Un humilde capitulo para el día de hoy, espero sea de su agrado. Mil millones de gracias por sus comentarios. Se sienten como caricias, sinceramente. Besototote. Se las quiere.

Descargo: Glee no es mío. Pero si lo fuera haría que Dianna Agron fuera la nueva Spiderman, sólo por el simple hecho de verla en el traje de expandes azul y rojo saltando de edificio en edificio. Ya estoy flasheando mucho ¿no?

Capitulo 38: "Un verdadero Zoológico"

- Una de dos, o dejo de encontrar material prohibido o busco otra forma de destruirlo – Quinn había descubierto lo peligrosa que se ponía la tarea de eliminar todo rastro de la obsesión por las revistas y los videos de su novia cuando la última fogata que hizo casi se le sale de las manos. Una vez hecho el trabajo sucio tenía todas las intenciones de irse a la pileta, mejor dicho, quería tirarse bajo el sol durante un tiempo largo. Por más que no quisiera hacerlo tenía que darle la razón a su amiga, necesitaba un poco de color para lucir el vestido de la fiesta de mañana – Estúpida Santana y su idea de usar ropa blanca – se acordó de la latina apenas se disponía a elegir su malla. Se había comprado dos bikini, una blanca y una negra. Los dos colores con los que Rachel se perdía automáticamente – Vamos a ver Rachel Berry cuanto tiempo puedes seguir prestándole atención a tus cuatriciclos cuando me tengas así – La regla era muy clara… si Quinn quería atención, Quinn la tenía. Y esta no iba a ser la excepción, la rubia quería que su novia estuviera todo el tiempo arriba de ella, tocándola, mirándola, celándola, lo que sea con tal de tenerla para ella. Se podía decir que Quinn estaba antojada de su novia y cuando una mujer tiene un antojo es un pecado no saciarlo – Por ser el primer día, no voy a ser tan mala y me voy a poner el negro – hablaba con ella misma – No quiero que sufra tampoco – La rubia tenía claro que si Rachel descubría el color blanco es sus prendas interiores o en este caso en la malla, era muy probable que Quinn no saliera sana y salva de la situación.

- No creo que a mami Rach le guste que uses esa malla mamá – Beth aparecía sin aviso dentro de su habitación haciendo que su madre pegara un pequeño salto.

- ¡BETH! Me asustaste – le decía con una mano en le pecho – Además estoy segura de que si le va a gustar – Quinn lo tenía todo calculado - ¿Por qué dices que no? – no le iba a venir mal la opinión de su hija

- ¿Te acuerdas la vez que fuimos las tres a la plaza y un chico dijo algo sobre tu parte de atrás que no me quisieron decir? – le preguntó la niña

- Si me acuerdo pero que tiene que ver con…

- ¿Qué le pasó al chico? Volvió a preguntar

- Rachel le tiro un pelotazo en la cara – contestó Quinn – Aun así no entiendo que tiene que ver con mi malla – no lo quería ver

- Y cuando estábamos en la cola del cine apunto de entrar a ver Spiderman y un hombre te preguntó si eras soltera… ¿Qué le pasó al hombre? – cangurito preguntón.

- Rachel le tiró el pochoclo al piso y le volcó el vaso de gaseosa sobre la cabeza – iba entendiendo el punto de su hija.

- Y cuando el mozo de aquél restaurante te dejo un número de teléfono arriba de la mesa ¿Qué hizo? – Beth quería que su madre hiciera memoria.

- Casi lo hace despedir – como olvidar ese día

- Y cuando…

- YA YA… mira cariño – Quinn se agachó al nivel de su hija – Cuando tu seas grande vas a conocer a alguien que te va a traer loca – la niña la miraba con atención – Y vas a querer llamar la atención de esa persona… Como tú con Ella por ejemplo – la fotógrafa encontró la forma de explicarle - ¿Qué haces tú cuando quieres llamar la atención de alguno de tus amigovios? – Mal que le pesara a Quinn la niña tenía varios - ¿Qué haces cuando quieres que Ella te preste atención? – puntualizó.

- Nada – contestó simplemente

- ¿Cómo que nada? – no podía creer la sencillez de su hija.

- Mami Rach dice que nosotras nunca vamos a las damas… Las damas vienen a nosotras – recitó.

- ¿Con que eso dice? – Por supuesto que Rachel va a decir eso

- ¿Qué haces mamá? – la niña vio como su madre dejaba el bikini negro y agarraba el blanco.

