Naruto Shinobi Way
Saga II – Cursed Dragon
Capitulo 38 – Una vez más, Hinata
La llegada de Natsuo a Kumogakure desde un comienzo había tenido una incertidumbre aun para el inocente Uchiha, el cual desde el primer momento de su estadía noto sutilmente el interés de su anfitrión, la cuarta sombra del rayo. Interés que a lo largo de la competencia su nueva compañera ira corroborando ante las pruebas a las cuales el castaño era sometido, pasando por algunos de los luchadores más duros de su nivel.
A través de aquella competencia, no solo eran los fuertes contendientes que el Uchiha tuvo que enfrentar durante su ascensión ante la meta de regresar a su hogar, sino los obstáculos extra que su "amable" anfitrión le ponía en frente.
Ahora con la primera etapa del torneo solo cuatro equipos siguen en aquel juego hacia las semifinales, lo cual deja a Natsuo y a Sophia mas cerca de su objetivo de ganar aquel evento en el que de alguna manera se ven forzados a competir, sin embargo… ¿Qué es lo que a estado pasando hasta ahora en la villa de la hoja y más específicamente, con el equipo 8 y su instructora en las semanas pasadas?
Era la pregunta que transitaba una y otra vez en la mente de Natsuo, pensamiento que a pesar de no revelar ciertamente ocupaba su atención la gran mayoría del tiempo ya fuera sus descansos o entrenamientos, ciertamente era una duda que no podía dejar e transitar dentro de sí…
En paz y tranquilidad, una conocida peli azul permanecía en espera del veredicto de la médica que en ese momento se dedicaba a darle una inspección minuciosa, la cual ya llevaba cerca de una media hora la cual se notaba sutilmente en los suaves rasgos de Hinata que a pesar de mantener siempre la amabilidad y pena que solía mostrar, ciertamente las ansias por escuchar el estado en el que se encontraba.
Habían sido cerca de dos semanas desde que se encontraba en el hospital y a pesar de que las personas que la atendían solían ser amables, el permanecer ahí más tiempo era algo que quisiera evitar aun con la amabilidad del equipo médico que se encargaba de devolverla a su pleno estado. Fuera el ambiente pesado y tenso o la monotonía de aquella situación lo que la impulsaran a desear volver a su vida como Kunoichi, con un mayor deseo de mejor que incluso a ella misma impresionaba al darse cuenta de sus recientes anhelos.
- Tranquila - .susurro Kurenai quien al ver la inquietud reflejada en los orbes de su protegida, llevo una mano a los hombros de la misma como muestra de apoyo. – Debes relajarte y esperar pacientemente el veredicto.
- S-Si, Kurenai-sensei - .Fue la respuesta de la Hyuuga la cual, notando la atención tan fija de la misma solo atino a bajar su mirada con un poco de pena ante su comportamiento.
El examen médico prosiguió así, con ambas femeninas al pendiente de cualquier comentario que la femenina en uniforme blanco digiera ya que a pesar de que la mujer de cabellos azabache pedía calma a su alumna, la preocupación de la misma era incluso mayor en espera de que su protegida no corriera con el triste destino que uno de los Genins de la hoja recién había sufrido, recordando como el alumno más devoto del Jounin Maito Gai no solo había sido vencido por su reciente oponente sino también este se encargo de despojarlo de su camino ninja ante las fuertes lesiones sufridas.
Desde entonces al enterarse de la condición de Lee, la idea de que Hinata pudiera quedar en un estado similar no había dejado de atormentarla seguido, aun mas en esos momentos en los que en silencio contemplaban los chequeos minuciosos que el cuerpo médico dedicaba a su protegida. Algo normal si consideraban la técnica con la que había sido herida, siendo aquel estilo de puño gentil un estilo de cuerpo a cuerpo con el que se debería tener cuidado y el cual ahora los órganos de la Hyuuga debían de estar resintiendo.
Fue entonces que el sonido de los pasos que dio la examinadora atrajo la atención tanto de Hinata como de Kurenai quienes en silencio tan solo contemplaron como la enfermera, tomando una tabla de apuntes del mueble de madera al lado de la cama donde usualmente la pequeña peli azul colocaba sus medicinas, hacia algunos apuntes antes de volver a dirigir su atención hacia ellas.
- Parece que no hay problemas en su recuperación, señorita Hyuuga - .dijo finalmente la mujer de bata blanca y cabellos rubios con un tono serio, pero una mirada sutilmente dulce entre los anteojos sobrepuestos en sus orbes celestes. – Sus heridas superficiales han cerrado casi por completo y pese a que su sistema nervioso sufrió un severo daño, parece que progresivamente vuelve a su estado normal. De seguir así las cosas, quizás podría pensar en la propuesta de su tutora sobre seguir su recuperación en casa.
