37. SANGRE FRESCA
Pasaron varios días desde que Integra se entero de que estaba embarazada de Alucard, y la carta del nuevo rey no se hizo esperar.
Distinguida Lady Integra Fairbrook Wingates Hellsing.
Su majestad el rey ha sido informado sobre su supuesto embarazó, por lo que, como dicta el protocolo, debe citarse con él para explicarle lo sucedido y todos los detalles. Se le da libertad para venir con un acompañante, vampiro o no.
Tendrá que venir dentro de tres días al palacio real a las 7:00h sin falta.
Atentamente; Arturo Rosenberg, secretario personal de su Majestad el rey.
A Integra no le sorprendió en absoluto, se lo enseño a Alucard y a Ángelus y tampoco mostraron signo de sorpresa. Durante ese tiempo que paso hasta que recibieron la carta, Integra estuvo en cama por insistencia de Alucard, a pesar de que faltaba mucho para que naciera el bebe, así que tubo que resignarse y hacer lo que él le decía por su bien. Alucard siempre estaba junto a Integra, y Ángelus se ocupaba de lo demás en lugar de ella.
Integra dio enseguida la noticia a los demás, y todos quedaron sorprendidos pero contentos de ello, sobretodo Seras y Pip, incluso Lucius que no la conocía mucho se sorprendió del embarazo con un vampiro. En esos días hubo pocos avisos de vampiros o ghouls, solamente el aviso de un cadáver encontrado en un club nocturno del que pudo ocuparse Ángelus, mientras Seras y el resto del grupo se entrenaban mas para saber luchar mejor. Ángelus pudo ver que Sirius estaba mucho tiempo cerca de Yasmina últimamente, y ambos sonreían mutuamente, cosa que le hizo pensar que quizás pasaba algo entre ellos, pero no quiso sacar conclusiones, dejaría que Yasmina se lo dijera en persona.
Esa misma noche en que Integra recibió la carta del rey no hubo ningún aviso de ataques de vampiros, por lo que Integra pensó en darles un pequeño descanso a los vampiros de la Organización dejando que salieran a la ciudad esa noche. Ella estaba en su habitación junto a Alucard, con su vestido de dormir y medio tapada con la manta color chamela. Alucard también estaba tapado junto a ella, abrazándola con el brazo por detrás de los hombros, y ella apoyada en él, cómoda y relajada.
- Alucard, ¿Qué te parece si les dados a los chicos una noche libre para salir por la ciudad? - propuso ella girando la cabeza hacía él.
- ¿Quieres hacer eso? - pregunto Alucard curioso y un poco extrañado.
- Sí Alucard, han hecho mucho por Hellsing a pesar de todo lo que me ha pasado y ocurrido desde que volviste. - contestó ella. - Creo que se merecen una noche libre, y Ángelus podría ir con ellos.
- No creo que este para salidas nocturnas ahora Integra. - dedujo Alucard incomodo con eso. - Desde que decidió enfrentarse al fin con esos desgraciados y ser tu hijastra a estado…
- Alucard… - llamó Integra, llamando su atención de nuevo. - Se que ella necesita hacerlo para librarse de todo ese peso, pero quedándose aquí encerrada sin entretenerse un poco acabará volviéndose loca y insocial con el tiempo, intenta al menos convencerla de ir.
Alucard vio la mirada de Integra, una mirada que no podía resistir ni rechistar, llena de preocupación y pena, así que se resignó y decidió cumplir esa petición con una sonrisa de resignación.
- Esta bien, lo intentaré, pero no te prometo nada. - dijo él, apoyando sus labios sobre la cabeza de ella, besando su cabello.
- Gracias.
Mientras, en los sótanos de la mansión, Ángelus estaba en su habitación tomando su sangre a cucharas en un plato con aspecto pensativo y distante a lo demás. Cuando acabó de tomarla toda llena y satisfecha, se tumbó rendida en la cama con las manos detrás de su cabeza sobre la almohada suspirando por lo llena que estaba. Desde que decidió luchar contra su tío y Elizabeth, no había pasado nada serio, solo algunos ataques de vampiros novatos que no eran de ellos, o de ghouls descontrolados por alguna zona de Londres, o el caso de un cadáver desangrado y seco en un club de prostitutas.
Ella quería que ellos dieran su próxima jugada, para saber al menos donde estaban para estar preparada, pero no, nada sobre ellos desde que Integra fue a la clínica y supo que estaba embarazada, y eso la tenía frustrada y un tanto aburrida, ellos posiblemente estaban protegidos por una barrera creada por Radu como las otras veces en el pasado, y eso era muy molesto para ella. Estaba tan metida en sus pensamientos que se sobresalto un poco cuando llamaron a su puerta, sentándose en un segundo, rugiendo dentro de si sin oírse apenas, pero enseguida se calmo.
- ¿Quién es? - pregunto en alto.
- Somos Yasmina y Sirius, ¿podemos pasar ama? - pregunto la voz de Yasmina al otro lado de la puerta.
- ah, Claro. - dijo ella mas tranquila al saber eso.
Entonces la puerta se abrió, dejando paso a Yasmina con Sirius detrás suyo. Cerraron la puerta y Ángelus les pidió que se sentaran donde pudieran con un gesto de mano. Yasmina se sentó en la silla, mientras Sirius se apoyaba en la mesa, con los brazos cruzados y una pierna curvada detrás de la otra. Ángelus estuvo sentada en la cama, con las piernas cruzadas y las manos apoyadas en la cama mas atrás, apoyando su peso en ellas.
- ¿Ocurre algo chicos? - pregunto ella con amabilidad. - Os veo muy raros.
- Bueno… si. - contestó Yasmina algo sonrojada y cabizbaja.
Ángelus parpadeó un par de veces y inclinado un poco la cabeza disimulando confusión, cuando el realidad sabia que pasaba, solo que quiso que su hermana y amiga se lo dijera a la cara sin vergüenza. Yasmina se mantuvo callada y sonrojada, con las manos entrelazadas y temblorosas, Sirius la miró y puso una mano sobre el hombro de ella, animándola.
- Vera ama, - continuo Sirius en lugar de Yasmina, alzando el rostro hacia la vampira de negro. - queríamos comunicarle algo importante que…
- No es necesario, Sirius… - interrumpió Ángelus.
- ¿Eh? - exclamaron los dos confuso y mirándola.
- Ya lo se, mejor dicho, ya lo he notado. - dijo Ángelus con ironía y con los ojos cerrados. - Ya he notado lo vuestro, desde hace unos días.
