Descargo de responsabilidad: Inuyasha pertenece a Rumiko Takahashi.

Nota: Hola chicas realmente lo siento, sé que les dije que lo tendría pronto pero el frío me congeló las ideas y eso, me apetecía más entrar en calor. No piensen mal, je je.

Bueno os dejo con el siguiente capítulo. Espero que sea de su gusto pues no es exactamente algo de mi línea o ¿sí? Bueno dejo ya de marearos y como sabéis siempre me podéis disparar a la diana.

Entrenamiento. Parte 1 De vuelta al meidou

En el patio del trono se reunieron los dos hermanos ante la gran señora reina de los inus. Ambos se miraban de reojo no de muy buen humor.

– "Bien ya estáis aquí. Es hora de que las espadas que os dejó vuestro padre maduren juntas." - Les dijo la gran dama. Luego se volvió a sentar y cruzó las piernas mientras se divertía con su Meidou-Seki un buen rato.

Sesshoumaru esperaba: una de las primeras cosas que se aprende en palacio es a saber esperar la resolución de los padres.

– "¡Y bien va a entrenarnos o piensa pasarse el día sentada!" -Dijo a su forma el hanyou.

¡Idiota! Gritó en mente Sesshoumaru aunque sabía que los poderes telepáticos de Inuyasha eran inexistentes como hanyou que era.

– "Oh pequeño Inu, ¿estás seguro que quieres ayudar a tu hermano?" - Preguntó en tono de inocencia. - "Piensa que después no habrá retorno, por muchas lágrimas que derrames." - Cambió a un tono más severo.

– "¡Quién lloraría por un entrenamiento que se está pidiendo!"

– "Pues tu hermano. ¿Quien sino no?"

– "¿En serio..?" - Parpadeo varias veces y luego miró a Sesshoumaru quien no tenía cara de muy buenos amigos. Él empezaba a mostrar una leve sonrisa cuando su hermano lo atizó contra el suelo.

– "¡Ni un momento de burla, Inuyasha!"

Sesshoumaru mantenía la presión de su mano sobre la cabeza que daba al suelo, claro que no usó su veneno en esta ocasión pues lo necesitaba con vida. Tampoco el hanyou iba a quedarse con los brazos cruzados mientras éste lo atacaba pues pensaba que iba a por él como de costumbre. Así que con un movimiento de piernas pudo darle una patada que para mala suerte de su hermano fue en su entrepierna. Aunque el golpe no lo tumbó, gracias en parte a la protección de su armadura, si lo hizo enojar. Y sin contemplaciones le abofeteo para que chocará contra el muro más cercano.

– "Sesshoumaru ¿esta es la forma que tienes de tratar a tu hermano?" - Una mirada fulminadora fue la respuesta de su hijo. - "No hagas esa cara larga y ¡pensar que por una vez pensé que mi preciado hijo ya se estaba haciendo un gran demonio!" - Se llevó la mano a su frente. Su hijo refunfuñó.

En el lado del muro que quedo parcialmente destruido, Inuyasha se levantaba apoyándose sobre Tetsusaiga y con la sangre de demonio despierta se puso en pie.

– "¡Sesshoumaru preparate a morir! ¡KAZE NO KIZE!"

La madre de Sesshoumaru se levantó de su trono y con el gesto de una mano hizo desaparecer la energía demoníaca del Kaze no Kize.

– "¡Guarda tu fuerza para tu entrenamiento!" - Hizo una pausa. - "Inuyasha." - Pronunciar el nombre de su hijastro la hizo sonreír algo que a Sesshoumaru no le hizo ni pizca de gracia. A regañadientes el hanyou guardó su espada y se dirigió a donde estaba su familia youkai. - "¡Ay! Ahora que os veo tan vigorosos me recordáis a vuestro querido padre."

– "¿De verdad?" - Preguntó Inuyasha. Antes que su madre en ley pudiera responder, su hermano intervino.

– "Madre deja ya de marearnos ¿o acaso no existe ningún secreto más sobre Tenseiga? Sí es así mi tiempo aquí ha llegado su fin." - Con esta palabra dio la espalda a su familia dispuesto a dejarles a solas y que el mundo humano se consumiera.

– "¡Sesshoumaru detente!" - Su hijo no obedeció. - "Bien si lo queréis a las malas ¡así será!"

