TOBIO.
…
No sé qué hora eran, solo tenía el recuerdo de haberme dormido en los brazos de Yuutaro como tanto había anhelado días atrás.
Tampoco sabía si Shouyou había mantenido su promesa de quedarse en casa o si había escuchado algo de nuestra habitación. A decir verdad no me gustaba la vida tan complicada, pero es que en este caso eso se había vuelto algo cotidiano en mi casa.
Lo que si me había sorprendido era la actitud de Yuutaro, nunca antes había sido tan extremo como esa noche, era un buen amante, sumiso como solían gustarme, pero de ahí a decir en voz alta las fantasías que callaba su mente, jamás.
Por eso que entre esa situación un tanto abatida, ilógica, y realmente encantadora, me había quedado dormido sin prestar atención a nada.
Me sobresalto el insistente timbreo, y golpes fuertes en la puerta.
Demás está decir que todo nos despertamos con semejante escándalo.
Nos encontramos los tres en el pasillo que comunicaba las habitaciones, y le di la orden a Shouyou que debía quedarse en su habitación.
Tanto Yuutaro como yo, caminamos hacia la puerta principal.
No tenia teorías, no sabía que podía ser.
Lo que más me aterraba era la idea de que todo se hubiese derrumbado y que la policía estuviese golpeando de esa forma, con algún tipo de denuncia y alguna que otra orden para requisar mi casa. Si eso pasaba estaba realmente jodido.
Ni siquiera respire. Abrí la puerta como la persona madura que era, y estaba dispuesto a enfrentar lo que fuese. Excepto eso…
Sin dejarme pestañear, un puño atravesó el umbral de mi puerta y golpeo en toda mi cara, haciéndome perder el equilibrio.
Escuche un gemido asombrado de Yuutaro antes de caer por completo.
Fui tomado de las solapas de mi camiseta de dormir y si, recibí un golpe más.
-¡IDIOTA! ¡TE DIJE QUE LO CUIDARAS IMBECIL!
Aun no lograba reconocerle, pero esa voz tan irritante, no era otra que el Senpai de Hinata.
Yuutaro lo alejo de mí. Y pude contener la sangre que salía de mi boca. Me sentía tan enojado, no me dolía ninguna parte golpeada, solo quería golpearlo de la misma forma. Pero no pude hacerlo. Cuando quería, Kindaichi podía ser mucho más fuerte que yo. Aunque él no podía reaccionar más de eso no hablaba.
-¿Qué demonios te pasa niñato?
Siguió de pie frente a mí, y su mirada desde aquella altura me hacia odiarlo más.
-ESCUCHAME BIEN, HIJO DE TU PUTA MADRE. LAS PREGUNTAS LAS HARE YO. ¿DONDE ESTA SHOUYOU? ¿COMO HAS DEJADO QUE SU PADRE LE PUSIERA EL DEDO ENCIMA? ¿COMO HAS DEJADO QUE INCLUSO LO VIOLASE? ¡IMBECIL!
Recuerdo que dijo aquella última palabra dándole como punto, una severa patada a mis muslos. Nunca antes un niñato me había dado semejante golpiza.
-¿DE QUE HABLAS?
-¿COMO? ¿A CASO NO SABIAS?
-Dios, si lo sabía, incluso le pedí que te lo dijera sino yo hablaría contigo.
Creí que se abalanzaría de nuevo hacia mí, pero esta vez, quien dirigió su puño fui yo.
Lo tome de los pliegues de su sweater y lo traje hacia mi haciéndolo caer a mi lado.
-Te calmas, o esto terminara mal. ¿Entiendes? ¿Qué son estas horas de venir a mi casa y comportarte de semejante manera?
Su respiración era agitada, y estaba rojo, como si fuera a explotar.
-¿Qué es eso que dices? La relación fue consentida por él, yo solo le dije que tú debías saberlo.
-¡ERES UN COMPLETO IMBECIL! ¡NO LO CUIDASTE PARA NADA! ¡A SHOUYOU LO VIOLARON IDIOTA!
No entendía eso.
