El capítulo que me falto y hoy sí, es el final.


Capítulo 34


Cielo azul, con pocas nubes blancas esponjosas, fue la mañana que recibió al novio antes que su hermano lo llenara con un barril de cerveza en el patio este. Los ayudantes extra que pasaban lo miraron y cuchicheaban por allí, para el evento tenían poco tiempo, pero no evitaba que estuvieran pendientes de las locuras del joven Zafiro.

—Adiós soltería, hermano.

—¡Así me las das!

Eran las ocho de la mañana, pero la familia del novio vendrían en dos horas, así que los empleados tendrían que colocar por lo menos en todo el jardín las mesas y algunos adornos. Pero por ahora reían de la locuras de los señores.

Los hermanos se fueron, uno a cambiar; los empleados volvieron a lo suyo, algunos a la casa ayudando en la cocina, el desayuno estaría listo en menos de un minuto en la mesa, y el joven Zafiro ya encaminaba a ella con una taza de café y panecillos. Las muchachas del servicio solo pasaban por el comedor para ver al joven con una sonrisa que podrían llamarla pecado.

—¿Qué haces en la mesa?—. Darien volvió después de unos minutos.

—Espero mi comida, ven siéntate, tú también ocupas llenar el estomago.

—Oh, bueno no tengo mucha hambre.— se excuso.

—Todavía te duele—Zafiro señalo la cara de Darien, tenía la mejía un poco verde con muy poco de morado.—. Por lo menos te bajo la hinchazón.

—Ugh.

—¿En serio no sabes por qué te pego?

—... No.

—Oh vamos. ¿Le fuiste infiel a la chica antes de casarte ya?

—¡Qué! no. Claro que no.

—Entonces—. Zafiro sonrió socarrón.

—Es una tonta norma familiar o algo así, que se yo.

—Oh si, lo lee en el periódico, salio ayer. Poco creo lo que la viuda con las faldas muy sujetas y ligera de cascos publica.

—No te entiendo, bueno nada te entiendo.

—Bueno... eso no importa. Lo importante es que estes listo antes de las diez. A esa padre llegara con la familia y tú amado hermano mayor, estarás más que listo para ya no poder retractarte de la boda. Aunque no se si sentirme feliz o triste. No es nada fácil dejar la soltería y con tu fama, aunque me asombra que no hayas estado más 'alegre' en tu despedida de soltero. Uhm eso me hace pensar si tú ya...

—¡Que! no. Claro que no. Ella es una dama y como tal la respete, no seas impertinente.

—Bueno, no te alteres, hombre.

—Eres imperdonable, Zafiro.

—Oh vamos, así me quieres. Ademas mi copia llegara tarde, como a las doce solo para almorzar, vez esos hermanos son malos, solo te quieren por... ¡comida! Ya era hora, señoritas.

Las risitas sobrevolaron la mesa y Darien se sentó más cerca de su hermano, negando.

—No creo que fuera tan necesario contratar más personas.

—Lo era, o eso dijo la urraca.

—Zafiro.

—Es verdad. Pero no quiero hablar de ella, tú eres mi prioridad. En horas estarás más casado que padre, y yo estaré lejos, creo que me iré con Armando a la universidad para cubrir las clases del profesor. Y dime ¿tu amigo, ese que parecía meditabundo, vendrá a la boda?

Con el bocado en mitad de su boca, Darien solo asistió—. Él estará cerca de la una de la tarde.

—Bueno. La novia llegara a las dos de la tarde. Llegara con su hermano y padre. Mientras su familia llegara a la una. Creo que vendrá su prima y su abuelo.

—Oh, el abuelo de ella es un hombre muy...

—Excéntrico.

—No.

—Mandón.

—No.

—¡Ah perdió ya los papeles!

Darien suspiró—. Un poco. Él es especial.

—Y donde vive.

—En casa de ella. Bueno, el señor Samuel tiene su propia sala, pero generalmente vive en Irlanda, con sus familiares.

—Correcto—. Zafiro terminó de comer y se levantó. Tomó a su hermano y lo llevo a su recamara para poder ayudarlo con sus ropas—, primero debes cambiarte, ponte algo ligero. Tenemos que ver a la familia, y luego llegaran los demás, los que estarán como tus 'chaperones' bueno... tus cortejo. —se corrigió ante la mirada de su hermano.

—No son unos desconocidos, entre ellos estas tú, Malaquite, Thomas es uno de mis confidentes del parlamento y un amigo, Sebastian y por último, Haruka.