- ¿Salir del hospital?
Fue una pregunta que se hizo mas Hinata así misma que a los demás, ya que en conversación que había sostenido con su tutora en las semanas que llevaba ahí, el hecho de querer cuidar de ella en la casa que compartían fue un tema de conversación que se hizo presente en más de una ocasión y algo a lo que debería agregar, estaba de acuerdo.
Kurenai por su parte se alegro al notar que su protegida no notara el suspiro de alivio que había emitido ante el reciente comentario, a final de cuentas la misma últimamente Hyuuga ya le había hecho el comentario de la molestia que resultaba ser para ella el que todos la creyeran tan frágil cuando estaba segura podría dar más de sí misma, aunque al ser Hinata la dueña de sus palabras. Aquello paso más a ser una sutil llamada de atención que un regaño ante su desacuerdo.
Sin poder evitarlo, la mujer de ojos escarlata mostro una sonrisa al darse cuenta como su pequeña aunque fuera sutilmente, comenzaba a madurar y convertirse en la persona que siempre lucho por ser.
- ¿Entonces significa que puedo llevarme a Hinata a casa? - .pregunto una Kunoichi más tranquila a su colega del cuerpo médico, la cual sin despegar en ningún momento sus ojos de la tablilla de apuntes indico con un gesto la afirmación a aquella pregunta.
- No creo que haya inconvenientes con eso - .respondió finalmente la femenina de cabellos rubios al finalizar sus apuntes los cuales dejo sobre el mismo mueble del cual los había tomado. – Solo que siga tomando sus medicamentos con la misma constancia, al igual que sus descansos ya que aun está muy débil como para que su cuerpo realice algún esfuerzo que implique esforzarse demasiado.
Y ante aquella advertencia, Hinata pudo ver a través de sus orbes blanquecinos la mirada perspicaz que la sanadora le otorgaba la cual a pesar de llevar buenas intenciones, ciertamente haría retroceder a más de uno que cuestionara sus indicaciones.
- Así que tendrás que posponer algún tiempo tu vida como Kunoichi, ¿de acuerdo?
Aquella noticia logro hacer que el ánimo reciente de la Hyuuga se evaporara un poco. Lo único que había pensado en las últimas semanas era en sus experiencias vividas a través de la anterior competencia, así como también el porqué de sus fallas que progresivamente le hicieron darse cuenta lo mucho que aun le faltaba mejorar, lo cual la haría tomar la decisión de entregarse a un entrenamiento arduo con el fin de pulir sus habilidades y mejorar sus habilidades.
Entrenamiento que ahora tendría que esperar, pensó la misma resignada al son que con un leve gesto de su mirada asentía ante las indicaciones de su sanadora.
El timbre de la residencia sonaba, una y otra vez ante un lugar que parecía deshabitado, al menos hasta que una conocida femenina de ojos escarlata, la cual portando su inusual pero a la vez característico uniforme se encamino hacia la puerta de acceso del lugar, encontrándose con la presencia de uno de sus protegidos.
- Buenos días, Kurenai-sensei - .saludo Kiba amablemente.
- Hola Kiba - .respondió la mujer con un tono cordial. - ¿vienes a ver a Hinata?
A decir verdad, la femenina no necesitaba preguntar aquello resultando ser mas una cordialidad ya que la petición del Inuzuka, que en los pasados días de entrenamiento había tenido que contestar le recordaban las múltiples peticiones de visita a cierta peli azul que a pesar de no demostrarlo mucho, preocupaba a sus dos compañeros.
Fue en el momento en el que Kiba asintió en silencio, que Kurenai se hizo a un lado para darle así el paso a su aprendiz, el cual como costumbre cargaba a su cachorro blanco que en esos momentos se refugiaba en el espacioso abrigo que portaba.
- Con permiso - .Dijo finalmente el ninja de bajo nivel antes de adentrarse en la morada, a la cual le dio un visto bueno con una suspicaz mirada. A final de cuentas fuera o no grande la casa, la decoración del recibidor hacía sentir lo acogedor de aquel lugar, por lo que el resto de la vivienda no debía ser muy diferente. – Shino se quedo entrenando en los campos fuera de Konoha, usted sabe como desde que fue el único que paso a la siguiente ronda su ego se ah elevado hasta los cielos.
La Jounin solo escucho los comentarios de su alumno durante el transcurso hacia la sala, agradeciendo que este fuera a sus espaldas ya que de lo contrario podría ver la sutil risa que se le escapo entre labios ante el reciente comentario el cual sabia, eran solamente habladurías de Kiba al ser su ego el que había sufrido un golpe al perder en contra de cierto rubio de ojos celestes.
