NI SAILOR MOON NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN, TODO ES PROPIEDAD DE NAOKO TAKEUCHI.
—Te lo vuelvo a preguntar ¿Qué fue lo que sucedió? —
Michiru observo a su hija atentamente; Hotaru frunció el ceño, cruzo los brazos y se hizo bolita en el asiento del autobús. Michiru comenzó a contar números en silencio, su hija no daba señales de querer cooperar en lo más mínimo, solo seguía viendo por la ventana fulminando con la mirada los paisajes que ofrecía la ciudad de Japón esa mañana.
— ¿no vas a decir nada? — insistió.
— ¿sobre qué? — pregunto Hotaru con voz retadora sin siquiera voltear a ver a su madre. Michiru se armó de paciencia, cuando Hotaru tomaba esa postura tan necia no había manera de hacerla entrar en razones. Con cierta brusquedad; Michiru le tomo la mano a Hotaru y deposito en ella el citatorio que le había mandado la directora del plantel.
— ¿Por qué la directora me está mandando llamar con carácter urgente? — Hotaru le entrego la nota a su madre y más se enfurruño. Michiru tenía ganas de tomarla de su perfecta camisa blanca y zarandearla para que le dijera la verdad. Últimamente Hotaru se estaba poniendo demasiado difícil. Su carácter de un tiempo a acá se había vuelto más explosivo, a la primera oportunidad salía a relucir alguna molestia que terminaba por hacerla montar en cólera. Y eso claro se derivaba en alguna escena o berrinche que sucedía sin importar si estaban en algún lugar público. Por las noches no era mejor, Hotaru últimamente sufría de pesadillas, constantemente tenía miedo y no podía dormir sin la luz encendida. Michiru comenzó a darse cuenta que con el pasar del tiempo las pesadillas iban en aumento. Y cuando le preguntaba directamente que es lo que pasaba para que estuviera así, su hija solo se le contestaba con un hermético silencio. Michiru estaba que ya no podía más, Hotaru nunca había sido malcriada ni berrinchuda. Su carácter era el de una niña completamente pasiva y madura, y claro que no estaba acostumbrada a lidiar con una niña con este comportamiento. Lo peor de todo es que Hotaru a pesar de ser su primera preocupación, no era la única de sus problemas.
Aspiro profundamente.
— solo dime una cosa ¿me está citando por una buena razón o una muy mala? —
—no se— contesto Hotaru levantándose pues el autobús había llegado a la parada escolar. Michiru se levantó del asiento y haciendo mil malabares tomo en su mano derecha; la mochila y su maletín de trabajo y con la izquierda la manita de su hija y las loncheras con el almuerzo.
Ambas caminaron hasta la entrada de las instalaciones escolares. Hotaru se apartó de su madre y tomo la lonchera que le correspondía y su mochila.
—Te veré más tarde— dijo la pequeña comenzando a caminar, pero Michiru fue más rápida y retuvo su criatura de una aza de la mochila.
—ah no, pequeña. — Hotaru volteo a verla asustada— tal vez no leíste el citatorio que me mandaron, pero ahí claramente dice que tenemos que estar las dos. Yo solo quería saber de qué se trataba para estar preparada para defenderte, pero si quieres hacerlo a tu manera, pues a tu manera lo hacemos…andando—
No tardaron mucho en llegar a la dirección, Michiru no perdió detalle. Su hija estaba asustada, era evidente. Al entrar al recinto se encontró de golpe con las caras de pocos amigos de dos padres que iban acompañando a su hijo. El niño se veía un poco mayor que Hotaru y lucia en su rostro diversos moretones, rasguños y mordidas. El pobre chiquillo tenía prácticamente la cara hecha una pena, Michiru al sentir la manita de su hija entrelazándose con la suya, supo casi de inmediato quien había sido la autora del ataque.
Por si fuera poco, la forma en como la miraban los padres se lo vino a confirmar. Michiru les correspondió la mirada hostil de manera neutral. El sonido de la puerta abriéndose irrumpió el duelo de miradas.
—señora kaioh, señores Motoyasu. Buenos días, adelante—
La directora les abrió la puerta indicándoles que entraran, Michiru pocas veces había tenido contacto con ella, pero la forma de vestir, de comportarse y de expresarse le indicaban que una persona sumamente severa. Y aunque pocas veces se equivocaba cuando evaluaba a alguna persona, esta vez estaba rogando a todos los dioses por estar incorrecta, por que fuera comprensiva, gentil y amable para poder solucionar fácilmente el problema en que se había metido Hotaru.
—Camina— murmuro con autoridad empujando levemente a su hija. Michiru le lanzo una mirada furibunda. Su hija se había metido en un problema y muy gordo. Pero esta era la gota que había derramado el vaso, Hotaru la iba a escuchar por horas, su pequeño primor estaría castigada hasta el final de los tiempos. No importaba que estuviera temblando como conejito asustado, esta vez sí necesitaba una corrección y si era necesario poner mano dura, pues que así fuera.
—bien señores, creo que no hace falta decir más de la razón por la cual están citados aquí hoy ¿cierto? Así que quiero enfocarme más que nada en los castigos que se le va a…—
—Perdón, perdón. A ver…. — todos se giraron a ver a Michiru. La aguamarina contuvo la respiración un instante intentando ganar tiempo para elegir las palabras adecuadas. — creo que yo me he perdido de algo. Señora directora mucho me temo que usted no ha especificado las razones por las cual mi hija y yo estamos citadas aquí. — Michiru frunció el ceño e hizo un aspaviento con la cabeza demostrando su incredulidad— ¿castigo? ¿Por cuál razón? Perdón pero…. yo quiero saber que sucede—
—su hija ataco a mi Fukui ayer, fue por la espalda, por sorpresa y como mi Fukui está bien educado para no pegarle a las niñas…su hija se aprovechó—grito la madre mirando a Michiru y a Hotaru como si fueran escoria. El padre quien había permanecido de pie, solo asintió mirándolas aun peor de cómo lo hacia su esposa.
—Me temo que Hotaru atacó a su compañero ayer, lo dejo muy mal. Se portó muy violenta y solo el profesor de idiomas pudo hacer algo para separarlos. Fue una total falta de disciplina y de educación por lo que se ha tomado la decisión de suspender a Hotaru por dos semanas completas…—
— ¿suspenderla? — pregunto Michiru sin podérselo creer. —pero…—
—también tendrá que pagar la factura del hospital. Aquí la traigo, y le advierto que…. — comenzó el padre del niño sacando una hoja de papel. Michiru decidió ignorarlo y mirar a la directora con gran incredulidad.
— ¿suspenderla? ¿Y qué me dicen de él? ¿Este niño no recibirá ningún castigo? —
—Señora kaioh…Fukui no ha hecho nada para…. —
—No me diga algo como eso, porque no lo creo. En todo conflicto siempre deben de existir dos participaciones, señora directora yo conozco a mi hija y sé que es incapaz de cometer algo tan agresivo sin razón alguna…. —
La señora Motoyasu soltó una carcajada irónica y miro a su marido con burla, Michiru los fulmino con la mirada. Esos dos señores se estaban riendo de ella en su cara. Y a juzgar por la risa despectiva de su "angelito". Ese niño era igual o más culpable que su hija. No estaba segura de por qué Hotaru lo había atacado, pero lo que si podía apostar era que el chico la había provocado. Michiru odiaba a las madres que defendían a sus hijos con fe ciega aunque todo indicara que eran unos delincuentes, lo consideraba estúpido. Pero si en algo podía jugarse la vida era que su hija jamás atacaría a nadie, no sin tener una buena razón para ello.