—¿El vagabundo? Enserio, hermano él.

—No es un vagabundo, solo tiene poco dinero—. Lo excuso Darien.

—Como sea. Es importante para ti, entonces lo será para mi. Aunque no entiendo porque ese sujeto viste tan raro. Pero no me quejare. Ya no. Es tu día, hay que disfrutarlo.

Zafiro mato el tiempo llevando a su hermano a montar con la excusa de eliminar los nervios antes de la boda y el mayor solo lo hizo, aunque no negara él estaba algo nervios. Pronto dieron la diez, y toda la familia de Darien llegó. Sus hermanas corrieron a él para abrazarlo y desearles un feliz día; Diana llegó con un vestido de volantes azul claro y Rei con un delicado vestido de color verde botella, junto con ella la pequeña Megan que tenía el gato huraño y feo en sus brazos enguantados.

» También el esposo de Rei estaba ya allí con bolsas que de seguro su hermana compro antes de llegar o a medio camino, no le sorprendería. Viluy ya tenía corriendo al personal para que atendieran a todos los que estaban llegando. Darien miró como su madrastra ordenaba con voz firme. Su padre se sentó en la butaca más grande y ahí se quedo. La 'hija' de Rei también termino sentada en una butaca. Y los demás (solo mujeres) estaban sobrevolar su espacio y haciendo preguntas si esperar que él las contestara. Si extraño el silencio de la mañana. Ahora solo receba para llegaran sus amigos a la una de la tarde para a las dos estar listos en espera de los invitados.

—Oh hijo, estas radiante. Apuesto que no has dormido nada—. Bella tenía en su mano una copa de agua y sus hijas también, solo Darien, el duque y Zafiro tenían una copa de vino.

—Un poco, Bella.

—Sí, más por la salida de su fiesta de soltero.

Un gruñido del padre y los dos hombres quedaron en silencio—. No espere eso de ti, hijo. Como es posible que hayas peleado con el hijo de tu futuro suegro.

—Es cosa de hombres, padre.

—Cállate, Zafiro. Estoy seguro que tú tienes la culpa de todo eso.

Zafiro quedo con la boca abierta, él, bueno él podría ser mucho pero el responsable de todo ese pleito era solo Darien, pero no tenía caso pelearse con su padre, él cual nunca le creyó nada en toda su vida, no iba hacerlo ahora. —Bueno viejo, en todo caso ya paso ¿no?

—Lo sabía.

Darien no lo creía, su hermano menor se echo la culpa de su estupidez ¿por qué?

—Lo sabía, te lo dije querido. Tú hijo es un demonio. ¿sabes lo qué pudo pasar entre Darien y la chica? Y si el joven tan amable y carismático de Malaquite retaba a tu hermano por sepa ¡Dios que cosa! No, tú nunca piensas más allá de la situaciones, Zafiro Gabriel.

—No te permito que me hables así, mujer. Tú no eres nada mío así que no opines y en todo caso el único que debería estar furioso y no lo esta es Darien. Así que lo pienses guardártelo.

—¡Zafiro!

—Déjalo querido. Tu hermano es un sufrible.

—No, Bella. Él no tiene la culpa de nada.

—No lo defiendas, Darien. Desde niño le gusto inventar historias y tú padre esta enterado de ello. Siempre diciendo que miraba a tu madre o que yo le hacía algo ¡que no era verdad! Siempre se levantaba gritando a media noche, horrendos gritos, solo por estar con tu padre. Y se empeoro cuando llegaron las niñas. Pero no importa. No es necesario que lo defiendas, vamos Armando dile a tu hijo que es verdad.

—Bella tiene razón, al principio pensé que no quería a Bella, por verla como una usurpadora, Zafiro era el más a pegado a tu madre. Él fue el último en verla con vida. Fue muy triste, también fue el único en dormir con su...

—Ya estaba muerta, fría, Darien y aún así él no quiso dejarla.—soltó nerviosamente Bella, se entrujaba las manos—nunca llegue a él, me decía que tenía a su madre y que yo no era nada de él, que no lo tocara, era muy triste ver un niño tan pequeño siendo independiente como lo fue él.—termino la duquesa.

Para ese momento solo estaban ellos tres, Zafiro se había retirado desde el momento que le gritó y Dimitri junto a las damas y Megan se fueron a penas empezaron los gritos. En todo caso los señores Ahsther, se quedaron metidos en sus recuerdos, y Darien solo pensó en lo injusto que era su familia con Zafiro. Se retiró de la sala y se fue en busca de su hermnao menor, tenía que platica con él. Lo encontró en el cuarto que usaba como despacho.

