Damon estaba sentado en un banco junto a Katherine. Mientras Elizabeth estaba al lado de un Jeremy todavía inconsciente.

"Estoy escuchando." Damon dice mirando a Katherine.

Katherine salta de la mesa poniendose delante de Damon. "¿Qué pasaría si te dijera que hay una manera de matar a Klaus? Y no Daga-muertos, pero muertos-muertos?"

"¿Y si te dijera que hay una manera de matar a Klaus? Y no Dagger muerto. Muerto muerto."

"Diría que estabas desesperada y mintiendo. O borracha. O desesperada, mentirosa y borracha." Damon bromea más o menos.

"¿Recuerdas a mi amiga Pearl?" Katherine pregunta, haciendo caso omiso de su comentario.

"Vivamente." Damon hace una mueca, recordando cómo Pearl había sido hostil, y el incidente cuando ella prácticamente empujó sus ojos en su cerebro. Sus ojos habían dolido durante días.

"Hace siglos, ella me habló de un vampiro que sabía cómo matar a Klaus." Katherine continua, llamando la atención completa de Damon y de Elizabeth que seguia al lado de Jeremy. "Entonces ella no me dijo nada más."

"¿Bueno, por qué no?" Damon le pregunta molesto.

"Porque era su influencia. Sabía que era información valiosa y no me la compartiría." Katherine explica.

Damon suspira antes de levantarse. "Bueno, esto es genial. Pero ella está muerta."

"Por eso nunca lo mencioné. Porque ella solo se lo dijo a otra persona." Katherine continúa.

"¿Quien?" Elizabeth interviene.

"Su hija. Anna." Katherine dice ganandose una mirada molesta de Damon.

"También muerta." dice el cruzando los brazos.

Elizabeth desvia su atencion hacia Jeremy que comenzaba a despertar.

"Lo que nos lleva de regreso a..." Katherine se desvanece como Jeremy despierta.

"Para mí. De vuelta a mí." Dice Jeremy sin aliento.


Habian pasado veinte minutos desde que Jeremy desperto y Anna no habia aparecido todavía. Damon y Katherine estában sentados en una mesa de picnic, uno al lado del otro. Elizabeth sin embargo caminaba de un lado a girando sobre sí, aburrida de su mente.

Así que, al parecer, en algún momento, mientras Damon habia estado muriendo de una mordedura de hombre lobo fatal, Jeremy Gilbert habia recibido un disparo por Liz Forbes. Bonnie lo regreso de vuelta a la vida porque el anillo Gilbert sólo funcionaba a las entidades sobrenaturales. Ahora, él estába viendo el fantasma de su novia muerta Anna, y si podian contactar con ella, podian averiguar quién era ese vampiro que, supuestamente, podia matar a Klaus.

"Esto no va a funcionar." Jeremy dice mientras estaba sentado en una mesa de picnic a la espera de Anna. Su teléfono vibra, pero Katherine se lo arrebata, leyendo el mensaje. "Creo que a tu novia bruja le preocupa que hayas escapado con tu amante fantasmal."

Damon pone los ojos. "Detente con el drama para adolescentes. Enfocate."

"Dejalo en paz Damon." Elizabeth dice antes de sonreirle a Jeremy levemente. "Esta bien Jeremy centrate."

Jeremy asiente con la cabeza antes de cerrar los ojos. Tarda unos pocos minutos, pero finalmente Elizabeth siente un pequeño escalofrío por la espalda, la inclinación de la energía que le hacia saber que alguien más estába presente. No había sentido eso en años. En seguida se tensa mirando a Jeremy con atención.

"No, está bien ayudar." Jeremy dice mierando hacia su derecha. Mientras Katherine y Damon cruzaban miradas. "Están buscando una manera de detener Klaus."

Damon y Katherine se animan pero Elizabeth solo se centra en lo que adivina que era la dirección general de Anna. Ella solía ser capaz de ver a la gente, no sólo sentirlas, aunque tal vez Anna no queria revelarse a nadie.

"Elizabeth si lo es." Jeremy susurra en voz baja mirando a Elizabeth un momento antes de desviarse de nuevo.

"¿Qué está diciendo?" Damon pregunta enseguida.

"Bueno, ella no quiere ayudarte." Jeremy sonrie dandoles el mensaje.

Katherine da unos pasos hacia atrás tomando asiento derrotada antes de inclinarse hacia Damon. "¿Mi consejo? Si quieres hacer una tortilla, debes romper algunos huevos."