—Señora kaioh—el tono de la directora era cansado, como si estuviera explicándole a un niño con lento aprendizaje. Eso hizo que a Michiru se le crisparan aún más los nervios— los hechos son los hechos, debe de entender que Hotaru ha atacado…—
—si claro, me está diciendo que mi hija golpeo a su compañero. Eso ya lo entendí, no soy tonta— dijo en tono severo, la directora le lanzo una mirada extraña. Michiru creía que estaba loca, pero la directora le lanzo una mirada cargada de sorna— lo que yo quiero es saber por qué mi hija ha hecho algo como esto — la atención de la aguamarina se enfocó ahora en su hija— ¿él te ha hecho o dicho algo que te molestara? Hotaru ¿él te provoco?
—pues…— Hotaru se acarició las manos, desvió su vista al suelo sin atreverse a mirar a su madre. Sus dientes mordieron sus labios, tenía ganas de llorar por la indignación, no quería esto. Fue por eso que se había quedado callada, no quería que su madre se enterara de sus problemas por ningún motivo.
— ¡Mi Fukui está muy bien educado! Es incapaz de algo como esto…. ¡el si tiene modales! Directora ¿pero qué clase de gente dejan entrar en esta escuela? aquí impera el salvajismo por lo que veo. Si bien que me acuerdo cuando esta niña llegaba vestida en harapos, a saber qué clase de valores le inculcaron.—
Michiru ignoro la clara provocación, incluso ni siquiera giro su cabeza en dirección de esa madre que ya se le estaba haciendo insoportable—
—señora kaioh, esto no tiene caso. De todas maneras Hotaru estará castigada…—
— ¡señora kaioh nada! ¡Permítame escuchar a mi hija! — grito Michiru levantando un dedo en dirección a la directora. La mujer la miro incrédula. —Hotaru habla…— insistió Michiru perdiendo toda su paciencia. Con una mano levanto el mentón de su hija para que la mirara a los ojos— no te lo estoy pidiendo, es una orden. Quiero una explicación y la quiero AHORA—
Hotaru asintió, respiro hondo para calmarse, en serio no quería pasar por esto. Miro por un segundo al niño a quien la expresión burlona y autosuficiente le cambio por completo. Por un segundo la pequeña Hotaru experimento el dulce sabor de la venganza. No quería meter a su madre en este problema, pero al parecer esa actitud solo le estaba acarreando más dificultades. Incluso si no hablaba su madre pensaría que ella era la culpable, y ella se estaba esforzando por defenderla; no era justo. Debía de confiar en su Mamá. Apretó los puños y de dispuso a revelar un par de verdades.
—Ya son más de dos meses de que se puso peor—
— ¿de qué? — pregunto Michiru levantando la mano para callar a la directora que ya se disponía a interrumpir.
—él y sus amigos siempre se burlan de mí. Antes se burlaban porque mi ropa estaba rota o vieja, o de que tenía que pedirle a mis compañeros prestadas sus cosas porque yo no tenía dinero para comprarlas, También Dicen que soy tan fea que por eso mi papá nos abandonó. Y que tú eres mala, que te dedicas a salir con hombres y quitarles su dinero…Dicen que Haruka es un Rico que se encargó de comprarte. Porque eres una prostituta. —
Michiru sintió tal impacto de la revelación que su boca se abrió por sí sola, intento evitarlo pero su mirada se desvió hacia el tal Fukui. Era casi increíble que un niño se expresara de esa manera. A menos que…
— ¿eso dijo este niño, Hotaru? ¿Dijo exactamente que yo soy prostituta? — Michiru hizo énfasis en cada palabra de la pregunta que había formulado, sentía tal confusión que parecía que le habían dado una buena bofetada.
Hotaru asintió, estaba comenzando a llorar y su labio temblaba de forma incontrolable.
—sí, busque el significado en el diccionario y les dije que no era cierto. Que tú no podías hacer eso, y ellos me dijeron que si era cierto que por eso mi papá te había abandonado, porque tú te dedicabas a salir con hombres—
—tal parece que su Fukui tiene mucha imaginación. — Michiru uso un tono irónico que fue capaz de helarle la sangre a todos los presentes menos a ella, la aguamarina estaba roja de rabia. La madre del niño se comenzó a revolver en su asiento evidentemente nerviosa— ¿Cómo es posible que un niño de seis años piense esas cosas? ¿Cómo es posible que su hijo use la palabra "prostituta" con tanta saña? — exigió saber Michiru.
—pues…—
— ¡ustedes le han metido cosas estúpidas en la cabeza a su hijo! ¡Esa es la única explicación! — Michiru golpeo a puño cerrado el escritorio de la directora con tal fuerza que los padres del chiquillo dieron un respingo— ¡ustedes son los culpables de esto! —
—señora kaioh ese no es el punto…su hija ataco a mi hijo y…—contesto el padre obviamente nervioso, Michiru alzo una ceja.
—Mi hija tenía todo el derecho de defenderse de todas esas burlas. Es más, hasta se tardó. ¡¿Tienen idea de lo cruel que es para una niña escuchar todas esas calumnias?! ¿¡Aguantar la burla de sus compañeros?! ¡ ¿TIENEN IDEA DE LO QUE LE ESTABAN HACIENDO A MI HIJA?! —
—tenemos todo el derecho a opinar lo que se nos dé la gana en privado, si no quiere que le digan a su hija esas cosas debería de empezar por cuidar su imagen. ¡Usted se la pasa llegando con ese Rubio ricachón todas las mañanas! ¡Todo mundo sabe que abandono a su marido por ese hombre de dinero! No le da vergüenza exhibirse y exhibir a su hija—
— ¡es mi vida privada! ¡PRIVADA! — grito Michiru lo más fuerte que pudo, estaba enloquecida por el coraje. ¿Cómo se atrevía esta mujer a juzgarla de esa manera en su cara? Lo peor de todo es que eso estaba afectando a su hija, eso no lo iba a permitir. Primero que la asesinaran, antes de permitir que alguien le dijera a su hija que su madre tenía una vida deshonrosa.
Michiru tenía ganas de llorar, pero del coraje y la rabia. No sabía que le dolía más, que su hija tuviera que soportar burlas y comentarios de tal calibre, que la directora no pareciera tener interés en cortar el ataque que estaba sufriendo su reputación, o que esos señores se atrevieran a juzgarla de esa forma tan cruel. Para ellos, ella era la mujer fácil y casquivana que había abandonado a su marido. En ningún momento Rubeus era el villano, el solo era el pobrecito marido abandonado por la puta de su mujer. No importaba que él la hubiera golpeado a ella y a su hija repetidas veces, mientras ella fuera sumisa y obediente su reputación seria respetada. ¡Él las había abandonado! ¡Él las había dejado en la calle! ¡Las había golpeado! ¡Humillado! Les había dado durante años una vida miserable. Y para el no habían reproches, no habían insultos. Es que…. ¡¿Qué tan cruel podría ser la sociedad con una madre soltera?!
Michiru solo se preguntaba una cosa, ¿Por qué? ¿Por qué tanto rechazo?
El solo hecho de que Hotaru estuviera presente, le infundio a Michiru el coraje necesario para no echarse a llorar. Si alguien era la víctima más que ella, era su hija. Y ella necesitaba que la defendiera con todas sus fuerzas, necesitaba estar entera. Llorar no ayudaría a Hotaru. Y ahora necesitaba encontrar más información acerca de este asunto. Algo no le cuadraba en esta situación.
—hija, independientemente de que lo que te dijeron fue malo. ¿Por qué no hiciste nada para comunicárselo a tu directora? Te he dicho siempre que si tienes un problema lo platiques con un adulto—
—Lo hice— exclamo Hotaru viendo a la mujer con recelo y señalándola con un dedo acusador — le dije a todos, especialmente a ella—
— ¡Y no hizo nada!— Esto era el colmo. La directora se llevó la mano a la boca, Michiru la miraba indignada.
