CAPITULO 38

LA MEDALLA DEL AMOR

Era un día soleado en la Costa Esmeralda. La gente tomaba el sol. Algunos se bañaban en el agua y otros practicaban surf. Cerca de un bar, había un chico misterioso sentado en una mesa. No aparentaba más de 20 años. Era de piel marrón con crin café. Llevaba gafas de sol y chaqueta naranja que le cubría el cuerpo impidiendo ver su cutie mark. Dicho semental observaba la playa con una sonrisa.

La patrulla estaba disfrutando de sus vacaciones al igual que los potros y los mayores. Spitfire estaba luciendo por ahí con un bikini tipo guepardo. Pipsqueak y Dinky estaban sentados sobre una escalera observando la playa.

Pip: Que bonito es este lugar.

Dinky: Lo es ¿Sabes? Mañana será la noche de la esmeralda.

Pip: ¿Qué es eso?

Dinky: Me contaron que si durante la noche de la esmeralda, pelas una manzana durante el último minuto de la noche antes de que den las doce. Se te cumple un deseo.

Pip: ¿En serio?

En ese momento se oyó una risa burlona. Los potros miraron de donde provenía la risa y ven al chico misterioso de antes apoyado sobre la barandilla.

Chico misterioso: Ja, ja, ja ¿En serio creéis en esas tonterías?

Pip no dijo nada, pero Dinky lo miró con mala cara y le respondió enfadada.

Dinky: ¿Y qué hay de malo en creer es eso?

El chico misterioso le respondió tranquilamente.

Chico M.: Deberías vivir la realidad y no esos ridículos cuentos de niños.

Dijo esto mientras se alejaba riéndose, dejando muy molesta a la potra.

Dinky: Pero bueno ¿Quién se ha creído ese tipo qué es?

Pip: Cálmate, Dinky. No vale la pena ponerse así.

Cerca de ahí estaban Grunt y Scrap con gabardinas y gafas de sol para que no les reconocieran.

Scrap: Mira eso, Grunt.

Grunt: Lo veo.

Scrap: Seguro que si llevamos a esos potros amigos del azulon ante el duquin, nos recompensará.

Grunt: Seguro.

Pip y Dinky daban un paseo por la playa. Dinky aun seguía molesta con el chico misterioso de antes.

Pip: Vamos, Dinky. No te pongas así.

Dinky molesta le responde.

Dinky: ¿Y cómo quieres qué no me moleste? Ese tipo ha sido muy grosero.

Pip: Mira, ahí está.

Dinky miró donde apuntaba el potro y vio al chico de antes apoyado sobre una barandilla. El chico miraba algo que tenía en los cascos. Parecía una especie de medalla rosa con un corazón encima. En ese momento Dinky notó que el chico misterioso iba a tirar dicho objeto al mar.

Dinky: ¡QUIETOOO!

Gritó la potra llamando la atención del chico impidiendo que lanzara dicha medalla. Dinky subió a toda velocidad hacia donde estaba él y le quitó la medalla.

Dinky: ¿En qué estabas pensando?

Gritó enfadada la potra al chicos misterioso que miraba confundido a la potra.

Dinky: ¡No puedes tirar algo tan precioso así como así al mar!

El chico misterioso miró un poco dudoso a la potra, hasta que este finalmente sonrió.

Chico M.: Niña, enserio. No tienes ni idea.

Dinky molesta, le contestó de nuevo.

Dinky: ¡Y deja de llamarme niña! ¡Tengo nombre y es Dinky Hooves!

Chicos M.: Encantada, pequeña Dinky. El mío es Victor.

Dijo sonriente el semental. En ese momento Grunt y Scrap se acercaron sigilosamente detrás de Pipsqueak dispuestos a atraparlo. Victor lo notó y de un gran salto, se puso entre Pip y sus secuestradores.

Grunt: ¿Quién eres tú?