A pesar de todo tenía que reconocer los esfuerzos de todos por lo que en silencio, prefirió continuar hasta el momento en el que sus pasos los condujeron finalmente a la sala. Una habitación bastante espaciosa y bien decorada que seguramente la femenina se había podido costear gracias a su sueldo como ninja superior. Con un acabado de madera pulida tanto en los lustrosos pisos que reflejaban la sombra de los muebles colocados estratégicamente, las paredes con tonos suaves color ocre lucían algunos cuadros en los que el visitante pudo ver el retrato de algunas personas que se repetían en los diversos marcos distribuidos a lo largo de la habitación que harían que cualquiera supusiera que se tratarían de la familia de la misma Kurenai.
En cuanto a iluminación, el sitio era bien provisto de luz gracias a un par de ventanas en cada extremo del lugar las cuales abiertas, dejaban entrar además una refrescante brisa mañanera causante de que las cortinas marrones ahora revolotearan ante el viento reciente, dando además la vista de una peli azul quien sentada en el sofá ahora miraba a través de sus orbes a perlados al recién llegado.
- Hinata, tienes visita - .anuncio Kurenai al ver la sorpresa de su protegida.
- Hola Hinata - .saludo alegremente el Inzuka, sin poder ocultar una sutil sorpresa al ver a la femenina tan relajada en el sofá, contemplando un programa de televisión con el cual seguramente intentaba alejar los problemas de su estado actual, portando únicamente un pantalón negro algo holgado, así como una playera de diseño recatado en color blanco. A pesar de todo, Kiba no pudo pensar el cómo sus vidas ninja a veces les hacia olvidar las circunstancias cotidianas en las que podrían encontrarse, tal como lo era en ese momento. - ¿Cómo te sientes?
- B-bien… - .fue lo único que atino a decir la Hyuuga, antes de sentarse en el sofá y abandonar su cómoda posición a una más refinada. - ¿Tu como te encuentras?
Kurenai silenciosamente abandono el recinto para darles más confianza a sus dos alumnos, llegando a la cocina en donde se dispuso a hacer algunos bocadillos para la reciente visita, intentando no retrasarse demasiado ya que a final de cuentas, su trabajo como Jounin tenía que ser cumplido de inmediato, mas ahora que los recientes preparativos para el final de los exámenes tenia a casi toda la población ocupada ante los detalles que aun faltaban.
Al mismo tiempo en la sala, Hinata y Kiba habían iniciado una conversación sencilla en la que progresivamente, cada uno de los presentes contaba desde su perspectiva lo ocurrido en las semanas pasadas, enterándose una Hyuuga como su compañero a pesar de su fiera batalla, había tenido una mejor suerte que el al tener que permanecer únicamente un par de días antes de ser dado de alta en el hospital, razón principal de que actualmente al igual que el cachorro blanco que se acurrucaba en los brazos de la femenina, actuaran como compañeros de Shino en su preparación para los encuentros que tendría en las próximas semanas.
Por su parte, Kiba estaba enterada de la situación de su amiga gracias a su instructora, de la cual había recibido una enorme sorpresa en el momento en el que se entero que su compañera, desobedeciendo su petición había encarado a Neji, recibiendo como supondría una paliza del mismo que seguramente la dejaría en el deplorable estado el cual ahora veía y que para su asombro, no era tan grave como imaginaba. Quizás fuera que no hacia realmente ningún esfuerzo notable ya que fuera de unas pocas heridas superficiales, así como su tono de habla más bajo de lo normal eran realmente lo único que la delataban.
- Ya veo, así que nada de entrenamientos hasta nuevo aviso, ¿Eh? - .comento el Inzuka después de escuchar por palabras de la peli azul, el veredicto de su cuidadora en el hospital. – Bueno, parece que la pequeña Hinata tendrá algún tiempo de descanso
Intento bromear Kiba con la información de momento, a lo cual la Hyuuga se limito a sonreír por lo bajo mientras que sus manos acariciaban al blanco cachorro que en su regazo, se limitaba a disfrutar del cariño ajeno que esta siempre le había otorgado.
- A decir verdad estoy un poco decepcionada por eso… - .comento finalmente la femenina sin alzar su mirada. – Aun hay mucho que debo mejorar, solo espero sanar pronto.
Su compañero de equipo parecía no querer creer las últimas palabras de su amiga, catalogando aquello como una frase que quizás nunca hubiera esperado escuchar por parte de ella. ¿Cómo es que alguien con el carácter tan tímido y cobarde de Hinata ahora tenía las fuerzas para enfrentar las adversidades después del semejante tropiezo sufrido en la competencia anterior?
Sin embargo Kiba sabía que aquella niña ya no era la misma, siendo uno de los primeros que había reconocido el sutil cambio no solo las actitudes de la misma sino en sus acciones, lo cual ante el reciente comentario podría afirmar.
