* Victoria Chavarria Sí, ya son novios, y se aman mucho.
* D'Criss VM Espero hayas disfrutado el capítulo.
* Maria Soledad Rodriguez ¡Genial! Se demuestran todo su amor y han disfrutado de su cita.
¡Muchas gracias por tus palabras! Y gracias por la emoción con la que recibes cada actualización.
Hoy vas a averiguarlo.
* Georgi G Amor, amor, amor por todas partes. Y una cita de ensueño *-*
Sí, Kurt lo ama y se preocupa mucho por él.
Definitivamente Kurt está preocupado y a punto de llevarlo arrastrado al médico si es necesario.
Me hace feliz saberlo =)
* veronicaandrearucci Han tenido una primera cita inolvidable. Jejejeje, yo también quiero =D
¡Gracias! Ahora su pasado ha quedado descubierto y Kurt puede entender mejor las cosas.
Han tenido un momento muy especial, es otro paso en su relación.
* Nicol López Alcívar ¡Gracias Nicol! Ya son novios =) Ellos se aman mucho, y ahora están demostrándoselo.
Kurt le está demostrando de todas las formas que puede, lo mucho que lo ama y que le importa.
Sí, la enfermedad de Blaine está produciendo estragos nuevamente.
Facebook es número en hacer eso =/
* Yamii Leguizamon Me alegra que te hay gustado. Faltan muchas cosas todavía.
* Jeny Así es, la vida de Blaine ha sido difícil.
Lo son, y se aman mucho ;)
* Kmiilo Bastidas Ellos son divinos. Se avecinan algunas complicaciones.
¡Gracias! Siempre pongo mi corazón en lo que escribo. Hoy sabrás la respuesta a eso.
* Andrea Ramírez ¡Qué mal! =(
* Nayan Lopez Hay muchas cosas detrás del mundo del modelaje, pero Blaine jamás cayó en ninguna de ellas.
Ahí hay amor siendo develado. Los dos disfrutaron de un gran momento, pero Kurt recordó que estaba con alguien y entró en pánico.
Jajaja, muy poas personas se bien ven esas fotos xD
Es muy cierto, Kurt y Leonardo se engañaron mutuamente, aunque las circunstancias fueron distintas.
Kurt estaba tratando de acercarse de algún modo ya que las cosas estaban mal entre ellos.
¡Burt ha llegado!
¿Qué hice? ¿Por qué te voy a demandar? :O
Tengo un alma que a veces se vuelve muy poética =) Jajaja, seguro, úsalo en la tarea xD
El momento de su primera cita llegó. Blaine tiene mucho dinero.
Kurt es el hogar de Blaine y viceversa.
Jajaja, imagínate esa cita con la mamá a un lado xD
Esa era la vida de Blaine, totalmente descarriada. Y pasó por cosas difíciles también. Blaine necesitaba abrir su corazón y contarle a Kurt las cosas por las que ha pasado.
Lamentablemente hay personas que le dan más importancia al qué dirán y renuncian a ser ellas mismas.
Jajaja, Quinn sabe xD
Me alegra que le dieras una oportunidad a esta historia :)
* hummelandersonsmythe Su primera cita fue perfecta e inolvidable.
Blaine ha encontrado finalmente alguien a quien abrirle su corazón. Ahora Kurt entiende mucho de lo que ha pasado.
Hoy descubrirás parte de esa interrogante.
* Day7_Mst =) Me alegra que te haya gustado.
¡Gracias por tus palabras! Y gracias por la corrección del lío sofá-cama-colchón jaja xD
Sí, como lo conversamos esa noche, muy acertadas tus percepciones.
Jajajaja, el klex cegando y nublando los sentidos a más de una/o xD
Los dos han aprendido a conocerse mutuamente, y eso es bueno para su relación.
La salud de Blaine está comenzando a molestar nuevamente.
* robinnxc Están juntos ahora, y se aman, pero tendrán que enfrentar varias situaciones en el camino.
* brendagleek22 Kurt ha cometido errores, pero ha sabido arreglarlos de la mejor forma.
Kurt reaccionó finalmente y se dio cuenta de sus sentimientos :') Pero Carl también tiene sentimientos hacia Blaine.
Burt ha llegado para formar parte de la historia. Lamentablemente Blaine a veces manda todo al cebo, aunque se debe que no le hace ningún bien a su salud.
