Autora: StunningSunset
Traductora: nekoumori
Disclaimer: Ninguno de los lugares o personajes me pertenece, pertenecen a Masashi Kishimoto, y en caso de que haya un OC a StunningSunset.
Notas de la autora: Si queréis saber qué aspecto tiene Sakura, imagináosla con una bata de laboratorio negra y un sombrero (insiparado en el Ace de One Piece, si queréis saber como luce).
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Sakura reapareció en su cueva e inmediatamente cayó de rodillas, con su sonrisa maliciosa desapareciendo instantáneamente mientras se abrazaba a si misma. Se sentía enferma, tan enferma, y no podía evitar odiarse a si misma. No dudaba que en unos días, nadie se atrevería a meterse con ella por miedo a un terrible castigo, pero le daba asco que tuviera que hacer algo tan bajo como torturar a un hombre para que la gente respetara sus deseos. Y había tanta sangre en sus manos…
Intentó quitarle frotando, al principio lentamente y entonces con más y más desesperación mientras su piel se dañaba y se arrancaba a capas en algunos pequeños puntos, y aun así sentía como si la tuviera pegada, asfixiándola lentamente.
Con un grito ahogado de dolor, Sakura se puso en pie y corrió a la caverna del baño. Se metió en el agua fría de golpe, con ropa y todo, y no salió por un largo, largo tiempo.
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Tohru y Toranosuke se miraron entre ellos con incertidumbre. Había sentido el ya familiar chakra de Sakura en su cueva, pero no se había movido desde entonces.
"Hey… ¿Qué crees que está haciendo?"
Tohru levantó la mirada hacia Toranosuke, notando con desagrado que el nuke-nin estaba cruzándose de brazos en el portal de la habitación de uno de sus pacientes y se estaba portando como si fuera su casa.
"¿Cómo voy a saberlo? No es cosa mía cuestionar lo que hace o con quien trata."
Resoplando intencionadamente, volvió a vendar los muslos de su paciente.
"Si, si. Pero ha estado allí abajo por mucho tiempo, ¿no crees? Y además no se ha movido ni un poco."
Tohru suspiró profundamente y dejó colgar la cabeza, apretando los dientes hasta que chirriaron.
"¡De acuerdo! Ves a ver que está haciendo."
Con una sonrisa ladeada de satisfacción, Toranosuke descruzó los brazos, se giró ágilmente, y desapareció, para el placer de Tohru.
Y así Toranosuke bajó por el camino a la cueva, llamando a Sakura, y poniéndose más y más ansioso al ver que tiempo pasaba y ella no respondía.
La llamó con curiosidad, entrando en la cueva del baño lo suficientemente lento para que ella tuviera el tiempo suficiente para cubrirse si fuera necesario.
"Estoy aquí." Contestó la voz de la médico con tono tan muerto que hizo que Toranosuke temblara mientras miraba su forma inmóvil flotando, completamente vestida, sin rumbo por el agua.
"Sensei… ¿estás bien?" Se atrevió a preguntó con incertidumbre, a penas evitando empezar a retorcerse las manos.
"¿Huh? Oh, si, bien. Completamente bien. Excepto por el hecho que me desprecio, y me odio, y-"
Lo que fuera que iba a decir se perdió en las burbujas cuando ella se hundió bajo la superficie. Con un grito ahogado, Toranosuke se tiró tras ella.
La agarró con fuerza de la cintura y la arrastró hacia arriba, balbuceando de lo fría que estaba el agua. ¿Por qué no había activado el sello para calentar el agua y cuánto tiempo había estado allí sin moverse?
"¡Sensei! ¡Sensei!"
Subió a una de las rocas que sobresalían del medio del lago de agua que servía de bañera, aguantándola contra si como una carga preciosa, y se sentó con ella en su regazo, meneándola con suavidad pero con urgencia.
"¿Huh? ¿Tachibana-san? ¿Hay algo que necesites?"
No pudo evitar mirarla boquiabierto estúpidamente, preguntándose si ella se había dado cuenta de lo que había pasado; parecía tan inconsciente de su presencia…
"Sensei… Estabas flotando en el agua… durante mucho tiempo…"
"¿Huh? Oh, Pues si."
Él negó con la cabeza ante cuán desinteresada sonaba y, en un movimiento fluido, se levantó con ella en brazos. Salió de la cueva, subió las escaleras y entró en la casa, poniéndose más nervioso al ver que pasaba el tiempo y ella no le forzaba a soltarla.
A sensei le pasa algo grave.
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"Tachibana-san… ¿Le has hecho algo a sensei?"
