Capitulo 37: Vuelta a la misión original; ¿el fin?

-¿Cómo habéis digievolucionado? –preguntó el chico liberando a su amada de las cadenas.

-El verdadero poder de los emblemas pilares ha salido a flote, y ha hecho que vuestros digimons digievolucionado. –dijo Gennai entrando por la puerta con los tres Ángeles digimons.

-Gennai-sama… ¿Arcademon volverá? –dijo Gema frotándose sus muñecas a causa de los grilletes.

-Ha sido desintegrado en datos, volverá a la ciudad del comienzo, por una parte se purificara, pero sabéis que no hay luz sin oscuridad. –dijo este acercándose.

-Ahora deberéis volver a vuestra misión original, reconstruir las áreas del mundo digital que han sido dañadas. –dijo Seraphimon.

-Pero ahora os separareis de uno en uno, las zonas han aumentado, ya que los siervos de Arcademon han dañado más áreas para buscaros y robaros el emblema. –dijo Ophanimon un poco triste al saber la reacción que los chicos iban a mostrar al saber la noticia.

-Entonces… Gema-chan y yo…

-… nos tenemos que separar ¿no? –acabo de decir la joven.

-Me temo que sí, pero os veréis pronto, cuando acabéis volveréis al castillo a celebrar la victoria del bien. –les dijo Kerpymon sonriendo.

-Entonces… ¿es una despedida? –dijo Cristóbal.

-Solo es un hasta pronto. –le tranquilizó la chica con su dulce sonrisa, luego se abrazó a él y este la correspondió. –Te voy a echar mucho de menos.

-Yo también. –el chico la subió la cara y la beso despidiéndose de ella hasta volver a verse en el castillo de los Ángeles.

Lord Holy Angemon desdigievolucionó en Poyomon y SnowBotamon, y estos se marcharon con sus compañeros y otros digimons que les llevaban a sus otros destinos; un Dobermon llevaba a la espalada a Gema y a su SnowBotamon, y un Garurumon llevaba a Cristóbal a su espalda con Poyomon.

La chica se fue al lado más verde y caluroso donde la primavera parecía no acabar, y el joven se fue al lado verde, pero un poco frio y pocas veces el sol resplandecía completamente.

Por el camino, algunos digimons atacaron a la chica, aun controlados por el mal, y a esta no le quedo más remedio que quedarse parada mirando como Dobermon les atacaba o les esquivaba para poder seguir con su trayecto, al joven Cristóbal le pasaba lo mismo y no había otro remedio que ver como los demás luchaban, cuando llegaron se pusieron a trabajar para acabar cuanto antes y volver al castillo de los tres Ángeles a ver a aquella persona a la cual querían con toda su alma.

Pasaron 5 días, y el trabajo cada vez era más duro, había que reconstruir casas, cuidar de los más pequeños, traer material, defender el poblado etc. Y el paisaje no ayudaba a Gema a seguir con su misión.

-¿ocurre algo Gema? –dijo SnowBotamon

-No es nada… solo que este paisaje me recuerda mucho a Cristóbal-san. –dijo un poco triste.

-Tranquila, pronto le veras, mañana volveremos al castillo y él te estará esperando. –dijo intentándola animar.

-Tienes razón, y ahora volvamos al trabajo. –dijo ella cogiendo a su digimon y volviendo a la aldea para seguir con su misión, pero no solo ella echaba de menos al chico que más quería, el joven nombrado, también la echaba de menos, y no veía el momento de volver a verla y a abrazarla.

Ya eran las 9 de la noche del día de vuelta al castillo, el mundo digital había vuelto a recuperar su normal equilibrio después de los ataques de la oscuridad.

Todos los niños ya estaban en el castillo, pero faltaba una persona por estar sentada en aquel amplio salón:

-¿Dónde estará? –se repetía un chico un poco asustado e inquieto.

-No te preocupes Esperanza, -le calmaba un ángel femenino por detrás posando su mano en el hombro del muchacho. –no tardara en volver, esta con Dobermon y sabes que ella se puede defender.

-Si… tienes razón Dama Ophanimon. –dijo más tranquilo al oír sus palabras.

Esperaron 15 minutos y nadie aparecía, hasta que por una de las ventanas abiertas, un digimon en forma de perro color crema saltaba seguido de un pequeño digimon negro con un pañuelo rojo anudado a su cuello con una carta en su mano, y por la puerta entraba una chica de cabellos castaños y rizados con un gato digimon en sus brazos, y al lado Dobermon custodiándolas.

-Gomen nasai Ángeles sagrados, tuve un inconveniente con esos dos. –dijo mirando a Labramon y a Ipmon.

-No pasa nada Luz, ¿realizaste correctamente tu misión? –la dijo Ophanimon.

-Si Ophanimon-sama, y los digimon a los que ayude me dieron esa carta para que os la entregara personalmente en mano. –dijo cogiendo la carta de las manos del travieso Ipmon y dándosela a Seraphimon que leyó el principio, luego la cerró.

-Wizarmon. –llamó Seraphimon, y a la llamada, un mago blanco apareció delante de los tres Ángeles. –Guarda esta carta hasta el momento indicado. –dijo dándole la carta cerrada, el digimon obedeció y desapareció en una nube blanca.

