡¿Qué dijiste?! –grita Mikan molesta. Miró a Natsume y este no paraba de reír. Comenzó a sonreír cuando miró a Natsume, no tenía miedo de perderlo porque ella tenía su propia manera de hacer sonreír y proteger a Natsume- Natsume… voy a entrar a la guerra y definitivamente… ¡No perderé!
-Entonces… ten cuidado de que no te maten –dice Natsume sonriendo. Le sorprendía las palabras de Mikan, pero lo que más le sorprendía era su seriedad al hablar. No entendía nada, comenzaba a pensar que Mikan se estaba volviendo loca- Me avisas cando acabe la guerra si es que sales viva.
-¡No te cansas de molestarme! –dice Mikan suspirando. Siempre Natsume le molestaba, pero había veces en la que era divertido discutir con Natsume- Pe-rri-to.
-Ladro, pero no muerdo –dice Natsume molesto. Realmente odiaba que le llamen perrito o gatito y más aun Mikan- ¡¿Qué estoy diciendo?!
-¡Increíble! El perrito que tienes adentro está comenzando a salir –dice Mikan sonriendo. Estaba con ganas de provocar a Natsume. Más aun le gustaba la cara molesta que tenía- ¡Déjalo salir, Natsume! ¡Déjalo salir! ¡Deja salir el perrito que tienes adentro!
-¡No me provoques! –dice Natsume muy serio- Gatito parlanchín.
-¡¿Qué dijiste?! –dice Mikan molesta.
-Chicos… ¡Dejen de discutir! –dice Bori molesta. Aun tenía sueño, pero con los gritos de sus amigos se despertó muy temprano- Natsume… ¡¿Por qué no dejas salir tu perrito?! Y tú Mikan… ¡Deja de ser tan parlanchín!
-¡Increíble apodo para un idiota como tú! –dice Micky sonriendo mientras miraba a Natsume, este volteó a verlo muy serio.
Micky no dejó de mirar a Natsume muy serio, sentía que su rival estaba por cometer un gran error. Lo único que deseaba era que no lastime a Mikan porque ahí sí que sería capaz de matarlo. Desde ayer estaba empezando a preocuparse por la repentina aparición de la ex novia de Natsume, no sabía por qué, pero no le agradaba en lo absoluto. Quería ver a la famoso Meroko para aclarar algunas cosas y así proteger a Mikan. Por ahora solo podía protegerla, se acercó a Mikan y ella aun tenía su casaca, eso verdaderamente le alegró mucho. De pronto sintió una mano cerca de su brazo, volteó y miró a Misaki, ella tenía la mirada cabizbaja. No entendía a Misaki, unas veces estaba feliz y otras veces le ignoraba. Estaba por apartarse cuando sintió los labios de Misaki en su mejilla. Realmente no le sorprendió mucho porque Misaki era como su hermana, así que pensó que era común recibir un beso en la mejilla. Se acercó a Misaki y le acarició suavemente su cabello. Estaba por decirle algo cuando el avión aterrizó e inmediatamente cargó su maleta con el resto de sus amigos.
Ni bien bajaron, una gran cantidad de fans estaban esperándoles con miles de regalos. Realmente estaban muy contentos con sus fans, apenas y podían acercarse a recibir los regalos porque debían ir inmediatamente a la limosina. Comenzaron a saludar a sus fans y con ayuda de los guardias de seguridad lograron salir del aeropuerto sin problemas. No todo era felicidad para Micky porque no dejaba de ver a Mikan, ella cogía la mano de Natsume y sonreía cuando estaba a su lado. Siguió caminando y subió a la limosina, apoyó su cabeza en la ventana, cerró sus ojos y en su mente solo estaba Mikan. Aun no podía olvidarla aunque sabía que Mikan solo tenía ojos para Natsume. No se sentía muy bien cuando miraba a Mikan y Natsume discutir como niños. Abrió sus ojos y volvió a cerrarlos. En su mente apareció una chica muy linda y con una gran resplandor a su alrededor. Esa chica se acercaba a él poco a poco, pero cuando estaba solo a milímetros de él dio media vuelta. Entonces Micky corrió hacia ella y se acercó a mirarla. Realmente estaba sorprendido porque esa chica era Misaki. Inmediatamente abrió sus ojos y miró a Misaki, ella estaba durmiendo sobre su hombro. Tenía mil cosas en la mente, no entendía por qué Misaki había aparecido en su sueño si no tenía nada con ella, solo la quería como hermana.
Mientras que Mikan no dejaba de mirar la cámara porque en ella tenía guardado la foto de Natsume. Sentía que cada vez más se enamoraba de Natsume, su corazón latía muy rápido cuando la miraba. Se acercó al rostro de Natsume aprovechando que estaba dormido y rozó con sus dedos su mejilla. No podía creer que tenga un novio muy lindo, no dejó de mirar su cara, se acercó un poco más a los labios de Natsume y cuando estaba por besarlo, Natsume despertó. Mikan retrocedió rápidamente y volvió a sentarse, sus mejillas comenzaron a sonrojarse y sus nerviosa eran muy notorios.
-Mira quien resultó la pervertida –dice Natsume sonriendo- Muy mal… aprovecharse de un hombre cuando está durmiendo.
-Yo… en ningún momento… bueno… -dice Mikan muy nerviosa intentando esquivar la mirada de Natsume. No sabía qué decir para defenderse, intentó mirar a sus amigas y todas ellas estaba durmiendo- esto… tú sabes que…
-Nervios… tartamudeos… -dice Natsume mirando a Mikan- Clara muestra de que eres una acosadora.
-¿Acosadora? ¿Pervertida? –dice Mikan muy molesta. Realmente Natsume la estaba provocando. Se sentía muy nerviosa consigo mismo porque era la primera vez que se acercaba demasiado a Natsume- Realmente… eres… ¡detestable!
-¿Qué pasa? Solo estoy diciendo la verdad –dice Natsume sonriendo. Tenía muchas ganas de reírse cuando miraba a Mikan. Se inclinó al asiento y cerró sus ojos- Si quieres aprovecharte de mí… hazlo. Aprovecha que no hay nadie mirando.
-¡Nat-su-me! –dice Mikan enojada. No pudo soportar más y cogió su botella de agua. No dudó un instante y derramó su bebida sobre Natsume, este inmediatamente abrió sus ojos- Para la próxima… ¡No me molestes!
-¿Estás loca? Esa agua estaba helada –dice Natsume temblando de frío. No pensaba que Mikan se molestaría tanto. Sentía su cara muy fría, quería venganza- Si querías guerra, la vas a tener y déjame decirte que yo para las venganzas son terriblemente bueno.
-No me gusta esa mirada –dice Mikan un poco nerviosa. No quería imaginarse lo que Natsume le iba a hacer. Quería disculparse, pero conocía muy bien a Natsume y sabía que él no perdonaba tan fácilmente- Natsume… mi amor… ¡Déjalo pasar por esta vez! ¿Sí, mi amor?
-Ahora sí me llamas mi amor –dice Natsume mirando la ventana- Pues ahora mi amor… ¡Te arrepentirás de lo que hiciste! Por cierto… dentro de un rato tenemos que ir a un programa de televisión… ¿verdad, Mikan?
- ¿Qué… piensas… hacer? –pregunta Mikan muy nerviosa- Natsume, hago todo lo que me pidas. Por favor…
-No, no, no –dice Natsume sonriendo. Se acerca más a Mikan y le jala del polo- Ahora… sentirás mi venganza… ¡Pura venganza!
-Estoy muerta –dice Mikan bajando la mirada. No quería imaginarse lo que Natsume le iba a pedir en frente de todo el público.
