Bueno, esto debería llevar subido desde ayer, pero mi Word decidió no colaborar...en fin. La segunda parte del shot anterior, como dije ^_^

Los personajes de OUAT no me pertenecen. Contadme que os parece y espero que os guste :)!


SQT 38: Undercover (II).

Emma había tenido el cuidado de dejarle su teléfono a Regina antes de desaparecer, y la morena supo que la otra mujer había escapado en cuanto recibió un mensaje: "Te cubro la espalda, te sacaré de ahí solo con que te miren un poco mal ¿entendido? Y procura que no te ponga una zarpa encima o tapizaré los asientos de mi coche de dragón." Regina tuvo que contener una sonrisa, le provocaba cierto placer a su ego los celos de la Salvadora, pero ese no era el momento para pensar en eso, o en lo que había pasado no haría ni media hora, o en lo que podría haber pasado si Malefica no hubiese entrado.

- Creo que ya es hora de volver con tu juguete.

Dijo la villana rubia, Regina sonrió con perverso placer, como si torturar a Emma fuese lo mejor que podía pasarle en la vida, pero al volver a la habitación gritó con furia, corriendo hasta la viga en la que había estado atada la rubia y en la que aún estaba clavado el cuchillo de Malefica, demasiado alto para que Emma lo hubiese usado.

- Llama a Cruella, que suelte a sus perros.

Gritó con rabia, pero su amiga la sujetó por los hombros para detenerla.

- Es inútil querida, además Ursula y Cruella hace rato que han perdido la consciencia. – La rubia se acercó a la viga para examinarla y Regina noto como su móvil vibraba en el bolsillo. – Pero me pregunto cómo habrá escapado ¿la has dejado bien atada?

La desconfianza era notable en la voz de la mujer dragón y Regina se ofendió.

- Claro que sí, ¿acaso crees que sería tan descuidada? ¿o quizá es que piensas que yo la he dejado escapar?

Preguntó en tono amenazante dando un paso para encarar a Malefica con rabia, la rubia la mantuvo la mirada un momento antes de reír.

- Claro que no, pero sigo sin explicarme cómo ha escapado.

Por supuesto Regina sabía que su antigua amiga dudaba de ella, la estaba presionando, quería ponerla nerviosa. Pero iba a necesitar más que intimidación para conseguirlo. Malefica se inclinó un poco hacía delante y antes de descubrir con que intenciones, Regina se apartó.

- Es la maldita Salvadora, y ha mejorado mucho con la magia.

- Tengo entendido que tú misma la diste unas clases.

- Ya te dije que tenía que jugar la carta de niña buena si quería sobrevivir. - Gruñó la morena sintiendo otra vez la vibración de su teléfono. – Creo que me iré a casa, Henry estará esperándome.

Malefica volvió a sujetarla, impidiéndola salir de la habitación.

- Regina ¿de verdad crees que ahora que Emma sabe que estas de nuestro lado van a dejarte estar con tu hijo? ¿O volver a tu casa como si nada? Vas a tener que quedarte con nosotras un tiempo.

La morena abrió la boca para protestar, pero no había nada que pudiese decir, la otra mujer tenía razón, o al menos la habría tenido si de verdad estuviese de su lado, y si quería mantener su tapadera, tenía que hacerlo bien. Resopló enfadada.

- Entonces iré a buscar una habitación decente.

Dijo de mal humor. En cuanto estuvo fuera de la vista de Malefica, sacó su teléfono y revisó los dos mensajes: "Una actuación increíble, pero si no quieres que vuelva a entrar, que te quite las manos de encima" La morena rio un poquito, encontraba adorable esa parte celosa y protectora de Emma, algo que nunca se habría imaginado que estuviese ahí, al menos no para ella. Aunque Regina si lo había notado en si misma desde hacía un tiempo, sobretodo desde que pasaban tanto tiempo juntas, nada como infiltrarse con un grupo de villanas entre las que está tu antigua amiga con derechos capaz de convertirse en dragón para sacar ciertos sentimientos fuera. Miró el segundo mensaje: "Lo digo en serio, tapizado nuevo" Sonrió al mensaje y lo respondió tecleando con rapidez. "Márchate, es peligroso que te quedes por aquí. Cuéntale a tus padres lo que sabes."

- Parece que algo te ha hecho feliz.

La repentina aparición de Gold la pilló por sorpresa y casi choca con él. Bloqueó rápidamente el móvil y lo guardó.

- Estaba pensando en mi final feliz, a lo mejor ahora por fin podré conseguirlo.

Explicó con una pequeña sonrisa, Gold la observó un minuto sin cambiar de expresión y luego le devolvió la sonrisa.