Jejeje, primero me quieres matar y luego me amas. Pero eso es bueno porque significa que logro atraparte en cada momento que viven los chicos. Me alegra que disfrutes al máximo cada capítulo.
* KBItsColdOutside ¡Yay! Aquí tienes la actualización ;) Me hace feliz saber eso. De nada Samantha.
CAPÍTULO 37:
"Conflictos Internos"
.
¿Ya lo sabía? ¿Qué es lo que Blaine sabía?
Kurt lo observaba y su rostro denotaba tantas emociones al mismo tiempo que no estaba seguro a qué se refería su novio, pero dentro de toda esa gama, había algo que resaltaba y era ese miedo impregnado en sus ojos, lo cual de cierto modo le estaba partiendo el corazón.
- ¿Qué es lo que sabes? – Preguntó finalmente. Necesitaba que el pelinegro le explicase a qué se había referido, porque por su mente corrían cientos de ideas diferentes, pero ninguna de ellas se acercó en lo más mínimo a lo que escuchó y que lo congeló al instante.
- Sé que te arrepientes de lo que hicimos, que piensas que para mí no significó nada porque soy un cualquiera que nunca será lo suficientemente bueno para ti. – Se levantó y recogió su ropa a prisa.
Blaine se estaba vistiendo torpemente cuando el castaño salió del trance luego de lo que oyó, y se sentó de un solo movimiento. – ¿De qué rayos estás hablando? ¿De dónde sacaste eso?
- Fue lo que dijiste la primera vez que...
- ¡Detente ahí! Eso pasó hace mucho tiempo ya. Pensé que había quedado en el olvido. – Se puso de pie y avanzó en su dirección.
- El recuerdo de tus palabras de pronto me golpeó con fuerza, y no pude evitarlo. Sé que...
Sus manos fueron sujetadas cuando se estaba abrochando el pantalón. – No quiero que digas esas cosas. Blaine te amo, y sé que me amas también. Lo que hicimos fue un acto de amor, fue totalmente hermoso y algo que los dos quisimos.
No pienso esas cosas de ti. Cuando las dije en el pasado fue porque estaba perturbado por lo que había ocurrido dadas las circunstancias, pero sabes que me arrepentí y me di cuenta de lo equivocado que estaba. Te pedí que me perdonaras en muchas ocasiones, y hace tiempo me aseguraste que lo habías hecho.
- Te perdoné, Kurt, y no estaba pensando en eso, sólo el recuerdo llegó y...
- Amor. – Lo tomó del rostro.
- En esa ocasión llevaba cuatro meses de abstinencia, y hoy es ya más de un año. Tal vez por eso de algún modo mi subconsciente lo asoció.
- ¿Más de un año? ¿De qué? ¡Oh! ¡Llevas más de un año sin acostarte con nadie!
- ¿Con nadie? ¿Tú y yo tenemos cinco meses juntos y todavía tienes en mente que puedo estar con alguien más? – Frunció el ceño.
- Lo siento, usé mal las palabras, pero a lo que me refería es al tiempo que llevas célibe. – Le acarició las mejillas. – Sé que estás sólo conmigo y que nunca me engañarías ni harías nada indebido. Me sorprendió que haya pasado más de un año, es todo.
- ¿Por qué te sorprende?
- Sólo por lo rápido que el tiempo ha transcurrido.
- Ah...
- Blaine, estoy muy orgulloso de ti. Y saber que has esperado por mí durante todo un año, me produce tantas emociones difíciles de explicar. Te amo tanto. No podría tener un mejor novio que tú. – Juntó sus labios en un beso dulce y lento.
- Te amo Kurt.
- Lo sé, cariño. Y te quiero pedir que no pienses en cosas malas. Si alguna vez otro recuerdo llega, sólo ignóralo, no le des acceso a tu vida.
- No es fácil cuando esa memoria es de un momento que te destrozó.
- Lamento tanto haberte dicho esas cosas en aquella época. Nunca quise lastimarte. Realmente... creí que estábamos bien.
- Lo estamos, lo siento. Fue... Amm... Sólo sentí miedo de que aquello se repitiese, que tú...
- No pienso nada malo de ti. Todo lo contrario, así que grábate en la mente que creo que eres el hombre más asombroso, dulce, romántico, inteligente y maravilloso del mundo. Estoy muy feliz de que seamos novios, y jamás te cambiaría por nadie.