- Tranquila Hinata - .comento Kiba repentinamente entre risas, - ya veras que si, solo que no se te pase la mano como al enano, sabes cómo se apresuraba demasiado y se esforzaba en los entrenamientos aun estando lastimado en… oh, diablos…
Fue lo único que atino a decir al tomar conciencia de sus palabras, sabiendo que tan solo una insinuación de aquella presencia faltante en sus vidas podría causarle a Hinata una reacción que solo podría alterar su estado actual.
- Si, el solía esforzarse demasiado - .Comento para sorpresa de Kiba una apacible Hyuuga, la cual mostrando una sutil sonrisa entre labios. – Sin importar que tan grande fueran sus lesiones, recuerdo que daba el 100% en los entrenamientos sin quejarse…
Hinata suspiro tranquilamente, recordando en su mente todas las veces que aquel inusual castaño se levantaba después de haber caído fuertemente ante algún descuido en sus entrenamientos, error que a pesar de cometer más de una vez, ciertamente su mejora era notoria hasta que finalmente perfeccionaba con gran maestría las practicas que se auto imponía en su proceso de mejora.
- Por lo que más quieras Hinata, no sigas su ejemplo - .se escucho decir a un Inuzuka que en ese momento llevaba una mano a su rostro, al son que se dejaba caer pesadamente sobre el respaldo del sofá. – siempre dije que ese enano estaba loco… que cuando regrese, no sean ya dos en el equipo.
- Cuando regrese… - .Comento Hinata sin poder evitar pensar en las situaciones que su compañero debería estar viviendo, las cuales en sus pensamientos transcurrían una y otra vez ante las posibilidades que se encontraban en el destino del castaño, Aunque nada se comparaba a las pesadillas que en las últimas noches la habían despertado exaltada ante las torturadoras formas en que el Uchiha recibía la muerte a manos de sus opresores en la villa del rayo.
Sutilmente sus facciones se tornaron densas, notándolo Kiba ante su reciente animo comenzaba a evaporarse para dar paso a una tristeza que no veía en ella desde algún tiempo y el cual desafortunadamente, conocía perfectamente al causante.
- Si que se siente un gran encierro en este lugar - .comento repentinamente el Inuzuka, logrando llamar la atención de Hinata quien sin saber cómo responder a aquellas palabras se dedico a lanzar una mirada desconcertante al igual que Akamaru quien seguía en su regazo después de todo. – Vamos un cambio de aires te hará bien.
- ¿Uh?... ¿de qué hablas Kiba-kun?
Pero sin importarle el desconcierto de su compañera, el susodicho se limito a dejar su lugar en el sillón para después de estirar ligeramente sus músculos, volverse hacia su compañera.
- Salgamos a dar un pase, seguramente debes de estar más que aburrida de solo estar aquí sin otra cosa que hacer más que ver el televisor.
Hinata no podía negar que aquello era verdad, a pesar de que estar en el hospital y lo agradable que se sentía el regresar a su hogar, ciertamente el no hacer nada más que estar frente al televisor resultaba ser algo que se volvía fácilmente monótono.
- Pero… Kurenai-sensei…
- ¿Qué sucede conmigo? - .Se escucho preguntar a la mujer de la casa, quien después de algunos minutos finalmente volvía con una bandeja de bocadillos la cual deposito en la mesita frente al sofá, donde lucían algunas pastillas correspondientes al medicamente de la peli azul. - ¿algo que quieran compartir?
Comento Kurenai al ver la mirada fija de sus dos alumnos.
- Bueno es que…
- Me parecería buena idea que Hinata diera un paseo Kurenai-sensei - .se atrevió a decir Kiba, ante la mirada perspicaz de su instructora. – Pensaba en que le haría bien despejarse un poco, a final de cuentas lleva dos semanas de encierro. ¿No le parece?
La pequeña ojiblanco tan solo se paralizo, la manera de pedir las cosas de Kiba ciertamente no había tenido ningún miramiento, lo cual preocupo a la chica tan solo al notar la expresión en su instructora que cruzándose de brazos parecía analizar las recientes palabras en la petición recién hecha.
- Me parece bien - .fue lo único que dijo Kurenai para la total sorpresa de su protegida, quien juraba que sus orbes blancos se saldrían de sus orbitas ante tal respuesta. – No puedes estar todo el día recostada niña, tus músculos se puede atrofiar ante la falta de movilidad. Así que Kiba, si me haces el favor acompaña a Hinata a dar un paseo pero ni de broma se te ocurra llegar tarde a la práctica, Shino necesita tu ayuda para prepararse para su próximo desafío.