Ante eso ambos quedaron sorprendidos, y Yasmina puso sus manos sobre su rostro sonrojado como un tomate, ocultándolo después con ellas. Entonces, Ángelus y Sirius cruzaron la miradas, directas y firmes, él pudo ver que ella no estaba enojada por lo suyo con Yasmina, que apenas había empezado, y ella no le vio signo de mal estar en saber que lo sabia de ante mano.
Ambos enseguida desviaron la mirada, y entonces Ángelus se puso en pie y camino hacia Yasmina, se hincó frente a ella y pidió con las manos que quitara las suyas de la cara para verla directamente. Yasmina aparto temblando las manos, sonrojada como nunca y dudo en mirarle a la cara a su ama.
- Yasmina… - llamo la vampira, cogiéndole la mano a la licántropa. - no tienes que sentir vergüenza, no estoy molesta ni enfadada por ello en absoluto.
Ángelus dijo eso último con sinceridad y amistad, dando a entender que estaba contenta con su relación con Sirius. Entonces, Yasmina apretó con firmeza la mano de la vampira, mientras ponía también la otra, alzando el rostro para mirarla a los ojos.
- ¿Esta segura de ello mi señora? - pregunto Yasmina insegura.
- Claro que sí, deja de preocuparte. - aseguro ella animándola.
- Es que… - empezó ella dubitativa de continuar, pero enseguida siguió. - Sirius me contó lo que paso entre vosotros, por eso…
- Aquello esta en el pasado Yasmina, y fue un momento en que no era yo, lo utilicé y me sigo arrepintiendo de ello, de verdad. - dijo, alzando la mirada hacia él, para después volver a mirarla a ella. - Tu me conoces, igual que mi padre Yasmina, entiende que no deseaba hacerle eso en realidad, pero paso.
- Lo sabia ama, cuando Sirius me lo contó, me pareció raro lo que hacía, pero después supe que era un momento de… ya sabe, haber salido del ataúd y todo eso.
- Exacto, por eso me porte como una ramera cualquiera. - se insulto la vampira con ironía.
- ¡No es verdad! Usted solo estaba asustada y desorientada por un mundo nuevo y desconocido para usted, por eso quiso unos compañeros de esta época para que la ayudarán ¿verdad?
- Si, creo que fue eso lo que quise hacer.
Con eso Yasmina estuvo tranquila, y se frotó la cara con las manos para calmarse de la vergüenza. Entonces, Ángelus se puso en pie, y su rostro parecía ahora serio y formal.
- Ahora que este asunto esta arreglado, quiero pasar a otro muy importante. - empezó ella con seriedad, llamando la atención de ambos. - El caso de las chicas extranjeras asesinas, donde están involucrados Radu, Bathory y esas tres, me haré cargo yo, y todos los demás en la que estén metidos.
- ¿En serio? - pregunto Yasmina sorprendida.
- Sí, yo Ángelus Drakul buscaré y destruiré a esos monstruos endemoniados, haciéndoles pagar no solo lo que me hicieron a mi, sino lo que han hecho a este país por orden de Lady Integra y su majestad el rey. - juro Ángelus con seguridad y firmeza.
Ambos quedaron asombrados por la decisión de la vampira, sin sombra de duda o miedo, solo decisión y valentía. Ante eso, Yasmina se puso en pie y hizo una reverencia delante de la vampira de negro sin vergüenza, mostrando con eso que estaba con Ángelus completamente, y ella sonrió por eso, viendo la gran lealtad que la licántropa le tenía como nunca hubo en alguien así, entonces Ángelus se giró a Sirius, que la miraba sorprendido, se mantuvo quieto pero firme ante ella cuando la tuvo frente a frente.
- Ahora que tengo este caso Sirius, mas que nunca, quiero que tu y tus hermanos os hagáis fuerte para esta misión, tendréis un papel muy importante como ya os dije en su momento. ¿entendido? - dijo ella con autoridad y control.
Sirius sabia con seguridad que esto no era una simple misión sino una venganza personal contra los vampiros nombrados, pero también supo que su ama quería vengar también la muerte de esas chica inocente, que las mataron sin razón alguna y de todas las demás personas asesinadas o convertidas por ellos. Por esa razón, decidió también ayudar a su ama.
- Sí ama, délo por hecho. - acató él con seriedad y obediencia. - Mis hermanos y yo nos haremos fuertes para esta misión por usted, lo juro.
Con eso Ángelus estuvo mas que satisfecha, mostrándole una sonrisa agradecida a Sirius. Justo en ese momento, alguien picó a la puerta y se abrió dando paso a Alucard. Yasmina como era costumbre se puso tensa y rígida al verlo, quedando recta y formal como una estatua por la presencia de su señor inmortal aunque no debiera hacerlo ya, pero era ya una costumbre. Sirius también se mantuvo firme, pero algo pasivo aunque fuera el padre de su ama.
Ángelus mostró una sonrisa de bienvenida a su padre, con una mirada y un gesto de cabeza les dijo a la pareja que los dejaran solos, ellos así lo hicieron, dando una pequeña reverencia al vampiro de melena negra y cerrando la puerta sin hacer ruido. Una vez solos, Ángelus le ofreció asiento a su padre, y él la acepto educadamente y ella se volvió a sentar en la cama, mirándolo de frente con una mirada amistosa.
- ¿Pasa algo padre que hayas venido a mi habitación? - pregunto ella animada y social.
- Nada que deba preocuparte hija tranquila. - aseguro él con tranquilidad. - Solo vine a hablar contigo.
- Muy bien, te escucho, ¿de que se trata? - pregunto ella, acomodándose en la cama, apoyando las manos sobre la cama como antes.
- Es sobre Integra, esta preocupada por ti. - informó él.
- ¿Preocupada por mi? - pregunto ella extrañada.
- Sí.
- Pues no entiendo por qué, estoy ahora bien, muy bien. - aseguro ella con un gesto de hombros.
- Ella cree que te tomas muy en serio esto de llevar el caso de Radu y Elizabeth, que deberías salir un poco por la ciudad para distraerte un poco. - explicó él, inclinándose hacia delante, apoyando los brazos sobre sus rodillas. - y yo también creo que deberías por una vez.
- Agradezco vuestra preocupación padre pero… estoy bien, perfectamente ahora que he decidido enfrentarme a ellos cuando llegue el momento. - insistió ella pasiva y despreocupada.
- Lo se, pero estos días no han hecho nada, solo ha habido avisos insignificantes de cadáveres o desapariciones repentinas, debes distraerte un poco con los demás. - dijo él insistiendo también. - Integra os dará esta noche libre para ir a divertiros en la ciudad, anímate y ve con ellos también.