La gran inudaiyoukai volvió a usar la luz negra de su collar para engullir a sus familiares.

– "¡Ay! ¡Qué chicos más malos mira que obligarme a hacer esto otra vez! ¡Mira que son desobedientes!" - Se quejó la gran dama.

En la habitación de las mikos, éstas estaban manteniendo una conversación.

– "Kagome ¿tú que piensas de este lugar?" - Preguntó Kaede.

– "¿Qué que pienso?" - Quedó mirando la pared. - "No es muy diferente del lugar de donde vengo pero claro en mi mundo no hay demonios por las calles. Bueno no de este mundo." - Recordó a Tatari-Mokke.

– "Oh, ya veo. Entonces ¿qué piensas con el hecho de que Rin se quede aquí? Bueno nosotros le dijimos que llegado el momento podía escoger lo que quería en realidad. Y ese momento llegó y escogió. Cuando lo hizo pensé como la gente del pueblo, a pesar de conocer la condición de su estancia en él. Creo que en el fondo le debo una disculpa a Rin por no apoyarla en su decisión." -Kaede no estaba acostumbrada a sentarse de forma que las piernas quedaran libres del peso de su cuerpo por lo que cambio a la postura tradicional sobre la cama.

– "Kaede usted no le debe nada a nadie. Todo lo que hizo fue por el bien de los demás y no debe sentirse culpable por desear lo mejor para ella. A fin de cuentas usted es como una madre para ella. Además no creo que Rin esté resentida con usted por ello ni tampoco Sesshoumaru. Aunque sea un lastre de cuñado." - Dijo algo mosqueada.

– "¿Tu crees?"

– "Naturalmente." -Dijo la joven miko.

Las dos mujeres humanas se tranquilizaron y sonrieron un poco.

– "Será mejor que no se lo comentes al señor Sesshoumaru lo que piensas de él." -Le aconsejó la miko en edad.

– "¿Porqué no? Yo no le tengo miedo. Sólo tengo que decir cuñado para hacerlo entrar en razón." - Agregó la joven.

– "Es precisamente por eso que no deberías. Sesshoumaru no es como Inuyasha, y..."

– "Tranquila Kaede. No soy como Inuyasha, puedo controlarme." - Kaede prefirió mirar sus manos.

Es precisamente por eso que me preocupo. Sesshoumaru no es como Inuyasha, aunque no estoy segura, temo que guarda mucho rencor contra los humanos y quizá estar en la misma situación que él no le haga bien. Como sea tengo la palabra de Kagome de que controlará sus hechizos. Pensaba Kaede.

– "Kaede ¿no pensarás que no soy capaz?"

– "Yo nunca he dicho tal cosa. Ya sabes que confió en ti."

Uno de los guardias de palacio condujo a Rin a ver a Kohaku. Ella había pedido permiso a la madre de Sesshoumaru para ello y a su novio no parecía importarle, así que decidió ver como lo trataban. Después de todo logró escapar del círculo de sangre de Shiraga y hoy era el último día libre que tenía antes de volver a las clases de Inu no Sensei.

La llevaron por un pabellón que jamás había visto, pues era uno enteramente para los guardianes del palacio. Por el camino pudo ver como muchos de ellos hacían una ronda por los pasillos exteriores. Luego de caminar un buen trecho recto giraron a la derecha en un pasillo que daba al interior. Por lo visto en el mismo centro de la construcción había varias alcobas, y otro pasillo interior perfectamente iluminado por una luz parecida al sol. Rin se preguntaba de dónde venía aquella luz pues estaban en el interior de una construcción, pero eso ya lo preguntaría a su profesor o a su prometido. Ante esa idea sonrió el camino que le restaba. Por fin llegaron a la celda de Kohaku. Esta celda no era más que otra habitación en la que entraron. En vez de verjas que delimitaran el espacio que podía estar el chico era una barrera mágica casi transparente, en la que se podía ver al chico y lo que lo rodeaba con detalle. Las armas del exterminador al igual que la ropa del mismo estaban tendidas en un mueble de estantes. No obstante Kohaku vestía de un yukata blanco para dormir.

– "¡Oh Rin!¡ Me alegro de verte!" - Dijo el joven, Kirara estaba en los pies mirando la escena.

– "Yo también Kohaku y a ti también Kirara." - Saludó a la gata que estaba al lado del chico, ella le devolvió el saludo.