Voy a repetírtelo y demostrártelo de todas las formas posibles hasta que no vuelvas a olvidarlo ni tengas ninguna duda.
El ojimiel suspiró, y antes de que pudiese decir algo, su novio volvió a besarlo de forma suave y romántica hasta tornarse en un beso profundo que los tenía suspirando.
- ¡Oh! ¡Kurt! – Gruñó. – Aquellos labios se sentían siempre maravillosos, encajaban tan bien con los suyos y tenían ese sabor único y especial del que nunca se cansaría.
- Creo que deberíamos ir a la cama. – Comenzó a hacer pequeñas succiones en el cuello de Blaine mientras le quitaba la ropa. – Quiero demostrarte lo mucho me fascina estar contigo. – Cuando el pantalón junto con el boxer cayeron por los tobillos, llevó una mano hacia abajo, deslizándola por el interior de los muslos de éste, tocando todo cuanto estaba a su alcance y rozando con las uñas, haciéndolo soltar un gemido bastante fuerte por las sensaciones producidas que resultaban indescriptibles.
Ambos se movieron hacia la habitación en medio de besos y caricias. Una vez ahí, el pelinegro observó la anotomía desnuda y perfecta de su novio. Kurt era hermoso de pies a cabeza, no había nada en él que no le pareciera precioso, y sintió una corriente por toda su espalda. Comenzó a tocar esa piel tan suave y cálida a la vez que cubría sus rosados labios con los propios.
A él siempre le encantó tener sexo, era no sólo placentero sino también liberador, pero con su amado fotógrafo no se trataba de sexo. Aun cuando no habían llegado al cien por ciento, una sensación cálida lo recorría por completo con el menor encuentro, era algo que jamás había experimentado con nadie, un estremecimiento que lo invadía por dentro y por fuera. Jamás hubo persona alguna capaz de evocar en él esa clase de emociones. Iba incluso más allá de hacer el amor, y cuando los orbes azules se posaron sobre los suyos, comprendió que era una comunión del alma.
кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε
Al día siguiente la joven pareja disfrutaba de las canciones que sonaban por el departamento gracias al reproductor de música que estaba conectado al altoparlante, mientras continuaban con la revisión y distribución de las cosas. Las horas que habían quedado del día anterior las habían pasado en la cama intimando, conversando, incluso comiendo. Sin importar lo que hicieron, simplemente quisieron estar enredados en el cuerpo del otro todo el tiempo posible, y así despertaron.
- Todavía no estoy seguro de qué haré, pero voy a empezar a buscar trabajo. – Dijo repentinamente el de ojos amielados.
- Blaine, no necesitas un empleo, con todo el dinero que tienes pueden vivir tú y todos tus descendientes tranquilos y sin preocuparse por el resto de sus vidas.
- No se trata de la parte monetaria, Kurt. Quiero trabajar, lo necesito. Estoy acostumbrado a hacerlo desde que tenía dieciocho años. Permanecer en casa todo el tiempo me desespera.
- Ya quisiera poder quedarme en casa varias semanas sin tener que hacer nada.
- Comprendo, cuando estaba en la agencia también había momentos en los que pensaba eso. Una cosa son unos días, un periodo breve de descanso, pero llevo más de un año y medio vacante. Entre que me despidieron, todas las cosas que ocurrieron después y lo de mi enfermedad que mermaba mis fuerzas, el tiempo ha transcurrido. Antes no me molestaba porque honestamente no me sentía bien ni física ni anímicamente, por lo tanto no tenía cabeza para nada, sin embargo ahora es diferente.
Blaine acaba de topar el tema de la salud, y Kurt de inmediato supo que era el momento para hablar con él al respecto. Estaba preocupado por lo del bajo peso a pesar de que seguía el tratamiento al pie de la letra y tomaba su medicina como correspondía. Si bien era cierto, estaba más animado, ya no se sentía tan débil como antes ni tenía con frecuencia esos dolores abdominales que lo hacían retorcerse, el que no aumentase ni una libra, aunque estuviese comiendo más que antes, no era una buena señal.
- Amor...