—bueno señora Kaioh, no podemos evitar que los niños digan cosas hirientes. —
— así que este niño estuvo molestando a mi hija, burlándose de ella con insultos hacia mi persona. ¿Y nadie hizo nada?, pero cuando Mi hija reacciona y se defiende ¿ahora si hacen algo? ¿Eso es lo que me está diciendo la directora, hija?—
—Si— declaro Hotaru con simpleza.
— ¡eso es una calumnia! ¡Mi Fukui es incapaz de mentir, la que miente es esa niña, quien sabe cómo estuvo educada, su madre es una…—
— ¿ni siquiera puedo cuidarla porque soy una ramera? ¿Es eso? — Michiru se levantó de su asiento incapaz de contenerse. —es que no puedo creerlo, ¡qué forma de educar tiene! Está llenando a su hijo de complejos tontos con sus absurdos comentarios, le apuesto a que su hijo ni siquiera sabe lo que es una prostituta, el solo repite lo que usted dice, ¡tiene la mente podrida por su culpa!. —
—Mire….—
—La que tiene que mirar es usted, mi hija tiene seis años. ¡SEIS AÑOS!— Exclamo Michiru colérica—Ella ya ha pasado por muchas cosas difíciles, y ahora resulta que la molestan por no tener un padre. ¡Y no puedo creer que una institución como esta, no haga nada cuando molestan a una niña de seis años con mentiras tan serias como esta! ¡Debieron detener a este niño! ¡Debieron proteger a mi hija! ¡Es una niña! ¿¡Qué clase de directora es usted?! ¡¿Le parece bien que le digan a una niña que su madre es una prostituta?!—
—Esa niña está mintiendo— insistía la "amorosa madre" señalando a Hotaru con el dedo. La señora no era tonta, sabía que Michiru estaba que echaba espuma por la boca y lo mejor era alejarse del problema como pudiera. Pero Hotaru al ver la postura de su madre se armó de valor y alzo la voz
— ¡yo no estoy mintiendo, es la verdad! —
Michiru ya con la imprudencia que provoca la cólera ciega se acercó al niño y lo miro con ojos fieros.
—a ver niño, ¿¡le has dicho a mi hija que soy una prostituta?! ¿Te burlas de ella porque la abandono su padre? ¡¿Crees soy una mujer comprada?! ¿Te has burlado de mi hija porque no tiene dinero? — el niño no sabía qué hacer, miro a sus padres esperando que ellos lo salvaran. Pero estaban tan asustados como el— ¡CONTESTAME! — grito Michiru muy cerca de él, el niño asustado solo asintió y rompió a llorar.
— ¡le exijo que no le hable así a mi hijo! — grito el padre empujando a Michiru. Michiru por su parte, se cuadro con toda la dignidad que pudo y comenzó a recoger sus cosas — la salvaje de su hija provoco que mi hijo fuera a parar al hospital. ¡Se ha ganado esta factura! —
—no pienso pagar ni un solo centavo de esa cuenta, mi hija solo ataco porque su hijo la estuvo molestando. Quiero ver que demanden a mi hija por un caso como ese, a ver si les hacen caso— dijo señalando a la directora —a la que le van a hacer caso va a ser a mí, voy a asesorarme se los juro…. — amenazo Michiru. —…voy a demandar también a esta escuela por negligencia….esto no lo dejare así —
Michiru tomo la mano de Hotaru y la saco de ahí a paso rápido. A lo lejos pudieron escuchar el grito de la directora llamándolas pero Michiru acelero el paso. La niña apenas y podía respirar, su madre la llevaba prácticamente corriendo. Michiru volvió a hacer malabares con los maletines hasta sacar su celular.
—Buenos días, ¿Mina? Hola como estas. Necesito tu ayuda profesional no sé qué tanto puedas hacer, mira me acaba de suceder lo siguiente. Y no seas tan severa, perdí la cabeza…¡no me pidas que me calme!, lo que pasa es que me citaron en la escuela de Hotaru y…—
Al llegar a la parada del autobús Hotaru se sentó y trato de recuperar el aliento. Tomo su mochila y el maletín de su mamá para que esta estuviera más cómoda hablando con Mina. Saco de su mochila su lonchera, hoy había descubierto algo nuevo; el pelear y enojarse le abría el apetito. Estaba triste, no quería que su mamá se enterara de todo lo que le decían sus compañeros porque sabía que eran malas cosas, no lo sabía a ciencia cierta pero ella podía sentir cuando una palabra significaba alguna especie de insulto. Había buscado la definición de prostituta en el diccionario. Era la persona que se dedicaba a ofrecer relaciones sexuales con un hombre a cambio de dinero.
No entendió la definición, pero por la forma de burlarse de sus compañeros. Era algo malo o ridículo, no tenía sentido. Fukui y sus padres decían que era Haruka el hombre que la había comprado, pero Haruka no era un hombre. Intento también buscar la definición de relaciones sexuales, solo encontró que era el acto reproductivo de una especie. Eso la confundía más. Tal vez era el acto reproductivo algo malo, algo como robar o matar. Pero Hotaru sabía que ni Haruka ni su madre serían capaces de algo como eso. Además por la forma en que su madre se había molestado, al parecer todo lo que le estaban diciendo era algo grave. Un insulto muy feo. No entendía del todo, algo se le escapaba.
—Muy bien, gracias— Michiru corto la llamada y se sentó a un lado de Hotaru. Cerró los ojos unos instantes tratando de bajar la adrenalina que su corazón estaba bombeando— muy bien "lucecita" tú hoy iras al trabajo conmigo. Prométeme que te portaras muy bien, que estarás callada y que serás obediente. Si mis jefes te ven haciendo desorden, me meterás en problemas. Podría darte dinero para el autobús de regreso a casa, pero prefiero que vengas conmigo. —
—si mamá—
Michiru sonrió por fin. Acaricio los sedosos cabellos negros de su hija, y con su mano guio la cabeza de Hotaru hacia su hombro.
—gracias, confió en ti. Te prometo que saliendo te comprare un cono de helado. —
—Si— Hotaru asintió casi sin ganas y se separó de su madre. Michiru la miro y su sonrisa desapareció, tuvo que presionar a Hotaru para que le dijera que estaba pasando, pero su hija no le había tenido la confianza suficiente para acudir a ella, eso dolía. Levantando las piernas con las rodillas a la altura del pecho y apoyo su mentón en ellas en un gesto casual. Llevaba falda, y esa postura era algo incomoda. Pero a ella le encantaba, incluso desde que era niña esa postura le servía cada que tenía que pensar en cómo solucionar algún problema de matemáticas. Hoy por hoy, era la postura que solía usar cuando la vida le salía con algún dilema nuevo.
—hija, ¿estabas avergonzada? ¿Por eso no me dijiste nada? —
—tu tenías muchos problemas, con lo de papá, lo de tu trabajo, lo de Haruka, no quería que eso te pusiera triste—
—pero te estaban molestando y no poder ayudarte en tus problemas me pone más triste. No me puedo ofender con las burlas tontas de ese niño, porque yo no soy nada de lo que él dice, Hotaru. ¿Si entiendes esto? Yo nunca he sido ni seré una mujer que se dedique a esas actividades—
— ¿a la prostitución? — Pregunto Hotaru directamente. Michiru hizo un esfuerzo para no atragantarse, lamentaba que Hotaru a su joven vida se hubiera aprendido esa palabra —. Leí la definición. Ahí dice que es una mujer que ofrece servicios sexuales, pero leí que los servicios sexuales es la reproducción de las especies. ¿Por qué es malo? Además ahí decía que tenían relaciones sexuales con hombres, Haruka es mujer. ¿Entonces por qué te dicen que eres prostituta? —
Hotaru miro a su madre, estaba viendo al cielo. Parecía meditar en calma la respuesta a esa pregunta. Lo que la pequeña niña no sabía era que Michiru en sus pensamientos no estaba para nada calmada, dentro de la mujer había estallado una bomba atómica. Agradecía a su suerte porque nadie estuviera ahí escuchando a Hotaru hablar tan campante acerca de sexoservidoras y reproducción de especies. ¿Cómo explicarle a una niña tan inteligente un tema tan amplio, como era la sexualidad?
