¡Es muy corto! Pero el siguiente va a hacer muy largo mínimo 10 páginas, ¡lo prometo!

Besos, chicas/os :D

Capítulo I Temporada II: Problemas

Alyssa Grimmer abría los ojos y cuando se dispuso a rodarse para volver a dormir, encontró uno de los libros de economía que estuvo leyendo la noche anterior, lo tiró a donde cayera y volvió a dormir.

-¡Aly, llegó!- Ese fue el clic que hizo que Alyssa se parara rápidamente y aunque no veía claramente, corrió hacia la modesta sala.

-¡Dámelo!- gritó mientras su madre lo estiraba. El sobre era enorme y traían un montón de papeles pero Alyssa buscaba el que dijera que por fin haría algo útil por la vida.

-¿Qué dice?- le preguntó su abuela quien salía de su cuarto con su andador.

-Buenos días … bla bla bla … ¡Me aceptaron!- la hermosa pelirroja daba saltos de alegría con su mamá cuando su hermana menor apareció.

-¿Qué pasó?- pregunta la mini pelirroja.

-Aceptaron a tu hermana en la empresa de tecnología- La niña no sabía que significaba una ´empresa de tecnología´ pero si eso hacia sonreír a su mamá, eso estaba bien. Hace ya bastante tiempo que su mamá dejó de sonreír.

Chloe Yerryn salió personalmente a recibir el correo. Era ridículo, eran casi las 3 de la tarde de un sábado, pero que se le iba a hacer. Por una extraña razón que Chloe nunca entenderá, en los barrios exclusivos de Nueva York, así eran las cosas.

-¿Hay algo para mí?- pregunta la rubia antes de que el viejo señor Tury pudiera bajar del carro.

-¡Llegó!- eso fue lo único que tuvo que decir para que Chloe tomara el sobre y lo abriera.

-¿Qué dice?- le pregunta el cartero. Chloe no puede aguantar las lágrimas, había alcanzado su sueño.

-¡Estoy adentro!- gritó tan fuerte que la reja se abrió inmediatamente y sus guardaespaldas salieron.

-Me alegra mucho Chloe- el cartero la abraza y ella le corresponde. Era probablemente la única felicitación que recibiría. Entre los fríos saludos de su madre cuando viniera a recogerla el lunes y el collar con pendientes que le regalaría su papá, ninguno le daría un abrazo.

-Ahora, entra y por fin come- le dice Tury para después verla yéndose correr por todo el jardín hasta la puerta de su mansión. La joven de cabellos oscuros corría adentro de la cueva del dragón en su pijama mientras el viejo Tury la miraba con orgullo.

Zachary Kerensky corrió hasta su dormitorio. Su mejor amigo, Fred lo había llamado para avisarle que el repartidor le había dejado un sobre enorme a nombre de la compañía tecnológica.

Cuando entró, la escena que vio fue desagradable. Freddy estaba a desnudando a su novia, de tres meses, en su lado de la cama.

-¡Fred, tienes que poner la estúpida corbata!- Fred quien estaba en otra realidad saltó al ver a su amigo, rápidamente ambos chicos se cubrieron.

-Está en la mesa- dicho esto Zach ve hacia la mesa de la sala compartida. El sobre se encontraba ahí, alrededor de un montón de paquetes.

-¿Qué dice?- pregunta Kimmi, la enamorada de Zach, antes de acomodarse la ropa y acompañarlo a la sala.

-¡No lo digas todavía! … dame un segundo… ya listo- Fred se puso el pantalón de pijama y fue con ambos chicos.

-Tenemos el agrado de informarles que…. Mierda, me aceptaron- Fred siendo tan él, empezó el abrazo grupal, los tres chicos saltaron y el pobre Zach terminó embarrado de cerveza como una muestra de "felicitación".

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Meses después: 24 de Abril del 2012, en la mañana

Alyssa Grimmer se levantó temprano, tomó desayuno junto con su hermana que se iba a la guardería, cuando la embarcó en el bus escolar, tomó un baño, secó su cabello, se lo planchó con delicadeza y terminó por ponerse su traje ejecutivo. Cerró con seguro su casa y se dispuso a tomar el taxi. Estuvo desde las 12 del día hasta las 4 de la tarde sentada en un café que estaba cercano. Durante todo el camino pensó en como su vida iba a cambiar, tenía que conseguir ese puesto, tenía que hacerlo para sacar adelante a su familia y para poder afrontar los gastos que se le venían encima.