- Me estoy volviendo loco encerrado en casa. Sí, salgo, trato de distraerme, pero es todo, y ya no lo soporto. Voy a buscar empleo de lo que sea, y me gustaría que me apoyes.
- Claro que sí. Sabes que te apoyo en lo que sea que decidas hacer.
- Gracias. – Se inclinó y lo besó suavemente.
- Lo que te haga feliz, para mí está bien. – Le sonrió.
- Si hubiese algo en la agencia, ¿me avisarías?
- Seguro, cariño. Cuenta con eso.
- Eso sería genial. Me gustaría trabajar contigo. – Volvió a unir sus labios en un beso cadencioso del que sólo se separaban para tomar un poco de aire antes de continuar con el ritmo conocido que sus bocas realizaban naturalmente. Blaine se sentía completamente embriagado por el dulce sabor de aquellos labios, el cual estaba seguro recordaría hasta el último día de su vida.
Cuando finalmente se apartaron, Kurt le acarició las mejillas antes de sonreírle con dulzura. – Mi amor, quiero que hablemos sobre lo que me ofreciste.
- ¿Qué cosa?
- Ayer me dijiste que harías cualquier cosa que yo te pidiese. ¿Recuerdas?
- Así es. Mmm... ¿Ya pensaste en lo que quieres?
- Ya lo sabía, pero no era el momento para hablar de eso, sin embargo, ahora me gustaría que lo hiciésemos.
- Eso suena a algo serio. – La sonrisa que había estado curvando sus labios se convirtió en una línea recta.
- Lo es. Y sé que vas a cumplir porque me diste tu palabra, y confío en ti.
- Realmente es grave. ¿De qué se trata?
- Estoy preocupado por ti, y quiero que vayamos al médico para que te hagan nuevos análisis.
- Kurt, eso está fuera de discusión.
- No has asistido a un control en meses, y sabes muy bien que tienes que hacerte chequeos periódicos para ver como están evolucionando las cosas, incluso si es que tienen que cambiarte las dosis de las medicinas.
- Me siento bien.
- Eso no es suficiente. Necesitas las revisiones. Así que me gustaría que mañana sacases cita para poder organizarme e ir contigo.
- No va a pasar.
- Me lo prometiste.
- No hice tal cosa.
- Dijiste que me amabas, que era todo para ti y que harías lo que sea por mí. Te pregunté si realmente harías lo que sea y lo confirmaste. Luego te señalé que no te podías retractar sin importar lo que te pidiese, y estuviste de acuerdo. Para mí eso equivale a una promesa.
- Me estás chantajeando.
- ¡No es verdad! Lo que hago no tiene un nombre tan horrible, se llama amar a tu pareja mucho y preocuparte por su bienestar.
El ex modelo giró el rostro hacia un lado, haciendo una mueca. – Siento haber dicho eso.
Kurt se movió de donde estaba sentado y se colocó de rodillas frente a su novio, tomándolo de la barbilla suavemente para hacerlo voltear la cabeza, pero ante la negación de éste, ajustó su agarre sólo un poco más, pero sin hacerle daño, hasta que consiguió que lo mirase.
- ¿Por qué te niegas a ir? Dices que te sientes bien, entonces sólo podríamos recibir buenas noticias. – El de rizos apartó la mirada. – Blaine... Hay algo que sabes y no me quieres decir, ¿cierto?
- Lo que no quiero es discutir contigo. Menos después de lo que sucedió ayer.
- No veo por qué tenga que convertirse en una discusión.
- No hay ninguna razón para asistir a consulta.
- ¡Claro que la hay! Algo no está bien, no es posible que el tiempo pase y tú sigas tan delgado.
- ¿Eso es lo que te molesta? Entiendo, ya no tengo el físico de antes, y seguramente te resulto poco atractivo luciendo de esta forma.
Kurt lo soltó y llevó ambas manos en puños hacia los costados de su cadera. – ¡Ah no! No voy a permitir que voltees las cosas de esa manera. Esto no tiene nada que ver con la apariencia física ni la atracción, así que no trates de llevar por ese rumbo la situación.
- Y si no es eso, ¿de qué se trata? – Inquirió en un tono serio.
- ¡De tu salud! – Espetó molesto.
- ¡Estoy bien! – Respondió en el mismo tono.
- ¿Por qué rayos te niegas entonces a ir al médico?
- Será mejor que me vaya. – Se impulsó para levantarse.