Preguntaba el ogro. El semental simplemente sonrió y les respondió.

Victor: Alguien que no permite que secuestren potros.

Scrap: ¡No te pongas en medio o lo lamentarás!

Victor se rió ante la amenaza del goblin.

Victor: ¿Vosotros y cuántos más?

Scrap: ¡Te lo has buscado! ¡Ahora verás!

Scrap se lanzó al semental dispuesto a darle un puñetazo, pero el semental lo esquivó. Grunt trató de golpearle con un garrote que llevaba, pero el semental fue más rápido y le dio una patada en la pierna haciéndole perder el equilibrio y hacerle caer encima de Scrap donde lo aplast´p.

Scrap: ¡Quítate de encima, idiota!

Victor: ¿Queréis recibir más?

Dijo el semental de forma burlesca.

Grunt: Mejor nos largamos.

Scrap: Sí. Creo que será lo mejor.

Y ambos se fueron corriendo.

Pip: Muchas gracias, señor.

Dinky se acercó al semental para devolverle la medalla.

Dinky: Sí. Muchas gracias.

El semental cogió la medalla y se rió de forma burlesca.

Victor: Para nada. La verdad es que me apetecía divertirme un poco.

Dijo esto de forma burlesca haciendo molestar a Dinky. Finalmente el semental se marchó.

Dinky: Este tipo me parece cada vez más antipático.

Pip: Hay que ver como ha molado ¿No crees, Dinky?

Dinky le clavo una mirada enfadada haciendo que le potro retirase lo dicho.

En otro lugar, la policía estaba en una joyería que parecía haber sido atracada previamente. La policía estaba tomando fotos mientras el jefe junto con el capitán Kai que estaba ahí por un encargo de la princesa, interrogaban al joyero.

Kai: Bien. Por lo que tenemos entendido, le robaron la medalla.

El joyero. Un pony de tierra gris de pelaje blanco y cutie mark de una joya, que estaba muy alterado, le respondió.

Joyero: Así es. Una medalla valiosísima única en el mundo. La medalla de rubí. Una joya única.

Decía el joyero mientras mostraba una vitrina vacía donde debería estar la medalla.

Jefe: Una joya única.

Respondió el jefe de policía mientras escribía en una libreta. Un pony de tierra de pelaje negro con crin azul.

Kai: ¿No vio al autor del robo?

Joyero: Desgraciadamente no.

Jefe: ¿Algún sospechoso?

El joyero se lo pensó por un momento y respondió.

Joyero: Ahora que lo dice. Vi a alguien.

Kai: ¿Cómo era?

Joyero: Era un joven semental apenas mayor de 20 años. Era de piel marrón con crin café. Llevaba gafas de sol y chaqueta naranja que le cubría el cuerpo impidiendo ver su cutie mark

Jefe: ¿Seguro?

Joyero: No pude verle bien la cara, pero podía observar que a través de sus gafas de sol, veía la medalla como hipnotizado.

Jefe: Ya veo. Seguramente será el ladrón.

Fuera de la tienda, estaban Grunt y Scrap oyéndolo todo.

Scrap: ¿Lo has oido, Grunt?

Su compañero asintió.

Scrap: Si esa medalla es tan valiosa como dicen, podríamos robarla y llevársela al duquin.

Grunt: Y nos recompensará enormemente.

Scrap: Solo tenemos que birlársela a este tipo en cuestión.

Más tarde, Kai estaba con la patrulla hablándoles del robo.

Mike: ¿Una medalla?

Kai: Así es. Una medalla valiosísima.

Red: Tiene que serlo para que lo robaran.

Kai: Aquí una foto del medallón.

Kai había mostrado una foto donde podía verse perfectamente la medalla. Dinky que estaba ahí junto a Pip, lo reconoció al instante.

Dinky: (No puede ser. Es la misma medalla que...).

Kai: ¿No lo habréis visto por casualidad?

