Conti...mil disulpas por el retraso, primero la navidad y full ocupado, luego mi notebook murio :¿ y bueno, me costo mucho recuperar los archicos, asi que aqui estamos de nuevo.
perdonen la demora, (Haru, espero no te hayas aburrido de esperarª, jejejeje)
Te venceremos
La arpía miraba hacia el edificio, la presencia de Lucifer se hacía fuerte, la batalla final había comenzado.
-Pequeño niño, ¿Podrás con la gran carga sobre tus hombros?- el susurro siniestro de la mujer erizó los vellos en la piel de los demonios y humanos a su lado.
Una ráfaga de viento desordenó los cabellos de Selene. Un gran lobo blanco de dos colas se encontraba frente a ella.
-Has venido hasta aquí Viento
-No podía estar ausente, le he acompañado desde su nacimiento, estaré con él en sus últimos momentos.
El cazador que se encontraba cerca, escuchó atento el dialogo entre las criaturas.
-¿Último momento?- preguntó preocupado, sin importarle que a quien les hablaba eran espíritus de la misma creación.
-Cazador, ¿Acaso no sabes cuál es el destino de los hijos humanos de Dios?
-Oh!, Dean, muchacho- suspiró el viejo cazador al comprender lo que iba a ocurrir.-Deben ayudarlo.
-Yo soy la oscuridad, y él- señalando al lobo- es el viento, no es nuestro sacrificio el que se requiere para acabar con Lucifer- la siniestra sonrisa de Selene le hizo retroceder, miró a sus compañeros y partieron rumbo al edificio.
El arcángel se encontraba estampado en el techo, con sus manos intentando luchar contra el torbellino de viento que le mantenía en esa posición.
-¡Pretendes encerrarme en un circulo de aceite consagrado!- exclamó Ariel
-Prefiero encerrarte a matarte, aún eres mi hermano- respondió Castiel mientras disponía el circulo de aceite justo por debajo del otro ángel.
Miria bajó a su prisionero, acercando el torbellino a la prisión que Castiel había implementado, pero el arcángel fue hábil y aprovechando el movimiento de vientos, desplegó su poder, liberando una intensa luz blanca que golpeó a Miria con gran fuerza.
-¡Miria!
-No te preocupes por ella hermano- Ariel golpeó con fuerza a su contrincante, tirándolo dentro del circulo de aceite, y luego encendiéndolo con su propio poder.
-Tampoco tengo intenciones de matarte hermano, ahora esperarás ahí hasta que tenga una prisión más permanente para ti.
-Cuando me libere volveré para derrotarte.
-Querido hermano, no es mi intención luchar en tu contra, eres un caído al igual que yo. Aprenderás a entenderme.
El dolor se hacía insoportable, mientras que Lucifer avanzaba hacia ellos. El cazador intentó ayudar al chico, pero sus intentos fueron en vano, simplemente no podía luchar contra el poder del arcángel.
-Me serviste bien- dijo dirigiéndose al cuerpo inconciente de Jessi- le has debilitado lo suficiente, ya no es una amenaza para mi.
Ante la impotente mirada de Dean, Lucifer extendió su mano lanzando a Matt por los aires, hasta estrellarlo contra la ventana.
-¡Maldito!- gruñó el cazador, ahí frente a él se encontraba el cuerpo de su hermano, pero ya no era su hermano, era el señor de todos los infiernos.
-Al mirarte algo despiertas en mí humano- sonrío- te dejaré vivir para que veas el fin de tu raza. Te haré vivir por siglos así podrás observar cuando caiga el último de los tuyos, esa agonía será tu castigo por haberme desafiado tanto tiempo.
-Eres un maldito hijo de papá….ya verás como Sammy y yo te pateamos el trasero- replico Dean con seguridad.
-¿Sammy?- una risa siniestra salió del arcángel- él ya no existe, pobre humano que aún no entiende la realidad.
El cazador midió sus posibilidades, dentro de su chaqueta guardaba una espada de arcángel, y también aceite consagrado, eso podría darles algo de tiempo, si es que tenía suerte.
Lucifer avanzó hacia Matt, ignorando la presencia del humano.
Dean aprovechó la oportunidad para correr hacia su oponente y clavar la espada en su pierna, pero el arcángel, hábil en las artes de la guerra ya estaba preparado para un ataque por la espalda. El cazador terminó siendo ahorcado por una fuerza invisible que le levantaba por los aires hasta rozar el techo con su cabeza.
-Mono sin pelo, no soy una de esas criaturas que cazas, soy mucho más que eso, no lo olvides.
-cómo olvidarlo-logró decir entrecortado el cazador.
-Suéltalo!- gritó Matt., mientras se ponía de pie.
-Ya recuperaste la conciencia, no eres tan débil, hermano- dijo con tono despectivo.
El joven de ojos azules se encontraba apoyado al ventanal, un hilo de sangre corría por su frente y otro más grueso corría por debajo de su nariz.
-Te diré porque perderás Lucifer- dijo agitado el muchacho- perderás porque estás solo, tus aliados son almas corrompidas, no más que eso, su poder es tan grande como la firmeza de sus convicciones.
Lucifer dio un salto hacía Matt agarrándolo con fuerza por el cuello, y levantándolo al tiempo que lo arrastraba por la superficie de la ventana.
-No sé que quiso hacer mi padre al engendrarte mono sin pelo.