Ni bien la limosina se detuvo, dejaron sus maletas en su departamento y corrieron hacia la limosina. El recorrido no fue tan largo, por lo que Natsume comenzó a cantar nuevas canciones escritas por él. Cada uno de sus amigos aplaudían con las canciones y es que Natsume cantaba excelente. Comenzaban a comprender por qué en la anterior competencia Natsume había ganado el primer puesto. Mikan intentó cantar con él, pero en ese instante Natsume se inclinó en su asiento, cerró sus ojos y dejó de cantar. Mikan no tenía más opción que inclinar su cabeza en el asiento, estaba molesta con Natsume, aunque también tenía mucho miedo por la venganza que le tenía planeado. La limosina se detuvo y bajaron rápidamente.
En el programa de televisión, Natsume, Mikan, Rui y Micky aparecieron saludando al público. A pesar de que Mikan no quería ingresar, Natsume le obligó a hacerlo. No se apartó por ningún motivo de Mikan, cogió muy fuerte su mano cuando la conductora apareció. Se convirtió en parte del jurado con Mikan y Micky para elegir al mejor grupo de baile. Aunque ser jurado era muy complicado porque cada grupo mostraba pasos increíbles que jamás habían visto. Algunas veces se levantaban de sus asientos para practicar los pasos de distintos grupos. Llegado el momento escogieron al mejor grupo, se acercaron al ganador para ofrecerles un premio. Casi por finalizar el programa, Natsume cogió el micrófono y miró a Mikan muy sonriente, esto verdaderamente la preocupó mucho. Le jaló de la mano a Mikan cuando intentaba irse, cogió de la mesa unas orejas de gato y lo colocó en Mikan, ella de por sí estaba avergonzada porque las personas no dejaban de reírse. Esto no fue suficiente así que le puso una venda en sus ojos para que no pueda ver. Levantó la mano derecha y la producción trajo varios platos llenos de comida.
-¡Qué linda venganza! –dice Natsume frotando sus manos. Acercó a Mikan a la mesa y le susurró al oído con una sonrisa- Debes comer todo lo que te voy a dar o de lo contrario les cuento a todos que te aprovechaste de mí cuando estaba durmiendo.
-Natsume… ¡te detesto! –dice Mikan molesta. No podía negarse porque de lo contrario iba a pasar una peor vergüenza. Además, pensaba que no había problemas porque le encantaba comer, a excepción de unas pequeñas cosas- Lo haré, lo haré.
-Espera… -dice Natsume cogiendo delicadamente su brazo- Después de cada plato que comes, sonríes a la cámara y dices: "Miau, prueban esta comida, miau" y terminas con una largo miau.
-¡Ni pienses que lo voy a hacer! –dice Mikan muy molesta. Para ella fue suficiente con bailar de perrito en frente de todos. Realmente no quería hacerlo- No lo haré, es mi última palabra.
-Bien, entonces… -dice Natsume muy serio. Cogió el micrófono con mucha fuerza y miró a todos. Estaba decidido a hacerlo- ¿Pueden escucharme?
-No lo hagas. Lo haré, lo haré –dice Mikan interrumpiendo a Natsume, este sonrió.
Mikan comenzó a probar cada plato, no entendía por qué, pero no le gustaba la comida. Ni bien terminó de comer el primer plato, cogió el micrófono con toda su fuerza. Estaba molesta con Natsume, no pensaba que realmente iba a hacerlo. Respiró tres veces, estaba por decirlo cuando se detuvo, no podía hacerlo porque era tan vergonzoso. Sentía que era suficiente con las orejas de gato que tenía y con las vendas que cubrían sus ojos.
- Miau, prueban esta comida, miau –dice Mikan avergonzada. Su voz era tan baja que estaba segura de que nadie le había escuchado, pero no le importaba.
-¡Más fuerte! –grita Natsume sonriendo. Aun no podía olvidar lo que le había hecho Mikan- No se escuchó nada. Por cierto, alarga el miau. ¡Vamos! ¡Tú puedes! ¡Fuerza, Mikan!
-¿Tú puedes? –dice Mikan molestas- ¡Qué novio le dice a su novia tú puedes! Esto me gano por provocar a Natsume.
Mikan no tenía más opción que volverlo a repetir, realmente fue un momento incómodo para ella, porque debía repetirlo después de cada comida. De por sí ya era vergonzoso repetir el miau hasta cansarse. Sentía que quería matar a Natsume por todo lo que le estaba obligando a hacer. Aun no entendía por qué no le gustaba la comida. Llegando al último plato, su estómago estaba lleno. No podía más, pero debía comer. Respiró una vez más y comenzó a comer. Ni bien terminó repitió la frase que tanto le incomodaba. Aunque cuando estaba alargando el miau no le salió muy bien, pero lo logró. Se quitó las vendas y se dio con la sorpresa de que había estado comiendo verduras. No dudó un instante en perseguir a Natsume, quería matarlo porque él perfectamente sabía que no le gustaban las verduras. Intentó alcanzar a Natsume, pero no pudo más con su estómago. Ni bien terminó el programa, salió corriendo a un baño.
Natsume no dejaba de reírse, realmente le gustaba ver a Mikan molesta. Salió afuera para esperar a Mikan, intentó soporta la risa, pero no podía. Realmente le pareció divertido mirar a Mikan con orejas de gato. Ahora estaba seguro de que Mikan no volvería a molestarlo, aunque pueda que él sí. Siguió riéndose hasta que frente a él apareció Meroko, ella le sonrió y se acercó más a Natsume.
-Nunca te había visto reír –dice Meroko muy seria- Incluso cuando estabas conmigo.
-Entonces estás comprobando una vez más que solo amo a Mikan –dice Natsume muy serio, vio media vuelta y estaba por irse cuando Meroko cogió muy fuerte su brazo- ¡Suéltame!
-La pulsera… aun lo tienes… -dice Meroko sorprendida. Miró la mano de Natsume y la pulsera aun permanecía linda. Se acercó a Natsume y le mostró su pulsera, ella también lo tenía- No sabes qué alegre estoy. ¡Tienes la pulsera!
-Intenté quitármela, pero no se puede –dice Natsume esquivando la mirada de Meroko. No entendía cómo es que ella aparece en todos lados- ¿Me estás siguiendo?
-Sí –dice Meroko muy seria- Estaba decidida a dejarte cuando estaba en el hospital, pero fuiste tú el que me hizo abrir los ojos. Miré cómo corrías con desesperación para encontrarme.
-Estaba buscando algo que se me había perdido, eso es todo –dice Natsume muy serio.
-¡No mientas! –grita Meroko jalando la camisa de Natsume, este la miró y por unos instantes ni uno desviaba la mirada del otro- ¿Por qué no admites que me sigues amando?
Natsume no tenía la suficiente valentía para responderle a Meroko. No entendía por qué simplemente le decía que no le gustaba si la había olvidado. Había algo que le impedía mentir y no sabía qué era. Capaz sabía la respuesta, pero no se atrevía a decirlo. Un silencio absoluto apareció entre los dos y un ambiente tenso les cubría. No podía dejar de mirar a Meroko, simplemente no podía esquivar su mirada. De pronto algo le sorprendió y es que Meroko se estaba acercando a sus labios, no podía moverse hasta que sintió una mano cerca de su brazo. Inmediatamente volteó y miró a Mikan, ella le sonrió y cogió su mano. Realmente estaba sorprendido y un poco preocupando porque Mikan había aparecido en el momento en que Meroko estaba por besarlo. No sabía qué explicación darle, se sentía muy mal y cuando creyó que todo estaba perdido, Mikan se acercó y rozó sus labios. Natsume estaba muy sorprendido; sin embargo, no dudó un instante en acercarse a Mikan, la cogió delicadamente de la cintura y correspondió al beso. No le importaba si Meroko los estuviera viendo porque en ese instante solo le interesaba besar a Mikan.