Y sin esperar respuesta, la femenina de cabellos azabache se marcho de la sala, dejando a tres individuos, si es que el cachorro contaba como uno, perplejos ante la firmeza y a la vez simplicidad de sus palabras.
- Pero… pero… - .intentaba decir la peli azul sin salir de su desconcierto. – si usted me dijo que debía descansar antes de intentar si quiera abandonar la casa…
- Olvídalo Hinata, mejor aprovechemos el poco juicio de Kurenai-sensei y salgamos - .contesto Kiba al son que su cachorro lo secundaba con un ladrido, antes de ser atrapado por su amo al dar un salto hacia él. – y ahora que lo pienso… sabes me dio la impresión que ese último regaño, no se… sonó como a cuando mi madre me reclama algo.
- ¿Cómo una madre? - .se pregunto a sí misma la pequeña Hyuuga antes de volver la vista hacia su compañero quien ya se encaminaba hacia la salida junto a su mascota.
- Vamos, Hinata. ¿Oh es que ya no quieres salir?
- Ah… yo… ya voy Kiba-kun - .anuncio finalmente la chica en un intento por convencerse de aquella salida, dirigiéndose junto a sus compañeros no sin antes tomar una diadema blanca que sin dudar se coloco sobre los cabellos de su frente y lucir una sonrisa al concordar que ciertamente aquel accesorio parecía ya ser parte de ella.
Atrincherada en una de las esquinas del comedor, cerca de una de las ventanas una sigilosa Kurenai tenía una última visión de sus alumnos los cuales a paso lento pero firme, se alejaban poco a poco de aquel hogar, haciéndole recordar el porqué es que repentinamente su actitud en cuanto a lo permisiva que era con Hinata había dado cambiado tan radicalmente.
Quizás a Kiba podía ocultárselo, pero a ella no, conocía demasiado bien a su pequeña como para detectar cada sentimiento que la peli azul guardaba dentro de sí, razón por la cual no podía estar más de acuerdo con su alumno en que la Hyuuga necesitaba espabilarse un poco,
La angustia, ese sufrimiento a través de su infantil alma. Esos sentimientos de tristeza solo podían ser dirigidos hacia alguien, una persona que a través del poco tiempo de convivencia se había vuelto alguien muy importante para la femenina y el cual para su desgracia, estaba en una situación en la que su vida parecía pender de un hilo.
- Ryu… cualquier cosa que estés haciendo… date prisa - .rogo Kurenai sin poder evitar alzar su vista hacia el cielo. – Si algo le sucede… esa pequeña no podrá soportarlo…
El salir al final a la intemperie fue un placer indescriptible para la pequeña Hinata, quien ahora después de haber recorrido algunas calles en compañera de Kiba y su blanco cachorro, no podía reprimir una expresión feliz así como tranquila ante el refrescante viento que se paseaba por la villa en ese día, encargándose de revolotear algunos de sus azulados mechones que en ese momento despejaba de su frente.
Su ánimo había mejorado progresivamente, pudo notarlo su compañero Inuzuka quien a su lado se limitaba a seguirle el paso, intercambio una mirada complaciente con Akamaru quien a su manera parecía también notar como el agradable clima de ese día realmente parecía aliviar un poco las penas de la niña ojiblanco. El rumbo que llevan los Genins ciertamente no era algo fijo, dedicándose simplemente a recorrer el tramo que marcaba los alrededores de la aldea y los cuales, les harían atravesar el despecho del Hokage, la academia, el estadio en el que se llevaría a cabo el final de la prueba de ninjas intermedios así como los campos de entrenamiento hasta pasar por las puertas de salida de su hogar.
Sin embargo a mitad del recorrido, el recorrido fue detenido por la misma Hyuuga quien al pasar frente a la academia ninja, no pudo evitar darle una mirada a la que por años había sido algo así como su escuela, al igual que para sus compañeros con los que ahora formaba el equipo 7.
- Vaya la academia - .comento Kiba con su clásico ánimo el cual denoto en su tono de voz cierta nostalgia, - esos sí que eran tiempos tranquilos si los comparamos con los actuales, ¿Eh, Hinata?
- Si… creo que tienes razón - .respondió la femenina de ojos a perlados sin demorar mucho, pero sin borrar aquel semblante pensativo que provoco que tanto el Genin a su lado junto a su mascota mantuvieran una vigilancia en ella ante su retraída actitud. – Kiba-kun… recuerdo que Kurenai-sensei me menciono alguna vez que intento hacer que Natsuo-kun estudiara en la academia.