- Vamos a ver quien viene a quien cariño – se metió al baño a cambiarse – Que la sufres la sufres morena – murmuró.

Cuando Quinn salió del baño vestida ya con su traje de baño vio a su hija sentada en la punta de su cama – Cangurín…

- No me digas así…

- Beth – corrigió - ¿Necesitas algo? – la presencia de su hija la estaba poniendo nerviosa.

- Sip… Quiero ir a trabajar con mamá en el cuatriciclo – le dijo

- Cariño sabes que a tu madre le va a encantar eso, no veo el problema – en verdad nadie lo veía

- No hay problema, sólo que… solo que quiero usar ropa como la que está usando ella – Rachel se había puesto su antiguo overol azul – y… ¿Crees que se va a enojar si me pongo uno de ella? – la morena tenía de varios tamaños.

Quinn no pudo evitar sonreír ante lo delicada que era su hija con la situación de su novia – Creo que la va a hacer muy feliz. Porque mientras yo me termino de cambiar, tú no lo vas a buscar y yo te ayudo a ponértelo – no terminó de decirlo que su hija ya había desaparecido – Bueno ahora somos tu y yo - le hablaba a su bikini – contra mi hija y un cuatriciclo – la batalla no iba a ser nada fácil – Por suerte tenemos refuerzos – se tocó sus pechos y se miró al espejo - ¡Pan comido! – Era más que evidente que Rachel iba a perder la batalla. Quinn se puso un vestido de día, agarró sus lentes de sol y ayudó a su hija a ponerse el pequeño overol. Le quedaba un poco corto de piernas pero no importaba - ¡Mírate! Eres una mini mecánica – le dijo entusiasmada - ¿Vamos? –le tendió la mano a su hija.

- Espero que nadie salga lastimado – le dijo Beth a su madre agarrándola de la mano. La pequeña aun recuerda la vez que Rachel le pegó a una pared.

Apenas pisaron el césped decidieron pasar primero por la pileta para que Beth les mostrara a sus tíos su nuevo conjunto. Al parecer Mike y Sam disfrutaban salpicando a las cuatro mujeres porque Quinn podía escuchar los gritos amenazadores de Santana hacia los chicos. Las cuatro chicas estaban acostadas cada una en sus respectivas reposeras. Las sillas apuntaban al garaje donde alejada de la piscina pero perfectamente visible estaba su novia. - ¡Mierda! – Quinn empezaba perdiendo la pelea – a medida que se acercaba a sus amigos podía ver más de cerca como Rachel le hacía un perfecto homenaje a una chica calendario. Producto del calor, al parecer, la morena se había bajado la ropa de trabajo y su parte superior sólo estaba cubierta por un top negro. Toda sudada y manchada con, lo que parecía ser grasa de la moto, Rachel estaba lista para una jodida sesión de fotos según el punto de vista de la artista. ¿Cómo alguien que usaba sólo un cochino trapo azul se podía ver tan condenadamente sexy?

Y la respuesta se la dieron sus amigas – ¡Demonios! Si tan solo pudiera ser esa moto para que el bomboncito me metiera mano – ninguna de las chicas se había dado cuenta de la presencia de las Fabray.

- Quince minutos más mirándola y me hago gay por Rachel – aseguró Tina

- Si tan sólo Quinn nos dejara tocar ese estómago – Mercedes no se quedaba atrás – dejaría de pensar que es una ilusión óptica – Obviamente la poca ropa de Rachel en su parte superior dejaba ver lo mejor de ella.

- ¡Que lo haga de nuevo! – Britt pedía algo y Rachel sin querer se lo concedía. La deportista se agachaba para mirar la parte inferior del cuatriciclo dejando a la vista de las chicas su segundo mejor atributo.

- Definitivamente me quedo con su trasero – cuadraditos versus cola. Al parecer la latina elegía lo segundo.

En ese momento Rachel destapaba una botella de agua y se la echaba desde la cabeza. Su novia era una jodida provocadora.

- ¡DIOS MIO! Si yo fuera gota de agua…– Este era el último comentario que Quinn iba a permitir

- ¿PUEDEN DEJAR DE MIRAR A MI NOVIA? – cual de las cuatro saltó más alto.

- ¡QUINN! – Dijeron a la vez

- Mira que eres jodida rubia hueca. Casi me matas de un susto… ¿Y tu de que te ríes ratita?... ¿Otra mecánica? – Santana ya se había dado cuenta del atuendo de su sobrina.