Damon zumba de acuerdo pero la mano de Elizabeth en su brazo lo detiene. "No te pases demasiado, ¿de acuerdo?"

"Bien." Damon afirma antes de alejarse de ella, caminando hacia Jeremy. "Jeremy, sólo quiero que sepas, no es nada personal." Damon toma la cabeza de Jeremy golpeandola contra la mesa de picnic.

"¡Ay! ¿Qué demonios?" Jeremy exclama adolorido.

"Anna, sé que puedes oírme. Cuéntanos lo que sabes. Cuanto antes mejor para tu pequeño novio aquí." Dice Damon en voz alta.

"Mikael!" Jeremy grita justo antes de que Damon golpeara su cabeza de nuevo.

Elizabeth se paraliza enseguida, sin creer lo que habia dicho Jeremy. ¿Era el nombre del cazador? ¿Era realmente el mismo cazador que ella conocia? O Klaus y Rebeca huyeron de una persona totalmente diferente? Con un movimiento de cabeza, ve como Katherine saltaba de la mesa acercandose rapidamente al lado de Damon.

"Mikael. Es ese su nombre?" Katherine pide.

"¿Quién es Mikael?" Damon le pregunta a Jeremy o Anna.

"¡Hola!" Katherine grita frustrada.

"Es un vampiro y un Cazador, y ustedes serían idiotas para despertarlo." Jeremy frunce el ceño antes de hablar a su derecha. "¿Qué quieres decir con despertarlo?"

"No pueden despertarlo." Elizabeth interviene con voz temblorosa.

"¿Por que no?" Katherine pregunta mirandola como si le hubiera salido otra cabeza.

"No saben quien es el, y lo que es capaz de hacer." Elizabeth dice atropelladamente. "Es inclusive peor que Klaus."

"¿De donde lo conoces?" Damon pregunta dando un paso hacia Elizabeth, pero esta da uno atras.

"Solo, les dire que es un cazador que no descansa hasta matar al ultimo vampiro que se cruza en su camino." dice ella negando con la cabeza.

"Creo que es hora de ir a buscar las llaves." Damon le dice a Katherine. Cuando esta no se mueve el le hace un gesto para que se vaya. Ella rueda los ojos asintiendo mientras caminaba hacia el bosque. Cuando esta se va, Damon voltea de nuevo hacia Elizabeth. "Oye, puedes decirme quien es Mikael."

Elizabeth niega con la cabeza reteniendo las lagrimas que se empezaban a acumular en sus ojos. "Por favor Damon, no lo despierten."

"¿Pero dime porque no?" Damon pide enojandose.

"No quiero hacerlo ¿esta bien?" Elizabeth dice enojada. "No quiero recordar nada sobre el." ella se voltea dandole la espalda a Damon. "Y si quieren arriesgarse a despertarlo adelante. Las consecuencias quedan en sus manos." Con eso desaparece a velocidad vampirica, sin importarle que Damon y Jeremy la llamaban.


Antes de que el sol saliera por el momento Damon lleva a Elena a la pensión. Ella estaba débil y temblorosa y completamente aterrada. Ella no podia dejar de llorar. El recuerda como Klaus habia huido en el momento en que menciono a Mikael, igual que habia hecho Elizabeth, y aunque parecía una buena idea en ese momento, estába empezando a preocuparse. ¿Qué pasaba si Klaus sabia dónde estába Mikael y terminaba corriendo en Katherine y Jeremy? Si eso sucedia, los dos estában muertos.

Sus pensamientos se ven interrumpidos al ver a Elizabeth que aparecia en la sala. Se siente extrañado al sentir alivio al ver que no se habia ido.

"¿Que paso?" Elizabeth pregunta mirando a Elena, mientras Damon le daba una manta y le alcanzaba un vaso de bourbon.

"Klaus." Es lo unico que responde Damon, ganandose que los ojos de Elizabeth reflejaran miedo.

Elena toma un sorbo de licor antes de hacer una mueca. "Es fuerte."

"Si lo es." Damon dice. "Sabes que puedo ayudarte a olvidar. Al menos los recuerdos que no quieres mantener."

"No hay coacción. Necesito recordar. Todo." Elena dice en voz baja. "Él realmente se ha ido esta vez. Vi como sucedio. Después de todo lo que pasamos para para ayudarlo. El sólo se ha... ido." dice comenzando a llorar. "¿Dónde estabas, Damon?"

Damon coloca una mano sobre la pierna de Elena a manera de consuelo. "No debí irme. Te prometo que más nunca te volveré a dejar."