- Padre, no se yo si… - dijo ella insegura de eso que le pedía.
- Debes despojarte un poco para aclarar la cabeza hija, te vendrá bien salir, confía en mi y en Integra vamos. - le animo él, haciendo un gesto con la cabeza hacia la puerta.
Ángelus entendió que él no desistiría hasta que ella aceptará ir a la ciudad con Seras y los demás, entendía que estuvieran preocupados por ella, pero no creía que fuera el momento oportuno para salir de marcha. Aunque debía admitir que él tenía razón en una cosa, ellos no hicieron nada en estos días para saber donde estaban ni que planean, por lo que esperar era inútil y una perdida de tiempo, quizás en la ciudad pasaría algo interesante, así que al final decidió acceder a su petición resignada pero agradecida de su preocupación.
- Esta bien, por que me lo pedís los dos, solo esta noche padre. - acepto ella suspirando resignada pero sonriendo.
- Ya veras como no te vas a arrepentir Ángelus, créeme. - aseguro él, apoyando la espalda en la silla.
- ¿Tan interesante es Londres? Cuando llegué aquí no vi mucha cosa interesante en el.
- Por que solo me buscabas a mi y a Integra Hellsing, por eso no viste la verdadera ciudad Londres, capital de Inglaterra.
Con eso, Alucard se puso en pie para marcharse, pero antes giro la cabeza hacia ella de nuevo, mirándola de arriba abajo.
- Será mejor que te pongas algo mas femenino y de esta época, sino la gente sabrá que eres en verdad. - aconsejo él con algo de burla. - Al menos algo mas festivo y juvenil.
- Yo me siento yo misma vistiendo de esta manera, no como una chica inocente y tonta. - se defendió ella con vacilación al ponerse en pie, poniendo los puños en cada lado de la cintura.
- Pero tendrás que ir mas civil, no como ahora. - corrigió él con una sonrisa divertida. - Como suelen ir las chicas de tu edad en estos tiempos…
Ángelus quiso replicarle eso, pero él desapareció antes de que pudiera, dejándola malhumorada y con las mejillas infladas por la humillación inocente, pero ella enseguida lo dejo correr y resignada empezó a buscar entre sus ropas algo mas normal que ponerse para ir a la ciudad con los demás, que en ese momento ya habrían recibido la misma noticia que ella, y lo afirmó cuando oyó revuelo en el pasillo, sonriendo con ironía.
- ¡OUHHHJOOOO! - Se oyó, era la voz de Lucius. - ¡Tenemos fiesta, tenemos fiesta esta misma noches!
- ¡Lucius haz el favor de no armar tanto alboroto ¿quieres? - se quejo Sirius detrás de él.
Ante todo eso, Ángelus no pudo evitar reírse en bajo un poco. En ese instante, mientras miraba en su armario picaron a su puerta con frenesí y ruido, y ella con calma y riendo aún fue a recibir al que picaba, en realidad eran todos los vampiros y Yasmina, que entraron cayendo al suelo de delante, ya que Ángelus al ver que se abalanzaban hacia ella ágilmente se aparto, poniendo una mano sobre sus labios para tapar su risa.
- ¡Ama!, ¿Sabe que nos ha dicho Lady Integra? - pregunto Lucius emocionado.
- Que nos ha dado la noche libre para ir a la ciudad y divertirnos ¿verdad? - acertó ella con ironía, caminando hacia el armario de nuevo.
- ¡Si! ¡Por fin podemos hacer lo que queramos por el trabajo que hemos tenido! ¡Hurra! - exclamó Pip, abrazando a Seras al ponerse en pie.
- ¡Pip por favor, cálmate un poco, no es la primera vez que tenemos una noche libre de misiones y trabajo! - recordó Seras sonrojada.
- Pero si la primera con todo el grupo y no por separado Mingonette. - corrigió él con su manera de vacilar.
Seras no pudo decir nada ante eso, ya que él tenía razón, era la primera vez con los nuevos vampiros y la licántropa que tenían una salida de descanso, y mas todos juntos como una familia, lo que ella quería. Ángelus desde su posición pudo mirar de reojo las tres parejas, Pip con Seras, Sirius con Yasmina, y Lucius con su hermano Marcus que estaban ambos solteros como ella, y sonrió en bajo sin saber por qué.
- ¿Usted también viene ama? - pregunto Sirius mientras abrazaba a Yasmina con el brazo pasando pos sus hombros.
Ante esa pregunta, todos miraron curiosos a Ángelus a la vez y esta no se giro, solo mostró una sonrisa con los ojos cerrados, como diciendo que eso era obvio pero no de mala manera.
- Mi padre e Integra insisten que debo salir de esta prisión por qué sino me volveré antisocial o algo así. - dijo ella, riendo en bajo irónicamente. - Pero para ser sincera nunca vi Londres en verdad, solo buscaba una cosa en concreto, por eso accedí ir con vosotros, ¿os parece bien a todos?
- Esa pregunta ofende querida madame. - confesó Pip con vacilación y con su acento francés. - Claro que puede venir con nosotros, cuanto mas mejor ¿no?
Todos asintieron con sinceridad, y Ángelus se giró a ellos con una sonrisa amistosa y agradecida. Enseguida todos salieron de la habitación para ir a las suyas propias y cambiarse de ropa. Una hora después, los chicos ya esperaban a las chicas en la puerta de la mansión, algo nerviosos ya por la espera por qué las chicas siempre tardaban mucho con eso de maquillarse y demás. En esas ocasiones no llevaban sus ropas de siempre, sino unas mas normales y que estaban de moda en Londres para salir de noche, por lo que pasarían desapercibidos entre los humanos.
La primera que apareció fue Ángelus, vestida de negro pero con ropas diferentes a las suyas habituales, masculina pero con toques femeninos atractivos, parecía madura pero sexual a su modo a pesar de ir como un hombre, pero el escote ya era llamativo para muchos incluso para los vampiros presentes. Justo detrás de ella venían Seras y Yasmina corriendo nerviosa y se disculparon con los chicos por la tardanza. A fuera les esperaba Charlie con el auto para llevarlos al centro si lo deseaban y ellos aceptaron con gusto, ya que, el coche en esa ocasión era una limusina lo bastante grande para todos ellos.
Por el camino, todos estuvieron servidos con sangre medica y otras bebidas humanas que podían tomar sin ningún problema. Estuvieron charlando y riendo por los chistes de Pip y alguno que otro de los tres hermanos, las chicas reían como nunca, sobretodo Ángelus, que nunca se había divertido tanto con gente desde hacia tiempo, puede que su padre tuviera razón con eso de salir con ellos y divertirse al menos esa noche.