- Quiere trabajar con su madre – le explicó Quinn sin sacarle la vista a Rachel que ahora estaba metida debajo de la moto

- ¿Podemos seguir con la función? – alguien que le explique a Brittany que no está en el cine

- Beth dile a tu madre… - la fotógrafa se agacho y le dijo algo en el oído a su hija.

La pequeña salió corriendo tal cual paloma mensajera. Cuando llegó cerca de su madre, la morena pudo ver dos piecitos esperándola. Salió debajo del vehículo para encontrarse con su hija - ¿Te aburriste de la pileta can…? Pero mira que tenemos acá – Rachel le agarró la mano a su hija y le dio una vueltita - ¿A qué se debe este atuendo señorita bicho bolita?- ya se lo imaginaba

- Quiero ayudarte – le confesó

- ¿En serio? – la leyenda continua. La pequeña asintió con su cabecita – Pero te falta algo aun – le dijo

- ¿Qué? – Beth se miró de pies a cabeza

- Esto – Rachel le pasó su mano engrasada por la cara dejando un buena parte de ella manchada – ¡Ahora si! Ven que te enseño – Empezaban las clases de mecánica parece.

- Antes tengo que darte un mensaje de mamá – la pequeña señaló hacia la piscina.

Cuando la morena miró, vio como su novia estaba discutiendo, o eso creyó ella, con sus amigas – Dime bicho bolita.

- Rachel: súbete el overol – le informó tal cual lo hizo su madre

En la pileta Quinn trataba de hacerle entender a sus amigas que su novia no era la estrella de una puta película porno.

- ¡Mamá! – La paloma mensajera volvía – tengo un mensaje para ti – anunciaba

- A ver – a lo lejos vio a Rachel mirándolas

- Quinn: No quiero, tengo calor. Te amo - terminó

Beth volvía a correr en dirección a su más reciente madre y a escasos centímetros de llegar pegó un salto – Jajaja sabía que ibas a hacer eso – le dio Rachel atajándola - ¿Otro mensaje? – quería darle tiempo a la niña para que se recuperara de la corrida y del salto.

- Rachel: Esta sería tu tercera advertencia en la "lista del sillón" y tres advertencias equivalen a…

- Una noche en el sillón – la morena terminó el mensaje de Quinn y tragó saliva

- Tengo otro mensaje – le dijo Beth – Bomboncito: No le hagas caso a la amarga de tu novia, mientras menos ropa mejor – ya sabemos quien era el remitente.

- Dile a…

- Espera me falta uno – la interrumpió la niña – Rachie: nuestra habitación es la segunda de la derecha – Britt ofrecía alternativas.

Esta vez llegaba al grupo de la pileta, donde estaba su otra madre, caminando. La pequeña se estaba agotando. Miró a su madre y dijo – Quinn: Tú te lo pierdes. Te amo – esa sí que la rubia no la vio venir – San: Quinn definitivamente no es amarga. Espero me entiendas – Quinn giraba los ojos ante ese mensaje – Britt: Gracias por la oferta pero prefiero el sillón – fin de los mensajes.

La cara con la que llegó el bicho bolita hasta la morena no era la mejor. La estaban poniendo de mal humor – Rachel: te voy a dar una última oportunidad para que te subas el overol... Bomboncito: ¡Bien hecho!.. Rachie: Los pechos de Sanny son más cómodos que el sillón – la pequeña no había tomado ni aire. Directamente lo dijo todo de corrido.

Cuando Quinn vio que su hija volvía hacía ella y que su novia seguía semi desnuda supuso que el mensaje no era positivo - ¿Y ahora? – le preguntó a la mini rubia

- Amor: no te tengo miedo. Te amo. San: Lo sé. Britt: Aun sigo prefiriendo el sillón. – Informó – No quiero jugar más a esto – dijo la niña tirándose de panza en una de las reposeras.

Rachel siguió de cerca el trayecto de su hija sonriendo, desde que se fue quejándose por tener que llevar un mensaje más hasta que se tiró en la reposera – Vamos a ver cual será tu siguiente Carta Fabray – murmuró al mismo tiempo que veía como Quinn costeaba el borde de la pileta y se frenaba justo en una de las puntas - ¿Qué hace? – lo que Rachel no se esperó fue el póker de Reyes que puso su novia sobre la mesa. Cómo si fuera una puta escena de película, la artista había agarró el borde de su vestido y poco a poco lo fue subiendo dejando ver la parte de abajo de su diminuto bikini blanco – ¡DEMONIOS! ¡QUINN! ¡YA ME LOS ESTO SUBIENDO! – La morena pasaba sus brazos por las mangas de su ropa de trabajo - ¡QUINN! ¡MIRA! ¡YA ESTA! ¡ESTOY VESTIDA! – Subió el cierre de la ropa.

