Capítulo 8: Doing all right

Capítulo 37: There's an evil in the wizarding world

There's an evil in the wizarding world
And it is you.

The Dark Lord's Lament. Harry and the Potters.

-¡EN EL NOMBRE DE MERLÍN! ¡QUÉ MIERDA HACEN AQUÍ!

Y sí, estaban en problemas.

Los adultos no tuvieron más tiempo para replicar: en ese momento (gracias al grito de Sirius), los 40 mortífagos se habían dado cuenta de que los chicos habían entrado a la habitación y empezaron a tirarles hechizos de todos colores.

Los chicos no perdieron tiempo y devolvieron los hechizos, sin de dejar de discutir con sus adultos.

-¿Me quieren decir que mierda hacen acá?-preguntó Sirius a sus dos hijos, mientras evitaba un hechizo de tres mortífagos.

-Lo mismo que tú-dijeron los gemelos, peleando codo a codo, mientras se deshacían de un mortífago especialmente grande e idiota.

-Lourdes, ¿la frase "quédate dónde estás y a salvo", no te suena por casualidad?-preguntó con sarcasmo Remus, al tiempo que peleaba con dos mortífagos.

-No-dijo con un deje de ironía su hija, mientras ayudaba a Ginny a sacarse de encima al mortífago que habían derribado.

-¿Y a ti, Harry?-preguntó Dan, extrañadamente fuera de sí, mientras le pegaba puñetazos a un mortífago, olvidándose que era un mago-. ¡No seré tu padre pero deberías haberte quedado a salvo!

-¡Si la gente debería estar a salvo...-comenzó Harry, irritado, mientras le daba de lleno con un Expelliarmus en la espalda un mortífago que intentaba dañar a su novia-... Lucy y Tonks con sus embarazos no deberían estar aquí!

-¡Gracias por tu apoyo con la mujer, Harry!-exclamaron sarcásticamente Lucy y Tonks.

-¡Machista!-se unieron a la causa Lyra, Hermione, Ginny y Lourdes. Luna le sonrió con disculpa mientras derribaba otro mortífago.

-¿Podrían dejar sus líos para después que los matemos?-se quejó un mortífagos, que recibió no menos de quince Expelliarmus, para que luego todos continuaran con sus peleas personales.

-Está bien que ustedes cuatro estén locos-opinó Tonks, mientras le daba una patada en el orgullo (literalmente) a uno de los mortífagos-. Pero, ¿por qué debían traer a Ron, Hermione, Ginny, Alan, Luna y Neville?

-¡Ellos quisieron!-se justificaron Lourdes, Rigel, Lyra y Harry.

-¡Molly se va morir si se entera de esto...!-opinó Remus, claramente alterado.

-¡Que mi mamá no se entere!-rogaron Ron y Ginny.

-¡Ni mi abuela!-dijo Neville.

-A mí papá le daría igual. Sería una gran noticia para el Quisquilloso-dijo Luna, mientras copiaba lo que había hecho Tonks antes, solo que su cara detonaba mucho más dulzura.

-¿Qué es el Quisquilloso?-preguntaron casi todos.

-La revista que publica mi padre-dijo Luna cuando petrificó al mortífago que le había pegado.

-Ah-dijeron casi todos, volviendo a sus peleas.

Harry vio como habían progresado: al menos 25 mortífago estaban atados de cabeza a pies sin posibilidades de escapar. Sólo pensaba una cosa y era su objetivo: deshacerse de los mortífagos y encontrar a Lily.

Cuando por fin atraparon a todos los mortífagos, todos se sonrieron, preparados para lo que sea. El problema es que claramente nos esperaban que se escucharan aplausos tan escalofriantes que rompieran el silencio de la cueva.

Lord Voldemort estaba allí cargando a un bulto rosa que lloraba espantosamente: Lily.

Lord Voldemort estaba tal cual Harry lo recordaba en el pasado Junio: alto, tan flaco como un esqueleto, recubierto por una capa de piel cetrina y pálida como la de un vampiro, su cara sin nariz, su aspecto como de serpiente y sus ojos... algo que difícilmente olvidaría. El rojo irradiaba mucho odio.

Detrás de la malévola figura de Lord Voldemort, había una persona rechoncha y bajita con los ojos llorosos. A Harry lo invadió la ira: Wormtail era el causante de todos los problemas de Harry, empezando porque fue por él que sus padres murieron y que Sirius haya estado preso por trece años sin ser culpable.

-¡Suéltala, Voldemort!-gritó Dan, fuera de sus casillas.

-¡Cállate, Stone!-ordenó Voldemort con su voz fría y aguda, sin expresar sentimientos-. Ó me olvidaré que eres auror. Ó algo peor: ser padre-le espetó una risa fría que heló a casi todos.

Dan se contuvo a contestar otra cosa, no por el hecho de ser prudente, sino, porque Sirius lo tenía fuertemente sujetado con ayuda de Remus, quien le tapaba la boca.