Como si el tiempo pasará volando, ya habían llegado al centro de Londres, donde había mucha gente paseando entre bares y fiestas nocturnas. Charlie les dijo que cuando estuvieran satisfechos que lo llamaran que los vendría a buscar allí al instante y se fue dejándolos allí antes de que creará una caravana de coches pitando como locos. Al sentir el aire de la libertad y diversión, Lucius estiró los brazos y suspiró descansado en alto y contento.
- Madre mía, echaba de menos esto de salir a por chicas guapas… - confesó él a espaldas de todos. - ¿y bien, a dónde vamos para divertirnos?
- Aquí hay muchos club nocturnos y bares conocidos, podemos ir al que nos apetezca. - informó Seras animada.
Todos quedaron en silencio, pensando en adonde ir para empezar la noche. Mientras lo pensaban fueron paseando por la ciudad, observando las luces de la calle, dándole un toque hermoso a esa ciudad que había sufrido hace dos años una masacre sin igual, ahora parecía que había vuelta a la normalidad del día a día cotidiano, sin miedos ni preocupaciones, o al menos eso parecía a la vista de todos. Iba caminando, hasta que Ángelus le llamó la atención un cartel de un local privado que tenía al lado justo, uno que era enorme, con colores rojo y negro de neón muy birllantes.
Los demás se dieron cuenta de que Ángelus se paro y se giraron viendo que estaba observando algo con la cabeza alzada y una expresión curiosa. Fueron hacia ella y también vieron el cartel, lo leyeron pero no sabían que podía, estaba en otro idioma o eran unas palabras propias, pero al parecer solo Ángelus y Yasmina podían leerlo: Proaspete de sânge. Sirius pudo ver por las caras de ellas dos que sabían que ponía, pero pensó que era mala educación preguntarlo, eso después no le importo y fue hacia Yasmina para preguntarle.
- Yasmina, ¿sabes que pone hay? ¿qué idioma es? - pregunto él en susurro.
- Ah, pues… - empezó ella, dudando de decírselo. - Sí, tu también deberías saber que pone Sirius.
- ¿Eh?
- Es rumano… - contestó Ángelus con voz directa y sería. - "Proaspete de sânge" significa "Sangre fresca".
- ¿Qué?
Todos quedaron sorprendidos por la traducción, pero enseguida recordaron de que Ángelus era rumana como su padre y Yasmina, pero no entendieron por que le pusieron al local un nombre así estando en Londres Inglaterra donde el idioma era ingles, por lo que nadie entendería esas palabras al menos que fueran rumanos, a no ser que fuera por algún motivo en concreto. Mientras ellos pensaban todo eso, no se dieron cuenta de que Ángelus había ido hacía la entrada del local hasta que ella estuvo ya frente a los enormes y musculosos vigilantes.
Rápidamente fueron hacia ella para decirle que a lo mejor no era bueno intentar entrar, ya que, en las manos de uno de los vigilantes, aparté un cuaderno de cuero negro donde a lo mejor había la lista de invitados apuntados para que pudieran entrar, también llevaban nudillos dy hierro que se usaban para destrozar caras sin miramientos. Ángelus se mantuvo decidida a lo que hacía, y los demás excepto Yasmina se pusieron a temblar al ver a esos enormes vigilantes bajando la mirada para verla, ya que eran un poco mas altos.
- ¿Esta en la lista? - pregunto el del cuaderno con voz ronca y amenazante.
- Ama, - llamó Sirius con inquietud al acercarse a ella por detrás. - No creo que merezca la pena convencer a estos, mejor vámonos… - propuso él con insistencia. - Es imposible que este en su lista si nunca estuvo aquí…
- Ángelus Drakul. - nombró ella, ignorando las palabras de Sirius.
Entonces el vigilante empezó a buscar en su lista, y con una mirada a su compañero le dijo algo. Sirius viendo que no la hizo caso se temió lo peor, pero cuando el vigilante dejo la lista no se mostró agresivo ni enfadado, sino tranquilo y normal.
- Adelante señorita Ángelus. - accedió él abriendo la puerta para dejarla pasar a ella y a todos.
- Gracias caballero. - agradeció ella con amabilidad. - Quisiera que le dijeran al dueño que estoy aquí. - Pidió mirándolo.
- No será necesario señorita, el jefe sabrá al instante que esta aquí. - dijo el otro vigilante.
- Entendido, gracias.
Entonces, como si nada, ambos guardias abrieron la doble puerta para dejarlos pasar a todos que quedaron sorprendidos de verdad excepto Yasmina que sonrió irónicamente.
- ¿Por qué nos han dejado pasar? ¿Ángelus estaba en la lista? ¿Es que conoce al dueño de este sitio? - preguntaba Seras sorprendida.
- No tardaremos en saber las respuestas a eso Seras, ten paciencia. - aseguro Yasmina, dejando en confusión a la rubia.
Mientras, Ángelus entró con calma y naturalidad, sin signo de sorpresa en ella, con los demás detrás suyo desconfiados y alerta a todo a su alrededor, mirando ese lugar que al principio era oscuro. Una vez que pasaron el corto pasillo de la entrada, entraron en la gran sala principal, que dejo sorprendidos a todos menos a Ángelus.
- ¡uahhh! Es increíble. ¿Qué es este lugar? - pregunto asombrado Pip abriendo completamente su ojo derecho sano.
La sala estaba poco iluminada, pero había suficiente luz para que un humano normal pudiera ver a su alrededor si estaba acostumbrado a esos ambientes oscuros y festivos. Las paredes y los muebles eran de color negro con detalles rojos; los sofás de color negro cuero, bajos y cómodos a simple vista, formando una media esfera, con una mesa baja y pequeña de color blanco para poner los vasos y demás, o simplemente para apoyar las piernas con vacilación como hacían algunos ricos o jóvenes famosos en esos locales privados.
En la sala también había una barra de color negro brillante, al estilo casino con vinos y otras bebidas alcohólicas, también entretenimiento, bailarines femeninos y masculinos sobre un escenario circular metálico con una barra de metal vertical en medio, donde se cogía según el movimiento de baile que hacían, para entretener a los clientes solitarios o que iban en grupos femeninos o masculinos, recordaba a los club de prostitutas legales.