- No hasta que me digas lo que está pasando. – Lo tomó del brazo, haciéndolo perder el equilibrio y caer de espalda.
- ¿Por qué mierda hiciste eso?
- Para que te des cuenta lo débil que estás, sólo te sujeté, no te he alado ni nada parecido.
- Déjame en paz.
Los ojos por lo general dulces perdieron la tonalidad avellana y se volvieron oscuros, llenos de rabia, y Kurt sintió un escalofrío en todo el cuerpo.
- Te ayudo a...
- No. – Gruñó y se puso de pie.
- ¿A dónde vas?
- Quiero estar solo. – Se dirigió hacia la sala.
El ojiazul lo siguió a prisa. – Blaine, no hemos terminado de hablar. – El chico siguió caminando. – Si cruzas por esa puerta...
- ¿Qué? – Se volteó y le dio una mirada fría. – ¿Vas a terminar conmigo? ¡Hazlo!
- Ya deja de estar a la defensiva. ¿Por qué actúas así?
Sin responderle, se dio la vuelta y avanzó el tramo que faltaba, aunque los últimos pasos los dio tambaleándose ligeramente, cosa que no pasó desapercibida por el castaño.
Salió del departamento cerrando la puerta con fuerza, y caminó un poco más antes de que todo empezase a dar vueltas cada vez más rápido. Tuvo que apoyarse en la pared para tratar de no caerse y su respiración se agitó ante la terrible sensación presente.
Decir que estaba asustado, era poco. No lograba distinguir nada por la forma en la que giraba, y sentía sus piernas blandas como si no tuviesen huesos. De pronto unos brazos lo sostuvieron, pero estaba tan aturdido que no sabía desde dónde lo sujetaban, hasta que su cuerpo fue llevado hacia delante, haciendo contacto con alguien que lo envolvió con firmeza.
- Tranquilo, mi amor. Estoy aquí. Ya te tengo. – Susurró en forma reconfortante.
- Estoy muy mareado. Tengo miedo.
- Shh, cierra los ojos y trata de relajarte. No te voy a soltar.
Luego de unos minutos, Blaine fue regulando su respiración y aflojando el agarre que tenía sobre los hombros de Kurt, lo que era señal de que ya le estaba pasando el vértigo. De pronto empezó a removerse con prisa.
- Suéltame, por favor.
- ¿Qué ocurre? Cálmate.
- Voy a vomit... – No terminó de hablar cuando su estómago expulsó su contenido.
El ojiazul se aseguró de sostenerlo de la mejor forma posible hasta que al parecer había terminado.
- ¿Puedes caminar? – Preguntó frotándole la espalda. – Tenemos que entrar para limpiarte.
A paso lento y aferrado a su novio, el pelinegro ingresó al departamento y recorrió el lugar hasta que llegaron al baño, en donde se apoyó en el lavamanos y poco después empezó a enjuagarse.
Observaba su reflejo pálido en el espejo cuando sintió las manos del castaño quitándole la ropa. – ¿Qué haces?
- Está sucia. – Respondió levantándole los brazos junto con la camiseta. – Darte un baño caliente va a ayudarte. – Lo terminó de desvestir y lo tomó de la mano dirigiéndolo hacia la ducha, donde también él entró y abrió la llave.
Luego de terminar el baño, Blaine estaba con una playera sin mangas y un boxer, acostado de lado y luciendo muy agotado.
Kurt se encontraba en la cocina exprimiendo rápidamente varios limones en un vaso con agua. Había aprendido que era un remedio casero muy efectivo para diferentes malestares, así que estaba seguro que eso ayudaría a su novio.
Con el vaso en mano entró a la habitación y lo vio abrazado a la almohada. El vértigo y el vómito ya habían pasado, pero éste seguía muy pálido todavía, y su corazón se contrajo ante la imagen frente a él.
- Blaine, amor, bebe esto, te hará sentir mejor.
El ex modelo se levantó un poco apoyándose en su codo e ingirió lentamente el líquido fresco. Una vez que terminó, volvió a acostarse.
El castaño se acomodó a su lado, acariciándole la frente y algunos rizos. – Mañana iremos al médico, y no voy a aceptar una negativa como respuesta. Necesitamos saber qué te está pasando.
- Kurt. – Dijo con voz débil. – Me estoy muriendo.