—Por qué lo hiciste?

—Que cosa, Darien?

—Defenderme, ahí adentro. Porque echarte la culpa de algo que ni sabes.

—es lo que se espera de mi. No de ti, ademas es tu día, no quiero que sea lo que sea qué hiciste, rompa la felicidad de este día. Puedo ser un dolor de cabeza, peor te quiero y mucho, no mereces que te riñen un día como hoy.

—Ellos no merecían tratarte así.

—Así lo han hecho siempre.

—Nunca lo dijiste. En todo caso, creo que eres el mejor. Y no mereces el trato de papá, le diré la verdad.

Zafiro negó—. No, no merece la pena. Vamos a tomar algo y luego esperemos a mi copia y luego a tus caballeros—soltó con una sonrisa Zafiro. Darien se sintió orgulloso de su hermano, quien diría que debajo de ese niño, pudiera habitar un gran hombre.

Llegaron a su habitación y ahí estaba ya Dimitri con algunos vasos de agua fresca y jugos naturales.— Vamos a pasar un rato agradable, abajo las cosas están un poco... bueno, nada alegres.

—¿No tienes algo más fuerte para mi, cuñado?

—Lo siento Zafiro, Rei prohibió cualquier clase de bebida alcoholice. Dice que no hará nada bueno.

—Tu mejor lleva los pantalones, no? Interesante, quién lo diría, bueno ella siempre fue muy mandona. Obre de ti.

—Armando llegara pronto. Estaba cuando nos vinimos despidiéndose de la joven Tolgets.

—Mi copia tan romántico.

—Armando no es tu copia, él es mayor que tú.

—Oh vamos hermano, déjame soñar, cuantos son cinco minutos. Además ten por seguro que mi madre dijo: otro varón, y cuando se dio cuenta que eran dos, dijo: o un hermoso niño. ¡Obvio ése era yo!

Ambos hombres rieron de las locuras del menor.

—Bueno a celebrar, mi hermano es ahora ya un hombre de hogar.

Todos levantaron su vaso y tras un pequeño asistimiento las sonaron y gritaron—. Salud.


Armando llamó al timbre llegaba un poco tarde pero vino acompañado, Malaquite llegó temprano para poder cambiarse a gusto.

—Bueno solo falta que nos habrán.

—Eso parece—entraron y fueron llevados a la salita donde los caballeros estaban charlando.

Cuando Darien los miró los saludo y presentó a los demás hombres, allí estaban ya Thomas, el amigo de Darien en el ministerio y Sebastian.

—Malaquite, ya era hora.—dijo Zafiro y miró a su copia antes de abrazarlo, también.

Al poco rato la puerta se volvió a abrir, la doncella dejo pasar a un hombre joven, de ropa sencilla.

Los hermanos miraron al "caballero" él cual a ver a Darien sus ojos brillaron. Malaquite que llegó antes, también vio rara la situación, pero la verdad poco le apetecía las amistades de Darien, por ahora todavía no lo tenía con buena estigma. Lastima ya que el "caballero" de tonos cafés en sus ropas parecía un tejón asustadizo.

Duglas se burlo internamente mientras que Darien lo abrazo y lo llevo hasta ellos mientras platicaban. Darien soltó que era un investigador como él.

—¿Investigador?— Zafiro de pronto recordó a una rata de biblioteca, un tipo cubierto por ropas de dos hasta tres tallas más grande que el mismo sujeto. Además ¿quién en su familia era un investigador? La verdad poco le importaba. Pero más gente que conocer, no era con él. Sus amigos eran pocos. Solo sus hermanos y los Tsukino ah claro algunas de sus conquistas tenían cerebro y hasta el momento tenían platicas muy agradables. Pero dejo de perderse en su cabeza cuando Darien volvió a hablar.

—Haruka, que bueno que llegaste.—Darien arrastro a Haruka hacía los demás, estaba muy contento de verlo ya que desde la universidad y hasta ahora un compañero de trabajo(a pesar que eran independientes se unían en algunos casos) Haruka trabaja más con el pueblo (servidumbre, abogados de bajo rango, campesinos) y sus injusticias, ya que nadie los apoyaban, por ende era algo pobre, su cartera siempre estaba vacía.

—Pensé que ya no llegarías—. Darien lo miro mal.