—mira Hotaru. — Empezó Michiru eligiendo cada palabra de su discurso— Te has dado cuenta de que la gente que te rodea, yo, Haruka, las amigas de Haruka, tus compañeros, todos somos diferentes. En el físico, en la forma de ser, de pensar y de actuar. ¿Cierto? —
—Si—concedió la niña.
—muchas personas a lo largo de su vida ven las cosas de diferente manera, lo que para mí es agradable, para otros no lo es, lo que para mí es un tema serio, para Haruka puede ser algo para reírse, o para ti puede significar algo malo. —
—si, lo he notado—
—el ser humano en general, tiende a ver lo negativo y malo de las situaciones. Eso incluye el tema de las prostitutas. ¿Te acuerdas que te he dicho muchas veces que nadie debe de tocar tu cuerpo sin tu permiso? —
—si mamá, si alguien tocara alguna parte de mi cuerpo de forma extraña yo te debo de decir inmediatamente. No importa de quien se trate. Sí, me acuerdo muy bien, tú me lo has dicho muchas veces—
—bien, ese tema es muy importante y muchas personas también…. Para muchas personas el tener relaciones sexuales es algo muy ….serio— Michiru luchaba para no revolverse, ni revolver a Hotaru con sus explicaciones— tan importante, que para ellos es malo que alguien venda algo así y por esta razón ,Muchas personas ven a estas mujeres como seres humanos que no valen la pena. Incluso hay gente que las humilla y se burla por eso. Pero lo que no saben es que ellas necesitan ese dinero para vivir, no lo hacen por ser malas. Ellas tienen muchas veces familia, hijos que mantener. ¿Recuerdas lo mal que lo pasamos esas horas que estuvimos en la calle? ¿Tuviste miedo durante esos momentos?—
—sí, mamá. Tenía mucho miedo y hambre y estaba preocupada porque no llegabas—
—bien, pues en la mayoría de los casos se trata de mujeres y niños que han vivido cosas mucho más feas de las que tú y yo vivimos. Y a pesar de eso la gente muchas veces juzga a estas mujeres con mucha dureza. De hecho en el mundo de los adultos, muchas veces se utiliza la palabra "puta" para menospreciar a una mujer, para quitarle su valor. Incluso les dicen prostitutas a las mujeres que no lo son, solo por hacerlas sentir menos. —
— ¡es horrible! ¿Por qué pasan cosas como estas?—
Michiru abrazo a su hija con cariño. Comenzó a acariciar sus mejillas tiernamente.
—el mundo de los adultos es difícil hija—
—mamá ¿te puedo decir algo? —
—si hija—
—Ahora estoy más agradecida con Haruka, ella era una desconocida y fue la primer persona adulta que me ha tratado bien, quizá soy todavía una niña…pero si se algo y es que hubiéramos pasado cosas muy feas y tristes si Haruka no nos hubiera apoyado como lo ha hecho….le debemos mucho más de lo que yo pensaba…—
—Sí, le debemos mucho…. —
—¿se curara? ¿Volverá a ser la misma? —
— a levantarse Hotaru, que ya llego el autobús. —
—Michiru, el jefe quiere hablar contigo—
Michiru desvió la mirada de la montaña de papeles que tenía que revisar. Miro a Hisamoto su compañero de trabajo que lucía apenado.
— ¿sobre qué? — pregunto Michiru aunque en el fondo la cara de Hisamoto se desvió levemente hacia la figura de Hotaru quien se encontraba sentada en la sala moviendo las piernas como único medio de entretenimiento.
—No lo sé, no lo especificó— respondió el chico llevándose la mano a la nuca nervioso.
—claro. — Michiru tomo los papeles que contenían las estadísticas de las ventas del último mes. Tomo los informes del seguimiento de los procesos de sus ventas. Eran alrededor de cinco carpetas llenas de papeles aburridos y absurdos, si la gente se diera cuenta de cuanto papeleo y tramites acarreaba comprar un vehículo en Japón, seguro se iría de espaldas. Toco dos veces la puerta y entro a la pequeña oficina de su jefe.
—aquí están los papeles que me pidió, al final del día tendrá el reporte y…—
—bien, Michiru soy tolerante. Y he sido paciente más que nada porque usted fue recomendada por la misma dueña. Pero si vuelve a traer a su hija al trabajo me voy a ver obligado a sancionarla fuertemente. —
—sí señor, pero no está haciendo nada y…—
— ¡así sea una estatua viviente! Esto no es una guardería. Necesita programar mejor sus tiempos, pero no quiero ver a su hija aquí. ¿Entendido? —
—si señor—
¿Programar mejor sus tiempos? Si tan solo supiera que hacia milagros con su tiempo. El accidente de Haruka solo había venido a darle de lleno en la cara para darse cuenta de lo mucho que necesitaba a la rubia en su vida diaria. Michiru sin querer se había hecho presa de una rutina. Haruka era la encargada de levantarse temprano, hacerles el desayuno. Prepararles a Hotaru y a ella el almuerzo. Se encargaba de llevarlas a la escuela de Hotaru. Incluso era tan amable que saliendo del trabajo pasaba a comprar a la papelería algún material que Hotaru necesitara para hacer sus tareas. También se había convertido casi sin darse cuenta en la tutora privada de su hija, Haruka le ayudaba con las tareas, la auxiliaba cuando tenía alguna duda. Incluso participaba cuando tenía algún proyecto de ciencias. Ni hablar de lo práctico era que fuera con ellas a las compras semanales.
Ahora Michiru se tenía que encargar de todo eso, sin automóvil. Recorrer las distancias enormes en autobús. Perder tiempo valioso en transportarse, y además de eso cuidar a Haruka en el hospital. Michiru llevaba días sin poder dormir más de cuatro horas seguidas, malcomiendo. El departamento de Haruka poco a poco se estaba convirtiendo en un desastre. Seguro que si la dueña lo viera le daba un infarto. El jefe le indico que se retirara, ella asintió y salió de la oficina sin decir nada más. Después de todo no era buena idea compartir sus desgracias con gente con la que no era cercana. Además de que no quería ser vista como una zángana inútil dependiente de alguien.
Respiro hondo, debía de relajarse un poco. Su día estaba siendo una pesadilla. No encontraba la manera en que su día fuera peor. Pero al ver a Hotaru se dio cuenta de que había abierto la boca antes de tiempo. Ahí platicando con hotaru tranquilamente se encontraba su madre. La niña y la mujer parecían estar pasando un buen rato.
— ¿ah sí? Pues yo preparo unos pasteles de chocolate deliciosos. Quizá otro día te traiga unos—
— ¿Qué haces aquí? — pregunto Michiru tomando a Hotaru firmemente y pegándola a su cuerpo como si su madre quisiera hacerle algún tipo de daño a la niña.
—vine a verte Michiru, no fue difícil localizarte. Quisiera hablar contigo—
—estoy trabajando. Y tú no vuelvas a hablar con extraños— le indico a hotaru con severidad. Michiru intento dar media vuelva e ignorar a su madre, pero la risita divertida de su progenitora la retuvo.