-¿Para que la quieres?-preguntó Lourdes, con prontitud-. Es sólo un bebé.

-Sólo un bebé para ti, Lourdes Lupin. Vida eterna para mí-contestó Voldemort.

Lourdes se quedó con la boca abierta, como si no esperara que Voldemort supiera su nombre, pero Harry sabía que Voldemort siempre sabía cosas, como si pudiera leer la mente.

-¿Por qué?-esa pregunta la hizo Rigel.

-Por esto-dijo Voldemort, moviendo una mano. El tiempo se detuvo, como aquella vez que los espectros de los Potter le dieron la carta de Louren a Remus, aquella noche de Halloween en el cumpleaños de los gemelos.

Harry, Lourdes y los gemelos quedaron fuera de ese hechizo, al igual que sorpresivamente Alan.

-¿Qué?-preguntó Lyra, sorprendida.

-Supongo que los adultos les habrán contado la historia de los herederos-Voldemort hizo un ademán como si no lo importara-. Y dado que ahora vuelvo a tener un cuerpo decente, quiero terminar de recuperar mi poder... Y nada mejor que hacerlo en la caverna de uno de mis antepasados y con una niña sangre pura que me dará su sangre.

-¡Eso es horrible!-se escandalizó Lyra.

-No digas nada, pequeña Black-dijo Voldemort con un extraño tono que Harry no pudo identificar-. No me hagas matarte por abrir tu linda boquita... tengo otros planes para ti-Voldemort se había acercado peligrosamente al rostro de Lyra, pero ella lo miraba duramente sin vencer el contacto visual que tenía con él.

-Suelta a Lily-ordenó Lyra, conteniendo la cólera.

A respuesta Voldemort siguió observando con malicia a la pequeña, que se mantenía callada por el terror que tenía.

-Y ahora que saben mi plan. Mataré a los Potter, a Black chico y a la niña Lupin-dijo Voldemort apuntándolos.

-Sobre mi cadáver-apuntó Lyra, sabiendo que Voldemort no quería dañarla. Por lo menos no ahora.

-Muy valiente y estúpido, querida niña-opinó Voldemort-. Como todos los que están en Gryffindor. Deberías haberle hecho caso al Sombrero Loco y haber escogido Slytherin, como tu primito.

-Cállate-le espetó Lyra-. No sabes lo que dices.

-Claro que sé-dijo Voldemort con arrogancia-. Como sé, también, que tú no deberías haber nacido... ¿Crees que tus padres querían que nazcas? No, sólo fuiste un error de cálculo...

-Basta...-imploró Lyra con menos decisión que antes.

-Ly, no lo escuches...-comenzó Rigel, pero fue cortado por Voldemort.

-Él es el hijo perfecto para gente como Black y McKinnon... un tiro al aire, como fueron, son y serán por siempre... No, tú, un niñata engreída que cree que por tener visiones y perder el control de su magia se cree mejor que los demás...

-Lyra, no le hagas caso, lo hace...-Lourdes comenzó a hablar, pero Voldemort volvió a interrumpir.

-Y ella... quiso sacarte a tu novio... Eso está tan mal... Y la perdonaste y se hicieron amigas... ¿Pero, puedes confiar en alguien que sale con tu hermano por despecho?

-Basta...-pidió Lyra cerrando los ojos con dolor.

-Ly...-dijo Alan, casi sin palabras.

-¿Y qué me dices de Alan Potter, Lyra?-preguntó Voldemort maliciosamente-. ¿El hombre que fue muy egoísta en amarte y no decirle a su hermano que tú gustabas de él? Y lo peor: envidiar la novia de su otro hermano.

Harry no sabía a que quería llegar Voldemort con todo ese odio que le estaba haciendo pensar a Lyra, pero tenía miedo de lo que le pudiera pasar a Lyra.

-Por favor-pidió Lyra, aún sin abrir los ojos.

-Y tu novio... ¿Crees que realmente te ama? ¿Encima teniendo un montón de mujeres con las que engañarte? Lovegood, Lupin, Weasley, Granger... ¿Por qué elegiría a alguien que nadie ama?

-No, Ly, no le creas...-suplicó Harry, mientras su novia caía de rodillas, y con los ojos cerrados con fuerza, mientras lágrimas de color negro surcaban su hermoso rostro.

En ese momento, Lyra abrió los ojos que habían perdido su calidez y su color: eran completamente fríos y sin vida, de un color tan negro como el corazón de Voldemort.

-Ahora, querida Lyra-dijo Voldemort aún el mismo tono que Harry logró descifrar como seductor y malicioso-. Mata a tus seres queridos que te han traicionado. Cumple tu venganza.

Lyra sacó su varita y los miró con odio a cada uno. Los apuntó con la varita sin dudar ningún segundo.

¿Estaría todo perdido?