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CAPÍTULO 37:

"Razones"


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- ¿Cómo que te besó? – el ojimiel estaba furioso.

- Yo no quería, te lo juro. Él ha estado coqueteándome y…

- Hay más en esa historia, ¿cierto?

Kurt empezó a llorar, lucía tan frágil y asustado que Blaine se sintió mal y tenía ganas de abrazarlo, pero no sabía si debía hacerlo.

- Yo… yo… Blaine…

El moreno se obligó a sí mismo a calmarse – ok Kurt, dime qué fue lo que sucedió – dijo tratando de sonar tranquilo.

- Desde que llegué se me comenzó a insinuar, me coqueteaba, pero yo le dije claramente que me dejara en paz, que tenía novio y que lo amaba mucho, y siempre me respondía que no le importaba. Traté de mantener la mayor distancia posible y estar rodeado de otras personas – se quedó callado.

- ¿Y? ¿Qué más pasó?

- Un día que estaba solo, se suponía que él ya se había ido, no sé cuando regresó, me arrinconó en la cocina y…

- ¿Qué te hizo? Kurt habla de una vez – alzó la voz consiguiendo que el castaño se pusiera más nervioso – lo siento amor, lo que me cuentas no es fácil, lo siento, sólo dime, no estoy enojado contigo – se acercó a él y le secó las lágrimas.

- Yo no quería, te lo juro – lloraba copiosamente.

El moreno lo abrazó – tranquilo amor, cuéntame, sé que no querías, no tienes la culpa de nada – el ojiazul lo miró a los ojos y lo abrazó con todas sus fuerzas – te amo Kurt, nada va a cambiar eso, te amo mucho.

- Él me tocó, quiso empezar a acariciarme – se aferró a su novio – en cuanto sentí su mano en mi cuerpo lo empujé con todas mis fuerzas y cuando intentó acercarse de nuevo, lo volví a empujar y salí corriendo de ahí.

- ¿Te hizo algún daño?

- No, pero con que me tocara fue horrible. Al día siguiente lo denuncié con mi jefe y le hicieron un llamado de atención nada más. Otro de mis compañeros me dijo que es recomendado de alguien.

- ¿Cómo rayos pudiste seguir ahí sabiendo eso Kurt? – se volvió a enojar y lo soltó – ¿Por qué no me dijiste nada? ¿Por qué te quedaste callado todo este tiempo?

- Estaba asustado Blaine, lo sigo estando y necesito ese trabajo.

- ¿Necesitas?

- Sí, lo necesito, pero ahora no es momento para hablar de ese tema.

- Kurt, estás faltando a la promesa que hicimos de no ocultarnos nada y nunca mentirnos.

- Lo lamento mucho, te voy a contar todo lo que ha estado ocurriendo, es sólo que me siento tan perdido ahora.

- Ven aquí – dijo el ojimiel y lo volvió a abrazar – hay que calmarnos y vamos por partes – hizo varias respiraciones – primero cuéntame qué más pasó con ese tipo, ya hablaremos sobre lo otro.

- Todo iba bien, él había mantenido la distancia hasta hace dos días, estuvo haciéndome insinuaciones cada vez que podía y a la salida me agarró por sorpresa y me besó. Cuando reaccioné le rompí la cara del golpe que le di.

- ¿Lo golpeaste?

- No tenía ningún derecho a besarme ni a nada, me dio tanta rabia que hiciera eso… Pero ahora me siento sucio Blaine – sollozó – me tocó y me besó y tengo miedo de que ya no quieras estar conmigo.

- Te amo mi vida, te amo mucho, no estás sucio, no fue tu culpa, te defendiste y lo pusiste en su sitio. Te amo bebé, como te dije antes, nada va a cambiar lo mucho que te amo. ¿Puedo besarte?

- Hazlo por favor, quítame esto que siento – el ojimiel lo tomó con cuidado del rostro y empezó a besarlo suavemente – sólo quiero sentir y recordar tus labios en los míos – lo siguió besando con dulzura y amor.

Se besaron durante varios minutos – Blaine.

- ¿Si amor?

- Quítame toda sensación que no sea tuya.

Blaine lo tomó de la mano y comenzó a besársela con ternura y fueron avanzando hacia la habitación – ¿Estás seguro que quieres esto?

- Sí, estoy muy seguro, quiero que me hagas el amor, lo necesito. Sólo quiero el recuerdo de tus manos sobre mi cuerpo.