Iba a volver a replicar hasta que la voz de Yuutaro pidió calma entre nosotros.
-Señores, es de madrugada. No queremos a la policía aquí comportémonos como gente grande y hablemos en la cocina.
….
…
Y con una bolsa de hielo cada uno, nos sentamos frente a frente.
-Dijiste que lo ibas a cuidar. Me llamo hoy para decirme toda esa mierda ¿Cómo crees que me siento? Te pide que lo protegieras. Que si querías seguir con tu mierda pedófila de tener sexo, estaría bien mientras él estuviera solo contigo y alejado de la basura de su padre. Mierda Kageyama ¿Cuántos culos necesitas para poder prestarle atención? Es solo un niño, debías tenerlo contigo.
-¿Qué dices niño? Pasó solo una vez, y fue consentido por él. En una semana caprichosa que tuvo donde no quería estar acá. No puedo obligarlo a quedarse donde yo quiera. Debo seguirle el ritmo. ¿Entiendes eso? ¿Entiendes que tan arriesgado es que yo le lleve la contraria?
-Hubieses insistido maldita sea. Hubieses hecho un esfuerzo. Sino no me hubiese llamado, diciendo que su padre lo obligo a tener sexo.
-Este equivocado, no fue obligado. Fue consentido.
-La primera vez. Y aun así es repugnante.
-La primera y única vez.
-hubieron dos imbécil. Ves que tan idiota estas con el nuevo culo que tienes, que no sabías que hoy fue violado por su padre.
Cada palabra que escupía caía como grandes baldes de agua fría. No quería entenderlo.
Suspire hondo. – Primero que todo, respeta a Yuutaro. La próxima que lo insultes, te aseguro que de aquí nos llevaran presos a ambos, pero a ti desfigurado. –Mire a Kindaichi - ¿tu lo sabías? ¿Lo de Shouyou?
Kindaichi agacho su cabeza. Y mi sangre hervía de rabia.
-Sensei…Kindaichi-san no sabía si contarle, era nuestro secreto, con la condición de decirle a Tooru lo que había pasado.
La dulce voz de Hinata, inundo la cocina,
Y aunque Oikawa se mostraba algo hostil, tomo a Hinata con su brazo y lo alejo de nosotros.
-Arma un bolso y pasaras la noche en mi casa. Creo que no habrá problemas con eso. – hablo cortante y con la altanería tan conocida.
Hinata asintió sumiso y paso de mi tanto como de Yuutaro.
Me sentía molesto, demasiado irritado con todos.
Quería agarrar, y echar de una patada a todos los que estaba allí.
-Que sea la última vez que lo descuides de esa forma.
Apreté el hielo contra mi labio inferior - ¿Qué vas hacer al respecto?
-Tu lo tendrás cada noche acá, incluso te lo cogerás cada maldito día. Pero escúchame bien, viejo de mierda, sabes que puedo manipularlo, sabes que tengo la fuerza para ponerlo a mi favor, y si voy a utilizar ese poder será contra ti y su padre. Puedo hacer que testifique contra ti.
-¿Por qué no lo haces y nos dejamos de joder con toda esta mierda? ¿Y que un juzgado obligue a sus padres a llevárselo o que lo reubiquen?
-Por eso mismo. Porque sé que prefiere estar acá que con su madre o con un extraño. Ese era el trato antes de irme. Y tu como piensas con la verga accediste. Ahora te lo tragas. O ya sabes que pasara. Cuida de mi niño o juro por lo más sagrado que te destrozare imbécil.
Sus palabras salieron tan afiladas. Tan crudas y reales, que sabía muy bien que estaba en sus manos.
Se fueron en menos de quince minutos, y estaba entrando en un estado de desesperación que jamás había sentido. No estaba seguro que tan firme era el terreno que estaba pisando. Y lo peor es que Yuu me había ocultado aquello. Ya no tenía el contra de nada y eso me ponía de muy mal humor.
,,,
,,
,,,
OIKAWA
…
,,,
Las manos me temblaban.
Ardían, dolían.
Nunca antes le había pegado a una persona. Nunca antes me había enojado de forma tal.