—pero querida, ¿a cuál extraña te refieres? ¿Qué acaso tu pequeña hija no sabe que somos cercanas?—
—Por favor, no molestes. No ahora. Estoy atorada en el trabajo y si hotaru llama la atención…. —
—ah pues eso es muy fácil, solo basta que hable con el encargado y podremos hablar largo y tendido. Tú, yo y esta señorita tan encantadora—
Su madre acaricio a hotaru, Michiru puso los ojos en blanco al ver que su hija aceptaba gustosa del contacto. Hotaru casi nunca se abría con gente desconocida de esa manera, ni permitía que nadie que no fuera ella la acariciara. Supuso que tal vez el lazo de sangre era demasiado fuerte para que hotaru lo notara. Negó con la cabeza, esas eran estupideces.
—a ver, Michelle no toques a mi hija ¿sí? Dices que quieres hablar conmigo ¿de qué? ¿De la enorme vergüenza que soy para ti? ¿De las malas decisiones que he tomado? Kamui ya me lo ha hecho saber. ¡¿Puedes dejarnos en paz?! Retírate — pidió Michiru con agresividad. Seguía bastante dolida de todo lo que le había dicho su padre. Y sinceramente no estaba lista para una charla de su madre. Y mucho menos para hablar del tema que seguramente quería tocar.
— ¿Kamui? ¿Tu papá te dijo algo? — pregunto hotaru abriendo los ojos con sorpresa, ambas adultas voltearon ante la pregunta de la niña. Michelle sonrió.
—vaya, ¿recuerdas a Kamui? — Hotaru asintió — ¿sabes que él es tu abuelo? — hotaru volvió a asentir y Michelle sonrió. —pues yo soy la esposa de Kamui, hotaru. Por lo tanto soy tu abuela—
— ¿en serio? —
—Sí, Estoy feliz de conocerte al Fin. No tienes idea de cuánto tiempo he esperado para poder verte— Michelle tomo la pequeña mano de su nieta y la estrecho con decisión. Michiru por su parte levanto las manos al aire con exasperación.
—no puede ser, ¿no pudiste presentarte en otro lugar que no sea mi trabajo? —
—bueno hija, es el único lugar en el que te he encontrado. Te he estado siguiendo y siempre vas de un lado al otro de la ciudad. No te he encontrado cinco minutos quieta. Este fue mi último recurso, la verdad—
—no me importa, necesito que te vayas. ¡No quiero hablar contigo! ¡No quiero saber nada de ustedes! ¡Vete! —
—buenas tardes. ¿Pasa algo? ¿En qué le podemos ayudar? Michiru ¿hay algún problema? —
Ambas mujeres se giraron hacia el encargado. Michiru sintió que se le estaba moviendo el piso, a su alrededor todos las miraban con indiscreto interés. ¿Habían hablado tan fuerte? Miro a su jefe; lucia molesto. Se dio cuenta con horror de lo que la situación parecía, ella le estaba hablando mal a una clienta, al punto de los gritos. Y dicha clienta se veía muy adinerada….estaba en problemas.
—perdone señora. ¿La niña la estaba molestando? —
— ¿Qué? ¡No! Esta niña es un encanto. Por supuesto que no…—
—eh… ¿hay algún problema? ¿Sucedió algo? —
—no sucedió nada señor…lo que pasa— intento Michiru.
— ¡no estaba hablando contigo! ¡Estoy hablando con la clienta!—
Michelle frunció el ceño.
— ¡oiga no le hable así! ¿Quién se ha creído que es? Para su información ella y yo…—
—Nos ponemos de acuerdo en la compra de un auto—
Michelle miro a Michiru sin entender. Pero Michiru parecía muy segura de sí misma…
—la señora no se ponía de acuerdo conmigo….quiere un modelo diferente del que le estoy recomendando…disculpe jefe—
Michelle estaba estupefacta, su hija le estaba haciendo una reverencia este hombre. Su Michiru a la que había educado para ser una mujer imparable, orgullosa de sí misma…ahora agachaba la cabeza ante este metiche… ¿en que estaba convertida su pequeña quien merecía el mundo entero?...la había educado de tal manera que jamás se dejaría amedrentar por un tipo como este de tan bajo nivel. La mirada de Michiru se desvió hacia su nieta. Y Michelle pudo entender que la única preocupación de Michiru era hotaru….seguramente su hija había batallado para conseguir este empleo y no podía obligar a hotaru a pasar carencias si ella renunciara ante el primer grito.
—Debe disculparme— pidió Michelle alzando el cuello con superioridad ante este empleado. —soy una persona muy terca y temperamental, la señorita solo me estaba asesorando sobre algunos otros vehículos y monte en cólera…no es culpa de ella. Lo lamento, comprare el carro que me indico la señorita. Es más, comprare diez…al contado. —
Al gerente le brillaron los ojos ante tamaño despliegue de riqueza. Michelle rebusco en su bolsa hasta encontrar sus chequeras.
—no tiene nada que disculparse, ahora si gusta acompañarme…me presento, soy el gerente de la sucursal y la atenderé personalmente. —
—no será necesario, ya la señorita kaioh me atendió maravillosamente gracias. —
—pero estoy seguro que yo le puedo ofrecer una atención más personalizada y…—
—no, gracias. La señorita es más que capaz— respondió Michelle sin siquiera mirar al hombre.
—pero yo le…—
—dije que no. — contesto Michelle tajantemente. El empleado se cuadro completamente estupefacto del tono tan autoritario. Esbozo una sonrisa temblorosa y asintió.
—Cualquier cosa que necesite estamos a sus órdenes— exclamo el gerente. Michiru no sabía si reír o llorar. ¿Cómo quería la clase trabajadora que los ricos los respetaran si ellos mismos se ponían como una alfombra para ser pisoteados? Su jefe era el típico ejemplo de ello, reprimiéndola a ella para que la millonaria que se encontraba enfrente hiciera despliegue de su "influencia" con la que siempre había vivido.
Ahora que estaba del otro lado de la moneda, Michiru recordó toda su infancia y juventud a lado de sus padres. Siempre imponían su voluntad ante el mundo, siempre ellos tenían la razón en todo, siempre eran los merecedores del mejor trato, de las más ceremoniosas reverencias. Ella también fue parte de eso, nunca hubo capricho que no se le cumpliera ni orden autoritaria que no se llevara a cabo. Toda su vida le pareció que esa era la misma forma de conducirse, y solo ahora…que estaba del otro lado, veía cuan soberbios eran sus padres. Siempre creyó que eran buenas personas. Gente muy educada, y lo eran. Eran personas generalmente amables, Pero esa forma de ser que les daba su estatus estaba allí. La soberbia y superioridad eran innegables. Sin poder morderse la lengua expreso su sentir una vez que su madre se sentó en su pequeño cubículo.
—bien, con tu dinero puedes comprarlo todo. ¿No? —
—si con una pequeña compra puedo hacer que ese hombre te deje en paz por un minuto, pues es un dinero bien gastado. ¿Cómo puedes soportar que te hable así? —
— ¿disculpa? — Estallo Michiru—ese hombre es mi jefe y solo estaba cumpliendo su trabajo. Yo solo soy una vendedora y me tengo que portar a la altura. ¿Crees que está bien que mi madre venga a discutir cosas a mi trabajo? ¡Mis otros compañeros no lo hacen! —
Michelle se encogió de hombros y deposito la tarjeta en el escritorio.
—ellos tienen la culpa por no tener madres millonarias—
Michiru se llevó las manos a la frente tratando de ser paciente.