- Sí, yo pienso lo mismo. Sabremos más cuando interroguemos a nuestro invitado.

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En contra de su voluntad, Emma se alejó de la cabaña rumbo al piso de sus padres, tenía que contarles lo que sabía y sobretodo, ellos tenian que contarle lo que sabían ¿Qué tenían que ver con que Regina estuviese con esos villanos? Iba a descubrir que era lo que la ocultaban de una vez por todas, quisieran o no.

- Emma ¿Dónde estabas? ¿Dónde está Regina? ¿Que ha pasado?

Preguntó su madre cuando entró por la puerta, Hook tambien estaba alli, un poco apartado de ellos, pero se acercó a ella preocupado enseguida y la rubia se sintió un poco culpable. Se había olviddao completamente de que tenía una especie de relación estable con alguien que no era Regina. Pero se encargaria de ese tema despues.

- Eso quisiera saber yo ¿Qué ha pasado?

Le devolvió la pregunta a sus padres, que la miraron sin comprender. Emma cogió aire para poner sus ideas en orden, mejor ir por partes, primero les contaria lo que sabía y luego sería ella quien haría las preguntas.

- ¿El cocodrilo ha vuelto?

Preguntó Hook con el ceño fruncido.

- ¿August ha vuelto?

Preguntó David al mismo tiempo también con el ceño fruncido. La unica que no dijo nada fue Mary Margaret, por eso precisamente fue a quien preguntó Emma.

- ¿Qué es lo que está haciendo realmente Regina con ellos?

Su expresion no admitia mentiras o rodeos, Emma no aceptaria otra cosa que la verdad.

- Yo se lo pedí.

Dijo sin rodeos, sorprendiendo un poco a su hija, que no se espeaba esa respuesta tan directa.

- Nosotros se lo pedimos.

Corrigió David siempre hombro con hombro con su mujer, pero la morena negó con la cabeza.

- No, fui yo, yo le pedí que se infiltrase con ellas, que averiguase sus intenciones. Y la manera de deshacernos de ellas…aunque esa parte quizá no se la dije exactamente así.

David había estado de acuerdo con el plan de infiltrar a Regina, pero la idea había sido de Mary Margaret, y ambos sabían que era más probable que la ex Reina Malvada accediese a hacerlo si se lo había pedia Mary Margaret, aunque la mujer estaba bastante segura de que lo que finalmente había decidido a Regina era el posible peligro que corría Emma.

- ¿Pero porque la pediríais algo así? Es peligroso. Si la descubren…

Su madre asintió lentamente con la cabeza, dándola la razón, y aun así sin una pizca de arrepentimiento.

- Era la única manera de tenerlas vigiladas y de detener sus planes.

- ¿Desde cuando nos ha hecho falta algo así para detener al malo?

Preguntó Emma cabreada, no podía creerse que hubiese sido idea de sus padres poner a Regina en peligro, y que además hubiesen tenido la cara de decir que todo había sido idea de la alcaldesa. Hook la miraba con una extraña expresión en la cara, la misma con la que la miraba cada vez que algo tenía que ver con Regina, era como si él supiese que había algo que se le estaba pasando por alto e intentase averiguar que era.

Mary Margaret suspiró intercambiando una mirada con su marido antes de hablar otra vez.

- Esta vez es diferente, no solo queremos vencerlas, también…queríamos asegurarnos de que ninguna hablase.

- ¿Hablase? ¿Hablase de que? ¿Qué esta pasando? Desde que esas brujas llegaron a la ciudad todos estáis ocultándome cosas, los únicos que no lo hacían eran Henry y Regina, y ahora habéis conseguido ella también lo haga para no contar vuestros secretos.

Estalló la Salvadora con rabia. Por un momento Mary Margaret temió que después de todo el cuidado que habían tenido fuesen precisamente sus acciones para evitar que Emma se volviese malvada lo que finalmente la hiciese caer en la oscuridad. David miraba a su hija con la disculpa en los ojos, pero con la boca firmemente cerrada, de nuevo fue su esposa quien habló.

- Debimos decírtelo antes. Queríamos. Pero…

- No queríamos decepcionarte.

Intervino finalmente su padre. Emma los miraba a los dos cada vez con menos paciencia. Mary Margaret lanzó una mirada a Hook, desde luego preferiría que el pirata no estuviese allí en ese momento para escuchar también sus secretos, pero al parecer no iban a tener otra elección. Le contaron a Emma la historia del Árbol de la Sabiduría y lo que les había contado Malefica sobre el potencia de Emma para el mal.

