"Lealtad"
"…te ves terrible", el General de Brigada Mustang alzó una ceja mirando el rostro preocupado de Riza, "No debiste haber venido hoy"
"Fueron órdenes", le contestó él un tanto irritado, no era la primera persona que se lo decía, "No tenía opción"
"Pudiste reportarte como enfermo y lo sabes", le dijo ella frunciendo el ceño, "Puede que estés curado, pero necesitas tiempo para recuperarte"
Havoc apagó el cigarro y volteó a ver a Roy, "Riza tiene razón, ¿sabes?"
El hombre rolló sus ojos y se cruzó de brazos, "Bueno, ya estoy aquí, si me llego a sentir mal se los haré saber", les dio terminantemente haciéndoles saber que realmente no diría nada, por lo que Riza suspiró.
"Ahora sé por qué Edward-Kun es tan terco"
Roy la miró con los ojos entrecerrados, pero simplemente abrió una carpeta para comenzar a leer unos documentos mientras Riza y Havoc se miraban uno al otro y asentían.
"Ni piensen que me estarán vigilando todo el día"
Havoc dio un gruñido, "No nos dejas otra opción, jefe"
El General de Brigada no dijo nada más y volteó de nuevo hacia el documento y fijaba su vista él. Riza entonces se dio la media vuelta y caminó hacia la puerta para traer aún más papeles que debía revisar, sin embargo, ésta se abrió repentinamente y dos oficiales aparecieron en ella.
"General de Brigada Roy Mustang, Teniente Primera Riza Hawkeye, Teniente Segundo Jean Havoc, tenemos órdenes de arrestarlos"
Los tres dieron un respingo y abrieron los ojos como platos al tiempo que Roy se ponía de pie y azotaba las manos en el escritorio, "¡¿De qué están hablando?!"
Uno de los oficiales pareció tragar saliva y dio un paso enfrente, "Señor, por favor no se resista, son órdenes directas de los Generales, tenemos que obedecer"
Un silencio denso se hizo presente en la habitación mientras que Roy, Riza y Havoc se veían entre sí confundidos, "Deben decirme qué está pasando", les dijo el pelinegro caminando hacia ellos.
"No lo sabemos, señor. Solamente nos dieron la orden"
El hombre se detuvo ante ellos mirándolos casi en shock, pero si eran órdenes directas, era mejor obedecer y pedir explicaciones después para no meter en problemas a los oficiales. Riza y Havoc entendieron inmediatamente la mirada de Roy, por lo que ambos se acercaron y los hombres los esposaron por la espalda. Roy no tenía idea de qué estaba pasando, lo único que sabía era que lo iba a descubrir el por qué y pronto.
……..
Los dos chicos siguieron bajando escaleras por el atajo en el cual apenas había iluminación y solo se escuchaban sus pasos y sus agitadas respiraciones, el rubio sin soltar el brazo de Al. Edward intentaba analizar lo que acababa de suceder y casi se golpeaba a sí mismo por no haberlo evitado...Raven era muchas veces más preferible que Kimbley.
Ed dio un respingo y frunció el ceño, por lo que apresuró el paso hasta que ambos llegaron a lo que parecía ser otra entrada al atajo escondido en el cuartel, por lo que se dirigió hacia allá. Respirando agitadamente, soltó el brazo del chico y se acercó a la pared transmutando rápidamente un pequeño hoyo por el cual pudiera asomarse; era el baño de hombres.
El chico entonces volteó a ver a Al y notó que se había dejado caer al suelo con una mirada perdida, por lo que se acercó a él y lo tomó de los brazos como Roy lo solía hacer con él.
"Al…", mumuró el chico sin saber qué decirle. No importaba que tan bastardo hubiera sido Raven, era el padre de su amigo.
"Otoosan…"
"…L-Lo siento mucho"
Alphonse entonces pestañeó y volteó a ver a Ed, "Otoosan…yo sabía que no me quería como sus otros hijos, pero…"
Ed se le quedó viendo totalmente mudo. Ahora si no tenía idea qué podía decirle al chico para hacerlo sentir mejor, seguramente no habría palabras para hacer que olvidara que su propio padre le había apuntado con un arma.
