CAPITULO XXXV

Los dos se sentaron cómodos en el sillón de la sala de estar. Blaine tenía las dos manos de su marido con las suyas.

"No sé por dónde empezar" Dijo Blaine desviando la mirada hacia el piso.

"Por el principio" dijo Kurt como si fuera la cosa más obvia del mundo.

"Ok. Uhmmm… lo que Sebastian dijo, es cierto." Empezó Blaine, los ojos de Kurt se llenaron de lágrimas, pero no iba a decir nada, dejaría que Blaine hable primero.

"Cuando tu y yo rompimos, todo mi mundo se vino abajo. Tú no contestabas mis mensajes ni mis llamados y devolvías todos los regalos que te enviaba. Me sentía tan…solo y patético. Todo el mundo quería levantarme el ánimo, pero yo no los escuchaba, me sentía la peor persona del mundo. Incluso llegué a-a pensar en… su-suicidarme" Blaine dejó escapar una lágrima y Kurt puso su mano en la boca para ahogar un sollozo. "Pero en lugar de eso, fui a Scandals" Continuó contando Blaine.


Flashback 2012

Blaine estaba encerrado en su casa, castigado por bajar su rendimiento escolar. Cansado del encierro de su habitación, decidió que necesitaba tomar aire, asique se escapó por la ventana durante la noche. Tomó un taxi sin rumbo fijo, pero durante el camino pensó en Scandals.

Cuando llegó sacó su identificación falsa y entró como si nada, a pesar de ser muy diferente al hombre de la fotografía de la identificación. El lugar estaba un poco más vacío que de costumbre, solo unos pocos hombres bailando y otros pocos en la barra tomando algo. Pidió una cerveza y se dispuso a tomarla sentado en una banqueta. Un codo apoyado sobre la barra y con la otra mano empinaba la botella. Observaba todo a su alrededor tratando de distraer sus pensamientos: un hombre que parece un camionero besando a una drag queen vestida como Cher en una esquina, personas que parecen mucho más grande que él bailando en círculos en la pista de baile, y un hombre panzón que murmuraba para sí mismo a su lado en una banqueta.

Terminó su cerveza y se bajó de su asiento para dirigirse a la puerta de salida, era hora de volver a casa. Pero una mano se apoyó sobre su hombro.

"¿Dónde crees que vas?" Le susurró el dueño de la mano en el oído a Blaine.

"¿Sebastian?" Dijo cuando se dio vuelta y vio al chico. Sin decir nada más, Sebastian tomó la mano de Blaine y lo arrastró de vuelta a la barra. Sebastian guiñó un ojo al cantinero y sirvió dos copas de algo que Blaine no sabía que era. Brindaron antes de tomar un sorbo. La bebida quemaba la garganta de Blaine, nunca había tomado nada así, arrugó los ojos ante la sensación y Sebastian se rio.

"Y… ¿dónde está tu novio?" Preguntó Sebastian antes de tomar otro sorbo de su bebida, parecía que no causaba nada en él.

"Kurt está en… en…" Se aclaró la garganta, todavía sentía el fuego del trago. "Está en NY… y ya… ya no es mi novio."

"¿Problemas en el paraíso? Preguntó Sebastian con una sonrisa.

"Algo así" Respondió Blaine y tomó la última gota de su copa.

"Ven." Le dijo Sebastian arrastrándolo a la pista de baile. "Vamos a bailar".

Blaine se dejó llevar y comenzaron a bailar. Al principio separados el uno con el otro, pero luego Sebastian comenzó a aprovecharse del estado de Blaine para ir acercándose cada vez más a su cuerpo.

Blaine comenzó a sentirse mareado, la música sonaba en su cabeza como si estuvieran tocando una batería adentro. La vista se hizo borrosa y sus oídos se fueron tapando de apoco. Todo parecía ir en cámara lenta y sus piernas no le respondían. Esto no parecía una borrachera normal, él ya había experimentado esa sensación, pero esto era distinto.

De repente sintió unos brazos que lo tomaban por la cintura y apoyaban su espalda contra la pared. Sentía los brazos demasiado flojos para apartar el cuerpo que se venía encima. Los labios de la otra persona se apretaron contra los suyos y comenzaron a moverse en un beso grotesco y con gusto a alcohol. Sus ojos se abrieron de golpe y reaccionó, Sebastian estaba besándolo. Con toda la fuerza que pudo, empujó a Sebastian hacia atrás y salió tambaleándose del lugar. El aire fresco de la noche lo envolvió, y como pudo caminó hasta su casa. Los mareos y la sensación de malestar de apoco fueron disminuyendo y todo parecía más claro.

A pocas calles antes de llegar a su casa, dos hombres lo interceptaron y le robaron lo poco que llevaba encima. Pero no contentos con eso lo golpearon en el estómago y en la cabeza, y lo dejaron tirado al costado de la calle medio inconsciente. Luego de unos minutos, como pudo se levantó y siguió su camino. Ahora no solo le dolía el alma, le dolía el cuerpo.

Mientras caminaba pensaba en nunca decirle lo sucedido a nadie, mucho menos a Kurt. Lo mantendría en secreto, si alguna vez tenía la oportunidad de recuperar al amor de su vida y ese secreto se conocía, era probable que lo perdiera para siempre.


"¿Y nunca supiste lo que tenía esa bebida?" Preguntó Kurt secándose una lágrima de su rostro con el dorso de su mano.

"No. Pero supongo que no era nada bueno." Blaine dijo encogiéndose de hombros.

"Oh, Blaine. Lo siento mucho, siento mucho no haber creído en ti."

"Entonces… ¿me perdonas?" Preguntó Blaine haciendo ojos de cachorro.

Kurt suspiró. "Si, te perdono" Dijo con una sonrisa. Blaine se acercó para besarlo pero Kurt lo paró con una mano en su pecho. "Pero todavía sigo enojado" Dijo alejándose un poco de su marido.

"¿Hay algo que yo pueda hacer para que dejes de estar molesto conmigo?" Preguntó Blaine con voz seductora y acercándose a la boca de Kurt.

"Tendrá que hacer muchos méritos, señor" Kurt respondió achicando un poco más el espacio entre ellos.

Blaine se acercó y besó a Kurt en los labios cayendo encima de él sobre el sillón. Kurt envolvió sus brazos alrededor del cuello de su marido acariciando su nuca y atrayéndolo más para profundizar el beso.

"Te amo" Susurró Kurt cuando se separaron en busca de aire.

"Yo también te amo, Kurt" Blaine le dijo y se volvieron a besar.

El llanto de Lizzy los hizo separarse de nuevo. "Yo voy a atender a mi bebé, tu ordena pizza para cenar" Kurt dijo y golpeó el trasero de Blaine.

"Si, mi amor" Dijo Blaine y besó a su marido en los labios antes de pararse y dejarlo salir. Continuarían con lo que habían empezado más tarde.