Pero lo que mas llamo la atención de todos, sobretodo de Seras y Pip, fue que, en algunas pareja en los sofás de cuero eran vampiros con humanos, mordiéndoles el cuello para beber su sangre sin parecer importarles que les vieran, incluso los bailarines eran vampiros por la forma veloz de algunos movimientos de baile. Eso demostraba que en verdad, eran un lugar exclusivo para vampiros y para humanos decididos a ofrecer su sangre para sentir placer o para morir sin mas.
- Este lugar es…
- En efecto, un local exclusivo para vampiros que se relacionan con humanos que los adoran… - contestó Yasmina viendo la expresión de todos.
Eso hizo que a Seras le hirviera la sangre y quiso detener esa locura, pero fue detenida por Ángelus cogida del brazo con fuerza. Seras no entendió por que la detuvo, pero enseguida pensó que quizás el hecho de interrumpir aquellos sería algo inadecuado allí, por lo que tuvo que resignarse a ello, apretando las manos y los dientes frustrada y molesta.
- Si existe este local es que es completamente legal, y dudo de que mueran estos humanos sin mas, debe haber algo mas en este lugar. - dijo Ángelus segura de sus palabras. - "Y tengo la desagradable sensación de que conozco al responsable de este lugar" - pensó ella encogiendo los ojos.
Justo cuando se quedaron parados al final del pasillo, uno de los camareros del local fue hacia ellos nada mas ver la vestimenta negra de Ángelus. El camarero a simple vista cuando estuvo frente a ella parecía un chico tímido y nervioso, por lo que se dedujo que quizás era un humano o quizás un vampiro recién creado por alguien del club.
- ¿Es usted Ángelus Drakul? L-La estábamos esperando con impaciencia, mi jefe me ha ordenado que los lleve a la sala VIP especial, reservada para todos ustedes. - dijo él siendo lo mas educado y respetuoso posible frente a Ángelus.
- ¿Tu jefe sabía que estaba en esta ciudad? - pregunto ella al camarero.
- ¿eh?
- Nada, guíanos a esa sala venga. - dijo ella ignorando su pregunta al momento.
Ángelus entendió de que ese chico no sabía nada, por lo que dejo que los llevará a esa sala VIP a esperar al dueño. Con nerviosismo el camarero les guió, pasaron entre la poca gente en la barra y legaron a una escalera espaciosa, cubierta con piel de color rojo oscuro. Donde había tanto parejas amorosas como hombre de negro con gafas de sol oscuras, como si vigilaran desde hay.
Subieron por ella hasta llegar al final donde en frente había una doble puerta negra con toques rojos y dorados, donde ponía "VIP" en color rojos con los alrededores dorados. El camarero abrió en par la puerta, y con una inclinación de lado les pidió pasar y acomodarse. Ángelus entró sin dudar con Yasmina a sus espaldas, los demás dudaron un poco pero enseguida entraron también, y cuando vieron la sala quedaron boquiabiertos y paralizados del asombro.
- ¡Que hermosa! - dijo Seras asombrada.
La sala era grandiosa, tanto como para que pudieran haber diez personas dentro de ella. Estaba bien decorada y servida con muebles cómodos y caros a simple vista, sofás rojos y negros, con una mesa baja roja mas claro, donde había varias bebidas que escoger y aperitivos que los vampiros no podían comer, pero Yasmina si.
Seras y los demás no dudaron en entrar emocionados y observar todo mas de cerca, mientras Ángelus y Yasmina estaba aún de espaldas a la puerta observando todo desde hay sin sentir asombro ni sorpresa, sino ironía. El camarero les aseguro de que estaban como en su casa, y al instante Sirius y sus hermanos junto a Pip se sentaron en trote al sofá y se sirvieron copas de lo que les apeteciera, mientras Seras observaba los cuadros que estaban allí colgados en todas las paredes antes de unirse a ellos.
- Si tienen paciencia enseguida se les traerá el "alimento". - dijo el camarero antes de irse.
- Espera un momento. - dijo Ángelus a espaldas de él, como voz que a un humano dejaba la piel de gallina con solo oírla, y eso paso con él.
- ¿S-Sí señorita? ¿P-Pasa algo? - pregunto él, girando la cabeza tembloroso e inquieto.
- Mejor no lo traiga aún, primero quiero que tu jefe venga a verme, tengo que hablar con él, ya por favor. - pidió ella, girando también la cabeza, mostrando una mirada amable, pero en el fondo era aterradora y amenazante, de toda una vampiresa de muchos años.
El camarero no replicó nada, y con una reverencia indicó que así lo haría y rápidamente se retiro cerrando la puerta en par. Ángelus se rió en bajo por ver que eso de asustar a los demás empezaba a funcionarle igual que a su padre, cada cosa a su tiempo. Mientras, Yasmina se sentó encima de una pierna de Sirius, uniéndose a la fiesta como Seras con Pip.
- eh ama, ¿por qué a rechazado "el alimento" que nos ofrecían? Estoy hambriento de ello. - se quejo Lucius tomando un trago de su copa.
- ¿Qué quieres decir Lucius? - pregunto Seras confusa y parpadeando, mirando a Ángelus que se acercó también al grupo. - ¿Qué significa "alimento"?
- Lo has visto antes Seras, se dice "alimento" a los humanos que se ofrecen voluntariamente a nosotros para que bebamos su sangre. - explicó Ángelus con seriedad pero con naturalidad.
- ¡¿Qué? ¿Eso es lo que ofrecen aquí? - exclamó ella poniéndose en pie de un brincó. - ¡¿Cómo es posible esto sin que nosotros lo supiéramos?
- Cálmate Seras, por eso lo he rechazado, antes quiero hablar con el dueño de este sitio. - dijo Ángelus sin alzar la voz para calmar a Seras.
- ¿Conoce al dueño ama? - pregunto Sirius curioso.
- Tengo la sensación de que sí. - contestó ella. - ¿Recuerdas la fiesta donde fui invitada en Hungría, Yasmina?
- Sí.
- Pues allí conocí a un viejo amigo de mi padre, que casualmente era ingles.
- ¿Cree usted que es el mismo vampiro que conoció entonces mi señora Ángelus? - pregunto Yasmina.
- ¿Quién sino pondría un cartel como ese en rumano cuando es ingles y viviendo el Inglaterra? - le pregunto la vampira con ironía y sonriendo.
- ¿Lo ha hecho para que usted viniera? - pregunto Sirius.
- Yo o mi padre, quién sabe, pero no creo que los vampiros mas conocidos sepan que él esta aún en Londres, vamos creo yo. - dedujo Ángelus pasiva.