Lucifer arrojó a Matt contra la pared contraria, Dean pudo sentir los huesos del muchacho hacerse pedazos en ese instante.
-Noo!- gritó el cazador.
Sam Winchester se encontraba cansado, la batalla contra el anticristo le había agotado.
-Ya es hora- habló el Kirin
El castaño le miró intentando retomar sus energías en la mirada profunda y calmada de su maestro.
-No estarás solo. Matt, Dean y tú nunca han estado solos- le habló con una sonrisa que Sam supo era pura sinceridad- han estado juntos desde siempre, unidos por lazos que ni siquiera Dios imaginó que podían existir.
El joven cazador asintió con la cabeza, entendiendo muy bien el mensaje. Fue el amor entre Dean y él lo que hizo a Dios darles una esperanza, darles a Matt, desde ese momento el chico siempre había estado con los Winchester, siempre soñando con ellos, alegrándose con ellos y sobretodo llorando con ellos.
-Sam, piensa en la creación como en una bola de nieve. Dios lanzó esta pequeña bola de nieve que comenzó a bajar por una cuesta infinita, ni siquiera el creador sabe que tamaño llegará a tener. Está en tus manos impedir que esa bola de nieve se destruya en su camino.
-Yo soy dueño de mi destino- dijo mirando con seguridad al Kirin que había adoptado la forma de unicornio- ¡Mi hermano y yo escogemos luchar y vencer!
El arcángel miraba hacia su hermano, encerrado en el círculo de fuego.
-Nuestro hermano llamó a muchos de los espíritus de la creación, pero ninguno llegó- dijo al tiempo que miraba a la mujer que se encontraba inconciente a unos metros de él- al final los espíritus que vinieron fueron los que nacieron con la vida.
-Pestilencia, Hambre, Guerra y Muerte- interrumpió Castiel.
-Así es, de todos solo Muerte era uno de los grandes, nos tomó a mí y nuestro hermano mucho trabajo poder encerrarlo en un conjuro.
-Muerte no está contento con ese conjuro
-Cuando todo termine será libre nuevamente.
-Igual que yo- dijo Castiel con una sonrisa.
En una fracción de segundo Miria se había despertado y liberado a su compañero con ayuda de un fuerte viento. Ahora el arcángel nuevamente debía enfrentar a los dos aliados.
-Esta vez perderás- dijo la mujer del viento.
El hombre de cabellos rubios continuaba suspendido en el aire, mirando impotente como el cuerpo de su compañero no se movía de su lugar.
-Cuando baje de aquí te moleré a palos hijo de puta-masculló el cazador.
-Cuando te suelte de ahí morirás Dean, una y otra vez te reviviré cada vez que mueras, agonizaras por milenios- dijo sonriente el señor de los infiernos.
Lucifer se acercó al cuerpo inerte de Matt, arrodillándose junto al chico.
-Ahora, el golpe final, hermanito.- elevó su espada de arcángel para enterrarla en el cuerpo del muchacho, pero justo en el instante en que le atravesaría una fuerza dorada le impidió continuar, protegiendo a Matt como un escudo.
-No, no le tocaras- oyó decir a una voz calmada y bondadosa.
Lucifer se puso de pie y miró a su alrededor, buscando el origen de ese poder.
-Primero el viento, después el fuego, y ahora tú- vociferó el señor de los demonios- por eones pedí su ayuda y me la negaron, ¡Imploré su comprensión y me ignoraron! y ahora, ahora tú y los otros vienen aquí, voluntariamente para ayudarle- indicando el cuerpo de Matt- ¿Por qué le escucharon a él y no a mi? ¿Por qué?- exclamó Lucifer.
-Y aún preguntas por qué?- habló la voz- Solo tres de los nuestros fueron a ti voluntariamente, tres que siguiendo su naturaleza te servían, y aun así los aprisionaste en un hechizo, Pestilencia, Hambre y Guerra habrán obrado por su naturaleza, pero amarrados a ti. Y Muerte, atrapaste a Muerte sin su consentimiento, preguntas por qué nosotros no acudimos a ti. Eres el hijo perdido del padre, un ser que nunca entenderá de amor y lealtad, el despreciado por todos, incluso por Dios.
-¡Calla!- la indignación de Lucifer se hacía patente en su voz- el padre lo desprecia todo, incluso a la humanidad por la que me castigó una vez.
La discusión con aquella voz hizo perder la concentración al arcángel, liberando sin quererlo al cazador. Dean se arrastró con cautela hasta Matt, comprobando que el chico aún respiraba.
-¡Muéstrate!- ordenó Lucifer.
Ahí frente a él se materializo una forma dorada, el Kirin en su forma de unicornio, con su cuero resplandeciente enfrentándose arcángel. Lucifer sonrió.
-Esperanza- dijo con sorna- de todos los espíritus, tú eres el único que no puede luchar contra mí, va contra tu naturaleza.
-No seré yo quien luche en tu contra
-Seré yo.
La voz de Sam del cazador se escuchó fuerte. Lucifer se volteo para mirar y encontrarse con algo que le parecía imposible. Cuando Dean miró hacia el centro de la habitación, la escena lo dejo paralizado, ahí se encontraba en el centro su hermano, el cuerpo de su hermano, frente a él un unicornio y a su lado nuevamente su hermano, pero este era el verdadero, Sam Winchester en alma pura.