"…Seguramente reaccionó sin pensar y fue lo primero que se l-"
El rubio guardó silencio al ver que el chico había comenzado a llorar. Demonios, de verdad como odiaba ver a la gente llorar…
"Yo s-sabía que no era su pr-preferido por no ser su hi-hijo, p-ero aún así", dijo entre lágrimas cubriéndose el rostro al tiempo que Ed hacia que recargase su frente en su hombro y lo abrazaba sintiendo como el estómago se le retorcía al escuchar sus gemidos.
"¿No eras su hijo?"
Al negó con la cabeza suavemente, "No, yo era su hijastro"
Edward entonces guardó silencio y dejó que el chico llorase por un momento, pero sabía que tenía que hacer algo ya que había escuchado la última orden de Kimbley de arrestar a alguien y sabía que eso no podía ser nada bueno, por lo que tomó al chico de nuevo de los hombros y lo separó de él suavemente.
"Al, espérame aquí. Tengo que salir a ver qué está pasando", el chico solamente bajó la mirada y asintió en resignación, "Bajo ninguna circunstancia salgas de aquí, yo volveré, te lo prometo"
Alphonse entonces lo miró por un momento y volvió a asentir, esta vez un poco más seguro. Ed entonces se puso de pie y rápidamente transmutó un hoyo en la pared para entrar al cuartel y devolverla a su estado original. Se asomó por la puerta del baño y casi brincó del susto al ver tantos oficiales en el pasillo…¿qué estaba pasando?
No tardó mucho al averiguarlo cuando notó que algunos oficiales y Coroneles estaban esposados y se los estaban llevando…¿Estaban arrestando a todos en masa? Sin detenerse a pensarlo mucho, pensó cómo podría salir de ahí sin ser detectado, ya que seguramente tendrían una orden contra él también.
Rápidamente tuvo una idea y abrió la llave del lavabo esperando a que se llenase un poco. Se soltó el cabello y puso las puntas dentro para juntar sus manos y tocar el agua. Su cabello se tornó color negro, por lo que se puso algo de agua en sus cejas y las transmutó también para no dejar evidencia de que alguna vez fue rubio. Se agarró el pelo de tal forma que pareciese que lo tenía corto y se asomó por la puerta para ver si no le faltaba otro detalle.
Notó que los oficiales que estaban arrestando alos demás, tenían un pedazo de tela roja atada en el brazo, por lo que rápidamente transmutó una usando papel y salió del baño intentando no correr para no llamar la atención.
Afortunadamente su disfraz dio resultado y el chico pasó desapercibido, por lo que caminó rápidamente hacia la oficina de su padre deseando que aún no hubiesen llegado con él, pero sus esperanzas se desvanecieron cuando vio que él, Havoc y Riza estaban siendo esposados. Estuvo a punto de transmutar su automail en una cuchilla para amenazar a los oficiales, pero Roy lo vio en ese momento y negó con la cabeza.
Ed lo miró fijamente por un momento apretando los dientes, pero el hombre volvió a mover la cabeza indicándole que no lo hiciera. El chico golpeó la palma de su mano con su puño y corrió para evitar que los oficiales lo vieran y bajó las escaleras con rapidez hacia la oficina de Hughes.
Cuando llegó, vio con alivio que el hombre estaba firmando documentos sin enterarse de qué estaba pasando afuera, por lo que juntó sus manos y tocó el piso para transmutar unas esposas y entró captando la atención de Hughes.
"Coronel Maes Hughes, tengo órdenes de arrestarlo", el hombre lo miró con los ojos como platos, pero inmediatamente reconoció los ojos de Ed y alzó una ceja confundido, "Le pido que no se resista para no usar la fuerza"
El hombre se puso de pie y se acercó a Ed posicionando sus manos en su espalda para que el chico le pusiese las esposas. En ese momento, un oficial entró en la oficina, pero se detuvo al ver la escena, por lo que se dio la media vuelta y salió. Edward suspiró aliviado y empujó a Hughes para que caminara.
Ambos se dirigieron en silencio hacia el baño de hombres, el chico saludando a algunos de sus "aliados" mientras Hughes fruncía el ceño, ¿qué rayos estaba pasando ahora? Cuando por fin entraron al lugar, Edward rápidamente transmutó la pared y entraron al atajo.