Ángelus y los demás estuvieron bebiendo y charlando mientras esperaban al dueño del local, y Ángelus no tuvo que esperar mucho a la persona que deseaba ver. La puerta doble de la sala se abrió en par, dejando paso al camarero que estaba detrás de un hombre a simple vista joven. Al verlo Ángelus confirmó sus sospechas, pero se quedo muda al ver es aspecto del sujeto, no era el que ella esperaba pero si imagino que cambiaría su aspecto un poco.
Era uno joven, vestido completamente de negro, pareciendo un tío vacilante y peligroso. Tenía el pelo rubio platino de punk, como un roquero conocido, Ángelus pudo ver en una ceja de él una cicatriz antigua que nunca vio en él antes. También llevaba una chaqueta de cuero negro largo hasta los tobillos, parecido al de Ángelus, pero mas masculino. A simple vista para todos no parecía el dueño, sino un matón problemático y cholón, pero Ángelus sabía que era él completamente.
Al dar unos pasos para entrar en la sala, con el camarero detrás de él con la cabeza baja y quieto como una estatua, estuvo frente al grupo, y Ángelus se puso en pie para estar frente a él con una sonrisa amistosa, cosa que dejo confusos a la mayoría.
- Veo que sigue igual de joven y hermosa como siempre, Princesa Ángelus Drakul. - dijo él con una sonrisa sarcástica.
- Ha pasado mucho tiempo, y veo que has cambiado un poco tu estilo, William El Sanguinario. - dijo Ángelus con ironía y pasividad.
Al oír ese nombre, Sirius se puso en pie con los ojos como platos, sorprendido. Seras y los demás se giraron a él confusos ante esa reacción, Ángelus también, pero no se mostró sorprendida, sino que sonrió moviendo solo la comisura.
- ¿Sirius? - llamó Yasmina parpadeando un par de veces.
- El es… ¿Él es William, El Sanguinario de verdad? - pregunto Sirius sorprendido.
- Lo soy. - confirmó él. - Pero hace mucho ya que me despedí de ese nombre, ahora me hago llamar solamente Spike.
- Vaya, si que han cambiado cosas, no solo el vestuario amigo. - halagó Ángelus. - Entonces te pido que dejes de llamarme por mi titulo Spike, ahora solo soy Ángelus.
- Como quiera. - dijo él con una reverencia de cabeza. - ¿Y ellos? ¿Son tus siervos? - pregunto mirando por encima de ella, viendo sobretodo a Seras.
- Solo cuatro de ellos, los demás no. - dijo ella. - Te los presentaré.
Entonces ella se giró a ellos, y uno a uno los señalo mientras decía sus nombres.
- Ella es Yasmina, es una licántropa, mi amiga y hermana desde hace muchos años. - empezó ella.
- ¿Hermana? ¿A una criatura diferente de nosotros? - pregunto Spike sorprendido.
- Para mi eso no tiene importancia, y quisiera que la respetará como a mi y a mi padre.
- Claro, perdóneme. - se disculpo él.
Yasmina sonrió al ver como Ángelus la defendía de ese vampiro ingles, sonrojándose un poco también pero enseguida se le paso.
- Él es Sirius Balan, es sirviente mío junto a sus hermanos, Lucius y Marcus. - presentó ella, después señalo a los otros dos. - Y ellos dos son Seras Victoria y Pip Bernardote, ella fue convertida por mi padre, y él por ella misma poco tiempo después.
- Vaya, supe nada mas saber que estabas en Londres que tu padre seguía con vida, cuando todos pensaban que fue vencido por ese humano, Van Helsing ¿verdad?
- Sí, es una larga historia Spike, no entremos en eso ahora. - pidió Ángelus. - Me gustaría pasar al tema de los humanos sacrificados a los vampiros en este local.
Cuando ella dijo eso, lo dijo con un tono malhumorado y molesto y los demás lo notaron enseguida. Seras supo entonces que a Ángelus tampoco le molestaba ese tipo de cosas que su especie hacía por diversión y superioridad. Spike no mostró molestia por ello, sino que sonrió con ironía y bajando un momento la mirada como pensando un poco.
- ¿Desde cuando tienes este negoció Spike? - pregunto Ángelus, girando la cabeza a él.
- Querida Ángelus, no tienes por que estar tan molesta por esto, si quieres podemos ir a mi despacho a hablarlo, si quieres claro. - propuso él, con un gesto de amabilidad, señalando el camino.
- hum, esta bien. - accedió ella desafiante.
- Excelente, mientras, tus acompañantes pueden ir probando la especialidad de la casa, - dijo él juntando las manos. - Alonso…
El nombrado, que era el camarero de detrás suyo, se puso rápidamente al lado de él, se volvió de lado para tenerlo de cara con formalidad y respeto. Antes de que el vampiro ingles le dijera algo, Ángelus lo detuvo con la voz.
- Espera, no creo que sea conveniente Spike… - dijo ella desconfiada.
- Te puedo asegurar que a los humanos no les pasará nada aunque sean mordidos, te lo explicaré en privado, te lo prometo. - dijo él con seguridad.
Ángelus lo pensó durante unos segundos, y a decir verdad, tanto ella como a sus siervos, estaban sedientos de sangre, pero a ella le sabia mal que Yasmina tuviera que ver la manera en que los vampiros se alimentan de los humanos de nuevo, por eso la miró un segundo, Spike lo adivinó y sonrió con ironía.
- La licántropa no tiene por qué estar presente si no quiere Ángelus, si es eso lo que te preocupa. - le dijo él.
- Muchas cosas me preocupan Spike, demasiadas diría yo. - dijo ella, con un toque inquietante.
- Entiendo…
- No se preocupe mi señora Ángelus. - dijo Yasmina poniéndose de pie a espaldas de ella, que giró la cabeza a la licántropa. - yo estaré bien, este tranquila.
- Ya la has oído querida, no hay ningún problema en que se alimenten de humanos aquí, tengo un pequeño truco especial para ello que te lo explicaré e mi despacho. - aseguro él con calma.
Ángelus lo miró fijamente, viendo que sabía lo que decía con seguridad, y quería que ella confiará en él ante esto, cosa que lo pensó un poco. Si la Organización Hellsing se enteraba de esto, vendrían a buscarlo y matarlo sin dudar un instante por lo que le hacía a los humanos, pero si había un truco donde los humanos estaban a salvo y sin peligro alguno de que se conviertan en vampiros o ghouls, entonces no tenía que pasar nada o al menos eso pensaba la vampira morena. Finalmente, Ángelus accedió a acompañar a Spike a su despacho para hablar de ello en privado, y él sonrió contento de ello, sobretodo siendo ella en persona. Entonces, con un gesto le indicó al camarero que trajera el menú especial de la casa a los invitados y que la licántropa estuviera cómoda mientras estuviera al margen de la comida de vampiros, él con una reverencia así lo hizo acompañando a Yasmina a la sala de antes fue a hacer lo ordenado.