- ¿Potencial para ser una villana? – Dijo la rubia como si todo eso fuese un disparate. – Pues claro que podría ser una villana, todo el mundo tiene elección entre el bien y el mal, pero eso lo decido yo, no…lo que sea que creyeseis que fuese a volverme malvada. Si tuvieseis un poco más de confianza en mi, en que no elegiré la oscuridad, no tendríais que haber mandado a Regina con esa gente.

Emma no podía creerse que Regina hubiese accedido a eso, se estaba poniendo en peligro para nada, por un simple temor de sus padres.

- No es solo eso, Emma. No queremos que ellas lleguen hasta ti, consigan tentarte o no. - Dijo David con la mandíbula apretada, ahora llegada la peor parte de su secreto. – No queríamos que supieses…

Emma levantó una ceja a la espera, no creía que nada de lo que pudiesen decir ahora fuese a tener más sentido que lo anterior, pero su padre era incapaz de terminar la frase.

- Malefica estaba embarazada, al mismo tiempo que yo. Por nuestra culpa perdió a su bebé.

Dijo Mary Margaret sin mas rodeos, era inútil seguir dándole vueltas al asunto si de todos modos iba a terminar sabiéndolo igual. Las cejas de Emma salieron disparadas hacía arriba por la sorpresa.

- Pero…nuestra familia son los chicos buenos...¿porque no dejo de descubrir que eso no es tan cierto como me han hecho creer?

Preguntó la rubia llevándose una mano a la frente.

- No queríamos decepcionarte, ahora que por fin… - David lanzó una rápida mirada a Hook. – has empezado a abrirte a los demás.

Emma hizo una mueca molesta. Con lo mal que le había caído el pirata a su padre ahora parecía que era su persona favorita en el mundo, no sabía que tal le iba a sentar cuando se enterase de lo de Regina.

- Así que básicamente me estáis diciendo que habéis mandado a Regina al peligro solo para que yo no conociese un par de secretos oscuros vuestros. ¿De verdad me estáis diciendo que la habéis puesto en peligro para cubriros la espalda?

Prácticamente lo gritó, enfadada. Fuese o lo que fuese, se acabó, pensaba sacar a Regina de allí, ya no tenía sentido que siguiese con esas villanas, ella ya sabía el secreto, rescatarían a August y él les contaría lo que supiese. "Te veo en la librería en 15 minutos. Sin excusas." Mandó el mensaje a Regina y salió del apartamento sin decir nada más.

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Regina tardó veinte minutos en llegar y para entonces Emma ya llevaba diez allí con las manos echas muñones por la impaciencia.

- Emma, ¿qué ha pasado? Esto es peligroso, si alguna de ellas se da cuenta de que no estoy y de que he venido a reunirme contigo…

Emma la miraba cabreada y Regina no entendía porqué.

- Eres estúpida. – Regina la miró entre sorprendida y ofendida. – Eres estúpida. E irresponsable. Y…Y…

La rubia la miraba con las manos en las caderas y el ceño fruncido. Cabreada, muy cabreada, y Regina no sabía porque. Parecía que iba a seguir gritándole, pero en vez de eso cerró el puño en el cuello de la camisa de la morena para atraerla en un furioso beso que empezó a suavizarse unos segundos después. Emma apoyó a Regina en una de las estanterías sin soltar su camisa, mirándola a los ojos.

- Mis padres me lo han contado todo. Eres estúpida. - Repitió. – No tenias que hacer esto, no tenias que arriesgarte solo porque ellos teman que me vuelva malvada. No estaría mal que alguien me mostrase un poco de confianza.

Regina rió un poquito, acariciando la mandíbula de la Salvadora hacía su oreja.

- Por supuesto que confío en ti, de quien no me fío es de Malefica. Si consiguiesen llegar hasta ti y hacerte cambiar de bando. Mágicamente, con alguna maldición o algo. – Dijo rápidamente al ver que Emma iba a protestar. – Bueno, no solo temo lo que podrían hacer contigo y tu magia de su lado, temo más lo que podría pasarte a ti, lo que podrían hacerte a ti. No las quiero ni siquiera en la misma manzana que tu.

Acercó un poco la cara de la rubia hacia la suya, pero no llegó a completar el movimiento porque una figura apareció al final del pasillo de libros.

- Entonces esto no te va a gustar nada.

Dijo Malefica con clara molestia, Emma y Regina se separaron y la Salvadora echó un rápido vistazo al otro extremo del pasillo, desde donde le sonrieron Cruella y Ursula.

- Te dije que había algo entre ellas, Mal. Paga. Otra vez.