- ¿Qué? ¡No! ¡Eso no es cierto! – Se sentó en el borde de la cama respirando agitadamente.
- Tienes que aceptarlo.
- ¡MALDITA SEA! ¿POR QUÉ NO ME HABÍAS DICHO NADA?
- No quería hacerte sufrir.
- ¡MIERDA! TÚ... – Se puso de pie y empezó a caminar frenéticamente con las manos en la cabeza por toda la habitación. – Pero... Blaine... – Corrió hacia la cama y lo abrazó con todas sus fuerzas.
- No llores, amor. Esto tenía que pasar.
- ¿Cuándo...? ¿Cuándo hablaste con el médico?
- No lo he hecho.
- ¿Cómo que no lo has hecho? ¿Por qué dices entonces que te vas a morir?
- Porque tengo un par de semanas sintiéndome mal.
- ¿Y por qué mierda me mientes? Según tú, te sentías muy bien. – Se apartó molesto por lo que acababa de descubrir. – ¿Qué más no me has dicho?
- Los mareos son cada vez más constantes y fuertes. Hay momentos en los que siento unas punzadas terribles en el hígado y...
- ¿Cómo puedes ser tan negligente contigo mismo?
- Quería disfrutar de mis últimos días. Y estar contigo era la mejor forma de hacerlo.
La mezcla de sentimientos que experimentaba Kurt era tal que deseaba levantarse y romper todo lo que estuviede a su alcance. Miró a su novio y notó que lo observaba de esa forma que le asceleraba el corazón. Respiró pausadamente y trató de controlarse.
- ¿El doctor no te ha diagnosticado?
- No, pero es evidente que algo no anda bien conmigo, y lo más probable es que el tumor se haya desarrollado porq...
- ¡No vuelvas a mencionar algo así nunca más! ¡No quiero escucharte decir que te vas a morir! ¡Y mañana temprano iremos a consulta! Es más, voy a llamar a tu médico en este momento para sacar la cita.
- Es domingo.
- Igual, esto es una emergencia. – Tomó el celular de Blaine y buscó el número, poniéndose en contacto con el médico, quien le comunicó que estaba de viaje en un seminario, pero que atendería al pelinegro en cuanto llegase. Le recetó algo para el mareo así como para el dolor, y le dio varias indicaciones que Kurt se aseguró de anotar.
- ¿A dónde vas? – Preguntó el de rizos cuando su novio se dirigió hacia la puerta.
- A comprar la medicina. No demoro.
- No me dejes.
- Tengo que...
- Puedes pedirla. Yo así lo hago y me la llevan a la casa. El número está en mi teléfono.
A más de los medicamentos, Kurt quería salir para tratar de despejarse, pensar con claridad y poner en orden sus ideas. Sentía un nudo en la garganta y deseaba gritar hasta quedarse sin fuerzas.
Sabía que su pareja no estaba bien, pero no había cruzado por su cabeza que podría estar muriendo, y eso lo aterraba.
Quería golpear a Blaine por haber plantado esa terrible duda en él, y a la vez, viéndolo ahí tan indefenso y vulnerable, deseaba abrazarlo y no soltarlo nunca.
Éste seguía hablando pero no le estaba prestando atención. Sacudió la cabeza y se mordió el labio como solía hacer cuando los nervios o el stress se apoderaban de él. – Debo conseguir otras cosas que no hay en la farmacia.
- Ah. Bien. – Cerró los ojos.
- Antes de que te des cuenta, estaré aquí. Me voy en tu auto para regresar rápido. – Tomó las llaves de la mesita de noche. – Blaine... ¿Blaine? ¿Me escuchas? ¿Blaine?
- Estoy cansado. – Respondió sin abrir los ojos.
- No voy a demorar. Te amo.
Esperó por casi un minuto, pero como seguía sin recibir respuesta, salió de la habitación.
Una vez en el auto, empezó a golpear el volante mientras gritaba con cada fibra de su ser, maldiciendo en varias ocasiones y soltando una que otra lágrima. Cuando logró tranquilizarse, se fue rumbo a la farmacia.
Había calculado que entre el viaje de ida y regreso más el tiempo de compra, en unos quince minutos estaría de vuelta ya que el lugar quedaba cerca de su departamento, pero no contó con que habría una chica nueva atendiendo, quien estaba en entrenamiento aprovechando que era domingo y no había muchos clientes.