-Natsume es mi novio –dice Mikan apartándose lentamente de Natsume. No dudó un instante en acercarse a Meroko, le miró a los ojos muy seria- ¡No vuelvas a acercarte a Natsume!
-Primero… ¡quítate esas orejas de gato! –dice Meroko muy molesta. No le agradó en absoluto ver que Mikan besó a Natsume. En ese preciso instante quería separarlos y gritarle a Mikan; sin embargo no podía comportarse de esa manera- No me gusta hablar con alguien que no toma en serio sus palabras.
-Lo siento –dice Mikan un poco incómoda. Comenzó a quitarse lentamente las orejas de gato para poder hablar con Natsume, este no pudo evitar sonreír. Se acercó a Meroko muy seria- Ahora sí… ¡No quiero que te acerques a mi novio! ¡No quiero que lo abraces y menos que lo beses!
-Mikan… -dice Natsume sorprendido. Era la primera vez que veía a Mikan reaccionar de esa manera. Aunque por dentro se sentía muy contento, se acercó a Mikan y cogió su brazo lentamente- Vámonos.
-¡Espera! –dice Mikan apartándose de Natsume. Aun estaba molesta con Meroko, quería aclararle más cosas, pero Natsume cogió su brazo. No pudo soportar tanto el enojo que le propinó un puñete en la mejilla a Natsume- Mira, Me-ro-ko.
Natsume estaba en el suelo, no pensaba que Mikan estuviera tan molesta. Estaba por levantarse cuando Meroko le abrazó. Intentó apartarse pero Meroko no le soltaba, no quería lastimar a Mikan así que empujó con toda su fuerza a Meroko. Se levantó inmediatamente del suelo y miró a Mikan, ella tenía la mirada cabizbaja. Entonces Natsume se acercó a Mikan y cogió su mano. No estaba dispuesto a perderla tan fácilmente y menos quería verla llorar, así que le jaló de la mano y le abrazó muy fuerte. Esto sorprendió mucho a Mikan porque no se lo esperaba, pero estaba contenta con Natsume. Apoyó su cabeza en el hombro de Mikan y ella colocó sus manos alrededor de su espalda.
Meroko estaba muy enojada, no quería verlos más juntos. Comenzó a pensar que Natsume iba muy en serio con Mikan; sin embargo, esto solo era el inicio. Miró a Mikan y ella le jaló la lengua, esto le provocó más celos. Debía calmarse, así que se levantó del suelo y estaba por irse cuando miró a Micky, este le cogió muy fuerte del brazo. Meroko le miró muy seria y sin miedo.
-Pobre de ti que te atrevas a lastimar a Mikan –dice Micky muy serio. Cogió con más fuerza el brazo de Meroko- Si la veo llorar… ¡No te lo perdonaré!
-Yo hablo con chicos que no se rinden –dice Meroko muy seria. Empujó a Micky y este retrocedió sin dudarlo dos veces- Además… estás protegiendo a una chica que no te corresponde.
-No estamos hablando de mí –dice Micky enfrentando a Meroko- Si te atreves a lastimarla… ¡Me vas a conocer!
-Yo vine con un propósito y no me voy a rendir –dice Meroko acercándose a Micky, le jaló de su casaca y le susurró unas palabras al oído- ¿Qué sientes por Misaki? ¿Acaso solo es tu hermana? Cuando definas tus sentimientos… hablaré contigo.
Micky se quedó sorprendido cuando escuchó a Meroko, jamás había conocido a una chica que supiera muchas cosas de él. Se apartó inmediatamente de Meroko, ella le sonrió y comenzó a alejarse. Verdaderamente la pregunta que le hizo Meroko lo dejó sorprendido y sin palabras. No entendía lo que intentaba decirle. Volteó y miró a Mikan, ella no dejaba de sonreír cuando abrazaba a Natsume. Decidió olvidar lo que le dijo Meroko porque por ahora solo quería proteger a Mikan y cuidarla aunque sea de lejos. Aun pensaba que Natsume estaba confundido con sus sentimientos porque había escuchado todo. Comenzaba a pensar que Natsume seguía enamorado de Meroko, aunque no estaba muy seguro.
-¡Qué carácter, Mikan! –grita Bori aplaudiendo cuando miraba a Mikan, ella no dejaba de sonreír o eso es lo que quería aparentar- ¿Qué te pasa?
-¡Qué bueno que se fue! –dice Mikan suspirando. No sabía de dónde había sacado tanta valentía. Se arrodilló al suelo y respiró tres veces. Aun no podía olvidar los ojos de Meroko y su mirada, verdaderamente le había llamado mucho su atención- ¡Tenía mucho miedo! ¡Mucho miedo!
-Mikan, la vas a ver muchas veces –dice Suki sonriendo. Se acercó a Mikan y le extendió su mano, no quería que Mikan se sienta sola. Quería ayudarla a enfrentar a Meroko, pero pensaba que lo mejor era que Mikan enfrente sus propios problemas- Yo te estaré apoyando para que no pierdas con esa chica.
-¡Oigan! –dice Natsume molesto. No le agradaba en absoluto los comentarios de Bori y Suki porque hablaban como si él estuviera enamorado de Meroko. Aunque aun estaba confundido, tenía muy en claro lo que sentía por Mikan- ¿Por qué Mikan debe enfrentarse a Meroko?
-¡Porque estoy en guerra! –grita Mikan muy seria. Se levantó inmediatamente de suelo y levantó su mano derecha- ¡No perderé! ¡Definitivamente no perderé!
-¡Así se habla Mikan! –grita Misaki muy contenta. Le sorprendía que Mikan sea tan valiente como para enfrentar a Meroko- ¡Tú puedes!
-¿De qué están hablando? –pregunta Natsume confundido. No entendía nada y menos comprendía por qué Mikan estaba muy seria- Bueno… ¡No importa!
-¡No perderé! –grita Mikan elevando la voz. No pudo más y unas lágrimas salieron de sus ojos. Aun no podía olvidar los ojos de Meroko y es que eran muy penetrantes. En realidad le había dado mucho miedo- Me gustaría ser como Karin. ¡La extraño mucho!
-Yo también la extraño –dice Misaki muy triste. Le hubiera gustado que venga con ellas, pero no se podía- Aunque estoy segura de que Karin la mataba. Ella no tiene piedad cuando pelea.
-Yo prefiero más a Mikan que a Karin –dice Micky muy serio. No le agradaba Karin, no sabía por qué. Miró a Natsume y este lucía muy serio. Se acercó a Natsume y le susurró al oído- ¡No pienses siquiera en Meroko! ¡Olvídala y punto!
-No es necesario que me lo digas –dice Natsume empujando a Micky.
Cada uno subió rápidamente a la limosina rumbo a su próxima actividad. Mikan se moría de ganas de ir al baño, no pensaba que Natsume le haría comer verduras. Realmente estaba enojada con él, pero no quería vengarse porque sabía que Natsume hablaría de lo que pasó en el avión. No quería avergonzarse, así que se quedó callada intentando desear que de una vez lleguen a la entrevista. Miró a Natsume y este no dejaba de reírse. No soportó más el enojo y golpeó a Natsume varias veces en la mejilla hasta dejarlo inconsciente. No le importaba en ese momento si Natsume se vengara, solo quería matarlo porque hacerle pasar una tremenda vergüenza en frente de todos hasta el punto de querer ir al baño cada diez minutos.
