Capítulo 37

Noticia

Esa era la oficina donde Dick Akra pasaba sus días armando informes. La puerta de dicha habitación resonó varias veces. La maga de la Aldea Kouga pasó a penas el chico le dio la señal.

―Me alegro de que hayas venido ―dijo él sonriendo.

―Emmm, Dick-san ―dijo insegura― ¿Para qué me quiere aquí?

Este suspiró y dijo calmadamente:

―Se trata de una oferta ―explicó.

Ella inclinó la cabeza.

― ¿De qué trata? ―preguntó con nerviosismo.

―Bueno, la cosa es que ―hizo una pausa― quiero que seas la representante que valla a Jahat.

Eso la asombró enormemente.

― ¡¿Y-yo?! P-pero ¿¡por qué!?

―La razón es muy simple ―sonrió maliciosamente― necesito tu ayuda antes de que te vayas a Jahat.

La joven arqueó una ceja.

―Verás...

Comenzó a decirle todo lo que tenía en mente, la expresión de la muchacha se fue transformando hasta que comenzó a temblar. Retrocedió un poco y lo miró boquiabierta. Incluso este le tendió unos papeles que ella leyó con rapidez. Le hizo una oferta y la maga no tuvo otra más que aceptar. Al rato salió muy asustada de la habitación. Sphintus estaba esperándola afuera de la oficina a unos metros de ese lugar. Tsuna salió un tanto nerviosa, él se dio cuenta y le preguntó qué había pasado. Ella solo le dijo la oferta de Dick sobre Jahat.

― ¿¡Estás considerando ir!?

―Es que no sé... dijo que lo pensara, tengo dos meses para responder... hasta entonces, por favor no digas nada.

―Bueno ―suspiró― guardaré el secreto, más vale que Aladdín no se entere ―acotó en voz baja.

― ¿Por qué no debería enterarse?

―Porque va a odiar la idea ―explicó mirando hacia arriba.

―No entiendo ―le dijo.

Este rio un poco.

―No hace falta que lo entiendas ―dijo burlonamente.

― ¡No te burles de mí! ―le gritó enojada― ¡Dime!

―No ―bufó― no es de tu incumbencia.

Ellos platicaron un poco en jardín. En ese momento Karissa, Aladdín y Alanna pasaron, viéndolos platicando.

―Oigan, ellos se llevan muy bien ―confesó la de ojos violetas.

Ambos asintieron.

―Se llevan demasiado bien ―comentó la de Reim.

Al magi y la joven les extraño la forma de decirlo.

―No me digas que ―la muchacha movió sus cejas de arriba a abajo― ¿Sphintus te guste?

Esta se sonrojó.

―NI EN SUEÑOS.

―Pero lo parece ¿Aladdín me apoyas?

Él asintió.

― ¡¿Eh?! ―la de ojos verdes se sobresaltó.

―Parece como si estuvieras celosa ¡Karissa! ¡Te gusta Sphintus!

Alanna sonrió pícaramente.

―Viste ―señaló al joven― hasta él me apoya, dos contra uno ¿Cómo te defenderás?

― ¡No me gusta! ¡Acéptenlo! ¡Me gusta alguien más! ―al darse cuenta de lo que decía se tapó la boca.

― ¿Quién? ―preguntó el joven.

―Alguien ―dijo ella desviando la mirada.

Este la miró confundido, su amiga lanzó unas carcajadas al aire y al rato se retiró. Los dos caminaron a la habitación del magi, donde tenía unos documentos que ayudarían a ambos a investigar sobre el inusual contenedor de Karissa. Se sentaron en una mesa que se hallaba allí. Comenzaron a leer unos pergaminos y al rato ella preguntó:

―Oye Aladdín...

Él asintió.

― ¿Te gusta alguien?

―Sí.

― ¡¿En serio?! ―bajó el libro que sostenía en sus manos.

Cuando este se dio cuenta de su respuesta, se frotó la nuca con mucho nerviosismo.

―Bueno... es que sí, alguien me interesa... Pero eso no es importante ahora ―desvió ligeramente la mirada.

Ella se puso seria.

―Vamos ¿Por qué?

―Es que ahora estoy muy ocupado y las cosas no están bien, si algo me pasa... no quiero que esa persona sufra. Prefiero dejar todo así.

― ¡Eso no es justo! ―se levantó de su asiento apoyando las manos en la tabla de madera con fuerza.

Este la miró sin decir nada.

― ¡Eres una buena persona que se merece tener a alguien a su lado! ―alzó la voz― ¡No digas esas cosas! ¡Lucha por quien quieras a tu lado!

Le sonrió y le dijo animado:

―Gracias Karissa ―rio un poco― espero que tú puedas estar junto a la persona que quieres.

―Ironía ―pensó poniendo los ojos en blanco.

―Eres increíblemente fuerte ―prosiguió― ahora me alegro de que te hayas vuelto más fuerte que antes... Siempre supe que eras digna de Dysthe.

Los pasos de la joven maga se escuchaban por el pasillo. Ella se paró frente a la habitación del joven mago de la creación para hablar con él. Por consejo de Sphintus... estuvo a punto de tocar a la puerta hasta que escuchó las voces de él y su amiga.

―No me arrepiento de haberte elegido ―dijo él.

Ella abrió sus turquesas ojos hasta más no poder.

―Gracias ―dijo complacida― eso me hace feliz.

Ambos rieron al mismo tiempo. El corazón de la joven dio un vuelco y luego se le estrujó. No quiso decir más, se fue rápidamente. Ellos escucharon que alguien estaba ahí, abrieron la puerta y se asomaron a fuera.

― ¿Había alguien esperando afuera? ―preguntó mirándolo con sus verdes ojos.

Negó con la cabeza.