Rió Cruella extendiendo una enguantada mano. Con un suspiró molesto la rubia se quitó los pendientes y dos anillos y los hizo llegar mágicamente hasta la mano de su aliada.

- Estoy cansada de perder apuestas por ti, Regina. Creía que podías ser una de las nuestras. Supongo que me equivoqué, nuestra amistad acabó.

Regina giró los ojos, aburrida.

- Nuestra amistad acabó en el momento en que te robé la maldición y te encerré debajo de este mismo edificio.

Respondió la morena como si fuese lo más obvio del mundo.

- Eso no va a gustarle.

- Para nada.

Escucharon desde detrás de ellas, pero ninguna se giró a mirarlas, la cosa se había convertido en algo entre Malefica y Regina, y Emma no perdía detalle.

- Debería haberlo imaginado ¿no? Siempre has tenido debilidad por las rubias. - Dijo Malefica mirando despectivamente a Emma. – Espero que al menos esta Salvadora te haya merecido la pena, porque moriréis juntas.

Casi no había terminado de hablar cuando les lanzó una bola de fuego, algo que Regina estaba esperando, por eso pudo apartarse con Emma a tiempo. La bola chocó contra una de las estanterías, prendiendo varias filas de libros.

- Belle va a matarnos.

Murmuró Emma esquivando otra bola de fuego que derribó una estantería entera, lo que aprovecharon las dos para escapar por el hueco que se había creado. Corrieron hacía la puerta, pero al salir se dieron cuenta de que nadie las perseguía.

- Maldita sea…

Murmuró Regina, Emma la miró sin saber a que se refería, pero enseguida lo averiguó, porque un enorme dragón se acercaba volando hacía ellas con las fauces abiertas. Se lanzaron al suelo para esquivarlo.

- Creo que esta celosa.

Dijo Emma con una sonrisa ladeada, con suficiencia. Regina giró los ojos.

- ¿De verdad crees que este es el momento?

Preguntó dejándose levantar por la rubia. Ambas miraron la trayectoria del dragón, que estaba girando en el aire para volver a atacarlas. Vieron como el fuego se formaba al fondo de su garganta, la morena levantó ambas manos y en un acto reflejo Emma la imitó, creando entre las dos un escudo mágico que las protegió de la embestida de fuego.

- Está muy celosa.

Dijo Emma muy orgullosa de si misma. Regina tiró de ella hacía una de las calles laterales, para alejarse del dragón.

- Bueno, cuando terminemos la pelea la ganadora puede marcarme como a los caballos.

Gruñó la morena con sarcasmo. El dragón volvió a aparecer delante de ellas, cortandoles el paso. Emma dio un paso delante de Regina para enfrentar al enorme reptil.

- Ya te he vencido una vez, lagartija. Puedo hacerlo dos.

Regina se lanzó sobre ella a tiempo para evitar que Malefica la golpeara, pero eso la dejó a ella expuesta y fue quien recibió el tremendo golpe de la poderosa garra del dragón.

- ¡Regina!

Gritó Emma viendo como la morena volaba por los aires y caía dolorosamente en el asfalto. La Salvadora se levantó furiosa y corrió hacía el dragón que volvía a cargar contra Regina.

- Puedes romperme el alma, quitarme la vida, golpearme, herirme, matarme, pero por tu propio bien ¡no te atrevas a tocarla!

Gritó con toda la fuerza de sus pulmones, cargándose de energía para lanzar un ataque mágico que golpeó de lleno al dragón. La criatura rugió de dolor, desviando su trayectoria hacía arriba y alejándose de Regina, hacía quien corrió Emma. La ayudo a levantarse haciendo una rápida revisión de los daños.

- Estoy bien.

Dijo la morena mirando al dragón, que no parecía dispuesto a darse por vencido.

- Te acaba de golpear un dragón, no estas bien.

Le llevó la contraria la Salvadora.

- Y tu acabas de cabrear a un dragón.

Respondió Regina. Malefica volvía al ataque, todo garras y dientes.

- Bien. Así aprenderá a no volver a tocarte.

Dijo Emma tirando de la otra mujer para que corriese a su lado, momento en que se dieron cuenta que estaban allí Mary Margaret, David y Hook, observándolas algo sorprendidos, lo extraño es que la sorpresa iba dirigida a ellas y no al enorme dragón que las perseguía. Emma le quitó a su padre la funda de la espada de las manos.

- Esto me vendrá perfecto.