—No, no podría— con voz suave, pero gruesa Haruka le contestó. Mientras movía con sus dedos un gran botón de su chaquetón.—Solo se me hizo un poco tarde.

—¿Por qué? Ni que padre te comería. Pero bueno, déjame presentarte correctamente—Darien coloco su mano derecha en el hombro de Haruka el cual se encogió más, como si el peso de esa mano fuera de una tonelada, además sus lentes bajaron por el puente de su nariz al mismo tiempo.

Zafiro lo miró con suspicacia, que Darien paso por alto.

—Ellos son mis hermanos, los gemelos—señaló a Armando y lo presentó, el cual le respondió amablemente, los ojos de Haruka se abrieron como si nunca lo hubieran tratado de esa forma y se sonrojo. Luego Darien presentó a Malaquite el cual sacudió su cabeza y le dio la mano.

El tal Haruka para los ojos de Zafiro era un enclenque y después de regresar el gesto a Malaquite con su mano temblorosa como si estuviera pasando frío la regresó a el bolso del chaquetón.

—Y por último esta Zafiro. Es el menor.— Haruka se sonrojo más. Zafiro lo volvió a mirar, pero esta vez fijamente. No le tendió la mano, a lo mejor estaba sudada y helada ¿cómo sería posible? no lo quería averiguar.

—Bueno —Darien rompió el silencio— es hora que nos vallamos a ver la casa. Tú no la conoces, ya no pudiste venir ese día y bueno hoy me caso así que tanto tú como Sebastian no conocen nada, y no quiero que se pierdan por la tarde.

—¿Que hace lord Haruka? —Armando le preguntó. Ya tenían más camino y su hermano Darien tenía una charla con Zafiro por no ser amable y educado con su amigo.

—No soy un lord—. Haruka al principio había tropezado con las palabras que le fue difícil entenderlo.

—Oh bueno, eso no es problema eres amigo de Darien . En que rama son sus investigaciones.—empezó por decir que sus investigaciones eran legales y que trabajaba en un despacho.

Malaquite como Sebastian, ponían atención y hablaban entre ellos.

Darien seguía mirando a un Haruka temeroso, nunca le gustaba conocer gente nueva. Soltó un suspiró. Pero sabía que eso lo hacía por él, ya que Haruka tenía pocas amistades. Claro tenía conocidos y familiares, pero jamás Darien le conoció amigos cercanos, no como él. Él fue su amigo en la universidad y también antes de ahí. Eran pocos los que se le acercaron para acerase sus amigos. Darien sospechaba que era por ser un hombre de clase trabajadora y sin títulos.

—¿Que hace lord Haruka?— lord pensó Darien. No. Él no lo era. Pero siempre era la misma pregunta. Cuando lo presentó con ellos evito las etiquetas. Aunque no culparía a Malaquite, por hablarle así. Lo habían educado para eso.

—No soy un lord—contestó otra vez. Haruka se preguntó si cambiaría el trato hacía él por eso. Y observo las caras de los demás, entre ellas reconoció a lord Tsukino.

El caballero Malaquite, si, lord Tsukino, él lo sabía porque era un cliente de su socio en el edificio de abogados McKay. Aunque él era nuevo, el abogado del lord Tsukino era conocido solo por eso, tener por ahora a un vizconde en su lista de clientes era algo de elogiar en el mundo de los abogados aunque él no era un abogado en sí.

—Oh eso suena interesante, señor Haruka.—Armando, terminó por sentarse en la silla de la mesa de piedra, estaban en el mismo jardín donde en la mañana Zafiro había vaciado una barril de cerveza a Darien, por su boda.

—Sí, nunca hay aburrimiento en mi trabajo, es todo muy emocionante.—Darien miró a su amigo desembolse con más calma.

—Los papeles son interesantes y emocionante, Darien tu amigo necesita saber que es lo emocionante e interesante.

—No Zafiro. Tus ideas nos llevan siempre a peligrosos finales.—contestó Darien.

—Es verdad—apoyo Armando.

—¡Que! Tu tienes que apoyarme ladrón de rostros—acusó su gemelo.

—Yo no creo que sea bueno, descarriar a una alma como la del señor Haruka, se ve que él es muy centrado en sus asuntos.—la escueta reacción de Malaquite sorprendió a más de uno.

—¡Tú también Malaquite!

—Sí.

Zafiro se sintió derrotado ¡Que clases de amigos tenía! Al señor Haruka aún lo tenía entre ceja y ceja. Pero no por eso desaprovecharía la oportunidad de salir a divertirse. Pero sus amigos eran unos aburridos. Todos incluso el 'señor Haruka'. Suspiró después de todo hoy no había sido su día.