Chloe estaba con resaca, sus amigas la habían secuestrado durante la noche, para festejar el cumpleaños de una de ellas, no se pudo negar y se prometió a ella misma que solo serían un par de horas, pero cuando vio la hora, ¡eran las 2 de la mañana! Con calma, empezó a maquillarse, ocultando las ojeras y preocupándose porque sus rulos se quedaran quietos en su cola alta. Bajó las escaleras de su hogar y soltó un bufido, había discutido con su papá la tarde anterior porque él había insistido en que su hija fuera con seguridad al trabajo, después de varios minutos llegaron al acuerdo que solo la acompañarían 2 guardaespaldas y que no entrarían al edificio, nadie tenía que enterarse que Chloe Yerryn era hija de la privilegiada familia exportadora de minerales. Empezó su camino a las 3 de la tarde, paró en Starbucks para tomar un café con leche y otra vez para recoger el almuerzo que le habían hecho.

Zachary tiró la puerta de la habitación haciéndose sonar, inmediatamente escuchó un par de murmullos. No de nuevo, pensó haciendo más ruido que el normal. Freddy y Kim habían pasado toda la noche juntos y el pobre de Zach tuvo que irse a dormir al cuarto de uno de sus amigos. Entró a su dormitorio sin decir nada, se cambió de ropa lo más rápido posible, llamó a un taxi y salió disparado del dormitorio, ya iba retrasado tomando en cuenta el viaje que tenía que hacer.

Los tres nuevos internos se encuentran en la puerta principal de la empresa. Se miran tratando de disimular pero fallan, se puede oler su miedo.

-¿Tú eres Alyssa, verdad?- preguntó Chloe tratando de sonar animada.

-Tú eres Zach y tú Chloe, mucho gusto- dijo estrechando las manos con ambos.

-Igualmente, ¿están listos?- preguntó Chloe mirando a través de la puerta principal.

-Para nada, pero vamos- dijo Zach haciendo que las dos chicas rieran.

-Este es el famoso ascensor, solo para los Cullen y la novia de Edward- dijo Zachary a punto de tocarla para asegurarse que no se desvanecía.

-Isabella Swan es la perfección andante- halagó Alyssa recordando todos los recortes que tiene de ella pegados en su cuadernos.

-¿Ustedes a donde van?- preguntó una joven con cara de pocos amigos.

-Al último piso, somos los internos de este año- explicó Chloe.

-Los internos van por las escaleras, las de allá- Alyssa abrió la boca sin poder ocultar su "emoción", ¡la oficina era en el último piso!

Chloe murmuró un gracias desagradable y se encaminó junto con Zach y Alyssa a las escaleras.

-Oh mi Dios, mis Jimmy Choo no lo van a aguantar- dijo Chloe apoyándose en la pared para sacárselos, ella sabía cómo era tener que subir varios pisos con sus zapatos taco 11.

-Tienen caras de estar perdidos, ¿son internos?- preguntó una mujer llegando hacia ellos con unos papeles, venía de otra área de la empresa.

-Si- contestó Alyssa dando un paso hacia adelante.

-Dios, Margaret no aprende, suban por el ascensor, vengan conmigo- Chloe respiró aliviada y los tres se fueron con ella. Antes de que se abriera la puerta del ascensor, la chica que los había ayudado miró con mala cara a la tal Margaret.

-Los dejo chicos, suerte- dijo la mujer cuando llegaron al octavo piso. Todos murmuraron a coro ´Gracias´.

-Buenos días buscamos a la señora Janine- dijo Zachary hacia la primera chica que vio.

-Ella está hablando por teléfono ahorita. Esperen acá, vayan llenando esto- dijo dándole a cada uno un fojón de hojas y un lapicero para cada uno. Los llevó hacia un salón pequeño. Los tres tardaron un buen rato.

-¿Podré tomar esas revistas?- pregunta Alyssa a ambos.

-No le veo ningún problema, pásame la que está debajo por favor – pidió Chloe indicando la última edición de Marie Claire.

-¿No están emocionados de conocer al mismísimo Edward Cullen?- preguntó Zachary moviendo sus manos en señal de ansiedad.

-¿Sabes que solo lo veremos ahora y al final de la pasantía, verdad?- contestó Chloe tratando de aguantar la burla.

-Lo sé por eso es más emocionante. Tiene 26 años y ya es un multibillonario- dijo Zachary emocionado.

-Creo que alguien es un fan obsesionado- murmuró Alyssa dejando la revista a un lado.

-Me duelen los brazos, ayer estuve haciendo ejercicios- dijo Chloe tratando de hacer conversación.

-Ayer estuve trabajando todo el día- dijo Alyssa en un tono molesto, era el colmo que aparte de la universidad tuviera que trabajar, pero así era la vida de los no tan privilegiadas.