Ese día fue el quiebre que necesitaba en mi vida.
Deje por completo atrás la vanidad de un universitario mimado. Para empezar a hacerme cargo de lo que había optado por ser responsable.
Estaba enojado con todos. Incluso con Shouyou.
Dios mío, como era posible que hubiera accedido a semejante barbaridad. Y también me sentía conmocionado, saber que ese día había empezado de tal forma, que el ser que yo más quería que cuiden me lo habían tratado así. Le hubiesen obligado a tener sexo.
Me re volvía el estomago.
Estaba tan furioso con Kageyama. Sentía tanta impotencia y a la vez, sentía que no conocía tanto a esa persona que me quitaba el sueño, y que moría por saber a diario noticias de él.
Me dolía, tan adentro, tan hondo. Que en su estado de inocencia hubiese caído en nuestras manos. Porque yo Tampoco era el bueno de la película. Yo también estaba dejando que aquello ocurriese.
Pero tenía fe, que si estando con Sensei podría cuidarle y tener una vida como la de cualquiera. Claro, con algo extra que no muchos adolescente tenían a su edad.
Pero más allá de todo, ese niño era disposición final mía. Y sentir sus dedos apretarse bajo los míos en aquella noche, e irse de cada de su Sensei sin rechistar me confirmaban demasiadas cosas.
Y alejaban de mi esos pensamientos tan horribles que tenía. Que me dejaría que se olvidará de mí, y el esfuerzo que estaba haciendo no valiera nada.
...
Llame un taxi, eran más de la 1 de la madrugada. Aún no le había dicho a mi madre que estaba en el pueblo. Y no sabía si era buena idea.
Tampoco podía contar con él departamento de Kuroo. El tenía otros planes, y no se los arruinaria con mis pleitos de pareja. Y obviamente tampoco le diría muchos detalles sobre esto.
No podía conducirme a un hotel. Shouyou era menor de edad. Y eso no era buena idea.
Entonces después de machacar mi mente, decidí ir a casa.
Mama entendería, aunque preguntaría tantas cosas, incluso, discutiríamos por el simple hecho de llegar con el pómulo sangriento.
Y ¿qué es lo que debería decirle?
Shouyou apretó mi mano de camino, pero no hice lo mismo. Me sentía irritado.
Debía saber que había sobrepasado ciertos límites. Que yo también lo había hecho.
Que esto se estaba yendo todo a la mismísima mierda. Y que caeríamos todos. Y el más perjudicado simplemente Sería el.
No quería que viviese más en lo de Kageyama. Pero ¿A dónde iría? ¿Con mi familia? si hiciéramos eso, mamá preguntaría tantas cosas y seguramente pediría hacer las cosas de forma legales y eso traería más problemas.
El padre pediría su custodia y seguramente lo perdería para siempre.
Debía ser igual. El fingiendo vivir en su casa, quedándose en lo de Tobio
Y no podía hacer la misma actividad en mi casa porque mi madre se metería demasiado. Indagaría de más. Y no queríamos eso.
Dios, solo quería que termine pronto la universidad para llevármelo conmigo.
Debía terminar sus estudios en Karasuno para ser libre de la responsabilidad de sus padres. Y aún faltaba tanto para eso.
Y no sabía de dónde iba a sacar tantas fuerzas para poder aguantar todos esos años.
...
Mamá empezó con su cuestionamiento. Y a mí me faltaban fuerzas para hacerle frente.
-¿Quien te hizo eso? lo denunciaremos a la policía. ¿Por qué también está Shouyou Kun a esta hora? ¿Sus padres lo saben?
-Mamá... Shouyou tuvo un problema familiar hoy. Y me llamó.
-¡Oh Shouyou Kun! Lo lamento. Pero no puedes llamar así a Tooru, está ocupado. Hijo no puedes
-Mamá, es fin de semana. Y no le digas a mi novio que no puede llamarme. Me necesitaba.
Lo miro de nuevo y suspiro - ¿Quien te hizo eso?
-No importa.