Mike: No, lo siento.

Dinky: Yo tampoco.

Dijo Dinky con una sonrisa fingida. Kai miró a la potra con sospecha.

Kai: Bien. Gracias.

Más tarde, Dinky y Pip andaban por la acera cercana a la costa.

Pip: ¿Por qué no le has dicho que viste la medalla, Dinky?

Dinky no sabía que responder. Sabía que la medalla era robada y que la tenía aquel chico misterioso, pero por alguna razón pensaba que aquel chico tenía algún buen motivo.

Dinky: No se como podría decírtelo.

Pip: Mira, Dinky.

La potra miró donde le señalaba el potro y ahí estaba. Victor estaba sentada sobre una mesa de un restaurante observando la medalla. Tenía un sonrisa en la cara mientras comentaba.

Victor: Vaya, chica. Me ha recordado bastante a mi madre.

Sin que él se diera cuenta, Grunt y Scrap se acercaban sigilosamente por detrás. Dinky que los vio, trató de avisarle.

Dinky: ¡Victor! ¡Cuidado!

Pero ya era tarde. Grunt con un garrote lo golpeó y lo tiró al suelo y Scrap cogió la medalla para luego salir corriendo. Dinky y Pip fueron a socorrer a Victor.

Pip: ¿Estás bien?

Victor: Sí. Tranquilo.

Dinky: Se han llevado la medalla. Tenemos que recuperarla.

Victor: No. Olvidaos de ella. No tiene importancia.

Dinky no estaba de acuerdo y le reprochó al semental.

Dinky: No, Victor. Tenemos que recuperarla. Puede que a ti no te interese recuperarla, pero a nosotros sí.

Víctor quedó mirando a la potra por un momento y finalmente la responde a la pequeña.

Victor: Como quieras.

Dinky sonrió ante la respuesta del chico.

Grunt y Scrap huían por las calles de la ciudad.

Scrap: ¡Corre!

Grunt: ¡Ya estoy en ello, Scrap!

Ambos se metieron en un callejón que hacía pendiente, pero en ese instante se encuentra en lo alto a Dinky y Victor empujando un gran bidón. Grunt y Scrap salieron huyendo en dirección contraria para evitar dicho bidón.

Scrap: ¡Ahhhh! ¡Corre, lenteja! ¡Que nos pilla!

Grunt: ¡Corro como puedo, Scrap!

Pipsqueak que estaba escondido en un callejón, aprovechó en momento en que pasaron ambos esbirros para quitarles la medalla de la mano del goblin.

Pip: Lo tengo.

Dijo triunfante el potro mientras contemplaba la medalla. Grunt y Scrap saltaron una vaya para evitar el bidón rodante, cayendo ambos al agua del mar con bidón incluido.

Pip le devolvió la medalla a Victor.

Pip: Aquí tienes.

Victor: Muchas gracias por recuperármela.

Ambos potros sonrieron, pero en ese momento sonó un silbato de policía. El trío vio al jefe de policía.

Jefe: ¡Por aquí, muchachos! ¡El ladrón está por aquí!

Acto seguido aparecieron varios policías provenientes de la entrada del callejón.

Dinky: Cielo santo. Están aquí.

Dinky cogió a Víctor y le llevó de allí. Pip se quedó atrás. El jefe de policía vio al potro y le preguntó.

Jefe: Niño ¿Has visto a un semental joven por aquí hace rato?

Pip: Esto. Se fue por allí.

Dijo el potro señalando la dirección contraria.

Jefe: Gracias, pequeño ¡Seguidme, muchachos!

Y los policías siguieron la dirección señalada por Pip.

Pip: Por poco.

Suspiró aliviado el potro aunque su tranquilidad se fue de golpe en cuanto oyó una voz detrás de él.

Kai: Hola, Pip.

Pip se alarmó al ver al capitán Kai enfrente de él. El semental con una sonrisa le decía al potro.