- ¡BUUUUUUU! – abuchearon desde la pileta

- ¡DOMINADA! – le gritó Santana.

- ¡MORMONAL! – le grito Beth que al parecer había adquirido un nuevo concepto, con error, pero nuevo al fin.

La rubia freno el vestido justo antes de que pasara por su cabeza. Miró a su chica y le hizo la sonrisa más maliciosa que Rachel había conocido hasta ahora. Y afuera Vestido…

- ¡FIUUUU FIUUU! – silbidos de Mike

- ¡CASATE CONMIGO FABRAY! – Este era Sam

- ¡QUE LORD TUGBIGTON VENDIGA LOS PECHOS DE QUINN! – Al parecer la bailarina tenía su propia Deidad.

- ¡HAZME TUYA! – Santana se unía a las provocaciones

- ¡TENGO HAMBRE! – Ante no decir nada Beth prefirió agregar algo.

Pamela Anderson corriendo con flotador en la mano hacía la playa era un poroto al lado de lo que Quinn iba a hacer. La rubia retrocedió varios pasos como tomando impulso y frenó para volver a mirar a su novia, la morena estaba exactamente paralizada en el mismo lugar que cuando Quinn la miró desafiante la primera vez. Y la rubia corrió, lentamente, pero corrió ante la atenta y penetrante mirada de su novia… ¡SPLASH!... Un 10 fue la puntuación del clavado que hizo. No salió a la superficie hasta tocar la otra punta de la piscina. Gracias a Dios por esos años en las Cheerios.

Salió a debajo del agua con una sonrisa triunfante. Definitivamente había ganado la batalla, la guerra y todo lo que se le ocurriera. Se apoyó en la pared y miró a sus amigos pero los encontró mirando hacia el frente de nuevo - ¡DIOS! – lo primero que pensó es que Rachel había osado volver a desnudarse, pero antes de poder asomarse algo saltaba por arriba de ella.

Ni lerda ni perezosa apenas vio el piletazo de su novia Rachel corrió hacia el agua y no dudó en meterse. Ese cuerpo le pertenecía.

- ¡EL AGUA! – Se quejaba Santana que ni siquiera se había metido a la pileta. Por lo visto la deportista no había perdido tiempo en sacarse la ropa.

A la morena poco le importaron las protestas, localizó el par de ojos verdes que la estaban mirando y hacía allá fue.

- Ni se te ocurra acercarte – Quinn iba a jugar a la difícil. Salpicó a su novia tratando de detenerla, pero la morena a la fiel imitación de Terminator siguió avanzando sin sacar la vista de su objetivo – Rachel – esta vez la salpicó con todas sus fuerzas – te lo advierto. El sillón va a ser tu cama durante todos los días – Apenas llegó la frenó con sus brazos.

Rachel esta vez no estaba jugando, agarró los brazos de su novia y los subió arriba de su cabeza sosteniéndolos fuertemente en ese lugar – No voy a necesitar una cama para hacer lo que quiero hacer – le dijo sin dejar de mirarla a los ojos. Quinn seguía forcejeando, pero evidentemente la morena era más fuerte - ¿Tienes idea de lo que acabas de hacer? ¿Tienes idea lo jodidamente sexy que eres? – Preguntó – Así duerma en el sillón trecientas noches más, tu de esta pileta no sales hasta que yo lo permita ¿Lo oyes? – Quinn no podía distinguir los tres colores que caracterizaban los ojos de su chica, ahora mismo parecían de un rojo intenso.

- No te tengo miedo Berry – Pero debería. La deportista agarró ambas manos de su novia con la mano izquierda de ella y sin dejar pasar más tiempo atacó la boca de su novia con un beso para nada sutil.

- Creo que es mejor que llevemos a Beth a comer algo – Mercedes fue la primera en darse cuenta de la tensión sexual.

- ¿En lo mejor de la película? – la bailarina en su mundo.

- Vamos cariño. Después de todo el bomboncito ya manchó el agua – Santana sabía que era hora de tocar retirada. El grupo fue desalojando el lugar uno por uno.