—no todas las madres son unas inconscientes, se esperan a que sus hijos salgan del trabajo y puedan hablar en privado. No ponen en peligro sus empleos por un simple capricho. —
—ya Michiru, cóbrame y así podremos hablar tranquilamente. —
—ya está todo dicho….mi padre fue muy claro. Su postura fue que no me volviera a acercar a ustedes y me lo estas poniendo difícil, la verdad. ¿Quieres Autos sedan? ¿O prefieres camionetas? —
—yo estaba desmayada, no pude procesar bien lo que escuche. ¿Estás segura de lo que sientes? ¿No estas confundida? Quizá estás agradecida con esa chica y…. es que no lo entiendo….¡Nunca diste señales de que te gustaran las mujeres! —
—autos sedan están bien, te pondré diez. Supongo que no te importa cuales sean ¿verdad? — contesto Michiru tecleando en su computadora sin siquiera continuar el tema del cual su madre hablaba, y en el fondo agradecida de que Hotaru había vuelto a su sillón y no tuviese que escuchar esta platica—y te agregare todos con seguros de dos años—
—hija…no necesitas este empleo, eres dueña de una empresa multinacional. No necesitas pedirle disculpas al empleado ese. —
—Mi padre fue muy claro, no me quiere en esa empresa, soy una vergüenza…—
—tu padre dirá muchas cosas. Soy codueña de la empresa y además la mayor accionista de otras tres compañías…solo tienes que pedírmelo y yo hoy mismo pondré todo a tu nombre. Dispondrás de forma inmediata de tu fideicomiso. Solo te pido que regreses a nuestro lado, tenemos derecho de disfrutar a nuestra a nieta. Tratar de solucionar las cosas contigo. —
—no gracias, estamos mejor lejos. Fui a pedirles ayuda cuando la ocupaba, ahora no la necesito—
—Michiru esto no tiene razón de ser, no necesitas vivir en el departamento de alguien como una invitada, tu hija no merece una educación pública, tú no tienes necesidad de trabajar. Ni siquiera sé si te gusta esto de las ventas—
—si me gusta o no, no importa. Mi hija tiene que comer, y que mejor ejemplo para hotaru que ver a su madre trabajar y no siendo una heredera inútil. Sobre la educación pública yo no le veo nada de malo, yo estudie en escuelas privadas y no tengo una carrera terminada. Muchas personas estudian en escuelas públicas y son brillantes profesionales. Es lo de menos—
Michelle cerro los ojos un momento, Michiru adivino que le había dado un fuerte golpe a su orgullo.
— ¡piensa en mi nieta! —Michelle miro hacia Hotaru quien se encontraba mirando sus pies con aburrimiento— hotaru ya sufrió mucho con la clase de vida que les daba aquel infeliz, ¿crees que mi nieta merece esta vida de pobres? —
Michiru se levantó de un solo movimiento completamente indignada.
—Tienes razón, Rubeus nos dio una vida miserable, llena de miedos y carencias. Y tu pudiste hacer algo, si no era por amor, seguramente por lastima u orgullo. Pero no hiciste nada, ni tu ni mi padre. ¿Y ahora vienes a decirme lo que mi hija se merece o no? —Michelle tartamudeo un poco, Michiru lucia verdaderamente furiosa. Trato de mantener la compostura.
—yo solo digo que tu hija se merece…—
—se merece todo…se merece lo mejor— contesto Michiru, Michelle asintió
—Tu no se lo puedes dar hija, no en estas circunstancias tan limitadas—
—Soy una madre soltera— la voz de Michiru salió fuerte y clara, era la primera vez que esa afirmación había salido de su boca y se había transmutado de un triste pensamiento lastimero a una oración firme y decidida— me he convertido en una madre soltera y estoy dándolo todo porque mi hija tenga un mejor futuro. Mi hija necesita recibir la mejor educación y se la he dado; es una niña honesta, respetuosa, trabajadora, amable. Si yo aceptara tu propuesta, mi hija no valoraría nada de lo que tiene a su alrededor, carecería de humildad y de humanidad. Poco le importaría los demás, se volvería un monstruo…. —
—eso no es cierto…—
—yo fui así, y tuve que vivir prácticamente en el lodo para madurar, y estoy segura que si no tuviera a hotaru no tendría ninguna razón para esforzarme….quiero que crezca viéndome a mí como su mejor ejemplo, no quiero que ella vea en mi a una persona que se dio por vencida y corrió a los brazos de sus padres para que le solucionaran la vida. Si es necesario que vea como me esfuerzo de día y noche solo para que aprenda que con trabajo duro se ganan las cosas pues que así sea—
—Michiru me espantas—
—quiero que tenga una infancia normal, una niñez feliz sin preocupaciones de etiqueta ni de hipocresías de amistades como las que tuve yo cuando con tan solo seis años era la niña más popular de la escuela porque mis padres eran los más ricos, quiero que encuentre el amor y que esa persona la quiera aunque no tenga una gran casa ni muchos carros, ni vaya de viajes a todo el mundo. Que la quieran a pesar de que no tenga ni un peso en el bolsillo. —
—estas cometiendo un error con esa niña, le estas negando la oportunidad de tener la vida que muchos quisieran. Te invito a que lo consideres y…
—no hay nada que pensar….yo le daré a hotaru lo que necesita, no importa cuanto tenga que trabajar, tu compra ya está lista. Esos son los papeles, enseguida procederemos a entregarte los vehículos. Te agradecería que no volvieras a aparecerte aquí, este es mi trabajo. De aquí comemos mi hija y yo, así que respétalo Michelle. —
Michelle solo negó con la cabeza y se levantó.
—esa mujer a la que dices amar esta postrada en un hospital, tienes una hija y un trabajo y además tienes que cuidar a esa tal Haruka, permíteme decirte que dudo que puedas con algo así…no te creo capaz de aguantar tanto. Cuando ya no puedas…aquí está mi número telefónico. Contestare a todas horas…por favor no te exijas tanto hija. No tienes necesidad, eres una princesa…mi princesa, recuerda que siempre estaré ahí para ti—
Michelle se levantó del asiento, camino hacia Hotaru y se despidió de la niña con un fuerte abrazo. Michiru se quedó parada viendo la pequeña tarjetita que su madre le había dado.
—princesa…—susurro Michiru viendo con aversión la tarjeta.
—Princesa…— La voz de Rubeus resonó en su cabeza. A su marido le encantaba dirigirse a ella con ese apodo. Recordaba que a los dieciocho años le encantaba que se dirigieran a ella de esa forma. Hoy le provocaba ganas de vomitar.
—Michiru…ven por favor—
Michiru se acercó hasta su jefe.
—compro los diez autos de lujo y con dos años de seguro. Aquí están los papeles y…. —
—sí, bien. Toma tus cosas y vete—
— ¿disculpe? —
—Estas suspendida un par de días—
—pero ¿Por qué? — Michiru sabía que si se podía suspender a los empleados siempre y cuando hicieran algo muy mal en su trabajo, casi irreparable. Y una vez que tenías una suspensión la más mínima falta provocaba que te corrieran.
—insubordinación…y te sugiero que mejores un poco tu rendimiento a partir de ahora….puedes retirarte—
Michiru ni siquiera contesto, se dirigió al baño con paso rápido. No podía retener más tiempo el contenido de su estómago. Esto no era un buen dia.
—Corre hotaru…. —
—Mamá—
— ¿Qué? —
—se me olvido decirte que ocupo hojas de colores y brillantina—
— ¿y me lo dices hasta ahora? — exclamo Michiru incrédula, su grito intimido a Hotaru quien se hizo bolita debido a la culpabilidad. Michiru señalo la entrada del edificio donde estaban.