- Kurt, necesito que me digas qué te hizo exactamente, cómo fue y…

- No sé en qué estás pensando, sólo me tocó y ya. No quiero hablar más de eso.

- Bebé, si quieres liberarte y dejarlo en el olvido, primero tienes que sacarlo por completo, no puedes sólo hablarlo a medias.

Kurt le contó con lujo de detalles y Blaine lo besó suavemente mostrándose tranquilo pero tenía pensado ir al día siguiente a buscar al chico ese y dejar las cosas en claro.

El ojiazul se acomodó en el centro de la cama y extendió el brazo para que su novio hiciera lo mismo. Éste se acomodó a su lado y lo abrazó, permaneciendo en silencio por un largo tiempo.

- Blaine, ¿me vas a hacer el amor o es que ya no quieres tocarme?

- Kurt, siempre voy a querer tocarte, te amo y te deseo con todas mis fuerzas. Eres tan hermoso, dulce, perfecto – el castaño le sonrió y dejó escapar una pequeña lágrima que su novio capturó con sus labios.

- Te amo Blaine, eres toda mi vida.

- Y tú eres mi vida también, te amo Kurt.

Ambos fueron acomodándose hasta quedar uno encima del otro y se llenaron de besos y caricias que los llevaron a hacer el amor durante toda la noche.

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Blaine aún dormía, Kurt tenía poco de haberse despertado y se sentía mucho mejor y tranquilo. Trazaba con su dedo el contorno del rostro de su novio y le daba suaves besos, continuó así hasta despertarlo.

- Qué forma tan hermosa de empezar el día! – dijo el ojimiel con una cálida sonrisa.

- Te amo Blaine, te amo con todas mis fuerzas, te amo con todo mi corazón, te amo más que nunca. Gracias por lo de anoche, fue más que perfecto, fue tan especial. Nuevamente me siento tan tuyo y sólo tuyo.

- Eres sólo mío Kurt, así como yo soy sólo tuyo y siempre será así.

- Blaine – le empezó a llenar el rostro de pequeños besos – te amo, te quiero, te adoro, te necesito… Quiero hacerte el amor ¿Puedo?

- No tienes que preguntar Kurt, mi cuerpo te pertenece así como todo mi ser.


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Blaine esperaba pacientemente en una mesa hasta que el sujeto del que le había hablado Kurt estuviese desocupado pues no quería armar una escena pública.

Cuando fue el momento indicado, el jefe le dijo que alguien lo esperara en la oficina. El chico entró y se encontró con Blaine quien le reclamó por lo que le hizo a su novio. La discusión fue larga y el ojimiel tenía ganas de golpearlo, pero sabía que la violencia no era la respuesta.

El jefe escuchó los gritos e intervino, luego de que Blaine le contara todo lo ocurrido y que el sujeto no lo negara, tomó una decisión.

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Kurt estaba terminando su turno cuando sintió que lo tomaron del brazo, volteó y ahí estaba aquel hombre mirándolo de una forma extraña, sus ojos eran una mezcla entre lujuria y rabia. El ojiazul se tensó, pero no iba a permitir que le volviera a hacer algo.

- Suéltame – dijo con voz firme.

- Así que necesitas que tu noviecito te venga a defender porque tú solito no puedes – dijo en forma de burla.

- No necesito que nadie me defienda, puedo hacerlo por mí mismo, pero me siento feliz de tener a alguien que se preocupe por mí.

- Hummel, yo podría hacerte tan feliz, como no tienes idea.

- Soy inmensamente feliz y eres tú el que no tiene idea de lo que es eso.

- Ahora eres valiente y me detienes, ¿por qué no lo hiciste en esas dos ocasiones?

- Me tomaste por sorpresa, y no sé de qué hablas, porque sabes muy bien que te detuve.

- Tanto problema porque te toqué unos segundos y por un simple beso.

- Eres de lo peor.

- Vamos muñeco, puedo complacer todas tus fantasías y…

- Mi novio lo hace a la perfección y no necesito a nadie más. Ahora quítate de mi camino.

Blaine entró al local a buscar a Kurt y escuchó que discutía con alguien, al instante supo de quien se trataba y avanzó furioso hacia donde se encontraban, pero se detuvo en seco cuando escuchó al sujeto hablar.