- ¿El enano? - .fue la respuesta del susodicho quien haciendo memoria se limito a llevar ambos brazos hacia la nuca al son que sus oscuros orbes se dirigían hacia el despejado cielo. – Creo que también recuerdo eso… según Kurenai-sensei, Natsuo solía escaparse apenas y se diera la oportunidad de hacerlo, prácticamente tenía que llevarlo a rastras al salón para que asistiera. En fin, ese chico siempre fue distraído y poco disciplinado hasta en ese entonces, no me sorprende mucho que prefiriera hacer las cosas por su cuenta.
- Kiba-kun… - .Susurro repentinamente Hinata, atrayendo la atención del Inuzuka quien ahora veía como su compañera le dedicaba una mirada que denotaba su desconcierto. - ¿C-conociste a Natsuo-kun en ese entonces?
- ¿Uh?... pues… si… en el momento en el que se unió a nuestro grupo no lo sabía, pero al escuchar la historia de Kurenai-sensei comencé a pensar que había similitudes en ambos aunque creo que el niño fastidioso de entonces y el enano son la misma persona.
Kiba entonces espero alguna pregunta más de su compañera, creyendo que seguramente le preguntaría algún dato referente al susodicho castaño, seguramente siendo cuestiones como la actitud del mismo o si ya había pasado por el accidente que marco su vida algunas de las figuraran en ellas, siendo sin embargo un profundo silencio el cual la femenina saco a relucir y el cual a pesar de todo su compañero agradeció ya que a final de cuentas, su convivencia con Natsuo en ese entonces era menos que nula por lo que no podría responder cualquiera de sus dudas.
- Sabes… en ese entonces nuestros maestros nunca llegaron a considerarme una mala estudiante, pero sabía perfectamente que mis calificaciones no eran las mejores de todas. Sasuke-kun y Sakura-san siempre habían tenido las mejores notas - .Fueron las palabras de Hinata las cuales dichas de manera tan repentina, no hicieron más que desconcertar al Inuzuka, quien sin embargo mantuvo su vista fija en su compañera. – Aun así estudiantes como Naruto-kun…
El tenue rubor ataco repentinamente a sus mejillas apenas y había pronunciado aquel nombre, al igual que su mirada bajo ante la pena que sentía de sus propias reacciones.
- El saber el esfuerzo que ponía para seguir adelante… me hacia esforzarme aun ante las constantes reprimendas de mi padre por ser la mejor - .y comenzando a jugar con sus dedos, su voz comenzó a temblar ante la pena y calor que podía sentir en su calor de tan solo recordar todos aquellos momentos en los que se había pasado incluso horas espiando a quien en propias palabras era su inspiración. – Naruto-kun siguió adelante y en la competencia… bueno demostró ser lo que siempre había querido mostrarles a todos, un ninja con un gran potencial.
Al principio la pequeña Hyuuga tuvo cierto temor de pronunciar aquellas palabras, después de todo era Kiba quien había tenido que comprobar lo ultimo por experiencia propia.
- Si es verdad, todo este tiempo lo subestimamos y resulto ser un formidable oponente - .respondió el Inuzuka para sorpresa de su compañera, la cual volviendo su mirada hacia ella vio como la resignación en su semblante era más que obvia. – Aunque a decir verdad creo que no es el único al que subestime todo este tiempo…
Y observando la mirada de desconcierto de la Hyuuga, Kiba se limito a negar aquello con la cabeza al son que emitía un ligero suspiro.
- Sabes a quien me refiero, no me hagas repetirlo Hinata.
Fue entonces que ante la risa forzada de su compañero, la peli azul pudo entender a lo que se refería, tratando de reprimir una sonrisa que a final de cuentas salió a relucir entre sus labios en un semblante alegre que combinaba perfectamente con el agradable clima que se sentía.
- A decir verdad… él ni siquiera termino la academia, pero se las arreglado para crear su camino por sus propios medios - .sus ojos blanquecinos se entrecerraron ante aquella frase, mostrando a través de los preciosos orbes que tenía un sutil y majestuoso brillo. - Natsuo-kun… tiene una fuerza que conmovería a cualquiera…
- Ciertamente es anormal pero… estoy de acuerdo, no sé de donde saque esa monstruosa fuerza que tiene pero ese enano es sin duda único.
Después de eso ninguno de los dos presentes dijo nada, quedándose en silencio ante la brisa que se encargaba de emitir un ligero susurro al revolotear sus cabellos que a pesar de todo, no logro distraer la atención de los Genins de la institución que los había iniciado en el camino ninja.
- El volverá - .dijo finalmente Kiba con un tono que demostraba tranquilidad y a la vez, su complicidad en aquel asunto que a final de cuenta los preocupaba a ambos como el equipo que eran. Mostrando el apoyo propio a su compañera al llevar una mano a su hombro y sonreírle a su manera. – Si alguien puede librarse de este problema, es Natsuo.