—estamos en un hospital, no hay ninguna papelería cercana Hotaru ¿y me lo dices hasta ahora? ¿¡En que estás pensando!? ¡Hija que no ves que el mundo se me viene encima! ¡Y tú no cooperas! Bueno hotaru ¿Qué te pasa?—
—es que nos lo encargo la maestra ayer para el viernes e iba a comprarlo a la salida de la escuela hoy. Pero como nos fuimos, y con todo lo que paso no sabía si iba a asistir mañana o no… ¿iré mañana a la escuela o estoy suspendida? —
Esas palabras fueron para Michiru como un golpe muy bajo, la aguamarina contuvo el aliento un par de segundos para procesar la información. Su hija tenía razón, la había sacado literalmente a rastras de la escuela, sin siquiera pensar que tenía tareas, trabajos y demás actividades pendientes. Ni siquiera le había aclarado a su hija si la iba a llevar mañana a sus clases.
—tienes razón, ven. Vamos a decirle a Mina si puede hacerme el favor de pasar a la papelería antes de llevarte a casa. Discúlpame por gritarte Hotaru—
—no te preocupes mami, pero ya no estés tan enojada ¿sí? —
Michiru rio un poco
—trato hecho hija—Michiru abrió la puerta del cuarto donde Haruka dormía, hoy la habían sacado del "coma artificial". La operación había sido un verdadero éxito. A un lado de una Haruka de muy hinchado rostro se encontraba mina tomándole la mano y mirándola fijamente. Hotaru con pasos lentos. Poso sus manos con cuidado en la sabana que cubría a Haruka. Era la primera vez en mucho tiempo que Hotaru veía a la rubia.
—Aún no ha despertado Hotaru— explico Mina a la niña que veía fijamente a su amiga—me explicaron que puede despertar en cualquier instante. Aunque yo he estado aquí más de cuatro horas y nada. Creí que el poder de la amistad haría un milagro— exclamo la rubia dramáticamente.
— ¿ya vino el doctor? — pregunto Michiru dejando su maletín a un lado del sillón. Mina asintió
—El doctor dice que todo está bajo control, vino a revisarla y dice que es perfectamente normal que no haya despertado. Me encargo muy tajantemente que en cuanto despierte se le mande llamar inmediatamente, que muchos pacientes cuando despiertan y se dan cuenta que no pueden mover la boca se espantan mucho. Que hay que tener mucho tacto y evitar que se lastimen—
—si claro, cuando se despierte Haruka va a espantarse de saber que lleva varios días en el hospital. Puede llegar a ser una experiencia traumática—
— ¿en serio? Vaya. Y yo que pensaba decirle que había estado en coma por más de diez años…— comento Mina llevándose el dedo a la mejilla con actitud apesumbrada. Hotaru y Michiru se miraron entre ellas con horror ante la idea.
—No creo que eso sea buena idea, Haruka se puede molestar— dijo Hotaru acercándose a Mina muy alarmada, pero la rubia solo asintió y tomo la mano de la pequeña con cuidado.
—cuanta razon tienes hija, se nota que Tú SI eres una persona madura— comento Michiru mirando a Mina con desaprobación.
—Tienen razón, no sería una buena broma…en fin, Ya la bañe, solo falta ponerle su colonia—
—Haruka nos mataría si olvidáramos cuidar su aspecto personal cierto—
—cierto…— concedió mina. —por cierto, estuve leyendo unos archivos relacionado con lo que me comentaste. Tenemos varios expedientes en el bufete, hay un abogado que es muy bueno en estos asuntos ha ganado cuatro casos similares, pero me gustaría representarte personalmente—
— ¿en serio? —
—directora de primaria gubernamental con posible negligencia…me encanta, y a los periódicos locales les encantara más te lo aseguro. Estoy dentro de este caso, solo necesito que pases a mi oficina y hablemos más calmadamente, ¿podrás el sábado? Ya de ahí nos venimos al hospital a suplir a Lita—
—me parece bien, ¿es prudente que Hotaru vaya a la escuela? —
—claro, es lo mejor….ustedes actúen como si nada pasara ¿entendido? Si les niega el servicio escolar o hace cualquier cosa inapropiada hacia Hotaru, como amenazarla, castigarla o intentar darle miedo, tendremos más elementos a nuestro favor —
—Si—
—bien, ¿nos vamos ya Hotaru? —
La pequeña niña asintió.
—por cierto puedes llevar a Hotaru a la papelería. Lamento molestarte con esto—
—ay descuida, no pasa nada. La llevare con gusto—
—Bien, llegare en la noche para que cenemos de acuerdo— Michiru vio a su hija asentir con ánimo, le dedico una sonrisa a su pequeña y después una sonrisa a Mina Aino— gracias, me haces un enorme favor—
—descuida. Te encargo que cuides a mi amiga—
—Sí, le daré un buen cuidado—
— ¿ah sí? ¿Cuidados especiales? Que afortunada… —
Antes de salir del cuarto, Mina le guiño un ojo a Michiru con diversión. La aguamarina se llevó las manos a la cara; seguramente estaba roja. Ni siquiera se había dado cuenta cuando Mina comenzó a embromarla con "ciertas" insinuaciones doble sentido. Bastaba el más inocente comentario de su parte, para que la Rubia le revirara las cosas con algún albur subido de tono. Y vaya que Mina talento para encontrarle el morbo a las cosas. Quizá no se pondría tan roja si en el fondo ella no tuviera una imaginación tan tupida. Y ese era un talento oculto que no sabía que poseía.
Abrió el frasco de colonia y un fresco aroma a sándalo embargo su olfato. Era un aroma muy simple, para ella que estuvo toda su vida aromatizándose con delicados perfumes franceses cuya complejidad en las notas eran demasiado elevadas, una sencilla colonia como esa, no era nada. Sin embargo el olor que adquiría cuando se mezclaba con la piel de Haruka era delicioso. Desde que comenzaron a vivir juntas ella se dio cuenta de que olía muy bien, pero ahora que podía acercarse lo suficiente, se encontró con la verdad de que se estaba volviendo adicta al aroma. Puso unas gotas del frasco en las yemas de sus dedos y acaricio el cuello de una durmiente Haruka. Lo hizo con lentitud, tratando de sentir el suave tacto de la piel caliente lo más posible.
La caricia le provoco un escalofrió que la recorrió entera, la insinuación de mina volvió a su mente. Aparto la sabana, desabrocho un poco la bata de la paciente, y una fracción del cuerpo de Haruka salió a relucir. Abrió otro frasco, esta vez era con la crema perfumada. Agarro un poco de crema y froto sus manos para generar calor. Sus palmas se posaron en la pierna sana y comenzó a deslizarlas hacia arriba intentando aplicar lo más posible, trago saliva en cuanto sintió la firmeza de la pierna, al llegar al muslo ocurrió lo que llevaba varios días pasando, Michiru retiro la mano con espanto.
Continúo aplicando la crema en los brazos. Sintiéndose como la peor de las pervertidas. Y es que su mente ya estaba trabajando en las palabras de Mina. Las palabras, "cuidados especiales" más sus manos llenas de crema, más encontrar placentero acariciar el cuerpo de Haruka, mas Haruka en una posición tan sumisa fueron demasiado para su mente, embarro la crema como pudo. Abrocho la bata con las manos temblándole y la cubrió con la sabana. Todo eso en menos de quince segundo.
—Jamás pensé que me pondría así de enferma— suspiro con pesadez.
— ¿se siente mal? —
Poco le falto para gritar, el doctor que había operado a Haruka de la boca se encontraba parado a un lado de la puerta mirándola con la apática preocupación que caracterizaba a los doctores.
—no, lo que pasa es…—
—perdone. La estaba bañando, en ese caso regresare luego. —
—no, no doctor. Acabo de aplicarle colonia. Ya está presentable—
—ah ¿ya está lista para recibir visitas? — el joven doctor sonrió y se acercó a revisar a Haruka. Era un cirujano joven, pero su nivel de concentración y dedicación eran extraordinarios. El doctor anoto unos garabatos en el expediente y sonrió satisfecho.