"Shh… ¡no he hecho nada! Excepto ponerle ropa de abrigo después de que casi se matara. No sí en qué estaba pensando, quedándose en el agua fría tanto tiempo con esta época del año… ¡Casi estamos en invierno!"
"Tachibana-san… ¡Debes haberle hecho algo! Ha sido buena idea ponerle el haori, especialmente ya que pasa la mitad del tiempo sentada con desánimo en la veranda… pero a su favor, se pasa todo el tiempo que puede curando a nuestros pacientes. Es como si cuando no se está enterrando en el trabajo se queda… vacía. Quiera a nuestra antigua sensei feroz, sarcástica y vivaracha de vuelta, ¡no esta concha vacía que ha dejado!"
"Si… Yo quiero lo mismo, y sé que Satsuki-chan también lo hace. ¿Y te has dado cuenta? Ya ni siquiera responde cuando recibe cartas de los Uchiha. Aunque solía sonreír con fuerza cada vez que recibía una.
Los dos hombres miraron a la médico sentada solo en la veranda, con los hombros caídos. En ese momento, ella suspiró profundamente, luciendo simplemente deprimida, y decidieron devolverla a la normalidad.
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El otoño se volvió invierno y Sakura seguía sin mostrar señales de sentirse mejor. Si acaso empeoró, su piel poniéndose más pálida día a día una vez las noticias de lo que le había hecho a Shirameki Kazuo salieron a la luz. Dejó de dormir más de una o dos horas al día, claramente descansando solo para que su cuerpo no decayera, y dejó de comer completamente. Se rindió con la comida después de la quinta vez que vomitó todo lo que tenían en el estómago.
Viendo como se comía otra píldora soldado, Toranosuke negó con la cabeza. Si seguía en ese camino autodestructivo, no había duda de que no tardaría en morir. Ya estaba claro que había perdido peso y que perdía más y más al pasar el tiempo.
"Ishika-san… ¿Has mandado la carta?" Le susurró a su compañero.
"Hai… Todo lo que podemos hacer ahora es esperar y tener fe."
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Sakura no lo sabía – en ese punto, no le importaba casi nada, de todos modos – pero los rumores de cuan desalmadamente había cazado a Kazuo habían llegado a todos los Países Ocultos. Aquellos que no se habían tomado en serio su amenaza empezaron a reconsiderar su posición; nadie quería acabar como ese hombre una vez ella hubo acabado con él.
En Konoha, también, los rumores decían que había hecho como había prometido. Pero también decían que desde entonces, se había enterrado en trabajo, y aquellos que la conocían estaban preocupados de que se estuviera presionando demasiado.
Los Uchiha, en particular, estaba acostumbrados a recibir cartas suyas regularmente, y no recibir ninguna desde entonces les tenía preocupados, incluso cuando lo escondían mejor que los demás. Ese silencio por su parte era antinatural e incluso más el hecho que respondiera a sus cartas. Su ella habitual no habría sido tan cruel como para no responder, sin importar lo ocupada que estuviera.
Sasuke era lo suficientemente pequeño como para poder ser engañado por la explicación de Fugaku que Sakura tenían mucho que hacer, pero Itachi sabía perfectamente bien que había más en esa historia de lo que ninguno sabía. Y estaba preocupado por la falta de noticias.
"¡Aniki! ¡Un halcón!"
Itachi suspiró. Sasuke había tomado la costumbre de mirar los halcones con la esperanza de ser a uno de los de Sakura volar por el cielo para traerles una carta y no era la primera vez que le llamaba. Como siempre, el halcón iba a pasar de largo sin para, ya que Sakura estaba manteniendo el silencio.
"¡Aniki! ¡Es Konoha!"
Y entonces su corazón traidor se apretó como él había impedido que hiciera después de la primera docena de veces que Sasuke le había avisado. Una fe ciega nació en él mientras salía corriendo de su habitación; el corazón de latía en los oídos.
La puerta se abrió de golpe, dejando que el frío aire de invierno entrara en la casa, y entonces él salió al jardín, corrió hasta la rama más alta del árbol sakura que podía soportar su peso, y con un fuerte impulso, se propulsó en el aire, directamente hacia el halcón. Konoha bajó el vuelo y aterrizó en la mano que había extendido entre gritos asombrados de su hermanito. Y luego aterrizó con elegancia en el suelo helado, sintiéndose más extrañamente más victorioso que cuando completaba una misión particularmente difícil.
Sus dedos rodearon el rollo de pergamino que Konoha le traía y cerró los ojos un momento para saborear la sensación del papel bajo sus manos expertas, abriéndolos solo cuando la voz chillona de Sasuke le urgió a abrir el pergamino.