Elizabeth cierra los ojos, porque no quería seguir observando. Tampoco quería escuchar pero eso no era algo que pudiera evitar.

Mientras Damon y Elena se miraban a los ojos, ella escucho como alguien entraba a la casa. Era un andar que reconocería hasta en los confines de la tierra. Era Stefan. Elizabeth se voltea de golpe y automáticamente Damon se voltea hacia ella.

"¿Qué pasa?" Damon pregunta.

Elizabeth bufa molesta. No había escuchado nada. Por supuesto que no. Estaba demasiado ocupado prometiéndole cosas a Elena.

Justo cuando iba a darle alguna mala contesta, Stefan aparece tras el marco de la puerta, para después recargarse en este. Mira, uno a uno, comenzado por Elizabeth, y terminando en Elena, quien se había levantado del sofá y lo miraba con terror y desconcierto en el rostro. "Bueno. ¿No es esto acogedor?"

"¿Qué estás haciendo aquí, hermano?" pregunta Damon de mala gana.

"¿A que te refieres? La última vez que revisé, vivía aquí." Stefan dice acercandose a la mesa, mientras se servía bourbon. "Klaus se ha ido pero me pidió que los vigilara hasta que regrese." Luego mira a Elena. "Así que a partir de ahora, estas bajo mi protección."

"Stefan." Elizabeth lo llama mirandolo en busca de algo, cualquier cosa. Stefan le devuelve la mirada, pero no dice absolutamente nada, ni demuestra ninguna emoción. Era como si hubiera decidido olvidar aquellos momentos que habia pasado como mejores amigos.

"Por favor, continúen. Aunque les advierto que Alaric acaba de llegar." Stefan dice sonriendo antes de darse la vuelta desapareciendo, dirigiéndose al que era su cuarto.

Damon se voltea hacía Elizabeth mirandola sorprendido.

"Sácala de aquí." Elizabeth le dice señalando a Elena y señalando las luces del auto de Alaric que penetraban por la ventana; mientras se alejaba.

"¿A dónde vas?" Damon pregunta, antes de sujetar a Elena del brazo para evitar que esta se cayera.

"Voy a hablar con él." Elizabeth dice encaminandose a la habitación de Stefan. Pero tan pronto como llega al recibidor se detiene.

"¿Buscas a alguien?" Stefan habla sorprendiendo a Elizabeth.

"Y parece que lo he encontrado." Elizabeth le contesta a manera de afirmación. Stefan no dice nada esperando que dijera lo que tenía que decir. "¿Entonces?"

"¿Entonces que?" El pregunta a su vez, mostrando desinterés.

"Tienes que elegir. ¿Eres bueno o eres malo?" Elizabeth le pregunta, Stefan sonrie burlonamente.

"¿Por qué estamos teniendo esta conversación?" pregunta, aun sonriente.

"Porque simplemente no creo este aspecto tuyo." Elizabeth explica. "Vienes con este show de ser el chico malo y todo eso, y yo simplemente no te lo compro."

"¿Y que sugieres?" pregunta Stefan, mientras bajaba las escaleras enfrentando a Elizabeth cara a cara.

"No lo sé." ella se encoge de hombros, mostrando la misma indiferencia que él acababa de mostrarle. "Sé Stefan y quédate. O puedes ser la pequeña perra de Klaus, matar gente y poner tantas millas entre Elena, Damon, tú y yo como sea posible."

Stefan sonrie de oreja a oreja. "Verás. Esta es mi casa. Me quedó y me voy, cuando y como me plazca."

"No necesitas decirme que esta es tu casa y no la mía. Eso lo sé." Elizabeth le dice de manera despectiva, aunque un tanto dolida por su comentario. "Pero en lo que respecta a Elena quiero que te mantengas lejos de ella."

Stefan retrocede con una gran sonrisa burlona en el rostro. Mira a Elizabeth unos segundos para después alejarse, subiendo por las escaleras y desaparecer.

"Bien hecho." Damon dice apareciendo de la nada.

"Callate." Elizabeth dice aguantando la rabia.

"Aceptalo Elizabeth." Damon dice acercandose a ella. "El Stefan que conocíamos se ha ido. Incluso Elena lo sabe. ¿Cómo puedes tú...?"

"¡No me importa lo que diga Elena!" Elizabeth grita furiosa y entonces supo que toda esa rabia con Damon era por la escena que había presenciado entre él y Elena, unos minutos antes.