- Por favor Hummel, debes estar aburrido de él, el mismo hombre, los mismos labios, el mismo cuerpo todos los días. Yo te ofrezco variedad.

- ¿Sabes una cosa? Ahora que lo pienso, siento pena por ti. Estás tan vacío y probablemente solo, que tienes que buscar algo de compañía a diario sin importar en qué forma sea. Lo mejor y más hermoso es tener a alguien con quien compartir tu vida, tus sueños, ilusiones, alegrías, tristezas, triunfos y fracasos. Una persona a la que conoces y que te conoce mejor que nadie, alguien a quien amar incondicionalmente y que te ame de la misma forma. Los labios que conoces muy bien en su forma, textura, sabor y que se amoldan a los tuyos de forma perfecta. Un cuerpo del que conoces cada milímetro, que te fascina, amas, adoras y deseas, y sabes que esa persona tiene el mismo conocimiento y reacción de tu cuerpo, y que la familiaridad diaria es fantástica porque es tan maravillosa y perfecta que sigue siendo excitante, que es afrodisiaca y te produce las sensaciones más grandiosas – hizo un gesto de burla – pero tú no sabes de eso porque nunca lo has tenido y si no cambias, nunca lo tendrás.

El sujeto estaba impactado por las palabras y firmeza del ojiazul y no sabía cómo reaccionar.

- Ahora muévete de aquí que se hace tarde y mi novio al que amo y que me ama inmensamente me espera para cenar juntos – lo apartó con la mano.

- ¿Crees que voy a desistir? – preguntó con cierta inseguridad, ya no tenía la actitud prepotente de hacía minutos atrás.

- Más te vale que lo hagas – dijo Blaine enojado, ambos chicos voltearon a verlo – porque si te vuelves a acercar a mi novio, me voy a encargar de que termines en la cárcel por acoso. Y tengo familiares y amigos muy influyentes como para asegurarme que permanezcas ahí por varios años.

- No vale la pena mi amor – dijo Kurt y caminó en su dirección – vamos a cenar tranquilos – le sonrió.

- Sí mi vida, no lo vale. Vamos – lo abrazó por la cintura y salieron del lugar.


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Kurt y Blaine caminaban por la calle tomados de la mano mientras conversaban.

- Kurt, primero, no fue mi intención escuchar, pero llegué por ti y al darme cuenta que discutías con ese cretino, fui hacia donde estaban y los escuché y eso que dijiste, fue hermoso.

- ¿Qué tanto escuchaste?

- Cuando él te decía que estabas aburrido de mí por todo el tiempo que llevamos juntos y lo que le contestaste.

- Cada palabra fue cierta, te amo mucho Blaine y me encanta todo el tiempo que llevamos juntos y lo que hemos compartido. No podría cansarme de ti y espero que no te canses de mí tampoco.

- Eso nunca amor! Es imposible cansarse de ti, porque sería como cansarse del aire que respiro.

- Eres tan romántico y cursi a la vez – rió con dulzura – pero así me encantas y eso me hace amarte más.

- Oww Kurt, te amo con todas mis fuerzas y estoy tan orgulloso de la forma en la que te mantuviste firme ante ese tipo.

- Tú me das el valor que a veces me hace falta. Pero no quiero hablar más de él, quiero que sea un caso cerrado por favor y para que sepas, hoy renuncié. Sólo tengo una pregunta antes de dar por terminado ese tema, ¿qué familiares y amigos poderosos tienes que podían refundirlo en la cárcel?

- De seguro hay alguien por ahí, pero no tengo idea, sólo lo dije porque en las películas eso siempre funciona.

- Blaine! – ambos se miraron y empezaron a reír.


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- ¿Qué haces Kurt?

- Reviso la sección de empleos, necesito conseguir algo.

- Sí, yo también, pero quiero disfrutar los últimos días antes de entrar a la universidad. Y ya que mencionaste el asunto, hay una plática pendiente.

- Lo sé – cerró el periódico y se levantó de la silla, caminó hacia donde estaba Blaine y lo abrazó – no tengo dinero y estoy asustado, además de preocupado.

- ¿Cómo que no tienes dinero? ¿Y lo del sobre? ¿Y qué hay con lo del banco?