"Ed, ¿qué está pasando?", le preguntó el hombre mientras el chico transmutaba la pared y se le acercaba para quitarle las esposas.
Edward miró de reojo a Al y vio que el chico seguía en el suelo con las rodillas en el pecho y rodeadas con sus brazos mientras escondía su cabeza en el hueco, "Kimbley mató a Raven", le dijo simplemente notando como el chico dio un respingo, pero no levantó la cabeza.
Hughes abrió los ojos como platos y miró como Ed se acercaba a Al para decirle que se pusiera de pie, "…¿Qué dices?..."
"Vámonos, tenemos que salir del cuartel antes de que noten que falta usted. Todos los demás ya han sido arrestados", le dijo Ed sin darle más explicaciones. El tiempo apremiaba ahora más que nunca.
Los tres echaron a correr siguiendo a Ed quien realmente no sabía qué hacer. No podían ir a su casa ya que seguramente lo buscarían ahí, no podían ir a casa de Hughes ya que cuando se diesen cuenta que no estaba sería el primer lugar donde irían…debían llamar a Gracia y a Elysia para sacarlas de ahí…Solo habría un lugar donde no podrían buscarlos.
Antes de salir del cuartel, Edward se detuvo de golpe, juntó sus manos y las puso sobre el asustado Hughes que se paró en seco frente a él. Su ropa cambió a una camiseta sencilla y un pantalón e inmediatamente hizo lo mismo con su uniforme.
"Ahora sí, salgamos de aquí"
………..
Roy estaba recargado en una de las paredes de la celda que compartía con Riza, Havoc, Breda, Falman y Fuery, con los ojos cerrados y los brazos cruzados. Riza lo miraba realmente deseando poder leer su mente en ese momento ya que no hacía ninguna expresión facial en concreto y eso la ponía un poco inquieta.
"Creo que la mitad del cuartel está en las celdas", dijo Fuery repentinamente asomándose por las rejas.
"Ojalá alguien fuese tan amable como para decirnos por qué rayos estamos aquí", Havoc masculló enfadado ya que le habían quitado sus cigarros y se acercó a la reja también mirando a uno de los guardias "Hey tú, dinos inmediatamente por qué fuimos arrestados"
El hombre lo miró de reojo por un momento, pero inmediatamente la desvió mientras otros prisioneros comenzaban a gritarle todo tipo de insultos, traídos incluido.
Breda dio un gruñido, "No pueden retenernos sin una explicación por mucho tiempo más".
"Raven es el Fuhrer, por supuesto que pueden", Riza dijo sin darle mucha importancia, por lo que el Teniente Segundo bajó la cabeza resignado.
En eso, un portazo se escuchó y todos levantaron la mirada. Se escucharon muchos pasos dirigiéndose hacia la celda de ellos, por lo que Roy abrió los ojos sin cambiar de posición. Le habían quitado sus guantes, pero había dibujado un círculo de transmutación en una piedra que tenía en la mano y la usaría de ser necesario.
Sin embargo, todos vieron con los ojos como platos como Kimbley apareció frente a ellos con varios Generales y Teniente Generales detrás…mientras él usaba el uniforme del Fuhrer. Varios gritos se escucharon por todo el lugar, pero el Crimson Alchemist solo sonrió al ensimismado Roy quien apenas reaccionó cuando Kimbley levantó un brazo callando a la multitud.
"Militares de Amestris, saluden a su nuevo Fuhrer", dijo con una sonrisa de oreja a oreja. Nadie dijo nada, el shock fue demasiado grande como para expresarlos en palabras, "Fueron aprisionados aquí debido a su antecedente de no estar de acuerdo con el régimen de Raven, así que tomé mis precauciones. Cualquiera que jure lealtad a mí con su vida, podrá salir de su celda inmediatamente".
Roy alzó una ceja cuando vio que Kimbley lo miraba fijamente esperando a que el hombre dijera algo, pero el pelinegro solamente sonrió y bajó la cabeza cerrando los ojos. No, no le iba a dar el gusto.