"¡¿Cómo puedes creer que tiene remedio?!" grita Damon a centímetros de su cara.

"¡Tú no estabas ahí cuando Stefan me protegio de Klaus!" Elizabeth dice bajando un poco la voz.

"Eso fue antes de que Klaus lo obligará a apagar sus emociones, Elizabeth." Damon niega con pesar. "Stefan se ha ido."

"¡No!" Elizabeth niega esta vez con la cabeza. "Aun está ahí. Solo esta desorientado, perdido. ¡Puede ser salvado, Damon!"

"¡Bien!" Damon dice ironicamente. "¡Pruébalo!"

"¿Qué?" Elizabeth pregunta incrédula.

"¡Prueba que aun sigue ahí, que puede ser ayudado! ¡Pruébalo si estas tan segura!" Damon la reta.

"¿Quieres una prueba?" Elizabeth pregunta con incredulidad.

"Si es que puedes." Damon dice con tono reto.

"¡Bien!" Elizabeth acepta mientras se alejaba se Damon y comenzaba a subir las escaleras. "Pero recuerda que fuiste tú quien lo pidió."

"¿A dónde vas?" pregunta Damon, mientras seguía a Elizabeth confundido.

Ella no contesta. Iba a probarle que Stefan seguía ahí, detrás de esa máscara de desinterés e indiferencia, no sabía cómo pero iba a hacerlo. No sabía lo que estaba haciendo, su cuerpo estaba trabajando por sí solo. Se encontro dirigiéndose hacía la habitación de Stefan, antes de abrir la puerta bruscamente. Se detiene bajo el marco de la puerta, mientras observaba como Stefan terminaba de quitarse los zapatos y se colocaba de pie rápidamente al verla entrar; al mismo tiempo que Damon la alcanzaba y desde afuera la observaba entrar a la habitación.

"¿Qué estás haciendo aquí?" pregunta Stefan dando un paso hacia ella.

"Bésame." Elizabeth suelta sin pensar mientras se acercaba mas a Stefan.

"¿Qué?" soltaron ambos Salvatore al mismo tiempo.

"Dije bésame." Elizabeth repite acercandose más a Stefan colocando sus manos sobre su pecho, mientras sentía los ojos de Damon fijos en su nuca. "Hazlo."

"Sé lo que intentas hacer." Stefan dice sujetando las manos de Elizabeth alejandolas de él. "No va a funcionar."

"¡Vamos!" Elizabeth lo empuja ganandose un gruñido molesto de Stefan. "¡Hazlo! Imagina que soy Katherine, o Elena. Si nada te interesa. ¿Cuál es el problema, Stefan? ¡Vamos! ¡Bésame!"

Sin detenerse Stefan sujeta a Elizabeth de la cintura, pegandola a él antes de estampar sus labios sobre los de ella. Elizabeth entra en shock parada ahí, sintiendo como los labios de Stefan se movían incómodamente contra los de ella, sin saber que hacer. Stefan la había besado. Había roto lo único que le permitía demostrarle a Damon que él seguía ahí. Y para empeorar las cosas, Damon estaba parado ahí, observando. Pero conocía a Stefan. No iba a soportarlo mucho tiempo. No podía, no debía. Así que ella decide continuar con eso, hasta que él se quebrará y se detuviera.

Comienza a besarlo, mientras lo empujaba hacía la pared. Stefan retrocede, continuando con el juego. Hubo un momento en el que sus ojos se encontraron, y Elizabeth entro en pánico. Estuvo a punto de alejarla de él, pero ella lo impidio. Tenía que probar que Stefan estaba ahí. Tenía que continuar. Intentando mantener la calma, cierra los ojos e intentaba imaginar que besaba a Damon. Pero las diferencias eran demasiadas, y muy grandes. Aunque habian pasado decadas desde que habia besado a Damon, aun recordaba claramente esa pequeña curva en los labios que la volvía loca, la forma que su cuerpo que se adaptaba a la perfección al de ella, la manera en que sus labios se entendían con magnificencia; eran todas esas cosas que nadie más podría brindarle.

Elizabeth abre sus ojos, dándose cuenta de que eso podría llevar unos cuantos minutos, si no hacía nada más. Tenía que llevarlo a otro nivel, tenía que empujarlo hasta el límite. Así que comienza a quitarle la camisa a Stefan. No puede evitar sorprenderse cuando la detuvo quitandosela el mismo. Sus ojos verdes mirándola con todo menos con deseo. Fue cuando noto que a él le costaba tanto como a ella; aunque ninguno de los dos parecía dispuesto a dar el brazo a torcer. Stefan agresivamente la toma de la cintura volviendo a besarla, mientras con sus manos desgarraba la camiseta blanca que llevaba, dejándola en sujetador.