Cuando Rachel soltó los brazos de Quinn, la fotógrafa aprovecho y bajó el cierre de la ropa de su novia - ¡Sácatelo! – ordenó. Y sin tener las fuerzas para desobedecer a su reina, la morena sacó de la pileta el overol – Escúchame bien morena – Quinn agarró la cara de su chica – no quiero juegos, no quiero provocaciones, no quiero interrupciones, sólo quiero que de una puta vez entres en MIIIIIIII – sus deseos eran órdenes.

- ¿Así? – Rachel ya lo había echo. Espero a que la Rubia se acomodara y luego empezó a mover su mano. Su otra mano ya estaba haciendo de las suyas con uno de los pezones de la rubia – No te das una idea de lo bien que se siente… de lo mucho…DIOS… de lo mucho que me gustas tenerte así… a mis disposición – Mientras sus dedos seguían tocando todos los botones justos, su boca dejaba rastros por doquier.

- ¡HAZLO CON GANAS! – Quinn necesitaba más. Y Lo que pide lo tiene. Rachel agregó más –Mmm… ¡Eso!… ahí… ¡DIOS RACHEL! – Quinn no pudo sostenerse más, dejó que su morena aguantara su cuerpo – Fal…falta…poco – murmuró apretando los dientes.

- Un poco más – pidió la morena.

- Ufff… no…creo… que que pue…da – Entre los viajes de su novia y las interrupciones Quinn no podía aguantar más. Aun así trató, con sus manos se aferró fuerte a la espalda de Rachel mientras reprimía sus gritos mordiendo el hombro de la mujer que estaba apunto de darle un nuevo orgasmo

Mientras tanto en la cocina

- ¿Qué fue eso? – Beth escuchó un fuerte grito

Todos sus tíos se miraron entre si – Debe ser un animal salvaje – lo primero que le pasó a Mike por la mente.

- ¿En serio? – Eso no espantaba a Beth para nada - ¿Un tigre? ¿Un León? ¿Qué? ¿Qué? – por supuesto que siendo hija de Quinn Fabray va a querer saber cual era el jodido animal.

Miraron a Mike para que los sacara del lío que los metió – Pues a mi me pareció un oso – Dentro de todo era el más probable.

- Sanny – Britt se acercaba al oido de su futura mujer – ¿Acaso el oso acaba de tener un orgasmo? – la bailarina había identificado perfectamente el origen del grito.

- Si Britt – afirmo su amiga – el oso la pasa estupendo mientras nosotras tenemos que responder los millones de preguntas que hace el osezno – Evidentemente Santana quería estar en el lugar del oso.

- ¡Voy a ver! – la pequeña se bajó se su silla

- ¡Tu no vas a ningún lado! – Santana alcanzó a agarrarla – Haber si te ataca el oso – la originalidad era algo pendiente en el grupo.

- ¿Y si ataca a mis mamás? – la niña se preocupaba

- ¿Quién va atacar a quien? – Quinn entraba a la cocina tambaleando.

- ¡MAMA! HAY UN OSO CERCA DE AQUÍ – vieron esas cosas que te dicen de chico y después cuando uno es grande dice "como no me di cuenta", bueno este es el caso ejemplo.

- ¿Un oso? – Quinn no entendía nada.

- Bueno eso creemos por EL RUIDO que escuchamos – le remarcó Tina

La rubia de color tomate por favor que hable – Eeeee... – Si la traga la tierra ahora es un buen momento.

- Tenemos que decirle a Mami Rach – la niña intentó irse de nuevo. Nada cobarde el Cangurín.

- Tu te quedas aquí – la volvió a frenar Santana

- No te preocupes cariño… ahora le digo… pero antes necesito que me pasen el botiquín – Quinn señalaba una puerta cerca de Sam. El chico se levantó a buscarlo

- ¿Acaso el oso atacó a Rachel? – le preguntó en voz baja la latina a su ex capitana.

- Le dejó marcada un garra – se refería al rasguño de sus uñas en la espalda de la morena - Y le clavó los dientes en el hombro – Peligroso el oso che.

- Ahora vengo – Quinn se fue a hacer de enfermera una vez más

- ¡Voy contigo! – insistió la niña

- ¡QUE TE QUEDAS CONMIGO! – otra vez Santana se lo impedía.

- Bueno al menos ahora sabemos quien gana entre el oso y la bestia ¿No? – Concluyeron

- Sanny – nuevamente la bailarina se acercaba a su novia.

- Dime cariño – la autorizó

- Tengo unas ganas de jugar al zoológico – repito… Britt y "su mundo".