El Crimson Alchemist le hizo una seña a sus subordinados para que fueran y recoletaran a todo el personal que jurara serle fiel mientras él abría la celda de ellos y entraba ignorando a los demás.
"¿Seguirás con esa actitud aún cuando sepas que tengo a Chibi-Mustang?", le dijo el hombre cruzándose de brazos pero sin dejar de sonreír.
Roy lo miró entonces, también sonriendo, "Tú no tienes nada, no me vas a manipular con eso"
"¿Estás seguro?", le dijo el hombre con un tono de voz que al pelinegro no le gustó nada, "¿Apostarías la vida de tu hijo por ello?". Mustang siguió mirándolo sin inmutarse, por lo que Kimbley lo tomó como una respuesta, "Bien, entonces Chibi-Mustang recibirá las consecuencias. ¡Ah! También esa niña…¿cómo se llamaba?...¿Elsa?...¿Elysa?"
Los ojos de Roy se abrieron de par en par, pero intentó mostrarse impacible, "¿Qué tiene que ver ella en todo esto?"
"No te hagas el estúpido conmigo, sabes bien que el idiota de tu amigo no está, así que a menos que me digas dónde está, su familia sufrirá las consecuencias".
Riza miró al hombre horrorizada, sabía que sería capaz de hacer eso sin remordimiento alguno.
"¿Qué te hace pensar que yo sé dónde está el Coronel Hughes?", le dijo Roy mirándolo fijamente.
Kimbley entonces comenzó a juguetear con las llaves de la celda, "¿No me vas a decir entonces?"
Todos en la celda se quedaron en silencio, por lo que el Crimson Alchemist echó una risotada.
"Bien, me gusta esa lealtad", le dijo divertido, "Solo que si la mostraran hacia mi sus patéticas vidas estarían a salvo"
Roy simplemente lo miró sin hacer alguna expresión en particular, por lo que Kimbley se dio la media vuelta y salió de la celda cerrándola con llave.
"Nunca has sido demasiado inteligente, Mustang, pero debo decir que este será tu peor error. De eso puedes estar seguro"
El Fuhrer caminó hacia sus subordinados perdiéndose de la vista de la celda, por lo que Roy se llevó una mano a la frente. ¿Habría atrapado a Ed? No…el drisfraz del chico había sido muy bueno a pesar de que él lo pudo reconocer enseguida…además si no estaba Hughes lo más probable era que Edward lo hubiese rescatado a tiempo.
Riza se acercó a él al ver su rostro preocupado, "General, ¿cree que Kimbley de verdad tenga a Ed-"
"No", le dijo él con seguridad, "Estoy seguro de que no lo tiene"
La mujer entonces sonrió y asintió. Estaban siendo vigilados, pero seguramente podrían hacer algo con la alquimia de Roy para escapar. Sin embargo, un oficial entró a la celda cargando unas esposas de madera, por lo que el pelinegro sonrió con pesar.
………….
"Si, compra el primer boleto a Aquroya y vayánse ya", dijo Hughes con desespero por el teléfono, "No tengo tiempo de explicarte nada, Gracia, por favor, sólo váyanse de inmediato"
Edward escuchó los gritos de Hughes ya que seguramente Gracia insistía en saber por qué tenían que ir a casa de un tío tan lejano que habían visto una vez hacía años. Sin embargo, su atención estaba centrada en el chico sentado en la mesa con una taza de té en las manos y la mirada perdida.
No sabía qué hacer realmente, por lo que tomó asiento a su lado llamando su atención, "Al, debes ser fuerte. No podemos permitirnos ser débiles en este momento, tu vida también podría estar en peligro".
El chico parecía sorprendido por el comentario, por lo que bajó la mirada tristemente y miró su reflejo en la taza del té, "Lo sé…es solo que…Okaasan va a estar muy triste"
El rubio – pelinegro por el momento mejor dicho – sabía que esa no era lo que lo tenía así, sino que todavía seguía perturbado por lo que había pasado. No lo podía culpar, él estaría mucho peor si algo así le pasará a él después de todo.
