Buenassss, hoy dos capítulos, porque pronto se darán cosas buenas, saludossss

CAPÍTULO XXXVIII

EL FIN DE UNA ERA

El 21 de Enero toda la ciudad amaneció en silencio. Tal y como había dicho mi padre, la huelga general había comenzado y con muy buenos augurios, pues pronosticaba ser todo un éxito. Colegios, universidades, empresas, tiendas, servicios públicos, todo, estaba paralizado, creo que las únicas personas que trabajaban, eran los pocos miembros leales al gobierno, lo que hacía más obvio su fracaso al intento de superar la crisis, pues eran tan pocos, que apenas se notaban.

No era prudente salir de casa, no se sabía que podía suceder, aunque todos esperaban que aquello se acabara pronto, con la salida del poder del Dictador, aun se temía una represaría. Él contaba con el apoyo de un sector importante de los Agentes de la Paz. Pese a ello, dos días más tarde, en la madrugada del 23 de Enero de 1958, El Dictador, decidió abandonar el Palacio Presidencial. Se trasladó al aeropuerto del Distrito Dos, y tomó un avión que lo llevaría al extrajero, el avión presidencial, a quien luego se le apodaría coloquialmente como la Vaca Sagrada, por las enormes cantidades de dinero que el dictador transportó en el. Horas más tarde, la población se enteraba de la huida del Dictador. Muchos celebraban el triunfo, era un nuevo renacer para el país, y otros llegaron aún más lejos, se lanzaron a las calles para saquear las casas de los adeptos al régimen. Un grupo de hombres atacaron la sede de los Agentes de la Paz y lincharon a algunos funcionarios, el periódico Panem quedó destruido después de los ataques.

Los oficiales sublevados tomaron como sitio de reunión el Palacio Presidencial, junto con muchos dirigentes políticos. En la primera de esas reuniones decidieron nombrar una Junta de Gobierno Provisional, que estaba presidida por la comandante Paylor, y con el fin de restablecer el orden y la democracia en el país, se designo también un gabinete provisional, compuesto por Juristas y empresarios.

Los presos políticos quedaron libres en todo el país, y se abrieron juicios contra los miembros del régimen. Los exiliados volvieron, entre ellos los padres de Peeta, que aunque no habían salido exactamente como exiliados, en cierta forma, sí habían sido obligados a abandonar el país.

Marvel y Johanna, regresaron a casa al día siguiente de la fuga del Dictador, el 24 de Enero. Por supuesto, mi cuñado fue recibido con honores dentro de la familia, era como nuestro héroe particular, no sé si demasiado importante para el resto del país, pero sí para nosotros. Él había sido parte activa en un proceso que culminó con un gran triunfo para todos.

Festejábamos sus historias sobre el día 1ro de Enero, reunidos alrededor de él y le mirábamos como el hombre interesante que nunca habíamos querido descubrir, pero en especial Johanna. Su mirada era la de una mujer orgullosa de su esposo, enamorada como lo estaba antes de que se casaran. Me alegró darme cuenta de ello, pues veía a mi hermana feliz como no la había visto desde hacía tiempo. Es increíble lo que puede hacer un pequeño o gran acto de heroísmo en el amor de una pareja, y es que en fin, la cumbre del amor es admirar al que tienes a tu lado, y que de esa forma se haga merecedor de tu amor. Marvel, a su vez, se sentía grande e importante, pero no de una manera repelente, era más bien divertido y simpático, y para ser honestos, tenía derecho a presumir todo cuanto quisiera sobre su hazaña.

El único extraño en toda aquella divertida tertulia, era Gale, quien trataba de minimizar la importancia del acto de Marvel, e incluso trató de ridiculizarlo, pero nadie prestaba atención a sus comentarios sarcásticos e inadecuados, aunque él seguía insistiendo. Estoy segura de que se sentía apartado. El reciente descubrimiento de la relación cercana entre papá y Marvel, en contra de la distante y violenta relación que había mantenido con él desde que habíamos llegado, lo perturbaba muchísimo. Sabía que estaba perdiendo terreno a pasos agigantados y que mi padre ya no sentía por él el mismo respeto de antes. Eso lo tenía confundido y, también lo mantenía a raya, se cuidaba muy bien de los pasos que daba. A mí también me confundía muchísimo la actitud de mi padre, estaba al tanto de que él se había quitado la máscara con respecto a Gale, pero no sabía cuánto, ni tampoco qué era lo que pensaba hacer.

Los días pasaron y todo empezaba a tomar un carácter de normalidad. Las personas en la calle se notaban alegres, hablaban de política abiertamente, sin miedo y sin censura, todos trataban de acostumbrarse al nuevo cambio.

Se convocaron Elecciones para Diciembre de ese mismo año.

Pero la alegría del triunfo de la democracia sobre la dictadura, mermó mucho más pronto de lo que hubiéramos querido. Mi padre volvió a ser el mismo de hacía unos días, su expresión apesadumbrada y de enorme preocupación, regresó a su rostro. Siempre tenía reuniones extraordinarias que duraban muchas horas. Tanto papá como Gale, no estaban mucho en casa. Salían temprano y regresaban hasta muy tarde en la noche.

Mamá estaba preocupada, pues por más que preguntaba a mi padre qué era lo que estaba ocurriendo, él no terminaba de decirle nada en claro.

Si me hubiera dado cuenta antes de quién era en realidad ese hombre, esto no estaría sucediendo, no sé cómo pude dejarme engañar así.

Le dijo él un día, cuando estaban a solas en la habitación. Parecía inquieto y sinceramente molesto consigo mismo, sin embargo, aunque dejaba ver que ahora sabía muchas cosas, no se pronunciaba sobre ellas, hecho que a mamá le desesperaba incómodamente.

Dime de una vez, –le reprochó ella–, ¿qué es lo que está pasando?

No puedo, no todavía, yo lo provoqué, y yo mismo debo resolverlo.

Y si estas tan seguro de que clase de persona es, ¿por qué no terminas de echarlo de esta casa?

¡Porque no puedo! –Gritó él–, ya te lo he dicho, pero estoy trabajando en ello, y mientras lo hago, pretendo que él no se dé cuenta de mis movimientos, me falta muy poco. Tú no lo entiendes, yo di demasiado poder a Gale, y casi se me sale de las manos. Prácticamente le entregué el mundo, junto con mi hija.

En esta casa todos hacen cosas a escondidas, pero lo que más me perturba, es que siempre se esconden de la misma persona. Qué raro es eso y, resulta muy preocupante.

Ella se refería a Gale, todos conspiraban a sus espaldas, cuan duro había jugado ese hombre sus cartas. ¿Quién era en realidad?