Sin que Spike se diera cuenta, Ángelus le indicó a Yasmina que vigilará a los vampiros de la sala principal, con un ademán la licántropa obedeció antes de desaparecer en la esquina del pasillo junto al joven. Mientras, Lucius hizo un gesto de triunfo, al saber que podría beber sangre humana al fin, los demás también estuvieron un poco contentos, ya que la sangre médica no les satisfacía como la sangre humana fresca recién salida del cuerpo, pero Seras se mostró molesta, aún así sabía que debía confiar en Ángelus, por lo menos un poco aunque fuera, era la hija de su amo al fin de cuentas.
Mientras tanto, Ángelus siguió a Spike por el pasillo idéntico al de antes hasta llegar a otra doble puerta pero que no llevaba ningún letrero llamativo esa vez, y cuando entró, se vio una sala mas pequeña, con un escritorio casi en medio de ella, con dos butacas en frente y una detrás pero mas elegante y de cuero negro. Se notaba que era su despacho por el montón de porquería y papeleo amontonado en rincones que él quiso ignorar por aburrimiento, y también por diferentes pósters fotográficos de algunas bailarinas de ese club que supo reconocer. Ese ambiente incomodo un poco a Ángelus, pero supo aguantarse.
- Po favor, póngase cómoda. - pidió él yendo a su silla. - Siéntase como en su casa Lady Drakul.
Ella sería lo hizo pero con dificultad, camino hacia una de la butacas, despacio y con elegancia se sentó, apoyando un codo sobre el guardabrazos, donde con la mano apoyó la mejilla, también cruzó las piernas, mostrando su elegancia rumana parecida a la de su padre Alucard.
- Veo que no pierde su elegancia mi señora. - halagó él al verla sentada así. - ¿Desea tomar un trago? - pregunto, señalando un armario donde seguramente tenía botella de varios licores, pero también de sangre, pero también imagino que tendría bolsas de sangre fresca.
- No, gracias luego tomaré. - dijo ella con seriedad. - ¿Podemos ir al grano?
Spike vio que la princesa no se andaba con rodeos como su padre, y no le sorprendió mucho. Él se acomodo en su silla, mostrando seguridad y calma.
- No hace falta que sea tan desconfiada conmigo Ángelus. - dijo él con aire apenado. - A diferencia de los aficionados que manchan nuestro nombre yo…
- No te hagas en despistado conmigo Spike, - interrumpió ella alzando la voz algo enfadada. - se te nota un montón en la cara que sabes mas de lo que se ve a simple vista. - dedujo ella algo molesta por la manera en que él se hacia el inocente.
- Ju, veo que al igual que su padre no se la puede engañar eh, - dijo él con vacilación. - Es verdad, hace tiempo que se, mejor dicho, desde siempre, que tu padre, al ser derrotado por Van Helsing, que trabaja para la Organización Hellsing, como esa pareja de vampiros que le sirven a él.
- También sabes que yo y mis siervos estamos en el desde hace poco, ¿verdad? - aceptó ella sin temor.
- Por supuesto, pero no se equivoque, la verdad es que no me molesta en absoluto que trabajen para esa humana descendiente de ese profesor, siguen siendo nuestros reyes querida, tiene todo el derecho de decidir que hacer con su vida eterna. - aseguró él con sinceridad. - ¿Por qué cree que nunca recibieron el aviso de un vampiro de mucho tiempo de existencia, solo de vampiros recién creados?
- Me sorprendes Spike, la verdad es que no llegué a conocerte mucho, solo cuando hablamos en esa fiesta en Hungría, pero tuve suficiente tiempo para eso.
- Eso es verdad, en cambio usted, era conocida por nuestra especie pero no por los humanos, era como una fantasma inmortal desconocida.
- Hubiera preferido no ser conocida por nadie, solo por mi padre, así no habría pasado lo que paso entonces.
Spike entendió que aquello que ella decía era lo que le paso hacía mas de cien años, cuando su padre fue derrotado por Van Helsing, y ella desapareció sin dejar rastro, sin saberse el cómo o el por qué de ello. Spike tenía la curiosidad de preguntarle de ello, pero lo pensó antes y supo enseguida que eso eran malos recuerdos para la princesa y que se enfadaría mas si se metía en su vida privada solamente por capricho suyo.
- ¿Cómo se te ocurrió tener un negoció así? - le pregunto ella, haciendo que volviera en si de sus pensamientos.
- Fue algo que apareció en mi mente de repente, después de aquel ataque de vampiros con traje de soldados nazis, masacrando casi a toda la ciudad. - contestó él para empezar.
- "Millenium…" - pensó Ángelus para si misma, reconociendo a esos soldados vampiros por la sangre de su padre en el cuerpo.
- Tiempo después, la ciudad se reconstruyó en poco tiempo asombrosamente, pero aún así muchas gente, tanto humanos como vampiros ingleses, se vieron aceptados por aquello, a los humanos por saber la existencia de los vampiros, pero la mayoría empezó a dejar de creer en eso, y a los vampiros casi por lo mismo, temiendo que los humanos les dieran caza de nuevo, aunque nunca hubieran matando a ninguno en su larga vida, pero también se enteraron de esa Organización vuestra, por eso nunca hubo ataques de vampiros ingleses, solo de vampiros convertidos por vampiros de fuera.
Ángelus escucho atenta lo que Spike explicaba, y todo tenía sentido, por ese motivo los ataques recibidos nunca fueron por vampiros convertidos por otros vampiros ingleses, sino de otros de fuera de la isla que desconocían de ellos. Viendo que Spike aún no había acabado de narrar, dejo que continuará.
- Por ese motivo, los vampiros ingleses dejaron de atacar a los humanos por miedo a esa organización, pero su sed es imposible controlarla cuando llevas cierto tiempo sin tomar, tu lo sabes eso supongo, ya que desde siempre has tomado sangre humana sacada directamente de los humanos ¿no?.
- No lo dudes.
- Pues entonces, conocí a un científico humano, que quizás podría ayudarme con eso, y entonces creó algo que era justo lo que buscaba. - hizo una pausa, mientras, abrió uno de los cajones de su escritorio, donde sacó un pequeño frasco con un liquido verde transparente.
- ¿Y eso qué es Spike? - pregunto ella extrañada y curiosa.