-1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8,9 y… -dice Bori acercándose a Natsume, este seguía sin despertar. Entonces levantó la mano de Mikan y comenzó a silbar- ¡Nueva campeona!
-¡Bori! Esto no es una pelea –dice Suki molesta.
-No va a despertar por mucho tiempo –dice Rui mirando a Natsume. Por alguna razón se sentía tan contento y es que Natsume siempre pensaba que nadie sería capaz de vencerlo. Admiraba mucho más a Mikan- ¡Buenos golpes, Mikan!
-Gracias… es que últimamente he estado en el gimnasio –dice Mikan sonriendo. Miró a sus amigos y le mostró su brazo- Miren los músculos que tengo… ¿Increíble, no?
-Te doy mucho dinero si lo matas –dice Micky ofreciéndole una gran cantidad de dinero. Realmente detestaba a Natsume, tanto que se alegró cuando Mikan lo golpeó- ¿Cuánto quieres, Mikan?
-Pues… no estaría mal –dice Mikan sonriendo. Miró a Micky de cerca y le jaló de la camisa. No le gustó lo que dijo Micky porque para ella Natsume era muy especial e importante en su corazón. Se moría si algo le pasaba a Natsume- ¿Quieres morir?
-Estar con Natsume, te ha cambiado mucho –dice Misaki mirando a Mikan. Nunca le había escuchado decir esa palabra a Mikan. Antes ella tenía las palabras adecuadas para proteger a sus amigos- Ahora te ha contagiado su enfermedad.
-¿Algunas palabras de agradecimiento por haber destrozado a Natsume? –pregunta Bori sonriendo mientras miraba a Mikan, ella soltó inmediatamente a Micky.
-Bueno… gracias a todos por apoyarme y por creer en mí –dice Mikan muy alegre- Les doy un consejo: Vayan al gimnasio y podrán tener estos músculos.
Los amigos de Mikan comienzan a reírse sin parar, les causaba gracia mirar a Mikan tratando de mostrar su brazo. No podían evitar reírse y más aun cuando miraban a Natsume durmiendo. En parte sentían que Natsume tenía la culpa por provocar a Mikan. Aunque lo que más les hacía reír era mirar a Mikan intentando apresurar al conductor para llegar al lugar en que realizaran su próxima actividad. Sabían a la perfección el motivo por el que Mikan estaba tan desesperada. Cuando por fin llegaron, Mikan bajó de la limosina y miró a todos lados. Detrás de ella estaba Natsume, él estaba confundido cuando miraba a Mikan y no era solo él sino también sus amigos.
-Mikan, ¿qué haces? –dice Natsume confundido. No entendía por qué miraba a todos lados e incluso no lo dejaba bajar de la limosina- Vamos a llegar tarde.
-Espera –dice Mikan mirando a todos lados. No quería que Meroko vuelva a aparecer y menos que se acerque a Natsume para besarlo. Cuando por fin verificó que no estaba en los alrededores, se apartó a un lado y miró a Natsume- Puedes pasar.
-Cada vez estás más loca –dice Natsume muy serio. Bajó de la limosina y miró a Mikan, ella no dejaba de moverse. Le extrañaba verla así, se acercó y Mikan no dejaba de quejarse del dolor de estómago- ¿Qué te pasa?
-¡Qué pregunta! –dice Mikan molesta. Dio varias vueltas, luego comenzó a correr en círculos. No pudo más, se acercó a Natsume y le jaló de la casaca- ¡¿Dónde está el baño?!
-Creo que se me pasó la mano –dice Natsume intentando sonreír. Sabía que a Mikan no le gustaban las verduras, pero es que ella lo había provocado- Lo siento.
-¡Nat-su-me! ¡¿Dónde está el baño?! –grita Mikan desesperada. Le jaló más fuerte de la casaca, no podía más con el dolor de su estómago- ¡No tengo mucho tiempo! Si no quieres morir… dígame… ¡¿Dónde está el baño?! ¡
-Sabía que no te gustaban las verduras, pero no pensaba que te afectaría tanto –dice Natsume muy serio. Sentía que tenía la culpa de todo- ¡Qué tonto soy! No puedo…
-¡Escúchame! ¡Te lo diré por última vez! –grita Mikan desesperada. No podía aguantar más y le jaló con más fuerza la camisa- ¡¿Dónde está el baño?!
-¿El baño? –pregunta Natsume sonriendo. Le gustaba ver a Mikan muy molesta, aunque no podía evitar estar preocupado por ella. Se apartó lentamente de Mikan y le miró muy serio- No lo sé.
-¿Por qué a mí? –dice Mikan muy triste. No sabía qué hacer y cuando pensó que todo estaba perdido, Micky apareció y cogió su mano- Mi-cky.
-Conozco el baño –dice Micky sonriendo mientras cogía la mano de Mikan, ella estaba muy contenta porque Micky se preocupaba mucho. Se acercó a Natsume y le miró muy serio- ¡Déjate de juegos! Sabías muy bien que Mikan no soporta las verduras y aun así la obligaste a hacerlo. Se supone que eres su novio, deberías preocuparte por ella.
-Claro que me preocupo por Mikan –dice Natsume mirando a Micky. No soportó más a Micky y le jaló muy fuerte de su casaca- ¡Me estás cansando! Lo yo haga con Mikan no te interesa.
-Claro que me interesa –dice Micky enojado. Estaba tan molesto con Natsume porque por su culpa, Mikan se sentía mal. Se acercó más a Natsume y le propinó un puñete en la mejilla dejando a Natsume en el suelo- Yo la quiero mucho, pero renuncie a ella para que tú la cuides.
-¡Micky! ¡Odio la violencia! –grita Mikan protegiendo a Natsume, este se levantó para golpear a Micky. Inmediatamente se colocó al medio de los dos para evitar que se peleen- ¡Basta! ¡No me gusta ver a dos amigos discutir!
-Yo no soy amigo de este –dice Natsume muy enojado.
-Digo lo mismo –dice Micky muy serio. Le jaló de la mano a Mikan para llevarla al baño, pero cuando iba a hacerlo, Natsume cogió la otra mano de Mikan- ¿Qué haces? Voy a llevarla al baño.
-¡Aparta tu mano de mi novia! –grita Natsume molesto- Yo la llevaré al baño.
-Natsume… basta –dice Rui acercándose a Natsume. Quería que dejaran de discutir, pero cuando se acercó, Natsume le golpeó en la mejilla. Realmente estaba molesto con Natsume, no pudo controlar su enojo- ¡¿Por qué me golpeas?!
-Chicos… -dice Mikan intentando calmarlos. En definitivas no comprendía a los chicos, intentó de todas maneras que dejaran de discutir, pero ni uno le hacía caso. No pudo más, dio media vuelta y miró a Bori- Acompáñame al baño. Bori.
-Chicos… chicos… -dice Bori suspirando. No entendía a los chicos, solo mirarlos discutir entre ellos le provocaba unas ganas de golpearlos, pero primero estaba su amiga. Miró a Natsume, Micky y Rui muy molesta- ¡Oigan, ustedes! Sera mejor que dejen de discutir. Aunque no estaría mal llamar a Karin. Estoy segura de que ella los dejara en el suelo sin siquiera poder levantarse. ¿Eso quieren?
-Se me acabaron las ganas de discutir –dice Rui muy serio. Quería ocultar su miedo porque sabía que Karin no tenía piedad en las peleas. Tragó un poco de salida e intentó sonreír- Además valoro mi vida.