-Ayer… no, en Harvard no pasa nada interesante- dijo Zach encogiéndose de hombros.

-En Columbia todos los días hay un nuevo chisme- dijo Alyssa tomando celular para revisar la hora. Ya eran las 5 de la tarde.

-En NYU también, hasta hay blogs que te explican la vida de cada uno- dijo Chloe mostrándole a Alyssa uno de los blogs a los que estaba subscrita.

-¿Escuchaste qué Madelaine estaba embarazada de Royce?- preguntó Alyssa.

-Sí, llamé a mi papá que trabaja con el de Madelaine, me dijo que el hombre está hecho una furia- comentó Chole mientras Zach rodaba los ojos, mujeres.

-Royce ya no va a clases- agregó Chloe.

-Ya han pasado como 10 minutos- avisó Zach parándose, no podía con los nervios.

-Chicos, ya pueden pasar. Síganme por favor- avisó la señorita de la vez anterior.

-Disculpen, he tenido un día ajetreado- dijo la tal Janine acercándose con una sonrisa cansada.

-Empecemos, el señor Cullen debe estar por llegar en cualquier segundo, pero ya tengo asignados sus puestos. Como sabrán al final de este año solo quedará una persona. Alyssa te toca Recursos Humanos, Chloe tú vas a Producción y tu a Finanzas Zachary- Los tres asintieron y agarraron su folders con informaciones.

-Son internos, les van a hacer la vida un infierno. Les deseo suerte, tomen sus identificaciones. Hoy el señor Cullen tenía un evento importante así que supongo que el Lunes podrán hablar con él. Ahora pueden retirarse a sus áreas, allá la encargada les dirá que harán. Esfuércense… - parece que Janine quería decir más pero se vio interrumpida.

-Dios, esto es el colmo- dijo en voz alta escuchando sonar su teléfono de nuevo. Avanzó apurada, lo contestó y empezó a murmura cosas como ´sí, si ella habla´, ´dime hijo´; hasta que se quedó parada sin decir nada, el teléfono cayó estruendosamente en el piso, apresuradamente una chica se acercó a ella.

-¿Janine?, Janine, reacciona, ¿qué pasa?- preguntó pero Janine parecía haberse quedado en blanco, la chica la ayudó a sentarse mientras otros le traían agua y alcohol.

-Edward está en coma- dijo antes de tomar su bolso y salir corriendo de ahí. Toda la oficina se quedó en un silencio sepulcral.

Al otro lado de la ciudad

Rosalie Cullen detuvo el carro en el estacionamiento de la casa de sus suegros, Emmett llegó a los segundos con la otra camioneta.

-Vamos a ser fuertes, por tu mamá Emmett- le dijo Rosalie tomándolo de las manos, la mirada de Emmett era perdida, todo se le había caído al escuchar el grito espantoso que soltó Bella a las afueras de la recepción.

-Fuertes- fue lo único que la mente atareada de Emmett pudo recepcionar. Emmett buscó su llavero y abrió las puertas de su antiguo hogar.

-¿Qué tal la ceremonia?- preguntó Esme al verlos entrar, ella estaba ordenando los juguetes que Nate había dejado tirado en el piso.

-Estuvo… muy conmovedora- inmediatamente Esme notó que algo andaba mal, su hijo y su nuera estaban nerviosos, dejó lo que estaba haciendo y se sentó en su mueble.

-¿Qué ha pasado?- preguntó sin rodeos. Emmett se sentó y Rosalie se apoyó en sus hombros.

-Dime que ha pasado Emmett- repitió insistentemente, empezaba a mover las manos de modo nervioso.

-Esme… Edward ha tenido un accidente- dijo Rosalie rápidamente, Esme tardó un par de segundos en reaccionar.

-¡Mi hijo!- gritó levantándose, inmediatamente fue hacia le mesa, tomó su bolsa.

-¡Llévame Emmett, llévame!- gritó desesperadamente tratando de sacar sus llaves y acomodarse la bufanda pero las manos le temblaban.

-Cálmate mamá, no me gusta verte así- pidió Emmett tomándola de los hombros.

-Llévame ahorita, sino agarró el auto y me voy sola… ¡ahorita!- gritó Esme lo último avanzando hacia la puerta principal.

-Yo me quedo con los niños, voy a llamar a la niñera para que se quede acá- le murmuró Rosalie a su esposo en el oído. Emmett asintió y la beso castamente antes de sacar sus llaves, abrió la puerta y al momento de cerrar apretó fuerte sus manos, necesitaba ser fuerte por su familia.

¿Quién dijo que nada podía salir mal?