Con manos temblorosas, hizo lo que le pedían y leyó el mensaje, frunciendo el ceño cuando se dio cuenta que Sakura no había sido quien había escrito la carta.
Bajó la carta, apretando las manos a su lado, y miró a la distancia, como si la pudiera ver simplemente por mirar hacia la Tierra del Agua Caliente.
"Otouto-kun… puede que me vaya por un tiempo…" Murmuró distraído, escuchándose a si mismo hablar entre la niebla, como si estuviera soñando. Y aun así, otra parte de si mismo estaba tan despierta, tan atenta; la parte de él que estaba concentrada en Sakura, que sabía que la vida sin ella estaba vacía.
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"Esto es muy poco usual, Itachi-san." Murmuró Sarutobi, mirando al genio por encima de dedos enlazados.
Itachi inclinó la cabeza.
"Lo sé, Hokage-sama, pero esta la manera más directa y más rápida que tenía de conseguir mi objetivo. No sé cuando la siguiente misión en la Tierra del Agua Caliente va a llegar de un cliente, ni tampoco hay ninguna garantía que mi equipo sea adecuado para dicha misión. Por eso, venir aquí a pedir una misión, como cliente, es el modo más rápido de ir allí."
"Así que deseas ser escortado hasta la Tierra del Agua Caliente." Resumió el Hokage, mirando el rollo de pergamino frente a él.
"Hai. Mi familia no lo aceptaría si fuera sin escorta oficial, ya que soy el heredero de los Uchiha. Como es una misión independiente de mi familia, voy a pagar yo mismo. Creo que tengo suficientes ahorros de mis misiones para cubrir los costes."
Las cejas de Sarutobi se levantaron mientras miraba al joven ninja, notando lo tensa que tenía la mandíbula. La mirada del joven no se movió de la suya, mirándole de frente con una paciencia que estaba seguro no sentía. Le dio una calada a su pipa y exhaló suavemente, dejando el pergamino en la mesa.
"Itachi-san… ¿Puede asumir que esto tiene algo que ver con cierta médico peli-rosa que reside es el área?"
No había vergüenza en su tono, ojos, o apariencia cuando contestó afirmativamente.
"Su gente me ha mandado una carta, pidiendo mi presencia. Parece se que no se encuentra bien y creen que podría ayudarla a ponerse mejor."
"Muy bien, puedes ir. Voy a mandar a tres jounin contigo. Asegúrate de que está bien. Esa brillante chiquilla es muy importante y me gusta, sin mencionar que es la hija de uno de mis alumnos. Tiene espíritu, esa chica. Haz que se mejore, Itachi-san."
Fue con una leve sonrisa que Itachi le hizo una reverencia a su superior.
"Hai, Hokage-sama."
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Esperando en la puerta, Itachi se preguntó quien sería su escorta. Siendo como era un miembro importante de la aldea, no dudaba que serían buenos ninja, pero cuando se había ido de la oficina del Hokage, Sarutobi todavía no estaba decidido en quien le iba a acompañar a casa de Sakura.
"¡Heeeey! ¡El genio está aquí! ¡Itachi-san!"
Conocía esa voz. Se giró y, tal como pensaba, vio a Genma andando lentamente en su dirección. A su lado, Gai tenía una sonrisa brillante y, levantando los pulgares, gritó, "¡Buenos días, Itachi-san! ¡Estamos aquí para acompañarte en su caballeroso camino de devolver la flor de la juventud a Sakura-sensei!"
Si hubiera sido cualquier otra persona – o si no hubiera sido un Uchiha – Itachi hubiera gruñido. Por supuesto, ambos Genma y Gai eran buenos ninja, y ambos conocían a Sakura, pero sentía que el camino iba a ser cansado con ellos dos como escorta.
"¿No debería haber otro ninja con vosotros?" Preguntó, mirándoles a los dos intensamente.
"Si, pero no me esperaría que vaya venir en ningún momento del futuro cercano." Dijo Genma tranquilamente, dándole vueltas al senbon a un lado de su boca.
"¡Mi rival eterno no nos va a decepcionar cuando se presente!" Gritó Gai con entusiasmo, haciendo que su sonrisa fuera aún más brillante, si era posible.
Si. Esa camino iba a ser largo. Pero no más largo que el tiempo de espera le iba a parecer antes que Kakashi decidió aparecer.
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Notas de la traductora:
Ya está aquí el capítulo 38 :)
Además tengo buenas noticias: tengo traducido también el 39, pero de momento no lo colgaré. Esperaré unos días para darme tiempo a acabar el 40.
Como siempre me gustaría darle las gracias a todo el mundo por comentar, darle a favoritos i a follow, me hacéis los días un poco más felices cuando lo veo.
Nos leemos ^^