Fue entonces cuando Elizabeth se da cuenta de que eso podía haber sido una mala idea. ¿Y si no se detenía? ¿Y si Damon tenía razón? ¿Y si Stefan se había ido y ella estaba equivocada? Si realmente no le importaba. ¿Cuán lejos sería capaz de llegar?

La mano de Stefan comienza a deslizarse lentamente por la espalda de ella como si dudara. Y comprendio que eso era todo. No podía seguir. No por ella, ni por Stefan. Ya había sido suficiente. Stefan estaba besando su cuello e intentando desabrochar su sujetador cuando ella decide que era suficiente.

Pero antes de alejarse, antes de que tan siquiera internalizara que era el momento de detener esa locura, ese arranque, Stefan la empujó, alejándola de él. Se había detenido. Y ahora se encontraba repantigado contra la pared, respirando entrecortadamente y con el rostro horrorizado.

"No voy a hacer esto." gruñe Stefan, mientras miraba a Elizabeth de arriba abajo.

"¿Por qué no?" Elizabeth lo mira, aliviada y un tanto feliz de que hubiera parado él mismo. Stefan la fulminaba con la mirada, pero la expresión de horror aun no abandonaba su rostro. "Dilo."

"Vete de mi habitación." Stefan dice señalando la puerta, enfadado.

"¡DILO, STEFAN!" Elizabeth le grita a la cara.

"¡NO PUEDO!" grita el en respuesta.

Elizabeth lo mira, y no puede evitar sonreír con alivio. Stefan parecía molesto y al mismo tiempo en shock. Lo había logrado. Stefan si estaba ahí, en algún lugar, quizás muy en el fondo pero estaba; y eso era lo que importaba.

"¡VETE DE MI HABITACIÓN!" Stefan vuelve a gritar, perturbado.

Elizabeth asiente, sin decir absolutamente nada, se da media vuelta encaminandose hacía la puerta. Ni siquiera se toma el trabajo de recoger lo que quedaba de su camisa, simplemente camina satisfecha de haber probado su punto.

Ahí estaba Damon. Parado en el pasillo, observándola cautelosamente mientras caminaba hacía él. Lucía igual de sorprendido que Stefan.

"Ahí tienes tu prueba." Elizabeth le dice, una vez estuvo frente a él. Damon la mira a los ojos, con una chispa en ellos que no puede comprender. Justo en ese momento, Stefan les tira la puerta de su habitación en la cara literalmente.

Elizabeth se da media vuelta comenzando a dirigirse a su habitación.

"¡Espera!" dice Damon, quien había estado siguiendo a Elizabeth, cuando entraron al pasillo en el que se encontraban sus habitaciones. "¡Espera!"

Molesta Elizabeth se voltea de repente casi haciendo que Damon chocara con ella. "¿Qué?"

"¿Cómo pudiste besarlo?" Pregunta Damon confuso. "¿Que ganabas con eso?"

"¿No querías una prueba?" Elizabeth pregunta frunciendo el ceño. "Ese beso fue solo un experimento, la prueba que tanto querías."

Ella se da media vuelta sin decir mada mas antes de entra en su habitación, no sin antes lanzar la puerta estrepitosamente.

Se quita los zapatos, sin siquiera utilizar las manos. Desabrocha su sujetador y se desviste mientras se dirigía al baño. Camina hacía el interior de la ducha, ansiosa por sentir el agua caer sobre su piel. La fría agua, comienza a deslizarse por esta, llevándose la adrenalina, el calor, la ira dejándola sola con el dolor.

Ese había sido probablemente el peor día de su existencia y había tenido varios terribles, lo cual era decir bastante. También podía haber sido el más largo. Mientras pensaba y lavaba su cabello, el día completo comenzó a recapitularse en su mente. Primero había despertado, todo bien hasta que habia visto a Katherine en la puerta de la casa invitando a Damon a un viaje en carretera, luego irse con ellos sin saber el descabellado plan de Katherine. Luego la terrible noticia de que despertarian a un cazador de vampiros, el mismo que habia matado a su familia frente a ella. Luego ver a Damon consolar a Elena, y besar a Stefan.

Besar a Stefan. Besar a Stefan. Había besado a Stefan. Dios mío. Había besado a Stefan. A su mejor amigo. Había besado a su pequeño Stefan. Dios mío, ¿Qué había hecho?