- Un suero especial para los humanos, aún no tengo nombre para esto pero todo a su tiempo. - contesto él. - Cuando se lo inyectas a un humano por la vena sanguínea, similar a una simple vacuna, en poco tiempo este humano es completamente inmune al excepto de la mordedura del vampiro. El excepto es permanente para el humano, por lo que el vampiro puede beber su sangre tanto como quiera, pero eso si, no debe tomar demasiada, por qué el humano puede morir desangrado como los demás, así que pueden morderlos tantas veces como quieran, nunca los convertirán en vampiros ni los mataran.
Ante esa explicación, Ángelus quedo sorprendida de que hubiera algo como eso ahora gracias a él, nunca se espero algo así de un tipo como él que no se mostraba preocupado por los humanos. Spike le dejo coger el frasco para verlo mejor, y ella lo observó por todos los ángulos, sorprendida del todo. A simple vista parecía el antídoto de cualquier otra cosa, no parecía una especie de barrera contra la mordedura y el veneno del vampiros.
- ¿Y esto no hace daño al vampiro que muerde al humano una vez vacunado? - pregunto ella curiosa.
- En absoluto, los humanos no tienen nada efectivo contra vampiros, ni medicinas, ni antídotos ni venenos. - aseguro él con la punta de los dedos juntas entre si frente suyo. - Solamente tienen el agua bendita, la estaca, a veces la verbena, la biblia, etc… pero no hay ninguna medicina que nos dañe.
- ¿Todos los humanos aquí lo tienen inyectado ya?
- Todos que estén interesados, los revisamos de arriba abajo, asegurando que no tengan nada en el cuerpo, enfermedad o infección en la sangre, entonces se les vacuna el suero, por supuesto todos son mayores de edad, no dejamos que entren menores aquí para ofrecerse, aunque sean deseosos.
- Estoy impresionada Spike, de verdad. No esperaba eso de un vampiro como tu que solo piensa en si mismo. - dijo ella, devolviéndole el frasco.
- Me halagas querida, solo quería ser mas civilizado como vosotros, no como esos animales que se hacen llamar vampiros decentes. - dijo él.
- Eso no justifica que esto que haces sea bueno Spike, si Hellsing llega a saber de esto… - advirtió ella con pesar.
- Se que me tienes confianza, pero te sugiero que lo pruebes por ti misma, si quieres puedo darte todos lo que necesites para dárselo a tu jefa y lo vea por si misma; la lista de humanos que tenemos hasta ahora, el documento del suero, todo. No tengo problema en ello, mientras sirva para convenceros.
Ángelus vio que Spike estaba seguro de lo que hacía, por lo que acepto lo que le ofrecía. Cuando acabaron de hablar, volvieron a la sala donde estaban sus compañeros, y ella vio que estaban servidos con un humano por vampiro, pero ningún humano había sido mordido aún, esperando a que Ángelus viniera. Al verla, Seras, que aún no había mordido a su humano, se puso en pie y fue rápidamente hacia ella.
- Ángelus, ¿qué le ha dicho sobre esto? - pregunto ella nerviosa. - ¿Hay algo mal en este lugar?
Ángelus tardó un poco en responder, moviendo entre sus dedos la carpeta donde estaba todo lo que le había ofrecido Spike.
- Puedes estar tranquila Seras, y todos vosotros también. Es seguro morder a los humanos aquí y beber su sangre, podéis hacerlo. - dijo ella finalmente.
Al oírla, Seras y los demás quedaron sorprendidos, pero Lucius no esperó, y mordió con deseo a su humana rubia como él. Los demás dudaron un poco, pero viendo el rostro tranquilo de Ángelus, al final también bebieron de sus humanos. A Ángelus también se le esperaba un humano, y con insistencia de Spike, lo probó, después de tomar un poco, esperó a ver como reaccionaba el humano, y era verdad, no pasaba nada solo sufría un poco de anemia por la perdida, pero nada mas.
- Puede estar ya tranquila Ángelus, siempre que deseen tomar sangre humana sin tener que condenar a un humano a la vida eterna, ya sabe donde ir. - dijo Spike, dejándolos solos en la sala. - Será siempre bienvenida aquí, y sin pagar nada por ser nuestra invitada VIP especial de por vida eterna.
Y así, ella y los demás estuvieron unas horas allí, charlando y bebiendo sangre a gusto, hasta que se hartaran. Quién mas lo disfruto fue Lucius, quién no solo bebía la sangre de la chica, sino que la seducía como loco, como si estuviera borracho por la sangre, cosa imposible, solo que después de tanto tiempo sin sangre humana hizo que lo celebrará como nunca.
Los demás también se divirtieron allí, charlando y charlando. Después Yasmina vino a la sala y se quedo allí también, sin parecer molestarle las escenas. Ángelus decidió que estarían allí una hora mas, después se marcharían de vuelta a la Mansión, los demás aceptaron esa orden, Lucius a regañadientes.
Mientras, en la mansión de Radu y Elizabeth, Gina estaba fuera en el balcón de su habitación, dejando que la brisa pasará por su rostro, moviendo su melena marrón oscura, observando con calma y tranquilidad la luna y las estrellas en el cielo despejado y oscuro. Detrás de ella, saliendo de las sombras de la habitación, traspasando el umbral de la puerta del balcón, apareció Elizabeth, con sangre en su comisura, que la limpió relamiéndola con gusto.
- Buenas noches madre. - saludo Gina de espaldas a ella.
- ¿No vas a comer algo hija mía? - pregunto la vampira, poniéndose justo detrás de ella, pegada. - Debes sentirte cansada al no haber bebido nada.
- Luego, cuando vaya a la ciudad a buscar alimento, antes de que vaya a amanecer. - dijo Gina con pasividad.
Elizabeth supo que su hija no estaba de humor esa noche, por lo que dejo de insistir y se puso al lado de ella, observando el cielo con ella, viendo que era en verdad hermosa esa noche, tanto que cierta persona que le vino a la mente.
- Pronto iré a verla. - dijo Gina de repente.
- ¿Qué dices hija?
- A ella, la persona que tanto deseáis tener tu y mi padre, a la que odio con todo mi ser oscuro y maldito… pronto la veré, para ver como será su rostro cuando me vea, el horror y sufrimiento… pero también quiero comprobar si es tan fuerte y poderosa como decís, tanto como yo, je.
Con eso, Elizabeth sonrió complaciente e impaciente mostrando los colmillos, y después, la abrazó de lado observando las estrellas con felicidad, desando que llegará ese momento que su hija decía, sentía curiosidad por ver como serían ellas dos enfrentándose cara a cara… y a muerte verdadera.
CONTINUARÁ...