—Bueno esta es la casa. Que les parece.—Darien cambio el tema del trabajo, para que sus amigos, Thomas, Sebastian y Haruka pudieran darle sus opiniones.

—Es linda.—Sebastian, tomó nota de todo lo que le pareció lindo y raro para poder él comprar una.

—Es muy agradable—Haruka miró por todos lados y su botón, del chaquetón lo hacía girar—¿pero no crees que es mucho solo para ti y tu futura esposa?

—Sí, un poco, pero Serena ama las flores y ella siempre a tenía esa pasión así que los jardines serían todos para ella.—Malaquite contestó.—Ella le agradará.

Haruka observo en detalle al hermano de su amigo. Parecía que cuando hablaba de la señorita, sus ojos brillaban.

—Ella fue una persona importante para mi. Creo confianza en mi aunque ella nunca me noto de esa forma o cualquier otra forma. Ella es más independiente que cualquier dama que haya conocido. — esta vez fue Armando. Y tanto Darien como Zafiro rodaron los ojos y Malaquite rió un poco.—Cuando la conozca vera que ella no puede pasar desapercibida en ningún momento. Es muy inteligente.

—Mejor nos regresamos, ya es hora del almuerzo. Y dos horas pasan volando. Así que mejor nos arreglamos.

—Cierto, Darien.

—Bien, ocupo un baño.

—Yo, no recuerdo donde es el comedor—Haruka se sonrojo, era el único, estaba seguro de eso.

—No te preocupes, primero comeremos luego reposaremos y por último nos iremos a arreglar. La novia vendrá a las dos, aquí se terminara de arreglar así, que yo tendré que estar una hora con una mujer histérica.

—No hables así de Serena, por favor.

—Es mi hermana, Darien. Puedo hablar de ella como quiera.

Darien negó y se fue junto a su amigo Haruka que sonreía un poco.


La verdad para Serena la mañana la paso en un movimiento borroso. Estaba segura que la levantaron a las seis de la mañana, pero ella era una chica muy inteligente y le había colocado una tranca a la puerta, ella se levantaría a la hora que quisiera, luego que su tía casi botara su puerta, por fin se levanto. Era todavía de mañana, tomo un desayuno en la terraza de su cuarto y luego, paso a un baño con espuma, mucha espuma, Molli y Mía le ayudaron. Pero el tiempo se muy rápido para su sorpresa, y ya estaban ahí sus chicas del cortejo, estaban su prima (solo por su tía y padre, ¡oh! Y porque Lita estaba muy, pero muy embarazada).
» También estaba Diana, que había llegado hace poco, su mejor amiga, Minako junto a Michiru, otra amiga y prima de Minako. También una amiga en común que siempre estaba con ella en los aburridos bailes, lady Metalia, era la hija de un amigo de su padre y en vida fuera su madre. Serena apenas estaba en su bata, cuando las vio, se llevo una gran sorpresa. Además su nana estaba atrás de ella tratando su cabello que estaba muy mojado y no quería hacer nada.

—No pensé que llegarían tan temprano.

—Son casi las doce, Sere.—Jenni saltó de emoción con algunos listones en su mano, y dando vueltas por la estancia.

—Sí, es tu boda, no la de otra persona.—Esmeralda soltó con veneno.

—Por eso querida prima no me preocupo, es mía, así que no harán nada hasta que yo llegue.

—Creo que nosotras también debemos arreglarnos, un poco.—Metalia con Michiru miraron los vestidos que usarían para la boda.

—Oh si, Metalia. Perdón. ¡Molli! Acompaña a mis damas a la salita para que ellas se preparen, no se preocupen chicas, solo conquense los vestidos, para haber si hay que hacer algún cambio y Minako, querida deja de brincar como un conejo. Te puedes lastimar.

—Oh no sabes la cara de las hienas cuando por fin salio tu compromiso en el periódico, las encontré por ahí en una gala de beneficencia y ¡caray! Sus caras fueron manzanas maduras.

—Lo imagino, así también estuvo la mía.

—Bueno niñas a medirse los vestidos—Nana Mía tomo el control— Y tú, niña, es hora que te peine.

Las dos horas siguientes las damas en compañía de Molli y Mía estaban listas para irse a Edre Place, y Serena estaba nerviosa, era la primera vez que estaría en su casa, sí su casa. Ahí viviría de ahora en adelante. Suspiró y miró la foto de Sammyer, su hermano estaba sentado en una gran piedra con unos pantalones cortos y camisa blanca, ella también estaba ahí, vestida de la misma forma, solo tenían dos años.—Te llevare conmigo, no te preocupes, Sammy.