-Y ahora ya que estamos todos, disfrutad de la cena, os la tenéis merecida niños elegidos. –dijo Kerpymon.

Los niños empezaron a comer como si su vida dependiera de ello, pues los días anteriores habían comido pero no aquellos deliciosos manjares que los tres Ángeles digimon les ofrecían, cuando acabaron se fueron a contar sus aventuras y por lo que habían pasado para encontrar sus emblemas, para luchar contra los siervos de Arcademon y para reconstruir las áreas asignadas.

Estuvieron más de 1 hora contando sus aventuras por el mundo digital, y cada uno se lo pasaba bien escuchando y contando sus anécdotas recientemente vividas, pero las horas pasaban y el cansancio se mostraba en los rostros de los digimons y en el de las chicas, pero por los chicos hubieran seguido hablando toda la noche.

-Estoy cansadísima. –dijo Karen soltando un bostezo pero tapándose la boca.

-Yo también. –dijo Catalina frotándose los ojos.

-Sera mejor irnos a dormir, mañana será otro día. –dijo Gema levantándose y despidiéndose de los demás, y de su novio con un beso en la mejilla.

La chicas de marcharon a sus cuartos a dormir, y los chicos se quedaron para seguir hablando un rato mas, pero 30 minutos después, cada uno se fue a su cuarto, o eso parecía.

Los tres Ángeles que pasaban por allí veían como cada chico iba a la puerta del cuarto de su novia, entraban y de allí no saldrían hasta el día siguiente, como por ejemplo Cristóbal entraba en la habitación de Gema, y la veía durmiendo en la cama tapada hasta el cuello, pero no estaba sola, Ipmon y Labramon las acompañaban, a Gema y a SnowBotamon.

-Parece que están bien acompañadas ¿no Patamon? –dijo divertido Cristóbal.

-Sí. –dijo de mala gana.

-¿ocurre algo Patamon?

-No nada, solo que… creo que a Ipmon le gusta Gatomon, no tengo nada que hacer. –dijo desanimándose, y no solo ellos escuchaban la conversación, alguien de los que parecían estar dormidos había despertado y lo estaba escuchando todo.

-No digas eso Patamon, seguro que a Gatomon le gustas tú y no Ipmon. –dijo animándole para que lo intentara con toda su alma.

-Pero yo… -Patamon no pudo terminar su frase ya que alguien despertaba perezosamente.

-¿Patamon? ¿Cristóbal-san? –dijo la joven frotándose los ojos aun con sueño.

-Gomen Gema-chan, no era mi intención despertarte. –se disculpó el chico.

-No pasa nada tranquilo, por cierto ¿Qué hacéis aquí?

-Etto… Patamon quería dormir con Gatomon. –dijo el chico para darle una oportunidad a su alado amigo.

-¿¡Yo?! Etto… -dijo Patamon sonrojado.

-Como veras aquí no cabe nadie más, pero si quieres puedes dormir con ellos y yo me voy a dormir con Cristóbal-san.

-Ya está decidido, Patamon dormirá aquí. Buenas noches amigo. –dijo el chico guiándole un ojo a su alado amigo y saliendo de la habitación con su novia. Patamon se metió en la cama y se tapó esperando poder dormir a gusto, mientras, que los dos humanos se abrazaban para darse calor e intentaban dormir esperando que ese momento no acabara nunca.

Al día siguiente, ninguno de los dos quería levantarse, estaban despiertos mirándose a los ojos y dándose mimos (XD):

-¿Cuándo crees que nos separaremos? –pregunto la chica temerosa por la respuesta y la reacción del chico.

-No lose, el mundo digital ya está en su equilibrio, de seguro que pronto. –dijo tristemente.

-Pero nos volveremos a ver. –dijo acercándose a él y abrazándole.

-Sí, lo sé. –dijo acercándose a sus labios y besándola dulcemente.

Pasaron 20 minutos y ya era hora de levantarse e ir al salón, no solo los emblemas pilares sabían que pronto se alejarían, los demás habían sido conscientes de la situación y se esperaban las palabras de los tres Ángeles digimon.

-Niños elegidos, os agradecemos mucho todo lo que habéis hecho por el mundo digital. –dijo Kerpymon.

-Pero no os podéis quedar aquí eternamente. –dijo Ophanimon.

-Debéis de volver a vuestro mundo inmediatamente. –acabo de decir Seraphimon.

-Os abriremos una puerta para que volváis cuanto antes. –dijo Gennai abriendo una puerta al mundo real.

-Pero… ¿y nuestros digimon? –pregunto Charlie.

-Podrán ir con vosotros. –dijo Ophanimon. –y ahora despediros.

Los niños elegidos se despidieron de sus compañeros esperando volver a verlos pronto, y uno a uno se fue marchando a su casa en el mundo real dejando atrás sus aventuras en el mundo digital.

Cada uno llego en el momento en el que se habían ido, y siguieron sus vidas normales y corrientemente, como siempre lo habían hecho, pero ¿esto significaba un adiós? ¿O tal vez era un hasta pronto?.