La desesperación se estaba apoderando del castaño y tenía ganas de dejar todo tirado. La única razón para no hacerlo es porque Blaine necesitaba esas cosas. ¡Oh Blaine! Le había dicho que no tardaría, y llevaba en el local más de veinte minutos.
Nunca había estado tan feliz de llegar a su hogar como en ese momento. Claro, metafóricamente hablando, porque estaba demasiado preocupado por su novio. Se fue directo a la habitación y no lo encontró ahí. Empezó a buscarlo por todo el lugar y no había rastro de él. Era evidente que se había ido.
Lo llamó rápidamente y el celular sonó en el dormitorio. El dispositivo electrónico seguía sobre la mesita de noche. No sabía si lo había olvidado o dejado a propósito. Gruñó y salió a buscarlo a la calle. ¿No estaba débil y cansado?
Había recorrido un par de cuadras cuando su teléfono sonó.
- Quinn, hermosa. ¿Te importa si hablamos luego? Ahora estoy...
- ¿No se suponía que Blaine iba a pasar el fin de semana ayudándote?
- Sí, ¿por qué?
- Porque llegó hace diez minutos en un taxi, y no lucía nada bien. ¿Qué rayos sucedió? Esto me remonta al pasado. ¿Acaso pelearon?
- No. ¿Por qué se fue? – Rechinó los dientes. – No se sintió bien y lo dejé acostado, supuestamente iba a descansar un rato en lo que yo iba a la farmacia por unas medicinas que debe tomar.
- ¿Otras?
- Es una larga historia.
- Algo debió ocurrir para que haya dejado tu departamento mientras no estabas. Lo peor es que no me puedo quedar, ya llegaron por mí para llevarme al aeropuerto.
- No te preocupes, ve tranquila. Estoy en camino.
- Menos mal. No tardes, pero ten cuidado, tampoco quiero que tengas un accidente.
- Seguro. Feliz viaje.
- Gracias. Te quiero.
- También te quiero.
Kurt fue a su departamento en busca de lo que había adquirido en la farmacia, su cartera y las llaves del auto.
Conducía a alta velocidad formulándose toda clase de preguntas. ¿Qué rayos pasaba por la cabeza de Blaine? Podía haberle dado otro mareo mientras esperaba un taxi y ser arrollado.
¿Por qué las cosas tenían que complicarse de esa forma? ¿O es que para él las cosas eran complicadas? Si bien es cierto que había estado al lado del pelinegro en algunos momentos difíciles, lo peor de su enfermedad éste lo vivió junto a Quinn, así que lo que estaba sucediendo era nuevo, y no sabía cómo manejarlo.
Tal vez era que él no servía para estar con una persona con problemas de salud. Al menos con alguien tan terco como Blaine Anderson. Quizá lo mejor era que cada quien siguiese su camino, y de esa manera ya no tendría que pasar por esas angustias.
Terminar con Blaine significaba no más preocupaciones, aunque eso implicaba no volver a verlo, escuchar su risa, compartir momentos especiales, tener largas pláticas, disfrutar de su dulzura, perderse en sus ojos, besar sus suaves labios, sentir su corazón acelerado, enredar los dedos entre sus rizos... ¡No! ¿En qué estaba pensando? Se abofeteó mentalmente por tan siquiera haber considerado esa posibilidad.
Amaba a su novio, y no podía ni quería estar sin él. Al girar después del semáforo, vio la colina que lo llevaría hacia la casa de éste. Respiró profundamente y comenzó a prepararse para lo que sea que sucediese cuando lo viese, porque ciertamente quería gritarle por haberse ido de esa forma, pero también quería abrazarlo y llenarlo de besos.
Tampoco sabía cómo éste iba a reaccionar ante su presencia, y ese era otro factor a tener en cuenta.
En momentos como ese agradecía que él y Blaine hubiesen intercambiado llaves de sus respectivos hogares. Al entrar a la casa, realizó varias respiraciones antes de dirigirse a la habitación. Abrió la puerta con cuidado para no hacer ruido, ya que su pareja debía estar durmiendo.
Sus ojos se abrieron enormes y la bolsa de las medicinas cayó al suelo. – Blaine, ¿qué crees que estás haciendo?