—Todo parece estar muy bien, a la doctora Mizuno le dará gusto escuchar esto. —
—Disculpe por que la doctora ya no viene—
—ah pues porque la paciente paso a mis manos ahora y en estos momentos esta con otros pacientes. Pero me encargo que la tuviera al pendiente, creo que este caso la impacto, siempre hay uno ¿sabe? Un caso que nos marca muy profundo…—
Michiru miro al doctor, se había puesto serio. Sinceramente el tipo imponía cuando tenía esa mueca, y eso que el doctor se le hacía un chico menudito y risueño. Pero la mueca no duro mucho, ya que una sonrisa cambio la expresión del doctor.
—Hoy no trajo su violín—
— ¿disculpe? —
—sí, he notado que toca para paciente. Y no solo yo, algunas enfermeras y otros pacientes ya son sus admiradores. Dicen que toca el violín de forma magistral. —
—ay pero que dice— Michiru enrojeció ante el cumplido — estoy retomándolo, lo deje poco después de salir de la preparatoria. —
—vaya, uno deja sus pasiones al entrar a la universidad ¿cierto? La felicito por retomar el violín—
Michiru iba a preguntarle al doctor por que se veía tan apesumbrado al decirle esas palabras, pero el hombre abrió la boca mucho antes de formular la primera pregunta.
—Debo ir a ver a más pacientes, le encargo que por favor me llame de inmediato en cuanto despierte. Se encontrara un poco desubicada—
—claro que si doctor—
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Michiru estaba comprando un café en la maquinita expendedora. Realmente lo necesitaba. Ya eran las ocho de la noche y faltaban dos horas para terminar su turno. Le acababa de hablar a Hotaru quien le informo que ya había cenado por su cuenta y que ya estaba en la cama a punto de dormir, ya se había lavado los dientes. Necesitaba reponer energías, su libro no estaba entretenido y Haruka no parecía dar indicios de despertar pronto. Quizá no le tocaría, quizá despertaría con serena o con Rei a quienes les tocaban los turnos de la noche y de la mañana respectivamente.
Su teléfono volvió a sonar, dio un rápido sorbo a su café de desagradable sabor. Y se apuró a contestar.
— ¿Qué pasa ahora mi amor? —
La gruesa risa que tan bien conocía, provoco que el vaso térmico le resbalara de las manos.
—Vaya, Michiru. Se ve que me extrañaste princesa—
—Rubeus…. —
— ¿acaso esperabas la llamada de alguien más? — Michiru no contesto, estaba estática sin saber que hacer —sí, me imagino que sí. Más ahora que la directora del colegio de Hotaru me hablo muy preocupada….así ¿ahora te dedicas a ser una regalada? ¿Te has obligado a prostituirte? Los vecinos también me comentaron algo al respecto, a los pocos días que te corrí te vieron aquí; en la casa. Ibas acompañada de un muchacho muy guapo y a los vecinos les pareció que también era de mucho dinero. — Michiru escucho a su marido reír de nuevo —no dejas de sorprenderme Michiru, saliste igualita que tus padres, prefieres prostituirte a pedirles perdón. Tú y tu familia no tienen límites—
— ¿Cómo conseguiste mi teléfono? —
—tengo contactos, pero no te preocupes te dejare tranquila—
Michiru corrió hacia el cuarto donde Haruka seguía durmiendo, cerró la puerta con seguro.
— ¡quiero que desaparezcas de mi vida! ¡No me vuelvas a llamar! ¿Entendiste? —
—sí, si claro. Pero no te saldrá barato—
— ¿de qué hablas? —
—si te prostituyes me da igual, pero yo también quiero mi parte—
— ¿Qué estás diciendo imbécil? —
—quiero dinero, estoy en una crisis y lo necesito. Y según parece tú ya tienes mucho, te vi hoy en la escuela….tú y Hotaru traen ropa elegante, se ven muy guapas. Yo también quiero una parte del dinero, nos vemos el día veinti…. —
— ¡Vete al diablo, infeliz!—
Michiru colgó el teléfono. Con el corazón latiéndole fuertemente apago el aparato y quito el microchip. Quien sabe cómo había conseguido el número de teléfono, si Haruka se lo había regalado y los únicos que lo tenían eran las amigas de Haruka y los compañeros del trabajo, pero su marido tenía muchísimas mañas. Con movimientos torpes se acercó hasta el baño, aventó el chip y dejo que el agua se lo llevara.
Pero eso no la dejaba tranquila, Rubeus era una persona completamente necia. Si él quería encontrarla, iría hasta el mismo infierno a buscarla. Movería cielo, mar y tierra hasta dar con ella. Sabía que era cuestión de tiempo, el la encontraría así tirara más de mil chips telefónicos a la taza del baño. ¿Qué hacer si la encontraba? ¿Darle el dinero que el pedía? De ninguna manera, eso solo serviría para darle alas, seis años de matrimonio le permitieron ver el hombre tan ambicioso que era, soltándole un solo centavo solo serviría para extorsionarla sin parar. ¿Pero a quién acudir? ¿Sus padres? Casi se ríe de solo pensarlo, sus padres preferirían morir, antes que darle un solo centavo a Rubeus, prefirieron que ella y Hotaru vivieran en la miseria antes de permitir que Rubeus gozara de su fortuna.
Todo el mundo de Michiru se estaba comenzando a desmoronar, intentaba ser fuerte, de verdad que se estaba esforzando por seguir de pie, pero no podía. Se estaba ahogando y nadie podría ayudarla. No podía cargar con todo sola, sintió que ya no podría más.
Fue entonces que los vio.
Dos pares de ojos verdes la miraban atentamente.
CONTINUARA…
NA:
HOLA!
LARGA ESPERA, lamento que este capitulo y el anterior hayan sido de 1 mes la espera. Realmente quiero ofrecer una disculpa.
Si soy sincera espero que este capitulo de diez mil palabras (el mas largo hasta ahora) sepa compensar por todo esto.
Ok vamos a lo que nos interesa; el fic. Debo decir que esta vez quería centrarme en Michiru y lo que representa para ella que Haruka este en un hospital, aunque la situación se me salió de las manos y termine con 5 capítulos de 4 mil palabras cada uno. Por lo tanto tuve que reestructurar todo, ya que salen muchísimos mas personajes y mas situaciones que si lo continuaba de esa manera el fic se iba a alargar muchísimo. Por lo tanto decidi reescribirlo todo y resumir lo mas posible. quitar situaciones, recortar personajes etc.
Por ejemplo en este capitulo se hace mención de que hotaru tiene pesadillas, en los capitulos se menciona detalladamente la situación, otro ejemplo es que aparece como el doctor se presenta ante las chicas mucho antes de que operaran a Haruka de la boca. Etc.
Todo esto lo hice con la finalidad de que el fic dejara de estancarse en esta situación y avanzara un poco mas, ya que son muchos capitulos sin que Haruka despertara.
En fin este fue el resultado final, y aunque no me convence al cien por ciento, debo decir que cumple perfectamente con mi objetivo. Hacerle ver a michiru cuanta falta le hace Haruka en todos los aspectos. Darse cuenta de que la vida es un poquito mas mierda sin su ayuda o sin su compañía. no con esto quiero poner a michiru como damisela inútil en desgracia, ya que nuestra aguamarina esta comenzando a formar el carácter que tanta falta le hacia. Además esta comenzando a ser esa chica de imaginación "Inquieta" de la serie. (esto siempre será un debate, pero yo tengo la firme idea de que Michiru era mas sexual que Haruka)
En fin, con esto los dejo. Y espero que el capitulo les haya gustado.
Les prometo que el siguiente capitulo será mas explosivo.