Aquellas palabras resonaron dentro de la mente de la femenina, quien sin darse cuenta derramo una sutil lagrima que rápidamente seco para remplazar con su tímida y pequeña sonrisa, que a pesar de todo no opacaba la belleza y ternura que la misma Hyuuga hacía notar con su persona. Aquellas eran unas palabras que necesitaba escuchar, palabras que reafirmaran la idea que en su interior había yacido desde el inicio del reciente conflicto.
- Kiba-kun… quiero pedirte un favor… - .Comento de repente Hinata, volviéndose hacia su compañero quien de inmediato noto una mirada determinante en la femenina como pocas veces mostraba. – Quiero saber… necesito que me cuentes lo que ocurrió en la misión anterior, cuando esos… seres extraños me capturaron…
- ¿Eh? - .Por el semblante del Inuzuka, era obvio que era lo más inteligente que había dicho después de aquella petición, revelando a través de su pobre respuesta el desconcierto que le provocaba el que no supiera después de tanto tiempo lo que había ocurrido en ese entonces. – Que Natsuo… ¿no te dijo nada?
Como respuesta la Hyuuga únicamente negó con un gesto de su cabeza, manteniendo su mirada atenta ante la respuesta de su compañero quien no daba una dentro de sus pensamientos ya que, el mismo aseguraba que Natsuo terminaría no solo restregando las habilidades que poseía, sino además haciendo obvio a su compañera que de todos ellos el mismo castaño había sido el que más se esforzó en el rescate.
Pero nada de eso ocurrió, era lo que se decía a si mismo Kiba al escuchar de la misma Hinata de su desconocimiento ante los hechos ocurridos en la pelea anterior, por lo que aun con la sorpresa y algo de resignación hizo una vez más cierta pregunta la cual ya tenía respuesta.
- Segura… ¿Qué quieres escucharlo?
Aquel claro del bosque en la cima de la colina era un lugar que había marcado de cierta manera al equipo 8 desde hace algunas semanas, recordando en esos momentos Hinata como en aquel entonces el descansar en aquella colina fue un mero intento por hacer más fácil la integración del reciente integrante de su equipo, el cual a pesar de todo siempre encontraba un lugar de descanso mas cómodo en el árbol que a su lado estaba.
En aquellos momentos, la peli azul llego a creer que quizás su nuevo compañero era muy retraído como para tomar un lugar junto a ellos. Por supuesto, en ese entonces Hinata no tenía ni la menor idea de la personalidad que su nuevo acompañante tenia, causándole a decir verdad cierta curiosidad que solo era frenada por su actitud pasiva que le impedía el pedirle un porqué de su carácter. Aun así la vida tenia extrañas formas de jugar, literalmente, lo cual la péquela Hyuuga comprobaría conforme su relación con el Uchiha se volviera más estrecha logrando con esto desencadenar muchas situaciones que a pesar de ser vergonzosas y comprometedoras, siempre llevaban el tono cómico que solo alguien como Natsuo podía darles.
Sin darse cuenta, Hinata comenzó a tomarle un gran aprecio a su nuevo compañero, quizás más del debido y a una velocidad que quizás solo los conflictos de las últimas semanas ayudarían a que las cosas entre ambos avanzaran de tal forma, o al menos eso era lo único que la niña podía pensar ante la constante incógnita de lo que en verdad sentiría el castaño por lo que ambos tenían.
¿Qué era lo que significaba para él?, se volvió a preguntar la peli azul aun analizando la reciente información que su compañero, sentado algunos metros a sus espaldas le había proporcionado.
Lo había escuchado por sus propios oídos, de su confiable compañero quien sin omitir ningún detalle le conto lo que tanto había esperado escuchar y sin duda, algo que la sorprendió desde el comienzo hasta el fin de la historia. Entonces… ¿Por qué es que estaba dudando tanto de sus palabras?, una nueva cuestión que a si misma se repetía algunas veces mientras que su subconsciente parecía buscar respuestas en el despejado cielo que a pesar de todo no le daría las respuestas que tanto necesitaba, encontrándose la única persona capaz de hacerlo a kilómetros de ese lugar.
La femenina se recargo pesadamente en el árbol, yendo su mirada al suelo mientras que sus brazos se entrecruzaban a la altura de su cadera en un auto abrazo que se dio así mismo antes de emitir un ligero suspiro, en verdad aquello la estaba confundiendo, mas ante las dudas que surgían en su hasta ahora confiable seguridad en cuanto a sus sentimientos.
¿Qué había pasado con la devoción que sentía hacia el rubio de ojos celestes que continuamente le robaba el sueño?, ¿No era acaso suficiente el tiempo que lo había observado en el anonimato y la fuerza de voluntad conseguida gracias al esfuerzo de Naruto suficiente como para obtener el primer lugar en su corazón?