Kai: Dime la verdad, Pipsqueak ¿Dónde se han ido?

Pip: Esto…esto…esto….no lo sÉ.

Dijo el potro con una sonrisa forzada.

En otro lado, Grunt y Scrap estaban tendiendo la ropa empapada.

Scrap: Que mala pata. Teníamos la medalla y se nos perdió.

Grunt: Sin duda una lastima.

Scrap: Con la de pasta que habríamos ganado con esa medalla.

Grunt: Desde luego.

Jefe: ¡Alto ahí, ladrones!

Ambos se giraron y vieron al jefe junto con centenares de policías corriendo en su dirección.

Jefe: ¡Os he oído todo! ¡Vosotros sois quienes habéis robado la medalla! ¡Estáis arrestados!

Scrap: Lo que nos faltaba ¡Corre!

Grunt: Sí.

Jefe: ¡Alto! ¡En nombre de la autoridad!

Grunt y Scrap salieron corriendo de ahí, siendo perseguidos por los centenares de policías.

Por otro lado, Dinky y Victor corrieron por los callejones y se escondieron en un local abandona. Ahí pasaron de largo a varios policías. Después de comprobar que no había nadie, Dinky se tranquilizo.

Dinky: Bueno. Parece que les perdimos.

Victor: Gracias por ayudarme, Dinky.

Dijo el chico con una sonrisa. Dinky en cambio, se puso seria.

Dinky: Quiero respuestas.

Victor: ¿Qué quieres decir?

Dinky: Me enteré que robaron hace poco una medalla y es idéntica a la que tú tienes. Así que por favor, dime la verdad.

Victor se quedó callado por un rato hasta que finalmente decidió contarla la historia de la medalla.

Victor: Bueno. Supongo que mereces saber la verdad. Esta medalla perteneció a mi madre.

Aquello dejó perpleja a Dinky.

Dinky: ¿A tu madre?

Victor: Así es.

Ahí se puso melancólico y decidió contárselo todo.

Victor: Mi padre es un rey muy importante. Una vez viajó a esta ciudad de vacaciones. Ahí conoció a una hermosa joven que resulto ser mi madre. Se enamoraron y se casaron. Mi padre le regaló a mi madre esta misma medalla. Un año después de que se casaran, nací yo. Fuimos una familia muy unida y feliz, pero un fatídico día después de que cumpliera los 12 años, mi madre se puso enferma y al final murió. Aquello nos destrozó a mi padre y a mí. Esta medalla es lo único que tengo de ella.

Cuando el semental terminó de contar su historia, Dinky estaba llorando.

Dinky: No..no tenía la más mínima idea. No sabía que era tan importante para ti esta medalla.

En ese instante Victor se echó a reír.

Victor: ¿En serio te lo has creído? Me invente esa historia. En realidad yo robé la medalla.

Nada más decirlo Dinky se puso furiosa.

Dinky: ¿Quéeee? ¿Te lo acabas de inventar todo eso? Y yo que pensaba que estabas sufriendo en silencio.

Victor: Me tienes que perdonar, pero me tengo que ir.

Dijo con toda tranquilidad el chico a punto de marcharse.

Dinky: ¿A dónde?

Victor: Esta noche se celebra un baile en el hotel Rubí donde debo asistir. Espero que puedas asistir tú también. La verdad es que me alegraría ver una cara amiga en el lugar. Hasta la vista.

Dijo el chico mientras se marchaba. Cuando Dinky salió del edificio, se encontró con su amigo Pip.

Pip: Dinky ¿Estás bien?

Dinky con un tono triste, le respondió al potro.

Dinky: Sí. Estoy bien.

Pip: Oye ¿Dónde está Victor?

Dinky: Se acaba de marchar. Dijo que se iría al hotel Rubí para un baile que se organizará en esta misma noche.

Kai: Interesante.