El teniente-coronel entró al cuarto de su hija a las una en punto, diciendo que estuvienran listas. Miró a las jóvenes y sonrió un poco, su hija tenía un vestido sencillo de color crema y las damas ya tenían sus vestidos color azul cielo.

—Sí papá. Ya estamos listas.

Media hora después el carruaje con el escudo de los Tsukino estaba saliendo de la casa. Y cuando llegaron a Edre Place; Serena miró todo con detalle, pero en poco tiempo, Viluy llegó a ellas y las encamino a la sala de al señora de la casa, las habitaciones de lady Serena. Todas vieron que era una estancia grande con varios muebles y roperos, Serena se sonrojo al notar que no había una cama, solo un diván. Pensó que la habían quitado para tener más espacio hasta que su cuñada le sonrió y le hice recordar su platica del anoche anterior. Sí, ella fue la encargada de darle la charla, fue algo muy incomodo pero instructivo.

—Aquí vendrán para arreglarles el cabello, damas.

—Mis propias muchachas estará en breve, pueden estar tranquilas y mandare a serviles algo.—Bella sonrió a Serena—no te preocupes querida, después de hoy tu serás la señora de la casa, hoy solo te ayudare a que estés bien relajada, no quiero quitarte autoridad, mi niña.

—Oh, esta bien, gracias, lady Viluy.

—Por favor solo Viluy, ahora eres familia.

Viluy se llevó al teniente-coronel y mando los bocadillos a las damas, junto a ellos llegó Rei para ayudar a Diana, también las damas mujeres que las peinarían.

El tiempo se les fue de las manos y cuando Serena estuvo segura, se encontraba con su padre y Malaquite. Su padre tenía su mejor traje y su hermano también. Ellos la llevarían hasta el altar, el altar que era un quiosco, más bien un pequeño escenario colocado y ornamentado con sus flores favoritas, pudo ver también el pasillo de flores en los pilares que también eran unos helechos con pequeñas flores blancas.

—Es hora. Te esperare en el pasillo—dijo su padre y Serena lo vio irse.

—Yo te escoltare hasta ese horrible y terrorífico pasillo, Sere-Sere.

—Nunca cambias, verdad. Haciendo chistes en mi boda.

—Hay que darle humor al asunto. Pobre hombre no sabe el monstruo que se lleva.

—Eres malvado.

—Pero aun me amas, querida Sere-Sere. —caminaron en silencio hasta que ella pudo ver a su padre atrás de todo el cortejo que ya estaban bajo la sombre del árbol, que cubría el gran jardín. Ella apretó la mano de su hermano y sintió sus piernas como agua, no podía dar otro paso, Malaquite lo noto y soltó una tontería en su oído, haciéndola reír y sentir mejor. Su padre negó y la llevó hasta donde Darien estaba, era real, solo podía repentice eso, era real. Y amaba que fuera real. No podía decir que recordara todo y estaba más que segura que lord Darien tampoco, pero sus ojos bellamente azules y profundos, su cabello negro bien peinado, su traje plateado cubriendo su cuerpo la hacía tremendamente feliz. Las palabras del párroco eran una lejanía, solo el sonido acelerado de su corazón podía registrar. Ella no le importaba nada más.

—Sí, acepto.

Ella sonrió más y pronto le toco repetir esa misma palabra, no pudo hacerlo sin evitar que una sonrisa adornada su rostro.

—Sí, acepto.

—Yo les declaro ahora esposos, que lo que ha unido nuestro señor, no lo disuelva el hombre, ahora son uno. Felicidades.

Los aplausos de los invitados más los gritos de los familiares inundo todo el jardín, aprovechando eso, Darien tomó más delicadamente posible el rostro de su esposa y lo beso, con suavidad, con cariño, con un verdadero amor que todos lo notaron.

Los te amos o los te quiero que se lanzaban los novios con solo la mirada tenían felices a todos, aunque los protagonistas ni si quieran los notaran.

La fiesta continuo con el ruido de todos, los novios en su propia burbuja de amor y felicidad, la familia de ellos también por fin celebraban otra boda en el año. Los invitados aquellos que miraban a los novios inmaculadamente podían ver y sentir el amor de ellos aunque nuca lo hayan vivido,o aquellos que lo habían perdido.