-¡Qué miedoso! –dice Natsume esquivando la mirada. No quería admitirlo, pero sentía miedo al pensar que Karin sería su oponente. La había visto pelear y era increíble- Pero…
-¡Mejor voy sola al baño! –grita Mikan molesta- Gracias por todo, amiguitos.
Mikan estaba más que furiosa, jaló de la mano a Suki y se la llevó a la fuerza para que la acompañe al baño. No pudo más y comenzó a correr por todos lados buscando un baño. Por ni un instante se apartó de Suki, aunque comenzaba a pensar que su amiga no estaba nada contenta. Finalmente se detuvo cuando miró un baño. Sus ojos se iluminaron ni bien lo vio, no dudó un instante y corrió hacia él. Mientras corría miró a una persona acercarse al baño. No podía creerlo porque ahora tenía que soportar más tiempo esperando, no estaba dispuesto a hacerlo así que corrió lo más rápido que podía. No le importó si esa persona fuera joven o abuelita, le empujó y cerró la puerta del baño. Una vez adentro, comenzó a sentirse un poco aliviada. Después de unos minutos, Mikan salió del baño y miró a una abuelita, ella intentó golpearle con su bastón. Mikan retrocedió y se encerró en el baño.
-¡Sal de ahí! –gritaba la abuelita muy molesta. No dejaba de tocar con su bastón la puerta- Niñita malcriada.
-Yo salgo si deja a un lado su bastón –dice Mikan muy nerviosa. No sabía cómo reaccionar con la abuelita, no pensaba que se enojaría tanto- Por favor…
-Esto… señora –dice Suki intentando calmar a la abuelita- Mikan es una buena chica…
-Sigue hablando, Suki –dice Mikan un poco aliviada.
-No quería empujarla, humillarla, destrozar su orgullo, dejarla abandonada en el suelo y… -dice Suki mirando a la abuelita- y… pues…
-Mejor cállate, Suki –dice Mikan molesta. Por un momento pensaba que le iba ayudar, pero había complicado más las cosas. Ahora sí en definitiva no iba a poder salir del baño- Esto… por favor… ancianita…Tengo una sesión fotográfica.
-¿Ancianita? –dice la abuelita más molesta que nunca. Comenzó a golpear la puerta con su bastón para provocarle un poco de nervios a Mikan- Para que lo sepas voy a cumplir sesenta años, aun soy joven. Incluso muchos chicos se me acercan pidiendo que me case con ellos.
-¿Joven? –dice Suki sonriendo. Miró a la abuelita y no le parecía para nada joven- Yo creo que se le acercan por su dinero, sin ofender.
-Yo creo lo mismo –dice Mikan escuchando desde el baño.
-¿Por mi dinero? –dice la abuelita riéndose. Se acercó a Suki y comenzó a modelar- Puede ser, pero también tengo un lindo cuerpo. Estoy pensando en convertirme en modelo. ¿Qué les parece?
- No tengo palabras –dice Suki sonriendo. Realmente estaba viviendo una tortura, comenzó a golpear la puerta para que Mikan salga- ¡Mikan! ¡Sal de una buena vez! ¿O es que acaso quieres causarme un trauma?
Suki no podía más con la abuelita, sentía que estaba por darle un infarto al corazón si seguía mirándola. No comprendía en qué sentido la abuelita decía que era joven y menos aun que quería convertirse en modelo. No dejó por un instante de golpear la puerta, realmente quería que Mikan salga del baño. No sabía qué hacer para que la abuelita deje de mirarla, comenzaba a pensar que solo llamaba la atención de los abuelitos. Pensaba que era suficiente con que no tenía novio como para que una abuelita se ponga a bailar alrededor de ella. Necesitaba una salvación, no podía más con esta situación. De pronto escuchó una voz, volteó y ahí estaba Natsume. Fue tanta la alegría que no dudó en abrazarlo, pensaba que Natsume se iba a molestar, pero no dijo nada. Se apartó lentamente de Natsume y miró a la abuelita, ella se quedó con la boca abierta cuando miraba a Natsume. Suki intentó despertar a la abuelita a la realidad y cuando chasqueó sus dedos, la abuelita se desmayó.
-¡Viva, Natsume! –grita Suki aplaudiendo. Se sentía tan feliz cuando miró a la abuelita en el suelo. Pensaba que su tortura no iba a acabar- Buenas noches, abuelita.
-¿Dónde está, Mikan? –pregunta Natsume muy serio. Miró a Suki y ella señaló con su dedo la puerta. Se acercó a la puerta y comenzó a tocar- ¡Sal de ahí! Tenemos una sesión fotográfica.
-¿La abuelita sigue ahí? –pregunta Mikan apoyando su cabeza en la puerta.
-Sí. Tal parce que quiere golpearte –dice Natsume sonriendo- ¡Increíble bastón!
-Natsume… -dice Suki bajando la voz. No pensaba que Natsume volvería a molestarla.
-Mikan, lo siento por lo que te hice en el programa de televisión. Por mi culpa estás mal, lo siento mucho. Ahora… -dice Natsume bajando la mirada. No quería admitirlo, pero Micky tenía razón. No podía más con la desesperación, necesitaba volver para la sesión fotográfica. Se apartó unos centímetros de la puerta, corrió y lanzó una patada logrando tumbar la puerta- ¡Deja de jugar y vámonos!
Mikan se quedó sorprendida cuando vio la puerta en el suelo. No tenía palabras, miró a Natsume y este cogió su mano. Realmente no entendía a Natsume porque al principio se estaba disculpando y después tumba la puerta de una sola patada. Sin decir ni una palabra, Natsume le jaló de la mano para ir a la sesión fotográfica. Intentó apartarse, pero Natsume se lo impedía. Miró la cara de Natsume y verdaderamente estaba serio. Aunque su mayor sorpresa fue cuando escuchó decir a Natsume: Lo siento. En verdad eso le asombró porque raras veces Natsume se disculpaba por su propia cuenta. Volteó y miró a Suki, ella no dejaba de reírse cuando miraba a la abuelita aun inconsciente en el suelo.
Ni bien inició la sesión fotográfica, Mikan, Natsume y Micky modelaron para ser fotografiados. Cada uno lucía espectacular en las fotos y qué decir de Natsume. La mayoría de las chicas que eran miembros de la producción no dejaban de mirar a Natsume, este intentaba a toda costa evitarlas.
En algunos minutos libres, Natsume necesitaba una bebida porque tenía mucha sed y cuando iba a buscarlo, muchas chicas aparecían ofreciendo sus bebidas. Ni con Micky pasaba esto, pero para Natsume, esto realmente le incomodaba porque no podía estar a solas con Mikan. Cuando terminó la sesión fotográfica, muchas chicas volvían a acercarse para pedirle que se quede. Miró a Mikan y ella estaba tomando una gaseosa. Comenzaba a pensar que Mikan estaba molesta cuando no le dirigía la palabra. Volteó y miró a muchas chicas a su alrededor, ellas no lo dejaban en paz. De pronto escuchó la voz desesperada de Micky, volteó y Mikan no dejaba de quejarse del estómago. Su mirada cambió totalmente, empujó a todas las chicas y corrió hacia Mikan, se arrodilló e inmediatamente la cargó en su espalda. Salió corriendo del lugar, buscó a gritos un hospital. Sentía el cuerpo de Mikan muy caliente, esto le desesperó más. Siguió corriendo, volteó y Micky estaba detrás de él. Ambos buscaron un hospital cerca.
-Natsume… duele mucho –dice Mikan abrazando el cuello de Natsume. No podía dejar de quejarse del estómago- Me duele mucho el estómago.