Ambos potros se alarmaron en cuanto vieron a Kai salir por un callejón.

Kai: Conozco el lugar y se ahora donde va a estar dicho sujeto.

Dinky se puso nerviosa al ver al capitán mientras éste sonreía confiado.

Ya horas más tarde se hizo ya de noche. Grunt y Scrap siendo todavía perseguidos por los policías, cayeron rendidos en el suelo.

Scrap: Estoy completamente agotado. Ya no puedo más. No me importa que me cojan.

Grunt: Oye, Scrap. Parece que ellos tampoco puede dar un paso.

Scrap mira hacia atrás y efectivamente, todos los policías estaban en el suelo agotados por la carrera y se echaron al suelo. Incluso uno estaba dentro de un saco de dormir.

En el hotel Rubí, varios ponis con traje de gala bailaban en una gran pista de bailen. En la subida de la escalera estaba una fastidiada Dinky con un hermoso vestido azul. Junto a ella estaba Kai. Estaba usando a la potra como cebo para atraer al presunto ladrón de la medalla.

Dinky: No me puedo creer que esté haciendo yo esto.

Kai: ¿Algún problema, pequeña?

Dijo el semental bromeando con la pequeña.

Dinky: No. Ninguna.

En un pasillo oscuro apareció Victor con un elegante traje negro. No llevaba sus gafas revelando unos ojos marrones. Nada más verle, Dinky trató de hacerle señas de que no se acercara a Kai, pero éste lo ignoró y con una sonrisa le dijo a la potra.

Victor: Hola, Dinky. Me alegro de verte.

Dinky: Sí…yo también.

Dijo apenada la potra. Ahí Kai se la adelantó.

Kai: Usted debe ser Victor ¿Me equivoco?

Preguntó serio el capitán.

Victor: Así es, capitán.

Kai: En tal caso está usted arrestado por el robo del medallón.

Victor lejos de ponerse nervioso simplemente, sonrió.

Kai: ¿De qué te ríes?

Victor: ¿Yo robar un medallón? ¿Éste por un casual?

Dijo esto mostrando la medalla. Dinky y Kai se sorprendieron por ello.

Kai: Entonces la robaste tú.

Victor: No exactamente. En realidad esta medalla estuvo todo el tiempo conmigo desde que llegué a la ciudad.

Aquello dejó confuso a Kai y a la potra. En ese momento apareció un agotado jefe de policía.

Jefe: ¡Ahí estás, sucio ladrón!

Con sus últimas fuerzas, el policía se acercó a Victor y le puso las esposas.

Jefe: Ya eres mió. Estás arrestado…ja, ja, ja.

Dijo el jefe de policía antes de caer rendido al suelo por el agotamiento mientras se reía como un loco triunfante. En ese momento apareció el joyero.

Joyero: Señor Duncan ¿Es usted?

Preguntaba el joyero al joven y este mirando a dicho joyero, le respondió.

Victor: ¿Así es?

Kai: ¿Señor Duncan? ¿Este chico es el señor Duncan?

Preguntó sorprendido el unicornio. El joyero se acercó hacia Victor y miró la medalla.

Joyero: Oh. Sin duda esta es la medalla. La reconocería en cualquier lado. Cuando se llevaron la imitación, temí lo peor.

Kai, Jefe y Dinky: ¿Imitación?

Dijeron los tres a la vez.

Joyero: Sí. Por lo visto hubo un error. En la joyería donde iba a ser expuesto el medallón autentico se puso un lugar equivocado de nuestro negocio en otra tienda. Lamento el malentendido.

Victor: No pasa nada. En cuanto me enteré ,me fui a recuperar la medalla autentica. Cuando me enteré que robaron la imitación me entraron ganas de reírme de la cara que pondrían los ladrones en cuanto descubrieran de que se han llevado una imitación y no la autentico.

Kai: Bueno. Si todo ha sido un malentendido, nosotros nos marchamos.