"Yo siempre supe que no me quería igual que a sus hijos legítimos", comenzó a decir el chico esbozando una deprimente sonrisa, "Pero de todas maneras yo le quería, siempre fue mi figura paterna"
Ed asintió intentando comprender cómo se sentía el chico, por lo que Al tomó un poco de té para tratar de relajarse un poco.
"Noté que lo llamaste 'Raven'", le dijo el chico repentinamente haciendo que Ed diese un respingo, "No Fuhrer, o señor o similares. ¿Por qué?"
Edward se le quedó viendo helado por un momento sin saber qué contestarle. ¿Debía decirle lo bastardo que había sido Raven desde hacía mucho tiempo? ¿O no borrarle la imagen de militar impecable que Al seguramente tenía de él?
"Y no intentes mentirme", agregó Alphonse entrecerrando sus ojos, "Esa mirada que pusiste es la misma que ponía Okaasan cuando yo le preguntaba si Otoosan me quería"
El chico bajó la mirada. Esto no era precisamente algo que desease hacer… "Raven llevaba bastante tiempo conspirando contra King Bradley para tomar el poder…y me amenazó muchas veces ya que yo no quería ser parte de eso".
Sin embargo, Al no parecía demasiado sorprendido, "…Supongo que eso hace que todas sus reuniones secretas y su repentino ascenso tenga sentido"
Alphonse esbozó una triste pero más animada sonrisa, pero Edward no se sentía precisamente bien. Seguramente ahora el chico pensaba que Raven se merecía lo que le pasó…lo cual quizá era cierto pero no es precisamente lo que un hijo debe pensar de su padre.
"Bien, ahora me explicarás lo que está pasando con detalles", dijo Hughes repentinamente tomando asiento en la mesa, "Gracia ya salió de casa"
Edward asintió, sin embargo, en ese momento alguien abrió la puerta de la casa y los tres voltearon hacia ella. Hohenheim apenas si abrió los ojos con sorpresa al verlos.
"¿…Edward?", preguntó dejando el maletín en el suelo mientras el chico se ponía de pie y recordaba que su cabello aún era negro, "¿Qué sucede?"
"Hohenheim, siento mucho haber irrumpido en tu casa de esa manera", le dijo el chico haciéndole una pequeña reverencia, "Pero tenemos graves problemas"
"Para que estés disfrazado de esa manera, debo suponer que son en verdad graves", le dijo el hombre sonriendo, "Y no te preocupes, puedes venir a mi casa cuando gustes"
Ed sonrió y le indicó que tomase asiento para comenzar a relatar lo que había pasado. Al permaneció callado con la mirada clavada en la mesa, mientras Hughes se llevaba una mano al rostro en frustración y Hohenheim juntaba sus manos.
"Supongo que esto concierne al mundo entero", dijo Hohenheim repentinamente y Edward asintió.
"Tenemos que proceder con cuidado, cualquier error y Kimbley la tomará con Roy y los demás", masculló Hughes aún con la mano en el rostro.
Edward cerró los ojos irritado imaginándose al idiota de Kimbley riéndose, "Lo sé, pero no estoy muy seguro de qué podemos hacer"
"Podríamos matarlo"
Los tres voltearon a ver a Al quien seguía con los ojos clavados en la mesa. Hughes le echó una mirada consternada a Ed quien puso una mano en el hombro del chico, "No debemos rebajarnos a su nivel, Al. La venganza no será la salida esta vez", le dijo sintiéndose un poco hipócrita, pero de cualquier manera era verdad.
"Estoy seguro que más de una persona querrá tirar el sistema militar ahora que Kimbley tiene el poder", dijo Hohenheim de repente con las manos aún juntas, "Lo comprobamos hace un año, pero esta vez podemos usarlo de una manera más positiva".
Ed asintió, pero se puso de pie, "¿Podría utilizar tu teléfono por un momento?", le dijo al hombre quien asintió esbozando una pequeña sonrisa.
"¿A quién llamarás", le preguntó Hughes curioso cuando Edward caminó hacia el teléfono.
"…A alguien que se que en lugar de matar a Kimbley querrá matar a Otoosan y a mí"
Hughes sonrió sintiendo pena por él, pero Hohenheim simplemente lo miró un tanto confundido, "Va a llamar a la hermana de Roy, Izumi"
………….