-Tranquila –dice Natsume muy preocupado. Siguió corriendo, estaba desesperado. No pudo más y gritó en la calle- ¡Hospital! ¡Necesito un hospital! ¡¿Acaso nadie escucha?! ¡Son unos idiotas!
-Cálmate –dice Micky mirando a Natsume. Él también estaba preocupado por Mikan, pero debía usar las palabras adecuadas- Insultándoles no lograras nada.
-¡Oigan! ¿Conocen un hospital cerca? –dice Natsume muy desesperado. Se acercó a unas señoras y ellas le indicaron cómo llegar al hospital. Respiró aliviado- Gracias.
-Hoy va a hacer mucho calor –dice Micky sorprendido. No podía creer que Natsume dijera "Gracias". Esto realmente le sorprendió, aunque estaba contento de que Mikan tenga al lado a un chico que se preocupe mucho por ella- ¡Natsume! ¡Espérame!
Micky realmente estaba sorprendido, corrió detrás de Natsume y se detuvo cuando miró un hospital. Intentó calmar a Natsume, pero este no le hacía caso. Comenzaba a pensar que el más preocupado era Natsume porque no dejaba de gritar a los doctores para que atiendan a Mikan. Incluso tuvo que ayudar a un doctor a levantarse del suelo porque Natsume lo había golpeado. Cuando finalmente trajeron una camilla, Natsume fue corriendo y colocó a Mikan en ella. Comenzó a esperar sentado en el asiento, le preocupaba mucho Mikan, miró a Nasume y este no dejaba de dar vueltas y vueltas. Mientras más lo miraba, más le preocupaba la salud de Mikan. De pronto escuchó varios pasos, volteó y sus amigos lucían muy preocupados.
Natsume estaba desesperado, no quería que nada grave le pase a Mikan. Siguió dando vueltas y vueltas, no podía calmarse. Estaba comenzando a arrepentirse por hacerle comer verduras. No pensaba que la afectaría demasiado, no pudo más con la desesperación y golpeó con toda su fuerza la pared.
-Natsume… cálmate –dice Rui cogiendo el brazo de Natsume, este lo empujó con toda su fuerza. Nunca había visto tan preocupado a su amigo- Mikan va a estar bien.
-Todo esto es mi culpa –dice Natsume golpeando varias veces la pared- ¡Solo mi culpa!
-Micky… -dice Misaki acercándose a Micky, él también estaba muy preocupado por Mikan. Estaba por acariciar su cabello cuando Micky se levantó de su asiento- Mikan es un chica muy fuerte.
-Si a Mikan le pasa algo, yo me muero –dice Micky muy serio. Bajó la mirada y dejo caer unas lágrimas, esto sorprendió mucho a Misaki. Se acercó a Natsume y le propinó un puñete en la mejilla- Más te vale que Mikan se mejore porque de lo contrario… ¡Te juro, Natsume, que te mato! ¡Te lo juro!
-Cálmate, Micky –dice Misaki intentando calmar a Micky, pero este no dejaba de mirar a Natsume. No pensaba que Micky realmente amaba tanto a Mikan, bajó la mirada y mencionó unas palabras en voz baja- ¿Debo rendirme?
Natsume se levantó muy serio del suelo, no tenía ganas de enfrentar a Micky. Por ahora solo le importaba Mikan, solo ella. Cada vez que miraba a un doctor, no podía evitar preguntarle sobre Mikan, pero ni uno de ellos respondía. No podía controlarse, siguió dando vueltas y vueltas esperando que un doctor aparezca y le diga sobre la salud de Mikan. Comenzó a golpear varias veces la pared, no le importaba que su mano sangrara. Se detuvo cuando un doctor se les acercó y les invitó a pasar al cuarto de Mikan, ella no dejaba de sonreír. Ni bien miró a Mikan fue corriendo a abrazarla, esto sorprendió mucho a Micky porque él no podía hacerlo.
Micky bajó la mirada cuando miró a Mikan y Natsume abrazados. Realmente aun le dolía mucho su corazón, no soportaba verlos juntos. Sin embargo, por ahora estaba contento de que Mikan se encuentre mucho mejor. Ni bien la vio su desesperación y preocupación desapareció. Quería correr hacia ella para abrazarla, pero no podía porque Natsume estaba presente. Lo único que podía hacer es mirarla de lejos con el resto de sus amigos.
-Natsume, no puedo respirar –dice Mikan sonriendo. Realmente estaba contenta de que Natsume se haya preocupado mucho por ella. Cuando Natsume se apartó, Mikan no soltó su mano por ningún motivo- Hasta preocupado, te ves lindo.
-Discúlpame por haberte obligado a comer verduras –dice Natsume bajando la mirada- Te prometo no volveré a molestarte.
-Si no me molestaras, mi vida sería aburrida –dice Mikan sonriendo. Se acercó a Natsume y le dio un beso en la mejilla- Gracias por todo.
-Hoy despertaste del otro lado de la cama –dice Natsume riendo. Realmente le sorprendió el beso en la mejilla, no se lo esperaba pero estaba contento. Se arrodilló en el suelo y le ofreció a Mikan su espalda- ¡Apresúrate! Te voy a cargar.
-Pero… peso mucho –dice Mikan un poco apenada- y si…
-¡Déjate de tonterías! –dice Natsume muy serio- Además, estoy acostumbrado a tu peso. He vivido soportando el dolor en mi espalda.
-¡Qué malo! –dice Mikan molesta.
Mikan se acomodó en la espalda de Natsume, no le molestaba estar en ella porque era muy calientita. Ni bien salió del hospital se acurrucó en la espalda de Natsume, este comenzó a sonreír. Aunque algo le incomodaba, miró a todos lados para saber si estaba. Sentía una presencia cerca, no sabía si era ella, pero debía estar despierta. No debía permitir que se acerque a Natsume y menos que lo bese. Sus ojos se iluminaron cuando vio una tienda al frente, en ella había muchas tortas y bocaditos. Comenzaba a sentir un leve paladar en su lengua, intentó jalar del cuello de la camisa a Natsume, este intentaba calmarla. De pronto Mikan dejó de insistir cuando miró a una chica salir de aquella tienda.
-¡Rival a la vista! ¡Rival a la vista! –grita Mikan señalando con el dedo a Meroko- ¡Rival a la vista!
-Esta tipa no entiende –dice Bori molesta. No le agradaba ver a Meroko por todos lados- Está comenzando a cansarme.
-Tal parece que va muy en serio con Natsume –dice Suki.
-¿Qué piensas hacer, Natsume? –pregunta Rui muy serio porque no le agradaba en absoluto Meroko.
Natsume se quedó sin palabras cuando miró a Meroko, ella se acercó lentamente a él. Sintió que Mikan le jalaba la chalina logrando que retroceda. Comenzaba a pensar que Mikan no estaba nada contenta con la presencia de Meroko y aunque le daba la razón porque unas veces lo había encontrado abrazado o apunto de besar a Meroko, pensaba que lo mejor era calmarse. Cuando Meroko estaba frente a él, le ignoró y siguió caminando, pero se detuvo cuando Meroko le cogió del brazo muy fuerte. Estaba por voltear a verla, pero Mikan inmediatamente le cubrió los ojos con unas vendas. Ahora no podía ver nada, todo estaba oscuro.
Meroko le miró muy seria a Mikan, comprendía muy bien lo que estaba haciendo, pero tampoco iba a quedarse cruzada de manos. Tenía miles de ideas, pero entre ellas había una que podía provocar a Mikan y hasta perdería el control. No perderá mucho tiempo en hacerlo, porque solo era el inicio.