Dijo el capitán llevando al jefe de policía.

Victor: ¿No se olvida algo?

Dijo tranquilamente Victor con una sonrisa para darles a entender de todavía no le había quitado las esposas.

Kai: ¿Qué? Ah, si. Claro, claro.

El capitán le quitó las esposas y se marchó. Victor se acercó a Dinky y le ofreció un casco.

Victor: ¿Me concedéis este baile?

Dinky con una sonrisa acepto.

Dinky: Claro.

Ambos bajaron hacia la pista de baile y empezaron a bailar.

Dinky: Entonces la medalla realmente era tuya.

Victor: Así es.

Dinky: ¿Y por qué no dijiste la verdad desde el principio?

Pregunto la potra y Victor sonriendo la respondió.

Victor: Me gusta hacerme el misterioso.

A Dinky no le gustó aquella respuesta.

Dinky: Oh, vamos.

Victor: Aun así te agradezco todo lo que has tratado de hacer por mí. Sin duda eres una estupenda amiga.

Dinky se sonrojó ante el cumplido del semental.

Después de estar varios minutos bailando, Victor decidió marcharse.

Dinky: ¿Te vas?

Victor: Sí. Tengo que coger el dirigible para ir a mi país donde me necesitan. Hasta la vista, Dinky. Espero que nos volvamos a ver algún día.

Victo se marchó. Dinky se dio cuenta de que ella tenía la medalla. Quería devolvérsela, pero ya le perdió de vista. Más tarde, Victor se subía al dirigible. Ahí le asistió un mayordomo.

Mayordomo: ¿Ha disfrutado de su estancia el señor?

Victor con una sonrisa, le responde al mayordomo.

Victor: Así es. Me alegro haber visitado la ciudad donde antes vivía mi madre ¿Has hecho lo que te encargué?

Mayordomo: Por supuesto, señor.

Victor sonrió ante aquella afirmación.

Dinky y Pip se reunieron junto con sus amigos para celebrar la noche de la esmeralda. La potra al igual que otros ponis, estaba pelando una manzana durante el último minuto antes de que sonaran las doce de la noche. La potra no parecía estar muy feliz precisamente.

Pip: Vamos, Dinky, anímate.

Dinky no dijo nada. Terminó de pelar la manzana y la dejó en el banco donde estaba sentada.

Dinky: (Me pregunto si realmente le importó como amiga).

En ese momento se escuchó un ruido muy fuerte de fuegos artificiales. Cuando la potra miró al cielo, no se podía creer lo que veía.

Dinky: ¡No me lo puedo creer!

En el cielo. En letras de colores estaba un texto que ponía "Gracias Dinky". La potra se sintió alagada porque sentía que su amigo Victor era quien le hacia aquella dedicatoria. Sin querer se le cayó la medalla y esta se abrió revelando una nota.

Dinky: ¿Una nota?

La potra cogió la nota y leyó su contenido.

"Querida Dinky. Quiero darte las gracias por todo lo que has hecho por mí. Antes que nada, quiero decirte que la razón por la que quería deshacerme de la medalla era porque me recordaba el dolor de haber perdido a mi madre. Tú me hiciste ver que no debo huir de mi pasado. Muchas gracias por lo que hiciste por mí. Sin duda eres la mejor amiga que he tenido jamás. Quiero que te quedes con la medalla como recordatorio de nuestra amistad. Estoy seguro que mi madre estaría de acuerdo conmigo. "

"Tu querido amigo, Victor."

Cuando termino de leer, Dinky sonrió y miró al cielo.

Dinky: De nada, Victor.

Dijo la potra mientras miraba el cielo donde estaba las luces de agradecimiento de su amigo Victor.

Fin del capítulo.

Reconozco que en este capítulo no he estado muy pulido pero que se va ha hacer. Nadie es perfecto. No olvidéis comentar. olvidéis comentar.