Dijo desenvainando y volviéndose hacía el dragón. Regina también lo hizo, lanzando una serie de bolas de energía que volvieron a cambiar la trayectoria de vuelo del dragón justo en el último momento, cuando la enorme criatura voló por encima de ellos con un rugido de dolor, Emma levantó la espada haciéndole un tajo en el vientre que terminó por desestabilizar del todo a Malefica. El dragón cayó todo lo grande y pesado que era sobre el duro asfalto. Para cuando ellos llegaron a su altura, garras, dientes y escamas habían desparecido y en su lugar había solo una mujer rubia cansada y herida.

- La lucha ha acabado, Mal. Rindete.

Dijo Regina de pie junto a su antigua amiga, la villana levantó la cabeza, apoyándose en los codos y observando a la morena y a la rubia a su lado.

- Bueno, bueno, bueno. Si que es verdad que has cambiado. - Hablaba con Regina, pero miraba a Emma. – Esto no ha terminado vieja amiga. Me has traicionado dos veces, te debo dolor.

Unos tentáculos salieron de la nada rodeando a Malefica y sacándola de allí antes de que nadie pudiese agarrarla.

- Volveremos a vernos.

Escucharon a Cruella, y después el sonido de un coche acelerando.

Emma y Regina se miraron.

- ¿Estás bien?

Preguntó la rubia poniendo una mano sobre el hombro de la otra mujer y dando un paso hacía ella prácticamente sin darse cuenta. La alcaldesa asintió.

- ¿Qué ha sido eso?

Dijo alguien detrás de ellas. Las otras tres personas que habían aparecido las miraban confusos.

- Eso era un dragón cabreado. Me temo que han descubierto mi doble juego.

Respondió Regina disgustada.

- Eso era un dragón celoso.

Corrigió Emma con suficiencia. Hook se aclaró la garganta como para recordarla que seguía allí.

- ¿Y de que debería estar celosa?

Preguntó el pirata. La Salvadora abrió la boca sin saber como explicarlo y miró a Regina, que le devolvió la mirada exactamente con la misma expresión.

- ¿Quizá de que prefieres que te maten antes de que la toquen? ¿O de vuestras miradas de ojitos tiernos? ¿O de esa preocupación que solo he visto antes de tu padre hacía mi?

Intervino Mary Margaret con una ceja levantada, no parecía especialmente molesta ni disgustada, solo sorprendida. Emma volvió a mirar a Regina y sin una palabra su mirada cambió, sin siquiera hablar se entendieron a la perfección. Cogió la mano de la alcaldesa con firmeza. Hook miró sus manos unidas con dolorosa comprensión, y luego miró a Emma con esos ojos suplicantes con los que la había estado persiguiendo prácticamente desde que la conoció.

- Lo siento Hook. – Dijo la rubia antes de que él pudiese hablar. – Esto no estaba planeado.

El moreno no sabía exactamente como reaccionar, no sabía si enfadarse, hundirse, gritar, luchar o reclamar. David le puso una mano en el hombro en un vano intento de consuelo. El pirata bajó la vista y se alejó lentamente por la calle sin haber dicho ni una sola palabra, no hacía falta cuando todo estaba tan claro.

- Vale, a nosotros si tenéis que explicárnoslo.

Dijo David señalándolas a las dos con expresión de padre preocupado. Regina giró los ojos sin soltar la mano de Emma.

- Creo que tenemos cosas más importantes de las que ocuparnos.

Gruñó señalando el lugar en el que había caído el dragón. Mary Margaret puso una mano en el brazo de su marido antes de que él dijese nada más.

- Ya habrá tiempo.

De mala gana David cedió por el momento. Mary Margaret sabía que antes de hablar con nadie sobre lo que fuese que pasara entre ellas, primero tendrían que hablarlo ellas. Echó a andar seguida de su marido y en cuanto sus padres se dieron la vuelta Emma aprovechó para dejar a todo su cuerpo inclinarse hacía el de Regina, los brazos de la morena la rodearon automáticamente.

- Estaba celosa.

Dijo metiendo la cara bajo la oreja de la morena dejándola pequeños besos ligeros. Regina rió un poquito, dejándola hacer.

- Desde luego.

Concedió por fin, moviendo la cara para llegar a los labios de Emma.

- ¿Venís o qué?

Gritó David desde unos metros más adelante, interrumpiendo el momento.

- Creo que debí pensarme mejor donde me estaba metiendo.

Suspiró Regina volviendo a coger la mano de Emma para seguir a los Encantadores.

- Oh venga, piensa en lo divertido que va a ser.

Respondió Emma inclinando la cabeza para morderle jugetonamente la oreja, poniendo su mano libre en el estomago de la morena sin dejar de caminar. Regina sonrió divertida al ver cómo David fruncía el ceño.