- En el sobre sólo me quedan $30 dólares, lo del banco está ahí, pero eso es para pagar el alquiler, transporte, esas cosas. El dinero para mis gastos personales y gustos era el del sobre y ya me lo gasté. No sé qué voy a hacer. Lo que me pagaron en el restaurante tengo que hacerlo durar hasta que consiga otro empleo.

- ¿Por qué no me habías contado? Sigues gastando, comprando comida, las cosas para el departamento. Yo podía hacerlo.

- Eso es lo que no quiero Blaine, que te hagas cargo de mis responsabilidades. Somos una pareja y los dos aportamos y afrontamos por igual con los gastos, yo no puedo sólo decir no tengo dinero y dejarte a ti ocuparte de todo, no es correcto ni justo.

- Eres la persona más noble, moral y justa que he conocido y me acabo de enamorar más de ti por eso.

- ¿Por qué? – inquirió con curiosidad.

- Por lo que acabas de decir. Claro que es una relación equitativa y ambos nos encargamos de todo en esa forma, pero como pareja podemos apoyarnos en el momento de dificultad del otro. Si ahora no tienes y yo puedo hacerme cargo, no deberías verlo mal ni oponerte, debes buscar mi apoyo porque siempre lo vas a tener. Y si en algún momento pasa lo contrario, sé que me vas a apoyar incondicionalmente, ¿o me equivoco?

- Claro que no, siempre te voy a ayudar y apoyar en lo que necesites.

- ¿Y lo harás por…?

- Porque te amo.

- Exacto! Y eso no va a hacer que nuestra relación deje de ser equitativa ni que como pareja uno aporte más o que nos convirtamos en desiguales. No voy a ser menos porque mi novio me ayude, así como tú no vas a serlo porque yo te ayude. Eso es parte de ser pareja. Siempre hemos sido iguales en esta relación y así será en todo momento, así que no veo la razón de tu negativa.

- Sí, tienes razón en eso, pero es que no quiero ser una carga ni que asumas todas las responsabilidades. Yo no me medí en mis gastos, claro que no traje tanto dinero como tú, pero con más razón debí ser más cuidadoso.

- Bien, eso es cierto, pero ahora que has pasado por eso, la próxima vez lo vas a hacer, porque esto se convirtió en una valiosa experiencia y no querrás que se repita, así que estás aprendiendo y de eso se trata la vida bebé. Hay que verle el lado positivo y tomar el aprendizaje que nos deja.

- Wow! Eso fue simplemente wow! Es verdad lo que dices, no lo había visto de esa forma. Gracias mi amor! – enterró su cara en el cuello de su novio – pero todavía necesito un empleo.

- Lo vas a conseguir, y sé que vas a ser cuidadoso con el dinero que te pagaron, pero hasta que consigas empleo, déjame correr con los gastos que te corresponden y si quieres algo, dímelo, me encantará darte gusto.

- Eres tan maravilloso Blaine.

- Tú eres el maravilloso Kurt. Entonces, ¿me vas a dejar ayudarte?

- No sé.

Lo tomó de la barbilla, le levantó la cabeza y comenzó a besarlo - ¿ya decidiste?

- Mmm, no lo sé.

Lo seguía besando - ¿y ahora?

- Tal vez.

Lo besaba más profundamente - ¿qué tal ahora?

- ¿Ahora qué? Me bloqueaste con ese beso – sonrió.

- ¿Vas a dejar que te ayude? Kurt, mi amor – lo miró fijamente a los ojos.

- Ah! Creo que me estás convenciendo – rió con picardía.

- Oh! Entonces tengo que ponerme más empeñoso – lo besó de una forma totalmente pasional, apoderándose de su boca y sin separarse por un par de minutos, hasta que la falta de aire fue más que evidente.

- Blainee – gimió y su respiración era agitada.

- ¿Te convencí?

- De hacerte mío en este momento, sí, lo hiciste.

- Kurt! – sonrió.

- Está bien Blaine, voy a dejar que me ayudes. Gracias! Te amo mucho, mucho.

- Gracias por dejar que te ayude. Te amo tanto y siempre quiero estar para ti.

- Ahora quiero demostrarte lo mucho que te amo – dijo el ojiazul en un tono insinuante.

- ¿Cómo?

Se acercó al oído de Blaine y le susurró algo. El ojimiel se sonrojó por completo y sintió un calor recorrerle todo el cuerpo – Kurt! – fue lo único que pudo decir antes de que el ojiazul lo abrazara y empezara a besarlo.