―Que yo sepa, no ―respondió dudoso.

―Me pregunto quién sería.

―Creo que llegué en mal momento ―se dijo la de Kouga a sus adentros mientras caminaba cabeza abajo.

En el camino se topó con el representante de Jahat. Este la miró provocando que se sobresaltara.

―Tu primer trabajo, mientras estés aquí es... robar los planos del palacio.

La joven le lanzó una mirada de desagrado, asintiendo sin otra alternativa.

―Lo quiero para dentro de dos días ¿Entendido?

―E-está bien ―contestó sin dirigirle más la mirada.

―Espero que seas más segura al actuar que al hablar, si te atrapan, no te aseguro nada ―afirmó seriamente.

Se alejó, mientras que la muchacha quedó de pie. Apretó sus puños con rabia y siguió a paso lento. Ella se metió dentro de un cuarto bastante amplio, no había nadie. Se aferró a su báculo, al instante se hizo invisible. Esto era una precaución, luego se metió en un jarrón lleno de pergaminos. Los examinó todos y cada uno, hasta que vio el que buscaba. Lo aferró a ella con sus brazos y dio unos pasos hacia la puerta. Pero sintió voces entonces se escondió tras uno de esos jarrones en los que había buscado. Entraron los tres amigos del alma platicando alegremente.

―Aladdín ¿sigues con los mismos sueños? ―Preguntó Alibaba.

― ¿Eh, sueños? ―Pensó ella

―Sí ―sintió varias veces― solo que ahora sigo recordando lo de Alma Toran ―explicó.

―Ya veo ―dijo pensativa Mor.

―Alma Toran, me suena ese nombre, Toran... ―murmuró la maga.

La fanalis movió su cabeza en varias direcciones.

― ¿Qué pasa Mor-san? ―la miró el magi.

Ella balanceó su cabeza un poco y dijo confundida:

―Creí haber escuchado a alguien ―miró a todos lados.

― ¿A alguien? ¿Segura? ―preguntó inspeccionando el lugar con la mirada.

Ella movió la cabeza de arriba abajo con seguridad. El rey de Balbadd buscó en uno de los jarrones cercanos a Tsuna. Ella se puso incómoda, sabiendo que él estaba cerca y podría atraparla. El muchacho sacó unos pergaminos y se los tendió al mago.

―Toma Aladdín, creo que esto te será de ayuda ―le dijo.

―Gracias Alibaba-kun ―sonrió jovialmente.

Los tres salieron de la habitación en seguida. Pero antes de ello, el de ojos zafiro se quedó mirando ese cuarto "vacío." Estaba pensativo y tenía una extraña sensación, sin pensarlo susurró:

―Tsuna ―se volteó y se fue.

Ella sintió un escalofrío al escuchar en volumen muy bajo su nombre, pensó que la habían descubierto. A penas se quedó sola, se paró y salió al trote de allí. Se dirigió a la oficina de Dick Akra, tocó la puerta un par de veces y pasó.

― ¿Qué quieres? ―preguntó sin levantar la vista.

―Tengo lo que me pediste ―extendió su brazo para tenderle el documento.

Él embozó una sonrisa desbordante de satisfacción.

―Perfecto ―rio un poco― eres más eficiente de lo que pensaba ¡Buen trabajo! ―la felicitó.

Ella no lo tomó como un alago o algo positivo, intentó no hacer contacto visual o dirigirle la palabra. Solo asintió, pero antes decidió preguntarle algo.

― ¿Qué planeas hacer con eso? ―señaló con su dedo el pergamino.

Él suspiró y se recostó en el respaldo de su asiento.

―Eso no te incumbe, solo debes seguir órdenes... ―juntó sus manos y apoyó los codos en su escritorio.

Solo fijó la mirada hacia abajo y se retiró.

―Tengo miedo que algo malo pase ―pensó.

Caminó unos metros, llegó a la biblioteca y se ubicó en una de las pequeñas mesas de una esquina del lugar. Sacó un pergamino de un estante, el cual tenía la referencia de la palabra Toran.

―Toran... Toran ―repitió varias veces mientras seguía la lectura con su dedo.

― ¿Toran?

Ella se volteó sobresaltada.

―Zeth ―suspiró― me asustaste ―le sonrió― eres muy silencioso a veces.

El niño se sentó a su lado, se asomó a lo que estaba leyendo y se quedó pensando unos segundos.

―Toran ―murmuró él.

― ¿Sabes qué es?

Asintió.

―Sabes sobre la Aldea Toran ¿no?

―Cierto ¡La aldea Toran! ―exclamó alegre―. En la academia nos contaron de ella. Dicen que viene de una civilización mucho más avanzada con respecto a la magia, pero por cierta razón ―se frotó la barbilla con la mano―. Casi todos los registros existentes desaparecieron...

― ¿Estás segura de que ahí lo oíste? ―preguntó seriamente.

―En realidad no... Es que lo escuché de casualidad mientras Aladdín, Alibaba-san y Morgiana-san platicaban ―explicó.

―Entonces lo que oíste fue Alma Toran ―aclaró mirándola seriamente.

Indicó que sí con la cabeza.

―Bien ―se levantó― será mejor que no indagues demasiado, será en vano ―se fue.

― ¿Eh? ―arqueó una ceja.


N/A

MUAJAJAJAJAJAJAJA :D Tsuna se aproxima al LADO OSCUROOOO *tono estilo Darth Vades* ¿Qué creen que la hizo hacer eso? ¿Será las palabras que oyó por parte de Aladdín que le dieron el empujón 7u7 para hacerlo? Jejejejejeje...

Además... ¡¿Qué le dijo Dick para dejarla así?! O.o

Espero que lo tengan en mente ¬u¬

Noami-chan