El pensamiento golpea a Elizabeth más fuerte que nunca. Se sentía horrible. Se sentía asquerosa, sucia, inmunda. Se siente mareada, por lo que se sujeta de la pared antes de dejarse caer al suelo, mientras el agua seguía lavando las impurezas que sentia. Mira sus manos, sus brazos estaban manchados con vergüenza. Comienza enseguida a frotar sus antebrazos con fuerzas y a rasguñarlos, como si eso le sirviera para limpiar la vergüenza que sentía. Un grito desgarrador se abre paso a través de su pecho y su garganta. Permanece allí, desnuda, en posición fetal, llorando y golpeando su cabeza con los puños, mientras el agua seguía cayendo sobre ella. Estaba temblando, como nunca antes.

Repentinamente la puerta del baño se abre; acto seguido el agua deja de caer sobre ella. Elizabeth levanta la cabeza para ver a Damon, mirándola con los ojos abiertos como platos, preocupado.

"Ven aquí." dice Damon, tras tomar una toalla.

Elizabeth niega con la cabeza sin moverse de su posición. Dandose cuenta de que estaba desnuda frente a Damon.

"Vamos, ven." Damon dice intentando levantarla pero ella se niega otra vez.

"Puedo levantarme sola." Elizabeth susurra en voz baja tendiendo su mano hacia la toalla que Damon sostenia.

Damon le entrega la toalla a Elizabeth que la toma, pero se queda en la misma posición antes de mirarlo. Enseguida entiende que no iba a levantarse hasta que el saliera del baño. "Esperare fuera de la habitación hasta que te vistas."

Elizabeth asiente mientras lo ve salir del cuarto de baño. Ella se queda alli sin ganas de levantarse, pero sabia que debia hacerlo. Se levanta del suelo cubriendose con la toalla, antes de salir del baño hacia la habitación. Mira a su alrededor, pero Damon no estaba a la vista, debia estar parado fuera de la habitación esperando para entrar.

Resignada a que el no se iria hasta que hablara con ella, decide vestirse, poniendose una camiseta holgada y unos pantalones de chadal.

Pasan unos segundos antes de escuchar a Damon tocar la puerta.

"Pasa." Elizabeth susurra sentandose en la cama, mientras Damon abria la puerta de su habitacion. Ambos se quedan en silencio, cuando ella levanta la mirada ve que los ojos de el estaban

hacía sus antebrazos, baja la mirada también, viendo que estos estaban completamente rojos, con las marcas de los rasguños que ella misma se había hecho. Entonces retorno a llorar y a temblar. "Lo siento."

"Oye esta bien." Damon intenta calmarla mientras se agachaba frente a Elizabeth. "Todo va a estar bien. Respira, respira."

"¿Qué he hecho, Damon? ¿Cómo pude?" Elizabeth balbucea. "Soy un asco. Una escoria. ¿Qué he hecho? Lo lamento tanto. Yo no debí, yo solo, no sé, yo..."

"Esta bien." Damon vuelve a calmarla. "Esto es mi culpa."

"No..." Elizabeth murmura negando con la cabeza, al tiempo que se incorporaba para verlo a la cara.

"Si." Damon asiente mirando a Elizabeth a los ojos. "Todo ha sido mi culpa. Lo que hiciste fue mi culpa, no debí haberte presionado. Lo siento. Pero tenías razón. Él está ahí en algún lugar. Todo lo que tenemos que hacer es traerlo de vuelta. Y vamos a hacerlo lo prometo."

Elizabeth se limita a asentir, mientras una pequeña sonrisa, conseguía imponerse. "Gracias."

"No te preocupes." Damon dice sonriendo tambien. "Ahora a dormir."

Elizabeth rueda los ojos, pero obedientemente se mete en la cama, mientras se reia de un mal chiste que había hecho.

"¿Quién es Mikael?" Damon pregunta de la nada.

Elizabeth se paraliza unos segundos antes de hablar. "No creo que sea buen momento para hablar sobre eso."

"Lo siento." Damon dice.

"Esta bien Damon." Elizabeth acepta su disculpa. "Tal vez otro dia pueda hablar sobre el, pero no hoy."

"Bien, entonces a dormir." Damon dice tras sonreir y caminar hacia la puerta. "Buenas noches."

"Adios Damon. Y gracias." Elizabeth sonrie levemente.

Damon asiente antes de salir por completo de la habitación.