-¡Tooru! ¿Fue un adulto? Hagamos la denuncia mi amor.
-No. Solo, quiero descansar. ¿Está bien? Shouyou ha tenido una larga noche. Queremos dormir. Mañana me iré de nuevo ¿Papá?
-Tiene horario nocturno
-Entonces ve también a descansar.
-Tooru, esto no quedará así.
-Por esta noche sí.
...
¿Qué me había imaginado como reencuentro con Shouyou? Pues no esa situación.
Él limpiando de a poco la herida del pómulo y yo aún con la sangre un tanto hirviendo.
-Él ¿no sabía lo de hoy? 0
-No. Solo lo de la primera vez.
-¿Por qué tardaste tanto?
-Creí que te enojarías.
-Estoy enojado.
-Creí que me dejarías.
-Nunca haría eso. A menos que
-¿Qué?
-Que sigas queriendo tener ese tipo de relación con tu padre.
-No quiero. Es por eso que hoy... ¿Como voy hacer cuando no quiera y el venga?
-No lo sé. Shouyou no lo sé. Debes quedarte con Sensei. Ni tengo otro lugar. Acá no puedes. Mi madre exigiría mucha historia de parte tuya. Y no podemos hacer eso. Es nuestro secreto.
-Me quedaré con Sensei. Igual no creo que... Vuelva a suceder con él tampoco.
-¿Ah no?
-Sensei, está enamorado de ese señor. Y me propuso quedarme con ellos a cambio de... No compartir a Sensei.
-¿Y la idea que te parece? ¿Sensei como es contigo?
-No es malo. A él tampoco Le gustó saber eso. Perdón Senpai. Me di cuenta tarde que estaba mal. Creí que si hacía eso, papá volvería conmigo. Se quedaría en casa y... Me elegiría a mí.
-Shouyou si eso hubiese pasado. ¿Qué sería de nosotros o de mí? Tu padre no te ama. Solo quiere eso. Creo que ya lo sabes.
-Sensei me lo dijo.
-Por favor, aléjate de tu padre. No quiero que te lastime. No quiero que te vuelva a tocar. Por favor. No Le hagas sufrir así.
Deje de sentir el ardor del alcohol y tomando ambos brazos lo acosté en mi pecho - Te extraño mucho
-Senpai, ¿Sigues enojado?
-Sí, no quiero que nadie más te toque. Solo yo. Si ahora Sensei te propuso eso, entonces no lo hagas con nadie más.
-¿Con nadie más?
-Sólo conmigo. Por favor. No quiero que nadie más te lastime. O te maltrate. Vendré más seguido y estaremos las veces que quieras. Incluso quiero que me llames más seguido.
-Pero, me da tristeza hacerlo.
-Encontraré la forma de hacer divertidas las llamadas. Pero por favor... Empecemos de nuevo. Solo los dos. No sé cómo arreglar el tema de tu padre. Pero ni bajes la guardia ante él. Entiende que no te quiere. Y si Sensei quiere algo, quiero saberlo.
-Él no quiere nada más.
-No puedo ponerme feliz por eso, sabiendo que tan pervertido ha sido contigo. Házmelo saber. Pero en serio Sho, no deseo compartir más. ¿Eres solo mía verdad?
-Si Senpai.
-Y entre todos, me elegirías a mi ¿no?
-Si, Tooru.
-Yo también. Solo a ti. Entonces que sea así, solo nosotros. Solo llámame, también extraño estar contigo de esa forma. Puedes llamarme y arreglamos ese tema.
Me abrazo y sentí todo el poco peso de él sobre mí. - te extraño Senpai. Te amo Tooru.
Mis músculos se relajaron al sentir eso. Pero aunque me moría por hacerle una y mil cosas, esa noche no pasaría. Había sido demasiado para él.
...
En el silencio de la habitación se deshago completamente. Me contó todo lo que había ocurrido con su padre desde siempre.
Y me repitió mil veces, lo mucho que me extrañaba y lo aterrado que estaba.
Yo también estaba aterrado. De no saber cómo es que se podía ver un futuro con un presente tan oscuro.