Para su desgracia la respuesta era un rotundo No. Una revelación que tenía que aceptar ante el estrepitoso latido que su corazón emitió durante el relato de su compañero, en el que el esfuerzo y devoción del Uchiha por salvarla de aquel peligro iba mas allá de cualquier preocupación que alguien, aun entre su familia, hubiera demostrado por ella, lo cual quisiera o no tendría que creer al ser consciente de cómo durante en la lucha por Azbel, el ferviente deseo de mantenerla a salvo se mantuvo ante cualquier dificultad.
Siempre esforzándose, llegando al límite y rompiendo las barreras que el pequeño castaño aparentaba tener eran lo que ella podría llamar, sus cualidades las cuales había admitido en más de una vez le habían hecho sentir una admiración por sus persona ante la forma que tenia de salir adelante aun compensando una actitud que muchos otros llamarían inútil y sin sentido, pero que al menos en su opinión, le hacía tener un atractivo único que lo hacía interesante.
- Pero… ¿Qué? - .fue lo único que atino a decirse a sí misma al darse cuenta de sus pensamientos, los cuales no tardaron mucho en teñir sus mejillas de un vivo rosado que se apresuro a cubrir con ayuda de sus mejillas. -¿c-cuando es que comencé a pensar estas cosas?...
Sin darse cuenta, la Hyuuga sutilmente había hecho un lugar en su corazón para una persona más, resultando ser esta aquel hiperactivo chico de orbes cobrizos quien ahora hacia saltar su corazón ante el recuerdo de todos los momentos vividos a su lado, al igual que las experiencias que a pesar de resultar difíciles y traumáticas para algunos, ciertamente habían marcado las bases de la relación que ambos sostenían… si es que la había, ¿No?
Al menos Hinata estaba segura de algo, el que ese chico llegara a su vida había logrado desencadenar una serie de eventos que a pesar de complicarles la vida a ambos, lograba hacerla más amena e interesante.
- Hinata, es hora de irnos.
Sonó la voz de Kiba a espaldas de la susodicha, quien tan solo asintió sin volver su mirada hacia él. El Inuzuka ciertamente prefería mantenerse al marguen de los pensamientos de su compañera la cual sabia, tenía mucho en que pensar y es que a pesar de haber hecho pasar sus comentarios como meras bromas, se había dado cuenta de la relación tan estrecha entre Hinata y Natsuo, lo cual debería colocar a la femenina en una posición confusa al estar ahora entre dos personas que se habían ganado su cariño y que seguramente, debería estar llevándola al borde de la confusión.
Desgraciadamente el Genin no podía hacer mucho por su compañera, aquellos eran problemas que la misma niña tendría que resolver antes de que su compañero volviera, o al menos esperaba que lo hiciera.
- Enano… no se te ocurra hacer una de tus locuras o lo lamentaras… - .pensó Kiba con cierta molestia en la cual a pesar de todo, escondía la preocupación por aquel que había sido aunque fuera por poco tiempo, parte del grupo.
Los minutos pasaban, sin embargo la femenina no emitía ningún movimiento, siendo su respiración lenta así como su mirada clavada en el horizonte del despejado cielo la única señal de vida que emitía en el reciente tiempo, al menos hasta que cerrando sus cristalinos orbes llevo ambas manos a su pecho emitiendo un ligero susurro que el viento se llevo.
- Natsuo-kun… vuelve… yo… - .aquello le era difícil de pronunciar, pero estaba más que decidido a sacar aquella frase de su corazón la cual estaba segura, hubiera querido decirla hace mucho en presencia del causante de todo aquello y no ahora que podría ser demasiado tarde. – quiero saber qué piensas de mi…
Y sin decir nada mas Hinata se limito a esconder su mirada entre sus cabellos, al mismo tiempo que su acompañante se acercaba a su lado y en un gesto de apoyo, colocaba su mano sobre el hombro de la misma.
Bueno, nuevamente y como siempre intentando no fallar con el capitulo de la semana. Esta vez como dije, con el regreso de personajes que tal vez algunos extrañaban y ya brillaban por su ausencia. En fin, el proximo capitulo continua con la trama la cual pido disculpas si se esta alargando mucho pero creo nesesario hacerlo de tal manera. Gracias por sus comentarios y como siempre, me despido no sin antes responder los reviews.
Yushiko: Antes que nada, gracias por dedicar algo de tu tiempo en leer mi historia, agresco en verdad tambien que te agrade mi forma de escribir y tambien el como llevo la historia, asi como los sucesos de la misma. Espero seguir contando con tu presencia y hacer asi una historia que te siga agradando.
Bien, parece que es todo así que sin mas, me despido no sin antes agradecer a todos mis lectores que me dejen o no comentarios, saludos y nos vemos en el siguiente capitulo.