-¿Sabías que Natsume y yo dormíamos juntos en una solo cama? –dice Meroko muy seria mientras miraba a Mikan- Natsume siempre me pedía dormir con él y no estoy mintiendo.
-No te creo –dice Mikan bajando inmediatamente de la espalda de Natsume. Realmente estaba molesta con lo que había dicho- No te creo en lo absoluto.
-Varias veces me llamaba mi amor –dice Meroko sonriendo- Claro está él me respetaba. A veces el acomodaba su brazo en mi cintura. ¿Conociste esa sensación?
-¡Natsume! ¡Dime que es mentira! –grita Mikan molesta, volteó a ver a Natsume y este guardó silencio. No podía creerlo, entonces Natsume había dormido con Meroko- Natsume…
-Yo no miento –dice Meroko muy seria. Empujó a Mikan con toda su fuerza y se acercó a Natsume, rozó con su mano la mejilla. Le quitó la venda de los ojos y le miró- Yo regresé por ti, pero no esperaba que muy pronto te olvidarías de mí.
-Aun duele mucho el estómago –dice Mikan comenzando a quejarse. Había estado mejor pero sentía un leve dolor cuando Meroko la empujó- Duele mucho.
Mikan no dejaba de quejarse, realmente le dolía mucho. Aunque lo que más le dolía era su corazón, no podía creer lo que escuchó. Tenía ganas de llorar, pero pensaba que si lo hacía estaría declarando su derrota. Intentó levantarse, pero le dolía mucho. Cuando estaba por caer, sintió unas rodillas cerca de sus piernas. Levantó la mirada y ahí estaba Micky, él la ayudó a levantarse y miró a Natsume muy serio. Mikan no entendía nada, pero ni bien se levantó, Micky le jaló del b razo y le abrazó sin decir nada. Ese abrazo fue algo inesperado, no entendía lo que Micky intentaba hacer. Miró a Natsume y este estaba echando chispas, esto comenzaba a agradarle.
Pueda que para Micky ese abrazo significaba mucho, pero para Misaki era doloroso. Sentía que cada pedazo de su corazón caía. Dejó salir unas lágrimas de sus ojos, no podía dejar de mirar a Micky. No podía más con este dolor, en serio no podía más. Sus lágrimas no cesaban y es que el dolor era tan intenso que no podía más. De pronto sintió una mano cerca de su brazo, volteó y miró a Bori, ella intentó consolarla, pero nada. Bajó la mirada, dio media vuelta y salió corriendo sin un rumbo fijo. Lo que más le dolía era que Micky aun no se daba cuenta de sus sentimientos, volteó para ver si Micky la estaba siguiendo, pero no sirvió de nada. Dio media vuelta y siguió corriendo.
-Misaki… -dice Bori muy triste. Lo único que esperaba era que no le pase nada porque últimamente las calles eran peligrosas. Miró a Micky y este no dejaba de abrazar a Mikan- Micky… ¡Eres un completo idiota!
-Si le pasa algo –dice Suki muy preocupada porque ya no veía a Misaki, no sabía dónde estaba.
-Esta calle es muy peligrosa –dice Rui muy serio. No le sorprendía di le pasa algo a Misaki. Cogió su celular y escribió un mensaje en él- Espero que no le pase nada.
Micky se apartó lentamente de Mikan, cogió su cintura delicadamente. Se acercó a Meroko muy serio y se dio con la sorpresa de que la había visto antes, pero no sabía en qué lugar. Sin embargo, ahora lo más importante era proteger a Mikan. No iba a permitir que una chica la lastime y menos Natsume, así que empezó a actuar. Jamás pensó que terminaría ayudando a Natsume, pero debía hacerlo para borrar la tristeza que tenía Mikan.
-Natsume, te lo advertí –dice Micky acercándose a Natsume, este se quedó sorprendido- ¿Conoces un hotel?
-¿Para qué lo quieres? –pregunta Natsume muy serio.
-Sabes lo que se hace en un hotel –dice Micky susurrando a Natsume en el oído. No pudo evitar sonreír cuando sentía que Natsume estaba por estallar- ¿O me equivoco? Esta noche Mikan va a ser completamente mía. Seguro mañana se olvidará de ti.
-Si te atreves a tocarla –dice Natsume bajando la mirada. No pudo controlar más su enojo, empujó a Micky y le propinó un puñete en la mejilla, luego en el estómago- ¡Si te atreves a tocarla, te mato! Hablo muy en serio.
-Chicos… ¡Paren, por favor! –dice Mikan intentando calmarlos.
-Si sabes lo que se hace en un hotel, entonces para qué me lo preguntas –dice Micky levantándose del suelo. Apenas y podía respirar, no pensaba que Natsume se enojaría tanto- Además yo también quiero divertirme con Mikan.
-Mikan no es como las demás chicas –dice Natsume molesto. Se acercó más de cerca de Micky, estaba por golpearlo cuando Micky lo esquivó- Antes de que vayas al hotel, te mato.
-¡Natsume! –grita Mikan intentando calmarlo, pero Natsume había perdido por completo el control- Micky… por favor, para.
-¡Espera, espera! –grita Micky desesperado. Intentaba esquivar los golpes de Natsume, pero cada vez era complicado. Intentaba calmar a Natsume, pero este había perdido el control- ¡Escúchame!
-Entonces… vámonos –dice Meroko sonriendo. Se acercó a Natsume y le cogió del brazo. Pensaba que Natsume iba a aceptar- Nosotros volveremos a dormir.
-¡Quítame de mi camino! –grita Natsume molesto. Realmente estaba furioso, empujó de Meroko con toda su fuerza. No le importó si Meroko salga lastimada- ¡Me estorbas! ¡Entiéndelo de una buena vez! ¡No me gustas! ¿Estás sorda?
-Pero… -dice Meroko sorprendida.
-¡Nada de peros! –grita Natsume molesto. No apartaba su mirada de Micky, estaba muy furioso. Solo imaginar que Micky estaría a solas con Mikan, el provocaba muchos celos- ¿Acaso no lo entiendes? Lo pasado ya fue y punto.
-Hasta que por fin –dice Micky sonriendo. Estaba por dar la vuelta cuando Natsume lo golpeó. Una vez más intentó esquivar los golpes de Natsume. No podía creer que aun no se calmaba- ¡Oye! ¡Escúchame!
-Me lo vas a pagar –dice Natsume acorralando a Micky, este intentó escapar pero Natsume le cogió del cuello. Realmente lo quería matar- Si vas a ir al hotel, llegaras muerto.
-Solo intentaba provocarte –dice Micky con el poco aliento que le quedaba- Era la única forma para proteger a Mikan.
-¿Qué? –pregunta Natsume confundido. Le soltó y Micky pudo respirar libremente- ¿De qué estás hablando?
-Si no dejabas las cosas en claro a Meroko, ella seguiría insistiendo –dice Micky muy serio. Por un momento pensó que Natsume lo iba a matar- ¡Cálmate! Sabes muy bien que nunca me aprovecharía de Mikan.
-Más te vale –dice Natsume intentando calmarse.
Natsume cayó al suelo agotado, realmente estaba tan enojado que por un momento se olvidó de sí mismo. Por un momento pensó que estaba por perder a Mikan, respiró varias veces y su furia estaba desapareciendo. Además por ningún motivo iba a permitir que alguien se aproveche de Mikan, porque si lo hacían, estaba seguro de que los mataría sea quien sea. Miró a Meroko y ella no estaba. Realmente estaba sorprendido de sí mismo porque incluso trató mal a Meroko, comenzaba a sentir un poco de culpa por haberla gritado y es que cuando se trataba de Mikan perdía por completo su paciencia. Miró a Micky y este intentaba recuperar el aire que le quedaba. No pudo evitar reírse cuando miró a Micky, este quería golpearlo, pero estaba cansado de pelear. Se levantó inmediatamente del suelo y se acercó a Mikan, ella estaba asustada de todo lo que había visto y escuchado. Quiso abrazarla, pero ella se alejó muy molesta. Miró a Mikan alejarse y de inmediato, sin siquiera dudarlo le jaló del brazo y le abrazó a la fuerza. Realmente no quería perderla y menos verla molesta.
