Nuevos días


Severus había bajado las escaleras de la madriguera, ahogando un bostezo. Caminó hasta los campos y notó que Scorpius estaba sentado a lo lejos, mirando el imponente cielo y sintiendo la calma. La fresca brisa.

- Hola, hermano. ¿Cómo está Lily?

- Está bien. Se levantaba de la cama, cuando la dejé. Es probable que se vista en este momento.

Se sentó en el suelo, junto a Scorpius. El pequeño ladeó la cabeza hacia él y sonrió ligeramente.

- Gracias por contarle la verdad- dijo Snape y Scorpius negó con la cabeza.

- Ella lloraba. Estaba por entrar en la habitación, cuando ella vino hasta mí. Me contó lo que había sucedido y necesitaba que le dijera que no eras una persona mala. Le conté todo lo que me contaste y lo que papá me contó que habías hecho, por todos ellos. ¡Eres tan valiente, que me llené de emoción y corrí a decírselo! Lily estaba muy feliz, pero se sentía muy mal. Te había dicho que te odiaba y creía que te habías ido. Quise ir a buscarte, pero no tuve tiempo. Se había enfermado de repente y su mamá había entrado en la habitación.

Snape respiró lentamente y asintió. Scorpius había salvado el momento, deliberadamente. Sin habérselo preguntado. No era su hermano, pero sentía que tenía parte de él, dentro de sí mismo. Comenzaba a resultar algo muy normal. Algo a lo que estaba acostumbrado y no quería perder.

- ¡Scorpius!- escucharon en las lejanías. Lily corría muy feliz hasta el pequeño. Lo abrazó de inmediato y suspiró, para retomar el aliento.— ¡Gracias por cuidarme, anoche!

- Para eso somos familia, Lily.

- ¡Lily, tu suéter! No puedes salir sin él, cariño.

- Sí mami.- corrió de regreso y Ginny la miró con mucho detalle, negó con la cabeza.

- Deja de correr cariño, acabas de salir de una recaída— le dijo, mientras le colocaba el suéter sobre la cabeza y Lily trataba de hablar, entre los movimientos de su madre.

- Sí mami.

Severus inspiró, cuando miró a Lily que trataba de caminar rápido y de no correr al mismo tiempo. Terminó frente a él y lo miró, husmeó en su rostro. no comprendía lo que estaba haciendo.

Alzó lo brazos como si se tratara de un brinco y Scorpius sonrió. Sintió que tomaban su mano y que caminaba sin rumbo, por el enorme pastizal.

- Lily ¿a dónde vamos?

- Vamos a pasear. Vamos a jugar.

Se detuvieron cuando descubrió que el resto de los niños, estaban congregados alrededor del lago central. ¿Qué estaban haciendo?

- ¡Carrera de botes!- dijo Scorpius.

- Pero no hay botes- dijo Snape y Lily sonrió inclinándose para tomar una hoja y la dobló.

- James las hechiza para que floten y entonces ¡soplamos a ver quién gana!

- Aunque la vez pasada, Charlotte soplaba y una rana brincó sobre su cabeza y tuvimos que detener la carrera- dijo Albus con una sonrisa de burla y la pequeña lo miró con rabia.

Mientras miraba a Lily, armar su barco de hojas, notó que James parecía receloso. Lo supuso. Nunca se llevaría con él. ni en esa vida, ni en la pasada. Lo miró, mientras caminaba hacia él y lo miraba con ligera incomodidad.

- Sabes que no me fío de ti- dijo y Snape se mantuvo en silencio- que no creo en ti y que no te perdono que maltrates a mi hermana.

Snape iba a hablar, pero James continuó. Miró asombrado, como el pequeño, estiraba su mano hacia él y esperaba pacientemente.

- Pero si Lily quiere estar contigo, pues puedo intentar acostumbrarme a ello.

No dijo nada, miró su mano. ¿Sería una trampa? ¿Se trataba de un pedido de Potter o de Ginny Weasley? Lo miró, ausente, mientras James insistía. Lily alzó la mirada y sonrió, llena de felicidad.

Asintió y tomó su mano, en acuerdo. James pareció satisfecho y se alejó junto a su hermano Albus, para terminar su barco.

- ¡Ven, Sevie! Nuestro barco ya casi está listo.

Lo miró. Tenía un largo palito en el medio y una hoja que simulaba ser una vela. Lily era muy creativa.

- ¿Cómo se llama el barco?

- El barco se llama: cruzero Lily y Sevie. ¡Tú serás el capitán! Pero tendrás que soplar mucho y muy fuerte. James casi siempre gana. Aunque creo, hace trampa...

- ¡Yo no hago trampa! Tengo unos fuertes pulmones.

- Pues Sevie te ganará, ya verás.

La carrera más reñida en la que había participado. Nunca había soplado tanto en su vida, pero reconocía que le gustaba haberle dado la victoria a Lily. Su barco había superado al de James Potter, por mucha ventaja. Scorpius estaba feliz de ello. Una derrota sana. Pensó.

- ¡Hora de la cena!- dijo Hermione, con un grito y Lily fue la primera en levantarse.

- Despacio, Lily. Sabes que no puedes correr- dijo Snape y ella lo miró con decepción.

- ¡Pero tengo hambre!

- ¿Quieres que te lleve?

Por primera vez en mucho tiempo, sus heridas ya no protestaban. Por primera vez en mucho tiempo, llevar a alguien sobre sus hombros, en esa edad, ya no dolía. Y Por primera vez, mirar el atardecer, resultaba lo mejor que había hecho nunca.

- ¡Gracias, Sevie!- dijo, mientras corría hasta la casa y se detenía en la puerta, alzando sus brazos. Apresurándolo- estoy segura de que mami tiene helado y yo quiero.

- Primero la cena.

- ¡Está bien!

Caminó hasta la madriguera y miró la vieja mesa de reuniones. La vieja mesa donde antes había negado sentarse. Ya no importaba. Ya no tenía relevancia, con quién se sentaba y bajo qué motivos.

Paz absoluta. Eso sentía.

- Hermano. ¿Quieres coles? Mami las hace estupendas- dijo Scorpius y él asintió, ausente.

Calor familiar, muchos años había estado recluído de algo como eso.

- ¡Sevie, pásame el queso! ¡Quiero queso...mucho queso!

- Lily.- sonrió Harry.

- Por favor, ¿sí?

La cena había terminado con un enorme pedazo de pastel y trozos de helado. Lily adoraba el dulce, pese a que él no era muy congraciado con el mismo. De todas formas, lo compartía con ella.

- Te dolerá el estómago.

- ¡Nada que mi papi no pueda curar!- dijo, mientras tomaba un poco de helado- ¿Quieres?

Asintió sin decir nada más. También era su tercera vez, comiendo helado. Todo gracias a los niños. Y por sobretodas las cosas...

A Dumbledore. Que seguía controlando su vida y encaminándola por el camino que debía tomar.

Al menos le agradaba que él siguiera supiendo todo de su vida y cómo acomodar sus errores.