– "¿Qué haces aquí?"

– "Quise ver como te trataban los guardias. ¿Te tratan bien, Kohaku?"

¡Se preocupa por mí! De alguna manera me hace feliz pero...

– "Rin estoy bien. No te preocupes por mí y ve con el señor Sesshoumaru."

– "Sesshoumaru está con el señor Inuyasha entrenándose. Así que como se pasarán un buen rato ¿porqué no tener una plática contigo?"

¿Se olvido del honorífico del señor Sesshoumaru? Kohaku con sombra sobre su cabeza.

– "Por qué no." - Soltó algo apagado.

Los dos hermanos fueron succionados por el Meidou -Sekki y se encontraron de nuevo en una situación parecida a la que estuvieron no hace mucho tiempo. Pero esta vez el camino estaba bien iluminado y no habían muchas corrientes.

– "Sesshoumaru tu madre ya podía habernos avisado." - Le dijo su hermano.

– "Cállate. Aquí debe haber algo que me ayude con Tenseiga."

– "¿Estás seguro?" - Dudó con la mirada.- "No hace mucho te morías de ganas de salir de aquí."

El demonio completo se estaba aguantando los nervios ya desde hacía un buen rato pero él era un gran youkai y debía demostrarle que tenía el control de la situación.

– "No tienes que seguirme Inuyasha, si quieres abriré una salida para ti." - Él sacaba lentamente Tenseiga.

– "FEH. ¡¿Te crees que dejaré a mi hermanito toda la diversión?" - Se burló el hanyou.

Sesshoumaru lo ignoró ya conocía su forma de ser y hoy no estaba para perder el tiempo con sus tonterías. Optó por lo más inteligente a su forma de ver, ir por el primer camino que se le cruza y esperar ver lo que ocurriese. Como era de esperar Inuyasha siguió tras él como su perrito faldero.

Después de caminar un largo trecho encontraron los primeros problemas como ocurrió la primera vez un fuerte remolino intentó llevarse a los dos del camino ambos aguantaron gracias a las espadas que clavaron en el suelo; Bakusaiga y Tetsusaiga. Pero el poder de Bakusaiga salió de ella sin permiso del amo y se cargó el suelo que pisaban.

– "¡Sesshoumaru eres idiota! ¿¡Porqué te cargas el suelo?" - Gritó Inuyasha.

– "..." - Lo agarró con el látigo de luz por uno de sus tobillos dejándolo colgando mientras él se mantenía en el aire. - "Yo de ti no hablaría mucho sino quieres que te deje caer."

– "¡Imbécil!" - Le insultó y Sesshoumaru cumplió lo prometido lo dejó caer.

La madre que veía el espectáculo por medio del collar, suspiró cerrando los ojos.

– "No parecen dispuestos a volver."

Ella negó con la cabeza y volvió a observar a través del regalo de su esposo.

Inuyasha tuvo buenos reflejos y pudo clavar la espada a tiempo en una de las paredes del camino, por la que trepó hasta lugar seguro. Una vez arriba sacaba la lengua fuera como un perro debido al gran esfuerzo que hizo en poco tiempo.

– "Esta me la vas a pagar." - Dijo para sí mismo en voz alta.

Seguro idiota. Le contestó mentalmente su hermano, aunque por supuesto no lo oyó.

Volvieron a caminar otro largo rato y no había nada. El menor de ellos en edad, comenzó a perder la paciencia al ver una y otra vez el mismo paisaje vacío.

– "¡Sesshoumaru estás seguro que este es el camino!"

– "Tonto hanyou, ¿piensas que las cosas siempre vienen a la primera?"

Inuyasha ya estaba harto de qué lo llamará así.

– "¡Estoy harto que me llames hanyou!"

– "Ah ¿y cómo quieres que llame?" - Preguntó Sesshoumaru.

– "¿Inuyasha..?" - Se miró mientras jugaba con sus dedos.

– "Sigue caminando, estúpido hanyou." - Se oyó crujir un par de sus dedos con los que jugaba.

Ya llevamos un buen rato y todavía nada quizá sea hora de volver. Cayó en la cuenta el mayor.

Sacó Tenseiga y abrió un camino de vuelta. Ambos cruzaron el portal pero resultó que los llevó a otro lugar.

– "Esto es..." - Sesshoumaru se quedó con la mirada perdida.