-Lo que pasó con Meroko fue en el pasado –dice Natsume abrazando a Mikan- De verdad. Además solo dormimos, no pasó nada más.
-Ni modo voy a creerte –dice Mikan apartándose de Natsume, este bajó la mirada cuando vio a Mikan de espaldas. Volvió a voltear y comenzó a saltar de felicidad, esto sorprendió mucho a Natsume- ¡Le gritaste! ¡Le gritaste! ¡Le dijiste sus verdades a Meroko!
-¡Qué chica! –dice Natsume muy serio. Miró a Micky y este acababa de levantarse del suelo- Micky, gracias.
-Luego de haberme golpeado y por poco me matas… ¿quieres que te disculpe? –dice Micky muy serio. Aunque comprendía la reacción de Natsume porque sabía que él haría lo mismo- Bueno… solo por dijiste "Gracias".
-¡Qué bueno! Son amigos –dice Mikan muy contenta- ¡Son amigos!
-Yo no lo creo –dice Natsume muy serio- Yo no pienso ser amigo de este tipo.
-Yo tampoco pienso serlo –dice Micky esquivando por completo la mirada de Natsume.
-Por cierto… ¿te sigue doliendo el estómago? –dice Natsume mirando a Mikan. Aun seguía preocupado por ella- Porque…
-¡Qué tonto! Te lo creíste –dice Bori riéndose. Pensaba que Natsume se daría cuenta, pero al parecer era demasiado tonto- Para que lo sepas, Mikan es una buena actriz.
-Hasta yo me di cuenta –dice Suki sonriendo. Miró a Mikan con una sonrisa- ¡Bien hecho, Mikan!
-¡¿Por qué lo hiciste?! –dice Natsume molesto. Pensaba que Mikan realmente estaba mal porque la había visto quejarse, claro está saliendo del hospital- Sabes que…
-Natsume… -dice Mikan bajando la mirada- Lo siento.
-Cálmate –dice Micky muy serio- Mikan lo hizo porque estaba celosa de Meroko. Quería llamar tu atención.
-Eso es verdad –dice Mikan muy apenada. No quería que Natsume se moleste y cuando levantó la mirada, Natsume le acarició el cabello- Nat-su-me
-No lo vuelvas a hacer –dice Natsume muy serio. Realmente estaba feliz de que Mikan estuviera celosa, pero intentó ocultar su felicidad- Porque te mataría… ¡Tonta!
Una vez que los problemas se solucionaron, subieron a la limosina para ir rumbo al concierto. Habían perdido mucho tiempo en el hospital, pero afortunadamente Mikan estaba bien. El concierto salió increíble porque tanto Natsume como Mikan se esforzaron. Había veces en que Natsume molestaba a Mikan como era de costumbre, pero esta vez lo hizo sin verduras porque sabía que Mikan se enfermaría. No faltaban las discusiones que tenían e incluso se peleaban por el micrófono, esto llamó la atención del público porque no dejaban de reír. Cuando el concierto culminó, cada uno descansó un rato en los asientos. Sin embargo, una gran preocupación apareció cuando se dieron cuenta de que Misaki no había llegado.
-Misaki, ¿dónde está? –dice Micky muy preocupado- ¡¿Dónde está?!
-Verdaderamente eres un idiota –dice Bori molesta- Misaki salió corriendo cuando te vio abrazado a Mikan.
-¿Por qué razón lo hizo? –pregunta Micky confundido. No entendía por qué Misaki tomaba decisiones apresuradas- No había ningún motivo en especial para hacerlo.
-¿Eres idiota o te haces? –pregunta Natsume.
-¡Para con tus insultos! –grita Micky molesto. Se quitó el gorro y lo cogió con mucha fuerza- Voy a ir a buscarla.
-No entiendo nada –dice Mikan confundida- ¿Por qué llaman idiota a Micky?
-Lamentablemente eres mi novia –dice Natsume esquivando la mirada de Mikan, ella seguía confundida con todo esto- Mikan… Mikan…
Mikan quería golpear a Natsume, seguía sin entender lo que pasaba. Estaba muy preocupada por Misaki, esperaba que no le pase nada porque últimamente las calles son muy peligrosas. No se apartó por ningún instante de Natsume, este tampoco soltó su mano. Estaba por ir a buscar a Misaki con sus amigos cuando de pronto una llamada sorprendió a todos y es que el celular de Micky comenzó a timbrar sin parar. Miró a Micky , él realmente estaba preocupado por Misaki. No dejó de mirar a Micky porque sentía que algo malo estaba por suceder y sus sospechas resultaron ciertas cuando Micky dejó caer el gorro al suelo, su rostro lucía muy pálido.
-¿Qué pasó? –pregunta Rui muy serio.
-¡¿Qué pasó?! –grita Natsume- ¡No te quedes callado! ¡Responde!
- Secuestraron a Misaki –dice Micky sorprendido- Están pidiendo una gran recompensa.
-Misaki… -dice Bori muy triste- Más vale que no se atrevan a tocar a mi amiga.
-¡Vamos! –dice Mikan muy seria mientras miraba a sus amigos, estos asintieron con la cabeza, pero en el instante en que Mikan dio un paso, Natsume le cogió del brazo- ¿Qué pasa?
-Recién estás mejorándote del estómago –dice Natsume muy serio. No soltó por ningún motivo el brazo de Mikan, ella volteó y le miró muy seria. Conocía muy bien esa mirada, no podía hacer cambiar de opinión a Mikan- Está bien… vamos, pero no te apartes de mí.
Mikan estaba de acuerdo con sus amigos, pero cuando volteó, miró a Micky, este comenzó a correr a una velocidad impresionante. No dudó un instante y con todos sus amigos salieron corriendo detrás de él. No iba a permitir que lastimen a Misaki porque era una amiga muy valiosa para ella. Mientras corría, sacó su celular y marcó un número. Esperaba que le conteste porque necesitaba su ayuda, sabía que ella era experta en pelear y les ayudaría mucho su presencia. De pronto escuchó su voz y eso significó una gran alegría para ella porque le había extrañado mucho.
-¿Qué pasa? –pregunta Karin cogiendo su celular.
-Tenemos un gran problema –dice Mikan muy desesperada- Estamos en hong Kong. Misaki ha sido secuestrada.
-¿Misaki? –dice Karin con un tono de voz muy preocupado- Justo ahora estoy saliendo del aeropuerto. No te preocupes por la dirección. Desde mi celular te puedo encontrar.
-¡Eres increíble, Karin! –dice Mikan muy contenta- Por eso te quiero mucho, eres una gran amiga.
-En ningún momento he dicho que seremos amigas –dice Karin muy seria- Bueno… hoy tenía unas ganas de pelear, así que… para ser mi primer día… ¡Estoy de suerte!
-Nos encontramos ahí –dice Mikan muy contenta. Realmente estaba feliz de tener a una miga como Karin. Inmediatamente apagó su celular y siguió corriendo.
-Este es el último favor que te haré, Mikan –dice Karin muy seria. Apagó su celular y comenzó a correr a toda velocidad- Me gustaría ayudarte, pero no puedo más.
